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Reponer

El rector de la Hispalense, que ya era vicerrector de Infraestructuras cuando se gestó el proyecto de la ilegal biblioteca universitaria por él mismo ejecutada en una zona verde del Prado, está buscando escaparse por la tangente al declarar que el Supremo no ha sentenciado que haya que derribar la susodicha en ningún caso y que está evaluando la mejor manera de ejecutar esa sentencia de común acuerdo con el Ayuntamiento. Esto huele a componenda, contubernio, pasteleo o como quiera llamarse y, para más ‘inri’, con un alcalde juez. ¿Se saltará Zoido a pídola el fallo del Supremo? Los vecinos le han recordado al rector que la sentencia ordena “reponer el estado original de la parcela”, lo cual implica la demolición. Es lo mismo que decía el Reglamento de la Expo a los participantes: devolver la parcela tal como se les había entregado. Y todos lo entendieron a la perfección: sin pabellón, osea, con el pabellón demolido. Claro que España, y más aún Sevilla, es diferente. Para el rector la palabra ‘reponer’ sólo le evoca al ‘reponedor’ de mercancías del supermercado.

Símbolo

¿Y qué ganamos los vecinos de Sevilla con que se reponga el solar de la biblioteca universitaria impulsada en el Prado de San Sebastián por Monteseirín y Marchena a su estado anterior? ¿Quién de las generaciones futuras guardará memoria de este triunfo judicial popular sobre la soberbia y las tropelías urbanísticas del Poder si el trozo amputado al jardín se repuebla de árboles y plantas y se funde con el resto del parque como si aquí no hubiera pasado nada de nada? Lo mejor no es que se recupere la zona verde tal como estaba, sino que se deje tal como está ahora, mutilada por efecto del contubernio entre Miguel Florencio y el exalcalde y con la biblioteca de catálogo de Zaha Hadid, que ni siquiera se dignó a venir a Sevilla, a medio construir, como un recordatorio permanente de la victoria del pueblo y advertencia a gobernantes futuros de hasta dónde conducen la chulería y la prepotencia. Frente a las ‘setas’ de la Encarnación, erigidas como hito triunfalista del Régimen, deben seguir alzándose su contrapunto, las ruinas de Palmira de la era Monteseirín.

 

La maldición

Bela Guttman fue un exitoso entrenador, equivalente en su época a Mourinho o Guardiola hoy. Hizo campeones a equipos de diferentes países y forjó al gran Benfica de Eusebio, ‘la perla negra’, con el que ganó sendas Copas de Europa al Barcelona de Kubala y al Real Madrid de Di Stéfano. Pese a su hoja de servicios, su  mezquino presidente no le renovó el contrato y entonces lanzó una maldición: “Sin mí, el Benfica no ganará una copa europea en los próximos cien años”. Desde entonces ha pasado medio siglo, el Benfica ha disputado varias finales y la maldición se ha cumplido: ha perdido todas. Rafael Moneo es uno de los más laureados arquitectos del mundo. Catedrático, doctor honoris causa por numerosas universidades, premio Pritzker y Van der Rohe….Pese a su historial, en 1999 un mezquino Monteseirín le tumbó el nuevo Ayuntamiento que para Sevilla había proyectado en el Prado. Desde entonces, allí han intentado alzar desde un hotel a la Biblioteca universitaria, pero nada, todo se viene abajo. Para mí, sobre ese sitio pesa una maldición, la maldición de Moneo.

 

 

El ‘Setarium’

‘Cultura desecha la ocurrencia de Monteseirín de exhibir el tesoro del Carambolo en las ‘setas’. El título no podía ser más exacto al incluir el término ‘ocurrencia’, porque no de otra manera podía calificarse el capricho del (ex) de mezclar churras con merinas arqueológicas para exhibir un tesoro tartésico (o fenicio) en un yacimiento romano, con la complicidad de su amoroso arqueólogo de cámara y a costa de cargarle a los sufridos contribuyentes sevillanos la compra de una urna anti-Fukushima con tal de convencer a Cultura y convertir así el ‘Antiquarium’ en el ‘Setarium’, al que todo le cabe. Ni a Paulino Plata ni a la ministra Sinde(scargas) les ha convencido el argumento marchenero de democratizar las vistas del Carambolo, cuyo destino seguirá siendo la caja fuerte en que lleva custodiado 50 años o el Museo Arqueológico, el único que es único y no un sucedáneo como el ‘Setarium’. Menos mal, porque de haber sido al revés, el (ex) se habría vanagloriado a perpetuidad de ser como el Cid y de ganar batallas después de muerto (políticamente, se entiende).

 

 

Farolas, bancos y catenarias

El sino de Zoido parece estar ligado al mobiliario urbano. Si preparó su asalto al Poder elevando a razón de estado desde el banco de Bellavista hasta la basura de El Vacie, ya como alcalde electo ha vuelto a situar en el centro de la escena política los elementos funcionales/decorativos de las plazas al anunciar su intención de retirar paulatinamente las  popularmente conocidas como farolas-ducha y bancos-Ikea que Monteseirín instaló en la Alfalfa, Pan y Pescadería por el proyecto de ‘La piel sensible’, eufemísticamente denominado de recuperación de estos espacios  cuando significó su completa transformación estética y un gasto global, incluyendo cambio del pavimento, superior a los 3 millones de euros.

El nuevo alcalde  cree hacerse eco de la opinión de gran parte de los sevillanos –sus veinte concejales avalan el refrendo mayoritario a sus postulados- al expresar su propósito de “recuperar la coherencia y la armonía en el casco histórico tras las improvisaciones” del gobierno PSOE-IU, por lo que repondrá las clásicas farolas fernandinas y los bancos de forja, bien cuando haya disponibilidad presupuestaria, bien cuando el deterioro de este mobiliario –muy acusado en el caso de los bancos de madera, material inapropiado para nuestro clima salvo que sea objeto de un mantenimiento continuo- así lo aconseje.

Según Zoido, en ningún caso se va a derrochar un solo euro, porque los elementos sustituidos se aprovecharán en otras zonas de la ciudad más acordes con su diseño vanguardista.

 

CASI 400.000 EUROS

 

 

Espadas, el líder de la Oposición, ha calificado el anuncio del nuevo alcalde de “despilfarro” porque a su juicio supone la sustitución de algo que no está en mal estado, cuando hay que atender otros asuntos más urgentes. Asimismo, ha criticado a Zoido por querer trasladar a otras zonas el mobiliario urbano que no le guste para el casco antiguo, con lo que está practicando una política “de escaparate”.

Las farolas y bancos objeto de esta controversia fueron instalados hace tan sólo cuatro años, pese a lo cual los segundos ya muestran evidentes señales de un acusado desgaste.

El gobierno saliente ha filtrado que sólo las 17 farolas-ducha y otros tantos bancos-Ikea en las tres plazas  costaron 390.000 euros, IVA incluido, un precio aparentemente excesivo para el escaso número de unidades adquiridas y su cuestionable calidad.

 

FAROLAS POR CATENARIAS

 

Espadas  ha olvidado la existencia de un precedente en la era de Monteseirín, el mismo que en otro de sus funambulismos políticos incumplió el rompedor proyecto de ‘La piel sensible’ cuando por miedo a las opiniones adversas que ya estaba suscitando la transformación de las plazas del centro decidió mantener la estética tradicional de la del Salvador.

En la primavera de 2008, Monteseirín, igualmente receptivo a las críticas por el impacto visual que causaban los rechonchos soportes en que se apoyaban las catenarias del tranvía a su paso por la Avenida, dio orden a Tussam de que los desmontara y sustituyera por unas farolas fernandinas  más altas de lo habitual y que merced a una ingeniosa idea del gerente, Carlos Arizaga, permitían el camuflaje de los cables del ‘Metrocentro’

El entonces vicepresidente de Tussam, Guillermo Gutiérrez, destacó que la empresa municipal de transportes había cumplido el mandato del alcalde “con mucha dificultad”, ya que “se ha tenido que reponer la cimentación en muchas de las farolas que ya lucen en este tramo (desde la Plaza Nueva hasta la catedral)”. Y añadió: “Desde el punto de vista estético hemos ganado bastante”.

Según Gutiérrez, los postes sustituidos se iban a reutilizar en el proyecto de ampliación del tranvía entre el Prado y San Bernardo primero, y, posteriormente, hasta Santa Justa, una reutilización de la que no se ha tenido noticia hasta ahora (para empezar, los nuevos postes son incluso de distinto color que los antiguos).

El coste de aquella operación de reposición de farolas en el Centro por razones exclusivamente estéticas y no por el deterioro de un material completamente nuevo fue de 700.000 euros, es decir, un 80% más caro de la que propugna Zoido tres años después para cambiar las farolas-ducha y los bancos-Ikea de tres plazas del casco antiguo.

 

MUTISMO HASTA HOY

 

¿Qué dijo entonces Espadas, correligionario de Monteseirín, y qué dijeron los adalides del diseño rupturista de ‘La piel sensible’ sobre esta sustitución de postes en perfecto estado por farolas  tradicionales? Absolutamente nada. Guardaron un total mutismo y no tacharon los trabajos de despilfarro, política-escaparate, agravio comparativo a los barrios por trasladarles en el futuro los postes que no se querían para el Centro ni aludieron a las necesidad  de atender con esos 700.000 euros otras prioridades más urgentes.

Tampoco dijo ni mú el delegado de Cultura, Bernardo Bueno, que ahora arguye  que para cambiar las farolas y los bancos hay que pedirle permiso a la Comisión de Patrimonio, la misma que estuvo igual de silente cuando Monteseirín cambió las farolas clásicas de la Avenida junto a la catedral (patrimonio de la Humanidad) por los horrendos soportes del tranvía primero y deshizo la operación después. ¿Cuándo vulneró la ley de Patrimonio, al principio o al final?

Estamos ante dos operaciones urbanísticas semejantes por criterios meramente estéticos. Por tanto, si no se condenó la primera, no hay razones objetivas para hacerlo con la segunda, salvo que se actúe por una sinrazón política.

 

‘Il Braghettone’

Daniele Ricciarelli, pintor y escultor manierista italiano más conocido como Daniele da Volterra por su lugar de nacimiento, ha pasado a la historia no por sus méritos artísticos, sino por haber cumplido el encargo de la Curia vaticana de velar las desnudas figuras pintadas por Miguel Angel en los frescos (200 m2 de superficie) del Juicio Final, en la Capilla Sixtina. Aquella labor de tapavergüenzas le valió el sobrenombre de ‘Il Braghettone’ (puede leerse un corto relato novelado al respecto en http://eldibujante.com/2011/03/09/il-braghettone/).

miguelangelA pesar de que en una tabla conservada en el museo Capo di Monte (Sicilia) se reproduce exactamente la escena del Juicio Final tal como la plasmó Miguel Angel, calificado como ‘el artista de Dios’ (diseñó la cúpula de San Pedro como arquitecto; decoró la Capilla Sixtina como pintor, y como escultor esculpió ‘La Piedad’), en la restauración acometida por Colalucci a finales del pasado siglo se decidió no eliminar todas las veladuras de los desnudos, por razones técnicas e históricas, y parte de los postizos de ‘Il Braghettone’ perdurarán para siempre en esa maravilla que es la Sixtina (para una visita virtual en 3D, pulse http://www.vatican.va/various/cappelle/sistina_vr/index.html y mueva el ratón del ordenador en todas direcciones).

EMULACIÓN

En los estertores de su mandato, Monteseirín ha emulado a ‘Il Braghettone’ al encubrir sus propias vergüenzas políticas con unas enormes lonas en diversos puntos de la ciudad y, de matute, hacer campaña.

BraghettoneHace al menos cuatro años que el Ayuntamiento prometió la rehabilitación y reutilización para nuevos fines del mercado de la Puerta de la Carne (destinado a albergar el ICAS) y los kioscos del Paseo Catalina de Ribera (alguno iba a ser sede de la Unidad Ciclista de la Policía Local), sin que en este tiempo haya hecho nada. Para ocultar el lamentable abandono de estos edificios, Monteseirín ha cubierto las deterioradas fachadas y las rotas ventanas con, entre otras, gigantescas fotografías de las setas de la Encarnación y de la torre Eiffel de París, a fin de parangonar ambas como iconos de la modernidad y de similar categoría artística..

Al tiempo que ocultaba el estado de los inmuebles en plan ‘Il Braghettone’, Monteseirín reeditaba con sus lonas publicitarias su campaña de autobombo ‘Sevilla se ve’, pese a lo dispuesto en la nueva normativa. Al final, la Junta Electoral de Zona ha tenido que requerir al Ayuntamiento para que retire de inmediato esta publicidad encubridora. Es la segunda vez que Monteseirín es sancionado o amonestado por vulnerar la ley electoral, ya que hace cuatro años buzoneó  revistas hagiográficas de su propia figura.

VERGÜENZAS POLÍTICAS

Monteseirín no sólo ha actuado como ‘Il Braghettone’ tapando las vergüenzas de una parte del patrimonio, sino también las de su socio de gobierno, IU, en la Fundación DeSevilla, uno de los chiringuitos que se reservó Torrijos en el reparto de parcelas de poder. En tan sólo cuatro años, la fundación a través de la cual el grupo de Torrijos canaliza dinero de los sevillanos hacia proyectos de cooperación en países de regímenes políticos afines, como Cuba y Nicaragua, ha acumulado un desfase patrimonial de 1,6 millones de euros.

Es un ‘agujero’ del suficiente diámetro como para que hasta pudieran exigírseles responsabilidades a los patronos de la Fundación y, por tanto, la coalición PSOE-IU tenía urgente necesidad de taparlo como fuera en la última oportunidad posible antes del 22-M: un pleno extraordinario en el que, para obstaculizar aún más a  la Oposición, el expediente fue entregado al PP poco antes de su inicio.

El informe de la Intervención ha sido demoledor, al haberse detectado un cúmulo de irregularidades  como justificantes sin la documentación original; justificantes emitidos por terceros en vez de por la fundación; justificantes escritos en árabe; justificantes registrados en ejercicios distintos al de su emisión; transferencias bancarias sin justificación o justificados con simples ‘recibí’….

monty-torryLa conclusión del interventor a la luz de tal cantidad de anomalías es que no sólo no procedía tapar el agujero de 1,2 millones de euros, sino que tampoco se debían abonar otros dos millones pendientes.

COMO CON LOS ERE

El Ayuntamiento ha hecho al informe de la Intervención General el mismo caso omiso que la Junta de Andalucía a su interventor en relación con la creación del ‘fondo de reptiles’ que ha propiciado el escándalo de los ERE y los falsos prejubilados, y eso que en este caso no podrá alegar el Consistorio que no ha recibido suficientes ‘códigos rojos’ de alerta sobre el chiringuito de IU.

El desprecio del Ayuntamiento y la Junta, ambos en manos del PSOE,  a entes supervisores como la Intervención, la Cámara de Cuentas y el Defensor del Pueblo denota su concepto totalitario del Poder y la inutilidad de este tipo de organismos, convertidos en meros floreros del sistema por la Administración para aparentar una fiscalización que a la hora de la verdad es papel mojado.

Y para rizar el rizo de los despropósitos, Monteseirín ha tapado el ‘agujero’ de DeSevilla desviándole partidas del Instituto Municipal de Deportes asignadas al pago de la luz, el agua, el gas, el teléfono…pese, de nuevo, a la advertencia de la Intervención sobre el riesgo de no poder pagar las facturas por falta de fondos.

No existen antecedentes de que un Ayuntamiento propicie que se le corten los servicios básicos por impago, pero con Monteseirín al frente cualquier situación es posible, porque ha antepuesto el encubrimiento de las vergüenzas de IU en plan ‘Il Braghettone’ al interés del Ayuntamiento y de los sevillanos.

Los arquitectos salen de la clandestinidad

Los arquitectos salen de la clandestinidad

Hace años, un prestigioso arquitecto llamó indignado a mi periódico por entonces para denunciar la desastrosa situación de las orillas del Guadalquivir.

El espacio comprendido entre el muelle de la sal y la torre del Oro seguía convertido en un gran parking, en contraste con los muelles del Sena, en París, que el ilustre comunicante ponía de ejemplo.

No quedó ahí la filípica, porque del abandono a su suerte de las riberas del río pasó a criticar con gran fundamento muchos otros aspectos de la ciudad.

El redactor que le atendía le dijo:

-Tienes toda la razón. Voy a darle a tus denuncias el máximo espacio posible. Seguro que viniendo de ti se va a abrir un debate público sobre todo lo que has dicho y que el Ayuntamiento va a tomar buena nota para corregir la situación.

Al otro lado del teléfono se oyó una voz suplicante. El ilustrísimo arquitecto se había arrepentido ‘ipso facto’ y dijo que de ninguna manera podía salir su nombre en los papeles, ya que ello podría ponerle en peligro ante la Junta y el Ayuntamiento. En realidad, según aclaró, él había llamado para que fuera el periodista el denunciante de la desidia o las barrabasadas urbanísticas municipales, nunca él mismo.

AL CABO DE DOCE AÑOS

Recordé este caso tras la reciente presentación por el decano del Colegio de Arquitectos, Angel Díaz del Río, del Consejo Consultivo del ente colegial, formado por José Antonio Carbajal, Rafael Manzano, Fernando Mendoza, Antonio Sáseta y Gabriel Verd.

Consejo consultivoEl decano anunció la celebración de unas futuras jornadas sobre arquitectura con el fin de que Sevilla “recupere la sensatez”, perdida a su juicio durante el mandato de Monteseirín por causa de tres iconos de la modernidad según el alcalde: las ‘setas’ de la Encarnación, la torre Cajasol en la Cartuja y la Biblioteca en el Prado.

Los miembros del recién creado Consejo no ahorraron descalificaciones a estos hitos de la era Monteseirín. Para ellos, supuestos representantes de todas las corrientes arquitectónicas del colegio sevillano, las ‘setas’ son como naves extraterrestres que han aterrizado en una ciudad poseedora de una arquitectura y un urbanismo únicos; la biblioteca del Prado es estrafalaria, de pladur y supone un misil contra el PGOU, y el rascacielos en la Cartuja, aparte de ilegal, representa un modelo de arquitectura-espectáculo que sólo busca hacer negocio cuando en realidad nos lleva a la ruina.

El decano, Angel Díaz del Río, ha resumido la cuestión con estas palabras: “Sevilla no necesita más iconos porque ya los tiene y son los que viene buscando la gente”.

TORRES DE MARFIL

Todas estas opiniones de primeros espadas de la arquitectura sevillana (salvo algún caso, en mi modesta consideración) son tan respetables como sus contrarias, porque el libro de los gustos no está escrito, ni hay unanimidad sobre cuál debe ser el canon arquitectónico de Sevilla, aunque algunos se empeñen en erigirse en martillo de la tradición y otros se rebelen contra los profetas de la modernidad. En realidad, existen tantas Sevilla como sevillanos, pero no es éste, el estético, el debate que quiero suscitar.

No, la cuestión de fondo es por qué ahora, a dos meses y pico de las elecciones municipales tras las que se augura un hipotético cambio de ciclo político, se constituye este Consejo y se lanzan estos ataques contra los símbolos de la era Monteseirín, y no durante cualquiera de los doce años de su mandato.

¿Acaso no es este decano del Colegio de Arquitectos que arroja denuestos contra las ‘setas’, la biblioteca y el rascacielos el mismo que participó en algún jurado o comité de expertos convocado por el Ayuntamiento para elegir esos proyectos faraónicos contra los que ahora se pronuncia?

setas-encarnacion¿Acaso no es este Angel Díaz del Río que ahora tacha de innecesaria la torre Pelli el mismo que, nadando entre dos aguas para no significarse públicamente, lo máximo que se atrevió a decir antaño sobre el rascacielos fue que era “contundente”?

Y, ¿dónde han estado en estos doce años, cuando aún estaban abiertas las mesas del PGOU y se hicieron públicos luego los diseños ganadores de esos concursos o encargos para las ‘setas’, la biblioteca y la torre de casi 200 metros quienes ahora los tachan de platillos volantes, tabiques de pladur y misiles urbanísticos?

¿Estaban acaso en Marte o más bien refugiados tras los seguros muros de  sus propias torres de marfil, sin bajar a la arena ni decir esta boca es mía?

COLECTIVO SIN VOZ

Cuando debieron y pudieron alzar la voz para evitar lo que ahora consideran irreparable permanecieron mudos, y en este momento, tras años de una política de hechos consumados y de urbanismo de mesa camilla que ya no tiene remedio, tratan de ponerse al frente de una manifestación que, dada la insensibilidad predominante (salvo casos aislados), ni siquiera ha sido convocada.

La posición del Colegio de Arquitectos, un referente cívico incluso en momentos más comprometidos como los del franquismo (contestación a la usurpación del ejido comunal del Prado o al Actur de la isla de la Cartuja), recuerda la verídica historia de Caracol el del Bulto, aquel flamenco que fue padre de Manolo Caracol y mozo de estoques del torero Joselito ‘El Gallo’, durante un viaje desde Sevilla hasta Madrid en un tren tirado a duras penas por una locomotora decimonónica.

Cuando, tras descender del tren en la estación de Atocha, caminaba ya por el andén, de pronto la máquina dio un resoplido y lo envolvió por completo en una nube de vapor.

Caracol no pudo contenerse y exclamó:

-¿Ahora me vas a venir con eso? ¡Esos cojones, en Despeñaperros!

50 centímetros

monedaEl (sin) Ayuntamiento de Monteseirín, que pese a tener 500 funcionarios en las caracolas cartujanas de Urbanismo ha de enterarse por la denuncia de un ciudadano de la construcción de un ático en la Casa de la Moneda (sita a 500 metros del Consistorio), ha confirmado que las obras paralizadas tras el escándalo tenían la preceptiva licencia, pero….Pero aquí viene lo risible. Según el ausente gobierno local, “se han ejecutado una serie de actuaciones no contempladas en el proyecto inicial y que el promotor deberá explicar debidamente para poder continuarlas”. ¿Cómo que explicar para continuar? Si el ático, que el Ayuntamiento trata de minimizar reduciéndolo a una mera elevación del pretil en unos 50 centímetros –vayan a verlo con sus propios ojos y juzguen-, no estaba en el proyecto arquitectónico presentado ante la Gerencia de Urbanismo, es ilegal y punto. No hay nada que discutir con los promotores salvo, en todo caso, el día y la hora en que entre en acción la piqueta para echar abajo la planta postiza y devolverle a la Casa de la Moneda su aspecto original.

Inopia

Casa Moneda_dic'10_01Un remonte sobre la Casa de la Moneda han construido y nadie (de la Administración) sabe cómo ha sido. Vean con sus propios ojos cómo le han metido toda una planta a un monumento del XVIII declarado bien de interés cultural  desde 1970. En Sevilla, todo eso y nada es lo mismo. ¡Si supieran la cantidad de remontes ilegales que hay fichados por Urbanismo sin consecuencia alguna! En la Sevilla donde tuvo que ser esta barbarie han sido los defensores del patrimonio quienes dieron la voz de alarma ante la habitual inopia de la Junta y el (sin) Ayuntamiento. Si Cultura y Urbanismo han dado su visto bueno y/o licencia de obras saltándose a la torera todas las figuras de protección, escándalo mayúsculo. Y si no dieron permiso y aun así lo han hecho en sus barbas, escándalo igualmente, por manifiesta incompetencia y responsabilidad ‘in vigilando’. Las compañías de seguros usan el sistema bonus/malus para penalizar a los peores conductores. En la Junta debería hacerse lo mismo. Hace demasiado tiempo que Bernardo Bueno no hace honor a su apellido como delegado de Cultura.

Monteseirín se encomienda al Carambolo

Fiel a su estilo de los hechos consumados y de tensionar la cuerda para que, por miedo a que se rompa, sean los otros quienes aflojen y así él se salga con la suya, Monteseirín le vuelve a echar un pulso a la Junta con su anuncio de que sacará las 21 piezas de oro (casi tres kilos)  del tesoro del Carambolo (tasado en 8,2 millones de euros a efectos de la póliza de seguros pero de un valor histórico incalculable) de la cámara acorazada del banco en que se hallan para exponerlas “temporalmente” en el ‘Antiquarium’ bajo las setas.

La “temporalidad” puede acabar como la “provisionalidad” del mercado, que ha durado 37 años, ya que el Ayuntamiento tiene la secreta esperanza de que las obras del Museo Arqueológico, el destino natural y legal del tesoro tartésico (o fenicio, según recientes teorías), se prolonguen durante años, si es posible siquiera iniciarlas a corto plazo ante la falta de presupuesto por la crisis.

El Consistorio arguye que el Museo no reúne condiciones de seguridad, ante lo cual ha decidido unilateralmente, con la complicidad del cuestionado arqueólogo Amores (tragó con la destrucción parcial del yacimiento romano en la Encarnación para los gigantescos parasoles), llevarse el Carambolo a las setas con el descarado propósito de, a su reclamo, multiplicar la afluencia de turistas y presentar el ‘estadio olímpico’ de Monteseirín como un éxito.

EN LA CAJA FUERTE

El tesoro, descubierto en 1958 en el cerro del mismo nombre en Camas, no acabó en Madrid como la Dama de Elche porque merced a un atípico acuerdo sólo posible en el franquismo se permitió al Ayuntamiento que lo comprara a condición de que se expusiera en el Museo Arqueológico.

Esta maravilla de la orfebrería era tan valiosa y las instalaciones del Arqueológico tan inadecuadas frente a sofisticados ladrones que se decidió guardarla en la caja acorazada de un banco, sito muy cerca del Ayuntamiento. En estos 50 años han circulado varias réplicas (recuérdese la crisis suscitada en la época de Rojas Marcos a cuenta del proyecto de realizar otra copia en vísperas de la Expo), pero  las joyas tartésicas originales sólo han sido del búnker cinco veces, la última desde el 3 de octubre de 2009 al 28 de febrero de 2010, por la conmemoración en el propio Museo del 50º aniversario de su hallazgo, aunque con un año de retraso.

El retraso se debió a las obras de adecuación que la Consejería de Cultura acometió en las salas de exposiciones temporales. Fue entonces cuando Monteseirín, sin consultarlo con nadie, lanzó un órdago populista a la Junta y  proclamó su intención de que el Carambolo no volviera al banco, sino a la Sala Capitular del Ayuntamiento.

La Junta, que había gastado un millón de euros en adecuar las salas del Museo y pagaba la factura de la caja acorazada ante la inhibición municipal, sostenía que el tesoro podría haberse quedado ya en el Arqueológico, pero no quiso desautorizar  públicamente a ‘su’ alcalde en época preelectoral. Cuando Rosa Torres fue sustituida como consejera por Paulino Plata, éste se encontró en la misma tesitura y tuvo que jugar en el terreno ya marcado por el regidor, así que declaró: “Si el Ayuntamiento sigue empeñado en mostrarlo en sus instalaciones, tienen que darse dos circunstancias, máximas garantías de seguridad y dignidad, porque si el tesoro ha estado tantos años en una caja fuerte no nos vamos a arriesgar ahora y lo mantendríamos guardado”.

SALA CAPITULAR

Todavía a finales de julio, la portavoz del gobierno municipal, Nieves Hernández, declaraba que el Ayuntamiento ya tenía en su poder un informe jurídico que avalaba su pretensión de exponer el tesoro en la Sala Capitular y que para ello bastaba con dar cuenta al Ministerio de Cultura (pasando, pues, por encima de la Junta), “que fue quien hizo la cesión en su momento para que fuera expuesto de manera permanente en el Arqueológico”.

Y Monteseirín decía que antes de que se produjera esa reubicación en el Ayuntamiento “hacen falta unas modificaciones respetuosas con la Sala, que proporcionen las medidas de seguridad necesarias como ha pedido, con toda la razón, el consejero”.

Tan sólo tres meses después, Monteseirín ha cambiado de opinión: ya no es la Sala Capitular el ‘sancta sanctorum’ para  el mayor tesoro simbólico de Sevilla, sino el ‘Antiquarium’ bajo las setas, por más que el Carambolo no tenga relación histórica alguna con los restos romanos y esté fuera de contexto.

APARECE EL DINERO

El alcalde no sólo enviará allí el tesoro, sino que falseando la historia para aparentar que la Encarnación era el corazón de la Sevilla romana (era la Alfalfa), ha lanzado el proyecto ‘Cardo’, para que los visitantes del Alcázar (cerca de un millón al año) puedan acceder con la misma entrada al ‘Antiquarium’ y al Carambolo, con lo que demuestra que no confía en el atractivo ‘per se’ del Parasol para revitalizar el Centro y necesita parasitar desde el Palacio Real más antiguo de Europa a las joyas tartésicas.

Hace unos días, los dueños del mercado provisional declararon que el Ayuntamiento se está retrasando en el pago del alquiler desde principios de año. Ahora, sin embargo, el Consistorio anuncia que pagará todos los gastos de la exposición del Carambolo bajo las setas, la póliza del seguro y las medidas de seguridad extraordinarias. No hay dinero para alquileres, infraestructuras  o el abono de los atrasos a la Policía Local, pero para las setas de la Encarnación, la consigna de Monteseirín está clara: “que no farte de ná”.