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Agenda oculta

El (sin) alcalde ha dicho más de una vez que Zoido tenía una agenda oculta. Yo no sé si Juan Ignacio tendrá una agenda o un cuaderno azul, pero lo que toda Sevilla ya sabe es que las setas son  la agenda oculta de Monteseirín. Él, Marchena y el resto de la peña política de los ultra-Sur(Africa) han tapado con sus mentiras durante años la inviabilidad del Parasol sin Metro(pol), los errores de todo tipo cometidos en el particular Estadio Olímpico del (sin) alcalde, las causas de su paralización y el multimillonario desvío presupuestario a costa de los sevillanos y de los señores del ladrillo. Éstos, tras pagar la derrama del PGOU y las ‘pinceladas’ al centro, ahora se percatan de que de nada les ha valido hacerle la pelota durante años al ídem. Todo ha sido ocultación y mentira en las setas, y como lo que mal empieza mal acaba y la cabra siempre tira al monte, el Ayuntamiento se inventa  que el Consejo Consultivo recomienda en su demoledor –nunca mejor dicho- informe mantener el contrato para acabar la faraónica obra. A Monteseirín pronto le crecerá la nariz.

Mercaderes

La Ciencia descubrió que el ojo humano realiza unos 100.000 enfoques diarios y que sólo una pequeña parte se perciben de forma consciente. El resto se deposita en el inconsciente, por lo que las visualizaciones actúan con efecto retardado, pero actúan, e incluso se reciclan como material de los sueños. Este descubrimiento fue la base teórica para la propaganda subliminal. Los políticos, sin embargo, han pasado de los mensajes subliminales al descaro más absoluto. Dos ejemplos. El ciudadano particular Juan Espadas, presunto candidato del PSOE a la Alcaldía, realiza una visita privada –pero convertida ‘de facto’ en electoralista- a una escuela de verano municipal y no con la vista gorda del Ayuntamiento, sino hasta con alfombra roja. Y el (sin) alcalde, fervoroso dador de medallas a las Vírgenes para atraerse el ‘voto morado’, usa la casa hermandad de la Esperanza de Triana para celebrar un acto político en vez de la sede del Distrito u otras dependencias municipales. Estos son los nuevos mercaderes: mancillan con su partidismo el templo de la Democracia.

Anti marca

Los sociólogos coinciden en que la Selección es el mejor embajador de España como marca-país y de sus empresas, para las que su triunfo ha supuesto una impagable campaña de marketing. ‘Sensu contrario’, ¿qué valor para Sevilla como marca-ciudad y para el PSOE como marca-partido tiene  el viaje de Monteseirín en un vuelo de 3.000 euros y tras utilizar su cargo para presionar al CSD a fin de que le regalara 4 entradas de 800 euros cada una para él y sus amiguetes? ¿Qué valor que no sea negativo tiene para el PSOE que Monteseirín, al contrario que Zapatero, haya abandonado tres días la ciudad con más de 70.000 parados para hacer de Alfredo ‘el del bombo’ junto al valido del autobombo? ¿Acaso cree Griñán  que los sevillanos no toman nota de cómo el (sin) alcalde y su valido se pasan la crisis por el arco del triunfo entre viajes y más viajes? Monteseirín volvió no con la camiseta de alguno de los tres jugadores sevillanos -Ramos, Marchena (el bueno, no el otro) o Navas-, sino con la de Villa. Osea, que para colmo le hizo el marketing al ‘Guaje’ y a Asturias.

San Pablo

El (sin) alcalde, que en su día decía que iba a meter en cintura a los que no la doblan y que hizo un estudio sobre el absentismo municipal pero al que, como preconizaba Joaquín Costa para el sepulcro del Cid, acabó echándole siete llaves, está tan poco escandalizado por el dirigente socialista que lleva dos años cobrando del Consistorio sin aparecer por su trabajo, que ni se ha preocupado de cerrarle el grifo del dinero público que él teóricamente administra. El (sin), cuyo único afán es salir en las fotos  para aparentar que no es el (sin), dice imaginar que se ha abierto una investigación de oficio. Conociendo el percal, hay que tener más imaginación que Julio Verne para imaginar que ‘a quien corresponda’, que debería ser él como máximo responsable del Ayuntamiento pero que como es el (sin) alcalde no lo hace, habría expedientado al vago de Bellavista para mandarlo a donde ya está: a su casa. Monteseirín dice que llegó al PSOE desde el cristianismo. Pues que aplique la segunda carta de San Pablo a los tesalonicenses: “El que no trabaje, que no coma”.

Desvergüenza

Maribel Montaño, Pedro Zerolo y Rosa Torres fueron testigos en primera línea  de cómo al menos tres periodistas eran agredidos impunemente durante la Cabalgata del Orgullo Gay, sin que movieran un dedo por evitarlo. Las fotos publicadas por varios periódicos muestran a los colegas rodeados  a lazo como conejos en un corralito y golpeados –a uno hasta le sacaron un hombro de su sitio- por un falso policía con una acreditación más falsa que las facturas falsas de la Macarena, de lo que debería tomar buena nota y actuar en consecuencia el sucesor de Alvarez Riestra al frente de la Jefatura. A pesar de las evidencias, la ‘portacoz’ del Ayuntamiento y la ‘caja tonta’ del (sin) alcalde, Giralda Tv, difundieron en sus respectivos partes la versión de que la marcha transcurrió en un ambiente festivo -¿formaría parte de la fiesta el pim-pam-pum a los periodistas?- y “sin ningún incidente digno de consideración”. Esta es la realidad edulcorada que de Sevilla nos vende Monteseirín. La Cabalgata del Orgullo Gay se convirtió así en la de la Desvergüenza Municipal.

‘Safety car’

La consejera de Obras Públicas no descarta la creación de, ojo,  varias paradas de Metro en el centro. El fino oído político de Rosa Aguilar ha detectado en el proceso de alegaciones a las líneas 2,3 y 4 -el mismo en el que el Ayuntamiento ni-ni del (sin) alcalde se niega a participar por creer que está todo atado y bien atado-  cierto runrún en tal sentido y, en vez de enrocarse en el diseño de los técnicos, se muestra predispuesta a coger esa bandera reivindicativa y a ponerse al frente de la manifestación. Parafraseando a Fernando VII, de deseado a pérfido, doña Rosa está en trance de decir: “marchemos francamente, y yo la primera, por la senda de las dos estaciones en el centro”. El volantazo de la consejera deja en evidencia al (sin) alcalde que, más papista que el Papa, sigue empecinado en defender una sola parada pensando que así se congracia con la Junta. A Monteseirín le pasa como a Fernando Alonso: cree estar en cabeza de carrera y aún no se ha percatado de que la salida a pista del ‘safety car’ de la consejera lo ha dejado a la cola del pelotón.

Manolo ‘el del bombo’

El Mundo ha descubierto al valido del (sin) alcalde, Manuel Marchena, haciendo de Manolo ‘el del bombo’ en el Mundial junto a un íntimo amigo al que le adjudicó una revista del aparato de propaganda de Monteseirín. Se discute si el valido le adjudicó la revista porque era su amigo o es amigo desde que le adjudicó la revista, y si por esta amistad peligrosa  queda afectado por la ley de incompatibilidades. Baste recordar la Biblia y la mujer del César para ver la incompatibilidad de que el valido comparta vacaciones futboleras con uno de sus contratistas, el mismo que estuvo con él en el cónclave de Utrera donde se diseñó la sucesión de Del Nido por si salía malparado del caso minutas. Y hay otra incompatibilidad, estética: con la que está cayendo y la ruina municipal, ¿cómo es posible que Marchena se vaya de vacaciones una semana al Mundial y deje huérfana a la AIE? Como él cobra 170.000 euros, hasta podría usar la misma coartada que el (sin) alcalde cuando su viaje a Brasil: voy en representación de los sevillanos que no pueden permitírselo por la crisis.

Rancio

Las gacetas se hacen eco de que el valido del (sin) alcalde, Manuel Marchena, se ha postulado para salir de rey mago en la Cabalgata. Quizás quede algún iluso que aún crea el doble lenguaje y la doble moral de estos individuos que pregonan ser paladines de la Modernidad frente a la Sevilla tradicional, inmovilista y anclada en el pasado, a la que suelen calificar como carca, casposa y rancia, pero que se pirran por aparecer, arrimarse, fotografiarse, estar y que los vean con lo que o quienes simbolizan esa Sevilla eterna. Al valido le encanta ser como ellos, no lo opuesto a ellos: comer en restaurantes de lujo, salir retratado en los tendidos de la Maestranza, tutearse con el empresariado que depende de las licencias, los contratos y los patrocinios municipales, codearse con ‘la clase’ en los actos públicos, ir con el (sin) a imponerle medallas a las vírgenes ….todo, como se ve, muy laico, muy ‘progre’ y muy socialista. Iban a cambiar el mundo y Sevilla, pero Sevilla y el mundo los cambió a ellos. Al final el valido no era más que un ‘rancio’ reprimido.

Ayuntamiento ni-ni

La sociología habla de ‘generación ni-ni’ para referirse a los 700.000 jóvenes menores de 34 años que ni estudian ni trabajan. En línea con los nuevos tiempos, el (sin) alcalde ha inventado el Ayuntamiento ni-ni cuando ha dicho que el Consistorio no va a presentar alegaciones al proyecto del Metro: “Ahora son los ciudadanos los que decidirán los últimos detalles; nosotros no entramos en eso”. Osea, ni alegaciones, ni correcciones, ni puntualizaciones, ni sugerencias, ni mejoras, ni ampliaciones, ni más inversiones, ni más líneas, ni trazados alternativos, ni cocheras y talleres fuera del Alamillo…. Ni siquiera si una o dos estaciones en el Centro, o si la estación única debe ir en la plaza del Duque, la de la Encarnación, la del Cristo de Burgos o la de Ponce de León. Ná de ná. Ni chicha ni limoná. El (sin) alcalde se lava las manos con el Metro, en plan Poncio Pilatos, y deja que el pueblo haga según su libre albeldrío, mientras el Consistorio hace mutis por el foro. Así está Sevilla con Monteseirín: huérfana. Sin alcalde y, ahora, también sin Ayuntamiento.

El dilema

Espadas declaró en Canal Sur que los sevillanos querían “un cambio, una renovación” y que él no se iba a convertir “en el acompañante de Monteseirín para salir en la foto”. Pues bien, Alfredo lo pone hoy a prueba con una invitación saducea, pues además de a sus fieles ejecutados del sector crítico lo ha convocado también a él, por SMS, a una comida de hermandad en el restaurante ‘La nueva victoria’, de Sevilla Este. La denominación del local donde van a reunirse los derrotados en la batalla contra Viera no hace honor a la realidad, pero Alfredo lanza mensajes simbólicos, quizás porque ve demasiadas películas de Nicolas Cage. ¿Qué hará Espadas? Si va y lo sacan en la foto junto a Monteseirín, como ya le pasó en la caseta de la Feria, quedará retratado como el continuista del (sin) alcalde, más de lo mismo, para gozo del propio Alfredo y de Zoido. Y si no va, se arriesga al boicot interno de Alfredo y los críticos. Espadas tiene una coartada perfecta. Hoy es 24 de junio, él se llama Juan y siempre puede decir que acostumbra a pasar su onomástica en familia.