Recordemos una vez más (y lo que te rondaré, morena) el viejo proverbio de que cuando el sabio señala la Luna, el necio mira el dedo. Todo el gremio periodístico hemos mirado el dedo de los concejales Goro Serrano, Curro Pérez y Max Vílchez señalando los dibujitos de los azulejos con los que, me malicio, se van a cargar las zapatas de la calle Betis gastándose 180.000 euros en poner la tira de azulejos con vistas antiguas de Triana. Todos miramos el dedo menos uno, Raúl Doblado, el único que con su extraordinaria foto en la competencia demostró haberse fijado con su cámara en la luna de la noticia: la torre Cajasol, que emergía cual Polifemo al fondo y que, de tan monstruosa, convertía en liliputienses a ediles y periodistas. Para que luego digan que no tiene ningún efecto perverso sobre Sevilla. Coge esta foto la Unesco y deja a Zoido ‘ipso facto’ sin Patrimonio de la Humanidad. ¿Comprenden ahora por qué van a poner azulejos en las zapatas del Altozano? Pues para que, como muy necios, sigamos mirando el dedo en vez de escandalizarnos por la torre Pelli.
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El canon
El arquitecto Francisco Granero ha acuñado una nueva unidad de medida de los derroches y obras faraónicas de Sevilla: el canon de Santa Catalina. Granero, que es como el médico de cabecera del templo y ha declarado que cabe la posibilidad de que amanezca y se haya derrumbado, destaca que el coste de salvar este centenario monumento nacional sevillano es de 3 millones de euros, “un fleco de un modificado de cualquier obra de cierto nivel de las que se han hecho en Sevilla”, y que la factura de las ‘Setas’ de Monteseirín equivale a treinta y tantas restauraciones de esta iglesia. Aplicando el canon de Granero, los 29 millones que ha sacado Zoido para hacerle la SE-35 a Ikea equivalen a casi diez restauraciones de Santa Catalina. Y con el dinero de la torre Cajasol se habría podido arreglar el templo de cabo a rabo cada año durante más de un siglo. Si se hubieran convertido sus presupuestos al canon de Santa Catalina antes de ejecutarlas, probablemente por vergüenza nos habríamos ahorrado obras como el Metropol y el paseo marítimo de Islantilla en la Alameda.
Dónde estaban
Zoido se pregunta dónde han estado PSOE e IU estos 12 años, porque parece como si no hubieran gobernado mediante Monteseirín/Torrijos. Planteaba la interrogante por críticas como la de Espadas que, oportunista, se ha enganchado a la polémica por la dimisión de Bami Unido a cuenta de los ‘gorrillas’ y le exige que dé a conocer su estrategia global para atajar este problema histórico de la movilidad. No se trata de echarle un capote al alcalde, que se pasó tres pueblos emulando a Adolfo Suárez con el “puedo prometer y prometo” y que se extraña por que le pidan el cumplimiento de la palabra dada, pero no parece lógico que si, según reconoce Espadas, el problema de los ‘gorrillas’ es histórico y PSOE e IU estuvieron doce/ocho años y no fueron capaces de resolverlo, ahora venga él instándole a que lo liquide de la noche a la mañana. Si Zoido fuera más astuto, aparte de incluir a los ‘gorrillas’ en la herencia recibida, podría pedirles a los electores que le den el mismo plazo en el Poder que a Monteserín para acabar con ellos: doce años, igualdad de oportunidades.
Bizantinos
Los turcos estaban a punto de conquistar Constantinopla y los eruditos de Bizancio, en lugar de
pensar en cómo defenderse de sus sitiadores, perdían el tiempo discutiendo sobre el sexo de
los ángeles. España está sitiada por los mercados, en un sinvivir pendiente cada minuto de la
evolución de la prima de riesgo, con seis millones de parados y bajo la espada de Damocles de
una intervención, pero el PSOE de Sevilla se halla absorto y enfrascado en una cuestión
esencial que ha planteado Kiko Toscano tras la exhibición de músculo electoral en clave interna
de Villalobos: “si en la balanza pesa más la paja o el hierro”. Ser o no ser, esa era la cuestión
para Shakespeare. Paja o hierro, he aquí la cuestión para los socialistas sevillanos. El dilema
que deberán resolver los delegados al próximo congreso tras una meditación trascendental en
plan Maharisi Mahesh Yogi es vital para el futuro del socialismo patrio: ¿Qué pesa más, un kilo
de Toscano o un kilo de Villalobos?. Y, ¿qué verán los delegados: la paja o la viga (de hierro) en
el ojo de la corriente ajena?
Prematuro
En la puesta en escena de Zoido escoltado por sus concejales había algo que no encajaba: las pantallas con la leyenda ‘1 año de GOBIERNO’. ¡Pero si era el 16 de mayo y Zoido no tomó posesión hasta el 11 de junio! Aún faltaba casi un mes. En puridad, lo más aproximado que se podía conmemorar era el aniversario de las municipales del 22 de mayo de 2011, las de la victoria por mayoría absolutísima. Pero, ¿desde cuándo se conmemoran unas elecciones? Me huelo que Zoido y sus asesores sacaron a toda prisa la parafernalia que estaban preparando para el 11-J e hicieron balance de once meses de gobierno en vez de los doce de rigor para que se hablara no del año ‘interruptus’ de Juan Ignacio, sino para que se dejara de hablar del fiasco de la ‘Operación Talento’. Como cuando Monteseirín sacaba a pasear la ampliación de la Carrera Oficial rodeando la Catedral por el Archivo de Indias o lanzaba lo de rematar la fachada plateresca del Ayuntamiento, para distraer así la atención del personal. Pura cortina de humo. Por eso Zoido ha soplado su primera vela antes de tiempo.
De (sin) a (sin)
Como si no hubiera ocurrido el escándalo de los enchufados en los Distritos; como si no hubiera habido una general reprobación social a su ocurrencia de la ‘Operación Talento’; como si hubiera cumplido su promesa de ser el ‘alcalde del empleo’ y no hubiera registrados más de 85.000 parados en Sevilla; como si no se hubiera descubierto que las cámaras del derogado Plan Centro seguían grabando a los incautos conductores; como si no se hubiera hecho el logotipo de la Davis recurriendo al ‘copia y pega’; como si no se hubiera plegado a Lipasam con el Plan de Ajuste para comprar así la paz social…. Como si no hubiera echado un solo borrón, el alcalde le ha puesto a su equipo -y por tanto a sí mismo- matrícula de honor en su primer año en el Ayuntamiento. Hombre, Juan Ignacio, has tenido aciertos, pero también alguna metedura de pata, ¿no? A ver si vamos a tener que decirte, pero por un argumentario inverso, lo mismo que Rajoy a Rosa Díez: “Menos mal que está usted, que es estupendo”. Del (sin) alcalde Monteseirín hemos pasado al (sin abuela) Zoido.
Guardacoches
Tras la dimisión de la directiva de Bami Unido por el acoso de los ‘gorrillas’ a su indefensa presidenta, cuyo caso puede ser el de cualquiera de nosotros algún día como en el poema de Bertolt Brecht, vuelven a aparecer distinciones entre guardacoches ilegales y legales. Ah, pero ¿acaso esta figura no es ilegal ‘per se’? Porque si es legal sobran los agentes de una Autoridad llamada Ayuntamiento que es incapaz de garantizar la libre circulación de los automovilistas por la vía pública y hemos vuelto a la ley de la jungla. ¿Por qué una misma acción es ilegal si la realiza un individuo de mala catadura y legal si la ejecuta otro uniformado ‘sui generis’ que te pone un recibo disfrazado de donativo en el parabrisas y dice estar amparado por un convenio con el Consistorio? Bastante tienen los sevillanos con pagarle el sello del coche a la Hacienda municipal para tener que sufrir además el ‘impuesto revolucionario’ de todo el que, con buenas o malas maneras, se le pone al pie de la carrocería. En materia de guardacoches también hay coacciones de cuello blanco.
Sin reflejos
Decididamente, Dios no llamó a Juan Espadas para ser líder de la Oposición municipal y
enfangarse los zapatos pateándose los barros y los barrios de Sevilla, sino para pisar moqueta
en los despachos de la Junta, ya que en caso contrario habría cogido la oportunidad al vuelo.
En la entrevista que Eduardo del Campo le ha hecho a mi exvecina y carismática exlíder vecinal
de Bami, Laura Baños, ésta declara: “Llevo un año pidiendo una señal para que no metan los
perros en el parque infantil; un año para que repongan un contenedor….”. Así se las pone Laura
a Espadas, para que éste hubiera saltado ‘ipso facto’ y hubiera dicho: “¿Que Zoido lleva un año
sin ponerle a usted una señal en el parque? En 24 horas se la pongo yo de mi bolsillo, me hago
la foto ante la prensa y dejo en evidencia al alcalde”. La señal de Bami, como su propio nombre
indica, podría ser para Espadas lo que para Zoido fue el banco de Bellavista: el inicio en plan
Mao de la larga marcha hacia el Poder, pero Juan no tiene clarividencia para ver estas señales
simbólicas, sino sólo para la macropolítica.
El soneto
Los ambientes académicos andan revueltos por una disputa arquitectónica que ha derivado en ataques entre dos bandos irreconciliables. En la Casa de los Pinelo comentan unos que los puñales literarios que vuelan por los aires son debidos a insalvables diferencias sobre la torre Pelli, mientras que otros aventuran que la enemistad obedece a la biblioteca del Prado, dependiente del alma máter sevillana donde prestan sus servicios algunos de los integrantes de estas dos corrientes estéticas y antitéticas. Muestra del combate intelectual es este soneto satírico, en la mejor tradición quevedesca del Siglo de Oro: “Quien fuera seminarista,/ de su dios desengañado,/ pretendiera mejor hado/ en el medro de arribista./ A la plata y a la usura/ no le es parca la afición;/ mas no triunfa en el salón,/ le faltan gracia y figura:/ es gordo como un bidón./ Tan menguada donosura/ a este menester no llama/ y por más culos que lama,/ al conservador o al progre/ gordo será siempre. Y pobre”. Se hacen cábalas sobre quién es el autor del epigrama y, sobre todo, de su destinatario.
Trato de favor
Zoido ha calculado a ojo de buen cubero que el Sevilla F. C. y el Real Betis le deben al Ayuntamiento unos cuatro millones de euros en tributos desde la era Monteseirín. Esta es otra de las herencias recibidas por el alcalde que pone una multa cada cuatro minutos a los conductores sevillanos pero que cuando se trata de aplicarle la ley a los dos clubes de fútbol se achanta. A Zoido se le ha escapado que negocia con los peloteros no sé qué de un beneficio mutuo en forma de imagen. Tate: esto quiere decir que no van a pasar por caja como todos nosotros, sino que van a hacer como que pagan en especie publicitando alguna ocurrencia municipal. Por ejemplo, eso de la ‘Operación Talento’ en las camisetas de Beñat y de Navas, y deuda saldada. Que yo sepa, a la hora de pagar el sello del coche o cualquier otro tributo a la Hacienda Local, a los sevillanos no les preguntan ni en la ventanilla de la Encarnación ni en la del banco lo mismo que tan cortésmente el alcalde a José María Del Nido y a Miguel Guillén: “¿cómo lo va a hacer, en efectivo o en derechos de imagen?”.