Los socios del Gobierno de progreso hacia la opacidad absoluta, Monteseirín y Torrijos, han liquidado al PP en Mercasevilla y acabado con la tradición en Democracia de que la Oposición esté también en las empresas municipales para ejercer allí, y no sólo en el Pleno, su rol fiscalizador. Pero eso es lo que no quieren: tener a Beltrán Pérez de único testigo en plan amish, como en la película de Peter Weir, en una sociedad pública donde la juez Alaya saca un escándalo tras otro, enlazados como las cerezas de Montserrat Roig. Carecen de la coartada del ahorro por la crisis, ya que el consejero del PP jamás cobró dietas, al contrario que el (sin) alcalde. Y no pueden hablar de despolitización de la empresa, porque políticos de PSOE e IU se han quedado dentro, de guardia. Monteseirín, presidente de la compañía, se quitó del medio, como suele cada vez que a chamusquina huele. El (sin) alcalde del (sin) Ayuntamiento que ni alega al Metro y fía el proyecto a la autogestión ciudadana, quiere ahora que Sevilla se quede también sin Oposición: un sin elevado al cubo.
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Sacrificio
El (sin) alcalde 22.0 tuvo la desfachatez de convertir su discurso de las medallas de la ciudad en su particular sermón de la montaña sobre la necesidad de sacrificio “a todas las escalas” para superar la crisis, “aunque sin dejar a nadie atrás”. El único que se quedó atrás en el sacrificio era él mismo, recién llegado del viaje a Brasil que suspendió por inoportuno el presidente del Gobierno, y denunciado a escala nacional –otra vez Sevilla noticia de telediario gracias a Monteseirín- por el SUP tras haber enviado por delante su coche de lujo a la excursión a Barcelona para la Copa del Rey. El (sin) 22.0, que casi nunca fue profeta en su tierra, predica en el desierto, porque le falta la credibilidad del ejemplo. Fuera de sintonía con Sevilla y el PSOE, a él, que tanto le gusta inspirarse en canciones, le cuadra a la perfección para su huero discurso el tema ‘Sacrificio’, de Elton John: “Y no es sacrificio./Sólo una simple palabra./ Son dos corazones viviendo/ en dos mundos separados./ Pero no es sacrificio./ No es sacrificio/. No es sacrificio para nada”.
No sin mi coche
El Gobierno británico de coalición entre conservadores y liberales ha anunciado esta semana un ‘tijeretazo’ de unos 7.300 millones de euros. Sólo en gastos de viaje y de consultorías externas ahorrará 1.350 millones. Entre las medidas ejemplarizantes figura la prohibición a los empleados públicos de viajar en primera clase tanto en sus desplazamientos interiores como al exterior, lo que supondrá un ahorro de 11,6 millones, y la supresión de los coches oficiales asignados a ministros y secretarios de Estado.
Los ministros tienen dos opciones: compartir sus propios automóviles o viajar en autobús, tranvía o el Metro con un billete comprado en taquilla como cualquier ciudadano, por lo que no podrán pillarlos en el mismo renuncio que a aquel candidato a las elecciones presidenciales francesas durante un debate televisivo. El avezado político estaba lanzando el típico mensaje de promesas de ‘todo para el pueblo pero sin el pueblo’, cuando el moderador le hizo una sencilla pregunta, cuya falta de respuesta lo dejó en evidencia e hizo trizas todo su discurso falsamente populista:
-¿Cuánto vale el billete del autobús?
Gracias a que los ministros van a viajar en bus en vez de en coche oficial, el Gobierno británico va a ahorrarles 5,8 millones de euros a los contribuyentes y de paso a engrosar las arcas de las equivalentes londinenses a nuestra Tussam.
EL VEHÍCULO POR DELANTE
Mientras un Gabinete de derechas deja en el Reino Unido sin coche a los ministros, aquí, gracias a la investigación de Chema Rodríguez y María Rionegro, sabemos ya que Monteseirín no renuncia al suyo ni a tiros. El Ayuntamiento difundió que el alcalde viajaba a Barcelona a gastos pagados por el Sevilla F. C. para ver la final de la Copa del Rey y representar así a los sevillanos que por la crisis no podían permitírselo, pero ocultó que previamente había ordenado que le enviaran a la ciudad condal su automóvil oficial: un Renault Vel Satis, el coche de representación de la marca francesa.
Un conductor y un escolta tuvieron que hacer un viaje de ida y vuelta a Barcelona (2.000 kilómetros), gastar 400 euros en combustible más el dinero correspondiente a comidas, alojamientos y dietas (un total de 1.200 euros) para que el alcalde socialista de Sevilla pudiera seguir subido al coche oficial de lujo en sus desplazamientos por Barcelona, que cuenta con toda una moderna red de transporte público: taxis, tranvía, Metro y autobús.
El supuesto adalid de la ciudad de las personas y de las peatonalizaciones, que ha declarado la guerra al coche privado en Sevilla y se hace fotos de cara a la galería en el día de la bicicleta o sin automóvil, ha quedado así plenamente desenmascarado. Que inventen ellos, decía Unamuno. Que renuncien al coche ellos, proclama con sus hechos Monteseirín. ¿Qué credibilidad, si es que aún le queda alguna, puede tener ya el alcalde que va de ‘progre’ cuando preconiza cerrar el Centro al tráfico privado y recomienda a los sevillanos que se pasen al transporte público para hacer una Sevilla más sostenible? Por sus obras los conoceréis.
SIEMPRE HA HABIDO CLASES
Los 5.459 funcionarios y personal laboral del Ayuntamiento verán rebajadas sus nóminas en junio entre un 0,06% y un 10,55%, según los casos, en aplicación del ‘tijeretazo’ de Zapatero. Sin embargo, las plantillas de las empresas municipales mantendrán sus actuales ingresos, ya que han quedado fuera del recorte. Esto significa que, conforme reveló El País, seguirán con sueldos ‘superdesproporcionados’ en opinión del PSOE(A) los hombres de confianza de Monteseirín en las empresas públicas. De los 75 directivos del Consistorio, 21 cobran más que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán.
A la cabeza de todos figura el valido del alcalde y consejero delegado de Emasesa, Manuel Marchena, que ha ocupado cargos directivos durante la era Monteseirín sólo gracias a su amistad con el regidor y pese a carecer de experiencia previa en el sector privado que lo acreditara como un gran gestor empresarial. Marchena declaró el año pasado unos emolumentos de 170.749 euros. Esta cifra equivale prácticamente a la suma (173.137 euros) de lo que cobran Zapatero (91.982 euros) y Griñán (81.155) antes de aplicarse sus respectivos recortes.
Cuando años atrás, sospechándose tan sólo la elevada soldada de Marchena, se le preguntó por esta cuestión al alcalde, Monteseirín declaró que a él le parecía todavía poco lo que cobraba, “dada su valía” (sic).
AUTONOMÍA SEGÚN CONVENGA
Y ahora, cuando ya es público que Marchena declara ganar, al margen de las ventajas y prebendas de que goza en el seno del Consistorio, casi tanto como Zapatero y Griñán juntos, Monteseirín ha dicho que estaba a la espera del acuerdo que pudiera adoptar la Ejecutiva Federal del PSOE para tomar una decisión sobre los ‘superdesproporcionados’ (Rafael Velasco dixit) sueldos de los directivos de las empresas municipales de Sevilla.
Osea que Monteseirín, que tanto clama por la autonomía municipal, necesita que le den una orden desde el partido para aplicar una política de austeridad a sus altos cargos, pese a que el Gobierno en pleno se rebaja el sueldo; la Junta anuncia lo propio para sí misma y todas sus empresas, y la FEMP y la FAMP predican rebajas a gogó.
Y mientras el valido y otros directivos siguen cobrando más de cien mil euros anuales, Monteseirín anuncia un recorte “brutal” de los gastos corrientes, que se traduce en que no haya ya –denuncia UGT- ni lejía para limpiar los colegios.
Hipócritas
El (sin) alcalde 22.0 (por aquello de los 220.000 euros de sueldo que pidió en una empresa financiera a cambio de abandonar el Ayuntamiento) y sus adláteres lucieron lazos de papel en las solapas durante el último Pleno, en solidaridad con los 22 periodistas que planea despedir El Correo de Andalucía y –según dijeron- también con todos los periodistas de Sevilla despedidos anteriormente por mor de la crisis económica ¡Qué desfachatez, doble moral y poca vergüenza! El (sin) alcalde 22.0 y su equipo, que han sido inductores de despidos de directores hasta críticos musicales de la prensa sevillana amenazando en caso contrario con cortar la publicidad y los patrocinios institucionales y que han presionado a golpe de teléfono para silenciar el escándalo del viaje a Turquía con Marchena, se presentan ahora como adalides de la solidaridad y de la libertad de expresión. Lo que nos quedaba por ver: los verdugos se ‘solidarizan’ con sus víctimas en la ciudad no de la gracia, sino de la cobardía, la que sólo obedece a dos leyes: la del silencio y la del dinero.
El Adelantado de Sevilla
Zapatero suspende su viaje al III Foro de la Alianza de Civilizaciones al considerar que la situación económica requiere evitar desplazamientos al extranjero y concentrarse en impulsar los asuntos pendientes. Afortunadamente, España ya tiene un Adelantado en Río de Janeiro, por lo que Brasil no se sentirá huérfano sin la presencia de un mandatario hispano: Sánchez Monteseirín. Como Sevilla es el oasis que antaño fue Cataluña y nodo entre Oriente y Occidente, eso explica, por ejemplo, el viaje del alcalde y Marchena a Turquía en secreta misión diplomática bajo la tapadera de una excursión para vender tubos o ‘software’; y también explica –ahora se comprende todo mucho mejor- que Alfredo, previsoramente, lleve ya 24 horas fuera de nuestras fronteras. Al igual que cuando viajó a Barcelona para ver la final de la Copa del Rey, Monteseirín bien puede argüir que él está en Brasil para representar a los que, como Zapatero, no pueden permitírselo por la situación económica. Al fin y al cabo, Alfredo ha dicho sobre la crisis que Sevilla ya ha hecho sus deberes.
Operación acordeón
Mercasevilla está en la ruina y recurre a una ‘operación acordeón’: reducir su capital a cero y luego ampliarlo. Dicen las crónicas que el consejero apoderado, Alfonso Mir, “no acertó a explicar en qué consistía la ‘operación acordeón’, para lo cual recurrió al nuevo director gerente, Juan Carlos Recio, que tampoco acertó a explicarlo”. Los gestores de Monteseirín en las empresas municipales no saben ni lo que aprobaron cinco minutos antes ni lo que se traen entre manos. ¡Así le va a Sevilla! Pero como una de las obras de caridad es enseñar al que no sabe, debería ilustrar a Mir con una metáfora inteligible para él. Mira, Alfonso: la ‘operación acordeón’ es como si por Nochebuena Mercasevilla te regalara una cesta repleta de mariscos. Llegaría el momento en que -tras haberte comido los langostinos, bocas, nécoras, gambas y etc- la cesta se quedaría a cero, pero a la siguiente Navidad Merca te enviaría otro canastón y así ampliarías tu capital de marisco. Y si aún no lo has comprendido, vete a Emasesa: seguro que Marchena te lo sabe explicar mejor que yo.
Escaqueo
Rosamar podría parafrasear a Torrijos, que dijo sobre la final de la Copa: “Al final pude hacer un hueco en mi agenda de trabajo y logré ver el partido por televisión”. Ella al final también pudo hacer un hueco y logró ver la romería del Rocío, pero no por Tv, sino en directo: cogió carreta y manta aunque por el camino se quedara la agenda de trabajo del Ayuntamiento con un Pleno en el que el PSOE quería aprobar otro modificado de las ‘setas,’ pero al quedarse en minoría por la afición rociera de la edil ha tenido que diferir la moción. El PSOE creía urgente librar el dinero para las obras, pero Rosamar pensaría que a qué tanta prisa: en tantos años de retraso dos semanas más ni se van a notar. Ella dice que avisó de que se iría de Sevilla, porque la devoción está antes que la obligación, pero su grupo no se enteró, como tampoco del viaje del alcalde y Marchena a Turquía. ¿Ven como va a ser cierto que en el PSOE tienen un problema de comunicación? Rosamar, que iba a dar el salto a la Alcaldía, al final se ha quedado sólo para dar el salto a la reja.
La tasación de Alfredo
El escritor Juan de Timoneda contaba la historia de un rey que no sabiendo cómo deshacerse del abad de cierto monasterio para darle su puesto a otro más afín a sus intereses, decidió plantearle tres preguntas saduceas a las que debería responder en el plazo de un mes, por ver si pillándolo en un renuncio tenía así ocasión de justificar su extrañamiento:
1) ¿Cuánto vale el Rey?
2) ¿Dónde está el medio del mundo?
3) ¿Qué piensa el Soberano?
Atribulado por cuestiones tan imbricadas y sin saber cómo salir de semejante trance, el abad acabó sincerándose con el cocinero del monasterio, el cual, al ver su pesadumbre, le pidió que le permitiera disfrazarse con sus hábitos para suplantarlo y acudir en su lugar a la presencia del Monarca. Una vez delante del Rey, respondió de esta guisa a las tres maquiavélicas preguntas:
1) ¿Cuánto vale el Rey? Digo que 29 dineros, porque Jesucristo fue vendido por 30 monedas y Su Majestad no querrá cometer el pecado de soberbia de pretender valer más que Nuestro Señor.
2) ¿Dónde está el medio del mundo? Donde Su Majestad tenga los pies, pues al ser redondo como una bola, allí donde hollare con sus plantas, es el medio de él.
3) ¿Qué piensa el Monarca? Que cree estar hablando con el abad y en realidad lo está haciendo con su cocinero.
OFERTA Y CONTRAOFERTA
Hace unas cinco semanas, un emisario fue a ver a Monteseirín en nombre de la Dirección del PSOE para hacerle, mutatis mutandis, la misma primera pregunta que el Rey al abad: ¿cuánto vale el alcalde de Sevilla para que deje el cargo de una vez, se active la sucesión en la figura de transición de Rosamar y el partido tenga vía libre para placear a Juan Espadas como candidato para que lo conozcan los ciudadanos con tiempo y pueda así aspirar al bastón de mando pese al hundimiento al que ha llevado Monteseirín al socialismo sevillano en las encuestas?
El País, medio habitualmente bien informado de cuanto se cuece en el PSOE, dio indirectamente cuenta de aquella reunión en su edición del 16 de abril, en estos términos: “La oferta personal que los socialistas le habían hecho para buscarle acomodo era la del futuro Consorcio del Guadalquivir, un proyecto aún sin definir y que él rechazó. Según fuentes socialistas, Monteseirín ha intentado por su cuenta hacerse con la presidencia de la Compañía Andaluza de Rentas e Inversiones (Carisa), una sociedad dedicada a la gestión de participaciones accionariales de Cajasol y Unicaja”.
El emisario le ofreció a Monteseirín un puesto en un ‘holding’ de empresas, con una retribución de 100.000 euros anuales, coche, secretaria, Visa y otras prebendas. Y, efectivamente, el alcalde señaló Carisa, al conocerla interiormente por su presencia en su consejo y sus generosas dietas, y exigió como contrapartida la presidencia de la sociedad y unos emolumentos de 220.000 euros anuales. Argumentó que tenía muchas obligaciones familiares y que tras once años en la Alcaldía, más su etapa anterior al frente de la Diputación, se había acostumbrado a ese nivel de vida y debía mantener su rango. El emisario se echó las manos a la cabeza al oír las desorbitadas pretensiones del alcalde, elevó su informe al PSOE y hasta hoy.
MÁS QUE NADIE
Así pues, Monteseirín cayó en el pecado de soberbia de tasarse a sí mismo muy por encima del valor del propio presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, cuyo salario es de 81.155 euros brutos anuales en los Presupuestos de 2010, y del tope retributivo propugnado por el presidente de la FAMP, Francisco Toscano, para los alcaldes de ciudades con más de 500.000 habitantes y los presidentes de las ocho diputaciones: 79.873 euros, remuneración equivalente a la de un consejero del Gobierno andaluz. El alcalde quería ganar un 271% más que Griñán, y eso lo dice todo sobre su desmedida ambición, porque él, al igual que el Rey de la historia, se cree que allí donde hollen sus pies está el centro del mundo.
Extraoficialmente el PSOE habría difundido que Monteseirín ni siquiera llega a ese máximo salarial, puesto que sus emolumentos como alcalde serían de 65.748 euros anuales, más 11.000 euros en dietas. En total, 76.748 euros. Sin embargo, el alcalde declaró en 2007 unos ingresos por todos los conceptos de 108.693 euros, y aunque haya dejado de pertenecer a los órganos de la Caja, ha metido la cabeza en otro tipo de empresas y en todas las sociedades municipales como presidente, donde cobra dietas por presidir consejos y ejecutivas, con reuniones sin periodicidad determinada pero siempre remuneradas, con el fin de no bajar de un mínimo de 100.000 euros/año.
EN PLENA CRISIS
Si Monteseirín cobra realmente esos 76.748 euros y exigió un puesto remunerado con 220.000 por dejar la Alcaldía y mantener su estilo de vida, ello quiere decir al menos que las compensaciones en especie (viajes -¿se incluye el de Turquía o era aparte?-, hoteles, comilonas, coche oficial, teléfono, gabinete propio….) que le supone el sillón municipal las valora en 143.252 euros anuales.
Al exigir un cargo retribuido con 220.000 euros en plena crisis, estaba demostrando cuál era realmente su espíritu de sacrificio y cómo estaba chalaneando con Sevilla al mostrarse dispuesto a dejar la Alcaldía a cambio de esos emolumentos, en vez de quedarse hasta el final sin importarle el dinero y por compromiso político con sus votantes, o bien haberse ido a su casa en un ataque de dignidad tras haber sido defenestrado de forma humillante mediante un teletipo de Europa Press.
Gañote
La prueba de que Sevilla está sin alcalde -mientras los demás viven en guardia para defenderse con uñas y dientes de los recortes del Gobierno- es que Monteseirín se ha largado tres días con el Sevilla F.C. a la final de la Copa en Barcelona y no se le ha echado en falta. ‘Amar es notar la ausencia’, rezaba el lema de la película ‘Love story’. Si no se nota la ausencia, cabe inferir que hace tiempo que no hay (¿lo hubo alguna vez?) ‘feeling’ entre Sevilla y Alfredo. Bueno, ni entre Alfredo y el PSOE. Y para una vez que estaba justificado el viaje institucional del (sin) con cargo a las arcas municipales para sentarse en el palco junto al Príncipe, va y, como el cartero, mete la pata dos veces. La primera, al decir que iba para representar a los que no se lo podían pagar. Eso es mentar la soga en casa del ahorcado por la crisis. Y la segunda, al confesar que viajaba a gastos pagados por Del Nido. Osea, Turquía segunda edición. Parafraseando lo que se decía de Arafat, Monteseirín nunca pierde la oportunidad de perder la oportunidad de viajar de gañote.
Fariseo
El (sin) alcalde, cuya primera decisión hace 11 años fue subirse el sueldo, trata ahora que tiene un pie en el estribo de congraciarse con los funcionarios al decir que le parece “un poco injusto” que ZP les recorte un 5%. Lo afirma farisaicamente quien en 2009 quiso recortar la subida pactada con los sindicatos del Ayuntamiento aun a costa de sublevar a los funcionarios, desatar huelgas en los servicios y hasta poner en crisis el grupo socialista con tal de darle por saco a Carrillo, a quien, tras relegarlo a Delegado de Personal, había tendido la trampa de que cerrara el convenio municipal al alza para luego dejarlo a los pies de los caballos negándose a reconocer la subida en Pleno. ¿A quién va a engañar a estas alturas? Y aún omite si va a recortarse su nómina en un 15% como ha hecho el Gobierno. Tendría truco, porque aunque el (sin) dice que gana unos 60.000 euros como alcalde, en la práctica se embolsa cerca de 110.000 merced a las empresas municipales. Al contrario que Telepizza, su secreto no está en la masa (salarial), sino en las dietas.
Zoido demostró, frente a quienes auguraron que no iba a aguantar cuatro años en el Palomar, que no sufría el síndrome de Luis Yáñez, el cual dio la ‘espantá’ cuando vio que no iba a suceder a Del Valle. Sin embargo, ahora Zoido ha metido la pata hasta el corvejón al decir que si no es el alcalde se irá tras las elecciones porque ha venido a la política “a servir y no a servirse”. Incurre en una confusión garrafal de concepto: no sólo se sirve desde la Alcaldía, sino también desde la Oposición, como demuestra él mismo cada día controlando al Poder en nombre de todos los sevillanos y no sólo de sus votantes. Con sus palabras ha dado pie a que Moriña le acuse de ambicionar sólo el cargo, de incivismo por querer irse si no es alcalde y de hacer un chantaje antidemocrático al electorado. Tiene razón el portavoz socialista: la obligación de un político que se presenta a unas elecciones es defender el interés ciudadano allí donde democráticamente le sitúen los votos. Esta vez, Zoido se lo ha puesto al PSOE como decían que se las ponían a Fernando VII: a huevo.