Un dicho popular inglés dice ‘pero no en mi patio trasero’, en alusión a que los apoyos que se brindan a cualquier tema genérico se tornan de inmediato en oposición cuando obligan a la implicación personal o afectan a los intereses particulares de las supuestas personas solidarias. Los comerciantes del Centro achacan todos sus males a las peatonalizaciones, la limitación de acceso al tráfico impuesta (de mentirijillas) por Monteseirín y la falta de autobuses y de Metro. Ha llegado Zoido, ha empezado a hablarse de implantar líneas de microbuses eléctricos como alternativa al derogado Plan Centro e ‘ipso facto’ los comerciantes de O’Donnell han dicho que los buses de Tussam crucen por cualquier sitio, pero no por su calle. Osea, que han dejado a Aprocom sin argumentario por esta rebelión en plan ‘Boston Tea Party’ de la movilidad. Como ven, pese a ser O’Donnell un patriota irlandés, allí se rigen por el mismo principio de los ingleses y, además, no quieren que, con el paso de microbuses, les consideren el patio trasero de las calles Rioja, Tetuán y Velázquez.No por mi calle
Un dicho popular inglés dice ‘pero no en mi patio trasero’, en alusión a que los apoyos que se brindan a cualquier tema genérico se tornan de inmediato en oposición cuando obligan a la implicación personal o afectan a los intereses particulares de las supuestas personas solidarias. Los comerciantes del Centro achacan todos sus males a las peatonalizaciones, la limitación de acceso al tráfico impuesta (de mentirijillas) por Monteseirín y la falta de autobuses y de Metro. Ha llegado Zoido, ha empezado a hablarse de implantar líneas de microbuses eléctricos como alternativa al derogado Plan Centro e ‘ipso facto’ los comerciantes de O’Donnell han dicho que los buses de Tussam crucen por cualquier sitio, pero no por su calle. Osea, que han dejado a Aprocom sin argumentario por esta rebelión en plan ‘Boston Tea Party’ de la movilidad. Como ven, pese a ser O’Donnell un patriota irlandés, allí se rigen por el mismo principio de los ingleses y, además, no quieren que, con el paso de microbuses, les consideren el patio trasero de las calles Rioja, Tetuán y Velázquez.
Lo ha dicho Pérez, no el que estuvo veraneando en Mallorca (acaso también), sino el que, siendo sevillano, vino de Huelva en plan cantes de ida y vuelta y que es ahora la voz a ti debida de Zoido: “El Plan Centro es un fraude de principio a fin”. Ni las cámaras de vigilancia habrían cumplido el pliego técnico (en algunos casos apenas superaban el 65% de fiabilidad) ni se habría sancionado a los conductores que se paseaban por el Casco Antiguo durante ¡más de 200 minutos!, cuando el límite eran 45. Fraude es, según la tercera acepción del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un delito. Palabras mayores. La defraudada en este caso sería la ciudad de Sevilla, que ha pagado 956.946 euros por el ‘Gran Hermano’ miope elegido por Monteseirín para vigilar a todo hijo de vecino sobre ruedas por el Centro. Ante las graves acusaciones del portavoz del gobierno municipal, a Zoido ya no le queda más opción que la de irse directamente al Juzgado de Guardia en defensa de Sevilla. Como juez que es se presupone que no se le ha olvidado el camino al Prado.
En la caja de sorpresas en que Monteseirín ha dejado convertido el Ayuntamiento, el equipo de Zoido se ha encontrado con que sólo hay 200.000 euros para mantenimiento de parques y jardines hasta fin de año, cuando se necesitan 3 millones. El delegado especialista en modificaciones, Max Vílchez, ha tratado de hacer unas ídem presupuestarias de emergencia para salvar las zonas verdes de la ciudad pero el secretario se le ha puesto tiquismiquis y le ha tumbado la iniciativa argumentando que la conservación de los parques debe estar prevista de antemano y no es un gasto sobrevenido. La tesis sería impecable si no fuera por que varios de los contratos de mantenimiento de parques firmados en la era Monteseirin caducaban expresamente al día siguiente (12 de junio) de la toma de posesión de Zoido. Osea, que el secretario mijita aceptó entonces o hizo la vista gorda ante unos contratos que no cubrían el cuidado de los jardines durante la mitad del año (un crimen ecológico) y que obligaban a que todos los gastos posteriores fueran igual de sobrevenidos que con el PP.
Max Estrella es un personaje de ficción creado por Valle Inclán para ‘Luces de Bohemia’, con la que inauguró un nuevo género teatral: el esperpento. (Max)imiliano Vílchez es un personaje real, para más señas delegado de Urbanismo, que amenaza con convertirse en la estrella mediática de la era Zoido merced a sus esperpénticas observaciones urbanísticas sin haber hecho previamente un cursillo de Urbanismo en siete días. Tampoco es tanto. Recuerden que Jordi Sevilla se comporometió a enseñarle economía a ZP en tan sólo dos tardes. La última de Max, declarar que Espadas aprobó once modificaciones del PGOU en 2006, durante su anterior etapa como consejero de la Junta. Naturalmente, el PSOE no ha perdido la oportunidad de dejarlo en ridículo con un comunicado ‘ad hoc’ en el que, aparte de mentarle sus confusiones sobre las tipologías urbanísticas, le recuerda que Espadas no fue consejero hasta 2008, por lo que no pudo firmar resolución alguna sobre el PGOU. Con el estrellado Max, Zoido se las pone a Espadas como decían que se las ponían a Fernando VII: a huevo.
El Foro ‘Taxi Libre’ denuncia ante el Ayuntamiento la tiranía de los ciclistas y exige que suscriban un seguro de responsabilidad civil para afrontar los daños que puedan causar y que se matriculen las bicicletas para que sean identificables. Como peatón militante, y por tanto en un grado evolutivo superior al automovilista y al ciclista en la escala de Jacob de la movilidad sostenible, me cruzo a diario por las calles con bastantes (ojo, no estoy diciendo todos) ciclistas incívicos que no respetan ni la prioridad de paso del viandante ni el límite de velocidad en zonas compartidas, y con otros que por su impericia (su novelería se les nota a la legua) constituyen un peligro ambulante. Mi admirado Ricardo Marqués, gran impulsor de la bicicleta desde los viejos tiempos, decía que con los carriles bici por fin se había reconocido en Sevilla que aquéllas no son juguetes de paseo, sino vehículos para circular. Pues si las bicicletas son vehículos, en pura lógica y como piden los taxitas debe aplicárseles -a ellas y a quienes las manejan- el Código de Circulación.
La primera lección que nos daban en la recién estrenada Facultad pomposamente llamada de Ciencias de la Información versaba sobre qué era y no era una noticia: no que un perro mordiera a un hombre, sino que un hombre mordiera a un perro. Quizás por eso las únicas noticias que suelen aparecer en los medios sobre las Tres Mil Viviendas son las dentelladas que allí da la mala vida: asesinatos, tiroteos, detenciones, alijos de armas y droga….Sin embargo, los jóvenes emprendedores de la empresa ‘3.000 Vivencias. Rutas fuera de la guía’ han logrado, con su iniciativa de transportar turistas al Polígono Sur para que disfruten del más puro flamenco, generar una noticia positiva sobre el barrio más marginal y descubrirles a los sevillanos y al mundo que allí también hay arte, gastronomía y personas honradas que luchan contra el estigma de un espacio que no es irrecuperable. Incluir el Polígono Sur en una hasta ahora inimaginable ruta turística es el mejor signo de normalización y de hacer sentir a sus vecinos que también son Sevilla. (Tres) Mil gracias por ello.
El presidente de la CEOE, Joan Rosell, se atuvo al tópico de los funcionarios que no la doblan o se van de cafelitos y pidió que los evalúen para que sepan que no son dueños del empleo. Pues un funcionario de Los Palacios -Juan José Picossi es su gracia- le ha roto los esquemas al jefe de la Patronal al ganarle un pleito al Ayuntamiento saliente. Como este probo secretario municipal se negaba a hacer la vista gorda sobre los presuntos chanchullos que desfilaban ante sus ojos, lo dejaron sin función alguna. Así, cuatro años en los que, contra su voluntad, no hacía ni el huevo, pese a lo cual hasta le subían el sueldo para comprar su silencio. Liberado de la maldición bíblica, otro en su lugar se habría dedicado a pasar el tiempo en sus cosas, sin olvidarse de pasar por caja, pero él ha logrado que la Justicia obligue al nuevo Ayuntamiento a darle trabajo. Una victoria judicial que más parece una condena, ¿no?. Cada vez que un político del Norte vuelva a hablar de los andaluces indolentes, no les mienten a sus madres, sino a Juan José Picossi. Razón, Los Palacios.
Apenas proclamar solemne y públicamente el alcalde que la recalificación a la carta (¡Uy, perdón! ¿Debo decir ‘modificación puntual’ para ser políticamente correcto, Maximiliano?) que prepara el Ayuntamiento para Ikea no generará un ‘efecto llamada’, Isla Mágica anunció que se pone en la cola para pedir el mismo trato igualitario (artículo 14 de la Constitución). Por de pronto ya están formados en esa fila Ikea, el Sevilla F. C., el Real Betis, Altadis, Primark, Tablada Híspalis y el Parque Temático. Siete, como los siete niños de Écija. Zoido dijo aquello de que “el que quiera ver oleadas (de recalificaciones), que se vaya a la playa”. Ya no hace falta, Juan Ignacio: al fin la tenemos aquí, aunque sea sin arena y con mucho polvo de ladrillo en ciernes. Los revolucionarios del mayo francés intuyeron que había que escarbar porque debajo de los adoquines estaba la playa. En Sevilla ya se ha corrido la voz de que la playa urbanística está en la Plaza Nueva, debajo o dentro de las Casas Consistoriales. Ya se sabe qué se suele decir del último. ¿Quién da la vez?
Zoido ha confesado en su primer cumplemes como alcalde que no gana para sobresaltos con la herencia recibida de Monteseirín. No sólo es que no le haya dejado un euro en la caja ni para los colegios de nuestros niños, sino que cada tarde se le presenta “una ristra –me encanta el lenguaje (Monte)llano del alcalde- de personas que quieren cobrar, y esas deudas no se han generado en este mes. Las sorpresas que nos estamos llevando…¡Con lo fácil que habría sido contar la verdad desde el primer momento!”. Ya que es tan fácil contar la verdad, pues díganosla con pelos y señales sobre los métodos con que el (ex), su predecesor, ha provocado el vaciamiento de las cuentas municipales. Ardemos en deseos de llevarnos, informativamente hablando, las mismas sorpresas que usted, señor Zoido, y saber cómo Monteseirín le ha dejado reducido a la condición de pagador del frac. Hable ahora o calle para siempre, en aplicación del principio americano aplicado a la política: pasados seis meses, la Administración entrante ya no tendrá como coartada echarle la culpa a la saliente.
En los minutos de la basura de su último mandato, Monteseirín firmó una resolución por la que ordenaba a Sacyr que otorgara a los sevillanos en las ‘setas’ de la Encarnación el mismo trato de privilegio que otrora daban en Aviaco a la Maleni: ‘gratis total’. La orden era un mero paripé, porque previamente el ya (ex) había pactado con la constructora el abono de una subvención de 180.000 euros anuales en compensación por el dinero que dejaría de percibir por la visita de los nativos al mirador, a un promedio de 15.000 euros mensuales. De momento Sacyr le ha enviado a Zoido una primera factura que duplica las previsiones: 30.000 euros sólo por el mes de mayo. Los sevillanos, tanto los partidarios como los objetores del Parasol, están pagando con sus impuestos el supuesto ‘gratis total’ de Monteseirín, su moderna versión del ‘panem et circenses’. La única diferencia del (ex) con Roma es que sustituyó el pan por las setas, porque el circo (chabolistas de Los Bermejales, facturas falsas de la Macarena, falsos prejubilados de Mercasevilla, etc…) ya lo ponía él.