La Junta trata de justificar la falta de luz y taquígrafos de los EREs a cuyo amparo se han falsificado prejubilaciones con el pretexto de que sólo eran ayudas individuales. Por ironías del destino, este escándalo coincide con el juicio por la demanda de una de las familias de las víctimas del Bazar España contra el Ayuntamiento. Monteseirín se empeñó en indemnizarlas por supuesta responsabilidad patrimonial, lo que suponía una acusación implícita a Urbanismo, en manos de sus socios del PA. Aquello provocó una crisis municipal y la dimisión de Mariano Pérez de Ayala. El (sin) alcalde, para aparentar que no daba su brazo a torcer, camufló entonces la indemnización (72.200 euros) como ayuda individual (subvención) a las familias pero sin explicarles su alcance. Cuando algunas de ellas se habían gastado ya el dinero, vino Hacienda exigiéndoles impuestos por el IRPF. Ahora, alguna debe al Fisco 43.000 euros. Monteseirín, el precursor en camuflar el procedimiento muchos años antes que la Junta, ha acabo llevando a las víctimas del Bazar de España a la ruina.
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El debate
A Espadas le pasó con Monteseirín en el debate entre los alcaldables lo mismo que a Recio con Viera y Fernández en el escándalo de los EREs y las falsas prejubilaciones. Ninguno de los dos ha puesto la mano en el fuego por su (s) antecesor(es), pero mientras el consejero de Empleo ha intentado al menos salirse por la tangente, Espadas acabó ante la ‘caja tonta’ (Giralda Tv) del ‘sin’ alcalde renegando de la era alfredista. Porque, ¿cómo defender al regidor bajo cuyo mandato se descubrió algo tan falso como las prejubilaciones de Mercasevilla, las facturas falsas del caso Macarena? ¿O el dispendio del nuevo estadio ‘olímpico’ en forma de setas en la Encarnación, que supera con creces los 100 millones de euros? Recordarán que durante el fin de semana, en la convención del PSOE, Chaves dijo que la gestión de Monteseirín quedaría en la historia milenaria de la ciudad. ¿Mil años? Tan sólo 72 horas después, Espadas se desmarcó de Monteseirín sin defender su legado. Antes de que cante el gallo del 22-M, Espadas ya ha negado a Alfredo. Y no creo que sea la última vez.
El ‘EREgate’
La Junta de Andalucía, por boca de Mar Moreno, consejera de Presidencia y portavoz, ha tratado de reducir el escándalo de las falsas prejubilaciones según el ‘modus operandi’ de Mercasevilla (39 detectadas hasta ahora), a una mera discrepancia en el procedimiento para el reparto de 647 millones de euros en casi un decenio. Conforme a su tesis, “si alguien se salta los controles no es una falta de control”.
El procedimiento, esa discrepancia aparentemente menor, es justamente la cuestión, como el ser o no ser shakesperiano. Si no fuera así, no existiría una ley de Procedimiento Administrativo que hunde sus raíces en la de 1958, aún en plena Dictadura.
Según una definición de perogrullo y de manual universitario, el procedimiento es el modo en que deben producirse los actos de la Administración y su importancia no es menor, sino esencial.
BURLA
Si el procedimiento fuera una cuestión al albur del consejero de turno no merecería hasta un artículo de nuestra Constitución, que establece: la ley regulará “el procedimiento a través del cual deben producirse los actos administrativos”. Y entre los principios generales por los que debe regirse destacan los de transparencia, publicidad y participación.
En esencia, ¿qué hizo la Consejería de Empleo a partir de 2001? Dotarse de una pauta al margen del procedimiento establecido en la Ley General de la Hacienda Pública, sin transparencia (la mayoría del dinero se repartió a espaldas del Consejo de Gobierno), ni publicidad (sus acuerdos, totalmente discrecionales a la hora de favorecer a unas empresas y no a otras, con lo que incluso pudo distorsionar el mercado, no se publicaban en el Boja).
Sabemos de casos en que era la propia Consejería la que, para agradable sorpresa del empresario estratégicamente ‘tocado’, ofrecía subvencionar un expediente de regulación de empleo, ERE camuflado como ayuda individual a los trabajadores. Esta calificación fue defendida a capa y espada por Mar Moreno para justificar que no aparecieran en el Boletín Oficial. Y por eso el informe de la Policía Judicial refleja que gracias a la firma de un acuerdo entre la Dirección General de Trabajo y el IFA (ahora IDEA), este último se convirtió en el pagador de las subvenciones, con lo que se evitaron los controles y fiscalización de este tipo de libramientos.
Mediante esta vulneración del procedimiento se burló, a juicio de la Policía Judicial, la ley de Hacienda. Prueba de ello es que no consta en los expedientes ni una sola solicitud de ayuda por parte de las empresas beneficiadas. Si no había solicitud alguna, eso significa que se creó el instrumento para repartir arbitrariamente 647 millones de euros.
LA ‘AGILIDAD’
La coartada para prescindir del procedimiento administrativo la dio Mar Moreno en su comparecencia pública sobre los 37 nuevos falsos prejubilados: “aportar agilidad”. El mismo pretexto usado para la creación de la llamada ‘Administración paralela’ de la Junta: como por los controles garantistas que impone el Derecho Administrativo las Consejerías son lentas y burocráticas, se monta una red de empresas ‘agiles’ que permita tener manos libres y, de paso, ‘cementerios de elefantes’ donde colocar a los afines. De esos polvos vienen estos lodos.
Pese al escándalo que estamos viviendo, Mar Moreno ha dicho, impertérrita, que con el método arbitrario ideado por la Consejería de Empleo “se favorecía el adelanto de recursos sin esperar a los Presupuestos, y que (atención) se va a seguir haciendo”.
¿Y qué recursos había que adelantar, si según la Policía Judicial no consta solicitud de ayuda por empresa alguna? ¿Dónde está la urgencia? ¿Por qué saltarse entonces el procedimiento y el Derecho Administrativo?
DECISIÓN ‘POLÍTICA’
Se da la circunstancia de que con el actual presidente de la Junta, José Antonio Griñán, de consejero de Economía y Hacienda (2004-2008), la Intervención General cuestionó por tres veces (años 2005, 2006 y 2007) el arbitrario método implantado por la Consejería de Empleo pero, como ha reconocido la propia Mar Moreno en su rueda de prensa, aquél se mantuvo “por una decisión técnica y política”.
Más claro, agua. La Intervención General de la Junta, a las órdenes por entonces de Griñán, dio la voz de alarma, pero hubo una decisión “política” (¿quién la avaló?) de mantener un sistema ajeno al procedimiento administrativo y que ha propiciado tal cantidad de falsas prejubilaciones.
Cuando Nixon dimitió por el caso Watergate, dijo que más que por el asunto puntual del intento de espionaje al partido rival por los falsos fontaneros en el hotel del mismo nombre, lo hacía por haber permitido que se crearan las condiciones para que se produjera aquel escándalo que puso fin a una era de la política norteamericana.
En Andalucía, pese a que con el ‘EREgate’ se han dado también las condiciones propicias para el escándalo de las falsas prejubilaciones por una decisión política (Mar Moreno ‘dixit’) de ‘sostenella y no enmendalla’, ni siquiera se ha creado una comisión de investigación en el Parlamento.
Será que Andalucía es diferente.
50 centímetros
El (sin) Ayuntamiento de Monteseirín, que pese a tener 500 funcionarios en las caracolas cartujanas de Urbanismo ha de enterarse por la denuncia de un ciudadano de la construcción de un ático en la Casa de la Moneda (sita a 500 metros del Consistorio), ha confirmado que las obras paralizadas tras el escándalo tenían la preceptiva licencia, pero….Pero aquí viene lo risible. Según el ausente gobierno local, “se han ejecutado una serie de actuaciones no contempladas en el proyecto inicial y que el promotor deberá explicar debidamente para poder continuarlas”. ¿Cómo que explicar para continuar? Si el ático, que el Ayuntamiento trata de minimizar reduciéndolo a una mera elevación del pretil en unos 50 centímetros –vayan a verlo con sus propios ojos y juzguen-, no estaba en el proyecto arquitectónico presentado ante la Gerencia de Urbanismo, es ilegal y punto. No hay nada que discutir con los promotores salvo, en todo caso, el día y la hora en que entre en acción la piqueta para echar abajo la planta postiza y devolverle a la Casa de la Moneda su aspecto original.
De 4 a casi 40
Mar Moreno anunció que la Consejería de (Des)Empleo ha detectado 37 nuevos casos de falsos prejubilados conforme al ‘modus operandi’ de Mercasevilla, cuya isocrona llegaría hasta el ayuntamiento de El Pedroso, de donde salió el director general que cantó lo del ‘fondo de reptiles’. La Junta, que decía tenerlo todo controlado, sólo ha inspeccionado ahora (¿qué inspección hizo antes?) una treintena de empresas acogidas a los EREs tramitados sin luz ni taquígrafos. Sumados estos casos a los dos de Mercasevilla, ya van 39. El promedio es de 1,3 falso prejubilado por cada ERE que, según la Junta, no eran EREs, sino ayudillas individuales, como aquellas que al margen de Hacienda dio Monteseirín por las víctimas del Bazar España y luego vino el Fisco reclamando su parte. Recordarán que el ‘griñanini’ portavoz socialista en el Parlamento, Mario Jiménez, despachó este escándalo diciendo que era cosa de “cuatro sinvergüenzas”. Los cuatro son ya casi 40. Diez veces más. ¿Cuántos sinvergüenzas necesita el PSOE para crear una comisión de investigación en el Parlamento?
El ERE y yo
Sabido es que el nuevo PSOE se forjó en un despacho laboralista de Capitán Vigueras. Salvo el teatrero Alfonso Guerra, los próceres del neosocialismo se precian de ser expertos en Derecho Laboral, desde Felipe González hasta Pepe Griñán (inspector de Trabajo), pasando por Escuredo y Chaves. Este le debe a Federico Durán el favor de que su plaza como ‘profe’ en la materia se la trasladara desde el País Vasco a Andalucía. Los discípulos de esta escuela sevillana del Derecho juran que no hay un fondo de reptiles en la Junta para untar a empresas amigas, porque en realidad la pasta no se repartió a los EREs de Mercasevilla, Río Grande, Egmasa, Hitemasa…, sino a los trabajadores a título individual. ¿Y por qué he de dudar yo de la palabra de esos sabios? No dudo, sino que la hago mía. Aviso a navegantes: voy a presentar en la ventanilla de la Junta un expediente de regulación de empleo de mí mismo, un ERE unipersonal. Albergo la secreta esperanza de trincar al menos las migajas de esos 647 millones que ni pasan por el Consejo de Gobierno ni se publican en el Boja.
Almas muertas, almas vivas
Ivanovich Chichikov (Pavel) es el protagonista de ‘Almas muertas’, obra de Nikolai Gogol, considerado el precursor de la gran novela rusa moderna. En este libro, en el que los críticos encuentran reminiscencias del Quijote, Chichikov piensa que carecer de suficientes siervos a su servicio, por falta de dinero y de tierras para mantenerlos, le resta categoría en el mundo burgués en el que se desenvuelve.
Y se le ocurre una solución: ya que muchos terratenientes poseedores de ‘esclavos’ no los dan de baja del censo cuando mueren, porque la notificación del deceso les obliga al pago de impuestos, él compraría los títulos de propiedad de estas almas muertas para así poder lucirlos como signo de estatus social.
A tal efecto va recorriendo Rusia en su destartalado coche de caballos. Los grandes propietarios, aunque extrañados al principio por la índole del negocio que les propone, acaban aceptando, encantados de ahorrarse un dinero ante el Fisco. El viaje de Chichikov por las heladas estepas es convertido por Gogol en una excusa para hacer una radiografía social de ese inmenso país a caballo entre Europa y Asia.
FALSOS PENSIONISTAS
Una pluma como la del gran autor ruso hallaría hoy motivo de inspiración para otra novela que fuera el retrato de una época y la radiografía de Andalucía a partir del caso Mercasevilla, donde, al contrario que en ‘Almas muertas’, se engordan las prejubilaciones de los expedientes de regulación de empleo con almas aún vivas y pese a que jamás han tenido relación laboral alguna con la empresa municipal hispalense.
En el ERE del año 2003 fue incluida Carmen González, que nunca tuvo vinculación con Mercasevilla. Y ahora se descubre que la misma señora aparece como por arte de magia en el expediente promovido en 2005 por el restaurante Río Grande, pese a que tampoco trabajó allí nunca. Por tanto, alguien ha percibido en su nombre durante 8 y 6 años, respectivamente, una falsa prejubilación a cuenta del erario público.
Son 14 años, justamente los mismos que un vecino de Sanlúcar la Mayor, detenido hace cuatro días por la Policía, llevaba cobrando la pensión de un ‘alma muerta’: la de la tía de su esposa., aparentemente viva para la cuenta del banco donde ingresaba los pagos la Seguridad Social porque nunca notificó su muerte, como los terratenientes de la novela de Gogol pero por motivos opuestos: no para no pagar al Fisco, sino para que el Fisco le pagara a él. La picaresca andaluza incluso supera a la fabulación del gran escritor ruso.
INSPECCIONES INEFICACES
Volviendo a Mercasevilla, a la falsa prejubilada Carmen Fontela hay que unir el nombre de un dirigente del PSOE de Baeza, Antonio Garrido, también incluido en un ERE cuando jamás trabajó en la empresa municipal sevillana, y el de cinco operarios más que ni siquiera tenían la edad reglamentaria.
Tal como ha planteado en su brillante investigación el compañero Sebastián Torres, resulta cuando menos sorprendente que ni la Delegación Provincial de la Consejería de Empleo ni la Inspección de Trabajo detectaran estas irregularidades, pese a que las vidas laborales de los prejubilados deben incorporarse a los informes de los ERE.
Es evidente, pues, la existencia de, como mínimo, un descontrol administrativo, laxitud favorecida por la firma en 2001 de un convenio entre la Consejería de Empleo, cuyo titular era por entonces José Antonio Viera –hoy secretario provincial del PSOE-, y el IFA, dirigido por Antonio Fernández, posterior titular del Departamento –acogido a otro ERE en una bodega de Jerez cuando aún era consejero-.
Un convenio que permitió soslayar la normativa imperante en materia de subvenciones, con lo que los más de 600 millones de euros destinados por la Junta en el último decenio a EREs de empresas en crisis no habrían pasado por el Consejo de Gobierno ni sido publicados en el BOJA. De facto se otorgó un poder discrecional para manejar esa ingente cantidad de dinero, de ahí que la juez Alaya haya exigido ahora al Gobierno autónomo información sobre los criterios que ha seguido en la concesión de ayudas sociolaborales desde 2002.
CONSEJERÍA BAJO SOSPECHA
Parafraseando a Monteseirín en su famosa campaña electoral sobre el Urbanismo, toda la política laboral de la Junta está bajo sospecha, por lo que el PP no ha dudado en poner en su punto de mira al líder de los socialistas sevillanos, José Antonio Viera, al que ha calificado como el inventor del sistema con el que se habrían burlado los procedimientos reglados, esenciales en una Democracia, tal como sostenía Olivencia frente a Pellón cuando era el comisario general de la Exposición Universal de 1992 y el ingeniero cántabro quería regirse sólo por el principio de eficacia al margen de cualquier fiscalización.
El caso Mercasevilla demuestra que ni siquiera hace falta gobernar a golpe de Boletín Oficial, porque hasta el Boja ha sido omitido en el manejo de cantidades multimillonarias. La Junta de Andalucía no sólo ha creado una Administración paralela mediante una trama de sociedades y empresas ajenas a las luces y los taquígrafos del Parlamento, sino también unas pautas paralelas y ajenas a la norma digamos, aunque sea redundante, legal.
Una pauta en la que el descontrol es la norma, porque sólo así es posible asignar en EREs como el de Mercasevilla y el de Río Grande cientos de miles de euros a ‘almas’ que, al contrario de las de la novela de Nikolai Gogol, no estaban precisamente muertas, sino demasiado vivas.
Factor común
He aquí algunas de las noticias que publicaban los periódicos sevillanos en la entrada de año. Muere un anciano tras partirse la cadera al romperse la barandilla de la escalera del centro de salud Cisneo Alto, en el cual no funcionaba el ascensor y donde hubo de esperar dos horas la llegada de una ambulancia. La familia anuncia que se querellará contra la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Los afectados por las inundaciones de Écija (cinco durante el mes de diciembre, a un promedio de una cada seis días) han creado una plataforma para demandar a la Administración por su deficiente gestión e imprevisión de las riadas. El Tribunal Supremo confirma que debe pagársele una indemnización de 151.660 euros a un paciente que acudió al hospital San Sebastián de, vaya por Dios, en Écija tuvo que ser, a que le quitaran un sencillo quiste y acabó saliendo con un brazo amputado. ¿Cuál es el denominador común de todas estas noticias con que nos saludó el Año Nuevo para hacernos añorar el muy pésimo 2010? Respuesta: el lema de la Junta (‘Andalucía, imparable’).
Desprecio
El (sin) alcalde, que desvió 172 millones a las setas y otros delirios arquitectónicos para que además de la cotidianidad la posteridad lo tome por loco, el (sin), decía, hizo en plan trilero que ese dinero del PGOU para los sistemas generales de los futuros barrios acabara en el Metropol & Cía. Ahora ha tenido que entonar un ‘mea culpa’ en forma de pacto con los señores del ladrillo, para que no lo lleven directamente al Juzgado de Guardia. Para representarle en la negociación, el (sin) nombró a su valido Marchena, acostumbrado a disfrutar de gañote de pinceladas de mariscos al centro con los constructores, por aquello de su época de gerente de Urbanismo. Pero para su escarnio, y sorpresa de Monteseirín, los ladrilleros reclamaron otro interlocutor porque ya no le aguantan ni mijita sus modos matoniles. El desprecio de sus antiguos comensales ha sido un duro golpe a su vanidad. Y es que el valido ya no asusta a nadie desde que lo imputaron en Mercasevilla y los reyes magos le echaron carbón en el Ateneo. Como cantaba Dylan, los tiempos están cambiando.
La escoba de Zoido
Zoido denuncia que Lipasam, una de las ‘tontas’ del (sin) alcalde (ya saben, esas empresas municipales sanguijuela del Presupuesto por causas como las que siguen), ha eliminado 76 barrenderos mientras creaba 8 nuevas jefaturas a las que adscribía 31 enchufados a dedo. En el PSOE se dice que el (sin) utiliza las ‘tontas’ –y también las ‘listas’, como Emasesa- para colocar a sus afines del sector crítico antes del final de la mamela. Ninguno de estos jefecitos barre, porque a mayor graduación más lejos del cañón, pero como todos trincan, Sevilla está más sucia y la deuda de Lipasam va ya por 72 millones. ¿Y qué piensa hacer Zoido? Se inspira en ‘Si yo tuviera una escoba’, una canción de Los Sirex de sus años mozos y cuyo estribillo rezaba: si yo tuviera una escoba, ¡cuántas cosas barrería!. “Si yo tuviera (la escoba d)el bastón de mando –ha dicho Zoido- tengo claro que en Lipasam va a haber más gente limpiando y ningún carguete mandando’. Y resuenan Los Sirex: Muchachos, os voy a comprar una escoba a cada uno. Venga, barred, otra vez, con la escoba”.






