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El nuevo Parque Temático

Con todos mis respetos por su persona, ¿qué más  méritos que otros recordados por  Antonio Zoido y  Sevilla Abierta ha hecho la duquesa de Alba para merecer una estatua por decisión de quienes, dentro del Ayuntamiento, intentan pasar por modernos cuando en el fondo se pirran por pelotear a los adalides de esa Sevilla ‘rancia’ a la que tanto critican de boquilla porque en el fondo anhelan ser parte de ella?  Y con todos mis respetos por el artista, Sebastián Santos, discrepo de su idea de crear otro Parque Temático, cuando ha dicho que con la estatua de la duquesa junto al conjunto de Susillo en San Telmo  podría configurarse el germen de “un futuro paseo de esculturas” hasta Triana pasando por Paseo de Colón. ¿Cuántos toreros, flamencos y nobles cabrían aún en ese eje para simbolizar la modernización de Sevilla por Monteseirín? Dice el Ayuntamiento que la efigie de la duquesa permitirá dar vida a los Jardines de Cristina. Ni esta estatua, ni las de Castelar y Del Valle, le dan vida, sino los pájaros y los niños. Y éstos sólo necesitan árboles y columpios.

El reloj de Sevilla

Tras su traslado a la Pirotecnia, Derecho ha abandonado  las caracolas que se instalaron  en los jardines de San Telmo como aulas provisionales. Pero va el Ayuntamiento y convenia con la Hispalense su cesión por 30  años, a fin de alojar en ellas dependencias municipales, además de darles otros usos genéricos que tenga por conveniente. La oposición se escandaliza,  recuerda que el PGOU preveía su supresión y denuncia que el Consistorio  vulnera la norma urbanística suprema de Sevilla. ¿Escandalizarse? ¿Por qué? ¡Si esto es lo normal entre nosotros! Somos expertos en arquitecturas efímeras y en provisionalidades permanentes. ¿Acaso no eran temporales las caracolas de Pellón para el 92 y siguen ahí? El Metro ha tardado 30 años en hacerse; el solar de la Encarnación ha estado 30 años vacío; el Prado hasta su conversión en jardín, otro tanto. El traslado de la Feria, la Ciudad de la Justicia, el acuario de Delicias, el ‘botellódromo’…todo va en la misma línea de las caracolas universitarias, porque 30 años es la unidad de medida de los retrasos en Sevilla.

Desmemoria histórica

En sus bien temperadas declaraciones, como el clave de Bach, el exalcalde Manuel Del Valle abogaba por la llegada de la ‘desmemoria histórica’. No hace falta que venga. En realidad la amnesia ante el mérito mora aquí desde siempre. La muerte de Manuel Prado y Colón de Carval nos recuerda, paradójicamente,  cómo habitaron en cernudiano olvido entre nosotros quienes en tiempos consagraron sus mejores esfuerzos a engrandecer a esta Sevilla ingrata sin haber gozado aún en vida del reconocimiento debido a sus logros. Ahora se ha ido en silencio y soledades el artífice diplomático de la Expo-92. Loas a destiempo. Antes lo hizo Pierre Chaunu, el gran historiador de la Sevilla atlántica. En medio, Vjekoslav Sutej, el director fundador de la Real Orquesta Sinfónica. ¿Quién será mañana? Ecuatoriano, francés y croata, estos foráneos, como tantos otros, cayeron rendidos ante una ciudad que creyeron suya sin saber que ella sólo tiene ojos para mirarse a sí misma en el plateado espejo del Guadalquivir. Sevilla es otro Saturno que acaba devorando a sus hijos adoptivos.

El riesgo define al empresario

Cristina Hoyos pone en venta por 6 millones el Museo del Baile Flamenco al incumplirse las expectativas y hundirse el número de visitas. Su entorno se indigna por la polémica creada sobre si debe devolver el millón de euros recibido en subvenciones -es obvio, si se incumple el objetivo cultural que las justificaron-, califica el proyecto de “regalo” a la ciudad y lamenta que papá Estado y mamá Junta no acudan ahora como el Séptimo de Caballería en su rescate. Aplaudo a Cristina por su iniciativa en esta ciudad huérfana de ellas y por haber invertido varios millones de su bolsillo en el museo, que no puede ser tildado de regalo a Sevilla cuando cobra la entrada a 10 euros por barba, pero pasar de bailaora orgánica del PSOE -iba en la lista electoral de Monteseirín en las municipales- a empresaria implica también el riesgo de arruinarse. Volvamos la oración por pasiva: si el museo hubiera sido una mina de oro ¿acaso la bailaora habría compartido los beneficios con esas dadivosas Administraciones cuyo auxilio ahora se implora?

El traje de Maribel

Maribel Montaño no debió entrar al trapo a la provocación periodística por el traje que lució en el Festival de Cine. Le dolió que escribieran que “gracias a su flujo verbal, ella puede dar una conferencia de hora y media sobre cómo gastarse un pastón en un traje de diseño siendo socialista sin llegar a explicar absolutamente nada”. En vez de aclararle privadamente al colega su error para que de forma elegante se hubiera rectificado a sí mismo, optó por enseñar la factura del modelito. De diseño exclusivo, nada de nada, pues era de ‘prêt-à-porter’ y lo compró por 99 euros en El Corte Inglés. Si la portavoz hubiera ido vestida de calle al Festival, la hubieran crucificado por falta de estilo. Como fue como tenía que ir, vestida de gala porque representaba a Sevilla, también. Y ahora, por haber revelado que dio el pego por sólo 99 euros, la denostarán por lo barato del traje. Tal como cantaba Bob Dylan: hagas lo que hagas, te crucificarán, así que hazlo. Nada hay que objetar a Maribel conforme al verso de Machado: “con mi dinero pago, en mi lecho yago”.

La prueba del algodón

La juez ha imputado a Montaño, Medrano y Torrijos por la prohibición del acto de homenaje a Foxá en un centro cívico. Según habría declarado Torrijos en la radio cuando pensaba en su posible imputación en Mercasevilla y no en ésta, ir a declarar como imputado es una gran ventaja porque al poder disponer de abogado se tiene una gran tranquilidad y, además, se puede mentir o no decir la verdad sin que ocurra nada, al contrario de lo que podrìa pasar en caso de acudir como testigo. ¿Es éste el sentido de la ética marxista de Torrijos, cuando se permite aludir a la mentira como posible estrategia de defensa? Recuérdese cómo Torrijos presentó en 2008 una moción en el Ayuntamiento en la que exigió el cese o la inhabilitación de los cargos públicos implicados en procesos judiciales y calificó su propuesta como “la prueba del algodón”. Esa prueba ya se la hizo IU a Agustín Pavón en Camas y acabaron quitándolo del medio. Falta ahora saber si Torrijos se la hará a sí mismo o acabará como en el pasaje bíblico: viendo la viga en ojo ajeno y sólo paja en el propio.

Cien óperas desaprovechadas

Rosamar ha viajado al  World Travel Market de Londres  para presentar un nuevo producto denominado ‘Sevilla, ciudad de ópera’ que se articulará a través de itinerarios relacionados con las óperas inspiradas en nuestra urbe. ¿Nuevo producto turístico? Mucho me malicio que esto es el forro reversible del viejo lema ‘Sevilla, ciudad de la música’, pero en su variante lírica. Y me sorprende esa vaguedad y  falta de ‘punch’ para promocionar la ciudad. Al producto le faltan cuando menos dos artículos. Sí, porque debe llamarse ‘Sevilla, la ciudad de la ópera’, sin pudor alguno, con plena arrogancia. Porque, ¿qué ciudad hay en el mundo que pueda presumir de ser escenario de más de cien óperas, desde el ‘Don Juan’ hasta ‘Carmen’?. Con muchísimas menos razones que Sevilla organiza Bayreuth su festival Wagner (selección de diez obras musicales); Salzburgo, su festival mozartiano,  y Torre del Lago su festival Puccini (40.000 espectadores cada verano). Sevilla no necesita más rutitas e itinerarios, Rosamar, sino ‘belcanto’,  y no sólo 6  veces al año. ¡Música, maestra!

Divorcio a la sevillana

Durante su matrimonio de conveniencia con el PA, Monteseirín adoptó una frase de San Agustín para definir los principios de aquella coyunda que acabó como el rosario de la aurora: “Unidad en lo fundamental; en lo discutible, libertad, y en todo lo demás, solidaridad”. ¿En qué categoría entra el conflicto con su nueva pareja, IU, por la banda de las Cigarreras? Alfredo dice que ha ordenado a Torrijos que la reponga en los bajos del Contadero. Torrijos, “el socio” de la novela de Grisham, o alega que no ha recibido orden alguna (¿será todo un paripé del alcalde para aparentar que manda?) o aplica la desobediencia civil al reprocharle al regidor en minoría que actúa “en este clima en que cada cual va a su libre albedrío”. Son como esas parejas que ya no comparten el mismo lecho pero que por causa de la crisis económica se ven forzadas a vivir bajo el mismo techo. Lo suyo, como antes lo del PSOE con el PA, es ya un divorcio a la sevillana: se dan patadas bajo la mesa pero sin romper el vínculo porque, como diría Guerra, fuera del poder hace mucho frío.

falseadas y ‘maquilladas’ mediante la inclusión de ingresos de varios años en un solo ejercicio o la omisión de gastos de otros para tapar el agujero de un déficit que ni se sabe a cuánto asciende. Vamos, que los gestores de la empresa municipal de los escándalos eran fans de Mecano e interpretaban al pie de la letra su canción ´Maquillaje´: “No me mires, no me mires, déjalo ya, que hoy no me he puesto maquillaje y mi aspecto externo es demasiado vulgar. Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate….Mira ahora, mira ahora, puedes mirar, que ya me he puesto maquillaje y si ves mi imagen te vas a alucinar”. Lo peor es que la empresa presidida por Monteseirín, el mismo que en cuanto ha olido chamusquina se ha quitado del medio como hace siempre en casos donde hay que dar la cara, presentó en esos años auditorías favorables. Y el alcalde, Torrijos, Marchena y compañía sin enterarse de que en el mercado de abastos se la estaban dando con queso. ¿Quién vigila a los vigilantes?