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Sin galácticos

A Espadas se le ocurrió para las municipales aplicar en política la misma estrategia que Florentino Pérez en el Madrid: la de los ‘Zidanes y Pavones’, o sea, combinación de fichajes-estrella, denominados ‘galácticos’, y de jugadores de la cantera, baratitos, para equilibrar el presupuesto. Eugenio Suárez Palomares, abogado con ínfulas de periodista, y Mercedes de Pablos, periodista sin ínfulas, fueron, como independientes, los fichajes-estrella de Espadas, y en su calidad de ‘galácticos’ ocuparon los puestos de privilegio en la lista, en detrimento de los canteranos del PSOE, obedientes chicos para todo que lo mismo pegaban carteles que se hacían los puerta-a-puerta pidiendo el voto. Palomares hace ya casi un año que levantó el vuelo; De Pablos ha dado la ‘espantá’ ahora. Espadas declaró tras la más que cantada debacle electoral, por la herencia de tierra quemada legada por Monteseirín y Marchena, que “aquí no hay huidas ni proyectos personales, sino un equipo politico”. Pues tras la huida de los que no huían, Espadas ya se queda solo: el equipo de los Pavones.

Sin dinero para los polígonos

El pasado verano, el delegado de Empleo, Gregorio Serrano, y el de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, se reunieron en el polígono industrial El Pino con el presidente de los empresarios allí radicados, Fernando Bellido, y el de la Asociación de Parques Empresariales de Sevilla (APES), Antonio López Balbuena, respectivamente. Ambas partes acordaron comenzar a implantar las Entidades Urbanísticas de Conservación en cada uno de los polígonos industriales de la ciudad con la idea, según Serrano, de tener un solo interlocutor con los representantes de los espacios productivos.

Las Entidades Urbanísticas de Conservación son, por decirlo de una manera simplista, el equivalente a las comunidades de vecinos de los bloques de viviendas pero en el ámbito de los espacios empresariales, y entre sus objetivos principales suele figurar, como su nombre indica, la conservación de las obras de urbanización y el mantenimiento de las dotaciones e instalaciones de los servicios públicos.

El hecho de que a estas alturas del siglo XXI aún se esté planteado la creación de las Entidades en los polígonos sevillanos ya denota el atraso en que se encuentran, pese a ser elementos claves en la economía de la ciudad. Como dato comparativo, baste señalar que los estatutos de la Entidad de Conservación del Parque  Científico y Tecnológico de la isla de la Cartuja, sucesor de la Expo-92, fueron aprobados el 20 de diciembre de 1993, hace casi veinte años, cuando la inmensa mayoría de los polígonos industriales de Sevilla, por no decir todos, son anteriores al parque cartujano. Sólo en este aspecto ya llevan una veintena de años de retraso.

En aquella reunión de hace siete meses en el polígono El Pino, el delegado de Economía destacó la importancia que los polígonos industriales tienen para Zoido, con estas palabras: “El alcalde tiene un especial interés en los polígonos industriales porque no son sólo realidades urbanísticas, sino también económicas y de convivencia, y son una parte fundamental del desarrollo económico de la ciudad”.

SIN TRADUCCIÓN PRESUPUESTARIA

Este discurso oficial contrasta con la denuncia del Grupo Socialista tras el análisis de las partidas del Presupuesto de Sevilla para el año en curso. Según el PSOE, en las Cuentas para este ejercicio  sólo se incluyen 2,6 millones de euros para los polígonos, y condicionados además a operaciones con el patrimonio de suelo que, por ende, carecen de documentación justificativa. Por tanto, existe un elevado riesgo de que puedan quedarse sin ejecutar estas inversiones, como ya habría ocurrido el año pasado con otra partida de similar cuantía y que venía rebotada de años anteriores.

Esta es una inveterada costumbre en el Ayuntamiento, gobierne quien gobierne. De la necesidad y urgencia de invertir en los polígonos, algunas de cuyas calles han llegado a presentar un aspecto tercermundista por la cantidad de baches en el asfalto, se viene hablando desde siempre, y en esa línea se consignan partidas presupuestarias…..que se vuelven a repetir de unos Presupuestos a otros porque con demasiada frecuencia o no se ejecutan o no se gastan al 100%.

Y ahora, cuando por la crisis la ciudad necesita más que nunca que los polígonos emerjan como focos de dinamización para tratar al menos de contener un paro que afecta a casi 90.000 sevillanos, la situación apenas ha mejorado. Durante su mandato, Monteseirín, a la vista de la marcha de empresas emblemáticas y de la recalificación de sus suelos para su conversión en las mucho más lucrativas viviendas de la época de los ‘pelotazos’ inmobiliarios, prometió una apuesta por la economía productiva en vez de por la especulativa o suntuaria.

A la hora de la verdad, sin embargo, destinó a las ‘Setas’ de la Encarnación hasta el dinero destinado por los promotores inmobiliarios, a cuenta del PGOU, para la ejecución de las infraestructuras urbanísticas de los futuros barrios de la ciudad. Si los 102 millones de euros gastados en el Metropol-Parasol se hubieran invertido en revitalizar los espacios productivos de la ciudad, hoy serían al menos un excelente escaparate para la captación de inversiones foráneas en Sevilla con las que crear empleo.

PROPUESTA ALTERNATIVA

Con la llegada de las ‘vacas flacas’, los escasos 2,5 millones de euros, condicionados además a la obtención de ingresos por operaciones con el patrimonio municipal de suelo, que ha consignado Zoido en los Presupuestos denotan que los polígonos industriales no son precisamente la prioridad de este Ayuntamiento a la hora de afrontar la crisis. Si lo fueran, aun escaseando el dinero, por lo menos esa partida sería neta y finalista, sin depender de ninguna otra actuación municipal.

Como alternativa de mínimos, el Grupo Socialista, liderado por Juan Espadas, ha propuesto al gobierno local que rescate hasta un total de 1,3 millones de euros sin uso definido en el área de Hacienda y los agregue a los remanentes de tesorería que por valor de 2,5 millones no fueron utilizados en 2012. Se dispondría así, de entrada, de 3,8 millones de euros no dependientes de operación alguna para revitalizar los polígonos. Como dato comparativo, el Ayuntamiento ha destinado 9 millones de euros a arreglar las calles de la ciudad.

En su crítica a las Cuentas Públicas para este 2013, el Grupo Socialista ha subrayado además que no existe ni un solo programa concreto para los polígonos industriales con cargo a fondos europeos, un tema de mucho mayor calado de lo que parece porque fue, justamente, una de las propuestas-estrella de Zoido cuando aún se hallaba en la oposición.

VALENCIA COMO MODELO

El hoy alcalde hizo entonces un diagnóstico bastante aproximado de la situación en que se encontraría la ciudad en caso de alcanzar el bastón de mando: dado el elevado endeudamiento del Consistorio (entre los 550 y los 600 millones de euros en números redondos), las únicas posibilidades de inyectar dinero en la economía sevillana no provendrían de la Administración local, sino de la inversión privada y de la captación de fondos de la Unión Europea.
Salvo el mercado gourmet del Barranco, adjudicado a una empresa respaldada por el torero Francisco Rivera Ordóñez y el periodista Carlos Herrera a cambio de un canon anual de 230.000 euros durante 25 años y que se trataba de un proyecto heredado de Monteseirín, el actual Ayuntamiento aún no ha sido capaz de captar ningún gran proyecto para la ciudad y hasta ha dejado escapar dos significativos: el Decathlon en la isla de la Cartuja y el Caixafórum en las Atarazanas. Mientras sigue culpando a la Junta de Andalucía del bloqueo de proyectos como la venta de la Gavidia para uso comercial, inviable conforme al actual PGOU, al gobierno de Zoido le queda la segunda opción, la de captar fondos europeos, para la que se inspiró en el Ayuntamiento de Valencia, de su mismo signo político.

Durante un acto celebrado en los Jardines de la Buhaira en marzo de 2011 y en el que estuvo acompañado de la alcaldesa valenciana, Rita Barberá, Zoido defendió la necesidad de aprender de experiencias como las protagonizadas por la capital del Turia en la obtención de fondos comunitarios, sobre todo porque en su opinión el gobierno de coalición PSOE-IU había omitido  esta fuente de financiación. El Gobierno municipal que encabezaba Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE) había sido «muy poco activo» -dijo- a la hora de buscar y cosechar ayudas derivadas de los fondos comunitarios, y «se ha limitado a recibir los fondos que le han llegado de alguna u otra manera».

UN GRUPO DE EXPERTOS

El hoy alcalde y sucesor de Monteseirín aplaudió la «ejemplar» política del Ayuntamiento de Valencia en la captación y gestión de fondos comunitarios, dado que las convocatorias de cohesión de la Unión Europea son «un importante mecanismo de financiación de proyectos de alto impacto» para las ciudades.

En ese sentido, puso como antiejemplo el caso de la Asociación para la Promoción Exterior de Sevilla (APES), pues «su página web no funciona y nadie contesta al teléfono» disponible en Internet por lo que a este organismo municipal se refiere. Por eso, Zoido se mostró dispuesto a  aprender de la experiencia de Valencia y «poner en marcha medidas para mejorar la captación y gestión de estos fondos». «El alcalde, en 12 años, no ha tenido una sola reunión con las direcciones responsables de estos fondos ni ha viajado a Bruselas (Bélgica) para este motivo», se quejaba en alusión a Monteseirín.

Entre sus propuestas para contrarrestar la situación, figuraba la de incrementar la participación de Sevilla en las redes europeas de ciudades, emprender una «estrategia clara» en el Ayuntamiento que implique «a todos los departamentos municipales» a la hora de priorizar los proyectos y acudir a las convocatorias comunitarias y, sobre todo, crear «un equipo reducido pero muy especializado» encargado de captar estos fondos comunitarios con la redacción y presentación de los proyectos. En esta línea, Zoido propuso también fomentar la colaboración público privada y establecer «correctos» controles y evaluaciones del uso de estos fondos, pues hasta el momento el Ayuntamiento ha sido «muy poco riguroso» en este aspecto e incluso muchas aportaciones comunitarias habrían sido devueltas.

SIN RESULTADOS

Rita Barberá detalló junto a Zoido que en los últimos años el Ayuntamiento de Valencia ha captado casi 200 millones de euros procedentes de Europa, lo que se ha traducido en 78 proyectos con efectos en unos 40 barrios valencianos y, principalmente, en la renovación de la red de saneamiento y distribución de agua de la ciudad. «Es un compromiso con Europa para mejorar la calidad de vida de los vecinos», ha dicho la alcaldesa de Valencia, quien lamentaba la «inacción» del gobierno municipal hispalense en esta materia, pues el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín «está perdiendo oportunidades de inversión y despreciando recursos de financiación».

 

 

En noviembre de 2011, a los cinco meses de la toma de posesión del nuevo alcalde, la empresa Sevilla Global organizó unas Jornadas sobre Programas Europeos, en cuyo marco el Ayuntamiento anunció la constitución del prometido grupo de expertos que ejercería “funciones de coordinación, dinamización e impulso de la participación de Sevilla en la UE”. En el tiempo transcurrido desde entonces, Sevilla Global ha sido eliminada, Zoido camina hacia el ecuador de su mandato y nuestra ciudad aún no ha sido capaz de emular a la Valencia de Rita Barberá y sus 200 millones de euros captados en Bruselas.

Estas ‘Setas’ son una ruina

“Inauguramos hoy un magnífico espacio, en el centro histórico de Sevilla, que abre las puertas al progreso económico y al desarrollo de un sector de la ciudad que estaba en franca decadencia. Este proyecto, concebido en época de bonanza económica y concluido en una de crisis, es una excelente herramienta para la creación de actividad económica y empleo. Los beneficios económicos que Metropol Parasol va a traer a la ciudad superarán, en un solo año, la inversión acometida”. Así habló Monteseirín el 27-3-2011 en la inauguración de las ‘Setas’ de la Encarnación. Aludía a un supuesto estudio citado en junio de 2010 por el delegado de Urbanismo, Manuel Rey, según el cual el Metropol tendría un impacto económico, directo e indirecto y en sólo un año, de 369 millones de euros.

Pues ni 102.043.776 euros, dinero pagado por el Ayuntamiento hasta este año por su construcción, ni esos 369 millones augurados por Rey.

Veinte meses después, la concesionaria y constructora, Sacyr, exige al Consistorio 35.178.876 euros por las pérdidas sufridas ante la falta de negocio y quiere devolverlo mediante la resolución del contrato.

Por más que Sacyr exija que se la compense por sus supuestas pérdidas, de las cifras conocidas hasta la fecha se colige lo contrario. La construcción del Metropol al menos ha debido de ser un buen negocio. El Ayuntamiento de Monteseirín valoró inicialmente su  ejecución en 51,2 millones de euros, de los que el gobierno local aportaba a fondo perdido 25.421.166 euros, y la empresa, 25.778.834. A cambio de esta cantidad, Sacyr explotaría  durante 40 años el denominado ‘Espacio Encarnación’, que incluye toda la antigua plaza más la sede de la Delegación municipal de Hacienda.

Siempre con las salvedades a que obliga el oscurantismo mantenido con esta polémica obra, Sacyr habría facturado finalmente al Ayuntamiento (modificados de obra y otros) por valor de entre 63 y 72 millones de euros, quedando un resto de entre 4,3 y 8,5 millones del Antiquarium en función de lo que se haya imputado finalmente a los planes 8.000, de Zapatero, y Proteja, de la Junta de Andalucía.

 

LOS CINCO ARGUMENTOS

 

 

La petición de resolución del contrato y de abono de una compensación de 35 millones de euros la basa Sacyr en:

 

1) Pérdidas por el acceso gratis de los sevillanos al mirador: Primero se dijo que había exigido 180.000 euros anuales a Monteseirín por permitir el libre acceso de los nativos a la cubierta, en cumplimiento de la demagógica promesa del ex-alcalde y de su valido, Manuel Marchena, de “democratizar las vistas de Sevilla”, de las que hasta entonces, según ellos, sólo podían gozar los ricos desde los miradores de sus casas-palacio. Ahora se ha publicado que la estimación de la compensación podría ascender a 264.000 euros. Se tiene constancia de una factura mensual presentada por Sacyr por valor de 30.189 euros, lo que significaría una compensación anual de 362.269 euros.

La disparidad podría deberse a la variación con el tiempo en las previsiones de visitas y precios de las entradas. Inicialmente el objetivo era recaudar un millón de euros/año por 400.000 visitas anuales a un precio de 2,5 euros cada una. La última noticia al respecto habla de unos ingresos de 600.000 euros, de los que 450.000 se imputarían a los sevillanos y el resto a los turistas.

Esta previsión ya denotaría el fracaso del Metropol como el gran polo de atracción turística con que Monteseirín lo presentó, y ello pese a que se ha introducido el ‘Antiquarium’ en el circuito del Alcázar para derivar turistas hacia la Encarnación. Teóricamente, a medida que pase el tiempo el mirador de las ‘Setas’ debe de perder interés para los sevillanos una vez que lo hayan conocido, como ha ocurrido con Isla Mágica, la Catedral, la Giralda…. por lo que no tiene mucho sentido (sí, el de cobrarle al Ayuntamiento) imputarle a la ciudad el 75% de las visitas y sólo el 25% a los turistas.

 

2) Retraso en la entrega del inmueble de la Delegación de Hacienda: Sí, pero Monteseirín pactó con Sacyr que el Ayuntamiento se lo alquilara durante cinco años por 60.000 euros/mes. Contrato extraordinario para la empresa, que se ahorró el coste de la rehabilitación (2,7 millones) y se garantizó una renta mensual en plena crisis inmobiliaria, caída de alquileres y oficinas vacías por exceso de oferta.

 

3) Repercusión del coste de explotación a los placeros menor de lo pactado: Si le salvó políticamente la cara a Monteseirín para propiciar el traslado de aquéllos y justificar así la obra misma, sería porque tendría bastantes buenas razones para ello. En todo caso, es su problema haberlo aceptado y, además, no considera el valor comercial de la reversión de los puestos ya abandonados por sus titulares en estos dos años.

 

4) Retraso de 10 meses (febrero 2012) del pago de la última certificación de obra (11,6 millones): Sabido es que Monteseirín inauguró el Metropol antes de que estuviera terminado con tal de hacerse la foto él y no Zoido.

 

5) Inversión no amortizada y lucro cesante al haberse fijado unos mínimos con Monteseirín que no se han cumplido: Sacyr hizo su Plan de Negocio, no se lo hizo Monteseirín. El riesgo es inherente a la aventura empresarial. Si no se han cumplido sus previsiones es que estaban mal hechas y lo que ahora pretende es socializar las pérdidas.

Si se hubieran superado esas previsiones y Sacyr hubiese ganado 35 millones más de la cuenta, ¿los habría compartido con el Ayuntamiento o se los habría repartido a sus accionistas?

 

Cátedras

Una peculiaridad de los conservatorios es la denominación de asignaturas y/o de los profesores que las imparten no por la actividad musical, sino por el instrumento. Así, en vez de catedrático de interpretación pianística existe el titular de piano, del trombón y hasta de modalidades de guitarra, como la clásica o la flamenca. Es como si el catedrático de Química lo fuera de probeta o pipeta. Ahora, la Universidad  ha copiado esa terminología de los conservatorios de música al anunciar la creación de la Cátedra Metropol-Parasol, así denominada porque es una manera de hacerle publicidad a la obra de quien la financia, la constructora Sacyr, en cuyo beneficio ese pseudosocialista aparente defensor de la cosa pública llamado Alfredo Sánchez Monteseirín se la hurtó a los sevillanos y la privatizó por los próximos 40 años. En cinco siglos  de historia, ni a la Hispalense ni a ninguna empresa local les dio por financiar la Cátedra Giralda, Real Alcázar o Torre del Oro, y miren por dónde la primera que se constituye está dedicada a las polémicas Setas de la Encarnación.

La herencia

La sombra del manirroto Monteseirín, el peor alcalde de la (reciente) historia de Sevilla sigue siendo demasiado alargada. Año y medio después de su salida por la puerta falsa del Ayuntamiento, su sucesor, Zoido, aún paga sus desastres. Ahora, 800.000 euros en intereses de demora por los impagos de obras realizadas hace siete años. Hagan cuentas de lo que podría hacerse con la ‘herencia’ del (sin) alcalde anterior si ese dinero no se dedicara a  tapar los agujeros que ha legado a Sevilla y al nuevo regidor. Por ejemplo, el pago de dos alumbrados de Navidad como el de este año. Mejor aún, aplicando el canon de Evelia Rincón de distribuir entre los necesitados de la Macarena los fondos reservados a la Cabalgata del barrio, un reparto de comida entre 13.632 familias sin recursos de la ciudad. O haber socorrido a uno de cada siete de los 91.627 sevillanos en paro. Si decirse suele que rico es quien vive de las rentas que le dejan las rentas, moroso es quien genera intereses sobre los intereses vencidos: Monteseirín, el moroso (sellos del coche aparte) por excelencia.

(Auto) atado de pies y manos

Uno de los capítulos más desastrosos de Monteseirín fue el Plan de los  60 aparcamientos, de 2006. Año y medio después de haber adjudicado un primer lote de diecinueve a Equipark (luego Resipark) e Iniciativas Aparca,  se percató de que, por increíble que pueda parecer, ¡la mayoría del suelo no era municipal, sino privado!
Este fue el inicio de un galimatías jurídico irresoluble. Para corregir la situación, el anterior Consistorio acabó firmando un convenio privado con Equipark que alteraba los contratos, pese a que veinte meses antes  el secretario y el interventor municipales alertaron sobre su ilegalidad por vulnerar la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, ya que lo procedente habría sido rescatar los proyectos y convocar un nuevo concurso.
Aun así, a finales de 2010 el Ayuntamiento y Equipark pactaron la renuncia a ejecutar siete de los trece parkings adjudicados, pero sólo se iniciaron las obras de uno (Bami) y quedó pendiente la devolución de la fianza de 1.000 euros entregada a cuenta por centenares de vecinos.

DEVOLUCIÓN DE LAS FIANZAS

Si en el baloncesto las televisiones destacan la ‘jugada tonta de la jornada’, en política cabría hacer lo mismo y detenerse en la ‘jugada tonta’ de Zoido, por meterse de cabeza él solito en el avispero de los parkings pendientes de construcción y de los dineros sin devolver, creado única y exclusivamente por Monteseirín, con la agravante de que Zoido es un jurista  y, por tanto y por aparente mayor conocimiento de causa, debería haber adoptado precauciones suplementarias antes de hacer promesas de difícil o imposible incumplimiento.
El problema del hoy alcalde es que le pierde su populismo y ese afán de decir sí a todo(s) con tal de congraciarse con todo el mundo, sin reparar en las consecuencias o fiado en el nulo valor que en nuestra sociedad se da a la palabra dada.
Siendo aún candidato a la Alcaldía y tan sólo días antes de las elecciones municipales  del 22 de mayo de 2011, ‘súper’ Zoido presenta en la plaza Doctor Pedro Vallina (una de las zonas afectadas por el retraso en los parkings de Monteseirín) su programa en materia de aparcamientos, en un acto cuyo resumen merece la pena ver aún en Youtube ( http://www.youtube.com/watch?v=cHIQdKGjCjU ). Allí dialoga con una afectada y le promete:

-Por encima de mi cadáver, a usted se le devuelve el dinero. Le doy mi palabra de honor.

Y aboga ante los vecinos por que el Ayuntamiento sea el valedor y quien se haga responsable del cumplimiento estricto de todas las cláusulas, con lo cual estaba asumiendo para su futura Corporación la responsabilidad patrimonial o subsidiaria por la paralización de los estacionamientos y la retención del dinero de las fianzas.

INFORME DE MOVILIDAD

Apenas un mes después de su toma de posesión como alcalde, durante una visita el 13 de julio de 2011 al Centro de Formación y Empleo San Fernando, Zoido anuncia que ya ha dado instrucciones a las Delegaciones de Movilidad y Urbanismo para reintegrar “inmediatamente” las fianzas de 1.000 euros a los afectados por los parkings pendientes desde 2006, y “no porque lo diga el Defensor del Pueblo, sino porque es de Justicia”.
Sin embargo, Movilidad, tras analizar los contratos, emite un informe en el que concluye que el Ayuntamiento no puede exigirle a Equipark la devolución del dinero, porque no es una obligación impuesta ni en la normativa contractual ni en los pliegos administrativos aprobados: se trata de una cuestión entre una empresa y un particular que debe sustanciarse en el ámbito del Derecho Civil. Y añade que el Ayuntamiento tampoco es responsable subsidiario porque, en virtud del contrato, Equipark no tiene obligación de devolver las fianzas entregadas.

NUEVO DISCURSO

El alcalde, pese a sus promesas, cambia el discurso y dice que devolver las fianzas no está en su mano. Aun así, encarga otro informe jurídico para que se reconozca de algún modo la responsabilidad del Ayuntamiento y así pagar, con dinero de todos los contribuyentes, las fianzas.
Salvando las distancias, su empecinamiento recordaba al de Monteseirín, que por su obstinación en asumir una responsabilidad municipal por el mortal derrumbamiento del muro del Bazar España acabó provocando una crisis de gobierno con sus socios del PA y un problema con Hacienda a las familias de las víctimas, a las que indemnizó por su cuenta y riesgo.

SIN SALIDA

Hace un año, el Consejo Consultivo de Andalucía dictaminó en el mismo sentido de que el Ayuntamiento carecía de título jurídico habilitante para exigir a la empresa la devolución de las fianzas, al tratarse de una cuestión contractual entre sujetos privados de la que, además, ya estaban tratando los tribunales. Desautorizó la pretensión de Zoido de resolver el contrato de los 13 parkings para, con los avales, devolver el dinero, ya que éste tenía un carácter finalista y, por ende, estimó que debía ser el Consistorio el que indemnizara a Equipark por haberle adjudicado el 53,8% de las obras sobre terreno ajeno.
Tras una reciente sentencia que condena a Equipark, para colmo en concurso de acreedores, a restituir a 90 afectados el dinero de las fianzas y el anuncio de éstos, con la comprensión de Facua, de demandar al Ayuntamiento como supuesto responsable subsidiario, el gobierno local ha respondido con la tesis de que está preso en medio del conflicto jurídico y no puede hacer nada. Por su propia inconsciencia al meterse él solo en el avispero de Monteseirín, Zoido ha acabado atrayendo sobre sí las iras de los damnificados: el alcalde ha pasado de prometer la devolución del dinero por encima de su cadáver a reconocer que está atado de pies y manos.

Conseguidores

Amparo Rubiales ha reconocido que su bufete percibió a finales del año  2009, cuando aún ella era miembro del Consejo de Estado, pagos periódicos de 6.000 euros de Nueva Rumasa, la empresa de José María Ruiz Mateos. Unos medios dicen que los abonos eran mensuales y otros que semanales, y que podrían haber ascendido a casi 55.000 euros. La actual presidenta del PSOE (A) defiende la legalidad de su actuación y justifica el cobro de tan sustanciosas minutas por su intermediación ante el Ayuntamiento de Sevilla en la era Monteseirín o bien ante el de La Rinconada, también gobernado entonces por su partido, para que le concediesen licencia urbanística a Ruiz Mateos. Sin entrar en esas mismas disquisiciones de Miguel Ángel Vázquez sobre la diferencia entre legalidad, ética y estética (en 2009 ya estábamos en plena crisis), yo, en plan ingenuo, planteo como simple ciudadano si para pedir una licencia municipal hay antes que pasar por la caja de ciertos despachos. ¿Será acaso ésta la famosa pregunta del millón (de las antiguas pesetas), o sea, de los 6.000 euros?

 

Farolas

Dicen que en cumplimiento de una promesa, más postelectoral que electoral, Zoido va a gastarse 150.000 euros en reubicar en parques del extrarradio las farolas de la Alfalfa, la Pescadería y el Pan y sustituirlas por las tradicionales de estilo fernandino, como las del Salvador. Particularmente, nunca me gustó el mobiliario urbano de Monteseirín en el Centro, por creer que desentonaban claramente con su entorno, aunque respeto a quienes opinen lo contrario, pero aunque pudiera apoyar esta decisión del alcalde me parece perfectamente aplazable a otro momento sin las angustias económicas del presente. En una ciudad en la que se acaba de rebasar la barrera de los 90.000 parados y donde se han recortado o eliminado partidas de carácter social como el bonobús solidario con el argumento de la crisis, destinar 150.000 euros a cambiar de sitio unas farolas que aún funcionan supone, además de un gasto superfluo,  incurrir en una absoluta confusión sobre el actual orden de prioridades. La decisión de Zoido en plena crisis es tan antiestética como las propias farolas.

 

El pollo de Asunción

Se le atribuye a Mark Twain, considerado como el padre de la moderna literatura norteamericana, la frase de que hay tres clases de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas. En el imaginario popular, la comprensión de la estadística deriva de la metáfora sobre el pollo, según la cual si de dos personas una se come dos pollos y la otra ninguno, la estadística hará la media y dirá que se han comido un pollo cada una de ellas.

La estadística fue parodiada hasta por los hermanos Marx en una de sus películas. El genial Groucho entraba en escena vestido como un médico y diciéndole a una enfermera: “Señorita, tengo mucha prisa. Déme una media de la temperatura de todos mis pacientes”.

El pasado viernes el gobierno local tiró de medias matemáticas y de la estadística en el Pleno en el que aprobó con su mayoría absoluta, previa aceptación de tres enmiendas del PSOE, las Ordenanzas Fiscales para el año 2013. La delegada de Hacienda, Asunción Fley, defendió el proyecto con el argumento de que, “matemáticamente”, han sido “congelados” los impuestos.

El término “congelación” en materia fiscal es sumamente equívoco, porque si originalmente estaba perfectamente claro y significaba que no había variación en el coste de un servicio o en la cuantía de un impuesto o tasa, posteriormente la clase política, especialmente durante la era Monteseirín, empezó a utilizarlo como sinónimo del IPC. Mientras que el ciudadano pensaba
que aquéllos no iban a subir de un año para otro porque oían decir a los políticos que quedaban congelados, en realidad éstos habían acordado una subida equivalente a la del coste de la vida previsto por el Instituto Nacional de Estadística o el Gobierno en sus previsiones macroeconómicas.

ZANAHORIA FISCAL

Asunción Fley puso por delante de los sevillanos la zanahoria de la presunta congelación del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE), el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (el popularmente conocido como ‘sello’ del coche), el de Construcción, Instalaciones y Obras (ICIO) ….. para tratar de justificar así, “matemáticamente”,  la subida de la mayor parte de las tasas y la creación de nuevas figuras tributarias, no precisamente para “congelar” los ingresos municipales, sino para incrementarlos, por mucho que tratara de camuflar la medida recurriendo a la estadística, como en el típico ejemplo del pollo.

A título de muestra, oficialmente el Ayuntamiento dice haber congelado el Impuesto sobre Bienes Inmuebles , pero como ha eliminado la bonificación existente por domiciliación del pago a través de entidades bancarias, los miles y miles de sevillanos que habían recurrido a este método en beneficio tanto suyo como del Ayuntamiento (por ahorro de costes y mayor recaudación) verán en la práctica cómo el IBI se les incrementa.

Decisiones como ésta tienen un efecto disuasorio sobre los contribuyentes en una sociedad como la sevillana, tradicionalmente benevolente con aquellos que incumplen sus obligaciones tributarias con el Ayuntamiento y que históricamente se han beneficiado del calamitoso sistema -o más bien, falta de sistema- de la Hacienda local desde los no tan lejanos tiempos de los recaudadores que actuaban en su nombre a cambio de jugosas participaciones en las cantidades que lograban cobrar.

TASA DE MOROSIDAD

La ineficacia municipal en este sentido ha sido de tal magnitud que el Ayuntamiento ha dejado de ingresar en el último decenio más de 379 millones de euros, de los que considera ya incobrables 56 millones.

Justamente para combatir esta morosidad y ganar tiempo para reorganizarse internamente con la creación de una Agencia Tributaria propia, el Consistorio lanzó hace años una campaña entre los sevillanos para incentivar mediante una pequeña bonificación, descendente con el paso del tiempo, la domiciliación bancaria del pago de los tributos. De esta manera, los contribuyentes se libraban de la tentación de caer en el olvido de no pagar o de hacerlo fuera de plazo, con los consiguientes recargos, y la Hacienda municipal no sólo se garantizaba el cobro del dinero, sino también de hacerlo en el plazo más favorable para la Tesorería y se ahorraba los costes administrativos -de personal y papeleo- de emprender acciones contra los olvidadizos y morosos de larga duración (publicando los exhortos en el Boletín Oficial de la Provincia de Sevilla).

Salvo error u omisión, el Ayuntamiento ha modificado 37 de las 44 Ordenanzas Fiscales preexistentes, con una subida media del 3% según Asunción Fley, la delegada municipal de Hacienda, que incluso llegó a decir que así se cumplía la promesa electoral de Zoido de bajar los impuestos en Sevilla porque este promedio era inferior al del IPC del pasado mes de septiembre, que fue del 3,5%. Sin embargo, la oposición ha subrayado que la Hacienda municipal ha tomado como referencia arbitraria el dato que recoge la media de marzo del último decenio por ser el más beneficioso para el Consistorio, no para los contribuyentes.

LOS SERVICIOS BÁSICOS

Independientemente de esta circunstancia, lo significativo no es que el Ayuntamiento rebaje la media estadística de la suma de impuestos/tasas congelando o subiendo poco una cantidad de tributos por servicios escasamente utilizados por los sevillanos (como podría ser la expedición de un documento en las caracolas de la Gerencia de Urbanismo), si no, y aquí radica la clave de la cuestión, la subida que ha aplicado a los servicios básicos o más demandados por los ciudadanos, como son las tarifas de Tussam (una media del 5%, superior por tanto a ese IPC del 3,5% citado por Asunción Fley como referencia), las de la zona azul y la grúa (un 6%) y la utilización de las instalaciones deportivas del IMD (hasta un 7%).

Y aún más significativo es que este encarecimiento del transporte público y  del uso de los espacios colectivos (también a los polémicos veladores se les ha aplicado una subida bastante apreciable) se haya realizado en un contexto de aguda crisis económica, con más de 90.000 parados en la ciudad, y pese a la promesa del alcalde de no subir los impuestos porque su doctrina económica consistía en hacer lo contrario, bajarlos,  para estimular así la actividad económica y porque así, a mayor crecimiento de la riqueza y del PIB sevillanos, mayores acabarían siendo por tanto los ingresos en las arcas municipales.

Y el tercer elemento significativo, ignorado por el gobierno local, ha sido el dictamen contrario y unánime, por primera vez en la historia del organismo, del Consejo Económico y Social de Sevilla, el órgano consultivo del Ayuntamiento y en el que están presentes los agentes sociales de la ciudad, que llevan al Consistorio la voz de la calle, la voz de la sociedad.

POR UNANIMIDAD

La Confederación de Empresarios de Andalucía, los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, organizaciones de consumidores como Facua y UCE, CEPES, asociaciones de vecinos y expertos aprobaron por unanimidad un dictamen contrario al proyecto de Ordenanzas Fiscales redactado por Asunción Fley.

El CESS dictaminó en contra de esa subida media del 3% en tasas y precios públicos, tan invocada por la delegada de Hacienda , porque a su juicio carecía de lógica si el objetivo era el de acercar la referencia del incremento de las Ordenanzas a la realidad, porque tomaba como referente el IPC interanual de los últimos diez años en vez del de los últimos cuatro, el periodo de la crisis económica, ya que en este caso la subida tendría que haber sido de sólo el 1,8%.

En vez de rectificar su política fiscal conforme a las recomendaciones del CESS, el delegado de Economía, Gregorio Serrano, subrayó que este organismo ha emitido generalmente dictámenes contrarios a las Ordenanzas y los Presupuestos municipales y que como su carácter es meramente consultivo y no vinculante, el gobierno local haría lo que tuviera que hacer.

INDEPENDENCIA DE CRITERIO

Efectivamente, Gregorio Serrano tenía razón cuando recordaba que en los ocho años en que fue responsable en temas de Hacienda por el PP, el CESS prácticamente emitió dictámenes negativos, pero ello no le resta importancia al dato, sino todo lo contrario: revela su independencia de criterio respecto al gobierno de turno, y también cuando eran del PSOE e IU, con gran irritación de Monteseirín con el entonces presidente, José Vallés. En su sectarismo contra quien no opinara como él, el exalcalde esperaba un completo respaldo del CESS y de Vallés a sus políticas fiscales, habida cuenta de que éste había sido delegado de Hacienda, Patrimonio y Estadística con el socialista Manuel del Valle de alcalde, pero Vallés antepuso a su condición de socialista la de catedrático de Economía de la Universidad, su integridad moral y su independencia intelectual y acabó dejando el cargo antes que seguir soportando las presiones de Monteseirín.

Y lo que también demuestra la reacción de Gregorio Serrano de minusvalorar el papel del CESS es que la clase política desoye las voces críticas cuando se instala en el poder (bastaría comprobar qué decía Serrano sobre los dictámenes del CESS cuando se hallaba en la oposición y ahora) y que aquél y otros organismos consultivos no son a la postre más que floreros con que el sistema se adorna para aparentar una Democracia participativa y consultiva más ficticia que real.

El Thyssen como moraleja para el CaixaFórum

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, declaró el miércoles: “Seguro que habrá un CaixaFórum en Málaga”. Y añadió que desde su Ayuntamiento, “con insistencia, constancia, presión e interés”, se ha conseguido que La Caixa haya modificado los criterios que mantenía hasta ahora para decidir sobre la ubicación de este tipo de centros culturales dependientes de su Obra Social y que “en vez de ir en el orden de las Autonomías, es decir, uno por comunidad autónoma, se haga por orden de población”.

La nueva ofensiva del alcalde malagueño ante La Caixa para conseguir que instale un CaixaFórum en su ciudad ha coincidido con la paralización que sufre en Sevilla el proyecto diseñado por Vázquez Consuegra para las Atarazanas, tras el cambio de criterio (acertado, según exponía el ex alcalde socialista Manuel del Valle ) del Ayuntamiento hispalense con su nueva exigencia de redacción de un Plan Especial como condición ‘sine qua non’ para otorgar la licencia urbanística. Zoido teme que la Unesco, que a duras penas ha admitido la torre Pelli, pudiera retirar el título de Patrimonio de la Humanidad si el CaixaFórum acaba afectando visualmente de algún modo a la Catedral, el Archivo de Indias y el Alcázar.

Por más que De la Torre trate de desvincular su ofensiva de las dificultades que sufre el CaixaFórum en Sevilla y remonta su pretensión a un decenio atrás, no sería la primera vez que el alcalde malagueño le arrebata un gran proyecto cultural a Sevilla o monopoliza lo que en principio iba a ser compartido con la capital hispalense.

Corría el año 2007 cuando Monteseirín filtró un acuerdo con Carmen Thyssen para la creación en Sevilla de un museo que albergaría parte de los fondos pictóricos de la baronesa y que se instalaría en alguno de los pabellones del 29 (Perú, Portugal o el Real de la Plaza de América) o en el convento de Santa Clara. Carmen Thyssen poseía por entonces más de 1.000 cuadros, entre los que -decía- destacaban las colecciones más amplias de telas de origen catalán y andaluz de los siglos XIX y XX, y había expresado su deseo de realizar préstamos gratuitos a museos de Cataluña y Andalucía.

“La colección española es muy extensa -declaró a finales de aquel año- y hay suficientes obras como para llevar a cabo tres museos” (uno en San Feliú de Guixols y dos más, en Sevilla y Málaga). Hasta llegó a hablarse de una visita de incógnito de la baronesa a Sevilla para evaluar personalmente los pabellones ofrecidos por Monteseirín e incluso otros espacios alternativos previamente inspeccionados por expertos de su confianza. En diciembre de 2007, la entonces delegada municipal de Cultura, Maribel Montaño, declaró: “la baronesa tiene todo el interés del mundo en este proyecto y, por lo tanto, vamos a hacer realidad que su colección andaluza de pintura venga a Sevilla”.

Pasaba el tiempo y el proyecto no avanzaba. Montaño dijo en una entrevista que el Ayuntamiento había iniciado algunas gestiones pero que, a petición de la propia Fundación Thyssen, las negociaciones se habían pospuesto hasta después de las elecciones generales de marzo de 2008, para sacarlas del “contexto electoral”, ya que éste podría acabar “entorpeciendo” la iniciativa. El 11 de septiembre de aquel año, la delegada municipal de Cultura volvió a referirse públicamente al futurible museo en estos términos: “Hemos contactado con ellos (la Fundación Thyssen) y hemos pedido una oferta, que no termina de llegar a la ciudad”.

Tan sólo once días después, el 30 de septiembre de 2008, Carmen Cervera compareció en Málaga para firmar el convenio de creación de la Fundación que habría de regir los destinos de su museo malagueño y habló ante los medios de comunicación: “No creo que sea serio llevar a Sevilla -aseveró- un tipo de colección parecida cuando ya está cerrada la ubicación y la puesta en marcha del museo desde hace dos años”.

La baronesa destacó “el tesón” del alcalde Fancisco de la Torre para lograr la cesión de su colección a la ciudad malagueña hasta el año 2025, y añadió: “Nunca se ha llegado a un acuerdo firme y serio en Sevilla, mientras que en Málaga siempre han estado muy volcados encima mío para que tomase la decisión de traer la colección aquí”.

Y es que mientras en Sevilla esperaban sentados a que la baronesa acabara de deshojar la margarita del pabellón del 29 de su gusto, el alcalde malagueño se llevó a Carmen Cervera a que conociera las obras de restauración que estaba acometiendo en el Palacio Villalón, que le había ofrecido como sede para su museo, y además compró varias fincas aledañas para agregarlas al mismo y ampliar hasta 7.000 m2 la superficie expositiva.

Maribel Montaño, que se enteró del descarte de Sevilla por la prensa, calificó la decisión de la aristócrata de “sorprendente y desconcertante”, y la acusó de “haber jugado con las expectativas del Ayuntamiento de Sevilla” al haber mantenido y alimentado la esperanza de la creación de la pinacoteca con su frase “tengo cuadros para todos”.

Por cierto que tras aquella frustración el por entonces delegado de Cultura de la Junta, Bernardo Bueno, dijo que no merecía la pena llorar por la colección andaluza de la Thyssen en Málaga porque la del octogenario Mariano Bellver era “bastante mejor” y estaba dispuesto a donarla a Sevilla.

Por si le sirve de moraleja a Zoido, tres años después de aquella historia en que Málaga le ganó por la mano de Francisco de la Torre a Sevilla, seguimos sin CaixaFórum, sin museo Thyssen y sin museo Bellver.

Y todavía habrá quien le eche la culpa de todo ello al alcalde de Málaga.