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El collar de las perlas

“Nuestras propuestas reflejan claramente que en España no todo tiene que pasar por el centro”. Con estas palabras, alusivas a nuestras redes con kilómetro cero en Madrid, anunció Siim Kallas, comisario europeo de Transportes, la inclusión del corredor ferroviario del Mediterráneo en la lista de prioridades de la Red Básica Intraeuropea que unirá por alta velocidad el Sur del Viejo Continente con el Norte, desde Algeciras hasta Estocolmo.

Bruselas ha aprobado los cinco ejes ferroviarios propuestos por España, pero sólo el mediterráneo y el central (que sí pasa por Madrid)  serán prioritarios para obtener fondos europeos, porque forman parte de los diez grandes pasillos de importancia continental.

La nueva articulación del transporte en Europa a partir del año 2030, plazo en el que se espera esté concluida, es una cuestión estratégica que condicionará el futuro de las ciudades que se queden fuera de su área de influencia, de ahí la vital importancia que tiene para Sevilla su inclusión tanto en el corredor central (Barcelona-Zaragoza-Madrid-Córdoba-Sevilla-Antequera-Algeciras) como en el mediterráneo (Barcelona-Valencia-Almería-Granada-Antequera/Sevilla-Algeciras). Y como minicorredor específico para nuestra ciudad, el fluvial del río Guadalquivir, reconocido por vez primera por Bruselas.

Sevilla se incorpora así a la redefinición económica del mapa de Europa, un fenómeno de cuya trascendencia sólo seremos conscientes dentro de varios decenios, a medida que la prevista inversión global en nuestro país de 51.300 millones de euros permita un nuevo auge del Mediterráneo y el mundo mediterráneo (tan bien historiado por F. Braudel en su clásica obra sobre el reinado de Felipe II) tras el cambio geoestratégico que supuso el Descubrimiento de América, origen del esplendor de Sevilla como puerto y puerta del Nuevo Mundo durante varias centurias.

El siglo XXI es el del definitivo despertar de China, llamada por Napoleón “el gigante dormido”, como superpotencia global merced a su capitalismo de Estado,  su conversión en el gran fabricante planetario a bajos precios y mayor acumulador de divisas del mundo y primer prestamista de Occidente. China es desde hace tiempo el origen del mayor tráfico marítimo de la Tierra (más de la mitad de los fletes) y uno de sus principales clientes es la Unión Europea.

Los chinos han copiado del Imperio Británico la estrategia de colonizar, ya más económica que militarmente (aunque también cuando les es posible),  los puertos útiles para su penetración comercial desde el Índico hasta Europa pasando por el canal de Suez, un rosario de puntos que llaman  “el collar de las perlas”.

Por eso la naviera ‘China Shipping Container Lines’ (CSCL) ha iniciado este verano sus actividades en Algeciras y el segundo operador de terminales portuarias del mundo, la china Hutchison Port Holding (HPH) está invirtiendo 500 millones de euros en una terminal de contenedores de 100 hectáreas ganadas en el puerto de Barcelona tras el desvío del río Llobregat, con una capacidad inicial para mover 2,65 millones de contenedores/año.

Hasta ahora, el grueso de las mercancías chinas que arriban a Europa lo hacen por el puerto holandés de Rotterdam tras bordear los barcos la Península Ibérica debido a la nula conexión ferroviaria de los mucho más cercanos puertos españoles (el ferrocarril apenas transporta el 4% de las mercancías en nuestro país, frente al 20% de la media europea).

Y es que España es una isla ferroviariamente hablando, tanto por la preponderancia que ha dado al costoso y contaminante transporte por carretera, que explica nuestra mayor dependencia energética por la importación de combustibles, como al ancho ferroviario ibérico, que ha impedido históricamente la interconexión allende los Pirineos.

La futura construcción de los corredores central y mediterráneo, de los que afortunadamente Sevilla formará parte pese a su posición excéntrica a los mismos, supondrá un cambio copernicano en el transporte de mercancías y propiciará un nuevo florecimiento del Sur y del Este de Europa en detrimento de su fachada atlántica, porque los puertos del Levante español podrán convertirse en las terminales del tráfico marítimo con origen en Extremo Oriente, China y el Próximo Oriente y destino a los mercados europeos sin necesidad ya de que los buques rindan viaje 2.000 kilómetros más lejos en Rotterdam.

 

MOVIMIENTOS EN EL TABLERO

 

 

Las ciudades  ya han empezado a mover ficha para convertirse en perlas del collar marítimo chino. El Ayuntamiento de Barcelona, la Cámara de Comercio, Caixabanc, Casa Asia y Esade han organizado hace sólo unos días el primer evento ‘China at Barcelona summit’, con el objetivo de potenciar la Ciudad Condal como la mejor opción de las futuras inversiones orientales en España y Europa. En el encuentro han participado las agencias de inversión y empresas punteras de Pekín, Shanghai, Shandong y de la provincia de Chongqing.

Marruecos, por su parte, está acelerando la construcción en aguas profundas de un nuevo complejo portuario, industrial, energético y comercial en la ciudad mediterránea de Nador, próxima a Melilla, para, junto con el puerto de Tánger, posicionarse en el nuevo mapa de las rutas marítimas internacionales.

Mientras, Sevilla continúa a su aire, incapaz siquiera de rematar el nuevo Fibes y de redefinir su Plan Estratégico ante la oportunidad de convertirse no ya en puerto y puerta de América como antaño o en otra perla del collar chino, sino en la puerta de Europa hacia Africa.

 

 

 

Las rendijas de Zoido

Ahora que el humorista José Mota ha vuelto a la televisión y que en su día aplicamos a Monteseirín su ‘gag’ sobre el dinero inexistente que Rubalcaba se daba trazas de encontrar rebuscando entre las rendijas del sofá, también podemos extrapolar la humorada a Zoido, el cual se ha revelado un consumado maestro en sacarse de la chistera fondos de donde antes no había nada.

La cantinela del PP desde que llegó al Ayuntamiento con sus veinte concejales por banda es que Monteseirín no sólo había dejado una deuda de 700 millones de euros, sino que también había casi agotado los Presupuestos para todo el año 2011. A título de ejemplo, la nueva corporación citó dos casos sangrantes: sólo había 8.000 euros en caja para afrontar el arreglo de los colegios antes del inicio del curso y 200.000 euros para todos los parques, una cifra tan insuficiente que algunos como el del Tamarguillo, Miraflores y Guadaira quedarían abandonados a su suerte en pleno verano.

Sin embargo, tan sólo dos meses y medio después el gobierno municipal ha metido la mano por las rendijas del Presupuesto y, ¡eureka!, ha encontrado la forma  de gastarse casi 300.000 euros (algo menos de la mitad de lo que le exige a la Junta como contribución a la final de la Copa Davis) en plantas y árboles: 104.000 en flores de Pascua  y casi 200.000 en la restauración de árboles singulares. Si no había dinero ni para arreglar los colegios ni atender los nuevos parques en los barrios, ¿de dónde salen ahora estos 300.000 euros para exornos florales en Navidad? ¿Qué partidas presupuestarias se han modificado y qué otros capítulos se han desatendido para liberar estos fondos? ¿Tienen más importancia las macetas que las aulas de los colegios?.

Y es que Zoido va a comprar 54.060 macetas de flores de Pascua (en realidad lo que llamamos flores son las hojas de intenso color rojo que rodean a aquéllas, de diminuto tamaño), un tipo de ‘euphorbia’ cuya savia es tóxica aunque la gente suele ignorarlo; crisantemos, pensamientos, alhelíes y otras especies para adornar casi únicamente el Centro, el parque de María Luisa “y otras zonas emblemáticas y concurridas de la ciudad”, según el Consistorio.

 

FACTURA MULTIPLICADA

 

El PSOE ha incidido en que el nuevo alcalde destina a adornos vegetales una partida 25 veces superior a la de la Navidad de 2010, cuando por la crisis sólo se habrían gastado 12.000 euros merced a una política de recorte aplicada ya desde 2009, cuando la partida floral navideña ascendió a 42.000 euros.

El gobierno ha respondido a estas críticas diciendo que el gasto en árboles y flores responde a “mejoras de la sostenibilidad y la estética, no sólo de cara a las Navidades, sino al resto del año”.

Al margen de que en una situación de crisis económica de la gravedad que estamos sufriendo este dinero podría haberse destinado a atender otras necesidades más perentorias y que se trata de un gasto prescindible por haber otras prioridades, el argumento de la sostenibilidad ecológica es injustificable, pues se trata justamente de lo contrario: flores de usar y tirar. Este tipo de plantas son forzadas en los invernaderos para poder crear en la época navideña los denominados ‘jardines móviles’, pirámides de macetas con las que decorar cualquier punto seleccionado al efecto, y que una vez pasadas las fiestas quedan inservibles.

Por tanto, este dinero no contribuye a la sostenibilidad porque no queda ninguna planta viva. Al contrario, es un gasto suntuario, un lujo en las actuales circunstancias. Y no sólo  el nuevo Ayuntamiento ha incurrido en esta práctica, sino también la corporación anterior con Eva Patricia Bueno al frente de Parques y Jardines, cuando se gastaron grandes partidas en plantas y en siembras efímeras. Esta tendencia  que aún se mantiene entre nosotros y aumentada por el nuevo Ayuntamiento ha sido ya corregida en otras ciudades europeas y, en España, en Barcelona, por su elevado coste, insostenible en un escenario de crisis y cuando la política generalizada es la de ahorrar como sea para reducir el déficit público.  En congresos de jardinería se está constatando que los expertos abogan  por trabajar a favor de la Naturaleza y no forzando su ritmo con la implantación de flores fuera de temporada u obtenidas en invernaderos a un elevado coste, por lo que propugnan la siembra en los jardines públicos de especies vivaces. Estas permanecen en el terreno tras su floración habitual, que ofrecen de nuevo a la temporada siguiente, por lo que así no hay que gastar dinero año tras año en la compra de macetas que sólo duran unas semanas.

Plantas ya tan típicas entre nosotros como rosales, cannas, agapantos….embellecen los espacios públicos durante todo el año con su verdor después de su floración, porque es imposible encontrar en la Naturaleza una especie que se mantenga florida todo el año.

Ojalá esta polémica sobre la compra masiva de flores efímeras a un elevado coste para las arcas públicas sirva para plantearnos por qué no se potencian los viveros municipales (tenemos dos en Los Remedios) para, con la antelación suficiente, programar la producción abundante no sólo de flores de Pascua, sino también de cualesquiera otras que embellezcan aún más Sevilla a lo largo de las cuatro estaciones.

Quizás no se plantea esta cuestión porque la respuesta sería que Parques y Jardines carece de suficientes medios para actuar a largo plazo. Y, como es sabido, los políticos siempre piensan a corto, por eso la mayoría de ellos acaban siendo en nuestra memoria flor de un día.

 

 

En clave de sol

El Ayuntamiento y la Junta se pelean por quién pone o deja de poner 700.000 euros para afrontar el coste (3 millones) de organizar en Sevilla la final de la Copa Davis, un evento que, dicen, producirá un retorno valorable en 30 millones de euros por la promoción que supondrán las noticias sobre el tenis en los medios, más la afluencia de visitantes.
Ante esta disputa política, me pregunto en cuánto valorarían el Ayuntamiento, la Diputación y la Junta un evento que:
1)    No costara ni un solo euro traerlo, sino al contrario: que aportara una inversión de 240 millones.
2)    Que durante sus preparativos creara 1.800 empleos y que posteriormente mantuviera unos 30 de forma permanente.
3)    Que redujera el déficit de la balanza de pagos de España en 25 millones de dólares anualmente.
4)    Que saliera en todos los medios de España y en buena parte del extranjero, en especial en los países árabes.
5)    Que permitiera tener como socios de Sevilla a unos magnates del petróleo que han comprado Cepsa (refinerías de Huelva y Algeciras), tienen un fondo de 10.000 millones de euros para inversiones y poseen el 9% de la reservas de petróleo del planeta y el 5% de las de gas natural.
6)    Que gracias a este evento, Sevilla, Andalucía y España proyectaran una imagen de liderazgo mundial por encima incluso de los EEUU de Obama.
Este evento gratuito existe: ha sido la inauguración por el Rey y el príncipe heredero de Abu Dabi (socio del proyecto) de la central termosolar ‘Gemasolar’, ubicada en el municipio sevillano de Fuentes de Andalucía.
En realidad la planta llevaba meses operativa y en julio logró un hito histórico que ya es rutinario y que entonces fue ignorado o minimizado en los medios de comunicación, lo cual dice poco de nosotros: generó electricidad de origen solar durante 24 horas sin interrupción, osea, incluso de noche y en ausencia de sol, gracias a que de día acumulaba la energía en un gigantesco tanque de sales fundidas. ‘Gemasolar’ ha ratificado ante el mundo el liderazgo de Sevilla en energía termosolar, ya que la provincia cuenta con siete centrales operativas y cuatro más en construcción o tramitación.
En unos momentos en que la marca España no inspira confianza en los mercados y se dispara nuestra prima de riesgo, grandes fondos de inversión internacionales y capital árabe, alemán, japonés y norteamericano están apostando por las termosolares andaluzas, hoy posibles gracias a la I+D+i desarrollada en la Plataforma Solar de Almería y en la Escuela de Ingenieros de la Universidad Hispalense (profesor Valeriano Ruiz), hasta el punto de que la patronal del sector está aquí y no en Madrid y de que Sevilla volverá a acoger a finales de noviembre a mil expertos de todo el mundo en el congreso termosolar ‘CSP Today’.

ECONOMÍA SOLAR

Ahora que el Ayuntamiento y los agentes sociales han creado unas Mesas por el Empleo, teniendo en cuenta que buena parte del ‘Know how’ energético solar se está creando en la ciudad y de que el sol y el calor son parte de nuestras señas de identidad, es inconcebible que no aunemos esfuerzos e incentivos en avanzar hacia una ‘economía solar’ en todos los campos y no sólo en el de las grandes centrales termoeléctricas (quien puede lo grande, puede lo pequeño), para convertir Sevilla en un emporio de la industria solar.
Actualmente  se están desarrollando infinidad de aplicaciones basadas en la energía solar, desde la moda (bolsos, gorros, guantes y ropa con células solares flexibles y lavables que generan energía para recargar el móvil, el iPad y demás) hasta la informática (ordenadores solares que no necesitan ser enchufados); desde la sanidad (hospitales móviles abastecidos por el sol) hasta la agricultura (minietiquetas solares para el seguimiento del ganado mediante radiofrecuencia) y el transporte, ámbitos en que las noticias, al margen de las termosolares, se producen fuera de Sevilla y donde no es que estemos perdiendo terreno, es que no hemos entrado aún en ellos.
Mientras que aquí se proyectó para el AVE un simple túnel que ni se sabe cuándo se construirá para unir la estación de Santa Justa con el aeropuerto, en Bélgica, a pesar de no tenerlo apenas, ya piensan en clave de sol antes que nosotros, quizás porque  nos sobra: los trenes que cubren la ruta Amberes-Amsterdam realizan la décima parte de su recorrido alimentados por energía solar gracias a un túnel de casi 4 kilómetros recubierto de placas fotovoltaicas.

BARCOS Y AVIONES

Más aún en clave de sol piensan en Suiza. Mientras que los astilleros sevillanos se ven abocados al cierre, un suizo ha promovido la construcción en Kiel del ‘Planet Solar’, el barco solar más grande conocido, con todo tipo de innovaciones técnicas para demostrar que es posible dar la vuelta al mundo (ya ha recorrido 35.000 kilómetros) impulsado sólo por el sol y aunque el astro rey no lo ilumine en cinco días. La multinacional helvética Schindler (la de la torre de la Cartuja), Omega, Deutsche Bank, Solvay, Altran, Dassault y Primo Spire, entre otras grandes compañías, financian el maravilloso avión ‘Solar Impulse’, un planeador con la envergadura de un Jumbo y el peso de un coche,  capaz de volar día y noche sólo con la energía del sol merced a su avanzada tecnología y con el que se pretende dar la vuelta al mundo sin escalas dentro de unos años. ¡Qué mejor homenaje a Elcano en el V centenario de la primera circunnavegación de la Tierra que el ‘Solar Impulse’ despegara y aterrizara desde Sevilla!.
Si esto se hace en Bélgica, Alemania y Suiza, ¿por qué no aquí? Sevilla debe de ligar su futuro al sol y ser la Heliópolis del siglo XXI.

El lucro cesante

Zoido reiteró en el encuentro ‘Nueva Economía’ que no pondrá en riesgo la declaración de Sevilla como Patrimonio de la Humanidad y, lo más significativo, añadió en presencia del presidente de Cajasol, promotora de la torre Pelli, que “ni la Caja permitirá que la ciudad la perdiese”, aunque la entidad financiera sigue insistiendo en que el rascacielos es “muy positivo” para la ciudad (Pulido ‘dixit’).
El alcalde, pues, apunta a un hipotético (subrayo lo de hipotético) escenario en que el Ayuntamiento declararía lesiva para el interés público la licencia de obras  e iniciaría la negociación para indemnizar a Cajasol, un supuesto para el que se ha barajado una cifra de 200 millones de euros por lucro cesante.
Pero antes de llegar a ese extremo hay que preguntarse hasta qué punto es “muy positivo” para la propia Cajasol y Sevilla el rascacielos y si tiene lógica económica, al margen de cómo se haya otorgado la licencia y del debate patrimonial.
Cuando Pulido anunció en 2007 que el proyecto de torre de 178 metros diseñado por César Pelli sería el que se construiría en la Cartuja, con una cifra de inversión elevada dos años más tarde por la consultora Deloitte hasta 353 millones de euros, aún nos hallábamos en pleno ‘boom’ inmobiliario.
El ‘boom’ en realidad era una burbuja que estalló con la quiebra de Lehman Brothers en 2008 por  las hipotecas-basura, las cuales desvelaron el desmedido riesgo inmobiliario asumido por las entidades financieras.
Ya en plena crisis, Cajasol difundió en marzo de 2009 el estudio de Deloitte para acallar la oposición a la torre: con su construcción se iban a crear más de 4.000 empleos en Sevilla; en su primer año generaría más de 561 millones de euros y mantendría 11.327 puestos de trabajo; en el segundo, 795 millones y 16.106 empleos; y en el noveno, 1.351 millones y 27.910 empleos.
El rascacielos lleva meses en construcción (se ha rematado ya en una cuarta parte) pero el paro no deja de crecer en Sevilla: un 7,47% más que hace un año y 217.689 personas afectadas. Por tanto, su efecto en el empleo (los anunciados 4.000 puestos de trabajo se habrían tenido que notar) no ha sido el estimado o se ha diluido.

EL RIESGO INMOBILIARIO

El estallido de la ‘burbuja’  ha puesto de manifiesto la incoherencia de asumir un riesgo inmobiliario aún mayor con una obra de la magnitud del rascacielos  y al coste de 353 millones de euros. El Banco de España ha levantado el velo de las Cajas, forzado por los tests de estrés impuestos por la UE al sector financiero, y el pasado enero aquéllas desvelaron su exposición al riesgo del ladrillo: 148.969 millones de euros en conjunto. Previamente, según publicó este periódico, Cajasol fue obligada por el Banco supervisor a integrarse en Banca Cívica debido a un ‘agujero’ estimado en mil millones de euros. Pues bien, la exposición de Cajasol/Banca Cívica al riesgo inmobiliario ascendía a 9.187 millones de euros.
La morosidad en el sector promotor e inmobiliario de Cajasol era del 16,5%, muy superior a la media de las entidades financieras. Cajasol/Banca Cívica tuvo que pedir una primera ayuda de unos mil millones de euros al FROB para paliar esta situación y sufragar, a un coste inicial de 327 millones de euros, la prejubilación de 1.100 empleados y el cierre de 116 sucursales para ahorrar costes, número que se sumó a las 200 oficinas clausuradas previamente.
La carta de Zoido al Gobierno en la que planteaba la asunción de responsabilidades por el rascacielos, es lógica a la luz de estos datos porque ¿tiene sentido que a través del FROB se inyecten mil millones de euros a Cajasol/Banca Cívica debido al riesgo inmobiliario contraído para que esta entidad incremente ese mismo riesgo destinando 353 millones de euros a construir una torre de oficinas? ¿Tiene sentido gastar por un lado 353 millones en un rascacielos mientras que por otro se aplian 327 millones del FROB a reducir la plantilla en 1.100 empleados? ¿Crea empleo Cajasol/Banca Cívica con la torre Pelli o más bien lo destruye para seguir construyéndola?
Tal como está la situación, ¿puede el rascacielos ser un gran negocio inmobiliario que reporte esos augurados beneficios a Cajasol/Banca Cívica y Sevilla? Confrontemos las expectativas con la realidad. En Madrid, con mucha más actividad económica que aquí, los cuatro rascacielos más altos de España (uno, de 250 metros) y que componen el ‘Business Area’ de la capital aún estaban vacíos en un 75% dos años después de su comercialización a entre 29 y 42 euros/m2.
BNP Paribas presentó EN 2010  un informe sobre el mercado inmobiliario sevillano según el cual la contratación de oficinas se redujo en un 37% en 2009 por tercer año consecutivo y había una superficie disponible de 174.000 m2, equivalente a dos veces y media la futura torre Pelli. Así pues, no sólo se ha hundido la demanda, sino también los precios, con varios años de reajuste a la baja (-10% en 2009).
Para que se pueda conceder una indemnización por lucro cesante la jurisprudencia exige: 1) que exista y pueda ser probado; y 2) que pueda determinarse la cuantía que se ha dejado de percibir.
¿Se han dejado de percibir acaso rentas por alquileres en la torre Pelli por valor de 200 millones de euros? No. ¡Si aún no hay tales oficinas!. Y ya hemos visto cómo de hundido está el mercado inmobiliario. Por tanto, salvo el valor tangible de lo construido físicamente, el resto de lo que rodea a la torre se basa en meras lucubraciones sobre el papel. Y en este caso el papel, al contrario de lo que se dice, no lo soporta todo.

La torre de la discordia

Zoido no quiere pasar a la historia como el alcalde en cuyo mandato Sevilla fue expulsada de la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco a causa del rascacielos de la Cartuja, sobre el que ya aquélla ha dado dos avisos. Aunque la licencia fue otorgada  por  Monteseirín (mediante un procedimiento cuestionado ‘a posteriori’, por su oscurantismo, por los colectivos opositores), Zoido ha escrito a Gobierno y Junta para plantearles la hipótesis de que si por evitar la descalificación de Sevilla como Patrimonio de la Humanidad hubiera que revisar o anular la licencia del rascacielos e indemnizar a Cajasol   (se habla de 200 millones de euros), ¿quién y bajo qué criterios debería asumir ese coste?
La consejera de Hacienda, Carmen Martínez Aguayo, en sintonía con el delegado del Gobierno, ha responsabilizado del problema exclusivamente al Ayuntamiento:“Lo que haya que decidir sobre eso recae sobre la Administración que concede la licencia, que no es la Junta de Andalucía”.
Al margen de otras consideraciones, la cuestión clave a la que alude la consejera es precisamente ésa: cómo la Junta, que ahora se lava las manos, creó las condiciones necesarias para que se construya este rascacielos y no otra cosa.
Siempre ha existido en Sevilla una ‘ley’ no escrita (como la Constitución británica o las alternancias continentales de las sedes olímpicas) en el sentido de que ningún edificio se aproximara, equiparara o superara en altura a la Giralda, el símbolo de la ciudad. En virtud de esa ‘ley’ se tumbó en los 90 el proyecto de torre de unos 30 metros de altura de Pérez Escolano en la Plaza de Armas.
El rascacielos en construcción es el último de varios proyectos en la explanada Sur de la Expo, cuyo primer exponente, ‘Puerto Triana’, incluía un lago circular para puerto deportivo y que fue promovido tras el 92 (gobierno local PP-PA) por los empresarios José Antonio Sáenz y José Luis Manzanares y El Monte. Aquéllos  eran vistos desde la Junta y el PSOE como afines al PA, razón por la que sus sucesivas modificaciones del proyecto e incorporaciones de inversores para darle músculo financiero (Rodamco fue el último) nunca recibieron luz verde.

EL ‘CAMPANILE’

A la desesperada, ficharon a un arquitecto de la ‘gauche divine’ bien visto por el PSOE, hasta el punto de que Felipe González llegó a ‘pre’nombrarle comisario para la Expo antes que a Olivencia: Ricardo Bofill. Fue repudiado por las fuerzas vivas  por el mero hecho de ser catalán, así que encomendándole este proyecto de alguna manera se reparaba el agravio cometido. El divo arquitecto presentó un diseño que incluía un ‘campanile’, una torre de 80 metros como hito del nuevo Puerto Triana.
En mayo de 2002, la Junta emitió un informe en el que advertía que el planeamiento sólo permitía en la zona una altura máxima de cinco plantas -y seis el de la ciudad- para usos terciarios (un máximo de 23 metros). Por tanto, concluía, “se está proponiendo una excepcionalidad a escala de ciudad de notable alcance en lo que respecta a las alturas”. A la vista de esta singularidad, la Junta decía que la construcción de la torre “debiera estar suficientemente analizada y justificada”. La consejera de Obras Públicas exigió además que el Ayuntamiento garantizara las inversiones con el fin de evitar la saturación del tráfico y recortar la edificabilidad.
También instó a optar por otra vía en caso de no querer reformarse el proyecto: tramitarlo en la revisión del nuevo PGOU, lo que podría significar una demora mayor. Por entonces los promotores llevaban 8 años esperando, por lo que cuando al año siguiente Monteseirín pactó con IU para librarse del PA tiraron la toalla y lo traspasaron todo a las Cajas, en manos del PSOE.

DESBLOQUEO

Y todo cambió. El Ayuntamiento, las Cajas  y Agesa firmaron un convenio para desbloquear el proyecto “después de que el anterior –dijo Bueno Lidón- decayese (sic) por causas ajenas tanto al Ayuntamiento como a los promotores”.
Si antes la Junta instaba a esperar a la revisión el PGOU, ahora el convenio se tramitaría como modificación puntual del Plan entonces vigente  con el fin de lograr un desarrollo más rápido del que supondría esperar a la aprobación del nuevo PGOU (al menos un año).
Monteseirín declaró que se haría un hito como la Torre Bofill “o algo parecido”, mientras que Carrillo, aún a su lado, expresó que el Ayuntamiento aplaudiría “todo lo que suponga un edificio en altura”, y animó a los promotores a que fueran valientes y “rompieran moldes”. Monteseirín atribuyó este “momento de éxito” a los cambios políticos producidos (la salida del PA).
Cuando trascendió que el “algo parecido” a la torre Bofill podía ser un rascacielos de 50 plantas y un máximo de 225 metros (finalmente rebajados a 178), el delegado de Cultura de la Junta ya no veía pega alguna a la altura. Bernardo Bueno declaró que el rascacielos no tendría problemas con las leyes de Patrimonio en ese sentido siempre que no tocara la lámina del río.

METROS DE ‘MODERNIDAD’

Y Monteserín hizo su particular silogismo: “Los edificios de gran altura son elementos consustanciales a las grandes ciudades. Sevilla es una gran ciudad que debe tener lo que tienen todas las grandes ciudades”.
Si hoy, por causa del rascacielos de 178 metros propiciado por la Junta e impulsado por un alcalde con complejo de inferioridad, peligra la Sevilla Patrimonio de la Humanidad no será por culpa de Zoido.
El rascacielos, al igual que las ‘setas’, irá ligado por siempre a su predecesor. Por eso no sé por qué le llaman torre Cajasol o torre Pelli, cuando debería ser conocido como  torre Monteseirín.

La primera evaluación

Zoido ha cruzado su primer Rubicón como alcalde, esa frontera artificial convenida entre políticos y periodistas de los 100 días de mandato y que sirve para poner fin al periodo graciable otorgado a los mandatarios y empezar a hacer balances.
Cien días en un mandato de 1.460, equivalentes a cuatro años (hasta casi mediados de 2015) no son muchos pero son más de lo que parece si se considera que ya han supuesto casi el 7% del tiempo para Zoido en la Plaza Nueva.
El análisis de esta primera etapa ha de tener en cuenta la situación heredada de Monteseirín, ciertamente desastrosa; el cumplimiento de las promesas y del programa electoral y el grado de cambio, a mejor o peor, experimentado por la ciudad.
Se ha acusado a Zoido de ser una especie de Jano bifronte que lo mismo ejerce de alcalde que de opositor, tanto al gobierno de Monteseirín por inercia como a la Junta. En el primer caso, por denunciar públicamente al menos una vez cada tres días (y serían por tanto más de 30) algún despilfarro, desmán, escándalo, irregularidades…. de la corporación anterior. En el segundo, por recordar a Griñán en la famosa carta de los siete folios al menos 16 ó 17 asuntos en los que la Junta no ha cumplido aún con Sevilla.
Zoido no puede hacer borrón y cuenta nueva cuando cada día descubre partidas inexistentes o agotadas, facturas multimillonarias sin pagar (en algunos casos desde hace años), sobrecostes en todas las obras pendientes de rematar (desde los pasos subterráneos hasta Fibes), fundaciones y entidades en bancarrota, el 90% del presupuesto de inversiones gastado…. porque esa herencia recibida condiciona su margen de maniobra, mucho más limitado de lo que él preveía.
Cien días después de su aterrizaje en el Consistorio, el alcalde dice que aún no ha tenido tiempo de evaluar la auténtica situación financiera existente porque cada día se topa con una sorpresa, pero estima que la deuda real de la corporación y sus empresas será de unos 700 millones de euros.
Ahora anuncia que en un año habrá contenido el gasto y saneado las arcas públicas, justo en un escenario de crisis, caída de los ingresos y promesa de bajada de impuestos y de, por ejemplo, reinstaurar desde enero la gratuidad del bonobús para los mayores de 65 años (más gasto municipal por transferencias a Tussam).  Este tipo de promesas, como la de que iba a resolver en julio el caso Ikea (y ya estamos en septiembre) pueden tener un peligroso efecto ‘boomerang’.

CASCADA DE PROMESAS

La Oposición le ha contabilizado 714 promesas. Se recordará que el hoy alcalde incluso llegó a calcular el coste en tiempo y dinero de los proyectos a que daría prioridad en cada uno de los once distritos de la ciudad. En la mayoría de los casos se trataba de obras y medidas ejecutables en un plazo de entre mes y medio y dos meses y a un coste de entre unos 40.000 euros  y 330.000.
El alcalde sólo ha materializado uno de estos proyectos en los barrios, el más barato: la desratización del parque Luca de Tena (Nervión), a un coste estimado de 5.000 euros. El resto tendrá que esperar a que con los nuevos Presupuestos  para 2012 haya dinero. Este dato da idea de que gran parte de los planes de choque elaborados cuando estaba en la Oposición se han dado de bruces contra a falta de recursos  y de que gobernar no va a ser tan fácil como podía pensar merced al masivo apoyo recibido y a los veinte concejales del PP.

‘LOW COST’ POLÍTICO

En esta situación Zoido está cumpliendo promesas de bajo coste, como la supresión del Plan Centro de tráfico, la vuelta de la Oposición (ahora PSOE e IU) a los consejos de las empresas municipales, la constitución de la Mesa del Empleo, la reducción de altos cargos en los organigramas, la supresión de chiringuitos partidistas como la fundación DeSevilla…..
Y está supliendo la falta de medios y de otras iniciativas de mayor calado con sus clásicos ‘zafarranchos’, para los que le basta con la movilización general del personal y de la maquinaria municipales, infrautilizados en la etapa de Monteseirín: de limpieza (desde el Vacie hasta las murallas de la Macarena, pasando por los parques y jardines), contra los ‘gorrillas’, contra las prostitutas, contra la doble fila…..
Ha sabido recitificar errores, como el de la retirada de los bancos de la Alameda y la expulsión de asociaciones de consumidores (ejemplo, Facua) de las empresas municipales. Ha incurrido en otros, como la falta de alternativa al Plan Centro, que iba a presentar en septiembre; la eliminación de la Oficina de la Bicicleta, el nombramiento de un cuestionado Defensor del Ciudadano y el viaje ‘promocional’ a Madrid por la visita del Papa. Y ha sido incapaz aún de devolver las prometidas fianzas de 1.000 euros por las plazas de los parkings nunca construidas, resolver el bloqueo de Ikea y la paralización de Fibes (en aras, todo sea dicho, de la transparencia de las cuentas), y de atraer o generar proyectos para lo que ha proclamado es su máxima prioridad: crear empleo.
Será en enero, con los nuevos Presupuestos y al cabo de seis meses, cuando Zoido ya no podrá ampararse por más tiempo en la herencia recibida. Aunque aún le condicione, los sevillanos ya no querrán oír apelaciones al pasado, sino soluciones para el presente y el futuro. Le quedarán entonces unos 1.250 días de mandato para cumplir sus más de 700 promesas: una cada menos de dos días.
En esta primera evaluación podría decirse que progresa adecuadamente pero que en algunos aspectos necesita acelerar.

Fibes, las segundas ‘setas’ de Monteseirín

“La obra de Fibes se adjudicó por 66 millones de euros y ya vamos por 100, por lo que no estamos dispuestos a seguir desembolsando dinero sin ningún control presupuestario”, ha dicho el delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, tras exigir a la UTE Acciona-Heliopol-Inabensa que construye la ampliación del Palacio de Congresos una explicación exhaustiva sobre los 12 millones de euros que quiere cobrar como sobrecoste.

A esta cantidad se añaden otros 12 millones pendientes de pago, por lo que el difrendo entre el Ayuntamiento y las empresas ha provocado la ralentización/paralización de las obras y amenaza con dirimirse en los tribunales y eternizar un proyecto que se anunció en mayo del año 2000. Con Fibes se cumple una vez más la maldición que pesa sobre Sevilla de que ninguna gran obra verá la luz antes de un decenio, con la excepción de la que se preveía la más improbable de todas para estar en plazo: la Expo (1984-1992). En abril de 2002, el Ayuntamiento presidido por Monteseirín y la Diputación aprobaron el coste de la ampliación de Fibes para acoger congresos de hasta 3.000 personas: 39 millones de euros. La mitad la aportarían ambos organismos y la otra mitad –se dijo- la Junta  mediante fondos Feder. Esos 39 millones se han convertido ya en 100.

El paralelismo con las ‘setas’ es evidente. En su día, Monteseirín valoró la ejecución del  Parasol en 51,2 millones de euros. Dos modificados y varios años de retraso después el coste ‘oficial’ se había elevado a más de 80 millones, que han superado los 100 si se contabilizan todas las partidas conexas y superan con creces esa cifra si se agregan los 32,3 millones de euros de la aportación en especie a Sacyr del edificio de la Delegación municipal de Hacienda durante 40 años.

 

MUCHO MÁS QUE UNA AMPLIACIÓN

 

La clave de los retrasos y los sobrecostes en Fibes es  que no se trata de una ampliación, que hubiera sido suficiente para cumplir el objetivo de disponer de un espacio para congresos multitudinarios a un coste razonable en dinero y tiempo, sino de la construcción de un nuevo Palacio que envuelve el original, porque en el programa  del exalcalde, que se gastó en obras ‘emblemáticas’ hasta los 100 millones y pico de la ‘hucha’ del PGOU, figuraba la resolución de las asignaturas pendientes (a su juicio) de la ciudad para pasar él así a la historia: rellenar los ‘vacíos’ urbanos del Prado (la biblioteca universitaria) y la Encarnación (las ‘setas’), incorporar la ‘modernidad’ con un rascacielos en la Cartuja, legar un nuevo auditorio…. Y todo con la firma de arquitectos ‘de marca’, costara lo que costara.

 

Cuando en julio de 2003 el jurado del concurso de ideas convocado al efecto aprobó la ‘Propuesta rojo y plata’ presentada por Vázquez Consuegra, el entonces delegado municipal de Economía, Celis, declaró que el nuevo edificio se convertiría en un “símbolo” en el futuro. La ‘grandeur’ de Monteseirín no podía conformarse con una obra funcional (39 millones de euros podían dar mucho de sí en ese sentido) y rápida de ejecución, sino que exigía iconos, emblemas, símbolos asociados a su mandato y a su vanidad y justificados con el argumento de que todo debía estar a la altura de Sevilla.

Vázquez Consuegra diseñó un auditorio de madera y aluminio con capacidad para 3.590 personas sentadas, un escenario de 600 m2, cabinas de traducción, salas VIP, cafetería y guardarropa. Un edificio multiusos con restaurante (2.500 m2) y 18 salas polivalentes. Una pasarela cubierta de uso expositivo para certámenes comerciales de 3.000 m2 que debía conectar con el edificio antiguo, más un aparcamiento subterráneo de cinco plantas para 800 vehículos y un parking en superficie para 30 autobuses.

 

PRESUPUESTO IRREAL

 

Las obras debían comenzar en 2004 y terminarse en el verano de 2006. No se puso la primera piedra hasta enero de 2008 y aunque fueron adjudicadas en 66,1 millones de euros, Monteseirín ya sabía que era un presupuesto irreal, porque incluso antes, el 13 de octubre de 2007, pidió al Estado que financiara con 30 millones el proyecto y ya se lo valoró a Madrid en 94,9 millones.

Al margen del incumplimiento de la promesa de Zapatero en aquel mitin del Paraguas sobre la participación del Estado en la financiación; de que la Junta sólo aportó 17 millones y 3 la Diputación, y de que Emvisesa ha tenido que cargar con un crédito de 58,7 millones de euros que deberá pagar hasta el año 2022 para poder continuar las obras desde hace año y medio hasta ahora, al margen de todo eso y de la soledad financiera en que ha sido dejado el Ayuntamiento socialista por sus Gobiernos amigos (en Madrid y Sevilla), lo peor es que al final de este largo decenio de proyectos y ejecución del macroFibes, Sevilla ha retrocedido 97 puestos en el ranking de ciudades organizadoras de congresos internacionales.

Según la clasificación de la International Congress and Convention Association, elaborada con la información de más de 6.000 asociaciones que celebraron el año pasado 9.170 congresos, Sevilla ocupó el puesto 196 del mundo, el 104 de Europa y el séptimo de España, tras ser superada por Bilbao y Málaga. Hemos retrocedido internacionalmente al nivel de ciudades medianitas como Padua, Innsbruck y Essen.

Diecinueve años después de la Expo , todavía no hemos logrado el nivel de ocupación y de tráfico aéreo para el que se dimensionó entonces el aeropuerto de San Pablo. ¿Cuánto tardaremos en un escenario de crisis económica internacional en rentabilizar los 100 millones –por ahora- de euros y los once años invertidos en el nuevo Fibes?

A veces llegan cartas

Hace unos días, el alcalde  envió una carta de siete folios al presidente de la Junta para pedirle una entrevista y recordarle, como introducción, una lista de al menos dieciséis grandes cuestiones pendientes de resolución en la ciudad, en buena parte por falta de colaboración del Gobierno autonómico.

Inmediatamente, desde el PSOE se le ha descalificado. El portavoz del grupo municipal, Espadas, ha declarado que no aceptará que el PP y el alcalde de Sevilla conviertan la relación institucional entre la Junta y el Ayuntamiento en “un elemento de confrontación electoral”. La consejera para la Igualdad, Micaela Navarro, ha llegado a adjetivar de “frivolidad” la “carta a los Reyes Magos, en la que cualquier cosa cabe”. El consejero de Justicia, Francisco Menacho, ha tachado a Zoido de “desleal”, y el propio Griñán ha dicho que Zoido ostenta la Alcaldía para gobernar y “no para hacer oposición”.Mientras Zoido es asaeteado por reclamar como alcalde en beneficio de Sevilla, en el entorno de Griñán y en medios afines se saludaban las exigencias formuladas sólo unos días antes por el presidente andaluz al Gobierno de Zapatero en pro de Andalucía.

El 30 de agosto, ‘El País’ titulaba: “Griñán retoma el perfil reivindicativo de Andalucía frente al Gobierno central”. Y en la información se decía: “A poco más de dos meses de las elecciones generales, José Antonio Griñán ha retomado el perfil reivindicativo de Andalucía frente al Gobierno central, incluso en asuntos sobre los que se consideraba que ya no había mucho que decir. En la apertura oficial del curso político  el presidente de la Junta anunció que promoverá una iniciativa legislativa autonómica para que Andalucía siga siendo la “protagonista” en la gestión del río Guadalquivir….

Griñán anunció también que exigirá al Gobierno 500 millones de euros, cantidad en lo que cifra lo que éste ha dejado de ejecutar de los Presupuestos Generales de 2008…La tercera pata de la lista de peticiones es el traspaso de edificios sanitarios, que significará una importante aportación patrimonial. La Seguridad Social tiene 98 edificios que Andalucía puede reclamar…”.

Cuando Griñán reclama a Madrid, el PSOE andaluz y sevillano aplaude o asiente. Cuando Zoido reclama a la Junta, el PSOE se lanza en tromba contra el alcalde de Sevilla. Una misma actuación merece reacciones opuestas en función del color político. Lo que en uno es reivindicación, en otro es confrontación.

Al alcalde también se le ha reprochado el momento elegido para su carta, interpretado como el pistoletazo de salida de la campaña electoral para erosionar a Griñán en el asalto de Arenas a San Telmo; el tono y las formas. ¿Cuál habría sido el momento oportuno entonces? ¿Esperar a que pasen las elecciones generales y autonómicas para que no se le tache de electoralista?

Si Griñán apura los plazos, podría retrasar los comicios autonómicos hasta el 8 de abril de 2012. El calendario político continuaría con la constitución del Parlamento andaluz, la formación del nuevo Consejo de Gobierno, el aterrizaje de los nuevos consejeros y otros cien días de gracia para que se enteraran de los asuntos de su competencia…. Y se echaría el verano encima, con lo que entre una cosa y otra Zoido perdería un año o casi año y medio en plantear sus reivindicaciones históricas a la Junta en nombre de Sevilla y los sevillanos.

Por tanto, la carta la ha enviado en “el momento procesal oportuno”: con el inicio del nuevo curso político (¿acaso no ha hecho lo mismo Griñán para plantear sus exigencias a Zapatero?) y cuando a punto de cumplir sus primeros cien días como alcalde ha tenido ya un conocimiento más detallado de la (pésima) situación del Ayuntamiento.

Zoido, sin embargo, se ha equivocado en las formas al enviar la carta a los medios antes o al mismo tiempo que a Griñán, por lo que el presidente andaluz se enteró de su existencia y contenido por los teletipos; y en el tono empleado, con reproches de tipo personal que no facilitarán precisamente un clima propicio al entendimiento, una química entre mandatarios que a veces es más importante que todo lo demás, como en tiempos recientes quedó demostrado por la amistad desarrollada entre políticos ideológicamente opuestos y que redundó en beneficio de España: Felipe González con Helmut Khol y Aznar con Blair.Formas aparte, Zoido está cargado de razones para reivindicar las grandes cuestiones de fondo irresueltas de Sevilla. La capital de Andalucía no puede disponer tan sólo de una línea de Metro incompleta 36 años después de que las Cortes aprobaran la ley del Metropolitano hispalense. Tras once años y el paso de seis consejeros por el departamento aún no hay ni siquiera un acuerdo sobre la sede de la Ciudad de la Justicia.

El poblado de El Vacie, el asentamiento chabolista más grande de Europa, es la eterna asignatura pendiente de la ciudad. Ni siquiera Franco, que se comprometió públicamente, logró erradicarlo pese a sus poderes omnímodos como dictador. Ninguno de los variados proyectos de ampliación del Museo de Bellas Artes, la segunda pinacoteca de España, se ha materializado a lo largo del tiempo y la iglesia de Santa Catalina lleva ya más de siete años cerrada. Dos años después de que se prometiera el inicio de las obras de conexión entre Santa Justa y el aeropuerto para el AVE con un túnel de 10 kilómetros el proyecto duerme en los cajones……

Zoido cumple con su obligación, que es pedir para Sevilla.

Es preferible para la ciudad un alcalde reivindicativo como Zoido a un alcalde sumiso como Monteseirín.

 

La casa de Pin y Pon

Viaje en el tiempo. Junio de 1991. El PSOE, que presume de haber regalado a Sevilla una Exposición Universal cuya inauguración está prevista en diez meses, no se explica cómo los sevillanos no le han dado en las municipales el apoyo suficiente para que Luis Yáñez revalide la Alcaldía ostentada por Manuel del Valle.

Aun siendo el partido más votado, la suma de sus ediles con los de IU (14, tras  perder uno cada uno) queda lejos del bloque PA (9) y PP (8), y Rojas Marcos-Soledad Becerril se hacen con la Casa Grande. El primero será el alcalde en la Expo, un ‘agravio’ inconcebible para el partido de González y Guerra en la cuna del nuevo socialismo español.

Al poco de tomar posesión, el gobierno local saca del parque de María Luisa 40 camiones con basura y despojos vegetales, los mismos que miles de familias que iban a pasear los domingos a uno de los símbolos de la ciudad habían visto acumularse semana tras semana. Mientras el PSOE construía durante ocho años al otro lado del río una Expo invisible hasta que se levantara el telón, se olvidaba de la Sevilla real, la misma que por el estado del viario urbano rebautizaba a Manuel del Valle como ‘Manuel del Bache’.

 

PEQUEÑECES

 

Rojas-Marcos, un ‘soñador para un pueblo’ cuyo carácter visionario ha tratado de remedar de mala manera Monteseirín, mientras impulsaba la candidatura olímpica y el Parque Temático no comprendía la preocupación de Soledad Becerril por las ‘pequeñas cosas’ de la ciudad, y que cuando cuatro años después renovara el pacto de gobierno con más concejales -lo que le permitió sucederle como alcaldesa- dejara en sus manos Urbanismo y otras delegaciones clave en su afán por conservar el control de ‘marrones’ como los parques y jardines, el tráfico, la recogida de basuras…. cuyo funcionamiento anómalo implicaría ‘ipso facto’ la repulsa ciudadana en las urnas.

Rojas-Marcos calificó esta obsesión de Soledad Becerril como política de ‘la casita de Pin y Pon’, en alusión a un juguete de Famosa que por aquella época hacía furor entre las niñas y que las obligaba a ‘lucir cada cosa de la casa en su sitio’ y a mantener el orden y la limpieza.

Iba yo a comprar no el pan, como Francisco Umbral, sino el periódico este verano en mi barrio cuando me sorprendí al ver un gran solar contiguo tomado por una legión de operarios de Lipasam. En los 12 años de mandato de Monteserín jamás había parecido por allí brigada alguna de limpieza, por lo que la vegetación había alcanzado una altura considerable y el sitio se había convertido en refugio idóneo para las ratas, mingitorio y defecadero de perros, basurero, vertedero…. En un solo día el solar fue desbrozado y limpiado completamente y la imagen de los camiones llevándose la maleza me retrotrajo a la de los camiones que Soledad Becerril sacó con hojarasca y ramajos del Parque en vísperas de la Expo.

 

ZAFARRANCHO

 

 

Este solar no ha sido la excepción. En sólo tres semanas de verano, Lipasam ha realizado 14 intervenciones especiales y ha desbrozado una superficie de 80.000 m2 cubiertas de maleza en distintos barrios y parques, el equivalente a ocho campos de fútbol y reveladora del abandono en que Monteseirín tenía sumido estos espacios mientras alardeaba de puertas para afuera de ‘ciudad verde’. Con esta simple medida de ordenar un zafarrancho de limpieza, Zoido visualizaba ante los ojos de los sevillanos el cambio político en el Ayuntamiento.

Otra visualización del cambio: la ofensiva policial contra ‘gorrillas’ y prostitutas en las  calles, para cuya causa el nuevo alcalde se ha ganado a la Policía Local simplemente con talante, la receta de Zapatero que Monteseirín no supo aplicar porque ha quedado retratado por estas declaraciones de un miembro de un sindicato policial: “En cinco años, Monteseirín no me contestó una sola carta, y Zoido, en un mes, me ha recibido. Y eso que soy el secretario general de UGT en el Ayuntamiento, en teoría afín al PSOE. De gestión aún no puedo hablar, pero el talante de uno y otro está bien claro.

Zoido -continuó- sabe cómo funciona el Ayuntamiento porque ha vivido algunas informaciones con nosotros. Monteserín nunca fue concejal en la Oposición; ni siquiera saludaba a sus trabajadores y desconocía ciertas informaciones. Y cuando lo supo, el orgullo lo mató”.

 

‘GORRILLAS’ Y PROSTITUTAS

 

El nuevo alcalde ha prometido a la Policía que sus denuncias no van a caer en saco roto y que si los ‘gorrillas’ son insolventes, pagarán con trabajos comunitarios. Así, en tan sólo una semana se han triplicado las multas a los ‘aparcacoches’, se ha detenido a uno que amenazó a una conductora en Reyes Católicos y la Policía se ha desplegado por Bami, la Macarena, Nervión, Adriano, Marqués de Paradas…, donde hasta ahora era imposible aparcar sin pagar el ‘impuesto revolucionario’.

La ‘tolerancia cero’ de Zoido con los ‘gorrillas’ se ha extendido a la prostitución, que ha desaparecido ya de Nervión ante la actuación disuasoria de la Policía, la cual deberá complementarse, al igual que con los ‘aparcacoches’, con medidas sociales para abordar la raíz de estas prácticas y no sólo sus consecuencias.

Hace unos días se supo que Monteseirín ha dejado en los cajones más facturas, por valor de 52 millones de euros, que se suman al déficit ya reconocido de 51 millones y a los más de 600 de deuda del Ayuntamiento y sus empresas. Zoido no tiene margen para soñar con equivalentes a ‘estadios olímpicos’ y ‘setas’. No es tiempo de obras emblemáticas ni de ‘grandeur’, sino de poner orden y de emular la ‘casa de Pin y Pon’, eso que ahora llaman ‘micropolítica’.

‘Nihil novus sub sole(dad Becerril)’.

 

La ciudad verde

Malmoe es la tercera ciudad de Suecia y con su área metropolitana tiene una población cercana a la de Sevilla: unos 650.000 habitantes. Si Sevilla dice ser nodo entre Oriente y Occidente, Malmoe lo es realmente entre el Norte y el Sur escandinavos por el puente de Oresund, un alarde de ingeniería que salva los 18 kilómetros que la separan de Copenhague mediante una combinación de puente  (7,5 kilómetros de longitud, con pilares de hasta 204 metros y vanos centrales de 490 metros), una isla artificial de 4 kilómetros y un túnel de 3,5 kilómetros bajo el Báltico.
La ciudad tiene hasta su particular torre Pelli, en este caso de  Calatrava. Cuando, por la crisis de los astilleros  (otra similitud con Sevilla), desapareció la gigantesca grúa que era  el símbolo de la  ciudad industrial, el Ayuntamiento decidió sustituirla por un rascacielos en el mismo puerto pero un kilómetro más lejos, a modo de icono de la nueva urbe en transformación: el ‘Turning Torso’, así llamado porque representa un torso humano en giro. Complejo residencial con oficinas en la zona inferior de sus 54 plantas, mide 190 metros. 

Esta ciudad tan sueca como Ikea afrontó el reto de reinventarse al sufrir la crisis de la construcción naval y la industria pesada. Su Plan Estratégico fue convertirse en una ciudad verde, con construcción,  energía y  transporte sostenibles. Si la UE se marcó el objetivo del 20-20-20 (lograr en 2020 un 20% de energías renovables y reducir en un 20% la emisión de CO2), el de Malmoe es conseguir para entonces  el 100% de la reducción de gases de efecto invernadero y que en 2030  la energía generada y consumida en la ciudad sea 100% limpia.
Todo  en Malmoe es en función de su Plan Estratégico verde, no propagandístico como aquí, sino un compromiso real de habitantes y empresas. Así, tanto la iniciativa priva como la Administración se comprometen a destinar un 50% de la superficie de cualquier nuevo proyecto constructivo a zonas verdes en las que incrementar la biodiversidad con todo tipo de plantas, y no sólo en el suelo, sino también en los edificios: trepadoras en las fachadas y jardines en las azoteas y/o cubiertas, dotadas de sistemas para recoger el agua de lluvia.
El Ayuntamiento ha recalificado grandes zonas del puerto, pero antes de ponerse un ladrillo  se analizan lo suelos para  eliminar cualquier posible resto contaminante, y se han llegado a cubrir con dos metros de tierra para que tengan la misma calidad que la de los parques.
El modelo de actuación fue un nuevo barrio, el ‘Bo01’, con 350 apartamentos, donde se ha llegado a cero emisiones de CO2 mediante la profusión de zonas verdes en que las plantas sembradas eran elegidas en función de su producción de néctar para la atracción de abejas y otras especies polinizadoras, amén de la instalación de casetas y nidos artificiales para aves y murciélagos. Un aerogenerador produce la energía para el vecindario.

ENERGÍA LIMPIA

Generar energía limpia es obsesión. Las cubiertas de los colegios, museos, oficinas públicas, guarderías, residencias de ancianos….se aprovechan para placas fotovoltaicas, colectores solares y miniaerogeneradores.
El Ayuntamiento lanzó una campaña sobre la necesidad de separar los residuos orgánicos en la basura para producir energía con ellos. La idea-fuerza era que 10 kilos de restos de comida podían convertirse en combustible para recorrer 10 kilómetros. Ahora la basura se aprovecha tanto que parte de la calefacción se nutre de la energía obtenida de la incineración de residuos orgánicos: el biogás.
Cuando Calatrava diseñó su rascacielos, tuvo que instalar un tanque especial de almacenaje de los restos de comida que molían los residentes en cada apartamento con las trituradoras con que fueron dotados, a fin de transformarlos  en biogás o fertilizantes.
No sólo se produce energía verde;  también se fomenta su ahorro. El Ayuntamiento ha creado un servicio gratis  de auditores energéticos que chequean las viviendas, comercios y empresas y aconsejan cómo reducir el gasto de electricidad y calefacción.

BICICLETAS

Los autobuses funcionan con gas natural desde hace un decenio. Han sido progresivamente adaptados  para que usen una mezcla de biogás al 50%, y ahora el reto es que consuman únicamente biogás. También los taxis.
La red de carriles bici se extiende ya a lo largo de casi 500 kilómetros y se han arbitrado todo tipo de medidas para favorecer el transporte en bicicleta: aparcamientos vigilados, bombas en las calles para inflar las ruedas y sensores en semáforos que detectan a los ciclistas y los ponen en verde para darles prioridad.
El Ayuntamiento regala bonos para bicicletas a quienes dejan los coches e incentiva a los fucionarios para que se muevan en bici. También lanzó la campaña ‘Business on bikes’, gracias a la cual los empleados de medio centenar de empresas han cambiado el coche por la bicicleta para acudir al trabajo.
Alrededor de las estaciones de tren y de autobús se han construido aparcamientos para bicicletas y se han creado billetes de transporte que incluyen el parking-bici.
El resultado de esta política es que, hoy, un 30% de los desplazamientos se hacen en bicicleta y que el uso del automóvil para trayectos urbanos inferiores a los cinco kilómetros ha caído al 38%.
No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va. Malmoe sabe su destino  porque tiene un modelo definido: la ciudad verde. ¿Cuál es el de Sevilla,  aparte de ser la difusa ‘ciudad de las personas’?