En pleno siglo XXI, la única opción que nos da la empresa municipal de transportes, Tussam, para distinguir entre un bonobús con transbordo y otro sin transbordo es pintarles encima con bolígrafo o rotulador una señal diferencial que, dadas las características del plástico con que están fabricados, acaba emborronándose con el tiempo para dejarte las manos (y por extensión la ropa) manchadas de tinta. Protesté por el ‘teléfono rojo, volamos hacia Moscú’ que sólo uso para casos de emergencia y me contestaron que era técnicamente inviable hacerlas bicolores. Pero hete aquí que ahora Juan Ignacio Zoido ha presentado junto a José María Del Nido y Miguel Guillén un bonobús verdiblanco y otro rojiblanco, destinados a los hinchas de los dos equipos futboleros de la ciudad, que así no tendrán necesidad de pintarraquearles encima una señal con el rotulador además de no utilizar el coche. Mientras el ciudadano de a pie ha de fastidiarse, está claro que para este Ayuntamiento, como para los anteriores y los que vendrán, el Sevilla y el Betis tienen un color especial.
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El calendario cósmico de Zoido
Las principales teorías científicas sobre la evolución de nuestro planeta a partir del estudio radiométrico de los minerales más antiguos aventuran que La Tierra se formó hace unos 4.550 millones de años como un globo incandescente, el cual fue enfriándose a lo largo de los mil millones de años siguientes.
Sería hace 3.500 millones de años cuando en el agua de los océanos aparecieron gradualmente las bacterias más primitivas, las primeras formas de vida. Tuvieron que pasar otros 700 millones de años para el surgimiento de las algas unicelulares capaces de realizar la fotosíntesis y de enriquecer la atmósfera con oxígeno. Saltándonos las eras geológicas sucesivas para abreviar, los dinosaurios habrían aparecido sdobre la faz de La Tierra hace 250 millones de años; los mamíferos, hace 230 millones, y el ‘homo sapiens’, hace tan ‘sólo’ dos millones de años.
Para tratar de comprender mejor, a la vez que simplificar la historia de la evolución terrícola y demostrar la insignificancia del ser humano, el gran astrónomo norteamericano Carl Sagan acuñó el denominado ‘calendario cósmico’, en el cual toda la vida se comprime metafóricamente en un solo año tomando como punto de partida el big-bang o estallido inicial del universo, que sería el minuto uno del 1 de enero de estos simbólicos 365 días, en los que el momento presente equivaldría al 31 de diciembre a las 12 de la noche.
EXTRAPOLACIÓN
En el año cósmico de Sagan, La Tierra no se ha formado hasta el 14 de septiembre; los peces han aparecido el 19 de diciembre; los árboles, el 22 del mismo mes; el 31 de diciembre a las 22:30 horas vieron la luz los primeros seres humanos; a las 23:59 realizaron las primeras pinturas rupestres, como
la de las cuevas de Altamira, y tan sólo hace un segundo que Cristóbal Colón descubrió América.
El calendario cósmico nos da otra visión del tiempo, que puede parecer ralentizado o acelerado, según se mire. Si extrapolamos el concepto astronómico de Sagan a la política municipal y reducimos a una hora el mandato de cuatro años de Zoido como alcalde, tomando como inicio del mismo las 12 en punto, el reloj de la Alcaldía en Plaza Nueva marca ya las 12 horas y 18 minutos. Metafóricamente, a Zoido sólo le quedan 42 minutos para poder cumplir su programa y promesas electorales, porque a fecha de hoy, iniciado su segundo curso político como regidor, resulta que ya ha consumido casi un tercio de todo el tiempo del que disponía.
Y en junio, cuando acabe este curso, Zoido ya habrá superado el ecuador de su mandato; las manecillas de su reloj cósmico sobrepasarán las 12:30 horas y tendrá por delante menos tiempo que el que habrá dejado atrás. Con razón los romanos decían lo de ‘tempus fugit’, que el tiempo huye o vuela.
Si consideramos que el primero de los cuatro años de mandato de un político es el deLM aterrizaje y el último el de la rentabilización política de las actuaciones previas, con miras a garantizarse la reelección para un nuevo cuatrienio, Zoido se encuentra en el momento decisivo para acometer sus grandes proyectos o, al menos, dejar la ciudad funcionando como un reloj suizo (la imagen que utilizó en su día) por la calidad de unos servicios municipales que aún están lejos de los estándares europeos.
La dificultad para el alcalde es que las dos encuestas divulgadas antes del paréntesis vacacional del verano, el Barómetro de la Fundación Antares -mucho antes- y la polémica elaborada por el IMC, que ha costado 14.000 euros a los sevillanos con camuflaje añadido para aparentar que se trataba de una mera valoración de los servicios municipales, coinciden en lo esencial: aún no hay en la ciudad una percepción de cambio respecto de la era de Monteseirín, y máxime tras las grandes expectativas suscitadas por un alcalde refrendado por la mayoría absoluta más amplia de la Democracia (20 concejales), y el gobierno local sólo ha logrado un aprobado raspado para su actuación global en este tiempo debido a que se piensa que los principales problemas continúan irresueltos.
El número uno, señalado como tal por el 67,7% de los sevillanos, es el paro. No sólo no se ha reducido , sino que se incrementa, y ésa es la peor noticia que ha recibido Zoido en esta semana de ‘rentrée’, con la divulgación por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social de las cifras de parados.
Zoido prometió convertirse en el alcalde del empleo, pero al igual que Rajoy reconoce que la realidad le ha obligado a cambiar su política (¿acaso no es al revés y el político aspira a gobernar justamente para cambiar la realidad?), los terribles datos oficiales que recoge el Ministerio de Fátima Báñez indican que, por ahora, el alcalde no ha cosechado el fruto de las condiciones que decía iba a crear para captar nuevas inversiones. Agosto se ha cerrado con 1.237 parados más en la ciudad, por lo que con Zoido hay ahora casi 12.000 desempleados más que cuando accedió a la Alcaldía y sustituyó a Monteseirín.
Por otra parte, la encuesta de IMC para el propio Ayuntamiento reveló que los sevillanos siguen teniendo una opinión negativa sobre aspectos básicos, como la limpieza de calles y plazas, el estado de las vías públicas, la seguridad ciudadana y la ordenación del tráfico, los cuales constituyen el escaparate de la ciudad ante nativos y foráneos.
Soledad Becerril reveló que le dio este consejo a su actual sucesor en la Alcaldía: “Haz pocas cosas, lo fundamental, pero hazlo bien”.
El problema es que a Zoido cada vez le queda menos tiempo para hacerlas, se mida tanto con el calendario cósmico de Carl Sagan como con su reloj suizo.
Enchufados
En otro país o ciudad, el gerente de Lipasam que ha sido grabado recomendando a una trabajadora que se arrimara a Beltrán y a ‘Currito’ (sic), los -según él- del botoncito de los empleos en el Ayuntamiento sin más carnés que el de identidad -Zoido ‘dixit’-, habría sido puesto en la calle ‘ipso facto’ para no dejar por mentiroso al alcalde y para que no quedara ni la más mínima sombra de duda, pero como esto es España y Sevilla, el primer edil es quien ha saltado a los medios para echarle un capote a su cienmileurista fichaje galáctico. Y lo ha justificado revelando públicamente -¿dónde la ley de protección de datos?- el nombre de enchufados del PSOE supervivientes en el Ayuntamiento. ¿Y cómo sabe el alcalde quiénes son socialistas si en virtud de la Constitución nadie está obligado a revelar sus creencias religiosas ni ideológicas? Zoido se lo ha puesto a huevo a Espadas en la deducción lógica de éste de que si lo sabe es porque previamente ha clasificado al personal municipal en función de su ideología o adscripción política. Por la boca muere el pez.
Málaga, capital por un día
Cuentan las crónicas periodísticas que quinientos jornaleros, émulos de ellos o simplemente simpatizantes de la causa del alcalde de Marinaleda y diputado de IU, Juan Manuel Sánchez Gordillo, tomaron el centro de Málaga, incluida la simbólica calle Larios, en este ‘Novecento’ de Bertolucci que sus promotores del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) han convenido en llamar ‘Andalucía en pie’.
El itinerario de la marcha estuvo rodeado de un fuerte despliegue policial. Narraban los colegas que en cada negocio susceptible de ser asaltado por los manifestantes (sucursales bancarias, Cámara de Comercio, supermercados, hoteles, tiendas de telefonía…) se hallaban apostados al menos dos agentes de la Policía.
Sin embargo, como la experiencia de los seguidores de Gordillo en este tipo de actuaciones es mucho más que un grado, burlaron la vigilancia ordenada por la delegada del Gobierno, Carmen Crespo, y con una maniobra de despiste un pelotón de jornaleros ocupó una oficina de Banesto, sita en la Alameda y fuera, por tanto, del itinerario autorizado.
Al final, entre el desalojo del banco, donde se atrincheraron después de que el líder de IU, Cayo Lara, declarara que España necesita la foto de un banquero en la cárcel; una sentada y otras muestras de rebeldía, la ‘marcha obrera’ acabó como el rosario de la aurora, con once detenidos y las imágenes de la bronca en todos los telediarios y periódicos, nacionales y extranjeros.
Y digo yo que el alcalde de Málaga, el pepero Francisco de la Torre, debe estar exultante por que la larga marcha de Sánchez Gordillo en plan Mao Tse Tung con sus 500 descamisados tomara el Centro de la urbe costasoleña siquiera por un día. Además, como según De la Torre el ‘turismo de manifestaciones’ es otro beneficio para Sevilla porque al final los manifestantes “consumen, comen, beben y compran algo”, doble motivo de satisfacción para él viendo cómo echaban las persianas los comercios y los bancos al paso de los jornaleros.
Y es que así Málaga pudo sentirse como casi a diario se siente Sevilla por mor de la dichosa capitalidad de Andalucía, con el tráfico cortado por los manifestantes, el helicóptero policial sobrevolando como un ruidoso moscardón y los antidisturbios apostados ante la sede de la Presidencia de la Junta en San Telmo, la delegación correspondiente de la Consejería objeto de las iras de los contestatarios, la sede del PP en la calle San Fernando y/o la Plaza de España.
Gracias a Sánchez Gordillo y a los jornaleros del SAT, Francisco de la Torre ya sabe por fin el coste de ser la capital de Andalucía que, pese a sus esfuerzos, Zoido nunca había logrado hacerle entender.
Obras contrarreloj en la carretera por el Parque del Guadaira
Vecinos de Heliópolis, Pedro Salvador y Bermejales se sienten
estafados y denunciarán el caso a la UE
Insisten en que la vía, de 10 metros y 8 rotondas, discurre por
una zona verde y que vulnera el PGOU vigente
La Plataforma pro Parque del Guadaira, compuesta por vecinos de Heliópolis, la barriada Pedro Salvador y Los Bermejales, denuncia que en las últimas semanas se está trabajando en exclusiva, en jornadas de hasta doce horas diarias, para terminar cuanto antes la carretera que cruza por mitad del futuro parque que se construye sobre el antiguo cauce del río, desde el Polígono Sur hasta la Avenida de La Raza, pese a tratarse de una zona verde y con la aquiescencia de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y la vista gorda de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento.
El proceso de negociación abierto a instancias del Ayuntamiento, después de que Zoido visitara las obras, entre los vecinos de varios barrios del Sur de Sevilla y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), promotora de las obras del futuro parque sobre el viejo cauce del Guadaira, se da por fracasado después de que la Plataforma haya comprobado que la construcción de la polémica vía de circulación que parte en dos la zona verde no sólo no se ha paralizado, sino que continúa a marchas forzadas, en jornadas de sol a sol, con el claro propósito por parte de la empresa ejecutante de concluirla cuanto antes como un hecho consumado.
El único compromiso que en principio habrían alcanzado la CHG y la empresa con un sector de Heliópolis consistiría en no conectar la nueva vía de comunicación con las calles Ifni y Perú, a fin de que los antiguos hotelitos de la Exposición del 29 no sufran la invasión de los vehículos que crucen de Norte a Sur , entre el estadio y la ciudad deportiva del Betis, para enlazar con La Raza y los puentes del Centenario y Delicias.
Los vecinos opositores a la carretera exigen la paralización cautelar de esta vía rápida de 10 metros de anchura y 8 rotondas y denuncian la, a su juicio, complicidad del Ayuntamiento, ya que pese a tratarse de un proyecto conveniado con la CHG, a la Gerencia de Urbanismo le corresponde velar por el cumplimiento del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), en el cual el suelo que ocupará el asfalto estaría calificado como zona verde.
El proyecto original del Parque del Guadaira, cuyas obras se interrumpieron en 2007 por la incapacidad de la empresa constructora de continuarlas tras una bajada económica cercana al 40% del coste de salida, incluía un vial de servicio para el futuro parque colindante con la fachada Sur de Heliópolis y una gran zona verde y de esparcimiento, con lagos y cursos de agua hasta el Guadalquivir. El presupuesto inicial era de unos 25 millones de euros, de los que el 75% correspondían a la Unión Europea.
Sin embargo, tras abandonar la primera empresa constructora, se redactó un modificado del proyecto para volverlo a licitar bajo la coordinación de la CHG y del Ayuntamiento. Así, se eliminaron partidas significativas, como el paso subterráneo por la Avenida de Holanda y la pasarela de la SE-30, que comunicaba el parque con la ribera original del Guadaira.
Para su sorpresa, los residentes en los barrios colindantes con el futuro parque comprobaron que lo que se estaba construyendo una vez reanudados los trabajos no se parecía ni al proyecto original ni a lo que dicen haberles prometido durante la modificación, porque en lugar de un vial de servicio que discurriera por el lateral de la zona verde más cercano a Heliópolis se está construyendo una vía rápida para el tráfico con ocho rotondas y por medio de los jardines, que quedan reducidos a una mera función de ornamentación y camuflaje de la carretera.
Según la Plataforma vecinal, ni la CHG ni la Gerencia de Urbanismo les enseñan el proyecto que se está ejecutando, y tampoco plasman ninguna promesa por escrito, al igual que cambian de versión continuamente. Así, denuncian que unas veces les dicen que la carretera va a ser para exclusivo uso peatonal, algo carente de sentido por la magnitud y coste de las obras, y otras que se reservará para el uso del Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento, cuyo representante en una de las reuniones reconoció que les bastaría con un vial de servicio de 3,5 metros de anchura, cuando se está hormigonando una anchura tres veces mayor.
Ante el avance a marchas forzadas de las obras, la Plataforma pro Parque del Guadaira ha decidido denunciar la actuación de la CGH y del Ayuntamiento a la Fiscalía, la Junta de Andalucía y la Unión Europea, ya que esta última subvenciona el 75% del coste del parque, por lo que existe el riesgo de que se repita un conflicto como el de la Biblioteca universitaria erigida sobre una zona verde en el Prado de San Sebastián, también con financiación europea y que tras la lucha de los vecinos de su entorno tendrá que ser demolida por sentencia judicial.
Las cuentas de la Davis
A falta de dos meses y medio para que se cumpla el XX aniversario de la clausura de la Expo-92, el Ayuntamiento, como ha sido incapaz de articular aún el programa conmemorativo al que se comprometió, ha optado por rendirle su particular homenaje a la Muestra Universal con la presentación, casi ocho meses después de celebrada, de las cuentas de la Copa Davis.
El paralelismo con la Expo es evidente. Al igual que Olivencia, el comisario general del 92, Zoido también prometió un ‘balance cero’ (nada de déficit) por la organización del acontecimiento deportivo y, sin embargo, ha acabado costándonos casi un millón de euros (965.844).
Y al igual que Pellón camufló las pérdidas de la Expo metiendo en el balance su particular valoración de los activos que se quedaron en la Cartuja (mírese qué pasó luego con el telecabina, monorraíl, pérgolas…), Gregorio Serrano, delegado de Economía, ha tratado de rebajar las pérdidas en 380.000 euros restándoles el valor de los activos adquiridos por el Ayuntamiento (la cubierta -toquemos madera- y las lonas). Unos activos que, conforme al cuadrante del flujo del dinero de Robert Kiyosaki, son hasta ahora un mero pasivo porque no generan ingresos, no han sido reutilizados en estos 8 meses y causan gastos de almacenamiento y seguridad, no vaya a ser que los roben de nuevo.
Pero, ¿qué digo ‘balance cero’ o equilibrio entre gastos e ingresos al modo de Olivencia con la Expo-92 en su bienintencionado afán de espantar el fantasma de la ruina de la Expo del 29, que Sevilla estuvo pagando hasta muchos años después? La Davis iba a ser una mina de oro para la ciudad, ¿o es que ya nadie recuerda que se habló de que el tenis iba a reportar 30 millones de euros y de que por cada euro invertido íbamos a recoger 30?
Gregorio Serrano ha abundado en la tesis de que se habría conseguido no ya el ‘balance cero’, sino incluso superávit si la Junta de Andalucía y la Diputación hubieran aportado al menos la mitad (607.650 euros) de la subvención que concedieron en 2004 (1.215.300 euros) cuando quien organizó la final tenística fue el Ayuntamiento gobernado por el socialista Monteseirín.
Serrano ha reprochado a los mandamases de las dos Administraciones en poder del PSOE que hayan aportado ‘cero euros’, para darle así “un tortazo a Zoido en la cara de todos los sevillanos”, pese a que, según denuncia, estuvieron luego sentados viendo los partidos y se colige que gratis total por invitación (¿o es que acaso se colaron?) del propio Ayuntamiento.
SOLO ANTE EL PELIGRO
Hasta Zoido se lamenta de que la Junta y la Diputación lo hayan dejado “solo ante el peligro” de organizar la Davis. Maticemos este nuevo intento de confrontación política a costa del deporte entre el Ayuntamiento y la Junta, acaecido el mismo día en que el alcalde se entrevistaba con el presidente Griñán en San Telmo y ambos se hacían mutuas promesas de enterrar el hacha de guerra.
Zoido, recién llegado por entonces a la Alcaldía, quiso dar un golpe de efecto solicitando la final de la Davis, aun a costa de aceptar imprudentemente el pago de un millón de euros a la Federación Española de Tenis pese al escenario de crisis existente y cuando por el horizonte asomaba el Plan de Ajuste, para ponerse él solo la medalla y obtener réditos políticos si el evento salía bien, como salió deportivamente (España ganó a Argentina) y organizativamente.
El alcalde no se encomendó previamente a la Junta y a la Diputación, sino que las abocó ante un hecho consumado, pese a que existía el precedente de que el Gobierno andaluz se había negado a subvencionarle al Ayuntamiento de Córdoba la semifinal alegando que las circunstancias económicas eran muy diferentes a las de los dorados años del ‘boom’ inmobiliario y el supuesto ‘milagro económico’ español, que permitieron librarle a Monteseirín 1,2 millones en 2004 para la otra final de la Davis en Sevilla.
Por tanto, Zoido nunca debió embarcarse en organizar el evento deportivo por su cuenta y riesgo y confiando en una subvención ‘a posteriori’ de la Junta y la Diputación, subvención que tampoco habría ocultado el balance final de pérdidas de un millón de euros para el contribuyente, porque Gregorio Serrano parece olvidar que tan público es el dinero del Ayuntamiento como el de las otras dos Administraciones.
Al margen de que Zoido aceptara un contrato demasiado leonino con la Federación para los tiempos de crisis que corren y de que por tanto la Davis podría haber resultado más barata, la cuestión de fondo es si es rentable para la ciudad organizar eventos de este tipo aunque nos cuesten un millón de euros, pensando en que a corto, medio o largo plazo generan esos retornos económicos que nadie ha medido objetivamente, y también en que fortalecen la ‘marca’ Sevilla, máxime cuando la final del tenis tiene una audiencia televisiva planetaria.
Obviamente, el gran beneficiario es el sector turístico. El presidente de los hosteleros, Sánchez-Cuerda, dice que la Davis incrementó en un 30% la facturación de bares y restaurantes y que su organización saluda la celebración de grandes eventos deportivos y culturales como herramienta de estímulo económico.
No basta con saludar. Cuando se repasa la lista de patrocinadores de la Davis, sólo hay una empresa del sector turístico, el restaurante Abades, y con una aportación en especie y no en dinero líquido. Así pues, si el sector turístico quiere eventos, que los patrocine, porque la política actual equivale a privatizar los beneficios (para ellos) y socializar las pérdidas (costeadas por todos los sevillanos).
Protección
En una Democracia auténtica, la Administración debe ser tan transparente como una casa de cristal, pues con que fuera tan sólo un poco opaca ya sería señal de que tendría algo sospechoso de irregularidad que ocultar. Por éso, al igual que la moda-mordaza de las ruedas de prensa sin preguntas, que en todo caso serán monólogos políticos con los periodistas como mudos espectadores, me escama una barbaridad la apelación de Asunción Fley a la Ley de Protección de Datos para no darle acceso a los concejales del PSOE, que lo son tanto como ella -que sí se arroga la exclusividad de manejar los papeles-, a las facturas pagadas a los proveedores, no vaya a haber más duplicidades. Cuando las facturas falsas y otros escándalos de la era Monteseirín/Torrijos, como aquella web encargada al primo, el gobierno local le negaba al PP los expedientes con la coartada de la dichosa Protección de Datos, de ahí aquello que dijo Zoido de que cuando él gobernara, “luces y taquígrafos”. Vuelta la tortilla, el PP recurre a los mismos pretextos que PSOE e IU. ¿Dónde está el cambio?
Duplicados
Juan Espadas, que tras más de un año de rodaje en el Palomar como penitente de las culpas de Monteseirín (el peor alcalde de la historia de Sevilla) le está cogiendo el tranquillo a esto de ser líder de la oposición municipal, se ha apuntado un gran tanto político al descubrir (y con más mérito todavía por el oscurantismo de la Delegación de Hacienda) que en el plan de pago a los proveedores por deudas atrasadas desde los tiempos de Maricastaña se han incluido facturas duplicadas por, de momento, 350.000 euros, que tendrán que ser devueltos. Así pues, gracias a la eficacia de Espadas, los contribuyentes sevillanos se van a ahorrar ese dinero indebidamente abonado pero que, como se incluyó en la relación enviada a Hacienda, nos va a suponer unos 20.000 euros en intereses, de los que ahora en el gobierno local se harán los locos. ‘Chapeau’ para Espadas, que ha demostrado que lo suyo es mirar los papeles y no tanto los bancos rotos en los barrios para tratar de emular a Zoido. Y, esta vez, un cero para Asunción Fley, la delegada que paga lo mismo dos veces.
El mapa
El Ayuntamiento ha encargado a una empresa privada la elaboración de un denominado ‘Mapa de la prostitución de Sevilla’, al precio de 27.271,65 euros. El objetivo del trabajo, según la justificación oficial, es tener un conocimiento de los lugares más habituales de concentración de esta actividad ilícita y las circunstancias que rodean a las personas que la ejercen. Me pregunto para qué servirá este mapa si las prostitutas van cambiando de sitio en respuesta a la presión policial. Y me pregunto también si entre la Delegación de Asuntos Sociales y los agentes de la Policía Local que patrullan por las calles de Sevilla no son capaces, por si aún no lo supieran, de elaborar un plano con los lugares donde hoy (otra cosa será mañana) se ejerce la prostitución y ahorrarles así a los contribuyentes sevillanos casi 30.000 euros. Zoido habló mucho en su época en la oposición, e incluso tras su investidura como alcalde, del gobierno de los funcionarios, pero a la hora de la verdad hasta para elaborar un mapa de Sevilla acaba encargando la brújula fuera del Ayuntamiento.
La factura de la capitalidad
Zoido anuncia que pedirá al Parlamento andaluz una Carta de Capitalidad para Sevilla. Da así un golpe de autoridad como nuevo presidente del PP (A) frente al alcalde de Málaga e hipotético y futurible rival, Francisco de la Torre, siempre contrario a un cambio del
‘estatus’ de Sevilla. También, como nuevo líder de la Oposición, pone en un brete a Griñán. Si éste rechaza la solicitud, que implicaría dinero extra en plena crisis, Zoido puede utilizar en clave sevillana la negativa en contra de la Junta, dentro de la confrontación PP/PSOE en Andalucía. Y si Griñán accede, Zoido se apunta el tanto por haber conseguido para Sevilla lo que nunca nadie en 30 años de Autonomía. Pase lo que pase, a expensas sólo de dominar su frente interno oriental, Zoido gana políticamente con la iniciativa.
Por lo que viene filtrando, quiere por una parte que se incrementen las competencias del Ayuntamiento en seguridad ciudadana, movilidad, infraestructuras….en línea con la ley 22/2006, de 4 de julio, de Capitalidad y Régimen Especial de Madrid. Y, por otra, que la Junta compense a Sevilla por las ‘cargas extraordinarias’ que soporta por ser capital de Andalucía. ¿Y cuáles son esas cargas y el dinero a percibir?
Este es un tema que se presta a todo tipo de interpretaciones y cálculos. Veamos precedentes. En 2010, el Ayuntamiento de Santander encargó a dos economistas que evaluaran los costes adicionales en que incurría la ciudad por ser capital de Cantabria. La conclusión fue que la urbe pagaba cada año del orden de 14 millones de euros por los servicios como capital autonómica a las casi 30.000 personas que a diario acuden o trabajan allí.
En 2011, el Institut d´Economia de Barcelona realizó en su ‘II Informe sobre Federalismo Fiscal en España’ una estimación de la compensación que, a su juicio, correspondería a capitales de Autonomías o provincias. Madrid encabezaba la lista con 385 millones de euros, seguida de Barcelona, con 149 millones, y Sevilla, con 87 millones. En la lista también figuraban, entre otras, Valencia, con 46 millones; Santander, con 15 millones (en línea con lo calculado por su Ayuntamiento), y Santiago de Compostela, con 12,7 millones de euros.
El Ayuntamiento sevillano alegará que sus costes extraordinarios se deben a “las exenciones tributarias, el tráfico, la seguridad, los servicios municipales e incluso por la utilización de un espacio físico por parte de las instituciones de la Junta”. Esta enumeración coincide prácticamente con los conceptos comprendidos en el estudio ‘Costes de capitalidad: el caso de Compostela’, realizado a raíz de que la ley 4/2002, de 25 de Junio, dotara a la ciudad gallega de un estatuto especial de capitalidad. Los investigadores trataban de traducir a cifras las cargas que soportaban las arcas municipales por el título de capital de Galicia.
Lo interesante de este informe, cuya conclusión final fue un coste extra de 5.507.494 euros anuales (más que duplicado en la estimación más reciente del instituto catalán), era que incluía la metodología empleada para calcular, capítulo por capítulo (y en algunos casos con complejas fórmulas matemáticas para un profano), la factura de la capitalidad gallega, por conceptos como:
-Las exenciones tributarias a los edificios (IBI) y flota de vehículos propiedad de la Xunta de Galicia, que según la ley no pagan tributos, una excepción que Zoido no admite en Sevilla, ya que él, apenas aterrizado en la Alcaldía, exigió en el Parlamento andaluz que Griñán saldase con el Ayuntamiento una deuda de 8,6 millones de euros por IBI, sello del coche y otros tributos municipales.
-Costes de congestión de las vías urbanas por el tráfico inducido por la Xunta.
-Servicios municipales de protocolo y seguridad.
-Utilización de espacio físico por las instituciones autonómicas.
-Conservación y rehabilitación del patrimonio histórico-monumental.
-Reserva de “terrenos institucionales” en el PGOU.
-Por el uso y potenciación del gallego.
-Promoción turística de la ciudad.
El estudio llega hasta el extremo de imputarle a la capitalidad el coste marginal de los efectos nocivos que producen los líquidos utilizados durante la vida útil de los automóviles cuya existencia se vincula de alguna manera, directa o indirecta, con la Xunta, “y que si no se
extrajeran cuando se desguazan pueden producir vertidos contaminantes: líquido de frenos, ácidos de las baterías, gas CFC, aceites lubricantes….”. Calcula el coste marginal de los heridos y muertos en accidentes de tráfico imputables a la capitalidad (¿?), el ruido de la circulación, el tiempo perdido en atascos….
Cualquier cosa es susceptible de ser convertida en un coste marginal para el Ayuntamiento con tal de engordar la factura, pero nunca se valora el beneficio de ese título político-administrativo. En estas Tablas Input-Output sólo hay Output. Por ejemplo, no se calcula la mayor carga de trabajo para los talleres por el desguace o reciclaje de esos automóviles. En el caso del patrimonio, ¿habría gastado el Ayuntamiento sevillano casi 60 millones de euros en restaurar San Telmo para la Junta? ¿O el Palacio de Altamira? ¿O el Coliseo? ¿O ha sido más bien al revés?
Hay sobrecostes claros como el de la seguridad y protección civil (Compostela contrató a 90 policías más) para afrontar desde actos institucionales hasta manifestaciones de protesta, pero en otros casos se riza el rizo con tal de inflar la factura, un error en que no debe incurrir Zoido, pues toda Andalucía va a mirar con lupa la minuta que presente al Parlamento en nombre de Sevilla y su capitalidad. ¿Perjuicio o privilegio?