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Sueldos

Juan Espadas anunció la presentación en el próximo Pleno de una moción para que se regulen los “elevados sueldos” de los 33 directivos y/o gerentes de las empresas municipales, y puso como ejemplo al director-gerente de Fibes, al que “irresponsablemente” –dijo el portavoz socialista – Zoido le mantiene una retribución de 150.000 euros/año. Pues bien, ese mismo día se conocía la sentencia que obliga al Consistorio a pagarle a Felipe Luis Maestro, antecesor de Gaspar Sanz en la Feria de Muestras, una indemnización de 218.256 euros estipulada en su contrato para caso de ruptura, que graciablemente le había aprobado Monteseirín y que hasta la propia juez que ha fallado a su favor (un contrato es un contrato) ha calificado de escandalosa para los tiempos que corren. Y a ello hay que unirle los 270.000 euros anuales que cobraba entre fijo y variables, por lo que Espadas se lo ha puesto a huevo a Zoido para el próximo Pleno, si es que aún piensa en presentar la moción. Hay días en que las noticias las carga el diablo para dejar a algún político con el culo al aire.

 

Conservar

Curro Pérez, La Voz a Ti Debida de Zoido en el Ayuntamiento y ‘alcalde’ de Triana, se ha montado en plan Juan Palomo las I Jornadas sobre el Patrimonio Histórico-Artístico, dedicadas (casi) monográficamente a justificar su proyecto de alicatar con azulejos la zapata de la calle Betis. Cuentan las crónicas que en las Jornadas organizadas a la medida de Curro se ha puesto en valor la necesidad de una intervención de conservación “diferente” usando materiales relacionadas con algo «tan vinculado a la tradición trianera» como es el azulejo cerámico pintado a mano. ‘Conservar’, según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, significa mantener algo o cuidar de su permanencia, o sea, dejarlo tal como está y no reinventarlo, por lo que meterle al malecón tres murales, uno de ellos de 11 metros de largo por 4 de altura, puede calificarse de cualquier cosa menos de conservación, por muy trianeros que sean los azulejos. Y pensar que haya que explicarle estas cuestiones tan elementales al representante de un partido que se dice conservador como el PP…..

 

Un mundo feliz

La quiebra de Lehman Brothers a mitad de septiembre de 2008 se considera el inicio de la peor crisis económica desde la Gran Depresión de 1929 y sus efectos no han dejado de sentirse en España y buena parte del mundo. Cuarto barco de inversión norteamericano, con unas deudas declaradas de 613.000 millones de dólares provocó el derrumbe de los mercados y puso el foco sobre la desastrosa situación de las entidades financieras, que en el caso español han pasado de ‘superar’ los test de estrés a precisar un rescate de al menos 62.000 millones de euros, de momento.

Naturalmente, en la Arcadia en que Monteseirín había convertido las empresas municipales para, con el dinero de los contribuyentes, comprar la paz social y evitar cualquier protesta en su contra, se ha vivido ajenos a la realidad, por lo que en este mundo feliz a lo Aldous Huxley se firmó a finales de aquel mismo año el convenio colectivo de la Empresa Municipal de la Vivienda (Emvisesa). El acuerdo se dejó atado y bien atado para un periodo de cuatro años (de 2008 a 2011, ambos inclusive), prácticamente casi todo el último mandato del entonces alcalde socialista.

GRAVAMEN MUNICIPAL

Este tipo de convenios largos y con concesiones extraordinariamente beneficiosas para el personal pero muy gravosas para las arcas municipales  tenían además la particularidad de que quedaban fuera de cualquier medida de austeridad que decretara el Gobierno o el Ayuntamiento para los funcionarios. Sólo la crítica situación general y el Plan de Ajuste impuesto en las Administraciones ha permitido que Emvisesa, como antes Emasesa, se haya plegado a los recortes ordenados por Zoido de forma solidaria en toda la Corporación.
El nuevo gobierno local se ha topado en Emvisesa con un régimen muy especial. Aparentemente, la jornada laboral, que ahora se trata de elevar en todo el Consistorio a 37,5 horas semanales, era de 35 horas, pero bajo el principio de la ‘jornada flexible’ la aplicación de ventajas y excepciones ha venido suponiendo una reducción considerable del calendario laboral. Así, el derecho a media hora diaria de descanso ha convertido en la práctica la semana de 35 horas en otra de 32,5 horas.

CALENDARIO LABORAL

Los empleados de Emvisesa disfrutan de tres días festivos más que el resto de los trabajadores de cualquier empresa privada de Sevilla, hasta totalizar diecisiete, y su ubicación estratégica en el almanaque les permite gozar siempre de dos os tres días de libranza consecutivos: los días 24 y 31 de diciembre y el viernes de Feria.
Cuando lo habitual es tener 30 días naturales de vacaciones, en Emvisesa se han autorizado 31 o, en su defecto, 22 días hábiles anuales al margen de los sábados, disfrutables en períodos mínimos de cinco días consecutivos. El convenio especifica que los empleados tienen derecho a un día más de vacaciones por el cumplimiento de 15, 20, 25 y 30 años de servicio, y que quienes las disfruten en verano tendrán dos días más de descanso anual.
Además, toda la plantilla tiene derecho a seis días de permiso por asuntos propios, jornadas que incluso pueden acumularse a los 31 días naturales de vacaciones previa autorización de Recursos Humanos cuando no afecten a las necesidades del servicio. A los empleados que cumplen el sexto trienio se les reconoce el derecho a dos días más de permiso para asuntos particulares. Total, ocho.

RETRIBUCIONES

La estructura salarial aprobada por Monteseirín está plagada de todo tipo de complementos: el de categoría, el de jefatura, el de mayor dedicación y uno de horario flexible que implica una retribución lineal de 2.340 euros brutos anuales distribuidos en 14 pagas. Y como si la obligación de trabajar no fuera suficiente, no falta una remuneración especial para reducir el absentismo, la cual se suma a un complemento de productividad pagadero “por los principios de eficacia y buen resultado de las tareas encomendadas”. Además, se establecen incentivos que podrán pactarse entre la Dirección y el comité de empresa para remunerar trabajos de carácter especial. Y quienes atienden la caja o transporten dinero perciben un complemento “por razones de quebranto de moneda” de 840 euros anuales.

Incluyendo las pagas extra de marzo, octubre y fin de año, los salarios anuales en Emvisesa oscilan entre los 22.567 euros de un ordenanza y los 67.880 del secretario general, pasando por los 25.343 de un auxiliar; los 30.000 de un administrativo; los 34.000 de un especialista; los 43.000 de un técnico superior y los 65.000 de un director de área. Estos sueldos se incrementan con entre 2.657 y 4.222 euros por los complementos de jefatura; de 3.321 a 5.278 euros por la jefatura de Departamento, y de 2.695 a 8.107 anuales más según categorías por el complemento de mayor dedicación.

AYUDAS HASTA PARA MORIR

Aparte, Monteseirín aprobó una amplia variedad de ayudas para los estudios de los hijos: 60 euros/mes para el pago de guarderías privadas; 85 anuales para el segundo ciclo de educación infantil; 165 para el primer ciclo de la ESO; 185 para el segundo ciclo; 205 para el Bachillerato; 210 para la FP; el 80% de la primera matrícula en la Universidad y 740 euros por cada curso universitario fuera de Sevilla, entre otros.
Además, 225 euros para tratamientos bucodentales, 60 euros para gafas y lentillas y, en caso de fallecimiento, 1.515 euros para cubrir los gastos del sepelio. Así pues, el convenio de Monteseirín para Emvisesa es la mejor demostración de cómo en el Ayuntamiento de los 633 millones de euros de deudas con los bancos y los casi 60 millones con los proveedores, se hacía realidad el lema de velar por el personal “desde la cuna hasta la tumba”.

Shopping Night

Goro Serrano, del que se acaba antes diciendo de lo que no es delegado en el Ayuntamiento que enumerando sus muchas funciones, divulgó un comunicado de apoyo a la ‘Shopping Night’. Al principio pensé que nos habíamos hermanado con Londres por aquello de la Expo 92 y por esto de los Juegos Olímpicos 2012, pero me percaté de que se refería a lo que en nuestra maravillosa lengua se llamaría una ‘Noche comercial’, en la que, como anteriormente en Asunción, establecimientos de varias calles del Centro abrían hasta las 23 horas para facilitar las compras de su distinguida clientela. ¿Y para publicitar esta iniciativa había que recurrir a la catetada de titularla en inglés? En todo caso, en atención a los potenciales turistas, subtitularla, pero nunca entregándonos a anglicismos.  Aquí pasamos del lema franquista de hablar la lengua del imperio a despreciarla. Ahora que el Gobierno ha nombrado a Carlos Espinosa de los Monteros alto comisionado para la defensa de la ‘marca’ España, lo último que se le debe ocurrir al Ayuntamiento de Zoido es lanzar proyectos en inglés.

‘Ponemultas’

Dice el editorialista que, si se quiere mirar así, el coche ‘ponemultas’  es una fuente de ingresos extra para el Ayuntamiento en un momento en que necesita mejorar la columna del haber de su libro de cuentas. Hablando de columnas, lo que ignora el editorialista es el problema que se me planteó el día en que me enteré de la noticia y tenía que titular en una columna estrecha que el Ayuntamiento monteseirinesco iba a comprar un ‘vehículo de disciplina vial’, curioso eufemismo con el que ocultaban la función para la que había sido diseñado, que no es otra que poner multas a los conductores. Y como ‘ponemultas’ cabía justito en una columna de una página de cinco, así lo rebauticé y así ha pasado a la posteridad. Me cabe ese pequeño timbre de gloria o de venganza, quién sabe. Y naturalmente que, como todos, pienso (mal y acertarás) que es fuente de ingresos para el Consistorio. Por eso yo no lo asignaría a la Delegación de Movilidad, sino que pondría su volante directamente en las manos de Asunción Fley, la delegada de Hacienda. ¿Disciplina vial? ¡Disciplina fiscal!

Sin cabeza

Zoido dice que habrá que prever nuevas medidas para evitar que los vándalos vuelvan a decapitar la estatua alegórica de Híspalis en la fuente de la Puerta de Jerez. ¿Cómo que nuevas? Habría bastado con prever alguna tan antigua como el vallado perimetral del monumento, igual que en otras ocasiones en que el Sevilla o la Selección conquistaron algún título, pero esta vez el alcalde se quedó ‘in albis’ y fue pasado por encima por el ‘desmadre’ en la bulla por ‘La Roja’. Gobernar es prever y en una ciudad donde los estudiantes han empaquetado en plan Christo (el artista norteamericano de origen búlgaro) la estatua de Santa Angela de la Cruz y los vándalos habituales robado el violín a la de Mozart a las puertas del Maestranza y embadurnado de pintura las de Curro Romero y Cayetana de Alba, habría que haber previsto medidas de seguridad para la fuente de Brackembury, pero para eso no se puede estar yendo de la Ceca a la Meca y hay que tener la cabeza puesta en Sevilla y no tanto pensando en la FEMP, las Cinco Llagas y las ‘peleítas’ malagueñas en el seno del PP.

Preocupante

Curro Pérez, la Voz a Ti Debida de Zoido, habló, en su calidad de alcalde del arrabal,  en el acto
de presentación del cartel de la Velá de Triana, pero no o además de sobre el barrio, sino
también  sobre la torre Cajasol, alias Pelli, y el salvados por la campana de ser incluidos en la
‘lista negra’ de la Unesco en la convención de San Petersburgo, con estas palabras: “El que
quiera remover las cosas se encontrará con cosas (sic) desagradables. Hemos descubierto
cuestiones preocupantes. Es un aviso a navegantes”. Lo preocupante es que el Ayuntamiento
pepero haya descubierto cosas preocupantes sobre el rascacielos y mande avisos a
navegantes de que no remuevan nada y se imponga la ley del silencio como en la película de
Elia Kazan, por más que Curro Pérez no sea Marlon Brando precisamente. ¿Qué está
ocultando el Ayuntamiento que no quiere que conozcan la opinión pública y la plataforma
‘Túmbala’? ¿A quién está protegiendo el Consistorio? Con estos secretismos se demuestra que
la promesa de Zoido de luz y taquígrafos no era más que un brindis a (Caja)sol.

Arboricidio

Cuando Juan Ignacio Zoido estaba en la Oposición, yo le oí decir a cuenta de los arboricidios de Monteseirín a lo largo de la Avenida y de la Plaza Nueva para la pseudopeatonalización con tranvía y bicicletas de por medio, que en el futuro en Sevilla no se cortaría ningún árbol más si no era con la firma del alcalde, o sea, con la suya propia, confiado como estaba en lograr la Alcaldía. Pues bien, Ecologistas en Acción ha denunciado públicamente, con fotos demostrativas incluidas, la tala de al menos cuatro moreras y de cuatro olmos de más de 25 años de antigüedad que daban sombra a las personas y cobijo a los pájaros en la plaza de Bib Rambla. Una de dos: o Zoido ha autorizado de su puño y letra este ‘arboricidio’ o alguien en el Ayuntamiento pasa olímpicamente del alcalde y de la Ordenanza de Arbolado, Parques y Jardines, que exige la apertura de un expediente por cada árbol que se pretenda cortar y siempre que no sea viable otra alternativa como, por ejemplo, su trasplante. Al contrario de lo que cantaba Bob Dylan, en Sevilla los tiempos no están cambiando.

Los sapos de Zoido

El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco ha decidido que la Catedral, Archivo de Indias y Alcázar no sean incluidos este año en la ‘lista negra’ del patrimonio en peligro como había propuesto Icomos, después de los compromisos adoptados por Zoido. Es una moratoria de un año pero que todo el mundo sobreentiende será definitiva y que supone un triunfo de la habitual política española de los hechos consumados.
Tal como dice Fernández Salinas, secretario del comité español de Icomos, ha sido una decisión de carácter político, ya que los aspectos técnicos se han quedado fuera del debate. Ha trascendido, aunque no aún el coste de la factura y quién la paga -si el Ayuntamiento o el Gobierno- que para influir en la decisión de la Unesco se contrataron los servicios del ex-director adjunto del Comité del Patrimonio Mundial, el cual, tras 16 años en el seno de la organización, se ha establecido como consultor privado y cobra por hacer ‘lobby’.
Al igual que en otros organismos, como el COI, donde los votos se compran y se venden a cambio de contraprestaciones presentes o futuras, también en este caso se han forjado alianzas con ciertos países para frenar la exclusión de Sevilla del Patrimonio Mundial, por el golpe que habría supuesto para la deteriorada ‘marca España’. No es casual que esta alianza se forjara con países tercermundistas como Argelia, Colombia, Iraq, India, Senegal, Mali… y que, por contra, los más desarrollados y cultos, caso de Alemania, Suiza y Estonia, fueran los más críticos con Sevilla y con el Gobierno de España por haber propiciado con su inhibición durante tres años la construcción de la torre Cajasol, pese a las advertencias de la Unesco, finalmente papel mojado.

VICTORIA MORAL

Zoido, que de objetor de la torre desde la Oposición ha pasado a su paladín con el furor del neoconverso (ahora propugna rascacielos extramuros del Centro), se ha escudado en el argumento esgrimido por los partidarios de la torre para subrayar las diferencias entre Dresde y Sevilla: mientras en la ciudad alemana se había protegido el paisaje histórico, que destrozaría un puente, en la nuestra la protección sólo se otorgó a la Catedral, el Archivo y el Alcázar y no a todo el casco histórico; y como desde estos tres bienes no se divisa a ras de suelo la torre Cajasol, técnicamente no puede decirse que haya una afección de ésta sobre aquéllos.
Por paradójico que resulte, los compromisos de Zoido para evitar la inclusión de Sevilla en la ‘lista negra’ suponen una victoria moral para Icomos, que siempre habló del impacto de esta Babel sobre el paisaje histórico hispalense extendido sobre una planicie y al que consideró globalmente y no sólo a los tres monumentos aislados de su entorno; y que también subrayó la necesidad de ampliar jurídicamente las zonas de protección del casco histórico frente a la inhibición de la Junta, que propició así que Monteseirín  facilitara la erección de la torre de 178 metros cuando previamente tumbó el proyecto de torre de Ricardo Bofill (impulsado por el PA) de tan sólo 80 metros por su impacto sobre el casco antiguo (y porque por debajo camuflaba más edificabilidad de la permitida) . El urbanismo, como se percata ahora Fernández Salinas, es pura política disfrazada de razones técnicas, y la Unesco tampoco ha escapado a la política de pasillos tejida en torno a la torre Cajasol.

PLAN ESPECIAL

Cuando Zoido se compromete a redactar un Plan Especial para que en la Cartuja no se alce ni un rascacielos más está reconociendo el dictamen de Icomos sobre el impacto de la torre Cajasol sobre toda Sevilla, aunque técnicamente no sea visible desde la Catedral, el Archivo y el Alcázar, porque si es tan legal y no causa afección alguna a estos bienes, ¿qué razón hay para impedir que se construyan más iconos de la pretendida modernidad (el primer rascacielos data de finales del siglo XIX) y para no convertir la Cartuja en el Manhattan sevillano?
Cuando Zoido se compromete ante la Unesco  a organizar un congreso internacional para poner en común los avances en relación con el paisaje urbano y los bienes Patrimonio Mundial, ¿de qué está hablando si no de las tesis de Icomos sobre el valor del paisaje histórico como bien a preservar y no sólo de monumentos aislados?
Y cuando Zoido se compromete a amortiguar el impacto visual de la torre también le da la razón a Icomos, porque si el rascacielos no afecta a los bienes del Patrimonio Mundial, decidir medidas de reducción de su impacto equivale a asumir la tesis de Icomos de que altera el paisaje histórico de Sevilla.
Cada compromiso de Zoido ha supuesto la aceptación implícita del informe de Icomos, que si no ha derivado en la inclusión de Sevilla en la ‘lista negra’ ha sido por ‘razón de Estado’.

CON ARGUMENTARIO AJENO

Y si la política consiste en desayunarse un sapo cada mañana, Zoido se ha tragado en París y en las semanas previas una buena ración de anfibios a cuenta de su conversión a la causa del rascacielos. Ha tenido que tragarse el sapo de defender ante la Unesco el rascacielos con el argumentario de Monteseirín, Marchena, Pulido y Espadas: la modernidad, los puestos de trabajo, la indemnización en caso contrario y hasta que va a quitar muchos coches del Centro (¿?).
No hay nada más patético que hablar por boca de ganso y tener que asumir como propio el discurso de tus rivales políticos. Como decía Ben Bradley, mítico director de ‘The Washington Post’, el mayor premio es que te cite tu competencia en portada. Zoido, aun sin mentarlo por su nombre, no hizo más que citar a Monteseirín ante la Unesco. ¡Menudo sapo!.

Otro soneto

Hace unas semanas contamos en este espacio cómo los ambientes académicos andaban revueltos por causa de un soneto en el que se dirimían diferencias irreconciliables entre dos bandos sobre cuestiones arquitectónicas de actualidad. Ahora, de nuevo en los cenáculos literarios se hacen cábalas sobre quién se esconde tras la firma de Cástor Pólux, el que adopta  el nombre de los mitológicos hermanos gemelos y de cuyo numen ha salido a la luz este otro soneto titulado ‘A la torre Zoido-Monteseirín’, que transcribimos a continuación sin quitar ni una letra: “Nunca viose en el mundo tal vileza,/ nunca se tornara en despojo maravilla,/ cual se trocara el cielo de Sevilla/ en desolado erial con tal presteza/. Nunca viose munícipes tan legos/ como Monteseirín, lerdo atrevido,/ y el juez inane, de soberbia henchido;/ ante el prodigio fueran ambos ciegos./ A la torre, el compás, el campanario,/ a la callada historia, al glauco río,/ hurtáronle la gracia y el respeto/. La gloria de ayer, es hoy osario;/ el sociata iniciara este calvario; la puntilla le dio Zoido el cateto”.