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Cámaras

La alerta dada por un transeúnte que pasaba por allí ha permitido la detención de tres rumanos que iban camino de una chatarrería  con una furgoneta cargada hasta los topes de piezas de carros de combate que habían robado en la abandonada Fábrica de Artillería, ese Bien de Interés Cultural que el Ayuntamiento quiere convertir en un almacén. Los cacos ya se están frotando las manos ante tal perspectiva. Cuenta una colega que hasta hace unas semanas se veían en la fachada del inmueble cámaras de seguridad dotadas con infrarrojos que tendrían que haber detectado cualquier movimiento en torno al edificio, pero no debían de estar operativas porque no dieron ninguna señal de alarma cuando se llevaron los elementos de los tanques. Al contrario, las cámaras de vigilancia del Plan Centro, que todo el mundo creía estaban desconectadas tras su derogación por Zoido, resulta que llevaban meses grabando todo lo que se movía por el Casco Antiguo. Enchufan lo que no deben y desenchufan lo que es preciso. Este Ayuntamiento tiene un serio problema con las nuevas tecnologías.

El patrimonio, la ‘maría’ municipal

Una de las sorpresas del gobierno de Zoido en este medio año largo de mandato ha sido su escasa sensibilidad respecto del patrimonio histórico, reducido, según los casos, a la condición de caja recaudadora, estorbo para la consecución de otros fines o mero almacén.
El nuevo alcalde no ha tenido empacho en convertir el Real Alcázar, patrimonio de la Humanidad, en señuelo con que incentivar la captación de patrocinios para la Copa Davis. Así, ofreció como contraprestación a la treintena de empresas patrocinadoras del evento deportivo el monumento para que organicen allí sus actos.
No sólo eso: dentro de su política de ‘puesta en valor’ del inmueble lo ha incorporado a la lista de espacios para la celebración de todo tipo de eventos, incluyendo el rodaje de un mayor número de películas si es posible, con todo el movimiento de medios y personas que implican. El nuevo conservador, el arquitecto Jacinto Pérez Elliot, autor de la polémica restauración  (destrucción, según los conservacionistas) de la antigua Posada del Lucero,  aboga por explotarlo turísticamente los 365 días del año, sin considerar las consecuencias del exceso de presión turística y que todo monumento  necesita de, al menos, un día de ‘respiro’ semanal.
El objetivo declarado es exprimir el limón del conjunto histórico, como se exprimían las cuevas de Altamira, para incrementar aún más los ingresos, ya que el excedente no revierte en el monumento para su mejora y conservación, sino en el Ayuntamiento. En vez de corregir la línea iniciada por Monteseirín, Zoido la continúa y amplía.
El Consistorio, mediante una fría carta, también ha conminado a los veinte artesanos del mercado del Postigo a desalojarlo cuanto antes para reubicar allí funcionarios de Hacienda. Aunque en este caso no parece en riesgo la integridad de la antigua Lonja y el Ayuntamiento puede invocar la caducidad de su concesión administrativa, la expulsión de los artesanos supone, al tiempo que otra muestra de insensibilidad, una ingratitud, por cuanto este colectivo salvó de la demolición el inmueble hace treinta años, cuando la Corporación Municipal pensaba derruirlo por no saber qué hacer con él.
Los artesanos lo rehabilitaron y lo han conservado a sus expensas en estos  seis lustros, ahorrándole costes de todo tipo al Ayuntamiento y convirtiéndolo en un atractivo turístico mediante el mantenimiento de la tradición artesanal sevillana. Dado su pequeño tamaño y sus grandes espacios diáfanos interiores, el desalojo del Postigo no resuelve el problema municipal de falta de sitio para sus funcionarios, pero sí destruye un maridaje entre artesanía y patrimonio que ha mostrado su vigencia a lo largo de treinta años.

NAVES DE RENFE

El reciente saqueo durante casi dos semanas de las antiguas naves de Renfe en San Jerónimo por un grupo de indigentes que acampó en su interior y que desmanteló hasta vigas de hierro de la cubierta  ha sido otro ejemplo de la falta de reflejos del Consistorio y de su escasa sensibilidad para la conservación del patrimonio industrial sevillano.
Testigos presenciales del expolio grabaron con sus cámaras el pillaje y alertaron tanto a la Policía local como al alcalde a través de su cuenta en Twitter. El Ayuntamiento tardó casi catorce días en reaccionar: expulsión de los expoliadores y cerramiento de los huecos que habían abierto en los muros de las naves.
Zoido había prometido durante la campaña electoral rehabilitarlas y convertirlas en un vivero de empresas. Ante el cansancio de los vecinos por una situación que se repite con demasiada frecuencia, el delegado del distrito llegó a proponerles la demolición de las naves y construir en su lugar un centro comercial, otro más en una ciudad saturada de ellos. Del vivero de empresas se ha pasado a la conversión de las naves en un solar, como paso intermedio a un destino por ahora incierto. Política de tabla rasa y tierra quemada en vez de recuperación y revalorización del patrimonio industrial.

ARTILLERÍA MULTIUSOS

Cuarto ejemplo de insensibilidad patrimonial: la conversión de la antigua fábrica de Artillería, catalogada como Bien de Interés Cultural, en un almacén para el material y los vehículos de los bomberos mientras se realizan obras de reforma en el parque central.
El plan del gobierno local ha sido motivo de confrontación tanto con PSOE-IU como con la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía. A pesar de las amenazas previas del delegado, Bernardo Bueno, el Gobierno autónomo ha acabado por reconocer que no podía impedir los propósitos del Ayuntamiento, al aferrarse éste a que no va a tocar la estructura del BIC ni acometer obra alguna, sino simplemente a usarlo como depósito con carácter provisional.
Imitando a Monteseirín, que ponía el ventilador de los dossieres cuando se sentía cercado por algún escándalo, el gobierno del PP ha caído en esos vicios que prometió combatir cuando estaba en la Oposición y ha filtrado que en época del PSOE también se utilizó Artillería como almacén, en concreto para que la Hermandad del Rocío de Sevilla diera cobijo allí a sus carretas y bueyes.
No podíamos imaginar que el nuevo gobierno procurase su justificación equiparándose al de Monteseirín. Se cura en salud proclamando además que se trata sólo de un uso provisional como almacén, tras el cual Artillería recuperará su condición anterior.
Bernardo Bueno, socarrón, ha subrayado con buen tino cómo es la ‘provisionalidad’ en Sevilla y recordado que el traslado del mercado de la Encarnación también iba a ser provisional y acabó durando 37 años.

Parches

Hace cinco años, cuando Zoido ni siquiera sabía que era el candidato ‘in pectore’ de Arenas para la Alcaldía, Raynaud ya quería ir con un notario levantando acta de las losetas defectuosas colocadas a toda prisa por Monteseirín en la Avenida y la calle San Fernando para llegar a tiempo a las elecciones municipales con su presunta peatonalización. Por ironías del destino, tiene hasta gracia que ahora sea Espadas el que denuncie no las chapuzas de su correligionario, sino los parches sor Virginia de cemento de Zoido para rellenar los huecos dejados por las frágiles baldosas monteseirinescas, pese a que en su día la constructora de las cuatro letras adjudicataria de las obras las presentó como el no va más de la dureza granítica. Cierto es que los rellenos provisionales son antiestéticos, pero más antiestéticas y peligrosas aún eran las losas rotas heredadas del anterior mandato. El cemento postizo de la Avenida es una metáfora de lo que le sucede a Zoido, condenado a ir parcheando cuanto halla a su paso para taparle a Sevilla los agujeros legados por Monteseirín.

Tarjeta roja

El Supremo estima inadmisible el recurso contra la anulación de la biblioteca en el Prado porque era nula de pleno derecho al haber sido expulsada ya del ordenamiento jurídico. Tarjeta roja. Es la decimotercera sentencia favorable a los vecinos y contraria a la Hispalense, cuyo rector, Joaquín Luque, era vicerrector de Infraestructuras cuando se promovió el ilegal proyecto y se acordó eximir al Ayuntamiento de Monteseirín y Marchena, los dos embaucadores, de cualquier responsabilidad sobre lo que acaeciera. La Hispalense debió haber demolido las obras en julio de 2009, cuando las paralizó el TSJA, y no gastar 10.400 euros/día  en su vigilancia y mantenimiento, empecinada en un recurso tras otro. Los ha perdido todos y en estos dos años y medio, aparte del dinero en la fallida construcción, ha gastado 11.232.000 euros en sostener aquel esqueleto de cemento. Un despilfarro del que Luque, cuya única salida es la dimisión, se hace el loco. Hoy, como no han derruido la biblioteca, la locura de Luque nos cuesta a los sevillanos otros 10.400 euros. Y así sucesivamente.

Las naves de Renfe

Inspirado quizás por el vagón del maharajá, construido para un viaje a la India que la británica reina Victoria  nunca emprendió y que se conserva en el museo minero de Riotinto, el Loco de la Colina (alias Jesús Quintero), compró otro del desaparecido tren ‘Al Andalus’. ¿Para qué? Para estacionarlo, como símbolo, ante  las naves de Renfe en San Jerónimo,  que iba a rehabilitar para convertirlas en una especie de taller renacentista de la cultura y cuya cesión negociaba con el Ayuntamiento. Y en eso llegó Torrijos, reciente por entonces su pacto con Monteseirín, y dijo que nones: ni contenedor cultural ni audiovisual, sino gran  ‘Ciudad del Empleo’ de 40.000 m2 de extensión abrazando las antiguas naves ferroviarias y albergando hasta las sedes de la Confederación Empresarial Sevillana, la UGT y CCOO. Quintero acabó montando su teatro en la calle Cuna, Sevilla perdió la ocasión de ver rehabilitadas y con un uso noble las naves ferroviarias, los saqueadores las expolian cada día un poco más y de la Ciudad del Empleo de Torrijos se ha perdido hasta la memoria.

La estatua

Hacía tiempo que no iba a la Catedral. Aquel día, sin prisas, se presentó la ocasión y entré de nuevo en esa maravilla. Me percaté de que al pie de una de las enormes pilastras, no muy lejos de la tumba de Colón, había una escultura de Juan Pablo II. Era la esculpida por  Miñarro, que ha sido ubicada de forma imaginaria en diversos puntos del entorno catedralicio: debajo del magnolio que el canónigo Gil Delgado quería cortar por miedo a sus raíces (propuesta fracasada, a Dios gracias);  al lado de la Casa de la Moneda; en la Puerta de Jerez, compitiendo con la fuente; en la Plaza de la Contratación y, ahora, junto al convento de la Encarnación como si fuera cosa hecha aunque la Junta lo desmiente. No comprendo esta obsesión, que frisa en campaña, por ocupar la calle como sea con la estatua del Pontífice. A mí me pareció perfecta su ubicación en el interior del tercer mayor templo de la Cristiandad. Si las esculturas de Papas y santos abundan empotradas en las columnas de la basílica de San Pedro en Roma no veo por qué Sevilla habría de enmendarle la plana al Vaticano.

Guía del Ocio para las fiestas navideñas

Por gentileza de Juan Luis Pavón ofrecemos la guía del ocio para estos días de fiestas en torno a la Navidad:
Hay muchas opciones tanto para adultos como para menores. La primera a tener en cuenta es la apertura del Pabellón de la Navegación. Es a partir del 29 de diciembre. Con nuevos contenidos, con un espectacular ‘mar de luces’, con un concepto moderno para sentir que se vive una experiencia atractiva en un espacio de divulgación histórica y cultural, el edificio más visitado de la Expo’92 ha de volver a ser un referente en Sevilla.La visita también incluye subir a la Torre Mirador, a 50 metros de altura se tiene una extraordinaria vista de la ciudad. Para más detalle, el teléfono 95 404 31 11 y la página web www.pabellondelanavegacion.es

Ahora que parece que Sevilla redescubre al fin las capacidades que brillaron en la Expo’92, en la Plaza de San Francisco se ofrece a diario durante todo el periodo navideño un espectáculo audiovisual que se proyecta sobre toda la fachada inacabada del Ayuntamiento. Con imágenes de gran tamaño sobre la ciudad, su historia, su arte y motivos navideños. Es muy llamativo. De lunes a viernes hay pases a las 19:00 y a las 21:00. Los fines de semana hay tres pases, a las 19:00, 20:20 y 21:30.

Para patinar sobre hielo, hay al menos tres opciones. La pista más grande es la que se ha montado en los jardines del Prado de San Sebastián, donde hasta el 15 de enero hay un parque de atracciones navideño que incluye una noria de 45 metros de altura, y un tobogán de 30 metros de largo. El recinto, con entrada libre, está activo a diario desde las 12:00 y hasta las 23:00.

Además, hay una pista de hielo en el centro comercial Zona Este, en Sevilla Este, hasta el 29 de enero.

Y en Tomares, en horario de 12:00 a 21:00 también se puede disfrutar de una pista de hielo de 400 metros cuadrados hasta mediados de enero, con el aliciente de que se trata de ‘hielo ecológico’. Es decir, una superficie plástica de gran calidad con el mismo grado de deslizamiento que el hielo para patinar, de la que tiene la patente mundial la empresa sevillana Xtraice (y ha ganado por ello premios internacionales, hasta el punto de ser contratada por Walt Disney para montar una pista en Eurodisney París), lo que permite montar pistas en cualquier lugar sin necesidad del gran gasto energético que requieren las otras para mantener el hielo sin que se derrita.

Un parque de diversión infantil que está teniendo cada vez más adeptos es Educápolix, está en el Polígono PISA, c/ Juventud, 9. Sólo estará cerrado los días 24, 25 y 31 de diciembre, 1 y 6 de enero. De lunes a viernes de 17:00 a 21:00, sábados y domingos de 12:00 a 21:00. Ver www.educapolix.com

En el Teatro Central está en cartel hasta el viernes 23, a las 18:00, la comedia de teatro-danza de la compañía La Tarasca sobre las novelas policiacas de Agatha Christie. Se titula ‘Amnesia, 13 negritos’, y demuestra el talento de esta compañía sevillana para hacer espectáculos de calidad que gusten a padres e hijos.

 

Si aún no ha visto el Monasterio de Santa Clara, tiene ahora tres motivos para no dejar pasar la oportunidad. En primer lugar, por lo que está ya restaurado del recinto conventual de origen medieval. En segundo lugar, por la estupenda exposición que se acaba de inaugurar sobre Bécquer, un escritor que debería ser mucho más conocido por sus paisanos. Y en tercer lugar, por la exposición dedicada a la riada del Tamarguillo de 1961, de la que se cumplen 50 años, con todo lo que supuso como hito que sigue vivo en la memoria colectiva, y que dio paso a la transformación urbana de buena parte de la ciudad. Recuerde, la entrada a Santa Clara es por la calle Becas, perpendicular a Lumbreras y cercana a la Alameda. Horario: martes a sábado de 11:00 a 14:00 y 16:00 a 20:00, domingos y festivos de 11:00 a 14:00

En el estupendo nuevo teatro de Alcalá de Guadaíra, el llamado Auditorio Riberas del Guadaíra, con capacidad para mil personas, están viéndose espectáculos de nivel nacional. Ya han pasado por él Bisbal y Aute, y esta semana, los días 22 y 23, a las 22:00, se puede asistir al musical sobre las cancones de Abba que ha triunfado en la Gran Vía madrileña.

Tortuga

El Consejo Andaluz del Patrimonio Histórico es el máximo órgano consultivo en esta materia de la Junta de Andalucía y sus decisiones, aunque no vinculantes, deben ser tenidas “muy en cuenta”. Este organismo se articula en seis comisiones, una de las cuales, la Andaluza de Bienes Inmuebles, ha tenido a bien abrir un debate interno para decidir “antes de Navidad” si emite o no un informe sobre el impacto de la torre Pelli. Informe que, en caso de ser emitido, se supone deberá elevar primero al plenario para que lo haga suyo, o no.  Osea, que meses después de iniciada la construcción del rascacielos, cuyo proyecto se dio a conocer hace tres o cuatro años;  al cabo de casi dos semanas de la visita a Sevilla de la misión de la Unesco;  con la cuarta parte de la torre ya erigida y con el plan de ir levantando una planta cada semana de las 30 pendientes, los señores de la Junta de Andalucía deciden pensar si van a decidir algo algún día. Si algún día se deciden a comunicar su decisión, la torre probablemente estará ya terminada. ¿Y para esto queríamos ser una Autonomía?

Banderas negras

La asociación conservacionista Ben Baso ha tenido la luminosa idea de izar banderas negras para señalar en Sevilla los atentados contra el patrimonio histórico-artístico, los adefesios urbanísticos, los inmuebles abandonados a su suerte y otras barbaridades similares. El anti-monumento que pasará a la historia por haber sido el primero marcado por el negro luto de esta bandera es el abrevadero disfrazado de fuente impulsado por Monteseirín en los Jardines de Cristina. Ya puestos, hasta podría llenarse con toda el ‘Agua de Sevilla’ sobrante fabricada por su valido, Manuel Marchena, y que ahora Emasesa no sabe dónde colocar. Ben Baso no debería limitarse a izar banderas negras por doquier en nuestra ciudad (los abadonados Humilladero de San Jerónimo y el hospital de San Lázaro son los próximos candidatos), sino extender esta iniciativa a través de Internet al resto de España, Europa e incluso el mundo. Banderas negras planetarias pueden ser la última esperanza para frenar la destrucción de nuestra herencia cultural ante la manifiesta inoperancia de la Unesco.

 

 

 

El lucro cesante

Zoido reiteró en el encuentro ‘Nueva Economía’ que no pondrá en riesgo la declaración de Sevilla como Patrimonio de la Humanidad y, lo más significativo, añadió en presencia del presidente de Cajasol, promotora de la torre Pelli, que “ni la Caja permitirá que la ciudad la perdiese”, aunque la entidad financiera sigue insistiendo en que el rascacielos es “muy positivo” para la ciudad (Pulido ‘dixit’).
El alcalde, pues, apunta a un hipotético (subrayo lo de hipotético) escenario en que el Ayuntamiento declararía lesiva para el interés público la licencia de obras  e iniciaría la negociación para indemnizar a Cajasol, un supuesto para el que se ha barajado una cifra de 200 millones de euros por lucro cesante.
Pero antes de llegar a ese extremo hay que preguntarse hasta qué punto es “muy positivo” para la propia Cajasol y Sevilla el rascacielos y si tiene lógica económica, al margen de cómo se haya otorgado la licencia y del debate patrimonial.
Cuando Pulido anunció en 2007 que el proyecto de torre de 178 metros diseñado por César Pelli sería el que se construiría en la Cartuja, con una cifra de inversión elevada dos años más tarde por la consultora Deloitte hasta 353 millones de euros, aún nos hallábamos en pleno ‘boom’ inmobiliario.
El ‘boom’ en realidad era una burbuja que estalló con la quiebra de Lehman Brothers en 2008 por  las hipotecas-basura, las cuales desvelaron el desmedido riesgo inmobiliario asumido por las entidades financieras.
Ya en plena crisis, Cajasol difundió en marzo de 2009 el estudio de Deloitte para acallar la oposición a la torre: con su construcción se iban a crear más de 4.000 empleos en Sevilla; en su primer año generaría más de 561 millones de euros y mantendría 11.327 puestos de trabajo; en el segundo, 795 millones y 16.106 empleos; y en el noveno, 1.351 millones y 27.910 empleos.
El rascacielos lleva meses en construcción (se ha rematado ya en una cuarta parte) pero el paro no deja de crecer en Sevilla: un 7,47% más que hace un año y 217.689 personas afectadas. Por tanto, su efecto en el empleo (los anunciados 4.000 puestos de trabajo se habrían tenido que notar) no ha sido el estimado o se ha diluido.

EL RIESGO INMOBILIARIO

El estallido de la ‘burbuja’  ha puesto de manifiesto la incoherencia de asumir un riesgo inmobiliario aún mayor con una obra de la magnitud del rascacielos  y al coste de 353 millones de euros. El Banco de España ha levantado el velo de las Cajas, forzado por los tests de estrés impuestos por la UE al sector financiero, y el pasado enero aquéllas desvelaron su exposición al riesgo del ladrillo: 148.969 millones de euros en conjunto. Previamente, según publicó este periódico, Cajasol fue obligada por el Banco supervisor a integrarse en Banca Cívica debido a un ‘agujero’ estimado en mil millones de euros. Pues bien, la exposición de Cajasol/Banca Cívica al riesgo inmobiliario ascendía a 9.187 millones de euros.
La morosidad en el sector promotor e inmobiliario de Cajasol era del 16,5%, muy superior a la media de las entidades financieras. Cajasol/Banca Cívica tuvo que pedir una primera ayuda de unos mil millones de euros al FROB para paliar esta situación y sufragar, a un coste inicial de 327 millones de euros, la prejubilación de 1.100 empleados y el cierre de 116 sucursales para ahorrar costes, número que se sumó a las 200 oficinas clausuradas previamente.
La carta de Zoido al Gobierno en la que planteaba la asunción de responsabilidades por el rascacielos, es lógica a la luz de estos datos porque ¿tiene sentido que a través del FROB se inyecten mil millones de euros a Cajasol/Banca Cívica debido al riesgo inmobiliario contraído para que esta entidad incremente ese mismo riesgo destinando 353 millones de euros a construir una torre de oficinas? ¿Tiene sentido gastar por un lado 353 millones en un rascacielos mientras que por otro se aplian 327 millones del FROB a reducir la plantilla en 1.100 empleados? ¿Crea empleo Cajasol/Banca Cívica con la torre Pelli o más bien lo destruye para seguir construyéndola?
Tal como está la situación, ¿puede el rascacielos ser un gran negocio inmobiliario que reporte esos augurados beneficios a Cajasol/Banca Cívica y Sevilla? Confrontemos las expectativas con la realidad. En Madrid, con mucha más actividad económica que aquí, los cuatro rascacielos más altos de España (uno, de 250 metros) y que componen el ‘Business Area’ de la capital aún estaban vacíos en un 75% dos años después de su comercialización a entre 29 y 42 euros/m2.
BNP Paribas presentó EN 2010  un informe sobre el mercado inmobiliario sevillano según el cual la contratación de oficinas se redujo en un 37% en 2009 por tercer año consecutivo y había una superficie disponible de 174.000 m2, equivalente a dos veces y media la futura torre Pelli. Así pues, no sólo se ha hundido la demanda, sino también los precios, con varios años de reajuste a la baja (-10% en 2009).
Para que se pueda conceder una indemnización por lucro cesante la jurisprudencia exige: 1) que exista y pueda ser probado; y 2) que pueda determinarse la cuantía que se ha dejado de percibir.
¿Se han dejado de percibir acaso rentas por alquileres en la torre Pelli por valor de 200 millones de euros? No. ¡Si aún no hay tales oficinas!. Y ya hemos visto cómo de hundido está el mercado inmobiliario. Por tanto, salvo el valor tangible de lo construido físicamente, el resto de lo que rodea a la torre se basa en meras lucubraciones sobre el papel. Y en este caso el papel, al contrario de lo que se dice, no lo soporta todo.