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La prima de Zoido

Todos los analistas económicos y hasta Paul Krugman coinciden en señalar en los medios de comunicación que España no puede seguir por más tiempo pagando un interés del 7% por sus emisiones de bonos a 10 años vista mientras que la Alemania  de Angela Merkel se financia ¡incluso a intereses negativos! (este es el auténtico milagro alemán y no otro), y los países más solventes que gozan de la calificación triple A por las agencias Fitch, Moody´s y Standard & Poor´s a sólo el  2%. Si en estas condiciones España ha de pedir de forma encubierta un rescate para su banca o para ella misma, que viene a ser igual,  yo me remito a la herencia económica recibida por Zoido y que el también alcalde de Sevilla recordó durante el debate sobre el estado de la ciudad: un crédito de 270 millones de euros suscrito por la Corporación Municipal anterior a más del 8% de interés y que no había que empezar a amortizar, miren qué casualidad, justo hasta que él llegara a la Alcaldía. De lo que se infiere que la prima de riesgo de Zoido (y de Sevilla) se llama Alfredo Sánchez Monteseirín.

Rencor

En su momento fue muy comentada la espantá  que dio el (sin) alcalde Monteseirín en el último almuerzo-homenaje de su mandato a un pregonero de la Semana Santa, Fernando Cano-Romero. Si se cayó del cartel no fue por causa del pregonero, sino por su delegada de Fiestas Mayores, sabedor de que la comida se acabaría convirtiendo en una despedida por todo lo alto a Rosamar Prieto, hasta el punto de que Adolfo Arenas le dijo a esta última: “Si te presentas a la Presidencia del Consejo General de Cofradías y Hermandades, yo te voto”. El otro día, tampoco Monteseirín ni nadie del  círculo de los últimos de Filipinas de su Régimen se sumaron a la comida-homenaje tributada a Rosamar con motivo de su jubilación como funcionaria municipal. Rencoroso como el niño chico que en el fondo sigue siendo, el (sin) aún se la tiene jurada a su antigua delegada porque en su día dijo estar dispuesta a sustituirlo como alcaldesa si el PSOE se lo pedía. Monteseirín la tiene desde entonces en su lista negra de enemigos personales. El (sin), como Enrique Múgica, ni olvida ni perdona.

5′

El argumento definitivo del equipo de Zoido para justificar sus cargos de alcalde y presidente del PP (A) es que la sede del partido está a cinco minutos del Ayuntamiento. El PP recupera la isocrona de la Expo, cuando se calculaban los visitantes por el tiempo que tardarían en llegar desde donde vivían. Aplico la isocrona y veo que la sede del Consejo de Cofradías queda a menos de 5’ del despacho de Zoido, con lo que, ya puestos, el alcalde también podría compatibilizar sus cargos con el de presidente de las Hermandades. Como el Ateneo también está  en la isocrona, ni Máximo ni Anselmo: Zoido, presidente de la Docta Casa. ¿Y qué me dicen del hotel Inglaterra? Justo enfrente, luego el alcalde puede relevar a Otero como líder de los hoteleros. Otra en la isocrona es la tienda de Cañete, razón suficiente para que Zoido sea lo que ya es en la práctica: presidente de Aprocom. Todo lo que radique a 5’ de la Plaza Nueva es susceptible de ser asumido por híper Zoido, el hombre que (Arenas ‘dixit’) puede con todo. Total, como cantaba Víctor Jara, la vida es eterna en 5’.

Zoido: Sevilla y/o Andalucía

Introducción con una historia personal que creo viene al caso. Cuando estudiaba Periodismo en la Complutense, acudí a un profesor al que tenía por mentor a pedirle consejo. Había observado la gran cantidad de alumnos que además de Periodismo cursaban una segunda carrera -Sociología, Ciencias Políticas, Derecho…- y le rogué me indicara cuál creía más conveniente para hacer lo mismo. “Mire-me respondió-, ninguna. Con la cantidad de periódicos que debería leer y analizar cada día, emisoras que escuchar y comparar, libros que leer y comentar, géneros periodísticos que ensayar, etc., para tratar de ser un buen periodista, a usted deberían faltarle horas del día para los estudios de Periodismo. Como no creo que esos compañeros suyos sean como Einstein o Marie Curie, unos superdotados, el que puedan cursar dos carreras a la vez sólo demuestra el ínfimo nivel de exigencia de la Universidad española”.

El mismo día en que  Arenas señalaba entre sus diez vicepresidentes a Zoido (alcalde, diputado y presidente de la FEMP) como presidente en funciones del PP (A) y coordinador del congreso que en julio elegirá a su sucesor, se presentaba el XIV Barómetro de  Antares.            Despreciado habitualmente por el PP por tratarse de un sondeo dirigido por el ex-consejero socialista Antonio Pascual y por su universo tan reducido (40 encuestas en cada uno de los 11 distritos; margen de error de +/- 5%), el Barómetro revela la coincidencia entre la opinión publicada (el balance realizado por los medios en el primer aniversario de las elecciones municipales) y la opinión pública, la de los ‘sevillanos de a pie’: el ‘efecto Zoido’ no se ha dejado sentir aún, cuando el alcalde ha agotado la cuarta parte de su mandato y ya tendrá cada vez más difícil escudarse en la desastrosa herencia recibida de Monteseirín. No puede estar invocándola los próximos tres años.

Aunque distintas de las municipales y generales, en las elecciones autonómicas del 25 de marzo,  a las que Zoido concurrió como cabeza de lista por el PP con el plus de ser el alcalde de los 20 concejales, si bien ganó de nuevo en la ciudad se dejó 15.143 votos desde las municipales de mayo de 2011, mientras que, amortizado el recuerdo de Monteseirín, el PSOE de Juan Espadas recuperó 33.170 sufragios.

Y ahora, el Barómetro de Antares refleja que el 80% de los sevillanos creen que Sevilla sigue igual o ha empeorado en este primer año con Zoido en la Alcaldía, le otorgan a su gobierno un aprobado raspado en seguridad ciudadana, transporte público y parques y jardines y suspenden su gestión en servicios sociales, limpieza y vivienda, amén de mostrar como máxima preocupación el paro, cuando Zoido se presentó a sí mismo como el futuro ‘alcalde del empleo’. Este estado de opinión demuestra que el alcalde no puede descuidarse y que lo mismo que gozó del fervor de los votantes puede empezar a perderlo si esta sensación de desencanto se instala durante más tiempo.

UN NUEVO CARGO

Cuando Zoido conmemoró el primer aniversario de su triunfo, aparte de la ‘boutade’ de darle a sus concejales matrícula de honor, incluyó entre las razones de su “no hemos podido hacer más” la sucesión de campañas electorales, en un reconocimiento quizás inconsciente de que sus compromisos políticos con el partido le habían distraído de sus labores como alcalde, el cargo que ejerce en virtud del ‘contrato electoral’ con los 166.000 sevillanos que le votaron el 22-M.           En esta coyuntura en que no ha colmado aún muchas de las grandes expectativas y anhelos de cambio que suscitó, como prueban los 20 concejales obtenidos, Zoido es embarcado ahora por Arenas, del que todo el mundo sabe es su delfín político, y por el PP nacional en la misión-tapadera de organizar como presidente en funciones el congreso de la sucesión a mediados de julio, un cónclave del que más que probablemente emergerá el propio Zoido como presidente regional y, por tanto, lo quiera o no, como el líder de la Oposición a Griñán, ya sea dentro del Parlamento andaluz, ya  fuera si finalmente prospera la incompatibilidad alcalde/diputado, con lo que el PP podría acabar repitiendo el error de la era Teófila Martínez, cuando Arenas teledirigía extramuros de la Cámara a la alcaldesa de Cádiz.

Zoido, que en las primeras 24 horas decía que su prioridad era Sevilla, que no se veía más que como alcalde y que su misión era un encargo de carácter transitorio, a las 48 horas ya se dejaba querer y cambiaba su discurso por el “no barajo presentarme, de momento”. Y a las 72 horas,  Arenas le organizó la adhesión inquebrantable de los ocho presidentes provinciales para que no pueda negarse a ser el líder regional durante los próximos cuatro años y, presumiblemente, cuando proceda, el aspirante a la Presidencia de la Junta.

Arenas, aunque no logró el Gobierno andaluz, ganó las elecciones tras patearse Andalucía durante cuatro años. Zoido ganó Sevilla tras patearse los barrios otros cuatro años. ¿Podrá patearse los casi 800 pueblos de Andalucía, como presidente del PP para mantener viva la llama y no tirar por la borda el trabajo hecho por Arenas,  y los barrios de Sevilla a la vez?

Si Zoido acudiera al despacho de mi tutor universitario, probablemente le diría aquello de “a usted, por ser alcalde de Sevilla, deberían faltarle horas en el día”. El hecho de que Zoido, Griñán (presidente de la Junta y del PSOE, secretario general del PSOE-A y diputado) y tantos otros acumulen tal cantidad de cargos demuestra el ínfimo nivel de exigencia de la sociedad española para con sus políticos, y viceversa.

Símbolos

Juan Ignacio Zoido, el mismo que abominaba de la torre Cajasol (¿por qué la llaman torre Pelli, si el pobre rico de César Pelli no es más que un mandado?) y ahora se ha convertido en su defensor ante la Unesco, se ha rendido también ante las ‘Setas’ de la Encarnación. Ha lanzado una campaña de promoción turística de nuevo con los Reyes Magos/Vagos de protagonistas, y en vez de sacar a Melchor, Gaspar y Baltasar posando ante, por ejemplo, nuestro Patrimonio de la Humanidad en peligro (la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias), el Parque de María Luisa, la Plaza de España, la antigua Fábrica de Tabacos, el Salvador, el Barrio de Santa Cruz, la Macarena…… aparecen en el spot ante el Metropol/Parasol, el mayor símbolo del despilfarro, con el coste oficial de 102 millones de euros sin contar todo lo gastado en enterrar el proyecto previo del PA. Zoido, como abogado defensor del rascacielos y propagandista de las ‘Setas’, ha acabado convirtiéndose en el padre putativo (no se escandalicen: consulten el Diccionario de la Academia) de los iconos de Monteseirín.

El mediador

Curro Pérez ha encargado a Alfonso Orce un “nuevo proceso de diálogo” sobre el alicatado de la zapata de la calle Betis. “Nuevo” presupone que hubo un diálogo anterior, pero nadie conoce a los interlocutores del Consistorio, que ha actuado en plan Juan Palomo y ahora no sabe cómo abortar la protesta contra el mural de los 180.000 euros, la cual suma miles de adeptos en la plataforma de Internet, y cómo quitarse de encima el estigma de aparecer como el destructor de la imagen tradicional del arrabal. La Voz a ti debida de Zoido ha tenido además la inocente ocurrencia de nombrar mediador en el ‘proceso’ (como si esto fuera Euskalerría) a un ceramista de la saga de los Orce (Enrique hizo el mural del Studebaker de la calle Tetuán), que por definición debe de estar a favor del paño de cerámica en el malecón. Todo esto del “nuevo proceso” y del nombramiento de un casco azul del patrimonio no es más que una maniobra de distracción para demorar la única opción sensata: renunciar de una vez al proyecto antes de que se movilice en su contra media Sevilla y toda Triana.

Sevilla, en la lista negra de la Unesco

“Un escenario realista es que Sevilla entre, tras la reunión de Brasilia, en la lista de ciudades con Patrimonio en peligro. Y podría ocurrir que, en el peor de los casos, expulsaran a Sevilla”. Estas premonitorias palabras fueron pronunciadas el 28-6-2010 por Víctor Fernández Salinas, vicesecretario en España del Icomos, tras comprobar  que la torre Cajasol seguía adelante pese a la primera advertencia dada en junio de 2009, en la misma Sevilla, por la XXXIII Conferencia del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Desde hace tres años, la Unesco viene dando avisos a España sobre la afección del rascacielos a los tres monumentos sevillanos patrimonio de la Humanidad (Catedral, Alcázar y Archivo de Indias), sin que ni el Gobierno, ni la Junta de Andalucía, ni el Ayuntamiento se hayan dado por enterados.

A LA TERCERA, LA VENCIDA

No ocurrió tras la Conferencia de Brasilia (2010), ni la de París (2011), donde en cada una de ellas la Unesco seguía exigiendo informes sobre la evolución de la torre, pero presumiblemente va a ocurrir  en la próxima de San Petersburgo. Conforme a la primicia de EL MUNDO, se votará la inclusión de los monumentos sevillanos en la ‘lista negra’ del Patrimonio en peligro y si el rascacielos no es paralizado antes del 15 de agosto y rebajado en altura antes de 2014, Sevilla perderá su título de Patrimonio de la Humanidad, un desprestigio equiparable a la expulsión de la ciudad alemana de Dresde en junio de 2009 (Omán renunció antes de que la echaran para poder realizar prospecciones petrolíferas en el hábitat del oryx).

Por tanto, tras tres años de avisos nadie en Sevilla puede llamarse a engaño ni rasgarse las vestiduras  ante un procedimiento que muestra un claro paralelismo con el de Dresde. También la ciudad germana fue advertida en 2006 de que si no renunciaba a construir un puente en el valle del río Elba se le retiraría el prestigioso título del que gozaba desde 2004. Los alemanes contestaron con el mismo argumento que ha hecho ahora suyo Zoido, el alcalde que proclamaba que no permitiría que la torre Cajasol pusiera en peligro la condición de Patrimonio de la Humanidad de Sevilla y que se comprometió ante el Icomos a anular de inmediato la licencia para paralizar las obras: el proyecto del puente era legal y, además, había sido votado en un referéndum.

UN DEBATE SUPERADO

El puente podría ser legal, pero como a juicio de la Unesco  rompía el paisaje histórico que a lo largo de 18 kilómetros incluía desde el centro de la ciudad hasta palacios barrocos y jardines, Dresde fue expulsada en 2009, a los tres años del primer aviso, justo el mismo tiempo dado a Sevilla para que rectificara con la torre Cajasol, infructuosamente.

En Sevilla se han despreciado los informes de Icomos diciendo que era una especie de ONG del Patrimonio, un grupo de amiguetes sin poder ni influencia en la Unesco. Craso error, porque en la Convención de París de noviembre de 1972 y en virtud de la cual se creó el Patrimonio Mundial, Icomos figura en el artículo 8.3 como la voz consultiva para el patrimonio cultural, y la UICN para el natural.

Y, al igual que en Dresde, los informes del Icomos sobre la torre Cajasol y Sevilla dicen que lo más importante es la protección del paisaje histórico de la ciudad en que se hallan incardinados la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias, y no sólo la de estos tres monumentos aislados, fuera de su entorno. Quienes sostienen lo contrario alegando que el rascacielos no afecta directamente a los tres bienes del Patrimonio Mundial nos retrotraen al debate patrimonial de los años 70 y 80 en Sevilla, cuando se tranquilizaban las conciencias protegiendo edificios aislados (tampoco, como prueba el libro sobre la Arquitectura Civil sevillana, convertido en prueba de cargo sobre el valor de lo demolido) o incluso sólo elementos de los mismos (la portada) mientras la piqueta se ensañaba con el conjunto del caserío histórico, dejando descontextualizados a aquéllos.

DE PROTECTOR A INFRACTOR

Por extensión, el concepto de afección indirecta también se contempla en la Convención de París, ya que el artículo 6.3 especifica que cada uno de los Estados signatarios se obliga a no tomar deliberadamente ninguna medida que pueda causar daño, directa o indirectamente, al patrimonio cultural y natural. Y el artículo 11.4 determina que en la ‘lista del Patrimonio Mundial en peligro’ se incluirán los bienes que estén amenazados “por peligros graves y precisos” como “proyectos de grandes obras públicas o privadas”, una casuística en la que se engloba la torre Cajasol.

España no sólo suscribió en mayo de 1982 la Convención del Patrimonio Mundial, sino que fue mucho más lejos cuando el 18-4-2002 firmó con la Unesco un convenio especial pensando en países del Tercer Mundo para identificar más bienes destinados al Patrimonio Mundial, prestar asistencia técnica a otros Estados para asegurar su protección y, paradójicamente, fortalecer la gestión de los bienes ya declarados como tales, “especialmente a través de una nueva confirmación, si fuese necesaria, de los límites del área bajo protección del Patrimonio Mundial y de la revisión del marco de gestión de dicho patrimonio”.
España, pues,  preconizaba para otros lo que no ha hecho en Sevilla y que también le reprocha la Unesco: no haber ampliado el entorno protegido del casco histórico para evitar amenazas como la torre Cajasol, ese icono de 178 metros de altura que según Monteseirín y Marchena iban a poner a Sevilla directamente en la modernidad y que ha acabado poniéndola en la lista negra de la Unesco y a la altura del Tercer Mundo.

Barómetro

Cuentan las crónicas que la primera procesión del Corpus en que participó Zoido fue un triunfal paseo en loor de multitudes,  en el cual acabó aplaudido, vitoreado, aclamado, besado, abrazado y estrujado en medio del fervor popular, hasta el punto de que derramó lágrimas de emoción. Vamos, como si en vez de un político hubiera sido una estrella de rock. Algo sin precedentes en nuestra joven Democracia. Hoy es el segundo Corpus de Zoido y, por tanto, una gran ocasión para medir el grado de apoyo o de desgaste que suscita en la calle al cabo de un año de mandato. ¿Habrá claque movilizada por los ‘fontaneros’ de la Plaza Nueva para estimular artificialmente las adhesiones inquebrantables al primer edil o bien las reacciones de la masa serán espontáneas y no inducidas por palmero alguno? ¿Sonarán silbidos entre los aplausos o éstos eclipsarán a aquéllos en número y volumen? Nunca tuvo mayor interés político un acto religioso como esta procesión del Corpus, convertida en un singular barómetro para comprobar el grado de popularidad de Zoido tras 365 días como alcalde.

Dónde estaban

Zoido se pregunta dónde han estado PSOE e IU estos 12 años, porque parece como si no hubieran gobernado mediante Monteseirín/Torrijos. Planteaba la interrogante por críticas como la de Espadas que, oportunista, se ha enganchado a la polémica por la dimisión de Bami Unido a cuenta de los ‘gorrillas’ y le exige que dé a conocer su estrategia global para atajar este problema histórico de la movilidad. No se trata de echarle un capote al alcalde, que se pasó tres pueblos emulando a Adolfo Suárez con el “puedo prometer y prometo”  y que se extraña por que le pidan el cumplimiento de la palabra dada, pero no parece lógico que si, según reconoce Espadas, el problema de los ‘gorrillas’ es histórico y PSOE e IU estuvieron doce/ocho años y no fueron capaces de resolverlo, ahora venga él instándole a que lo liquide de la noche a la mañana. Si Zoido fuera más astuto, aparte de incluir a los ‘gorrillas’ en la herencia recibida, podría pedirles a los electores que le den el mismo plazo en el Poder que a Monteserín para acabar con ellos: doce años, igualdad de oportunidades.

La tiranía del ‘statu quo’

En los días previos al primer aniversario de las elecciones municipales que lo convirtieron en el alcalde con más concejales  de la historia de la Democracia en Sevilla, Zoido ha sufrido una serie de reveses concatenados: el ‘entierro’ por parte de la Junta de la Ciudad de la Justicia, tachada de proyecto de ‘ciencia-ficción’ sin que el alcalde lo haya sabido convertir en un ‘casus belli’; la masiva descalificación pública de su folklórica ‘Operación Talento’; la dimisión de la Directiva de una asociación de vecinos próxima al Ayuntamiento, Bami Unido, dejando en evidencia la falta de soluciones municipales para el problema de los ‘gorrillas’, y la ruptura de la Coordinadora de Asociaciones Independientes de Sevilla (CAIS) con el Consistorio.

Si a ello se le une la movilización vecinal en la Alameda contra el parking rotatorio, la de los Amigos de los Parques por el abandono y el vandalismo en las zonas verdes y la de la Plataforma por el Descanso contra la Ordenanza de Veladores, Zoido llega a su primer aniversario con focos de rebelión social activos como no se conocían desde los estertores del mandato de Monteseirín.

El elemento preocupante para el alcalde es que prácticamente todos estos colectivos contribuyeron a su victoria el 22-M y que ahora le acusan de lo mismo que en su día le reprocharon a Monteseirín: inacción, pasividad, desidia, incumplimientos, olvido…. Son sintomáticas al respecto las declaraciones de la expresidenta de Bami, Laura Baños: “Zoido nos decía que esto pasaba por votar al PSOE, y ahora, con un 80% de votantes del PP, ¿a quién le echamos la culpa?”.

José Baena, el presidente de la CAIS, ha hablado sin tapujos de “falta de nexo” que conecte al Ayuntamiento  con los barrios; del “miedo de los delegados municipales, que sólo buscan una paz social ficticia premiando a los de siempre para que no se muevan y olvidando a los que antes pelearon contra el Poder creyendo que ahora no lo harán”, y de demasiada tardanza en cumplir lo pactado con las asociaciones de vecinos, “que ven como todo queda en promesas”.

Por más que Zoido le dé la máxima nota a su gobierno en este primer año y sea cierto todo lo que ha dicho sobre la pésima herencia recibida de Monteseirín, del contraste entre las grandes expectativas depositadas en él y los logros alcanzados en este tiempo queda la sensación de cierta frustración, de oportunidad perdida.

LUNA DE MIEL

Es probable que Zoido esté ya sufriendo el fenómeno sociológico que Milton y Rose Friedman describieron en su ya clásica obra titulada ‘La tiranía del ‘statu quo’. Milton Friedman, premio Nobel de Economía y padre de la vilipendiada (por la izquierda) Escuela de Chicago, ha pasado a la historia, con sus luces y sus sombras, como economista, pero se olvida que acumuló una vasta experiencia política en cuatro campañas a las presidenciales de EE UU y como uno de los asesores principales de Nixon, Ford y Reagan.

Ello, unido a su capacidad analítica, le llevó a la conclusión de que el cuerpo electoral le otorga al vencedor de unas elecciones un periodo de luna de miel que dura entre seis y nueve meses. Transcurrido ese plazo, comienzan a aparecer manifestaciones de descontento en algunos de los sectores sociales que con más ilusión acogieron su mensaje de cambio.

Por tanto, o el gobernante impulsa y materializa durante sus primeros nueve meses el cambio político que había prometido encarnar durante la campaña electoral previa o lo que Milton Friedman llamaba ‘el triángulo de hierro’ empieza a bloquear toda capacidad de reforma.

En ese ‘triángulo de hierro’ el padre de la Escuela de Chicago, y por tanto nada sospechoso de izquierdismo para Zoido y su gente, incluía los burócratas, los grupos de presión que se habían beneficiado económicamente de las políticas aplicadas por la anterior Administración y los miembros del propio partido, que comenzaban a dar prioridad a las prácticas clientelares (¿no le da a Friedman la razón el escándalo del enchufismo en los talleres de los Distritos?) sobre las reformas estructurales. La conjunción de este trío de intereses acaba por imponerse, mantiene el ‘statu quo’ y frustra el cambio: el desencanto empieza a extenderse y se traduce en un descenso del apoyo electoral.

El programa de cambio de Zoido está resumido en la carta de siete folios que el 5 de septiembre de 2011 le envió a Griñán. Allí se enuncian esos cambios estructurales de que habla Friedman en su libro: red completa de Metro, ley de Capitalidad, Ciudad de la Justicia, erradicación del chabolismo y del Vacie, finalización de Melonares, restauración de Santa Catalina, ampliación del Museo, conexión AVE-aeropuerto…..

Esos proyectos están tan estancados hoy como entonces y Zoido, salvo la derogación del Plan Centro, la Copa Davis y el anuncio del parking de la Alameda, no puede ofrecer mucho más (ni siquiera su prometida paralización de la torre Cajasol) a quienes, también los del voto prestado, le dieron la mayoría absoluta hace un año, un periodo en el que ha actuado más en clave electoralista por las continuas citas con las urnas (generales de noviembre; autonómicas de marzo, en que concurrió como candidato) que como alcalde, y continuando generalmente con la misma mentalidad que tenía cuando era el líder de la Oposición de priorizar la ‘micropolítica’

Prueba de ello es que al presentarse con todos sus concejales ante la prensa para hacer balance de su primer año, el anuncio que se tenía guardado como as en la manga era…. el de los dodotis en los coches de caballos.