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Coartadas

Monteseirín ha tardado casi dos semanas en fabricar una coartada sobre el envío a Barcelona de su coche durante los tres días que duró su estancia ‘empotrado’ en la expedición del Sevilla a la final de la Copa. Cuando el escándalo destapado por El Mundo ha alcanzado eco nacional y Monteseirín no ha podido constreñirlo al ámbito local, ha decidido romper su silencio culpable y escudarse en que se trató de una cuestión de seguridad y que con la seguridad no se juega.

Dice que la decisión no fue suya –que lo fue- ni de sus asesores de prensa ni de economía, sino que obedecía a un protocolo de seguridad: cuando se prevé situación de riesgo, como acudir a la Moncloa o un partido de fútbol, el  protocolo exige que lo acompañen policías.

El protocolo, que como es de seguridad es secreto y obliga a un acto de fe en el alcalde (¡pero si en Alfredo no cree ni su propio partido!), podrá decir (concedámosle el beneficio de la duda) que lleve escolta, pero no que los policías se vayan dos días antes en el Renault Vel Satis del alcalde (coche valorado entre 35.000 y 60.000 euros según su equipamiento) para que éste se pasee por Barcelona a todo confort en vez de usar transporte público y que luego los escoltas se vuelvan en el coche oficial dejando de nuevo solo al alcalde en su regreso a Sevilla.

¿Cuál era entonces la misión de los policías? ¿Proteger al alcalde o hacerle de chóferes en Barcelona?

LA DIFERENCIA CON GALLARDÓN

La final era una situación similar para el alcalde  de Sevilla y el de Madrid. Monteseirín, además de enviar el coche por delante, estuvo tres días fuera  y alardeó de que iba invitado por el club blanco, aunque ocultó la factura en combustible y dietas de la expedición policial. Gallardón viajó  el mismo día a las 5 de la tarde en un vuelo de Iberia pagado por el Ayuntamiento de Madrid, al considerarse la Copa que lleva el nombre del Rey y la participación de un equipo madrileño, motivos más que suficientes para justificar un viaje oficial.

A su llegada una hora después al aeropuerto de Barcelona, lo recogió un coche del Atlético de Madrid, que lo trasladó hasta el hotel donde se hallaban los colchoneros. Vio el partido y prefirió volverse aquella misma noche en el avión del Atlético para confortar a los perdedores. El vuelo partió a las 2:30 de la madrugada. El llegó a su casa a las 4 de la mañana y a las 9 ya estaba en la Casa de la Villa  presidiendo una Junta de Gobierno.

En plena crisis, Gallardón no le restó ni un minuto a su tiempo de despacho en el Ayuntamiento. Monteseirín, en cambio, se quitó del medio durante tres días. Siguiendo su ejemplo, ¿no iba a caerse también Rosamar de un Pleno para largarse al Rocío?

SETAS INTOCABLES

Ha habido que esperar a su vuelta  para que, tras el desmarque de sus socios de IU al optar por la abstención, el voto de calidad del alcalde en uno de los múltiples Plenos convocados el  mismo día a la proustiana busca del tiempo perdido permitiera librar 13 millones para las ‘setas’ de la Encarnación. El mensaje es difícil de digerir para los funcionarios municipales, a los que se recorta el sueldo con el argumento del ahorro y que simultáneamente ven cómo Monteseirín se saca de la chistera 13 millones para rematar su cada vez más cuestionado proyecto emblemático, su particular Estadio Olímpico.

Ignorando también olímpicamente el informe del secretario municipal, en el que exigía que se depuraran responsabilidades por el sobrecoste en 38 millones, Monteseirín ha atribuido la desviación presupuestaria a la crisis. Otra mentira más. Las ‘setas’ se paralizaron justo antes de las elecciones municipales de 2007, cuando se comprobó que eran técnicamente inviables, y por entonces no había crisis. El sobrecoste, que aproxima el coste final a más de 100 millones de euros sumando la primera fase de las obras, se ha debido a la necesidad de inventarse soluciones técnicas a un problema que se ocultó a los sevillanos para evitar que dieran al PSOE un voto de castigo en las urnas hace tres años.

VIEJAS VANGUARDIAS

Monteseirín esgrime como coartada que “no se trata de hacer un bloque en medio del campo, sino un proyecto de vanguardia que va a dinamizar la parte norte de la ciudad y en la que ya hay muchas empresas invirtiendo”. ¿Es capaz de citar alguna y los empleos creados? Si existieran unas y otros, ya lo habría divulgado ‘urbi et orbi’, pero como no hay nada, se inventa que las ‘setas’ generarán unos beneficios de casi 400 millones/año (Isla Mágica, con casi un millón de visitas, factura sólo 20 millones) y más de 4.000 empleos (¿?).

Mientras Espadas reconoce que las ‘setas’ se le han escapado de las manos al Ayuntamiento, a Monteseirín se le llena la boca con las palabras “vanguardia” y “modernidad”. Pues bien, esta semana se celebrará en Pamplona un congreso de arquitectura con premios Pritzker como Herzog, Piano y Murcutt. Uno de los promotores, Fernández-Galiano, ha declarado: “La bonanza económica ha impulsado la creación de edificios-icono y ha eclipsado el concepto de arquitectura como arte útil y de servicio a las personas. El gran carnaval de exceso y despilfarro debe dar paso a otra arquitectura . La conciencia de que hay que construir de otra manera, con sensibilidad hacia el entorno, está calando. Alemania lo está haciendo de forma decidida…”.

Aquí levantamos las ‘setas’ de un alemán que ya no se harían en Alemania,  por el complejo de Monteseirín de parecer muy moderno y muy de vanguardia. Cuando él va, los demás ya están de vuelta.

No sin mi coche

El Gobierno británico de coalición entre conservadores y liberales ha anunciado esta semana un ‘tijeretazo’ de unos 7.300 millones de euros. Sólo en gastos de viaje y de consultorías externas ahorrará 1.350 millones. Entre las medidas ejemplarizantes figura la prohibición a los empleados públicos de viajar en primera clase tanto en sus desplazamientos interiores como al exterior, lo que supondrá un ahorro de 11,6 millones, y la supresión de los coches oficiales asignados a ministros y secretarios de Estado.

Los ministros tienen dos opciones: compartir sus propios automóviles o viajar en autobús, tranvía o el Metro con un billete comprado en taquilla como cualquier ciudadano, por lo que no podrán pillarlos en el mismo renuncio que a aquel candidato a las elecciones presidenciales francesas durante un debate televisivo. El avezado político estaba lanzando el típico mensaje de promesas de ‘todo para el pueblo pero sin el pueblo’, cuando el moderador le hizo una sencilla pregunta, cuya falta de respuesta lo dejó en evidencia e hizo trizas todo su discurso falsamente populista:

-¿Cuánto vale el billete del autobús?

Gracias a que los ministros van a viajar en bus en vez de en coche oficial, el Gobierno británico va a ahorrarles 5,8 millones de euros a los contribuyentes y de paso a engrosar las arcas de las equivalentes londinenses  a nuestra Tussam.

EL VEHÍCULO POR DELANTE

Mientras un Gabinete de derechas deja en el Reino Unido sin coche a los ministros, aquí, gracias a la investigación de Chema Rodríguez y María Rionegro, sabemos ya  que Monteseirín no renuncia al suyo ni a tiros. El Ayuntamiento difundió  que el alcalde viajaba a Barcelona a gastos pagados por el Sevilla F. C. para ver la final de la Copa del Rey y representar así a los sevillanos que por la crisis no podían permitírselo, pero ocultó que previamente había ordenado que le enviaran a la ciudad condal su automóvil oficial: un Renault Vel Satis, el coche de representación de la marca francesa.

Un conductor y un escolta tuvieron que hacer un viaje de ida y vuelta a Barcelona (2.000 kilómetros), gastar 400 euros en combustible más el dinero correspondiente a comidas, alojamientos y dietas (un total de 1.200 euros) para que el alcalde socialista de Sevilla pudiera seguir subido al coche oficial de lujo en sus desplazamientos por Barcelona, que cuenta con toda una moderna red de transporte público: taxis, tranvía, Metro y autobús.

El supuesto adalid de la ciudad de las personas y de las peatonalizaciones, que ha declarado la guerra al coche privado en Sevilla y se hace fotos de cara a la galería en el día de la bicicleta o sin automóvil, ha quedado así plenamente desenmascarado. Que inventen ellos, decía Unamuno. Que renuncien al coche ellos, proclama  con sus hechos Monteseirín. ¿Qué credibilidad, si es que aún le queda alguna, puede tener ya el alcalde que va de ‘progre’ cuando preconiza cerrar el Centro al tráfico privado y recomienda a los sevillanos que se pasen al transporte público para hacer una Sevilla más sostenible? Por sus obras los conoceréis.

SIEMPRE HA HABIDO CLASES

Los 5.459 funcionarios y personal laboral del Ayuntamiento verán rebajadas sus nóminas en junio entre un 0,06% y un 10,55%, según los casos, en aplicación del ‘tijeretazo’ de Zapatero. Sin embargo, las plantillas de las empresas municipales mantendrán sus actuales ingresos, ya que han quedado fuera del recorte. Esto significa que, conforme reveló El País, seguirán con sueldos ‘superdesproporcionados’ en opinión del PSOE(A) los hombres de confianza de Monteseirín en las empresas públicas. De los 75 directivos del Consistorio, 21 cobran más que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán.

A la cabeza de todos figura el valido del alcalde y consejero delegado de Emasesa, Manuel Marchena, que ha ocupado cargos directivos durante la era Monteseirín sólo gracias a su amistad con el regidor y pese a carecer de  experiencia previa en el sector privado que lo acreditara como un gran gestor empresarial. Marchena declaró el año pasado unos emolumentos de 170.749 euros. Esta cifra equivale prácticamente a la suma (173.137 euros) de lo que cobran Zapatero (91.982 euros) y Griñán (81.155) antes de aplicarse sus respectivos recortes.

Cuando años atrás, sospechándose tan sólo la elevada soldada de Marchena, se le preguntó por esta cuestión al alcalde, Monteseirín declaró que a él le parecía todavía poco lo que cobraba, “dada su valía” (sic).

AUTONOMÍA SEGÚN CONVENGA

Y ahora, cuando ya es público que Marchena declara ganar, al margen de las ventajas y prebendas de que goza en el seno del Consistorio, casi tanto como Zapatero y Griñán juntos, Monteseirín ha dicho que estaba a la espera del acuerdo que pudiera adoptar la Ejecutiva Federal del PSOE para tomar una decisión sobre los ‘superdesproporcionados’ (Rafael Velasco dixit) sueldos de los directivos de las empresas municipales de Sevilla.

Osea que Monteseirín, que tanto clama por la autonomía municipal, necesita que le den una orden desde el partido para aplicar una política de austeridad a sus altos cargos, pese a que el Gobierno en pleno se rebaja el sueldo; la Junta anuncia lo propio para sí misma y todas sus empresas, y la FEMP y la FAMP predican rebajas a gogó.

Y mientras el valido y otros directivos siguen cobrando más de cien mil euros anuales, Monteseirín anuncia un recorte “brutal” de los gastos corrientes, que se traduce en que no haya ya –denuncia UGT- ni lejía para limpiar los colegios.

La tasación de Alfredo

El escritor Juan de Timoneda contaba la historia de un rey que no sabiendo cómo deshacerse del abad de cierto monasterio para darle su puesto a otro más afín a sus intereses, decidió plantearle tres preguntas saduceas a las que debería  responder en el plazo de un mes, por ver si pillándolo en un renuncio tenía así ocasión de justificar su extrañamiento:

1)      ¿Cuánto vale el Rey?

2)      ¿Dónde está el medio del mundo?

3)      ¿Qué piensa el Soberano?

Atribulado por cuestiones tan imbricadas y sin saber cómo salir de semejante trance, el abad acabó sincerándose con el cocinero del monasterio, el cual, al ver su pesadumbre,  le pidió que le permitiera disfrazarse con sus hábitos para suplantarlo y acudir en su lugar a la presencia del Monarca. Una vez delante del Rey, respondió de esta guisa a las tres maquiavélicas preguntas:

1)      ¿Cuánto vale el Rey? Digo que 29 dineros, porque Jesucristo fue vendido por 30 monedas y Su Majestad no querrá cometer el pecado de soberbia de pretender valer más que Nuestro Señor.

2)      ¿Dónde está el medio del mundo? Donde Su Majestad tenga los pies, pues al ser redondo como una bola, allí donde hollare con sus plantas, es el medio de él.

3)      ¿Qué piensa el Monarca? Que cree estar hablando con el abad y en realidad lo está haciendo con su cocinero.

OFERTA Y CONTRAOFERTA

Hace unas cinco semanas, un emisario fue a ver a Monteseirín en nombre de la Dirección del PSOE para hacerle, mutatis mutandis, la misma primera pregunta que el Rey al abad: ¿cuánto vale el alcalde de Sevilla para que deje el cargo de una vez, se active la sucesión en la figura de transición de Rosamar y el partido tenga vía libre para placear a Juan Espadas como candidato para que lo conozcan los ciudadanos con tiempo y pueda así aspirar al bastón de mando pese al hundimiento al que ha llevado Monteseirín al socialismo sevillano en las encuestas?

El País, medio habitualmente bien informado de cuanto se cuece en el PSOE, dio indirectamente cuenta de aquella reunión en su edición del 16 de abril, en estos términos: “La oferta personal que los socialistas le habían hecho para buscarle acomodo era la del futuro Consorcio del Guadalquivir, un proyecto aún sin definir y que él rechazó. Según fuentes socialistas, Monteseirín ha intentado por su cuenta hacerse con la presidencia de la Compañía Andaluza de Rentas e Inversiones (Carisa), una sociedad dedicada a la gestión de participaciones accionariales de Cajasol y Unicaja”.

El emisario le ofreció a Monteseirín un puesto en un ‘holding’ de empresas, con una retribución de 100.000 euros anuales, coche, secretaria, Visa y otras prebendas. Y, efectivamente, el alcalde señaló  Carisa, al conocerla interiormente por su presencia en su consejo y sus generosas dietas, y exigió como contrapartida la presidencia de la sociedad y unos emolumentos de 220.000 euros anuales. Argumentó que tenía muchas obligaciones familiares y que tras once años en la Alcaldía, más su etapa anterior al frente de la Diputación, se había acostumbrado a ese nivel de vida y debía mantener su rango. El emisario  se echó las manos a la cabeza al oír las desorbitadas pretensiones del alcalde, elevó su informe al PSOE y hasta hoy.

MÁS QUE NADIE

Así pues, Monteseirín cayó en el pecado de soberbia de tasarse a sí mismo muy por encima del valor del propio presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, cuyo salario es de 81.155 euros brutos anuales en los Presupuestos de 2010, y del tope retributivo propugnado por el presidente de la FAMP, Francisco Toscano, para los alcaldes de ciudades con más de 500.000 habitantes y los presidentes de las ocho diputaciones: 79.873 euros, remuneración equivalente a la de un consejero del Gobierno andaluz. El alcalde quería ganar un 271% más que Griñán, y eso lo dice todo sobre su desmedida ambición, porque él, al igual que el Rey de la historia, se cree que allí donde hollen sus pies está el centro del mundo.

Extraoficialmente el PSOE habría difundido que Monteseirín ni siquiera llega a ese máximo salarial, puesto que sus emolumentos como alcalde serían de 65.748 euros anuales, más 11.000 euros en dietas. En total, 76.748 euros. Sin embargo, el alcalde declaró en 2007 unos ingresos por todos los conceptos de 108.693 euros, y aunque haya dejado de pertenecer a los órganos de la Caja, ha metido la cabeza en otro tipo de empresas y en todas las sociedades municipales como presidente, donde cobra dietas por presidir consejos y ejecutivas, con reuniones sin periodicidad determinada pero siempre remuneradas, con el fin de no bajar de un mínimo de 100.000 euros/año.

EN PLENA CRISIS

Si Monteseirín cobra realmente esos 76.748 euros y exigió un puesto remunerado con 220.000 por dejar la Alcaldía y mantener su estilo de vida, ello quiere decir al menos que las compensaciones en especie (viajes -¿se incluye el de Turquía o era aparte?-, hoteles, comilonas, coche oficial, teléfono, gabinete propio….) que le supone el sillón municipal las valora en 143.252 euros anuales.

Al exigir un cargo retribuido con 220.000 euros en plena crisis, estaba demostrando cuál era realmente su espíritu de sacrificio y cómo estaba chalaneando con Sevilla al mostrarse dispuesto a dejar la Alcaldía a cambio de esos emolumentos, en vez de quedarse hasta el final sin importarle el dinero y por compromiso político con sus votantes, o bien haberse ido a su casa en un ataque de dignidad tras haber sido defenestrado de forma humillante mediante un teletipo de Europa Press.

Grecia está en Sevilla

El título no hace referencia  a la Avenida del mismo nombre, sita en Los Bermejales, donde la Junta proyecta un nuevo edificio en el  antiguo Instituto del Tabaco para cinco de sus delegaciones y que, mediante la colaboración público-privada (la misma de la que habla Rosa Aguilar para las futuras líneas del Metro), le obligará  a pagar un alquiler de al menos  7,5 millones de euros durante cada uno de los 25 años siguientes a su terminación (hagan las cuentas y vean luego si el coste de rehabilitar de San Telmo ha sido caro o barato).

Tampoco estaba pensando en el restaurante griego por excelencia en la ciudad, el Helas, fundado por quien es ya un sevillano de Esparta y que tras venir a Sevilla por  la Expo  se quedó aquí para ofrecer en la calle Gonzalo Bilbao platos con resonancias del idioma homérico que se podía estudiar en el Bachillerato de Letras: Nisiotiko, Sutzukakia, Kokkinisto, Musazas, Paputsaki……

Y, desgraciadamente, tampoco aludo a la revista ‘Grecia’, adelantada de todas las vanguardias literarias en España, y que vio la luz en Sevilla en 1918 bajo la dirección de Isaac del Vando. En sus páginas  tuvieron cabida por primera vez todos los –ismos del siglo XX: el ultraísmo, el dadaísmo, el cubismo, el futurismo…literaturas rompedoras e historiadas por uno de sus miembros, Guillermo de  Torre, en un libro en varios tomos convertido en todo un clásico. Con sólo enumerar la nómina de colaboradores podremos comprender la distancia cultural que media entre la Sevilla inquieta de entonces y la actual: García Lorca, Borges, Adriano del Valle, Garfias, Cansinos Assens, Aleixandre, Gómez de la Serna…..

LOS NÚMEROS ROJOS

Hace escasas fechas, la Unión Monetaria Europea tuvo que lanzarse sí o sí, como diría Del Nido, al rescate de Grecia, cuya  deuda  estaba hundiendo el euro. Acordó con el Fondo Monetario dotar un fondo de  110.000 millones de euros a cambio de un severo plan de ajuste, preludio del que se ha visto forzado a aplicar también Zapatero en España bajo la espada de Damocles de  Merkel, Sarkozy y hasta de Obama.

Al igual que hablamos en prosa sin saberlo, probablemente no sepan que cada familia sevillana ha tenido que prestar 586 euros para salvar a Grecia.Y como nuestros socios helenos han necesitado de mucha más ayuda, por el conjunto de esos 110.000 millones de euros cada griego ha contraído una deuda de 9.166 euros.

Ahora comprenderán por qué Sevilla no está tan lejos de Grecia. Según Hacienda, cada sevillano del conjunto de la provincia debe a través de sus Consistorios 506 euros a los bancos, una cifra que se aproxima a los 586 que hemos tenido que prestar a los griegos para salvarlos de la bancarrota. Hay municipios, como Almensilla, cuya deuda de 4.199 euros per cápita es casi la mitad de la contraída por los arruinados griegos con la Eurozona y el Fondo Monetario. Dicho de otro modo: si Almensilla fuera una nación (bueno, con esto de las Autonomías quién sabe si algún día no se reivindicará como tal) en vez de, por ahora, un pueblo, también habría necesitado una operación de rescate de la UEM y el FMI.

TRAGEDIAS DOMESTICAS

La tragedia griega sevillana ya se está representando en vivo en algunos ayuntamientos. Pensemos en los trabajadores del de Huévar, con créditos bancarios por valor de 1.210.000 euros y que además adeuda la nómina de seis meses, más una paga extra, a sus funcionarios tras las alegrías de la época del ladrillo. Aquéllos, desesperados, han protagonizado encierros junto a sus familias y empezado a denunciar a título individual sus casos  ante la Subdelegación del Gobierno, la Diputación y el Defensor del Pueblo. Pese a haber reducido la plantilla a la mitad y al maná de la implantación en el municipio de grandes empresas como Mercadona e Inés Rosales, el Consistorio es incapaz ahora d

‘Up in the air’

Tal como recordamos antes de que se consumara su defenestración por Griñán mediante el teletipo de Europa Press,  Monteseirín ya era visto dentro y fuera del PSOE como un ‘pato cojo’. La prensa norteamericana acuñó esta  metáfora  animalística (‘the lame duck’) para definir el síndrome que afectaba a los presidentes que no podían optar a la reelección porque se hallaban en su último mandato.

Los presidentes que dejarán de serlo a plazo fijo pierden mando e influencia porque el resto de los políticos dejan de tenerlo como referente y se reorientan en función de los posibles candidatos a la sucesión. Como reacción, los inquilinos de la Casa Blanca con fecha de caducidad empiezan a pasar olímpicamente de todo porque ya no van a ser penalizados electoralmente.

Y ésta, justamente, es la posición en que se encuentra Monteseirín: el ‘pato cojo’ amortizado por el PSOE y que ha decidido pasárselo lo mejor posible en el año que le queda como alcalde. Y una de las formas en que mejor se lo pasa Monteseirín es viajando a costa del contribuyente o por invitación.

CUALQUIER PRETEXTO

Sólo en los últimos 16 meses, el regidor sevillano ha hecho catorce viajes al extranjero detectados por la prensa, en los que ha dado el equivalente a casi una vez y cuarto la vuelta al mundo: 47.141 kilómetros.

Con la excusa de la promoción turística, cinematográfica, deportiva o lo que se tercie de Sevilla, se ha escapado a ciudades como Nueva York (presentación de la Bienal de Flamenco), Zúrich  y Múnich (acompañando a la Sinfónica, aunque los melómanos locales dicen que no lo ven nunca en un concierto en el Maestranza), Bruselas (congreso de movilidad sostenible: lo que más le gusta a Alfredo, la movilidad), Katowice (a ver la final del Eurobasket, por aquello de la subsede para Sevilla), Londres (se encalomó al séquito de Griñán al World Trade Market, aunque eso no le evitó la defenestración o, quién sabe, acaso hasta la aceleró), Bochum (los premios de Cine Europeo como coartada), Nápoles (siempre hay un congreso en el que parece inexcusable su presencia y éste sobre ciudades mediterráneas -¿por qué entonces Pierre Chanu escribió su monumental ‘Sevilla y el Atlántico’?- le inspiró su carta de despedida a los sevillanos, si bien luego se arrepintió conforme al lema que popularizó en TVE el humorista Joe Rígoli: “Yo sigo”), París (la Bienal de Flamenco bien vale ese sacrificio del viaje a la ciudad de la Luz) y otros.

Ahora se anuncia su viaje a Río de Janeiro, el undécimo transoceánico en su  mandato. Monteseirín es como el Ryan Bingham  -encarnado por George Clooney- de la película ‘Up in the air’, cuya meta era volar 10 millones de millas para obtener la tarjeta ‘gratis total’ de por vida. A diferencia de Bingham, un experto externo y sin alma a la hora de recortar plantillas, Alfredo es un experto en incrementar la del Ayuntamiento (130 nuevos contratos este año) y los gastos de personal (5,2 millones de euros más) pese a la crisis.

BORBOLLA, EN PAÑALES

Y entre el último viaje conocido, Tánger, y el próximo, Río, el esperpento del vuelo secreto a Turquía con Marchena y el cónsul honorario turco que a la par es importador de tuberías como las que se usan en las obras que licita Emasesa, un vuelo destapado por el colega Alberto García Reyes, el cual ha hecho honor a la definición de qué es periodismo: aquello que no le interesa al Poder que se sepa.

Monteseirín ha dado ya tres versiones contradictorias  de un viaje que ocultó a sus ediles con la mentira (¿cuántas ya?) de que se ausentaba por unos días de Sevilla con su familia. Tras la trola, él  y su valido se largaron  a Turquía en un jet privado cuyo vuelo ha costado  37.000 euros, se alojaron en Estambul en plan lujo asiático en un hotel de cinco estrellas cuya suite vale al menos un 25% más que la habitación más cara del Alfonso XIII y se dieron un homenaje en un restaurante turco que se precia de servir ‘la sinfonía del marisco’, en sintonía con la predilección del mandamás de Emasesa por las pinceladas al centro. Y pensar que en otros tiempos  se formó  un escándalo en Sevilla por que Borbolla degustó unos langostinitos en París…..

¿QUIÉN PAGÓ LA FACTURA?

El cónsul-importador de tubos y viceversa dice que el viaje lo organizó el Consulado por invitación del primer ministro turco para que Emasesa exportara tecnología a su Ministerio de Medio Ambiente. El alcalde dice ahora que no era un viaje institucional, sino comercial. Si tal era, ¿por qué en secreto y no se aireó como un gran éxito suyo  al ser invitado a exportar ‘software made in Sevilla’? Si era institucional para vender informática de Emasesa al Ministerio de Medio Ambiente, ¿por qué ya en Turquía  visitaron la fábrica de tubos, si según el cónsul que los importa, su firma ni ha tenido en el pasado, ni tiene en el presente, ni tendrá en el futuro relación contractual con Emasesa?

Si era una misión comercial de la empresa municipal, ¿por qué los turcos, supuestos compradores de un mero programa informático, han corrido teóricamente con los gastos a cuerpo de reyes de los vendedores  y qué pintaba en un jet privado el cónsul, si jamás de los jamases su empresa tuvo, tiene ni tendrá relación con Emasesa?

Y ¿por qué Monteseirín y su valido hicieron escala en Mallorca para no dejar huella del vuelo a Turquía, se montaron en un coche de espaldas para no salir en las fotos y se fueron pitando de San Pablo por puerta distinta a la de Autoridades?

Sólo obra así quien tiene mala conciencia.

La injerencia

La secretaria de Organización del PSOE (A), Susana Díaz, ha dado un balón de oxígeno a los sindicalistas de Tussam que habían declarado huelga de autobuses durante la Feria al involucrarse en el conflicto al margen del Ayuntamiento y lograr así que los huelguistas tuvieran la excusa perfecta para suspender el paro el miércoles bajo la promesa de renegociarlo todo desde cero a partir de mañana.

La injerencia de Susana Díaz es un error desde todos los puntos de vista, por más que el PSOE haya tratado de justificarla diciendo que el objetivo de su mediación era “impedir perjuicios a los ciudadanos durante la celebración de una de las fiestas más importantes y universales de la capital hispalense”. Ese argumento se vuelve en su contra, porque al invocarlo les hace el juego a los huelguistas, los cuales usan precisamente el miedo de los políticos a esos perjuicios a los sevillanos para conseguir su objetivo: doblegar la resistencia de Tussam ante sus exigencias.

Susana Díaz les ha dado un balón de oxígeno cuando más lo necesitaban porque la huelga estaba siendo un fracaso a pesar de los piquetes, las lunas rotas, los balines contra los autobuses, los pinchazos en las ruedas y demás actos de sabotaje de los que los huelguistas dicen no saber nunca nada y que tratan de asociar a “los altercados frecuentes que sufre la línea de Torreblanca”, cuando no se tiene noticia de dichos altercados en todo el año y ‘casualmente’ rebrotan cada vez que hay un conflicto laboral en la empresa municipal.

FRACASO

La huelga habría sido un éxito si la Feria hubiera estado al menos medio vacía, pero tal como reflejaba la crónica de nuestro compañero Chema Rodríguez  y puede dar fe quien suscribe, el martes por la tarde y por la noche –primer día efectivo de huelga para el festejo- el Real estaba repleto de gente: “Lo que se preveía un caos de proporciones bíblicas ha quedado reducido a pequeñas molestias. Si alguien pensaba que la huelga de Tussam –escribía Rodríguez- iba a ser algo así como la erupción del volcán islandés de nombre impronunciable, todo apunta a que se equivocó”.

La festividad del miércoles actuó en contra de los huelguistas al dar más margen de maniobra y recuperación a los sevillanos, y de no haberse suspendido la huelga por la precipitada y anómala intervención de Susana Díaz, se habría cruzado el ecuador del festejo y hasta la recta final con la demostración palpable del fracaso sin paliativos del paro y de lo injustificado del miedo que el Ayuntamiento ha tenido al comité de Tussam durante la era Monteseirín.

Ese miedo es el que ha dado alas a los sindicatos y les ha permitido, como reveló Guillermo Gutiérrez, obtener dos tercios de su masa salarial (más de 60 millones de euros/año) en forma de complementos y pluses en la ‘noche del pescaíto’ por la sempiterna amenaza de dejar la Feria sin autobuses. Pues bien, este año, como ya no queda un euro más en la caja y el alcalde ya no tiene nada que perder políticamente, han privado de bus la ciudad y no ha pasado apenas nada: Sevilla ha demostrado que puede con todo y también con la falta de medios públicos de transporte. Se ha roto un tabú.

‘PUENTEO’

Sin embargo, cuanto más débiles estaban los huelguistas y más se estaba fortaleciendo la posición de Tussam en defensa de los contribuyentes sevillanos, que son quienes han pagado los 384 millones de euros de pérdidas en la era Monteseirín, Susana Díaz se involucró absurdamente en el conflicto al plegarse a los manifestantes que previamente habían rodeado la caseta municipal en busca del alcalde y que luego hicieron lo propio ante la caseta del PSOE (A) en busca de Griñán. Lo que nunca pudieron imaginar aquéllos y sobrepasó sus expectativas era que la secretaria de Organización les iba a montar una reunión en la sede de los socialistas sevillanos con el presidente de Tussam, Francisco Fernández, y a forzar a éste a renegociar.

Una cosa fue el intento de mediación que antes del inicio de la huelga realizó Viera, y otra muy distinta ha sido que en pleno conflicto una dirigente política ajena al Ayuntamiento se haya sentado con un comité de huelga que ni había desconvocado el paro y asumiendo unas competencias ajenas. Como dijo Guillermo Gutiérrez, no era un problema del PSOE, por lo que holgaba esa reunión en Luis Montoto, sino un problema del Ayuntamiento. Susana Díaz, a lo máximo que debería haber llegado en un gesto de buena voluntad que no habría merecido reproches tendría que haber sido a pedir la mediación de la Delegación de Trabajo, pero al final ha acabado suplantando las funciones de Tussam, del Ayuntamiento y de la Junta al empeñarse ella en gobernar desde el partido. Veremos ahora qué concesiones se hacen a los sindicatos para salir del atolladero cuando aquellos se habían quedado sin argumentos por la resistencia de la dirección de Tussam y sus propias divisiones internas, ya que muchos conductores veían que iban a perder 1.400 euros por efecto de la huelga  (el plus del miércoles festivo y 1.200 euros del plan de calidad) y querían volver al volante.

La única postura coherente en  esta historia ha sido la del vicepresidente de Tussam, Guillermo Gutiérrez, que al verse desautorizado desde fuera ha dimitido y señalado con acierto que Susana Díaz ha enseñado a los sindicatos cuál es la estrategia de ‘puenteo’ que deben seguir a partir de ahora. La secretaria de Organización ha convertido una cuestión que atañía sólo a Monteseirín y al Ayuntamiento en un problema del PSOE(A) y de Griñán.

Yo, Alfredo

Robert Graves publicó una de las mejores novelas históricas, ‘Yo, Claudio’, continuada en ‘Claudio, el dios, y su esposa Mesalina’. La BBC hizo una adaptación televisiva protagonizada por Derek Jacobi que obtuvo un clamoroso éxito internacional, repetido en España cuando fue emitida por TVE. Graves narra de una manera magistral las vicisitudes del Imperio Romano bajo la dinastía Julia-Claudia a través del emperador Claudio, que pasaba por ser el más ingenuo y manipulable miembro de la familia. A Claudio lo designaron emperador porque estaba rodeado de gente tan ambiciosa y sin escrúpulos, que el nombramiento de cualquiera de ellos habría sublevado a los demás, con unas consecuencias pavorosas (guerra civil). Se busca por tanto a un individuo que no sea visto como un peligro para el resto, un personaje débil y de transición, al que todos confían en teledirigir en beneficio propio o quitar del medio más pronto que tarde.

El ingenuo Claudio, sin embargo, se consolida en el poder pese a su aparente candidez, mientras que quienes intrigan a su alrededor van cayendo en desgracia, se matan entre ellos o se anulan…. y nunca emerge una alternativa clara, hasta que al final al emperador le dan a comer un plato de setas que ‘casualmente’ resultan ser venenosas.

DE ROMA A SEVILLA

El ascenso al poder municipal de Monteseirín recuerda la trama de la novela de Graves. Salvando las distancias y los dos mil años de civilización, las luchas fratricidas, las caídas en desgracia y las puñaladas políticas están a la orden del día en la agrupación más poderosa del PSOE español.

Borbolla, que fue el instrumento del partido para quitarse del medio a un Escuredo que se había creído demasiado la autonomía de Andalucía y la suya propia (precursor de los barones autonómicos), fue a su vez víctima de otro de esos movimientos pendulares y acabó refugiándose en el Ayuntamiento de Sevilla tras ser forzado a abandonar la  Junta.

Pero aun así, Borbolla seguía suponiendo una amenaza para el ‘establishment’ socialista de la época. Por tanto, cuando se impuso la moda de las primarias, que desembocó en la bicefalia Borrell-Almunia, el ‘líder natural’ del PSOE sevillano, Caballos, ordenó que se votara a Monteseirín, un secundario que pasaba por ingenuo y que gracias al poder de la marca socialista en Sevilla acabó no sólo con Pepote, sino también como alcalde tras un pacto forjado entre Chaves y Rojas Marcos y en el que él  no tuvo arte ni parte.

MATAR AL PADRE

En el paralelismo entre Claudio y Alfredo, este último va viendo desde la privilegiada atalaya del puesto de alcalde de la capital,  única gran urbe andaluza que al cabo gobierna el PSOE, cómo Chaves se sostiene en el Poder merced a una política de equilibrio (cuotas por provincias, por sexos) y que, llegado el momento, hasta recurre a él para que tome el poder en el PSOE de Sevilla y liquide la disidencia que al final  representa su valedor, Caballos.

Alfredo sufre un ataque de pánico y Viera acaba ocupándose de la misión encomendada por Chaves, pero el alcalde se sube en el último segundo al carro ganador tras ver por dónde sopla el viento y aunque sea en el cargo honorario de presidente provincial. Monteseirín mata así simbólicamente a su padre político, Caballos, y a partir de ese momento sólo le queda huir hacia delante para no ser víctima futura en otro de esos movimientos pendulares socialistas.

Su objetivo a partir de entonces será asaltar desde el Ayuntamiento el poder orgánico que encarna Viera,  utilizando el Consistorio (los distritos, las empresas municipales) para crear una gran red clientelar de militantes como ariete y la institución como parapeto desde el que iniciar la Reconquista en caso de fracaso, todo adobado con la bandera de la renovación y poniendo siempre al partido en situación límite por el riesgo de perder la Alcaldía en caso de abrir  una crisis si osara removerlo del cargo.

EL ÚLTIMO PULSO

Sólo la marcha de Chaves (que le dio alas durante estos años) y la necesidad de Griñán de pactar con Viera el apoyo de Sevilla en el congreso extraordinario frente a la amenaza que podían suponer Jaén (Griñán) y Cádiz (Pizarro), han frustrado en el último minuto los planes de Monteseirín de perpetuarse en la Alcaldía y de culminar un segundo asalto contra Viera, tras haber ido liquidando a posibles rivales dentro del Consistorio (Carmelo Gómez, el propio Viera, Emilio Carrillo) a fin de que nunca hubiera una alternativa a él mismo, y aunque el PSOE pagara la factura de su desgaste, como revelan unas encuestas cada vez más demoledoras.

Defenestrado, ahora se niega a irse tras haberse despedido públicamente. Dejando al margen la dignidad personal, dice que sigue hasta el final del mandato atendiendo a un supuesto clamor popular, al que haría oídos sordos si le dieran una embajada o un cargo en la CECA. Usa, pues,  Sevilla como rehén y una vez más coloca  al partido en situación límite al poner precio a su salida y dejar correr el reloj, sin importarle que no dé tiempo a consolidar al alcaldable.

También deja en evidencia la falta de autoridad en el PSOE, esa debilidad interna que le permitió creérselo durante once años y ahora seguir echándole un pulso a la dirección. Pero ya no está Chaves. Quien se la juega ahora, y en gran medida en las próximas municipales, es Griñán, el hombre que pidió para sí todo el poder en el PSOE y que, sin embargo, también es incapaz de poner firme a Monteseirín  y acabar con este sainete en la Plaza Nueva.

El otro Parque Temático

La formulación de las cuentas de Isla Mágica de 2009 ha coincidido con la presentación de un estudio de la Universidad, dirigido por el profesor Luis Palma, sobre el impacto económico de la Semana Santa en la ciudad, simultaneidad que nos permite hacer una comparación entre el Parque Temático y el período de fiestas primaverales en que muchos puristas denuncian que Sevilla se convierte en otro parque temático.

Isla Mágica registró unas pérdidas de 3,3 millones de euros, 847.265 visitas (caída del 6%)  y unos ingresos de 17 millones de euros (un 9% menos). El 13 de agosto entró el visitante número 12 millones, motivo por el cual la dirección hizo un somero balance de la afluencia a lo largo de su historia: el 20% procede de Sevilla capital con pases de temporada; otro 20%, de la provincia; un 40%, del resto de Andalucía; un 10%  de España y un 10% de Portugal, si bien en los días de verano los portugueses pueden suponer entre el 35% y el 40% de quienes entran al recinto.

La empresa Staff Consultans hizo para Isla Mágica en 2007 un estudio de impacto económico similar al ahora realizado por la Hispalense para la Semana Santa y estimó que por cada euro ingresado en el Parque Temático se generan 3,75 en Sevilla y su entorno. Con esta ratio, los 17 millones de euros facturados por Isla Mágica en 2009 habrían movido 63,7 millones. La dirección del Parque estima que en sus doce años de historia ha generado en el sector turístico y de servicios un volumen de actividad económica superior a los 550 millones de euros.

EL DINERO ‘MORADO’

Frente a este estudio, el de la Hispalense sobre la Semana Santa. La fiesta mayor genera en los ocho días comprendidos entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección 240,3 millones de euros. Esta cifra resulta de sumar los 8,5 millones de euros que gastan el Ayuntamiento y el Consejo de Hermandades; 46, 3   millones de euros de gasto indirecto derivado de la participación de los sevillanos (suelen desembolsar  entre 60 y 65 euros durante la semana); 21,7 millones de euros de gasto de los turistas (a una media de 233,5 euros per cápita) y 164 millones de ‘efecto inducido’.

Así pues, cada euro gastado en la Semana Santa ha movilizado otros 2,14, de los que 1,51 se quedan en Sevilla y Andalucía. Destacan los 12,8 millones empleados en confección de túnicas y complementos.

El estudio de la Hispalense da un dato confuso pero significativo: la asistencia total a las procesiones es de 909.000 personas (el 76% residentes en Sevilla y   área metropolitana), con una participación diaria de 425.000.

Atención a esta última cifra, que desmiente la declaración que cada Jueves Santo suele realizar Monteseirín: “Hoy –reitera el alcalde en cada ecuador de la semana- se cumplirá el tópico de reunir a un millón de personas en la calle”. Lo del millón es sólo eso, un tópico más, pues para que se produjera tal circunstancia tendrían que salir de sus casas todos y cada uno de los 700.000 sevillanos que viven en la capital más 300.000 del área metropolitana. Si, por otra parte, Giralda TV alardea de que este año ha tenido 211.000 espectadores de sus retransmisiones sólo en los primeros cuatro días de la Semana Santa, este dato supone que un número importante de personas prefiere quedarse en su salón contemplando las estaciones de penitencia por la pequeña pantalla antes que hacerlo por las calles de la ciudad.

BALANCE COMPARATIVO

La comparación entre los estudios de impacto económico sobre Isla Mágica y la Semana Santa es demoledoramente favorable a la segunda:

Tan sólo  dos Semanas Santas más dos días de una tercera habrían generado tanto dinero como doce temporadas completas del Parque Temático.

La Semana Santa moviliza en dos días el mismo número de personas que Isla Mágica durante toda la última temporada (nueve meses).

Sólo el dinero que los sevillanos se gastan en túnicas y complementos para la Semana Mayor equivale al 75% de lo que facturó Isla Mágica el último año por todos los conceptos.

Los 240 millones de euros que mueve la Semana Santa equivalen al 1,22% de toda la riqueza creada en la provincia de Sevilla durante un año (19.672 millones de euros), mientras que todo un año de Isla Mágica genera el 0,32% del PIB provincial.

Sevilla ha sido, merced al impacto económico de esta fiesta religiosa primaveral, la tercera provincia española donde más ha bajado el paro en el mes de marzo (ha pasado de 207.202 desempleados registrados a 205.657).

EL GRAN NEGOCIO

Si al impacto económico de la Semana Santa se une el de la Feria de Abril, que, según los profesores autores del informe,  puede ser equivalente o incluso superior, las fiestas primaverales generarían unos 500 millones de euros en poco más de treinta días, y así año tras año. Dicho de otro modo: la Semana Santa y la Feria suponen para Sevilla cada primavera el equivalente al impacto económico de doce parques temáticos como el de Isla Mágica.

¿Qué empresa moviliza ese volumen de dinero en un solo mes?.

¿Qué empresa lo hace además aunando cultura con creatividad y produciendo un efecto altamente gratificante entre quienes disfrutan de tales eventos?

Por mucho que se denigren las fiestas sevillanas y de que se alcen voces críticas que equiparan sus ritos a la escenografía de un gran parque temático en que la ciudad hace su propia representación, la realidad de las cifras se impone. El gran negocio no es el parque lúdico de la Cartuja, sino el de aquende el Guadalquivir: Sevilla exhibiéndose ante sí misma y ante el mundo.

Semana de Pasión política

No crean que la Semana Santa  supone una interrupción en las hostilidades políticas, como antiguamente suponía un alto el fuego en las guerras. Hasta tal punto ha avanzado el laicismo, que Samaranch intentó como presidente del Comité Olímpico Internacional que durante los Juegos los combatientes en cualquier conflicto aceptasen la ‘tregua olímpica’, de tres semanas, a fin de que pudieran ver tranquilamente por Tv las hazañas de los atletas, aunque luego se mataran en las trincheras con más saña aún  que antes.

No hay tregua política porque, al menos entre nosotros, todo cuanto gira en torno al mundo cofradiero se convierte en una escuela de aprendizaje para el desempeño de un cargo público. Si el general prusiano Clausewitz acuñó la famosa frase de que ‘la guerra es la continuación de la política por otros medios’, en Sevilla el universo semanasantero es la cantera donde se forjan, entre candidaturas para juntas directivas y pactos para reparto de puestos, muchos de los que luego dan el santo a la política, de ahí la enorme atención con que siguen la vida interna de las cofradías muchos gerifaltes de la Administración  a pesar de proclamarse ajenos al hecho religioso.

MUCHO ANTES DEL ‘TSUNAMI’

No hay tregua porque en la Semana Mayor el Ayuntamiento ha procurado siempre recoger el fruto de su estrategia del ‘urbanismo morado’, en busca del voto de los más de cien mil sevillanos que, según estimaciones, pagan religiosamente la cuota de su hermandad aunque luego muchos de ellos se olviden de estar al día con la Hacienda municipal, y los casi 50.000 que, según el informe ‘Cíngulo’ patrocinado por la Fundación Cofrade se visten de nazarenos. Es curioso comprobar el ‘tsunami’ (Barbeito ‘dixit’) por las declaraciones del pregonero –“ni voy a misa, ni me confieso (etcétera)”– cuando el susodicho informe ya revelaba hace nueve años –imagínense ahora- que sólo la mitad de los nazarenos confesaban ser católicos practicantes, una cuarta parte decía que procesionaba por afición en vez de por convicción y un 20% reconocía que no iba nunca a misa.

Y no hay tregua  porque en los palcos y  sillas de la Carrera Oficial y en otros cenáculos se van a hacer más que nunca variaciones, combinaciones y permutaciones entre el Ayuntamiento, la Junta y puede que hasta la Delegación del Gobierno a cuenta de la fecha de salida de Monteseirín, de si los ediles nombrados a dedo se van o se quedan, de si Juan Espadas corre por fuera o por dentro su particular carrera electoral y con dorsal o no de delegado del Gobierno, de si alguna de las intoxicaciones periodísticas de Celis va a fructificar por fin en la pedrea de algún cargo autonómico tras haber perdido el tren de la Ejecutiva socialista primero y del nuevo Gobierno de Griñán después, de si Viera va a dejar algún superviviente del sector crítico en la Casa Grande para que pueda contarlo o los va a liquidar a todos…..

MARCADA POR LA POLÍTICA

La política no descansa ni en Semana Santa, y los políticos tampoco descansan de conspirar. El Domingo de Ramos pasado ya estuvo marcado por la salida de Chaves de la Junta, y éste lo está por la salida de Monteseirín de la Alcaldía tras el famoso teletipo de Europa Press, de ahí que estos siete días serán la particular Semana de Pasión del alcalde, ya interino. Alfredo, por mucho que porte la vara en la procesión de la Hiniesta, es consciente de que los sevillanos ya saben que no pinta nada y lo más probable es que se salga de la carrera oficial a la altura del Ayuntamiento para no exhibir más su caída en desgracia.

Si hoy, conforme al dicho popular  ‘Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos’, Sevilla no ha estrenado alcaldesa con Rosamar Prieto  y Monteseirín no ha tomado las de Villadiego es, probablemente, por mor de Torrijos y su recordatorio de que legalmente él sería el alcalde en cuanto dimitiera el defenestrado Alfredo y  hasta que él mismo convocara un Pleno para elegir el sucesor. Y aunque Torrijos declarara que, por su  condición de agnóstico, no tenía intención de presidir procesiones ni palcos, no parece que el PSOE estuviera por la labor de facilitarle el cargo de alcalde provisional justo en Semana Santa.

EVITARLE LA FOTO A TORRIJOS

De lo cual se infiere que Monteseirín deberá dimitir el lunes de Pascua, y aun así los plazos estarían ajustadísimos, si no quiere continuar de alcalde interino hasta mayo, pues en caso de que siguiera deshojando la margarita de la duda o con el regateo de un cargo de consolación, no habría ya margen de maniobra para que Torrijos convocara  un pleno extraordinario para la elección antes de Feria de Rosamar Prieto como alcaldesa de transición.

El PSOE no quiere que Monteseirín deje pasar más de un día tras esta Semana Santa para irse, pues basta un retraso para que quien se pasee por el Real  como alcalde, presida  las recepciones en la caseta municipal y salga chupando cámara  en las televisiones y  periódicos sea Torrijos como alcalde accidental, ya que no daría tiempo a celebrar el Pleno de la sucesión antes del ‘alumbrao’.

La última carta que le queda a Monteseirín es manejar el tiempo de su sucesión, ya que no la elección de su sucesor, y puede jugar esa baza aunque sin arriesgar demasiado so pena de volverse de médico a San Lázaro con las manos vacías. El PSOE nunca le perdonaría que le diera a Torrijos la oportunidad de disfrutar del bastón de mando, si no en las palmas del Domingo de Ramos, sí al menos en los farolillos de la Feria.

El espejo de Zoido

A falta de 14 meses para las elecciones municipales, el PSOE parece en una situación muy difícil para revalidar la Alcaldía: Monteseirín es un cadáver político que quiere un cargo para dejar la Casa Grande; no se conoce el nombre del alcaldable, aunque se impone la idea de que sea un desconocido como Juan Espadas; y el partido se da de plazo hasta julio para designar el candidato. Entonces faltarán entre 10 y 11 meses para la cita con las urnas.

La pregunta del millón es si da tiempo para ‘fabricar’ un candidato ganador, con la dificultad añadida, en caso de que fuera Espadas, de su desconocimiento por los electores. La respuesta es afirmativa, y el mejor ejemplo lo tiene el PSOE justo en el PP. Es curioso comprobar la historia paralela de socialistas y populares respecto de la Alcaldía y cómo incluso el PP lo tuvo en su momento peor que el PSOE ahora.

Por estas fechas de 2006, los populares aún no habían despejado la incógnita de su alcaldable, aunque apareciera como candidato ‘in pectore’ el portavoz municipal, Raynaud. Hoy, el PSOE ya ha despejado al menos una de sus incógnitas: Monteseirín no se sucederá a sí mismo. Ha resuelto, pues, la mitad del problema. Sólo le queda la otra mitad: decidir su sustituto, aunque sea desconocido (Espadas ‘suena’ sólo al 9% del electorado).

UNA ENCRUCIJADA

Hagamos un viaje en el túnel del tiempo hasta la primavera de 2006.. Al igual que por entonces el PSOE, en un intento que habría vuelto a repetir ahora sin resultado aún  con Alfonso Guerra, el PP trataba de convencer también a una no tan vieja gloria, Soledad Becerril, para que aceptara volver desde el Senado a la lucha municipal y encabezara su lista. Los sondeos indicaban que Becerril aportaba un plus que no ofrecían otros posibles candidatos, dado que por su perfil y el buen recuerdo de su gestión era capaz de atraer el voto del elector moderado de centroizquierda y robarle sufragios al PSOE, por el   rechazo que siempre ha suscitado Monteseirín.

Javier Arenas primero y Mariano Rajoy después trataron de convencer a la antigua alcaldesa, pero al cabo de un tiempo de meditación su respuesta fue negativa. Como ella misma ha dicho años después, consideró que su tiempo para la política  municipal ya había pasado y que el partido debía buscar caras nuevas. Salvando las distancias (no es lo mismo sacrificar un alcalde que un portavoz municipal), Arenas se vio en la misma tesitura de Griñán: relevar como cabeza de cartel a Raynaud, el líder del grupo en el Ayuntamiento y que había liderado durante años la oposición contra Monteseirín, para lanzar como alcaldable a un hombre de su plena confianza pero, pese a ser secretario regional,  tan desconocido para la opinión pública como hoy Juan Espadas y, curiosamente, hasta de cierto parecido físico: el juez Juan Ignacio Zoido.

JUAN IGNACIO ¿QUÉ?

Ese fue el factor más llamativo y que más subrayó la prensa en su momento al hacerse eco de la decisión: Zoido –decían los medios- parte con la clara desventaja de ser poco conocido. Cuando el entonces presidente provincial del PP, Ricardo Tarno, dio cuenta de la decisión, la pregunta que hubo de responder fue si el partido iba a realizar una campaña para promocionarlo. La respuesta de Tarno fue que  la campaña que tenían  en mente era “para ganar las elecciones, no para dar a conocer al candidato”, de lo que, según dijo, “ya se encargarán los propios medios por su cuenta”.  Y Javier Arenas, al que le insistieron con lo mismo, llegó a afirmar sobre el desconocimiento de Zoido: “Eso se arregla”.

Aquella decisión la adoptó el PP un 29 de junio, es decir, prácticamente con el mismo calendario (julio) que ahora se plantea el PSOE para nombrar a su alcaldable y con el paréntesis del verano por delante. El PSOE atacó a Zoido por ese punto que presuponía más vulnerable, el de ser un desconocido que además ignoraba los aspectos de la política municipal. Así, por ejemplo, el delegado de Cultura, Marset, se preguntó irónicamente “qué conocimiento indirecto tendrá el candidato popular de la vida y la política cultural sevillana, porque directo me consta que no tiene ninguno”. Marset le animaba con sorna  a “seguir por esta tarea de buscar información y formación para poder apreciar la cultura debidamente”, y hasta se ofreció a “ayudarle a esta introducción, de la cual está muy necesitado”.

VICTORIA FINAL

Zoido hizo como Soledad Becerril en la etapa previa a su elección como alcaldesa: patearse Sevilla, con la diferencia de que no rehuyó cruzar la Ronda del Tamarguillo para darse a conocer en los barrios, considerados hasta entonces por populares y socialistas como un coto vedado de la izquierda. A falta de seis días para las elecciones del 27 de mayo de 2007, un sondeo del Instituto Opina decía que Monteseirín rozaba la mayoría absoluta. A la hora de la verdad, el recién llegado Zoido se impuso al alcalde de los dos mandatos consecutivos por más de 4.000 votos de diferencia y sólo el pacto PSOE-IU le arrebató la Alcaldía. Poco antes, otro sondeo realizado por Insomer revelaba que sólo el 54,8% de los sevillanos conocía a Zoido cuando llegó la hora de votar, mientras que Monteseirín era conocido por el 92,5%.

Quién le iba a decir al líder del PP sevillano que su ejemplo puede servir de estímulo al PSOE para colocarle de rival a alguien  tan desconocido hoy como lo era él entonces y que puede imitar su metodología de la ‘micropolítica’ en los barrios para echarle el pulso por la Alcaldía.