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Mas

El presidente de la Generalitat de  Cataluña, Artur Mas, para defender que los alumnos catalanes sacan notas similares en castellano que los de otras comunidades autónomas, ha colocado a los andaluces y sevillanos a la cola en la escala de la evolución lingüística, al decir: “Y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de (A) Coruña, etcétera, porque allí hablan castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende”. Antes que el nacionalista Artur Mas, también desde Cataluña la entonces líder del PP  Montserrat Nebrera despreció la forma de expresarse de los andaluces, personificada en la ministra Magdalena Alvarez, de la que dijo: “Tiene un acento que parece un chiste”. Y desde Madrid, el diputado popular Juan Soler descalificó a Trinidad Jiménez igualmente por su acento andaluz, “que la hace más apta -dijo- para Dos Hermanas o Vélez Málaga”. El problema no es que no se nos entienda a nosotros, sino que a Artur Mas, el que ahora exige un concierto como los vascos para no pagar, pagar cada vez menos o trincar cada vez más (como su propio nombre indica), se le entiende todo porque no habla con el poético acento de Bécquer, Cernuda, los Machado y el nobel Aleixandre, sino con el universal lenguaje del dinero.

 

 

Relojes

Aunque en realidad la frase la pronunció Espadas (muy aficionado a los cronómetros, por lo que se ha visto luego) se le atribuye a Zoido la expresión del deseo de que Sevilla funcionara como un reloj suizo. Pues bien, al cumplirse sus primeros cien días como alcalde, el reloj del Ayuntamiento se quedó parado por los impagos al relojero municipal, Torner, el de la calle Sagasta. El sábado, los viandantes que paseaban por la calle Sierpes observaron que de los seis relojes de ‘El Cronómetro’, el primero por la izquierda había perdido la sincronía con el resto y andaba con un enorme retraso, como si se le hubiera acabado la pila o se hubiera cansado de dar la hora. Y el lunes trascendía el cierre al cabo de 80 años de la Relojería Suiza, sita en la Plaza de San Francisco, en diagonal con el Ayuntamiento. Más pronto que tarde veremos allí una pizzería o un anexo de Robles. Que a Sevilla se le vayan parando los relojes puede ser toda una metáfora de que la ciudad se ha quedado detenida en el tiempo y que necesita que el alcalde, su relojero mayor, le dé más cuerda.

 

 

 

Excesos

Las cuentas de Isla Mágica en 2010, aprobadas de forma oficial, muestran que el Parque Temático vuelve a perder dinero (¿lo ganó alguna vez?), a razón de 3,6 millones de euros, y que su facturación bajó un 13% pese a los ímprobos esfuerzos de su plantilla, dignos de todo encomio. Cajasol ha evitado el concurso de acreedores inyectándole casi 10 millones, pero ya no está dispuesta a poner más dinero (lleva 34 millones), máxime desde que es Banca Cívica y está en Bolsa. La única solución ‘imaginativa’ que circula es, cómo no, otra recalificación urbanística. Fuentes de Cajasol indicaban a una querida colega que el Ayuntamiento tendría que aceptar usos comerciales en el Parque Temático, ya que existe un exceso de oficinas en Sevilla. Por el inconsciente habla la verdad. Si Cajasol admite que hay exceso de oficinas, ¿qué sentido tiene entonces gastarse 300 millones de euros en la torre Pelli, sita tan sólo a unos 2.000 metros de Isla Mágica, para ofertar más oficinas a un mercado saturado y sin demanda por la crisis y el estallido de la burbuja inmobiliaria?

Mejor callado

Espadas ha reprochado a Zoido que no haya organizado ni acudido como alcalde a un acto de inauguración oficial del paso subterráneo de las avenidas Bueno Monreal y La Palmera y que lo haya puesto en servicio sin más, sin ninguna pompa y circunstancia con música triunfal de Edward Elgar. Según el líder de la Oposición municipal, esta inauguración clandestina se ha debido a que “el PP no quiere que los sevillanos identifiquen que es una obra que lleva la marca socialista”. ¿Será ingenuo (con perdón) Espadas? Mira que quejarse de que los ciudadanos sigan sin asociar la marca PSOE a un túnel que se presupuestó en 5,8 millones de euros y que ha acabado costando 9 millones (una desviación del 55%); que se iba a abrir a principios del año 2010 (última de las sucesivas fechas anunciadas) y que ha acabado poniéndose en servicio con un año y medio de retraso. ¿Existe algún motivo para sentirse orgullosos de la gestión de Monteseirín y Fran Fernández? Hay ocasiones (y son ya demasiadas), Juan, en que lo mejor para la marca PSOE y para ti son los sonidos del silencio.

 

Capitalidad

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha montado otra escandalera tras conocer la carta de siete folios que su colega, correligionario y no sé si también amigo Zoido  le remitió a Griñán para pedirle además de todo lo pedido una ley de Capitalidad para la capital de Andalucía, que dice el Estatuto de Autonomía es Sevilla aunque en la Costa del Sol no se lo quieran creer y sigan anclados en la leyenda negra del centralismo sevillano como los anglosajones en la de la Inquisición. El regidor malagueño, aparte de proclamar que su ciudad se ofrece a ejercer de capital gratis, ha descalificado la iniciativa de Zoido argumentando que eso sería como regalarle a Sevilla una Expo permanente. En medio de esta trifulca dialéctica por la que Málaga se reafirma de vez en cuando gracias a nosotros, alerta Galadí de que Ikea se puede ir a Córdoba. Zoido  reconoce que la multinacional sueca tiene otras ofertas y añade que Sevilla tiene ventaja “por ser la capital de Andalucía”. Así le da Juan Ignacio balas a Francisco de la Torre para que siga disparando a Sevilla.

 

 

 

 

Doctrina Aguayo

Zoido, que a su calidad de alcalde une la de diputado autonómico, aprovechó el otro día que el Guadalquivir aún pasa por Sevilla pese a que lo gestiona la Junta, para desglosar en el Parlamento andaluz la deuda del Ejecutivo de Griñán con la ciudad por impago de tributos al Ayuntamiento: un total de 8,6 millones de euros. El alcalde se indignó por que mientras los sevillanos pagan religiosamente sus tributos, el Gobierno autonómico no se hace el aludido ni aunque le manden al cobrador del frac. Y en eso salió al quite de Griñán su ahijada política y consejera de Hacienda por la gracia de aquél, Carmen Martínez Aguayo, que sentó jurisprudencia con una frase para la posteridad, similar a la de la mano invisible de Adam Smith: “Para que exista una deuda debe estar reconocida también por el que debe pagar”. Ergo si no se reconoce una deuda, ¡no existe! Genial. La doctrina Aguayo está cosechando infinidad de adeptos desde su formulación parlamentaria. No es de extrañar que el Banco de España haya revelado que la tasa de morosidad ha crecido ya hasta casi el 7%.

 

 

 

 

 

100 días

Zoido ha cumplido 100 días de alcalde, el periodo de gracia otorgado a todos los políticos tras su toma de posesión. Y yo me pregunto: ¿quién si no ellos mismos se han concedido ese –otro más- privilegio de invulnerabilidad como Aquiles, talón aparte? Miren a su alrededor o a sí mismos:¿a usted le dieron 100 días de bula en su empresa? ¿O al maestro en el nuevo curso? ¿O al médico en el hospital? Cien días es ¡casi un tercio del año! Fíjense en lo que puede pasar tras las próximas elecciones autonómicas de marzo o abril. Quien las gane va a empalmar los 100 días de gracia con las vacaciones de verano. Total, intocables hasta septiembre. ¡Medio año! Noli me tangere. Esto de la política sí que es Jauja. Tal como está el patio es un lujo o una estupidez  darles una indulgencia plenaria de 100 días a quienes se presentaron –voluntariamente además- como unos salvadores y no precisamente como unos becarios aprendices. Aunque viendo cómo ha dejado Monteseirín Sevilla y las telarañas en las cuentas municipales, Zoido a lo mejor precisa no 100 días de gracia, sino 300.

Suicidios

Los científicos aún no han encontrado una explicación lógica al suicidio de las ballenas y de otros cetáceos. Unos lo atribuyen a lesiones en sus sistemas de eco localización, similares a los de los submarinos. Otros culpan a los ejemplares más viejos, que suelen ser los líderes de las manadas en la busca del alimento o en sus largas migraciones marítimas y que cuando pierden el sentido de la orientación acaban conduciendo al grupo a una inmolación colectiva en cualquier playa al azar. Mutatis mutandi, algo similar está acaeciendo en el PSOE con esa ocurrencia de nombrar a Monteseirín asesor sanitario de su tocayo Rubalcaba (“llamadme Alfredo”) y con visos de incluirlo en las listas para el Congreso de los diputados. ¡Pero si Monteseirín, que llevaba 30 años sin bajarse del coche oficial, no ha visto un fonendoscopio desde sus tiempos en la Facultad! ¡Monteseirín, fresco aún su último escándalo de las dietas cobradas en Emvisesa y el hombre que ha hundido al PSOE en Sevilla capital! Desde luego, algunos han perdido el norte y no sólo las ballenas suicidas.

 

 

 

 

A dieta

Tras un acuerdo del Consejo de Ministros en el que se instaba a adoptar medidas urgentes para reducir el déficit público y otro de la FEMP sobre aminoración de salarios de los altos cargos municipales, Monteseirín llevó al Pleno de mayo de 2010 una moción en la que instó a suprimir las dietas por asistencia a las reuniones en las empresas municipales. Marchemos por la senda del sacrificio y yo el primero, parece que dijo el prócer. Ya encendido en su discurso patriótico, el (sin) alcalde propuso “no ya una regulación coyuntural como la que se está tratando ahora, sino una de más calado”. Ahora se ha descubierto que no sólo no dejó de cobrar dietas, sino que las trincó todas, al menos en Emvisesa, donde la crisis inmobiliaria no fue óbice para que él se embolsara 7.392 euros hasta el final de 2010. Y es que en el fondo Alfredo es muy unamuniano. Mientras que don Miguel decía eso de que inventen ellos, Monteseirín, degustador de restaurantes de cinco tenedores junto a su valido en su paso por la Alcaldía, ha acuñado esto otro: “¡A dieta, que se pongan ellos!”.

 


 

 

Subsistencia

El exalcalde socialista de El Pedroso y miembro del clan de la Sierra Norte, Rafael Rosendo, ha negado por escrito ante la juez Mercedes Alaya que sea un intruso en el ERE de la empresa Cydeplas y ha defendido que los 109.750 euros que percibió por una póliza avalada por la Junta de Andalucía fue una “renta de subsistencia” individual, de carácter extraordinario y legal. Según Rosendo, él ha recibido el mismo trato que cualquier otro trabajador en paro con problemas para acceder al mercado laboral por su avanzada edad, ya que cuando abandonó la Alcaldía  tenía 59 años. Si era una renta de subsistencia porque iba con una mano atrás y otra delante, ¿cómo ha podido devolver al cabo de cuatro años el dinero para aminorar una posible condena? Los dos millones de parados que en España no perciben ayuda gubernamental alguna habrán tomado buena nota de la declaración de Rafael Rosendo para, en cuanto frisen los 60 años, exigir el mismo trato igualitario que él: una rentita de 109.750 euros. Eso sí que es un puente hacia la jubilación y no el del  anuncio de Mapfre.