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Chupar cámara

El PSOE ya no sabe qué hacer con tal de que el candidato a candidato (no ha sido designado oficialmente) a la Alcaldía, frustrado candidato a delegado del Gobierno y a senador y ciudadano llamado Juan Espadas chupe cámara en cualquier acto público aunque su presencia no pueda justificarse por carecer de cargo alguno y ser un señor tan particular como usted o como yo. A Espadas ya lo empotraron en la comitiva oficial durante la  inauguración del curso para que se viera que allí estaba Wally, y ahora han hecho lo mismo para que chupara cámara en el Alcázar en la peor foto posible: la entrega de un premio ecológico a Monteseirín, el depredador de árboles,  cuya imagen, como dicen del tabaco en la salud,  perjudica seriamente la marca PSOE. ¿No decía Viera que Alfredo debía dar un paso atrás? Pues al revés: obliga a Espadas a dar un paso al frente y salir en la foto con el que le sabotea y erosiona, sin tener más ‘justificación’ para ello que su remota condición de exviceconsejero de Medio Ambiente. Patético, y más aún que Espadas se preste sin pudor a la jugada.

¿Y Espadas?

Si ahora algún partido –por ejemplo el PSOE, tan aficionado a ellas, según Blanco y Zapatero- hiciera una encuesta en Sevilla y preguntara por el nombre de los precandidatos socialistas a la Alcaldía de Madrid (Trinidad Jiménez y Tomás Gómez) y del precandidato a la de  Sevilla, Juan Espadas, ¿a quién creen que citarían más los encuestados por su mayor grado de conocimiento? Estamos en septiembre y faltan tan sólo nueve meses para las municipales, el periodo de un embarazo para un parto político que puede ser feliz o infeliz, un plazo inferior al año con que contó Zoido tras su anterior elección como candidato por el PP y Espadas sigue manteniendo el mismo bajo perfil público que antes del verano, como si el PSOE y él fueran sobrados de tiempo. Mientras en Madrid, por seguir con el símil, la feminista Trinidad Jiménez se ha dejado ver hasta en los partidos del Getafe para chupar cámara, Juan Espadas sigue camuflado entre la multitud, como en el acertijo de ‘¿Dónde está Wally?’. Sí, ¿dónde está Espadas? A Juan se le espera, pero por ahora sigue sin estar.

Mercaderes

La Ciencia descubrió que el ojo humano realiza unos 100.000 enfoques diarios y que sólo una pequeña parte se perciben de forma consciente. El resto se deposita en el inconsciente, por lo que las visualizaciones actúan con efecto retardado, pero actúan, e incluso se reciclan como material de los sueños. Este descubrimiento fue la base teórica para la propaganda subliminal. Los políticos, sin embargo, han pasado de los mensajes subliminales al descaro más absoluto. Dos ejemplos. El ciudadano particular Juan Espadas, presunto candidato del PSOE a la Alcaldía, realiza una visita privada –pero convertida ‘de facto’ en electoralista- a una escuela de verano municipal y no con la vista gorda del Ayuntamiento, sino hasta con alfombra roja. Y el (sin) alcalde, fervoroso dador de medallas a las Vírgenes para atraerse el ‘voto morado’, usa la casa hermandad de la Esperanza de Triana para celebrar un acto político en vez de la sede del Distrito u otras dependencias municipales. Estos son los nuevos mercaderes: mancillan con su partidismo el templo de la Democracia.

El dilema

Espadas declaró en Canal Sur que los sevillanos querían “un cambio, una renovación” y que él no se iba a convertir “en el acompañante de Monteseirín para salir en la foto”. Pues bien, Alfredo lo pone hoy a prueba con una invitación saducea, pues además de a sus fieles ejecutados del sector crítico lo ha convocado también a él, por SMS, a una comida de hermandad en el restaurante ‘La nueva victoria’, de Sevilla Este. La denominación del local donde van a reunirse los derrotados en la batalla contra Viera no hace honor a la realidad, pero Alfredo lanza mensajes simbólicos, quizás porque ve demasiadas películas de Nicolas Cage. ¿Qué hará Espadas? Si va y lo sacan en la foto junto a Monteseirín, como ya le pasó en la caseta de la Feria, quedará retratado como el continuista del (sin) alcalde, más de lo mismo, para gozo del propio Alfredo y de Zoido. Y si no va, se arriesga al boicot interno de Alfredo y los críticos. Espadas tiene una coartada perfecta. Hoy es 24 de junio, él se llama Juan y siempre puede decir que acostumbra a pasar su onomástica en familia.

Saliente

En Economía se dice “descontado por el mercado” cuando éste no reacciona ante una noticia porque, previéndola, ya se había anticipado a ella. A escala local, el mercado ya había descontado mucho antes de que lo anunciara Griñán por el teletipo de Europa Press que Monteseirín no iba a seguir de alcalde, porque  cuando las empresas se interesaban por sus nuevos  proyectos emblemáticos iban luego a hablar con Zoido para sondearle sobre si llegado a la Alcaldía tumbaría las obras anunciadas por Alfredo, como éste  tumbó el edificio de Moneo en el Prado promovido por doña Sole. Ahora, con motivo de la polémica sobre la cantidad y ubicación de la (s)  estación (es) de Metro en el Centro, el comercio sevillano le ha dicho públicamente a Monteseirín que “no enrede más con este asunto porque es un alcalde saliente”. Para Aprocom, el  (sin) es un cero a la izquierda –bueno, Alfredo lo que quiere son ceros a la derecha como precio por su salida- y lo que cuenta es la opinión de Espadas. El mercado, además de saliente, quiere ver en Monteseirín un alcalde silente.

Coartadas

Monteseirín ha tardado casi dos semanas en fabricar una coartada sobre el envío a Barcelona de su coche durante los tres días que duró su estancia ‘empotrado’ en la expedición del Sevilla a la final de la Copa. Cuando el escándalo destapado por El Mundo ha alcanzado eco nacional y Monteseirín no ha podido constreñirlo al ámbito local, ha decidido romper su silencio culpable y escudarse en que se trató de una cuestión de seguridad y que con la seguridad no se juega.

Dice que la decisión no fue suya –que lo fue- ni de sus asesores de prensa ni de economía, sino que obedecía a un protocolo de seguridad: cuando se prevé situación de riesgo, como acudir a la Moncloa o un partido de fútbol, el  protocolo exige que lo acompañen policías.

El protocolo, que como es de seguridad es secreto y obliga a un acto de fe en el alcalde (¡pero si en Alfredo no cree ni su propio partido!), podrá decir (concedámosle el beneficio de la duda) que lleve escolta, pero no que los policías se vayan dos días antes en el Renault Vel Satis del alcalde (coche valorado entre 35.000 y 60.000 euros según su equipamiento) para que éste se pasee por Barcelona a todo confort en vez de usar transporte público y que luego los escoltas se vuelvan en el coche oficial dejando de nuevo solo al alcalde en su regreso a Sevilla.

¿Cuál era entonces la misión de los policías? ¿Proteger al alcalde o hacerle de chóferes en Barcelona?

LA DIFERENCIA CON GALLARDÓN

La final era una situación similar para el alcalde  de Sevilla y el de Madrid. Monteseirín, además de enviar el coche por delante, estuvo tres días fuera  y alardeó de que iba invitado por el club blanco, aunque ocultó la factura en combustible y dietas de la expedición policial. Gallardón viajó  el mismo día a las 5 de la tarde en un vuelo de Iberia pagado por el Ayuntamiento de Madrid, al considerarse la Copa que lleva el nombre del Rey y la participación de un equipo madrileño, motivos más que suficientes para justificar un viaje oficial.

A su llegada una hora después al aeropuerto de Barcelona, lo recogió un coche del Atlético de Madrid, que lo trasladó hasta el hotel donde se hallaban los colchoneros. Vio el partido y prefirió volverse aquella misma noche en el avión del Atlético para confortar a los perdedores. El vuelo partió a las 2:30 de la madrugada. El llegó a su casa a las 4 de la mañana y a las 9 ya estaba en la Casa de la Villa  presidiendo una Junta de Gobierno.

En plena crisis, Gallardón no le restó ni un minuto a su tiempo de despacho en el Ayuntamiento. Monteseirín, en cambio, se quitó del medio durante tres días. Siguiendo su ejemplo, ¿no iba a caerse también Rosamar de un Pleno para largarse al Rocío?

SETAS INTOCABLES

Ha habido que esperar a su vuelta  para que, tras el desmarque de sus socios de IU al optar por la abstención, el voto de calidad del alcalde en uno de los múltiples Plenos convocados el  mismo día a la proustiana busca del tiempo perdido permitiera librar 13 millones para las ‘setas’ de la Encarnación. El mensaje es difícil de digerir para los funcionarios municipales, a los que se recorta el sueldo con el argumento del ahorro y que simultáneamente ven cómo Monteseirín se saca de la chistera 13 millones para rematar su cada vez más cuestionado proyecto emblemático, su particular Estadio Olímpico.

Ignorando también olímpicamente el informe del secretario municipal, en el que exigía que se depuraran responsabilidades por el sobrecoste en 38 millones, Monteseirín ha atribuido la desviación presupuestaria a la crisis. Otra mentira más. Las ‘setas’ se paralizaron justo antes de las elecciones municipales de 2007, cuando se comprobó que eran técnicamente inviables, y por entonces no había crisis. El sobrecoste, que aproxima el coste final a más de 100 millones de euros sumando la primera fase de las obras, se ha debido a la necesidad de inventarse soluciones técnicas a un problema que se ocultó a los sevillanos para evitar que dieran al PSOE un voto de castigo en las urnas hace tres años.

VIEJAS VANGUARDIAS

Monteseirín esgrime como coartada que “no se trata de hacer un bloque en medio del campo, sino un proyecto de vanguardia que va a dinamizar la parte norte de la ciudad y en la que ya hay muchas empresas invirtiendo”. ¿Es capaz de citar alguna y los empleos creados? Si existieran unas y otros, ya lo habría divulgado ‘urbi et orbi’, pero como no hay nada, se inventa que las ‘setas’ generarán unos beneficios de casi 400 millones/año (Isla Mágica, con casi un millón de visitas, factura sólo 20 millones) y más de 4.000 empleos (¿?).

Mientras Espadas reconoce que las ‘setas’ se le han escapado de las manos al Ayuntamiento, a Monteseirín se le llena la boca con las palabras “vanguardia” y “modernidad”. Pues bien, esta semana se celebrará en Pamplona un congreso de arquitectura con premios Pritzker como Herzog, Piano y Murcutt. Uno de los promotores, Fernández-Galiano, ha declarado: “La bonanza económica ha impulsado la creación de edificios-icono y ha eclipsado el concepto de arquitectura como arte útil y de servicio a las personas. El gran carnaval de exceso y despilfarro debe dar paso a otra arquitectura . La conciencia de que hay que construir de otra manera, con sensibilidad hacia el entorno, está calando. Alemania lo está haciendo de forma decidida…”.

Aquí levantamos las ‘setas’ de un alemán que ya no se harían en Alemania,  por el complejo de Monteseirín de parecer muy moderno y muy de vanguardia. Cuando él va, los demás ya están de vuelta.

La tasación de Alfredo

El escritor Juan de Timoneda contaba la historia de un rey que no sabiendo cómo deshacerse del abad de cierto monasterio para darle su puesto a otro más afín a sus intereses, decidió plantearle tres preguntas saduceas a las que debería  responder en el plazo de un mes, por ver si pillándolo en un renuncio tenía así ocasión de justificar su extrañamiento:

1)      ¿Cuánto vale el Rey?

2)      ¿Dónde está el medio del mundo?

3)      ¿Qué piensa el Soberano?

Atribulado por cuestiones tan imbricadas y sin saber cómo salir de semejante trance, el abad acabó sincerándose con el cocinero del monasterio, el cual, al ver su pesadumbre,  le pidió que le permitiera disfrazarse con sus hábitos para suplantarlo y acudir en su lugar a la presencia del Monarca. Una vez delante del Rey, respondió de esta guisa a las tres maquiavélicas preguntas:

1)      ¿Cuánto vale el Rey? Digo que 29 dineros, porque Jesucristo fue vendido por 30 monedas y Su Majestad no querrá cometer el pecado de soberbia de pretender valer más que Nuestro Señor.

2)      ¿Dónde está el medio del mundo? Donde Su Majestad tenga los pies, pues al ser redondo como una bola, allí donde hollare con sus plantas, es el medio de él.

3)      ¿Qué piensa el Monarca? Que cree estar hablando con el abad y en realidad lo está haciendo con su cocinero.

OFERTA Y CONTRAOFERTA

Hace unas cinco semanas, un emisario fue a ver a Monteseirín en nombre de la Dirección del PSOE para hacerle, mutatis mutandis, la misma primera pregunta que el Rey al abad: ¿cuánto vale el alcalde de Sevilla para que deje el cargo de una vez, se active la sucesión en la figura de transición de Rosamar y el partido tenga vía libre para placear a Juan Espadas como candidato para que lo conozcan los ciudadanos con tiempo y pueda así aspirar al bastón de mando pese al hundimiento al que ha llevado Monteseirín al socialismo sevillano en las encuestas?

El País, medio habitualmente bien informado de cuanto se cuece en el PSOE, dio indirectamente cuenta de aquella reunión en su edición del 16 de abril, en estos términos: “La oferta personal que los socialistas le habían hecho para buscarle acomodo era la del futuro Consorcio del Guadalquivir, un proyecto aún sin definir y que él rechazó. Según fuentes socialistas, Monteseirín ha intentado por su cuenta hacerse con la presidencia de la Compañía Andaluza de Rentas e Inversiones (Carisa), una sociedad dedicada a la gestión de participaciones accionariales de Cajasol y Unicaja”.

El emisario le ofreció a Monteseirín un puesto en un ‘holding’ de empresas, con una retribución de 100.000 euros anuales, coche, secretaria, Visa y otras prebendas. Y, efectivamente, el alcalde señaló  Carisa, al conocerla interiormente por su presencia en su consejo y sus generosas dietas, y exigió como contrapartida la presidencia de la sociedad y unos emolumentos de 220.000 euros anuales. Argumentó que tenía muchas obligaciones familiares y que tras once años en la Alcaldía, más su etapa anterior al frente de la Diputación, se había acostumbrado a ese nivel de vida y debía mantener su rango. El emisario  se echó las manos a la cabeza al oír las desorbitadas pretensiones del alcalde, elevó su informe al PSOE y hasta hoy.

MÁS QUE NADIE

Así pues, Monteseirín cayó en el pecado de soberbia de tasarse a sí mismo muy por encima del valor del propio presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, cuyo salario es de 81.155 euros brutos anuales en los Presupuestos de 2010, y del tope retributivo propugnado por el presidente de la FAMP, Francisco Toscano, para los alcaldes de ciudades con más de 500.000 habitantes y los presidentes de las ocho diputaciones: 79.873 euros, remuneración equivalente a la de un consejero del Gobierno andaluz. El alcalde quería ganar un 271% más que Griñán, y eso lo dice todo sobre su desmedida ambición, porque él, al igual que el Rey de la historia, se cree que allí donde hollen sus pies está el centro del mundo.

Extraoficialmente el PSOE habría difundido que Monteseirín ni siquiera llega a ese máximo salarial, puesto que sus emolumentos como alcalde serían de 65.748 euros anuales, más 11.000 euros en dietas. En total, 76.748 euros. Sin embargo, el alcalde declaró en 2007 unos ingresos por todos los conceptos de 108.693 euros, y aunque haya dejado de pertenecer a los órganos de la Caja, ha metido la cabeza en otro tipo de empresas y en todas las sociedades municipales como presidente, donde cobra dietas por presidir consejos y ejecutivas, con reuniones sin periodicidad determinada pero siempre remuneradas, con el fin de no bajar de un mínimo de 100.000 euros/año.

EN PLENA CRISIS

Si Monteseirín cobra realmente esos 76.748 euros y exigió un puesto remunerado con 220.000 por dejar la Alcaldía y mantener su estilo de vida, ello quiere decir al menos que las compensaciones en especie (viajes -¿se incluye el de Turquía o era aparte?-, hoteles, comilonas, coche oficial, teléfono, gabinete propio….) que le supone el sillón municipal las valora en 143.252 euros anuales.

Al exigir un cargo retribuido con 220.000 euros en plena crisis, estaba demostrando cuál era realmente su espíritu de sacrificio y cómo estaba chalaneando con Sevilla al mostrarse dispuesto a dejar la Alcaldía a cambio de esos emolumentos, en vez de quedarse hasta el final sin importarle el dinero y por compromiso político con sus votantes, o bien haberse ido a su casa en un ataque de dignidad tras haber sido defenestrado de forma humillante mediante un teletipo de Europa Press.

Fastidio

Lo contó el viernes la Cadena SER. El (sin) alcalde había confesado que para él la Feria era un fastidio. Ya la lió al recomendar que los sevillanos se fueran a la playa y dejaran el  Real a los turistas. Era una coartada: al instar a la desbandada general podía camuflar la suya propia. Lo peor no fue la recomendación, sino su cobardía al no reconocerla y, cuando supo que no se lo habían grabado, emprender otra caza de brujas contra la prensa. Para el (sin) alcalde ha sido un fastidio esta Feria: reírse en la foto junto a Espadas, el alcaldable ‘in pectore’ que podría ocupar su sillón, y ver cómo Susana hacía  de alcaldesa en la crisis de Tussam mientras él ni estaba ni se le esperaba. El ciudadano Monteseirín puede decir que la Feria es un fastidio, pero no es políticamente correcto que lo diga el (sin) alcalde, como no lo fue que Rajoy tachase de ‘coñazo’ el desfile de la Fiesta Nacional. Lo malo para el (sin) alcalde es que como sigue tragando quina con tal de que el PSOE le dé un cargo futuro, aún le queda otra Feria. Si no querías caldo, Alfredo, dos tazas.

Semana de Pasión política

No crean que la Semana Santa  supone una interrupción en las hostilidades políticas, como antiguamente suponía un alto el fuego en las guerras. Hasta tal punto ha avanzado el laicismo, que Samaranch intentó como presidente del Comité Olímpico Internacional que durante los Juegos los combatientes en cualquier conflicto aceptasen la ‘tregua olímpica’, de tres semanas, a fin de que pudieran ver tranquilamente por Tv las hazañas de los atletas, aunque luego se mataran en las trincheras con más saña aún  que antes.

No hay tregua política porque, al menos entre nosotros, todo cuanto gira en torno al mundo cofradiero se convierte en una escuela de aprendizaje para el desempeño de un cargo público. Si el general prusiano Clausewitz acuñó la famosa frase de que ‘la guerra es la continuación de la política por otros medios’, en Sevilla el universo semanasantero es la cantera donde se forjan, entre candidaturas para juntas directivas y pactos para reparto de puestos, muchos de los que luego dan el santo a la política, de ahí la enorme atención con que siguen la vida interna de las cofradías muchos gerifaltes de la Administración  a pesar de proclamarse ajenos al hecho religioso.

MUCHO ANTES DEL ‘TSUNAMI’

No hay tregua porque en la Semana Mayor el Ayuntamiento ha procurado siempre recoger el fruto de su estrategia del ‘urbanismo morado’, en busca del voto de los más de cien mil sevillanos que, según estimaciones, pagan religiosamente la cuota de su hermandad aunque luego muchos de ellos se olviden de estar al día con la Hacienda municipal, y los casi 50.000 que, según el informe ‘Cíngulo’ patrocinado por la Fundación Cofrade se visten de nazarenos. Es curioso comprobar el ‘tsunami’ (Barbeito ‘dixit’) por las declaraciones del pregonero –“ni voy a misa, ni me confieso (etcétera)”– cuando el susodicho informe ya revelaba hace nueve años –imagínense ahora- que sólo la mitad de los nazarenos confesaban ser católicos practicantes, una cuarta parte decía que procesionaba por afición en vez de por convicción y un 20% reconocía que no iba nunca a misa.

Y no hay tregua  porque en los palcos y  sillas de la Carrera Oficial y en otros cenáculos se van a hacer más que nunca variaciones, combinaciones y permutaciones entre el Ayuntamiento, la Junta y puede que hasta la Delegación del Gobierno a cuenta de la fecha de salida de Monteseirín, de si los ediles nombrados a dedo se van o se quedan, de si Juan Espadas corre por fuera o por dentro su particular carrera electoral y con dorsal o no de delegado del Gobierno, de si alguna de las intoxicaciones periodísticas de Celis va a fructificar por fin en la pedrea de algún cargo autonómico tras haber perdido el tren de la Ejecutiva socialista primero y del nuevo Gobierno de Griñán después, de si Viera va a dejar algún superviviente del sector crítico en la Casa Grande para que pueda contarlo o los va a liquidar a todos…..

MARCADA POR LA POLÍTICA

La política no descansa ni en Semana Santa, y los políticos tampoco descansan de conspirar. El Domingo de Ramos pasado ya estuvo marcado por la salida de Chaves de la Junta, y éste lo está por la salida de Monteseirín de la Alcaldía tras el famoso teletipo de Europa Press, de ahí que estos siete días serán la particular Semana de Pasión del alcalde, ya interino. Alfredo, por mucho que porte la vara en la procesión de la Hiniesta, es consciente de que los sevillanos ya saben que no pinta nada y lo más probable es que se salga de la carrera oficial a la altura del Ayuntamiento para no exhibir más su caída en desgracia.

Si hoy, conforme al dicho popular  ‘Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos’, Sevilla no ha estrenado alcaldesa con Rosamar Prieto  y Monteseirín no ha tomado las de Villadiego es, probablemente, por mor de Torrijos y su recordatorio de que legalmente él sería el alcalde en cuanto dimitiera el defenestrado Alfredo y  hasta que él mismo convocara un Pleno para elegir el sucesor. Y aunque Torrijos declarara que, por su  condición de agnóstico, no tenía intención de presidir procesiones ni palcos, no parece que el PSOE estuviera por la labor de facilitarle el cargo de alcalde provisional justo en Semana Santa.

EVITARLE LA FOTO A TORRIJOS

De lo cual se infiere que Monteseirín deberá dimitir el lunes de Pascua, y aun así los plazos estarían ajustadísimos, si no quiere continuar de alcalde interino hasta mayo, pues en caso de que siguiera deshojando la margarita de la duda o con el regateo de un cargo de consolación, no habría ya margen de maniobra para que Torrijos convocara  un pleno extraordinario para la elección antes de Feria de Rosamar Prieto como alcaldesa de transición.

El PSOE no quiere que Monteseirín deje pasar más de un día tras esta Semana Santa para irse, pues basta un retraso para que quien se pasee por el Real  como alcalde, presida  las recepciones en la caseta municipal y salga chupando cámara  en las televisiones y  periódicos sea Torrijos como alcalde accidental, ya que no daría tiempo a celebrar el Pleno de la sucesión antes del ‘alumbrao’.

La última carta que le queda a Monteseirín es manejar el tiempo de su sucesión, ya que no la elección de su sucesor, y puede jugar esa baza aunque sin arriesgar demasiado so pena de volverse de médico a San Lázaro con las manos vacías. El PSOE nunca le perdonaría que le diera a Torrijos la oportunidad de disfrutar del bastón de mando, si no en las palmas del Domingo de Ramos, sí al menos en los farolillos de la Feria.