A Espadas le pasó con Monteseirín en el debate entre los alcaldables lo mismo que a Recio con Viera y Fernández en el escándalo de los EREs y las falsas prejubilaciones. Ninguno de los dos ha puesto la mano en el fuego por su (s) antecesor(es), pero mientras el consejero de Empleo ha intentado al menos salirse por la tangente, Espadas acabó ante la ‘caja tonta’ (Giralda Tv) del ‘sin’ alcalde renegando de la era alfredista. Porque, ¿cómo defender al regidor bajo cuyo mandato se descubrió algo tan falso como las prejubilaciones de Mercasevilla, las facturas falsas del caso Macarena? ¿O el dispendio del nuevo estadio ‘olímpico’ en forma de setas en la Encarnación, que supera con creces los 100 millones de euros? Recordarán que durante el fin de semana, en la convención del PSOE, Chaves dijo que la gestión de Monteseirín quedaría en la historia milenaria de la ciudad. ¿Mil años? Tan sólo 72 horas después, Espadas se desmarcó de Monteseirín sin defender su legado. Antes de que cante el gallo del 22-M, Espadas ya ha negado a Alfredo. Y no creo que sea la última vez.
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Photoshop
Reza el adagio que la historia se reescribe a cada generación. ¡Qué digo generación; se reescribe a cada elección!. Muy a su pesar lo comprueba el (sin) alcalde. El PSOE ha repartido casa por casa en Sevilla Este un díptico que atribuye a Espadas todo lo que allí se ha hecho en los últimos años, osea, durante el mandato de Monteseirín. Que si el parque del Tamarguillo; que si la Comisaría de la Policía Nacional; que si el mercado de abastos; que si el acceso al colegio y la nueva rotonda…..el que sale al lado de las fotos de las obras no es Alfredo, sino Espadas. Y sale Espadas a pesar de que quizás cuando se hizo todo eso en época del (sin) alcalde, Juan estaba aún de meritorio de Fuensanta Coves en la Consejería de Medio Ambiente y ocupándose de los linces y los lagartos. Al pobre Monteseirín le ha hecho su partido lo mismo que Stalin a Trotsky y a tantos de la Revolución caídos en desgracia: borrarlo de las fotos. Alfredo acabará siendo víctima del Photoshop. Por eso, para ser ‘inmortal’, se ha construido un mausoleo en forma de setas en la Encarnación.
El sabihondo
A propósito de la encuesta del hombre del pelo blanco para Antares, Torrijos escribe en su blog: “nadie sabe qué es lo que piensan los sevillanos; y menos lo que piensa Sevilla, aunque hay algunos que hablan continuamente en su nombre”. El primero en hacerlo es él, que se las da de sabihondo al prescribirle a Espadas un cursillo acelerado sobre Sevilla “porque no tiene conocimiento suficiente”. Torrijos es de los que dicen que no creen en las encuestas, salvo en la parte que le beneficia. Así, el incrédulo se cree el dato del sociata Pascual de que un 38,6% de los sevillanos dice que la ciudad ha mejorado, frente al 33,9% que piensa lo contrario y un 25,9% que cree que está igual. Vamos a ver: si, según Torrijos, nadie sabe lo que piensan los sevillanos, ¿cómo él avala estas cifras? Respuesta obvia: porque le conviene. Sin faltar a la verdad, podría dársele la vuelta a la tortilla y decir que un 61,40% de los sevillanos no cree que la ciudad haya mejorado bajo Monteseirín y Torrijos. Los sondeos son como el cristal: dependen del color con que se miren.
Pataleta
La diputada y miembro del club de fans de Monteseirín, Evangelina Naranjo, le ha reventado la precampaña a Espadas al renunciar a su escaño a cuatro meses de las municipales. Su mensaje: el alcaldable ha sido incapaz de integrar las facciones del partido al no contar con ella para la futura lista electoral. Ahora, en vez de hablar de Espadas y de sus ideas para Sevilla, la prensa se dedica a especular sobre las razones del portazo de la Naranjo y de su pelea de egos femeninos con Susana Díaz desde los tiempos en que se odiaban cordialmente en la Casa Grande. Y es que, al parecer, Evita de Miraflores quería ir de número dos y de mujer fuerte de Espadas, y su entorno se trabajaba a los medios para crear públicamente esa ‘necesidad’. Pero para mí que la Naranjo estaba vista para sentencia desde que, siendo consejera, ninguneó a Viera, el secretario general y padrino de Susana. Por eso, su portazo en plan mártir no tiene mérito: se ha ido (¿aterrizará también en Emasesa, como su mentor alejandrino, de la mano de Marchena?) cinco minutos antes de que la echaran.
Deméritos
Dicen que el último de Filipinas del (sin) alcalde, el hombre grande –que no al revés- Fran Fernández, se arrimó todo lo que pudo a Espadas en Fibes (no le hacía falta; a él se le ve venir de lejos) como diciendo “qué hay de lo mío”. El delegado de (in)Movilidad ha tenido el mal fario de que al día siguiente su correligionario del pelo blanco, el siempre cortés Antonio Pascual, hiciera otra presentación: el Barómetro de Antares. ¿Y no se van a creer en el PSOE las encuestas de Pascual? Según el sondeo, menos el paro casi todo lo malo que pasa en Sevilla se lo achacan a Fran: el tráfico es el segundo problema que más preocupa a los sevillanos, que lo ven más mal que ayer pero menos que mañana; la falta de parkings es el quinto, y le suspenden el Plan Centro. Para colmo, va Espadas y públicamente pide al (sin) una oficina que arregle el atasco del papeleo para poder circular por el casco antiguo. Una desautorización en toda regla. ¿Cómo meter al delegado en la lista electoral con estos antecedentes? Me huele que Fran tiene ya pie y medio fuera del Ayuntamiento.
Sin flor
Sólo los niños y quienes viven instalados en una inocencia similar a la de ellos dicen la verdad. Como los ancianos son niños transmutados con los años, hay que otorgarles la misma presunción de veracidad que a los más tiernos infantes. Por eso, la exclamación de una de las asistentes a la presentación de Juan Espadas en Fibes, previa advertencia del partido de que se iba a pasar lista para fichar a los que hicieran rabona, delató cómo se organizó el baño de masas del alcaldable socialista: “¡A las viejas nos han hecho venir y no tenemos donde estar!”. Los viejos no fueron voluntariamente, los hicieron ir, que no es lo mismo. Y si, según la mayoría de las crónicas, al bocadillo y al bus se le suma que fallaron los micrófonos, los vídeos no entraban y las pantallas exteriores se quedaron sin sonido, ¿qué imagen de modernidad y eficacia proyectó el alcaldable? De Monteseirín se decía, con razón dada su mediocridad, que tenía una flor en salva sea la parte que le permitió ser tres veces alcalde, pero Espadas, en vez de flor, por ahora sólo tiene el cenizo.
Incomprendido
Ahora lo comprendo todo. Comprendo la obra de caridad que hizo el presidente de la Junta de Andalucía y secretario general del PSOE andaluz, José Antonio Griñán al defenestrar a Alfredo Sánchez Monteseirín por el procedimiento de urgencia del teletipo de la agencia Europa Press viendo, a buen seguro, el estado de postración anímica en que debía de hallarse el (sin) alcalde. También comprendo por qué el (sin) ha cantado en plan bolero eso de “si se piensa en mí para un cargo político, que sea fuera de Sevilla”. Y es que Alfredo ha comprobado que no es profeta en su tierra. Este incomprendido y adelantado a su tiempo, se ha esforzado por llevarnos a todos la tierra prometida de la Modernidad y, a las primeras de cambio, los sevillanos han rechazado en el Barómetro que su correligionario Antonio Pascual ha realizado con el Centro Andaluz de Prospectiva para Antares sus máximos iconos: el cierre del Centro al tráfico para que, no pasando en el mismo más de 45 minutos, no se arruinen sucumbiendo a los cantos de sirena de los comerciantes, y la nueva pirámide del siglo XXI, las faraónicas setas del Metropol Parasol en la Encarnación, que hasta al ingrato Juan Espadas, el alcaldable socialista, le parecen fuera de escala. Por eso se nos va. Como Paco Martínez Soria en aquella película clásica del cine español, Alfredo ya pregona: “esta ciudad no es para mí”.
Desmemoria
El presidente de los andaluces, al que yo respeto más que su propio su partido, donde malévolamente ya empiezan a llamarle Pepe Gri(s)ñán por el panorama del mismo color que pintan las encuestas (tan “inauditas” para el PSOE como para la Junta la lluvia en forma de chuzos de punta en Écija), ha dicho al presentar a Juan Espadas como el futuro Martínez de la Rosa –inventor del pasteleo político- de IU que “entre Del Valle y Alfredo no se hizo otra obra que la portada de la Feria”. Se equivoca, señor presidente. Por en medio se construyó un estadio presuntamente olímpico en la isla de la Cartuja, presentado por el PSOE como supremo ejemplo del dispendio de Alejandro Rojas Marcos. Pero, ¿adivina Griñán quién votó a favor de su construcción y pagó buena parte de su factura cuando era presidente de la Diputación y luego alcalde de Sevilla? Pues el mismo que también votó cinco veces a favor del parking subterráneo que se cargaba los restos arqueológicos en la Encarnación y luego mejoró el dispendio con un estadio olímpico bis en forma de setas: Monteseirín.
Carta del (sin) a los Reyes Magos
El (sin) alcalde va diciendo que ya es la hora de Espadas, pero él no deja de chupar cámara (y no sólo de su particular caja ‘tonta’, Giralda Tv) con su romería de despedida sin fin y esa macrocampaña publicitaria que aunque use el nombre de la ciudad en realidad debería llamarse ‘Monteseirín se ve’. El (sin), que también dice que él es médico pero que sólo vio un fonendoscopio en la Facultad y de lejos, no quiere bajarse del coche oficial ni a tiros y ya le ha escrito una carta a los Reyes Magos, que para él no son ni el imputado Melchor ni los padres, sino el PSOE, y probablemente su presidente (el del partido, no de la Junta), Chaves. Y ha revelado su deseo: “si se piensa en mí para política, que sea fuera de Sevilla”.¿No decía que estaba saciado de popularidad? Si fuera tan popular como pregona, ¿por qué quiere largarse lo más lejos posible de aquí? Yo le pido a los Reyes Magos que se cumpla su afán, para darle así una variante a los versos de Machado: “Sevillanos, que no os dé ninguna pena: ¡qué bonita estará Sevilla sin Monteseirín ni Marchena!”.
Torrijos agita a la tribu
La gran antropóloga norteamericana Margaret Mead contaba que en las sociedades primitivas, cuando el jefe de la tribu veía cuestionado su liderazgo, se inventaba la amenaza de un enemigo exterior para unir a todos los miembros del poblado en torno a él, que de esta manera, ante la situación de excepción creada, quedaba reafirmado como el cacique del grupo para organizar la defensa.
A este mismo primitivismo atávico ha recurrido Torrijos tras el amplio eco de la foto de su mariscada en Bruselas a un coste estimado de unos mil euros. Torrijos ha escrito ahora en su página web: “La semana pasada he denunciado en este blog la campaña de acoso y difamación emprendida contra los miembros de Izquierda Unida y contra mí mismo como su portavoz. Sin volver a entrar en detalles, se trata de erosionar planificadamente nuestra imagen y tratar de influir en los resultados electorales de mayo”.
Obsérvese cómo Torrijos presenta la supuesta campaña como dirigida contra sus correligionarios (su tribu) de IU y sólo secundariamente, contra él, para movilizar así a sus afines.
UN PRECEDENTE
El candidato de IU tiene razón en alguna de sus quejas, como la malintencionada interpretación de sus palabras sobre el solsticio de invierno y la Navidad, pero en el ‘affaire’ de la mariscada no son ‘los otros’ quienes erosionan la imagen de su coalición, sino él con su torpeza política y la foto de la ostentación en plan nuevo rico.
Torrijos sigue sin comprender que comunicamos sobre nosotros mismos no sólo con palabras, sino también con el silencio, los gestos y, en fin, con nuestras obras y hasta nuestras omisiones, conforme al clásico libro de Flora Davis ‘La comunicación no verbal’.
Bien lo comprendió antes que él y a su pesar Javier Arenas, a cuenta de otra fotografía: la del limpiabotas del Hotel Palace de Madrid arrodillado y dándole lustre a sus zapatos mientras el político del PP leía tranquilamente el periódico sin ser consciente del daño que podría causar a su imagen aquella escena y cómo iba a ser voceada, altavoceada y requetedifundida por sus adversarios ideológicos.
Todavía hoy circulan por Internet comentarios del siguiente tenor: “la foto con el betunero ha sido una de las imágenes que mejor han reflejado a Javier Arenas, un señorito andaluz al que le gusta que de rodillas le limpien los zapatos”. O: “Arenas se convirtió en un perdedor sempiterno en Andalucía el día en que se publicó aquella foto”.
VALORES
¿Qué código de valores transmite Torrijos, que quiere pasar por adalid del comunismo y de la izquierda, con la foto de la gran mariscada que tan torpemente o con total desfachatez se dejó hacer? El líder de IU planteó primero la cuestión de forma demagógica al decir que la derecha no quería que los comunistas comieran marisco, sin reparar en que no se trataba de un asequible platito de gambas, sino de pantagruélicas fuentes de todo tipo de ‘delicatessen’ marinas, el símbolo de la riqueza y de los nuevos triunfadores.
Torrijos no dijo toda la verdad cuando alegó que lo normal en una feria del marisco era ir a comer marisco, porque apenas pisó el certamen, se dedicó a hacer turismo la mayor parte del tiempo según las crónicas y se dio la gran mariscada en un restaurante del centro de Bruselas sito a 7 kilómetros. Después trató de reducir la cuestión a un asunto privado, cuando su viaje y el de sus acompañantes costó 7.064 euros a las arcas de Mercasevilla, empresa municipal sostenida por los sevillanos, que por ende repartió talones de 500 euros entre los expedicionarios como anticipos a cuenta.
El primer teniente de alcalde, que por definición es un fiscalizador del dinero público, se sentó a la misma mesa con mayoristas de Mercasevilla y, según su versión, se levantó ignorando siquiera quién y con qué dinero pagó la factura. Si, como gato panza arriba sostiene que no fue con dinero municipal y “supone” que alguien invitó, ese alguien sólo podían ser los mayoristas con sus particulares intereses, y que para colmo lo niegan y devuelven la pelota a su tejado.
CRISIS COMO TRASFONDO
El líder de IU, que colgó la foto en su blog primero que nadie para reventar una exclusiva periodística, denunció luego que en su publicación por los medios había manipulación política porque irritaban al electorado en plena crisis, cuando la imagen se tomó en un momento, 2008, en que aún no había estallado la burbuja inmobiliaria. Tal como ha recordado el PA, Torrijos también sufre desmemoria selectiva, ya que IU sostuvo en la campaña electoral de aquel año que la crisis ya había llegado a España.
Si después de todo su discurso de ‘sostenella y no enmendalla’ de que se trataba de un asunto personal, que los comunistas también pueden hartarse de marisco y que en 2008 no había crisis económica que le coartase, ¿qué sentido tiene entonces pedir ahora perdón públicamente por una foto ‘entre amigos’? Es el último de una amplia cadena de errores de los que él es único responsable, por más que agite el fantasma de las campañas judeomasónicas.
En la invocación a esos fantasmas ha encontrado un inesperado aliado en Juan Espadas. El alcaldable del PSOE ha pensado ahora que fue demasiado lejos en su condena al edil piquetero y que podría poner en peligro una futurible coalición con IU, de ahí que haya dicho sobre Torrijos que ha sido víctima de “una campaña de la derecha, a la que no hay que hacer el juego dándole vueltas a este asunto”. Si para Enrique IV París bien valía una misa, para Espadas la Alcaldía de Sevilla bien vale para justificar la gran mariscada.




