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Hidro(i)lógico

El Gobierno de Zapatero, tan ecologista él que acuñó aquella famosa frase en plan jefe indio al gran padre blanco de Washington de que “la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”, fue también tan negligente en este capítulo -y no sólo en el de la economía-  que únicamente dejó aprobado el Plan Hidrológico de las cuencas catalanas (para colmo, tumbado por los tribunales ‘a posteriori’), cuando debió haber presentado a Bruselas todos los de las cuencas hidrográficas españolas en 2009. Así que por estas fechas acumulamos ya cuatro años de retraso, empeorando aún más si cabe ante nuestros socios europeos la imagen de la ‘marca España’ y demostrando que Larra se había quedado corto con aquello de “vuelva usted mañana”. Hay demoras españolas que son cuatrienales, como los planes en el antiguo régimen o en la economía soviética.

Y en esto llegó Miguel Arias Cañete y, al contrario que Fidel, mandó acelerar.

Ya se sabe que el ministro jerezano es un bulldozer de la política, que lo mismo devora todos los yogures caducados que encuentra en la nevera haciendo honor a la máxima campesina de “lo que no mata engorda” que se ducha cada mañana con agua fría con tal de no incrementar el déficit de tarifa con su factura del gas, por lo cual la hercúlea tarea de ponerse al día con la UE ha debido ser para él, que además se conoce el patio europeo, pan (o yogur) comido.

Hace unos días, Arias Cañete, con los pies más alados que Aquiles el de los pies ligeros, llevó a la mesa del Consejo de Ministros el Plan Hidrológico de la cuenca del Guadalquivir, el río vertebrador de Andalucía, del que Sevilla es su mejor don, como Egipto el del Nilo.

En su exceso de velocidad, el ministro de los yogures se ha comido el famoso dictamen del CSIC, redactado en 2010 por encargo de su propio Ministerio y que nos ha costado a los contribuyentes 3 millones de euros. Como al jerezano no le gusta que el estudio científico cuestione el dragado, lo ha omitido sin más.

Y ya que acumulábamos cuatro años de retraso, por esperar unos días más tampoco se habría hundido el mundo, los días que faltaban hasta el 27 de mayo, fecha en la que el Consejo de Doñana había sido convocado para pronunciarse sobre el Plan del Guadalquivir y del que el ministro de Agricultura y (menos de) Medio Ambiente ha pasado olímpicamente con su política de hechos consumados.

En la (i) lógica de Arias Cañete no hay obstáculo que se resista: cuando no puede sortearlos, pasa directamente por encima, como una apisonadora.

 

La paciencia también se agota

El próximo día 11 de junio se cumplirán dos años desde la toma de posesión como alcalde de Juan Ignacio Zoido y, por tanto, el ecuador de su mandato. Al día siguiente se iniciará la inexorable cuenta atrás para una nueva cita con las urnas, porque a partir de ese momento el tiempo que le quede como alcalde será menor del que ya ha ejercido como tal.

El pórtico de ese cruce del ecuador puede situarse en el próximo miércoles, día 22 de mayo, cuando se cumplen dos años de las elecciones municipales que otorgaron a Zoido, con el voto prestado que él había pedido expresamente a los simpatizantes de otros partidos y a barrios tradicionalmente de izquierdas, la mayoría más absoluta que ha obtenido un alcalde (en puridad su partido, el PP) en la historia de nuestra Democracia: 20 concejales.

Juan Ignacio Zoido suscitó más ilusiones y esperanzas que ningún otro alcaldable en los 30 años anteriores, en parte por el agotamiento del proyecto encarnado por Monteseirín y los continuos despilfarros megalómanos de su final de ciclo (desde el sobrecoste multimillonario de las ‘Setas’ de la Encarnación hasta la ilegalidad de la biblioteca universitaria en el Prado, que impulsó desde el Ayuntamiento con la complicidad de un par de rectores políticamente afines); en parte por los efectos de la peor crisis económica que se recuerda y que, entonces en su tercer año, golpeaba a cada vez mayor número de sevillanos (77.000 parados en la ciudad en el momento de celebrarse las elecciones municipales el 22 de mayo de 2011); y, finalmente, porque Zoido le había prometido a todo el mundo durante los cuatro años que se llevó estrechando manos por los barrios lo que la gente quería oír, desde convertirse por oposición a Monteseirín y Torrijos en el ‘alcalde del empleo’, hasta satisfacer las demandas de equipamiento pendientes y el desbloqueo, en 15 ó en 60 días, de temas urbanísticos/económicos como Tablada y la segunda tienda de Ikea.

PIDE MÁS TIEMPO

Por prometer, al menos implícita o subliminalmente, Zoido prometió cuando se hallaba en la oposición hasta frenar la construcción de la por entonces incipiente torre Pelli -como hizo Monteseirín apenas convertirse en alcalde con el edificio proyectado por Moneo en el Prado-,  un rascacielos en la Cartuja sobre el que no ocultaba su disconformidad.

Con motivo del segundo aniversario de las elecciones municipales del 22 de mayo de 2011, que no realmente de su toma de posesión como alcalde, Zoido ha concedido unas declaraciones al diario ABC, tan faltas de contenido que el rotativo no ha podido encontrar mejor título que éste: “Lo único que le pido a los sevillanos es que tengan paciencia”.

Zoido ha pasado de decir “no hemos podido hacer más”, como balance-resumen que hizo del primer aniversario de su toma de posesión como alcalde hace ahora casi un año, a este ruego de paciencia, que viene a ser una variación de la frase anterior y que parece más propia de un alcalde recién llegado al cargo el 11 de junio de 2011 que de un regidor que lleva ya casi dos años gobernando los destinos de la ciudad. Tomando como referencia el propio discurso del alcalde, es como si aún estuviéramos en el kilómetro o minuto cero de su mandato, cuando en realidad ya ha recorrido la mitad del trayecto marcado sin que se haya apreciado un cambio significativo para mejorar la ciudad.

UN DATO OBJETIVO

Este es el típico momento/encrucijada en que para hacer un balance basta con preguntarse si Sevilla está mejor, igual o peor que antes de la llegada de Zoido. Independientemente de la percepción que tenga cada ciudadano, hay un dato objetivo de referencia, en línea con la principal promesa -y también principal problema que tenemos- durante su etapa en la oposición y en la campaña electoral: convertirse en el ‘alcalde del empleo’. Pues bien, cuando Zoido llegó a la Alcaldía Sevilla tenía 77.000 parados en números redondos. Dos años después tiene 89.661. Casi 13.000 más.

La variante del discurso de Zoido en este sentido es decir que carece de competencias en la materia, una afirmación con efecto ‘boomerang’ sobre su imagen, por dos razones esenciales.

1) Demostración de frivolidad política, por haber prometido algo que no estaba en su mano. Por lo tanto, habría firmado un contrato social fraudulento con quienes le votaron con esa esperanza, en una promesa similar a la del “pleno empleo” del que hablaba en su día Monteseirín.

2) Si carece de competencias, ¿no es una enorme contradicción que haya creado y mantenga una Delegación de Empleo, a cuyo frente ha puesto a Gregorio Serrano?

Zoido, con dos años a sus espaldas como alcalde, aún pide a los sevillanos un acto de fe en él, como cuando se encontraba en la oposición , y recurre a la metáfora del hortelano: “antes de recoger hay que sembrar, y nosotros estamos preparando la tierra, sembrando, y en los dos próximos años vamos a tener una buena cosecha en beneficio de todos los sevillanos, no de unos pocos…. Es ahora cuando hay que desarrollar los proyectos que hemos estado en los últimos años”.

SIN BROTES VERDES

El problema es que, de momento, la opinión pública no percibe qué ha estado gestando Zoido en estos años y que cuando le han pedido que cite al menos un proyecto no ya para este año, sino para 2014, se ha limitado a contestar con un genérico “habrá muchos”, pero sin concretar absolutamente nada. O hay brotes verdes pronto, o Zoido no va a tener tiempo de recolectar la cosecha para el mercado político y venderla dentro de dos años, cuando se celebren las próximas elecciones municipales.

Y el segundo problema que tiene Zoido en su cuenta atrás para la cita con las urnas es que su cosecha debe responder a las grandes expectativas que generó en su día, las mismas por las que consiguió 20 concejales. Para seguir con la metáfora hortelana, en la línea de Miguel Hernández y su Elegía, Zoido necesita una cosecha rápida y, además, abundante, con la que contentar a tantos votantes como los que tuvo el 22-M de 2011.

En previsión de que los brotes aún no nacidos no alcancen siquiera a madurar, el alcalde ya busca la tormenta perfecta de pedrisco a la que culpar de la falta de frutos de su gestión: la Junta de Andalucía, porque, según declara, boicotea sin sentido los grandes proyectos cuya ejecución habría revertido la situación si no hubieran sido obstaculizados por el Gobierno autónomo. En la lista negra que imputa a la Junta, Zoido incluye Altadis, la Gavidia, las Atarazanas, Ikea y los aparcamientos, por lo que amenaza con denunciarla ante los Tribunales y movilizar en su contra a los sevillanos.

Curiosamente, ni Zoido ni la patronal, denunciaron ante los Tribunales, ni antes ni ahora, la actuación sin precedentes de Monteseirín que sí puede acabar provocando un gran perjuicio a la ciudad y que si no se ha evidenciado ya es por el parón económico que ha supuesto la crisis: los 200 millones de euros recaudados por los convenios urbanísticos para desarrollar nuevos barrios en la ciudad y que el anterior alcalde gastó, en vez de en urbanizar los terrenos para facilitar la construcción de nuevas viviendas, en “la ciudad consolidada”, un eufemismo para ocultar que los asignó a las ‘Setas’ de la Encarnación y otros programas en el Centro.

EL PGOU, CLAVE

De los proyectos citados por Zoido, sólo el de la Gavidia y los aparcamientos en la Alameda y el Prado puede imputarlos a la oposición de la Junta, porque no se tienen noticias de iniciativas empresariales para Altadis; en Ikea, el Ayuntamiento no pidió hasta hace sólo unos meses el desvío de las vías pecuarias existentes en el terreno elegido, y sobre las Atarazanas cabe recordar que la demora y exigencias del Consistorio para conceder la licencia provocaron la huida de La Caixa a la torre Pelli, tan efusivamente saludada por el propio alcalde, el cual se olvida curiosamente de incluir en la lista otro proyecto frustrado por las mismas razones que el anterior: el de Decathlon en la Cartuja.

En una Democracia garantista como la nuestra, la Junta se remite a las disposiciones del propio PGOU de Sevilla y del modelo de ciudad diseñado en el mismo para fundamentar su rechazo a las pretensiones municipales de tratar de modificarlo por la vía de los atajos urbanísticos. Por eso el Ayuntamiento, en vez de acudir a los Tribunales, en un puro artificio político sin base jurídica, anuncia, sin mucha convicción, una “actualización” del documento urbanístico.

Pero, ojo, una cosa son modificaciones puntuales y recalificaciones (el gobierno local ha tramitado ya ocho) y otra muy distinta es redactar un nuevo Plan, que tiene una tramitación perfectamente reglada. Recuérdese que desde que se aprobó el llamado Metaplan durante los gobiernos de coalición PSOE-IU hasta que se aprobó de forma definitiva el PGOU vigente (2006) transcurrieron seis años, cuando a Zoido le quedan sólo dos de mandato. Por tanto, tampoco es probable que a Zoido le dé tiempo a rematar un nuevo PGOU ni que éste, cuando aún queda por desarrollar tanto del vigente, sea la panacea para los males de Sevilla.

Con un superávit de 45 millones de euros en el último ejercicio tras meter las tijeras por doquier, Zoido tampoco puede invocar ya la herencia recibida. Tiene aún dos años por delante y ya no puede pedirles más tiempo a los sevillanos como si éstos fueran el santo Job. La paciencia también tiene fecha de caducidad: las próximas elecciones municipales.

 

Una oportunidad perdida

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha perdido la magnífica oportunidad que le proporcionaba la obligada sustitución -por la sentencia del Tribunal Constitucional- del delegado de Seguridad y Movilidad, Demetrio Cabello, para haber hecho una remodelación profunda de su gobierno de cara a afrontar la segunda parte de su mandato, ya que en puridad no ha hecho cambio alguno, sino que se ha limitado a nombrar como sustituto, pero sin relevarlo de sus funciones actuales, al actual portavoz del grupo municipal Popular, Juan Bueno.

El único movimiento de pieza en el tablero subraya algunas paradojas por parte de Zoido:

1) El nombramiento inicial de un comisario de Policía jubilado, como era Demetrio Cabello, y pese a que no era concejal electo ponía de manifiesto el desequilibrio en la confección de la lista electoral, ya que en el equipo con más concejales de la historia reciente de nuestra Democracia (20, incluido el propio Zoido), el alcalde no había pensado en nadie durante sus cuatro años de oposición para ocupar una de las delegaciones más importantes en cualquier gobierno y tuvo que recurrir a un externo, un ‘dedil’, figura que ha sido tumbada ahora por el Tribunal Constitucional en su sentencia.

2) En ese grupo de la mayoría súper absoluta y compuesto por veinte ediles, en vez de repartir las competencias de gobierno entre un mayor número de concejales para que así, y al menos teóricamente, le pudieran dedicar más tiempo y servir mejor a los ciudadanos, Zoido optó por lo contrario: la figura de los ‘macrodelegados’ que concentran en su persona el ejercicio de variadas funciones.

Es el caso de Gregorio Serrano, que ostenta nada menos que cuatro competencias: Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores. En paralelo a su figura está la de Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, a quien compete desde la aplicación y revisiones del Plan General de Ordenación Urbana, hasta los Parques y Jardines, pasado por el ahora súper conflictivo tema de la vivienda a través de la empresa pública Emvisesa y el no menos históricamente conflictivo asunto de la limpieza de la ciudad por medio de Lipasam, que a principios de año desató la peor huelga que se recuerda en el servicio de recogida de basuras.

3) Zoido, ahora, acentúa la concentración de poder  en pocas manos con el nombramiento de Juan Bueno como nuevo delegado de Seguridad y Movilidad en vez de repartir juego entre sus concejales. Bueno sigue siendo el portavoz del grupo municipal del PP y, de puertas afuera, presidente provincial del partido en Sevilla.

Con esta decisión, el mensaje que lanza Zoido, interna y externamente, es que su equipo está claramente diferenciado entre un núcleo duro de personas de su máxima confianza (Juan Bueno, Gregorio Serrano, Maximiliano Vílchez y Asunción Fley, la dama de hierro encargada de meter las tijeras en las cuentas de cada delegación, sin compasión) y el resto. La misión de estos últimos se circunscribe a gestionar los distritos, donde a medida que el tiempo corre hacia una nueva cita con las urnas se pelea ya a cara de perro con la oposición, como demuestra la bronca política en las últimas semanas en el distrito Macarena.

SIN BANQUILLO

El PP y algunos analistas políticos venían destacando la falta de banquillo del PSOE en el Ayuntamiento con Juan Espadas al frente, pero cabe hacerse la misma reflexión mirando al grupo municipal Popular. Pese a que casi duplica en número al Socialista, tres personas de un equipo de veinte son las responsables de nueve áreas distintas, incluida la Portavocía del grupo municipal, lo cual puede redundar en un menor grado de eficacia por pura razón matemática: no es lo mismo dedicar todo el tiempo a atender una sola función que a repartirlo entre tres.

Ese grado de dispersión puede volver en contra de los intereses del propio Zoido, que en el ecuador de su mandato necesita darle un mayor impulso a la gestión de su gobierno para que los ciudadanos perciban algo más que una política de recortes y remisiones a la herencia recibida y a la crisis económica, máxime cuando el alcalde pregonaba en sus tiempos de oposición que tenía plena consciencia de cómo iba a dejarle Monteseirín la ciudad y que tenía previsto cumplir todas sus promesas pese a las ya por entonces adversas circunstancias existentes.

APUESTA FRUSTRADA

La obligada salida de Demetrio Cabello como delegado de Seguridad y Movilidad ha supuesto un indisimulado contratiempo para Zoido. Primero, porque este edil no electo, de perfil puramente técnico y a veces hasta políticamente incorrecto en sus expresiones, era su gran apuesta personal para tratar de domeñar al díscolo cuerpo de la Policía Local. Segundo, porque le ha obligado a esta remodelación, aunque haya sido mínima, y a concentrar aún más el poder en un reducido número de personas. Esta concentración, aun siendo obvia, no deja de generar tensiones internas en el conjunto del grupo Popular, donde hay ambiciones insatisfechas y expectativas creadas durante el periodo de oposición que no se han cumplido. Y, tercero, porque por su carácter y su bonhomía personal, de Zoido cabría decir lo mismo que se dice de Rajoy: no se conoce que nunca haya destituido a nadie.

Zoido, más que gobernar con mayoría absoluta, demuestra que gobierna sólo con una minoría dentro de su grupo y el nombramiento de Juan Bueno vuelve a acentuar la sensación de postergación  que experimenta buena parte de sus concejales.

QUEBRADEROS DE CABEZA

Pese a las loas con que el alcalde ha despedido a Demetrio Cabello -”llegó con una misión y se va con la cabeza muy alta”, ha dicho del antiguo comisario de Policía-  lo cierto es que la de Seguridad y Movilidad ha sido el área más conflictiva y que más quebraderos de cabeza ha dado al gobierno del PP en estos dos años de mandato.

Cabello ya se estrenó con la polémica derogación del Plan Centro de tráfico por la falsedad del argumento de que las videocámaras no funcionaban, un ‘affaire’ que derivó en una no menos polémica comisión de investigación que ha tardado en cerrarse en falso casi toda esta primera etapa del mandato. Otro escándalo de la Delegación fue el expolio sufrido por la antigua sede de la Policía Municipal en la isla de la Cartuja en vísperas de su devolución a la empresa constructora Detea y cuando aún se hallaba en manos del Ayuntamiento. La empresa acabó demandando una indemnización multimillonaria ante los tribunales.

Cabello tampoco ha podido acabar con las botellonas juveniles en la ciudad, pese al incremento de las sanciones  a quienes para desesperación de los vecinos  afectados siguen ingiriendo alcohol en las calles, ni con los gorrillas de Bami y otras zonas conflictivas, pese a incrementar exponencialmente el número de multas y hasta realizar una base de datos sobre los guardacoches como instrumento preventivo y de control.

Hasta el sector del taxi se ha adelantado a amargarle la hora del adiós a Demetrio Cabello presentando contra él una denuncia judicial por el cobro de tasas de ocupación en la vía pública, que tacha de abusivas, con afán meramente recaudatorio y al margen de la Ordenanza Municipal.

INFLEXIBILIDAD

El ya ex-delegado ha sufrido el disgusto de ver cómo el Defensor del Ciudadano, José Barranca, señalaba dos sectores bajo su competencia, el del taxi y el de la Policía Local, como los de peor imagen entre los sevillanos por una actitud para la que aquél no ahorró en calificativos. El episodio de los policías haciéndose la foto con la señal de la victoria y con el fajo de multas impuestas durante la Feria ha acabado por demostrar el fracaso del delegado en su intento de cambiar la conducta y la imagen externa de la Policía, el objetivo principal que le había marcado Zoido. Además, su inflexibilidad con las multas de tráfico (adquirió un segundo coche ‘ponemultas’) ha acabado por erosionar al propio Ayuntamiento.

Su sucesor, Juan Bueno, encuentra pendientes prácticamente todas las asignaturas en la delegación. El sindicato de la Policía Municipal le ha dado la bienvenida ensalzando su carácter dialogante y el hecho de que es un político en vez de un técnico como Cabello, hombre honesto que no entendía de componendas y que por eso mismo carecía de mano izquierda, la que precisará el nuevo delegado para cerrarle uno de los habituales focos de conflicto al alcalde.

 

 

 

Impactos

A Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y diputado cunero por Sevilla, se las ponen como dicen le ponían las carambolas al ominoso Fernando VII.

Por si no se hubiera levantado ya suficiente polvareda -por más que el albero haya estado este año más compactado que nunca-  a cuenta de los inspectores enviados por el ministro para supervisar la Feria de Abril tras divulgarse desde los tiempos de Emilio Carrillo que el festejo sevillano genera un impacto de 675 millones de euros que escapaban por completo al Fisco, en Granada se ha presentado un estudio similar sobre la repercusión económica de la Alhambra. Parece que es la nueva moda de la temporada primaveral.

La capital nazarí no había entrado mucho en el juego de la rivalidad con Sevilla, quizás porque tiene a Málaga más cerca y la ve como una competidora más directa y peligrosa por el segundo lugar del podio, pero también ha sufrido ataques de fijación con la capital de Andalucía.

Ya no sólo alardea de que sus estudiantes organizaron una botellona para el Guinness de los records con el solo propósito de batir el número de participantes en otra movida con motivo de una Fiesta de la Primavera aquí en la Cartuja, sino también de que el monumento más visitado de España, la Alhambra, genera más riqueza que la Feria de Abril, 750 millones de euros frente a 675, y más empleos: 10.000.

El estudio lo ha patrocinado La Caixa y lo ha elaborado la Universidad de Barcelona por encargo del Patronato del monumento, sin que el consejero de Cultura, Luciano Alonso, haya dicho ni pío sobre cómo desde un órgano dependiente de la Junta de Andalucía se encargan informes allende Despeñaperros. Sin pecar de nacionalistas, mal de nuestro tiempo, ¿habría sido concebible que un estudio similar sobre, por ejemplo, la Sagrada Familia de Barcelona lo hubieran encomendado en Cataluña a una Universidad andaluza?

Granada, pues, ya se ha apuntado esta pírrica victoria sobre Sevilla en la Liga de los impactos económicos. Pírrica porque así sólo conseguirá atraer sobre sí la atención de los hombres de negro de Montoro sobre cuanto se mueve en derredor de la Alhambra.

Ahora sólo caben dos opciones, o que el Ayuntamiento hispalense rescate a Emilio Carrillo para que con su proverbial retórica infle los datos referidos a la Feria de Abril y recuperemos así el liderazgo andaluz perdido, o que a Gregorio Serrano le dé por encargar otro estudio, esta vez sobre el impacto económico del Real Alcázar, para competir con la Alhambra.

Mejor no meneallo.

 

El CIS y la margarita de Zoido

El secretario general del PP andaluz y alcalde de Tomares, José Luis Sanz, ha vuelto a resucitar el debate interno sobre la candidatura de Zoido a la Presidencia de la Junta de Andalucía en el peor momento posible para los populares en nuestra comunidad autónoma: el mismo día en que se difundía el último Barómetro Autonómico del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

El alcalde de Sevilla había despejado prácticamente esa incógnita en el sentido de concentrarse en sus tareas como regidor de la capital de Andalucía cuando, con motivo de la Feria de Abril, concedió una entrevista a la Cadena SER en la que, tras aludir a su doble condición de alcalde y de líder de la oposición a Griñán, le plantearon si se veía como candidato al sillón de San Telmo. Contestó que su preferencia era la Alcaldía de Sevilla. Su razonamiento era sencillo pero contundente: él es alcalde porque los sevillanos lo han elegido con sus votos en las urnas, mientras que es presidente del PP (A) porque así lo han querido sus compañeros de partido. El mensaje implícito era obvio: tiene un compromiso con los votantes sevillanos mayor que con sus correligionarios, lo cuales habían acudido a él como solución de emergencia tras la dimisión de Javier Arenas y para evitar un vacío de poder interno.

EL PARTIDO MANDA

Aunque todavía quedan, salvo adelanto del calendario por disolución del Parlamento y convocatoria de elecciones anticipadas, casi tres años para la cita con las urnas, la declaración de Zoido reconociendo implícitamente su interinazgo como líder del partido volvió a agitar las aguas internas y a dar bríos a quienes, sobre todo en Andalucía Oriental, propugnan que el PP andaluz tenga una cabeza visible proyectándose hacia las elecciones autonómicas como alternativa a Griñán antes que un líder que proclama sin ambages que su prioridad es sucederse a sí mismo como alcalde de Sevilla en unos comicios para los que sólo faltan dos años y ante los que debe echar el resto en su ciudad en el tiempo que le falta de mandato si quiere ser reelegido.

Quizás para acallar esas voces y poner freno a cualquier movimiento interno para tomar posiciones de cara a la batalla por el control del partido, José Luis Sanz concedió una entrevista a Canal Sur en la que dejó abierta la candidatura de Zoido a la Presidencia de la Junta. El también alcalde de Tomares, que sufre en el seno de su Ayuntamiento la polémica por las facturas de las mariscadas cargadas a las arcas municipales en plena crisis económica, afirma que aunque Zoido ha expresado su deseo de seguir siendo alcalde de Sevilla, “también ha afirmado que está a disposición del partido”.

Sanz se ha esforzado en transmitir el mensaje de que la decisión de Zoido sobre su futuro político no depende única y exclusivamente de él mismo, sino también de los dirigentes de su partido, por lo que si Rajoy, Cospedal, Arenas y los ocho secretarios provinciales andaluces acuerdan que el alcalde de Sevilla debe ser también el aspirante a la Presidencia de la Junta, tendrá que acatar esa decisión “sí o sí”.

PELIGRA LA MAYORÍA ABSOLUTA

El intento de reforzamiento de la dimensión andaluza de Zoido por parte de su mano derecha en el partido se ha producido justamente el mismo día en que se conocía el Barómetro Autonómico del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), al tiempo que su estudio general de opinión. Este último refleja un nuevo descenso en la intención de voto del PP, pero el partido del Gobierno incrementa paradójicamente su ventaja porque la caída del PSOE de Rubalcaba es aún superior a la suya, mientras siguen trasvasándose votos desde los partidos mayoritarios a los minoritarios, en especial IU y UPyD.

Se está dibujando un escenario político cada vez más fragmentado y con la posible necesidad en el horizonte de recurrir a coaliciones de dos e incluso más de dos fuerzas políticas para obtener una mayoría parlamentaria suficiente para gobernar. Un panorama a la italiana, con los movimientos alternativos, como les ha demandado María Dolores de Cospedal, pensando en concurrir a las elecciones para tratar de repetir el fenómeno de Beppe Grillo en Italia capitalizando el descontento popular con los políticos y la vieja política.

El PP, pues, teme perder la mayoría absoluta tanto en el conjunto de España como en algunos de sus feudos tradicionales, especialmente Madrid tras la marcha de Esperanza Aguirre, y Valencia, tras la salida de Camps y el escándalo de la trama Gürtel. El mantenimiento de la Moncloa en manos de Rajoy pasa por revalidar los gobiernos autonómicos madrileño y valenciano y de lograr al menos el mismo techo de votos que había logrado Arenas en Andalucía, donde superó en sufragios al PSOE en las tres últimas convocatorias electorales.

VARAPALO DEL CIS

Sin embargo, las perspectivas que se deducen del Barómetro Autonómico del CIS no son muy halagüeñas para el PP en Andalucía, el cual es percibido falto de liderazgo. A escala regional, el estudio del CIS muestra la misma desafección a la política y a los políticos que el nacional, donde ahora las instituciones más valoradas son la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas y donde caen la Monarquía, los partidos políticos y el Parlamento.

Así, sólo el 18,8% de los andaluces califica de buena/muy buena la gestión de Griñán al frente de la Junta de Andalucía y tan sólo un 14,07% opina lo mismo de la labor del Gobierno autónomo; el presidente de la Junta inspira poca/ninguna confianza al 62,6% de los andaluces y el 40,01% de ellos cree que la situación política en nuestra comunidad es peor que la de España, y un 55,3% estima que la situación económica es peor/mucho peor que la del conjunto del país.

Esta percepción tan negativa de la realidad andaluza debería ser el caldo de cultivo idóneo para la oposición y su líder, pero no se traduce en un mayor apoyo para el PP (A) y Zoido, a los que, mutatis mutandi, les ocurre en Andalucía lo mismo que a Rubalcaba y al PSOE en el ámbito de España: que al ser peor valorados aún que el presidente y su Gobierno acaban por mejorar su posición relativa.

Y es que tan sólo un 5,2% del electorado estima que Zoido realiza una buena/muy buena gestión como líder de la oposición a Griñán; un 48,5% opina que su labor es mala/muy mala; un 35% la califica de regular y el resto, no sabe/no contesta.

El PP a las órdenes de Zoido no es percibido ahora como alternativa de Gobierno en Andalucía, porque cuando el CIS pregunta a los encuestados si creen que lo haría mejor que la Junta en caso de que los populares estuvieran en el Gobierno autonómico en vez de Griñán, hay una diferencia de entre 15 y más de 20 puntos en quienes piensan que lo haría peor en materias como vivienda, seguridad ciudadana, educación, desempleo, infraestructuras, sanidad, ecología, economía e inmigración. O sea, en ningún capítulo hay una mayoría de andaluces que piensen que Zoido lo haría mejor que Griñán.

VOTO VERGONZANTE

En las pasadas elecciones autonómicas andaluzas, el PP ganó con el 40,7% de los votos -si bien la posterior coalición PSOE-IU le privó de gobernar- en la comunidad, mientras que el PSOE obtuvo un 39,5%; IU, un 11,4%; UPyD, un 3,4%, y el PA, un 2,5%. Cuando ahora el CIS pregunta a quienes votaron en esas elecciones por el sentido de su voto entonces, un 2,5% reconoce haber votado a UPyD; un 10,5%, a IU y un 40,6%, al PSOE. Estas cifras, con pequeñas desviaciones arriba o abajo por el tiempo transcurrido, vienen a coincidir con aquellos resultados electorales. Y atención a los datos del PP: sólo un 24% reconoce haber dado su voto a los populares, ¡un 16,7% menos que en la realidad!

Esto significa que hay un voto vergonzante que ya no se reconoce en el PP, como ocurría a los simpatizantes socialistas en la última etapa de Zapatero, un votante que quiere olvidarse del apoyo otorgado al PP hace poco más de un año, en parte por las políticas de Rajoy y en parte por el bajo perfil de Zoido como sustituto de Arenas. Además, un 46,1% de los encuestados asegura que jamás votará al partido que preside Zoido en Andalucía, frente a un 25,9% que dice lo mismo del PSOE. Por tanto, el grado de rechazo visceral al PP supera en 20 puntos al que inspiran los socialistas.

Esta es la situación que refleja el CIS para el PP en Andalucía en el año transcurrido desde las últimas elecciones, la evolución del partido con Arenas como líder y con Zoido como sucesor, un líder de la oposición que no sólo no aprovecha el desgaste de Griñán por la crisis económica y otros factores, sino que es peor valorado aún que el presidente y por lo tanto no se erige como su posible alternativa.

Con este panorama de un PP (A) huérfano de liderazgo regional a ojos del electorado, cabe preguntarse cómo, según Sanz, dentro de su partido aún se deshoja la margarita de si Zoido debe ser también el candidato a la Presidencia de la Junta en San Telmo en vez de concentrarse en retener la Alcaldía de Sevilla.

Ducha fría

La confesión del ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, de que prefiere ducharse con agua fría antes que consumir medio litro más, unida a la anterior de que ingería cualquier yogur que hallara en la nevera aunque estuviera caducado, le han convertido en objeto de las diatribas de quienes toman a guasa lo que consideran meras ocurrencias ministeriales.

No creo que la Ecología sea la prioridad de un ministro tan desarrollista como Cañete -no en vano va en último lugar en el título de su cartera-, y a los cambios en la normativa sobre Costas me remito, pero si sus declaraciones y decisiones sobre los yogures caducados fueron más que una ‘boutade’, una imprudencia temeraria del titular de Alimentación en el país sufridor de la colza, no puedo estar más de acuerdo con él sobre el derroche que supone dejar correr el agua fría de la ducha.

Así satirizó El Jueves la ducha fría de Cañete

En este sentido, una de las mejores inversiones que puede hacerse es la compra de un simple cubo de plástico para tenerlo a mano en la bañera y como alternativa a las duchas de agua fría que, con el entusiasmo del converso, preconiza ahora Cañete, confeso derrochador de agua hasta su concienciación tras nombrarlo Rajoy ministro de Medio Ambiente en un país cíclicamente azotado por la sequía.

Hagan la prueba y comprobarán que antes de que salga agua caliente de la ducha pueden verterse unos diez litros de fría en el cubo, agua utilizable para fregar, limpiar, regar…. Esta cantidad equivale a 3.650 litros/persona/año, o sea, 3,5 m3. Dado que Sevilla tiene 702.355 habitantes, si todos dejáramos correr el agua fría de la ducha sin aprovecharla, por el desagüe, como bien dice el ministro, se estarían perdiendo 2.458.242 m3, equivalentes a 2,45 Hm3.

Si los sevillanos hubiéramos ahorrado a diario ese cubo o practicado esa ducha fría desde la Expo, cuando tanto se presionó para construir el pantano de Melonares, habríamos dispuesto de 51,45 Hm3 de agua, 11,45 Hm3 más que la que regula este embalse, el cual no habría hecho falta -en realidad nunca se precisó- y además habríamos ahorrado los 100 millones de euros que acabará costando el proyecto cuando se acaben las conducciones hasta Sevilla.

En su drástica recomendación de la ducha fría, Arias Cañete, quizás como aquel personaje de Molière que hablaba en prosa sin saberlo, no ha hecho más que aplicar uno de los principios del ecologismo: ‘Piensa globalmente, actúa localmente’.

Mira que si al final hasta se convierte a la causa verde….

Dilemas

El delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, que durante la Feria ha cedido protagonismo al de Seguridad Ciudadana, Demetrio Cabello, como portavoz municipal para el festejo pese a ser ni la especialidad ni la competencia de este último, compareció por fin ante los medios de comunicación el pasado sábado y confesó el dilema en que ya se halla sumido el Ayuntamiento para la organización de la edición de 2014, la que será tercera Feria del mandato de Zoido.

Conforme al calendario del año próximo, el Domingo de Ramos será el 13 de abril, y el de Resurrección , el 20 de abril, por cierto XXII aniversario de la Exposición Universal de 1992. Como es sabido, tradicionalmente se suele dejar un margen de dos semanas entre la Semana Santa y la Feria. Pero, en tal caso, el evento tendría que inaugurarse con el alumbrado de la portada y del recinto el 5 de mayo, lunes, y celebrarse hasta el día 11 de mayo.

-Primera consecuencia: la Feria de Abril, con 166 años de historia, dejaría de responder a su denominación oficial para convertirse en una feria de mayo. Un contrasentido, aunque pudiera contemplarse como excepción en las Ordenanzas que la regulan.

-Segunda consecuencia: El 1 de mayo, festivo nacional, es jueves, con lo cual la preFeria empezaría prácticamente el miércoles 30 de abril. Con un pórtico tan largo las ganas de fiesta podrían debilitarse para la Feria propiamente dicha, cuya clausura debería ser el 11 de mayo.

-Tercera consecuencia: El 2 de mayo, viernes, será fiesta local en Madrid. Dado que el 1 de mayo es también fiesta, los madrileños tendrán la posibilidad (si el Gobierno de Rajoy no los ha prohibido para entonces por aquella idea de pasar todos los festivos entre semana a los lunes)  de disfrutar de días libres desde la tarde del miércoles 30 de abril hasta el domingo 4 de mayo, pero Sevilla perdería mucho atractivo para ellos y dejaría de ser un destino preferente con la Feria iniciándose el lunes 5, ya con ellos de vuelta a la capital de España. Así pues, gran parte, por no decir todo, del turismo capitalino que podría venir a Sevilla por la Feria de Abril en abril se perdería con la Feria de Abril en mayo, un ´handicap’ aún más destacable en estos tiempos de crisis económica.

PROCLIVE A MAYO

Gregorio Serrano ha dejado el tema en suspenso, aunque no puede diferirlo ‘ad calendas graecas’ porque en función de las fechas de la Feria de Abril de Sevilla se organizan otros festejos en la provincia  y, sobre todo, el calendario de los feriantes y de los propietarios de las atracciones que se instalan en la calle del Infierno para prácticamente todo el año.

No obstante, el delegado de Empleo, Economía, Fiestas Mayores y Turismo ya se ha mostrado proclive a posponer la Feria al 5 de mayo, según se desprende de sus declaraciones: “No podemos convertir en dogma que tenga que empezar en abril”.

Para Serrano, disponer de tan sólo siete días (en puridad, ocho) entre la Semana Santa y la Feria supone un riesgo en materia de seguridad y operatividad, ya que hay que desactivar el plan que se organiza para la primera y activar el específico para la segunda.

A lo largo de los 166 años de historia de la Feria, han sido numerosas las ocasiones en que el Ayuntamiento de turno se ha visto enfrentado al mismo dilema en que ahora se encuentra el presidido por Zoido y la inmensa mayoría de los mismos procuró que el festejo se iniciara en el mes de abril  y no en mayo, para hacer honor a la tradición y a su denominación oficial de Feria de Abril.

VERTIENTE ECONÓMICA

Al plantear estas dudas, Serrano está lanzando el mensaje de que el gobierno de Zoido no se ve con capacidad para afrontar el reto que, sin los mismos medios técnicos y recursos humanos que existen ahora, tuvieron que asumir corporaciones municipales en otras etapas históricas. Asimismo, resultaría paradójico que fuera un alcalde tan amante de las tradiciones como Zoido el que en su tercera Feria de Abril adoptara la decisión de retrasarla a la primera semana de mayo y en contra, además, de los intereses de los tres sectores económicos que más apoyo le han prestado hasta ahora y a los que más tiene en cuenta a la hora de gobernar: hosteleros, hoteleros y comerciantes.

Para éstos, sin duda, no sería lo mismo, ni mucho menos, una Feria de Abril en abril, con la avalancha en su segunda mitad de madrileños por los festivos del 1 y 2 de mayo, que una Feria de Abril en mayo y sin los turistas de Madrid.

Veremos qué prima más en Gregorio Serrano, si sus facetas de delegado de Empleo, Economía y Turismo o la de, también, delegado de Fiestas Mayores.

EL FESTIVO EN FERIA

El calendario no sólo marcará el devenir de la Feria de 2014, sino que también lo ha hecho con la de 2013 al propiciar la declaración como festivo del pasado miércoles y sustanciar en ese sentido el debate entre quienes se lamentaban de que Sevilla fuera una de las pocas ciudades, por no decir la única, que no decretaba un día de fiesta local durante su Feria y quienes abogaban por mantener el ‘statu quo’ vigente hasta este año.

Como es sabido, cada municipio tiene derecho a designar dos días del año como fiestas locales. También tradicionalmente, en Sevilla suelen elegirse el día del patrón, San Fernando (30 de mayo), y el jueves del Corpus Christi, la procesión en la que Zoido fue aclamado popularmente al poco de su toma de posesión como alcalde.

Este año, el día de San Fernando y el Corpus Christi coinciden el 30 de mayo, lo que ha permitido trasladar una de las fiestas locales al miércoles de esta Feria. Esta circunstancia propició una mayor afluencia de público a y hasta mitad de la semana, pero como contrapartida, las crónicas periodísticas han reflejado un descenso también más acusado que otros años en la recta final, donde es habitual observar un decaimiento y esperar a que sean los sevillanos de la provincia y los turistas quienes campen a sus anchas por el recinto y compensen el éxodo de quienes, cansados de fiesta, prefieren -como preconizaba Monteseirín- irse a la playa y dejar su sitio a los forasteros.

DECAIMIENTO

De esta manera lo reflejaba en su crónica de ayer en El Correo Manuel J. Fernández, en estos términos: “Pero el termómetro se relaja un poco al igual que el público, que ha descendido tanto dentro como fuera de las casetas. En las privadas, las de los socios, empiezan a dominar los claros y hasta hay muchas completamente vacías en la que camareros y cocineros están de brazos cruzados. Así, por ejemplo, el número 187 de Juan Belmonte es un verdadero desierto. A las cuatro de la tarde no hay ni un alma y la freidora ni siquiera se ha encendido….”.

La duda razonable que cabe plantearse es si de no haber mediado un festivo este año a la gente se le hubiera quitado las ganas de Feria ya a partir del jueves y hubiera acudido más en masa hasta el final al campo de Los Remedios.

El Ayuntamiento ha obviado conclusión alguna sobre la experiencia del festivo de este año y por tanto su posición sobre este debate que, cual Guadiana, aparece y desaparece en el tiempo, pero cabe inferir que como en 2014 no habrá conjunción astral que propicie otra vez la celebración en el mismo día de la festividad de San Fernando y del Corpus Christi, Gregorio Serrano ya tiene resuelto el dilema y no es probable que haya festividad local en Feria.

Miopía

Una ‘spin off’  de Málaga gestiona el clúster empresarial Tourism&Health Spain que, tras tres años de investigación y desarrollo de una moderna plataforma tecnológica, aspira a convertir la capital de la Costa del Sol también en la capital del turismo de salud promocionando la cantidad de centros sanitarios allí existentes, sus hoteles, el clima y los equipamientos. De esta manera, Málaga se va a unir/competir con las 55 ciudades del mundo con programas de este tipo y realizar ahora lo que Sevilla pudo hacer y no hizo veinte años antes.

Démosle a la moviola y viajemos al año 1993, el posterior a la Expo. España, que en plan machada ha organizado simultáneamente en un mismo año la Muestra Universal, los Juegos Olímpicos y la Capitalidad europea de la cultura, cae en una crisis casi tan terrible como la actual, que durará al menos cinco años, y Felipe González se ve obligado a devaluar tres veces la peseta para tratar de devolver competitividad al país.

Los modernísimos hoteles construidos para el 92 se cerraban paulatinamente o estaban casi vacíos. Entre ellos, el Al-Andalus, en la prolongación de la Palmera, el segundo más grande de España, con sus 700 habitaciones. Le sobraban por lo menos la mitad. Y entonces, a su dueño, el empresario balear Antonio Coll, se le encendió una bombilla al saber que turistas británicos acudían en cruceros a operarse de cataratas y otras afecciones oftalmológicas en Gibraltar, como ahora van en aviones a los dentistas polacos, por desconfianza en su sistema de salud, más caro y peor.

Coll, viendo que el sector Sur, en que está el Al-Andalus, es el de los hospitales y clínicas de la ciudad (Virgen del Rocío, Militar, Valme, Fátima, Sagrado Corazón, doctor Infantes Alcón y hasta el Colegio de Médicos), intuye el potencial turístico-sanitario de Sevilla y proyecta la reconversión de la mitad de su hotel en una especie de Incosol para turistas ricos: la clínica Reina Mercedes.

En vez de crear un ‘clúster’ en torno a la idea, como ahora en Málaga todo el sector, la Asociación de Clínicas Privadas de Sevilla lanza una campaña en contra, levanta también a los vecinos del hotel por el presumible ruido de las ambulancias, y tumba el proyecto. Coll tira la toalla y, simbólicamente, el hotel. Lo pierde. 

La saga de los oftalmólogos Fernández-Vega ha demostrado cómo una ciudad media como Oviedo puede convertirse en meca del turismo sanitario de alto standing, como proyecta Málaga con su ‘Tourism&health Spain’ y Sevilla despreció hace veinte años por….. miopía.

El ‘copyright’ no es de Ana Pastor

La ministra de Fomento, la habitualmente eficaz Ana Pastor, fue la invitada-estrella de la vicepresidenta y portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en la comparecencia ante los medios de comunicación del pasado viernes tras el Consejo de Ministros. El motivo no era otro que la presentación al Gabinete por parte de la ministra del proyecto de ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbana y del Plan Estatal de la Vivienda 2013-2016, iniciativas dotadas con un total de 2.241 millones de euros y que tienen por objeto reanimar el hundido sector de la construcción tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Ana Pastor dio varios datos esclarecedores en su conferencia de prensa:

-De los 26 millones de viviendas que hay en nuestro país, 15 millones tienen más de 30 años, y casi 6 millones más de medio siglo.

-Cerca del 60% del parque de viviendas se construyó sin ninguna normativa de eficiencia energética, ya que la primera data del año 1979, por lo que España está en una posición difícil de cara al cumplimiento de la Estrategia Europea 2020, acordada en el seno de la UE.

-Además, de los 10,7 millones de viviendas en edificios de cuatro o más plantas, 4 millones todavía carecen de ascensor y un porcentaje muy elevado de casas se encuentra en deficiente estado de conservación.

PLAN DE AYUDAS

Ante este panorama, el Ministerio de Fomento proyecta destinar al menos 627 de los 2.241 millones de euros de las futuras actuaciones en materia de vivienda a rehabilitación, regeneración y eficiencia energética de los inmuebles que tengan una antigüedad anterior al año 1981, el 70% de su superficie sea para uso residencial y constituyan el domicilio habitual de sus propietarios o arrendatarios. Podrán solicitar las ayudas comunidades de propietarios, agrupaciones de comunidades y propietarios únicos de edificios.

La cuantía será de hasta 4.000 euros por vivienda para conservación; 2.000 euros para la mejora de eficiencia energética (5.000 euros si se reduce en un 50% la demanda energética del edificio) y 4.000 euros para mejora de accesibilidad.

Este programa de mejora de la eficiencia energética es aún más significativo si se tiene en cuenta que, por exigencia de Bruselas, España deberá implantar a partir del 1 de junio la certificación energética de los edificios. Todo ciudadano o empresa que quiera alquilar o vender una vivienda deberá presentar al arrendador o comprador un certificado -se estima que su expedición por un profesional acreditado costará en torno a 200 euros- sobre el consumo de energía del inmueble, de forma que este indicador pueda ser comparado con el resto de las viviendas colocadas en el mercado inmobiliario. De esta manera, en caso de viviendas equiparables, el potencial comprador o arrendador se decidirá por la más eficiente energéticamente, ya que logrará un ahorro en el gasto de energía.

PRECEDENTE EN SEVILLA

Este conjunto de medidas que para el conjunto de España ha aprobado el Gobierno de la nación en este mes de abril de 2013 se inspira claramente o tiene un claro antecedente en la medida-estrella del programa electoral del PSOE de Sevilla para las municipales de 2011 y que defendió entonces -y sigue propugnando desde aquella campaña- el senador y portavoz del grupo Socialista en el Ayuntamiento sevillano, Juan Espadas.

Si recurrimos a la hemeroteca, podemos rememorar cómo el 14 de abril de 2011 se presentó en el Polígono de San Pablo, seleccionado como proyecto-piloto para la aplicación del Plan en caso de ganar las elecciones, el programa socialista de rehabilitación energética de viviendas que, se dijo durante aquel acto, “recupera el sector de la construcción, crea empleo, soluciona los problemas del arreglo de las viviendas antiguas y mejora la calidad de vida de los ancianos, sobre todo los de la clase trabajadora, con recursos económicos limitados”.

El proyecto del PSOE insistía en rehabilitar de manera integral las 3.500 viviendas del Polígono de San Pablo, cuyos bloques fueron construidos a finales de los años 60: se mejorarían las fachadas con un envolvente térmico y acústico, además de las terrazas y balcones, las canalizaciones y cubiertas y las zonas comunes con instalación de ascensores, nueva iluminación y cambio de instalaciones eléctricas. Las reformas no implicaban que los vecinos tuvieran que irse de sus casas, ya que todas se producían en las fachadas y en las zonas comunes, y tenían como consecuencia la creación de empleo en el sector de la construcción, un ahorro de al menos un 30% en la factura de la luz y la revalorización de las viviendas así mejoradas.

FINANCIACIÓN PÚBLICO-PRIVADA

El coste de rehabilitar todo el Polígono de San Pablo se estimó en 70 millones de euros (a un promedio de 20.000 euros por piso), con cargo a un sistema de financiación público-privada: el Estado, la Junta y el Ayuntamiento aportarían en conjunto el 55% del capital, y el resto la empresa constructora que resultara ganadora de un concurso público convocado a tal efecto y los vecinos (éstos pagarían una cuota media de 24 euros mensuales durante 20 años). Las obras durarían entre 8 y 10 meses.

La constructora adjudicataria debía comprometerse a contratar a desempleados del barrio y de la ciudad y amortizaría en 20 años el coste de la rehabilitación con cargo al ahorro en la factura de la luz que lograrían los vecinos, así como con contraprestaciones como la gestión de aparcamientos y de locales comerciales por acuerdo con el Ayuntamiento.

La rehabilitación energética del Polígono de San Pablo era sólo el proyecto-piloto socialista para Sevilla, en que se había venido trabajando durante dos años y para el que ya se contaba con empresas interesadas en su ejecución. El PSOE estimó que si este modelo se aplicaba en toda la ciudad y se reformaban 100.000 viviendas se generaría una actividad económica superior a los 3.600 millones de euros (equivalente o superior a la construcción de todas las líneas de Metro pendientes), se podrían crear 58.000 empleos y evitar la emisión a la atmósfera de 1,8 millones de toneladas de CO2. Este programa también fue presentado ante la patronal sevillana de la construcción, en el Foro Gaesco, y propuesto, con alguna variante, por el grupo municipal Socialista en las conversaciones que se vienen manteniendo a lo largo del mandato de Zoido para tratar de alcanzar un Pacto por el Empleo en la Sevilla de los 91.000 parados.

PROYECCIÓN NACIONAL

El plan socialista, de posible aplicación a toda España, fue elevado por Espadas al Senado el pasado 19 de marzo mediante una moción en la que se abogaba por rehabilitar 400.000 viviendas en todo el país a partir del nonato modelo del sevillano Polígono de San Pablo. Según sus estimaciones, reduciendo la aportación de dinero público y aumentando la de las empresas de suministro de luz y de agua y de los bancos, se podrían generar entre 9.000 y 14.000 millones de euros de actividad económica y crear entre 140.000 y 290.000 empleos.

Durante dos años, el PP ha hecho oídos sordos al PSOE de Sevilla, promotor de esta iniciativa a todos los niveles, hasta que la ministra de Fomento no ha presentado un plan que se inspira claramente en esta propuesta innovadora con ‘copyright’ socialista.

Se presupone que tanto el gobierno local de Juan Ignacio Zoido como el PP sevillano apoyarán, ahora sí, la medida aprobada por el Ejecutivo nacional a propuesta de Ana Pastor, una medida que podría haberse aplicado ya en el marco del Pacto por Sevilla o por el Empleo (en el Polígono de San Pablo o en cualquier otro barrio) si el alcalde hubiera tenido la altura de miras de haber hecho también suya esta buena idea emanada de la oposición y que habría colocado a nuestra ciudad, con dos años de adelanto, a la vanguardia de España contribuyendo a paliar de paso el drama de los 91.000 parados.

 

 

Restalia

Cuentan que quienes viven los acontecimientos no suelen tomar consciencia de su magnitud, que sólo revela el tiempo. Al cabo de 13 años ya estoy en condiciones de decir que asistí al nacimiento de un imperio, el forjado por el empresario sevillano José Mª Fernández Capitán con la denominación de Restalia, más conocida por sus marcas ‘100 montaditos’ y ‘La Sureña’.

Salvo el núcleo en torno al hotel de la Once, he contemplado la entera construcción de Islantilla. Allí, hacia el año 2000 y en un pequeño local del complejo comercial del Paseo Marítimo, dos puertas más allá de la taberna rociera de Julián Contreras, Fernández Capitán abrió su primer ‘100 montaditos’. Como otros tantos tiesos sin alardes de nuevo rico en pleno ‘boom’ del ladrillo lo frecuenté desde sus inicios. Así que por más que el dueño del imperio cultive hoy el mismo secretismo que otrora Amancio Ortega, puedo dar fe de haberlo visto en numerosas ocasiones, alegrándose él de vernos a nosotros, sus primeros clientes. Será por esa misma similitud con el empresario gallego del textil que a los ‘100 montaditos’ los llamaron el Zara de los bocadillos.

Atribuí su éxito, a pesar de su decoración un tanto tétrica con fotos en blanco y negro o sepia de temas gaditanos y un mobiliario igual de oscuro, al acierto de su ubicación y a su política comercial. Si lo hubiera abierto en la planta alta, no habría triunfado. Me percaté de la importancia de conocer el flujo de la gente: evitaban subir escaleras e incluso el ascensor. Por éso, en la otra planta apenas había público.

El empresario sevillano aplicó un modelo ‘low cost’ a los bocadillos, con variantes sobre un caso que enseñaban en el Instituto San Telmo sobre un restaurante japonés en América: toda la carta, sin variantes, a un euro. Al lado tenía como competidor, creo recordar, a ‘Bocatta’, de cuatro a seis veces más caro, acorde con el tamaño de sus bocadillos. Le duró uno, o a lo más dos veranos, y acabó anexionándose su establecimiento. Luego abrió enfrente una cervecería con el nombre de ‘Mariscos del Sur’: el germen de ‘La Sureña’.

Fernández Capitán ensayó, pues, en Islantilla la fórmula del éxito e hizo realidad el milagro bíblico del ciento por uno, ya que Restalia tiene hoy centenares de ‘100 montaditos’ y de ‘La Sureña’ por España y EEUU y es una multinacional de la restauración.

Si los catalanes dicen que pueden hacer de piedras pan, Fernández Capitán fue aún más lejos al convertir los panecillos en euros (150 millones ya, y subiendo).