Archivo de la categoría: Ecología

Imputados 4 directivos de Las Cruces

La juez cita a declarar al director general y a los de Minas, Aguas y Medio Ambiente de la compañía por la presunta contaminación del acuífero con arsénico

Da un plazo de veinte días al Igme para que entregue un informe definitivo sobre la compañía minera

La juez titular del Juzgado de Instrucción Nº 19 de Sevilla, Ana Escribano Mora, ha citado a declarar en calidad de imputados y con asistencia de letrados a cuatro directivos de Cobre las Cruces (CLC), filial de la multinacional canadiense Inmet Minning Corporation (IMC), en la causa abierta por la presunta contaminación con arsénico del acuífero Niebla-Posadas y por el incumplimiento de las condiciones del permiso inicial dado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), hechos denunciados hace casi dos años por la Fiscalía de Sevilla y Ecologistas en Acción.

Los imputados por la magistrada son François Fleury, consejero director general de la compañía; William Thomas William, director del departamento de Minas; Juan Carlos Baquero Ubeda, director del departamento de Gestión de Aguas, y Paz Cosmen Shortamm, directora del departamento de Medio Ambiente. Los dos primeros deberán comparecer en el Juzgado el día 17 de mayo; los dos segundos, una semana después. Asimismo, la juez requiere al Instituto Geológico y Minero de España (Igme) para que en el plazo de veinte días le remita el informe definitivo que sobre la actuación de la compañía minera le requirió en su día.

La Fiscalía de Sevilla denunció a Cobre las Cruces por un presunto delito ecológico al haber causado, supuestamente, una grave alteración del curso de las aguas, con el consiguiente peligro para las personas y el entorno medioambiental. Según el fiscal, por la actuación de la empresa minera de capital canadiense habría resultado afectado por arsénico un acuífero (el de Niebla-Posadas) del que se abastece la población, y las consecuencias habrían sido aún mayores de no haberse adoptado la medida cautelar de suspensión por la CHG. El Ministerio Público valoró en su momento  el perjuicio presuntamente causado en 322.381 euros.

La CHG detectó que la compañía minera no había respetado las condiciones con las que se otorgó el permiso de explotación con el fin de proteger el acuífero y que, además, habría reinyectado en el mismo aguas presuntamente contaminadas. Según la denuncia del fiscal, el 2 de abril de 2008 se tomaron muestras de las aguas reinyectadas y se detectaron diversas sustancias contaminantes, fundamentalmente arsénico, con valores muy superiores a los permitidos por la ley en el agua para consumo humano. Para el Ministerio Público ello se debió a la inyección de agua procedente del fondo de la corta minera, “lo que estaba terminantemente prohibido”.

Incumplimientos sistemáticos

En la resolución de suspensión de la autorización para las obras del sistema de drenaje-inyección (SDR) de Cobre las Cruces, acordada por la Comisaría de Aguas de la CHG con fecha 12 de mayo de 2008, se afirma que el objeto del permiso era rebajar el nivel del agua subterránea por debajo del yacimiento de mineral a fin de permitir su extracción, y que para proteger el acuífero y evitar la pérdida de agua, CLC preveía un sistema de reinyección de los recursos extraídos en el propio acuífero, basado en un modelo hidrogeológico y de gestión matemático.

Sin embargo, siempre según el documento de la CHG, la compañía introdujo importantes modificaciones en el modelo matemático con respecto al que sirvió de base a la autorización e inició por su cuenta la actividad en la explotación minera. Para colmo, se llegó a una situación que ni siquiera ésta se ajustaba al modelo modificado. Asimismo, CLC comenzó a extraer agua del acuífero antes de que culminara el proceso de reconocimiento y precintado de los mecanismos de control. No contrató un hidrogeólogo residente, condición exigida en el permiso, hasta cuatro años después y la  actuación de este profesional no se ajustó a las funciones que le correspondían.

Cobre las Cruces vulneró también la prohibición de no inyectar agua procedente de un sector en otro distinto, que había impuesto la CHG con el fin de preservar la calidad natural de las aguas subterráneas. “Un elemento (inyector en sector distinto) planteado como excepción, en realidad se pretende convertir en norma, contraviniendo el esquema de funcionamiento planteado anteriormente”, acusaba la CHG. La compañía comenzó a actuar sin el exigido plan de contingencias previo, donde debían preverse las operaciones en caso de un vertido accidental o cualquier otro imprevisto.

Tampoco cumplió la exigencia de mantener el volumen de agua del acuífero, pues al poco ya le habían detraído 519.836,31 m3 (informe del 16 de mayo de 2008). Y el aspecto clave fue el de la contaminación. La condición específica octava del permiso establecía que “las aguas procedentes del drenaje del fondo de corta en ningún momento podrán formar parte del sistema de drenaje-inyección, por lo que no serán bombeadas ni reinyectadas posteriormente en el acuífero”. Este aspecto tenía una especial relevancia, ya que las aguas del fondo de la corta son contaminadas por metales cuya reinyección en el acuífero supone un peligro de alteración de las aguas subterráneas.

Según la CHG, en este aspecto el proyecto presentaba importantes deficiencias, habiendo propuesto la empresa una reinyección de las aguas del fondo de la corta previamente tratadas, “lo cual no está contemplado en la autorización”. La Comisaría de Aguas acabó detectando evidencias de contaminación metálica en el drenaje que desde el sondeo conocido como de la Gravera llegaba hasta el río Rivera de Huelva, y contaminación por oxidación de las aguas drenadas.

Medio Jardín Americano

¿Qué negocio es aquél en que se gasta dos veces el dinero en comprar lo mismo para al final quedarse con la mitad? Responderán que eso no sería un negocio, sino una tomadura de pelo. Pues, ‘mutatis mutandis’, esto pasa con el Jardín Americano de la Expo, cuya reapertura ha ‘vendido’ en plan triunfalista el Ayuntamiento, con foto incluida de Monteseirín plantando un árbol. La verdad es que habría poco que celebrar; más bien ocultar nuestras vergüenzas por haber dejado abandonado durante casi 18 años un jardín único en el mundo, legado de la Muestra a Sevilla y que se formó por las donaciones de los países iberoamericanos en lo que se llamó ‘Operación Raíces’. Aquella maravilla botánica, que habría sido el orgullo de una sociedad culta, albergó 690 especies. Ahora, hemos gastado 8,5 millones de euros en recuperar tan sólo 400, el 58% de las que había. Por nuestra desidia hemos dejado perder 290 plantas que nadie,  salvo nosotros, tenía fuera de América. Pero, claro, es más vistoso hacerse una foto plantando un árbol que regarlo a diario para que no muera.

El río siempre llama dos veces

La crecida del Guadalquivir, cuyas aguas han llegado a entrar en el Charco de la Pava, evidencia  el riesgo que entrañaría el traslado de la Feria desde los Remedios a la margen izquierda del río. Dirán que una avenida de una magnitud tal como para que el agua lama la base del muro de defensa se produce una vez cada cientos de años y que hay infinitésimas posibilidades de que acaezca en abril. Yo, que no tengo  una edad bíblica precisamente, ya he visto a lo largo de mi existencia el Charco cubierto por el río salido de madre al menos una vez. Y la primavera es también época de lluvias en Andalucía, incluso de lluvias torrenciales. Recuérdese cómo durante su primer mandato Monteseirín estuvo a punto de firmar el decreto declarando oficialmente restricciones al consumo por la sequía, pero esperó justo a que pasara la Feria y a un lunes, y durante aquel fin de semana llovió tanto que se llenaron los pantanos que abastecen a la ciudad. El Charco de la Pava es zona  inundable y, más tarde o más temprano, el río se acabaría llevando la Feria por delante.

Las Cruces se ahoga

El nivel del agua en el fondo de la corta sigue subiendo incluso en ausencia de lluvias

El sistema de  tratamiento del agua contaminada ha quedado desbordado

La extracción de mineral  queda interrumpida al menos hasta mediados de abril

La compañía realiza sondeos dentro de la misma corta en cotas próximas al acuífero

El nivel del agua en el fondo de la corta de la mina de Las Cruces ha seguido subiendo desde que desvelé en El Mundo  a finales de enero la inundación que sufre el yacimiento y ya ha subido entre tres y cuatro metros, tal como atestiguan las fotografías aéreas tomadas por Ecologistas en Acción en un nuevo vuelo realizado el pasado día 13 de marzo, por lo que el volumen de líquido acumulado en el interior de la mina se ha incrementado en unos veinte mil metros cúbicos pese a los continuos bombeos realizados por Cobre las Cruces (CLC) en este último mes y medio.

Si a finales de enero la compañía trataba de minimizar la situación creada inicialmente por el temporal de lluvias de diciembre y expresaba que en quince días se reanudaría la extracción de mineral, ahora la previsión es de acceder al fondo de la corta a mediados de abril.

CLC trata siempre de vincular la causa del problema a lluvias extraordinarias, pero lo cierto es que el tiempo ha dado una generosa tregua durante el mes de marzo, un periodo teóricamente más que suficiente para haber reabierto la mina conforme a aquella previsión de quince días formulada en enero.

La realidad, sin embargo, es que la compañía canadiense aún no ha conseguido acceder hasta el fondo de la corta ni llegar hasta los dos grupos de bombeo situados en zonas más profundas. Asimismo, la excavadora de cadenas que va abriendo camino se encuentra en la rampa de acceso a treinta metros de la parte más baja de la mina  (en la que los últimos diez metros están completamente inundados).

Los derrumbes generalizados de las bermas de los bancos y la elevación del nivel del agua han sumergido y enterrado el grupo de bombeo más profundo de los que fueron instalados en la corta y lo han dejado inutilizado.

La cantidad de agua acumulada en  la corta en este momento es de aproximadamente unos 70.000 (setenta mil) metros cúbicos. Contribuye además a esta acumulación de agua la parada que ha efectuado la Planta de Tratamiento, que deja de consumir unos 1.000 metros cúbicos diarios procedentes de las Aguas de Drenaje Ácido de la mina, por lo que este volumen seguirá  incrementándose muy probablemente.

EL PROBLEMA DE FONDO

El grave problema al que se enfrenta Cobre Las Cruces es que los aportes de agua que se acumulan en fondo de la Corta procedentes del acuífero Niebla-Posadas supondrían  una detracción del mismo mucho mayor que la autorizada y, además, superarían con creces la capacidad de tratamiento del  sistema existente. Quizás sea por eso –y para minimizar estos aportes hídricos antes de que se contaminen como agua de contacto- por lo que la empresa está haciendo sondeos de captación dentro de la misma corta, en cotas inmediatas (-130 metros) a la de ubicación del acuífero (-140 metros) .

La acumulación de agua durante casi tres meses ya, pese a la ausencia de lluvias en las últimas semanas, denotaría que el SDR –Sistema de Drenaje Reinyección- ideado por FRASA  para Cobre las Cruces no estaría siendo  capaz de cumplir los objetivos previstos de deprimir suficientemente el nivel piezométrico del acuífero Niebla-Posadas en el entorno de la explotación minera.

Se iban a detraer unos 5 litros/segundo pero el aporte de agua a la corta estaría ya por encima de los 60 litros/segundo. Además, la empresa no ha podido impedir hasta ahora que el agua llegue a la explotación a cielo abierto tal como se comprometió  en su Plan Global de Gestión de Aguas, presentado en Septiembre de 2008, mientras estaban suspendidas las autorizaciones de operación (el parón duró un año).

Tampoco ha funcionado tal como se preveía el Plan de Gestión de Aguas de Contacto diseñado por MP MEDIOAMBIENTE y presentado en Enero de 2009.  La capacidad de tratamiento de las aguas contaminadas mediante el Sistema de Ósmosis Inversa se ha mostrado completamente insuficiente a la vista de la situación existente. El Plan preveía un máximo de 90 m3/hora cuando los responsables de la mina deben enfrentarse a un flujo de 220 m3/hora, volumen que más que duplica la capacidad de tratamiento de la planta.

CONSECUENCIAS

Todos estos problemas están afectando gravemente al proyecto minero, cuya puesta en producción de régimen  comercial estándar estaba prevista para el presente mes de Marzo, según reflejó en su página web INMET MINING, la multinacional canadiense propietaria del 70% de Cobre Las Cruces. La situación real es de casi tres meses de parada de la mina por causas de fuerza mayor y con una dudosa perspectiva de recuperación inmediata cuando los volúmenes de aguas ácidas existentes se van incrementando día a día en lugar de disminuir.

Técnicos independientes consideran que la situación de incapacidad de extracción de mineral en la Corta en condiciones de abastecimiento regular para la Planta Hidrometalúrgica puede prolongarse un mínimo de dos a tres meses más (CLC estima internamente al menos un mes), lo que resulta especialmente crítico para la empresa cuando el stock de mineral extraído antes de la llegada de las lluvias en Diciembre de 2009 se encuentra drásticamente reducido al día de hoy,  casi a nivel de limitar la puesta en marcha nuevamente de las instalaciones mineralúrgicas.

La compañía minera ha anunciado que contratará a más de 500 personas durante quince días para realizar tareas de mantenimiento y ajuste de los procesos de producción en el marco de una parada anual previamente programada y a un coste cercano a los 3 millones de euros.

Melonares se llenó contra el protocolo de seguridad

La presa sevillana alcanzó su máxima capacidad en sólo 4 días

Iznájar desembalsó en plena situación de alerta en Ecija por la crecida del Genil

El temporal de lluvias y la crecida de los ríos han dejado en evidencia los pésimos resultados de la transferencia de las competencias sobre la cuenca hidrográfica del Guadalquivir a la Junta de Andalucía, ya que la Agencia Andaluza del Agua ha cometido significativos errores en la gestión de embalses que han provocado un gran malestar entre los alcaldes de los municipios afectados por la riada y entre los regantes que han visto sus campos anegados.

Probablemente el desbordamiento del Guadalquivir habría sido igual de inevitable, pero el efecto de la inundación no habría sido el mismo con un mejor manejo de la situación por parte de la Agencia del Agua, cuyo modelo de organización, descentralizado y con primacía de criterios políticos sobre los técnicos, se ha demostrado ineficaz en graves situaciones de riesgo como las sufridas en Andalucía

Los alcaldes afectados por las inundaciones de sus términos municipales (casas o tierras de cultivo)  que se reunieron a puerta cerrada en Palma del Río el pasado sábado durante la visita del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, y la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, expresaron en privado fuertes críticas a la gestión de los pantanos y de la crecida del Guadalquivir por parte de la Agencia Andaluza del Agua, aunque decidieron no hacer público su malestar para no enturbiar aún más el ambiente y porque consideraron prioritario resolver la situación creada por las inundaciones y atender a las necesidades de centenares de afectados, ya fueran propietarios de viviendas desalojadas o de campesinos que han perdido sus cosechas.

Aunque los responsables políticos de la Agencia Andaluza del Agua, que por primera vez se han enfrentado a una riada tras las transferencias de las competencias sobre el Guadalquivir, han preferido mantenerse en silencio y los andaluces no tenían ningún referente al que mirar en busca de orientación o información durante el temporal y las posteriores inundaciones, poco a poco van trascendiendo datos que ponen en cuestión su proceder en las últimas semanas.

Así, por ejemplo, la presa de Melonares se dejó llenar completamente en tan sólo cuatro días de la segunda quincena de febrero en contra del protocolo de seguridad para un pantano recién construido y que debe ser probado de forma gradual para verificar que no existen fisuras en el muro y funcionan todos sus sistemas. Este protocolo no es gratuito, ya que se han dado casos de aparición de grietas en pantanos durante su período de pruebas (en la provincia de Madrid, sin ir más lejos), por lo que el muro no habría aguantado la presión del agua a plena capacidad.

Mientras los puentes se verifican colocando encima camiones de gran tonelaje repletos de cemento, arena, rocas o cualquier otro material de elevado peso para comprobar su grado de resistencia, los pantanos se prueban  mediante su llenado/vaciado a diferentes cotas, y jamás deben llenarse sin interrupción.

IMPRUDENCIA

A finales de enero, el agua alcanzó en Melonares los 72 metros de altura y un volumen de 83,1 Hm3 (el 46% de su capacidad total, estimada en 180 Hm3), por lo que se procedió a realizar una nueva prueba de carga, con desembalse al río Viar. La siguiente prueba debía realizarse cuando el agua llegara a la cota 78, y la última, cuando alcanzara los 82 metros y la máxima capacidad.

En vez de abrir y cerrar gradualmente la presa, la Agencia Andaluza del Agua cerró las válvulas y permitió que durante el temporal de lluvias de febrero el patano pasara en tan sólo cuatro días del 50% de su capacidad al 104%, con lo que Melonares empezó a desembalsar y, por tanto, a agravar la situación de una cuenca hidrográfica ya de por sí desbordada por el vertido de agua de 60 presas simultáneamente.

Los técnicos de las empresas constructoras de Melonares (Ferrovial y Sando) se echaron las manos a la cabeza al ver la imprudencia temeraria de completar el llenado del pantano en tan sólo cuatro jornadas y sin cumplir el protocolo de seguridad. Si hubieran aparecido fisuras en el muro, poco se hubiera podido hacer ante la presión de una ingente cantidad de agua como la que se había dejado acumular y la que en avalancha venía desde la cuenca alta del río.

Los regantes acusan a la Agencia Andaluza del Agua además de no coordinarse con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ya que simultáneamente hubo que aliviar el pantano del Pintado, hecho que habría contribuido a agravar aún más la situación de Melonares.

ABIERTO EN VEZ DE CERRADO

Otro caso de manejo desacertado de la situación ha sido el del pantano de Iznájar, situado en el tramo medio del río Genil y considerado por su capacidad de 981 Hm3 como el lago de Andalucía. En foros de Internet se reflejaba la preocupación ciudadana con diálogos como éstos:

-Hola, yo hablo desde la ignorancia, pero ¿no sería mejor que soltasen ya agua de Iznájar? En Ecija el río ahora no llega a los dos metros y el Iznájar está al 90% y subiendo. ¿A qué esperan para desembalsar agua?

-Comprendo la preocupacion en localidades como Ecija, Puente Genil o Palma del Río, pero mirad: las imágenes de Lora son acojonantes. Esperemos que el nivel del Guadalquivir baje al menos entre hoy y mañana y entonces que desembalsen agua de Iznájar. No creo que los encargados de la red hidrográfica sean tan torpes.

-Pues los encargados de Iznájar deberían dejarse de tonterías y empezar a desembarsar yaaa!!!!! Luego les entraran las prisas y empezarán a desembalsar más de lo que el río permite y nos inundaremos en todos los pueblos ribereños. Esto es por una gravísima falta de previsión, sabiendo desde enero que llovería sin parar durante todo el mes de febrero y no dieron largas poco a poco.

Y pasó lo que temían en los municipios ribereños con el río, ya que el Iznájar no fue aliviado cuando la situación era más propicia y, sin embargo, empezó a desembalsar  cuando aún se encontraba al 82% de su capacidad pero con el río Genil llevando 700 m3 de agua por segundo a su paso por Ecija, que se encontraba en estado de máxima alerta por la crecida del río. Este desembalse, que llegó a ser de 60 m3/segundo, agravó la situación río abajo, cuando debió haberse actuado justo al revés: reteniendo agua, ya que aún quedaba margen de llenado (un 18%). La Agencia Andaluza del Agua se percató de su error y trató de corregirlo mediante la posterior reducción del caudal de desembalse a 10 m3/segundo.

LA AGENCIA ANDALUZA DEL AGUA NO

ALIVIÓ PANTANOS CUANDO AÚN TENÍA TIEMPO

La Consejería de Medio Ambiente, de la que depende la Agencia Andaluza del Agua, trató de justificar el desembalse del Iznájar con Écija en estado de alerta (lo lógico habría sido lo contrario) con un argumento que deja en evidencia su actuación en la semanas previas a la reactivación del temporal durante la segunda quincena de febrero. Según Medio Ambiente, si desembalsó de forma controlada 50 m3/segundo del Iznájar, fue como medida de prevención ante la posibilidad de que en días posteriores continuaran las precipitaciones intensas y para evitar riadas en municipios como Puente Genil y Écija.

Justamente la falta de desembalses cuando el tiempo dio una tregua a partir de mediados de enero es de lo que acusaron a la Agencia del Agua alcaldes y regantes que se dieron cita en Palma del Río durante la visita de Griñán y Fernández de la Vega para conocer los daños de las inundaciones. Las mediciones del caudal del Guadalquivir por la presa de Alcalá del Río indican que hasta el 16/17 de enero se registraron unas medias de alrededor de 2.000 m3/segundo (1.800 m3 en estas fechas; 1.959 m3 hacia la festividad de Reyes), pero que entre el 21 de enero y el 15 de febrero aproximadamente el caudal medio descendió de forma muy acusada, con una media incluso inferior a los 300 m3/segundo (416 m3 el día 20 de enero; 112 el día 27).

Aun así, los embalses se hallaban al 75% -80% de su capacidad (en función de cómo se contabilice el de La Breña) y la previsión meteorológica indicaba un nuevo temporal con fuertes lluvias a partir de la segunda quincena de febrero. La Subdelegación del Gobierno en Sevilla envió por entonces al Ejecutivo central a Madrid un informe en que preveía que el Guadalquivir alcanzaría los 3.000 m3/segundo a su paso por Sevilla, pero estos datos no fueron tenidos en cuenta por la Agencia Andaluza del Agua, responsable de la gestión del río tras la transferencia de las competencias, la reivindicación estrella de Chaves durante su última etapa al frente de la Junta.

La Agencia Andaluza tuvo una bonanza climática de veintinco días para haber acompasado los desembalses de pantanos, entonces al 75% de su capacidad en previsión de la segunda gran oleada de lluvias, pero cuando quiso reaccionar ya era tarde. El día 16 de febrero vuelve a llover con intensidad. Para el 20 de febrero, de los 92 embalses de la comunidad autónoma, 52 estaban al 90% de su capacidad, 27 se habían llenado completamente y hubo que aliviar agua de 60 presas, pero ya el caudal del Guadalquivir iba enormemente crecido, hasta el punto de que el día 25 se registraba una media de 2.958 m3/segundo por la presa de Alcalá.

Probablemente el río se hubiera desbordado, pero si la Agencia hubiera sido más previsora, en línea con las estimaciones del Gobierno central y de la Agencia Estatal de Meteorología, las consecuencias de la inundación hubieran sido menos graves, pero los pantanos ya no tenían apenas capacidad de regulación y la de laminación había quedado agotada.

LA JUNTA ACABÓ CON EL MANDO

ÚNICO SOBRE EL GUADALQUIVIR

El modelo organizativo para la gestión de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir que a través de la Agencia Andaluza del Agua ha impuesto la Junta de Andalucía una vez conseguidas las tranferencias sobre el río, que históricamente había depositado el Gobierno de la nación en la Confederación Hidrográfica, ha impedido paliar las desastrosas consecuencias del desbordamiento del río durante este temporal de lluvias al faltar un mando único que actuara en tiempo real tomando decisiones y coordinando todo el aparato administrativo.

Históricamente, desde su creación en 1927, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir fue un organismo eminentemente técnico, compuesto por experimentados ingenieros que hicieron del conocimiento y dominio del gran río de Andalucía su ‘leit motive’ con el objetivo de evitar las desastrosas consecuencias de sus desbordamientos y su máximo aprovechamiento para el abastecimiento urbano y los regadíos agrícolas.

Todos actuaban por criterios de eficacia y bajo un mando único nombrado por el Gobierno de la nación pero que se regía por el principio de la profesionalidad. Estos ingenieros fueron los que construyeron los pantanos, las cortas y los muros de defensa y se convirtieron en auténticos expertos en el manejo del río.

La Junta liquidó este sistema para imponer otro descentralizado en que el máximo poder lo ostentan las Delegaciones Provinciales de Medio Ambiente, al margen incluso de los Servicios Centrales en Sevilla, y en que una superestructura de cargos políticos sin acreditada experiencia ha sido colocada por encima de unos ingenieros a los que incluso se les ha prohibido relacionarse con los alcaldes y los regantes, con quienes compartían hasta entonces el día a día de la cuenca hidrográfica en su calidad de servidores públicos.

Las inundaciones han demostrado la ineficacia de la nueva organización, ya que la crecida del río y de los pantanos exigía una coordinación máxima y una capacidad de decisión sobre la marcha de un mando único conforme al principio de unidad de cuenca, que ha sido una de las aportaciones de España al mundo y un modelo imitado en todos los países.

La estructura provincializada y descentralizada se ha demostrado como una rémora a la hora de la toma de decisiones y en estas situaciones el tiempo es oro. La Agencia Andaluza del Agua ha estado además “desaparecida en combate” ante la opinión pública, sin presencia alguna durante el temporal, cuando siempre la Confederación Hidrográfica era el referente natural a la que se volvían los ojos de los andaluces e informaba antes, durante y después de cuanto acaecía en el río. Las deficiencias organizativas pueden taparse en el día a día, pero quedan en evidencia en los momentos críticos, como los que ha vivido la cuenca con este temporal.

Las Cruces: desaparecen rampas de la corta

La compañía minera Cobre las Cruces (CLC) anunció a finales de enero, tras revelar El Mundo la inundación que sufría la corta, que en el plazo de dos semanas contaba con reanudar las labores de extracción de mineral una vez concluidos los bombeos del agua acumulada en el interior. Han pasado ya tres semanas, la corta sigue inundada y al problema provocado por las lluvias y el cada vez mayor volumen de agua que fluye del acuífero Niebla-Posadas por el ‘efecto sumidero’ de la explotación, se ha sumado el derrumbamiento generalizado de los bancos de la mina.

Tal como revelan las imágenes aéreas tomadas el sábado 20 de febrero, han desaparecido prácticamente las rampas de acceso a la corta, debido a los desplomes en los taludes, y hacia la mitad de la mina, en la zona más plana (cota -100 metros) , se ha formado una gran balsa de agua, de varios miles de m3,  sobre una de las bermas más extensas.

Las rampas de penetración a la corta minera de las Cruces se han convertido en caminos de cabra y muy peligrosos tras el derrumbamiento de los taludes, hasta el punto de que, por la situación de riesgo que se ha creado, el acceso al fondo de la mina se está limitando sólo a las operaciones de bombeo del agua acumulada. Como las pistas para la circulación de vehículos han quedado impracticables o sepultadas por los desplomes de los taludes, la compañía ha barajado incluso la posibilidad de utilizar helicópteros para bajar combustible a fin de mantener operativos los grupos electrógenos del interior, ya que al menos habría tres equipos de bombeo aislados en el fondo (aproximadamente en las cotas -160, -150 y -140 metros).

Además del impacto de las lluvias sobre las inestables margas arcillosas, en Las Cruces se está observando un exceso de aporte de agua a la corta, y no sólo por causa del temporal, sino también por el ‘efecto sumidero’ que produce en el acuífero Niebla-Posadas la propia explotación minera: cuanto más se excava en busca de mineral, más agua drena el terreno, caudal incrementado porque las copiosas lluvias de este invierno han recargado el acuífero citado. Todo este cúmulo de circunstancias adversas hacen prácticamente imposible la reanudación de la extracción de mineral, aunque la actividad en la planta hidrometalúrgica no se paralizará gracias a la gran cantidad de mineral extraído previamente (podría estimarse en unas 400.000 toneladas) y al acopio aún existente.

DISEÑO TEÓRICO

La explotación minera a cielo pretende extraer el cobre contenido en 17,6 millones de toneladas con una ley del 6,2% y presenta básicamente el problema de la interacción entre una sección del cono invertido que es la Corta proyectada y el acuífero de Niebla-Posadas, justo en el contacto de unas margas azules de edad terciaria y unos materiales paleozoicos (la Faja Pirítica Ibérica) en los que encajan las mineralizaciones  que pretenden aprovecharse. Tal como reza en la autorización administrativa de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, se trata de “un proyecto de una complejidad técnica inusual”, puesto que “resulta difícil encontrar a lo largo del mundo actuaciones similares y del mismo orden de magnitud”.

Básicamente, la idea que soporta la viabilidad de la explotación es el establecimiento de un Sistema de Drenaje-Reinyección –SDR- del agua del acuífero para rebajar su nivel de forma que la mina, según el Instituto Geológico y Minero de España, “quede en seco”. Teóricamente el objetivo se conseguía  mediante un anillo perimetral de 69 sondeos en torno a la explotación minera, que extraen el agua primero y la reinyectan después, a una distancia aproximada de 2,5 kms. de la corta. El sistema descrito, simple conceptualmente, es, sin embargo, muy complejo en su ejecución por la gran cantidad de factores y parámetros que intervienen, y su validez se basaba en un modelo matemático que supuestamente preveía el comportamiento del acuífero.

LLUVIA MÁS ACUÍFERO

Cobre las Cruces incumplió las condiciones impuestas por la Administración, que llegó a suspender el sistema de drenaje-reinyección de agua (SDR), por lo que se vio obligada a realizar un nuevo planteamiento que redefine y cambia la situación prevista inicialmente: el denominado Plan Global de Gestión de Aguas –PGGA-, presentado en Septiembre de 2008 suponía una inversión añadida de 15 millones de euros para depurar las aguas –mediante un proceso de ósmosis inversa- previamente a su reinyección en el acuífero en sectores distintos a los de extracción.

La concesión de aguas otorgada a CLC limita su extracción neta a 5 litros/segundo (equivalentes a 160.000 metros cúbicos/año, incluyendo las aguas de contacto) para usos minero-industriales, pero según estimaciones de técnicos independientes, se estarían extrayendo del orden de 40 litros/segundo del acuífero, debido a que éste aporta mucho más líquido del inicialmente estimado. Por tanto, el problema de la inundación no lo causarían sólo las lluvias, sino también el acuífero.

El exceso de aporte de agua, con carga contaminante y material sólido en suspensión, estaría comprometiendo la capacidad de depuración con que cuenta hasta ahora el complejo minero y causando serios problemas al sistema de filtros, tal como ha reconocido IMC, la multinacional canadiense de la que es filial CLC. El sistema de tratamiento de agua por ósmosis inversa suele presentar una tasa teórica de rechazo del 10% del caudal (por impurezas, contaminantes….), pero en las Cruces la proporción se estaría elevando al 30% y, en ocasiones, al 80%.

La conjunción de todos estos problemas ha motivado a los ecologistas a solicitar formalmente al Seprona que investigue si el aporte del acuífero a la corta (las eufemísticamente denominadas “aguas de contacto” y cuyo nombre técnico es “Drenaje Acido de Minas”/AMD) supera ya la capacidad de depuración y tratamiento de Cobre las Cruces.

Por otra parte, los problemas con los filtros de depuración habrían obligado a levantar una presa de varios metros de altura (en torno a 8 metros) en el fondo del depósito de residuos estériles para recoger los ácidos que rezuman y que, según el compromiso de CLC, no podían contener más de un 10% de humedad.

Nueve pantanos, a más del 90%

El Gergal, Zufre, Agrio y José Torán están completamente llenos y aliviando agua

La presa con más volumen es la del Pintado y la de mayor lluvia registrada, la de José Torán

Sevilla no tendrá problema de abastecimiento de agua en los próximos tres o cuatro años, ya que todos sus embalses (incluidos los dos situados en la Sierra de Huelva –Aracena y Zufre- y que abastecen a la capital hispalense) se encuentran a más del 75% salvo la presa de Alcalá del Río, que está a la mitad. El año agrícola está siendo el sexto más pluvioso de la historia hasta el momento y sólo en los dos últimos meses (desde mediados de diciembre a mediados de enero) ha llovido en 40 de los 60 días de ese periodo de tiempo.

De los doce embalses sitos en la provincia de Sevilla o que estando fuera de ella están al servicio de núcleos urbanos sevillanos (Aracena y Zufre), y descontando la presa de Cantillana por falta de datos, la situación al 19 de febrero conforme a la estadística de la Agencia Andaluza del Agua era la siguiente:

-Cuatro pantanos llenos y aliviando agua: Agrio, Gergal, José Torán y Zufre.

-Cuatro a más del 95% de su capacidad: Pintado, Huesna, La Puebla de Cazalla y Torre del Aguila.

-Uno a más del 90%: Aracena.

-Uno a más del 85%: Cala.

-Uno a más del 75%: La Minilla

-Uno al 50%: Alcalá del Río.

El volumen de agua embalsada en este mes de febrero supone en algunos casos, como el de la presa utrerana de Torre del Aguila, un 65% más de lo que es habitual por estas fechas. La situación de los pantanos sevillanos, con la que se aleja por varios años el fantasma de la sequía, es fruto de un año excepcional, en que en conjunto las precipitaciones se acercan a la cifra de 700 litros por m2 desde el mes de septiembre, lejos aún de los 805 litros del año 1990, que precedió a la gran sequía de un lustro posterior a la Exposición Universal y que aún perdura en la memoria de los sevillanos.

Por tanto, es perfectamente posible, como acredita la experiencia, que a un período de grandes lluvias como el que estamos viviendo en estos meses siga luego otro incluso proporcionalmente más seco. Por de pronto aún quedan seis meses en el calendario para que en 2010 pueda superarse el récord histórico de precipitaciones de hace veinte años.

Aquilatando aún más los períodos de tiempo, de los últimos 60 días ha llovido en 40, lo que significa el lapso temporal más lluvioso desde el año 1950. Los registros del mes de diciembre en el aeropuerto de Sevilla han sido espectaculares: 296,4 litros/m2, cuando lo normal en los últimos 30 años es que no se sobrepasaran los 100 litros (en concreto, 95). A partir de diciembre es cuando se han multiplicado las lluvias, puesto que noviembre, tradicionalmente uno de los meses más húmedos en nuestra ciudad, fue extraordinariamente seco: sólo cayeron 18,1 litros sobre el aeropuerto, frente a una media de 84 litros en el período 1979-2009.

La intensa pluviosidad se refleja hasta en la estadística de los embalses. El de José Torán, sito sobre el río Guadalbarcar (entre los términos municipales de Constantina, Lora del Río y La Puebla de los Infantes), es sobre el que más lluvia ha caído desde el 1 de octubre de 2009 a la fecha: 860,40 litros/m2, lo que significa prácticamente el doble de lo habitual en el período 1971-2000. Las cifras son también espectaculares para presas como las del Huesna, La Minilla, La Puebla de Cazalla y Cala.

El embalse que más agua acumula es el del Pintado, destinado a regadío agrícola, con 202,23 Hm3 (95,03% de su capacidad), y entre los de abastecimiento, el de Zufre (dentro de la red de Emasesa), con 187,62 Hm3, es decir, 12 Hm3 más de su propia capacidad, por lo que está aliviando agua. En la misma situación de superación de capacidad por exceso de agua y por tanto desaguando se hallan El Agrio, Gergal y José Torán, hasta el punto de que estos embalses se han convertido en focos de atracción de visitantes como ocurrió en la Sierra Norte cuando las nevadas de finales y principios de año.

Los excursionistas acuden a contemplar el espectáculo de las presas soltando agua a chorros y a hacerse fotos con el telón de fondo de estas cataratas domésticas. Se ha dado el caso de que El Gergal ha aliviado en tan sólo 24 horas casi 16 Hm3 de agua, cifra equivalente al consumo de toda Sevilla capital durante mes y medio.

SITUACIÓN EMBALSES SEVILLA Y ÁREA DE INFLUENCIA

Pantano                       % de llenado                            Media últimos años

en mes de febrero

Cala                                           85,01                                       50,04

El Agrio                                 100,00                                      79,45

El Pintado                                95,03                                      53,08

Gergal                                    100,00                                       55,24

Huesna                                     97,89                                       71,86

José Torán                           100,00                                       59,99

La Minilla                                76,70                                       57,65

Puebla de Cazalla                  96,16                                       49,23

Torre del Aguila                   98,67                                       33,55

Aracena                                   93,05                                       71,22

Zufre                                       100,00                                      74,64

Alcalá del Río                        50,02                                      82,95

Fuente.- Agencia Andaluza del Agua

IMC reconoce problemas en Las Cruces

Inmet Mining Corporation (IMC), la multinacional minera canadiense de la que es filial la española Cobre las Cruces, reconoce en su página web oficial los problemas que están afectando a la mina sevillana, pese a que los responsables de esta última los niegan o minimizan. IMC colgó en Internet el pasado 20 de enero un informe en el que se da cuenta de una serie de fallos en los sistemas operativos que han afectado al ritmo de producción de la planta hidrometalúrgica de Cobre las Cruces; del efecto del temporal de lluvias que, como informó este periódico, inundó la corta minera, y del problema surgido con la deshidratación o secado de los lodos fruto del proceso mineralúrgico. Tras conocerse este informe,  las acciones de IMC en bolsa de Toronto bajaron desde 70$ hasta 58.05$ en un solo día. Actualmente están en torno a los 53$.

IMC revela que Cobre las Cruces no ha logrado alcanzar en el último cuatrimestre de 2009 la producción comercial prevista de cátodos de cobre, que se ha limitado a 3.300 toneladas en vez de a 8.700, por una serie de fallos operativos que han afectado al ritmo de trabajo de la planta hidrometalúrgica. La multinacional desgrana un rosario de problemas y su impacto en la merma de la producción: por incidencias en el espesador, 1.700 toneladas menos; por causa de los filtros, 1.000 Tn.; por bloqueo en las cintas transportadoras, 300 Tn.; por problemas generales (concepto que englobaría el temporal de lluvias), 600 Tn.; por cuestiones de mantenimiento, 1.100 Tn.; por ‘Otros’, 700 Tn. La multinacional canadiense confía en que todos estos problemas queden resueltos en el primer cuatrimestre de 2010, para que en mayo se alcance el 60% del total de la capacidad productiva y en agosto el 100% y llegar así a conseguir  72.000 toneladas de cátodos de cobre anualmente.

IMC reconoce en su informe (http://www.inmetmining.com) que por causa de las lluvias récord en las dos últimas semanas de diciembre Cobre las Cruces  tuvo que utilizar la planta de tratamiento de agua para reducir los niveles críticos de líquido en las balsas del proceso (de producción) más que para tratar el agua resultante del proceso hidrometalúrgico, con lo cual se redujo significativamente el rendimiento de la planta industrial de producción de cobre.

Además, el eje del tanque espesador habría sido atacado por ácidos al no estar bien aislado ni ser suficientemente inerte ante los reactivos, lo cual está obligando a Las Cruces a sustituir componentes por otros de acero inoxidable. El fallo en el mecanismo de protección del espesador provocó su completa paralización en el mes de octubre; también han sufrido problemas los filtros y la cinta transportadora, así como el preneutralizador del espesador.

Lodos de desecho

Más significativo aún es el reconocimiento de que hay una cuestión de fondo no resuelta satisfactoriamente. “Creemos –dice el informe de IMC- que nuestra capacidad para deshidratar los lodos de la planta de neutralización es un cuello de botella para el rendimiento”. La multinacional canadiense resume el proceso productivo en Las Cruces, recuerda que los residuos mineros se deshidratan con un sistema de filtros-prensa y que el producto resultante se apila en un lugar del complejo minero. El problema es que, tal como revela el informe colgado en la página web, el sistema de filtrado de los residuos  no ha respondido como se esperaba, “debido a la naturaleza del material”. IMC dice que está aumentando la capacidad de filtrado con más equipos y mejorando el funcionamiento de los existentes y que culminará este proceso en el mes de marzo, cuando paralice las operaciones durante diez días.

Las fotografías aéreas difundidas por Ecologistas en Acción en las últimas semanas demuestran que se está acumulando líquido ácido en el vaso de encapsulamiento de los residuos, como consecuencia de lo que rezuma de estos últimos, cuando el factor diferencial del que presumía Las Cruces respecto de Aznalcóllar era justamente el carácter ‘seco’ de sus lodos, los cuales únicamente acumularían un 10% de humedad. La sustancia líquida que desprenden los residuos de la planta hidrometalúgica en el depósito de estériles serían ácidos (se emplean para disolver el mineral en la planta) cargados de metales pesados. IMC reconoce que tiene “un cuello de botella” para desecar los lodos cuando la planta lleva tan sólo unos meses funcionando. La previsión es que a lo largo de la vida útil de la explotación minera  se acumulen 16,5 millones de toneladas de residuos, por lo que de no resolverse el problema a tiempo se generaría una situación con la que nadie contaba cuando se inició el proyecto y que resucitaría fantasmas del pasado.

Balsa frente a depósito

El tratamiento del mineral en la planta hidrometalúrgica de Cobre las Cruces genera dos tipos de residuos mineros sólidos: estériles de tratamiento (15 millones de toneladas) filtrados a presión para separar el líquido del sólido, y un producto compuesto por magnetita, yeso y cantidades mínimas de hidróxidos metálicos (1,5 millones de toneladas). El filtrado del estéril de tratamiento produce un material sólido con consistencia de arena húmeda que se deposita en un vaso de estériles en forma sólida y seca, con teóricamente menos del 10% de humedad.

El estudio de impacto ambiental de Las Cruces, presentado el 16 de enero de 2001, dice que tradicionalmente el depósito de estériles de tratamiento en las operaciones mineras de la Faja Pirítica se ha realizado en forma de lodos contenidos en presas o balsas bajo una lámina de agua, como era el caso de la mina de Boliden en Aznalcóllar. La alternativa técnicamente viable que ofrecía Las Cruces era ese depósito en seco de los estériles, previamente filtrados para separar el líquido de la parte sólida, por, entre otras, las siguientes ventajas:

-Se reducen prácticamente a cero las filtraciones, evitando cualquier posible riesgo de impacto en las aguas subterráneas y superficiales.

-Se evita la licuefacción y fluencia de los estériles al estar secos, ya sea en condiciones estáticas o dinámicas (sismicidad) y se garantiza la estabilidad del depósito minimizando las consecuencias de un accidente potencial (la masa de estériles secos se desplazaría mínimamente en comparación con estériles subacuáticos).

La acumulación de líquido ácido en el fondo del depósito de  estériles, tal como revelan las fotos captadas por Ecologistas en Acción, revela que los residuos contienen más humedad de la estimada inicialmente en el estudio de impacto ambiental tras el que se otorgó la autorización a la mina y alimenta el temor de los ecologistas de que el vaso de residuos pueda convertirse, con sus futuros 16,5 millones de toneladas,  en una balsa de lodos a los pies del arroyo Garnacha, el cual desemboca en el Rivera de Huelva y ésta a su vez  en el Guadalquivir a la altura del puente viejo de La Algaba, aguas arriba de Sevilla.

Situación «normal»

Por su parte, la compañía minera Cobre las Cruces, filial de la multinacional canadiense Inmet Mining Corporation (IMC), ha restado importancia a la acumulación de líquido en el fondo del depósito de residuos estériles y ha negado que exista algún tipo de riesgo por esta circunstancia.

Según Cobre las Cruces, es normal que se produzca lixiviación, está contemplado en los planes de gestión de la mina y será tratada convenientemente y con normalidad.

Las Cruces: el agua sextuplica el valor crítico

El Plan de Contingencias marca 5.000 m3 y la compañía

reconoce que quedan 30.000 m3 tras un mes de bombeo

El agua acumulada aún en el fondo de la corta de la mina de Cobre las Cruces tras un mes de bombeo supone un volumen seis veces superior al valor crítico de alarma definido por la propia compañía en el ‘Plan de Contingencias. Sistema de Drenaje-Reinyección del Complejo Minero-Hidrometalúrgico’, que data del 11 de septiembre de 2008. La empresa reconoce oficialmente que la corta todavía embalsa 30.000 m3 de agua (ecologistas y técnicos independientes estiman que la cifra es muy superior) y su Plan de Contingencias dice textualmente (página 41) lo siguiente: “El valor crítico de alarma, puede darse por la combinación de varios de estos parámetros, aun cuando, a título orientativo, se definen los siguientes: volumen de agua acumulada en el fondo de la corta: 5.000 m3. Volumen acumulado en las balsas BAC1 y BAC2: 35% de su capacidad”.

El Plan de Contingencias refleja que “en cualquier caso, la sucesión de episodios lluviosos puede tener efectos graves, por lo que tras cada evento de lluvias, debe ser verificado el correcto estado de pistas, cunetas, canales, balsas y bombas de desagüe, con el fin de minimizar la generación de aguas de contacto, debido a la lluvia y escorrentía hacia el fondo de la corta, que se sumarían a las aguas de drenaje en contactos con mineral y rocas piríticas, en contacto con el aire”.

El temporal no sólo ha tenido el grave efecto de inundar la corta, sino también de provocar deslizamientos que han afectado al menos a dos taludes, tal como reflejan las fotos aéreas. La compañía sostiene que esta incidencia es algo perfectamente normal y previsible al tratarse de margas arcillosas y que se corrige al ritmo que marcan las labores de restauración.

El Plan de Contingencias recoge que en caso de lluvias intensas o prolongadas, y en función de la capacidad de almacenamiento y bombeo, parte de las basas de recogida de aguas pluviales instaladas en las bermas en margas podrían rebosar hacia el fondo de la corta, donde las aguas entrarían en contacto con mineral o materiales sulfurosos, afectando a su calidad y pasando a ser “aguas de contacto” con materiales reactivos (sulfurosos). Según el documento elaborado por Cobre las Cruces, “se suponen críticas las precipitaciones que superen los 80 mm/día”.

Por más que Cobre las Cruces califique la situación como normal, en sus propias valoraciones específicas de riesgo estima que la probabilidad de aporte de agua de lluvia al fondo de la corta es “alta”; la severidad, “grave”, y el riesgo, “significativo”. El plan minero prevé el almacenamiento del agua contaminada por contacto con el mineral sulfuroso en, sucesivamente en caso de necesidad, tres balsas exteriores: la nº 1 (50.000 m3 de capacidad), la 2 (4.500 m3) y la de emergencia (100.000 m3). Esta última sólo se utilizaría en condiciones meteorológicas excepcionales.

El ‘agua de contacto’ se depura, siempre según el documento, en una planta de tratamiento con capacidad para un máximo de 2.592 m3/día. Si tras un mes bombeando agua desde el fondo de la corta para su tratamiento en el exterior aún quedan oficialmente 30.000 m3 y la capacidad de depuración es de 2.592 m3/día, la pregunta que cabe hacerse es cuánta agua se ha acumulado realmente en la mina;  y si el volumen acumulado denota o no que la cantidad de ‘agua de contacto’ se habría dejado supuestamente almacenada en la corta porque constituiría un excedente que habría superado la capacidad de almacenamiento disponible en las balsas externas. Esta es la cuestión de fondo que plantean ecologistas y técnicos mineros independientes.

Las Cruces: el agua inunda la corta

La extracción de mineral, paralizada desde hace un mes

La producción de cobre se mantiene gracias al acopio previo

El deslizamiento del terreno ha afectado a dos taludes y a la pista de acceso al yacimiento


La compañía niega que esté vertiendo agua contaminada y reduce a 30.000 m3  el volumen del líquido represado

La corta minera de Cobre las Cruces está inundada desde hace aproximadamente un mes tras el intenso temporal de lluvias que ha azotado toda la provincia de Sevilla y ello ha obligado a paralizar la extracción del mineral de cobre, si bien, según la compañía, el acopio previamente realizado está permitiendo mantener la actividad en la planta hidrometalúrgica.

Mientras la empresa afirma que sólo hay acumulados unos 30.000 m3 de agua -que se ha contaminado por contacto con el mineral- y que la que se bombea al exterior es previamente tratada antes de su vertido al medio natural, técnicos independientes y ecologistas estiman que hay centenares de miles de m3 en el fondo de la corta y dudan de que se estén depurando, por falta de suficiente capacidad.

Las fotografías aéreas tomadas el pasado jueves no dejan lugar a dudas: el temporal ha inundado la corta de la mina de Cobre las Cruces,  gran cantidad de agua se acumula en el yacimiento y se ha contaminado por contacto con el mineral y las intensas lluvias han causado daños evidentes a los taludes, que hace tiempo ya  sufrieron problemas de estabilidad y de seguridad por las características geológicas del terreno y el método de explotación elegido.

Según algunos técnicos mineros independientes y ecologistas que llevan ocupándose desde hace años del proyecto de Las Cruces, al menos hay todavía 20 metros de agua en el fondo de la corta pese a los bombeos acometidos por la empresa minera, de ahí que estimen en bastantes centenares de miles de metros cúbicos el volumen del líquido elemento que ha debido acumularse en el yacimiento, un agua que se ha acidificado por contacto con el mineral y que desde hace al menos un mes impide los trabajos de extracción.

Además, estos observadores dudan de que Cobre las Cruces tenga una capacidad suficiente de depuración del agua contaminada antes de verterla al medio ambiente, so pena de que la plena depuración de la misma se haga a costa de retrasar durante mucho tiempo el reinicio de las labores mineras y afectando a la rentabilidad económica.

Se da la circunstancia de que el cobre del fondo de la mina es muy soluble en el agua por su contenido en carbonato, por lo que el líquido elemento se contamina con mucha mayor rapidez que lo que es habitual en otras minas del Suroeste peninsular. El color verdoso del agua que se observa en las fotos aéreas tomadas estos días demostraría su impregnación por cobre.

Los críticos del proyecto subrayan también que además del temporal de lluvias se está produciendo lo que califican como “efecto sumidero”, esto es, a medida que se profundiza en la corta para la extracción del  mineral brota más agua del acuífero Niebla-Posadas, sobre el que se asienta el yacimiento y que se pretende mantener a raya mediante un complejo sistema de bombeo y reinyección cuya validez se basa en modelos matemáticos teóricos.

Estos han debido ser revisados ya por estimarse insuficientes en su momento las medidas adoptadas, lo que obligó a la compañía a multiplicar la inversión en paliar efectos imprevistos. Por otra parte, el temporal ha afectado la estabilidad de los taludes, otro de los talones de aquiles del proyecto por las características geológicas del terreno, según los críticos. Las imágenes aéreas muestran que por primera vez los deslizamientos han afectado a la rampa de acceso a la corta al haberse venido abajo al menos dos taludes (pueden tener alturas de unos 15 metros) y que se ha recurrido a gigantescos bulldozers para tratar de arreglar las bermas afectadas.

Versión oficial

Un portavoz oficial de Cobre las Cruces ha reconocido que la corta está inundada por efecto del temporal y que de momento sigue sin poderse extraer mineral, pero ha minimizado el impacto de la situación, pues ha reducido el volumen de agua a unos 30.000 m3 y ha expresado su confianza en que se puedan reanudar las labores mineras en unos quince días.

Según la compañía, la falta de mineral no ha paralizado la planta metalúrgica, por lo que se sigue produciendo cobre metal gracias a los acopios previos, y las autoridades administrativas que supervisan el funcionamiento de la mina están al corriente de la situación y no han puesto objeción alguna a la actuación de la empresa. Cobre las Cruces afirma que el agua contaminada por contacto con el mineral se bombea a la planta de ósmosis para su depuración antes de ser devuelta al medio natural.

Para la empresa, la afección a los taludes es una incidencia sin mayores complicaciones y normal en este tipo de terreno de la Franja Pirítica, y se trabaja en su restauración sin ningún tipo de alarmismo. Por último, Cobre las Cruces asegura que en una explotación minera se producen contingencias como la ocurrida por efecto del temporal y que por eso mismo ya se asume que se pueden perder una serie de días de trabajo a lo largo del año, por lo que a la larga se irán compensado las jornadas perdidas de extracción de mineral.