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Impacto de la Semana Santa

El arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, previno en su día contra la vertiente crematística de la Semana Santa al subrayar que debe predominar su dimensión espiritual, porque se trata “de actualizar y revivir -dijo- la Pasión del Señor”. Pero eso no significa que el pontífice de la Iglesia sevillana no comprenda ni valore la dimensión económica de estas fechas religiosas, tan señaladas para los creyentes, siempre que no sea “un fin en sí mismo, sino -según sus palabras- una consecuencia del corazón”.

Un mes antes del pleno ejercicio de su responsabilidad como arzobispo de Sevilla (noviembre de 2009), para lo que hubo de esperar a la renuncia efectiva del cardenal Amigo Vallejo, y siendo aún administrador apostólico de la diócesis de su procedencia (la de Córdoba), el actual prelado de los sevillanos tuvo la oportunidad de comentar un estudio realizado por Analistas Económicos de Andalucía -perteneciente a Unicaja- en que se llegaba a la conclusión de que el impacto de la Semana Santa en la capital de la mezquita era de 42 millones de euros y que contribuía a generar o mantener el equivalente a 1.682 puestos de trabajo.

Monseñor Asenjo expresó su alegría por que la Semana Santa contribuyera al sustento de tantas familias y aprovechó la oportunidad para asegurar que “la Iglesia da a la sociedad mucho más de lo que recibe de los poderes públicos”. Según el arzobispo de Sevilla, la contribución eclesial debe valorarse doblemente, no sólo por esa ayuda material derivada de la conmemoración de la Pasión y Muerte de Cristo, sino también por “la formación de buenos cristianos, que siempre serán buenos ciudadanos”.

Que recordemos, ésa ha sido la única oportunidad en que el titular de la Archidiócesis de Sevilla se ha pronunciado públicamente sobre la repercusión económica de la Semana Mayor. Si saludó con alborozo el estudio de Unicaja sobre la de Córdoba y su evaluación de los 42 millones de euros, cabe imaginar qué habría pensado cuando medio año antes un estudio similar cifró el impacto en Sevilla en 240,3 millones de euros, casi sesi veces más que la cordobesa.

En el año 2005, un equipo de trabajo de la Universidad Hispalense compuesto por Luis y María Luisa Palma Martos, Antonio García Sánchez y Gloria Franco Casillas realizó una propuesta metodológica para la evaluación del impacto económico de las fiestas de primavera en la ciudad de Sevilla, cuya última cuantificación se produjo, si no recordamos mal, en el año 2010.

La conclusión del equipo universitario fue que sólo la Semana Santa tenía un impacto económico en la ciudad de los citados 240,3 millones de euros. En comparación con el estudio de Unicaja, realizado casi por las mismas fechas para Córdoba, la Semana Santa sevillana tiene mucho más potencial que la que reflejan esas cifras. Con tan sólo algo más del doble de población (702.000 habitantes frente a 328.000, en números redondos) la repercusión económica de la fiesta primaveral hispalense no duplica, sino que sextuplica a la cordobesa, pese a estar las dos ciudades ribereñas del Guadalquivir separadas únicamente por 120 kilómetros y al también enorme valor patrimonial de la capital califal.

Estos datos demuestran que Sevilla ha sabido rentabilizar, en mayor proporción que el que teóricamente le correspondería por su peso demográfico, la Semana Santa en comparación con el resto de Andalucía y aun de España. Y es que, según el estudio universitario citado, la conmemoración de la Pasión de Cristo que se organiza en nuestra ciudad llega a congregar 909.000 personas, de las que 215.000 vienen de fuera de la capital y de su área metropolitana.

El perfil mayoritario del sevillano que participa o está presente en los actos de la Semana Mayor es el de un varón de entre 20 y 29 años o mayor de 50, con estudios superiores y ocupado en el sector servicios, con una renta inferior a los 3.000 euros y cuatro días de asistencia. El perfil dominante entre los forasteros es el de una mujer de similares tramos de edad, formación y sector ocupacional, pero con un día menos (tres) de asistencia.

El informe del equipo de investigadores de la Hispalense revela también la importancia para el sector turístico local de la fiesta religiosa, por cuanto el gasto medio de los turistas que se alojan en los hoteles asciende a 230 euros.

Con estas magnitudes no es de extrañar que los hosteleros sevillanos se levantaran en pie de guerra en las vísperas de esta Semana Santa contra el Ayuntamiento por el horario de los veladores, que ya viene siendo motivo de discordia a lo largo del mandato de Zoido y, especialmente, tras la redacción de la nueva Ordenanza contra el Ruido.

Pese a que el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, declaró en la emisora de radio de la Conferencia Episcopal Española que todo estaba listo para la Semana Santa de este 2013 con un despliegue en los servicios de varios millares de personas, porque según dijo existe una larga experiencia en su organización, la Asociación de Hosteleros montó en cólera contra el Consistorio al conocer a última hora del Viernes de Dolores la orden de que debía retirar el Domingo de Ramos los veladores de las calles a partir de las 13 horas, con el fin de dejar expedito el terreno ante el paso de las cofradías y una posible evacuación en caso de emergencia, y el resto de la Semana Santa a partir de las 16 horas.

Los hosteleros llegaron a calificar la notificación municipal de “puñalada” a sus negocios y criticaron por boca de su vicepresidente, Antonio Palomino, la “falta de seriedad y de coordinación absoluta” en el seno del gobierno local, especialmente entre el Cecop, Urbanismo y la Policía Municipal.

Y es que mientras en años anteriores se realizaba, según la Asociación de Hosteleros, un análisis previo para ver si había que hacer algunos cambios, como retirada puntual de veladores o retranqueos, este año le ha costado más tiempo de lo normal reunirse con los distintos departamentos municipales. Cuando cada propietario de bar había tomado sus decisiones en materia de contratación de personal para atender a los veladores que tenía previsto, a las 7 de la tarde del Viernes de Dolores llegaron las notificaciones sobre los nuevos horarios, después de una semana “sin que nadie cogiera el teléfono -aseveró Palomino- ni responder a nuestros correos electrónicos”.

Al final ha tenido que ser el alcalde, tan solícito siempre a las demandas de comerciantes, hoteleros y hosteleros, quien le ha enmendado la plana a su equipo para mantener el ‘statu quo’ en los horarios de los veladores, a fin de que propietarios de algunos establecimientos no perdieran, según las estimaciones de la patronal, hasta el 80% de los ingresos previstos en estas fechas de Semana Santa, la temporada alta para el sector y que aporta el 1,22% del producto Interior Bruto de Sevilla capital.

El desencuentro temporal entre el Ayuntamiento y la Asociación de Hosteleros demuestra que el gobierno de Zoido, en el segundo año en que organiza la Semana Santa (el Consistorio se remite a que, en puridad, el organizador es el Consejo General de Cofradías y Hermandades, pero éste no regula el horario de los veladores), sigue sin estar completamente rodado y que el Cecop, o bien no ha empezado haciendo honor a su nombre de Centro de Coordinación Operativa o bien ha quedado desautorizado por el alcalde con tal de complacer a uno de los poderes fácticos de la ciudad.

 

A la piqueta

El TSJA no se ha dejado engatusar, como tampoco los vecinos, por el ‘regalo envenenado’ de la Hispalense y ha decretado la completa demolición a sus expensas de los pilares de la biblioteca y la reposición de los jardines del Prado a su estado original. ‘Regalos envenenados’ llamaba Cassinello a los pabellones de la Expo que los Participantes querían legar a España al final del 92, porque aquel altruismo escondía la intención de ahorrarse los gastos de la demolición, obligada por el Reglamento de la Muestra. La Hispalense, con su oferta de convertir los muñones de cemento en unos jardines colgantes de Babilonia y en miradores para pájaros, no pensaba ni en los vecinos ni en Sevilla, sino en ella misma: ahorrarse la vergüenza y, sobre todo, el coste del derribo. No ha colado su plan porque está más que calada tras seis años de pleitos con unos vecinos a los que en su soberbia amenazó con exigirles 10.000 euros por cada día de parón a su obra faraónica. Con la decisión del TSJA impera la justicia y el sentido común. Lo contrario habría sido primar la ilegalidad.

Usted paga

Tras el fallo del Supremo que aboca inevitablemente al derribo de la biblioteca medio construida
por la Universidad en suelo amputado a los jardines del Prado, la Hispalense debería haber
reaccionado acatando públicamente la sentencia y anunciando en consecuencia la inmediata
demolición ‘motu proprio’ del adefesio de cemento perpetrado sobre una zona verde. Pero no.
Han sido el Ayuntamiento y el vecindario quienes han clamado por que este caso se acabe de
una vez por todas, mientras que la culpable y condenada, la entidad cinco veces centenaria
cuya historia quedará mancillada por  este baldón, guarda un inexplicable silencio y no asume
sus responsabilidades. Como la Universidad no se mueve ni se conmueve pese a los trece
fallos judiciales en contra que acumula, otra vez tendrán que ser los vecinos quienes insten a
que se dice un auto de ejecución de la sentencia, que puede tardar seis meses más. Como
cada día de demora supone 10.400 euros, la sinrazón universitaria supondrá un coste añadido
de 1.872.000 euros, que pagarán los sevillanos. Luque, suma y sigue.

Jardín

La Universidad Pablo de Olavide ha inaugurado un jardín de plantas aromáticas, medicinales y culinarias de libre acceso a todos. Me recuerda, en pequeñito (1.000 m2 y unas 50 especies) al ‘Jardin des Plantes’ de París (23,5 Has. y 4.500 variedades sólo en su Escuela Botánica), con similar fin didáctico. Uno, a orillas del Guadaira; otro, a orillas del Sena. El consejero de Medio Ambiente, José Juan  Díaz Trillo, poeta al igual que su paisano Juan Ramón, no ha podido cantarlo mejor, con estas bellas palabras: “Un jardín que se lee, se estudia; un jardín que se huele, se saborea; y un jardín que cura”. Sí, el jardín de la UPO tiene efectos curativos sobre las heridas causadas por la otra universidad sevillana a todos los que amamos las plantas y los árboles, por haber mutilado los Jardines del Prado para construir una biblioteca que pudo erigir en cualquier otro sitio sin necesidad de hurtarnos un trozo de ese parque. Si no toda, al menos parte de la mancha de mora dejada por la Hispalense se ha quitado con esta  mora verde, que te quiero verde, de la Olavide.

 

 

elfrancotiradordesevilla@gmail.com

 

El retrato de Miguel Florencio

La Hispalense pagará 69.600 euros

por el retrato del exrector

Miguel Florencio


El pintor Hernán Cortés le cobra 5.400 euros más

que por un cuadro del rector de Madrid


La Diputación le pagará a su vez 81.200 euros

por el retrato de Luis Navarrete

La Universidad Hispalense adjudicó de forma provisional el pasado 27 de abril y definitiva el 21 de mayo la realización del retrato pictórico del exrector, Miguel Florencio, por un importe de 69.600 euros a un contratista denominado Decaulión CB y mediante un procedimiento negociado.

Preguntado sobre la identidad del contratista, un portavoz oficial de la Universidad de Sevilla se limitó a decir que era el mismo pintor que en su día realizó el retrato del exrector Javier Pérez Royo; que el cuadro se quedará en la Hispalense enriqueciendo su patrimonio histórico y que si se prorratea el precio entre los tres mandatos del exrector se verá que no resulta caro.

El autor del retrato de Javier Pérez Royo fue el cotizado pintor gaditano Hernán Cortés Moreno, por lo que según la versión oficial será él también quien pintará el cuadro de Miguel Florencio. Hernán Cortes Moreno, nacido en Cádiz en 1953, es un pintor de larga trayectoria profesional en el campo del retrato.

Personajes de gran significación en la vida política, cultural y social de nuestro país han sido retratados por este artista, entre ellos los Reyes; los ex presidentes del Gobierno Felipe González y José María Aznar; la primera presidenta del Congreso de los Diputados, Luisa Fernanda Rudi; y los académicos Dámaso Alonso y Pedro Laín Entralgo. Asimismo, es autor del  políptico de 1,30 metros de anchura por 7 de altura sobre los siete ‘padres’ de la Constitución Española que se exhibe en las Cortes.

Resulta llamativo el afán de la Hispalense de ocultar bajo el nombre de Decaulión CB la identidad del pintor Hernán Cortés, cuando la Universidad Autónoma de Madrid divulgó públicamente casi por las mismas fechas que le había encargado por el mismo procedimiento negociado el retrato del rector de dicho centro docente.

El gerente de la UAM, Pedro García Moreno, firmó el pasado 17 de marzo la resolución por la que se le encargaba la pintura, por un precio de 64.200 euros y por tanto 5.400 euros menos que lo que va a pagar la Universidad de Sevilla por un cuadro similar.

Más generosa aún en la remuneración ha sido la Diputación Provincial, que a finales de 2009 acordó pagarle al pintor gaditano 81.200 euros por la pintura del expresidente Luis Navarrete.

La Diputación tramitó la adjudicación igual que ha hecho ahora la Hispalense: mediante un procedimiento negociado,  acogiéndose para ello al apartado ‘d’ del artículo 154 de la Ley de Contratos del Sector Público, que establece que podrá utilizarse esta vía cuando «por razones técnicas o artísticas o por motivos relacionados con la protección de derechos de exclusiva, el contrato sólo pueda encomendarse a un empresario determinado».

Hernán Cortés pintó entre 1997 y 1998 el retrato en temple sobre lienzo del exrector Javier Pérez Royo (1988-1992) con un estilo rompedor respecto de la habitual estética de la Galería de Retratos de los Rectores de la Hispalense, ya que el profesor fue representado vestido de traje y corbata y con las manos en los bolsillos, sin toga, birrete, beca, medallas y otros símbolos de solemnidad con los que habían posado sus predecesores.

La Colección de Retratos de Rectores la componen un total de 34 cuadros originales, salvo alguna excepción. En su mayor parte están expuestos en la Galería de Rectores del Rectorado. Aparecen representados 33 de los 50 rectores que la Universidad de Sevilla ha tenido  durante los siglos XIX y XX (periodo que abarca la colección).