Dicen que el último de Filipinas del (sin) alcalde, el hombre grande –que no al revés- Fran Fernández, se arrimó todo lo que pudo a Espadas en Fibes (no le hacía falta; a él se le ve venir de lejos) como diciendo “qué hay de lo mío”. El delegado de (in)Movilidad ha tenido el mal fario de que al día siguiente su correligionario del pelo blanco, el siempre cortés Antonio Pascual, hiciera otra presentación: el Barómetro de Antares. ¿Y no se van a creer en el PSOE las encuestas de Pascual? Según el sondeo, menos el paro casi todo lo malo que pasa en Sevilla se lo achacan a Fran: el tráfico es el segundo problema que más preocupa a los sevillanos, que lo ven más mal que ayer pero menos que mañana; la falta de parkings es el quinto, y le suspenden el Plan Centro. Para colmo, va Espadas y públicamente pide al (sin) una oficina que arregle el atasco del papeleo para poder circular por el casco antiguo. Una desautorización en toda regla. ¿Cómo meter al delegado en la lista electoral con estos antecedentes? Me huele que Fran tiene ya pie y medio fuera del Ayuntamiento.
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Sin flor
Sólo los niños y quienes viven instalados en una inocencia similar a la de ellos dicen la verdad. Como los ancianos son niños transmutados con los años, hay que otorgarles la misma presunción de veracidad que a los más tiernos infantes. Por eso, la exclamación de una de las asistentes a la presentación de Juan Espadas en Fibes, previa advertencia del partido de que se iba a pasar lista para fichar a los que hicieran rabona, delató cómo se organizó el baño de masas del alcaldable socialista: “¡A las viejas nos han hecho venir y no tenemos donde estar!”. Los viejos no fueron voluntariamente, los hicieron ir, que no es lo mismo. Y si, según la mayoría de las crónicas, al bocadillo y al bus se le suma que fallaron los micrófonos, los vídeos no entraban y las pantallas exteriores se quedaron sin sonido, ¿qué imagen de modernidad y eficacia proyectó el alcaldable? De Monteseirín se decía, con razón dada su mediocridad, que tenía una flor en salva sea la parte que le permitió ser tres veces alcalde, pero Espadas, en vez de flor, por ahora sólo tiene el cenizo.
Incomprendido
Ahora lo comprendo todo. Comprendo la obra de caridad que hizo el presidente de la Junta de Andalucía y secretario general del PSOE andaluz, José Antonio Griñán al defenestrar a Alfredo Sánchez Monteseirín por el procedimiento de urgencia del teletipo de la agencia Europa Press viendo, a buen seguro, el estado de postración anímica en que debía de hallarse el (sin) alcalde. También comprendo por qué el (sin) ha cantado en plan bolero eso de “si se piensa en mí para un cargo político, que sea fuera de Sevilla”. Y es que Alfredo ha comprobado que no es profeta en su tierra. Este incomprendido y adelantado a su tiempo, se ha esforzado por llevarnos a todos la tierra prometida de la Modernidad y, a las primeras de cambio, los sevillanos han rechazado en el Barómetro que su correligionario Antonio Pascual ha realizado con el Centro Andaluz de Prospectiva para Antares sus máximos iconos: el cierre del Centro al tráfico para que, no pasando en el mismo más de 45 minutos, no se arruinen sucumbiendo a los cantos de sirena de los comerciantes, y la nueva pirámide del siglo XXI, las faraónicas setas del Metropol Parasol en la Encarnación, que hasta al ingrato Juan Espadas, el alcaldable socialista, le parecen fuera de escala. Por eso se nos va. Como Paco Martínez Soria en aquella película clásica del cine español, Alfredo ya pregona: “esta ciudad no es para mí”.
Desmemoria
El presidente de los andaluces, al que yo respeto más que su propio su partido, donde malévolamente ya empiezan a llamarle Pepe Gri(s)ñán por el panorama del mismo color que pintan las encuestas (tan “inauditas” para el PSOE como para la Junta la lluvia en forma de chuzos de punta en Écija), ha dicho al presentar a Juan Espadas como el futuro Martínez de la Rosa –inventor del pasteleo político- de IU que “entre Del Valle y Alfredo no se hizo otra obra que la portada de la Feria”. Se equivoca, señor presidente. Por en medio se construyó un estadio presuntamente olímpico en la isla de la Cartuja, presentado por el PSOE como supremo ejemplo del dispendio de Alejandro Rojas Marcos. Pero, ¿adivina Griñán quién votó a favor de su construcción y pagó buena parte de su factura cuando era presidente de la Diputación y luego alcalde de Sevilla? Pues el mismo que también votó cinco veces a favor del parking subterráneo que se cargaba los restos arqueológicos en la Encarnación y luego mejoró el dispendio con un estadio olímpico bis en forma de setas: Monteseirín.
Incógnito
El (sin) alcalde ha confirmado, en la que dice ha sido su última entrevista de cámara en un medio adicto, que salió de rey Melchor en la Cabalgata del Cerro, para no ser menos que su valido, el imputado Marchena, el cual también desfiló en Alcosa tras recuperarse del susto por su caballo desbocado en Dos Hermanas. Monteseirín ocultó su identidad hasta el último minuto con ayuda del último de Filipinas del alfredismo, el hombre grande –que no al revés-, Fran Fernández, no fuera que la gente tuviera tiempo de prepararse para lanzarle caramelos a él y no viceversa. No acudió a recibir la real corona en los días previos y fue anunciado en los carteles como un tal ‘A. Sánchez’, señal de que Alfredo, en su dicotomía de doctor Jekyll y Míster Hyde, se avergüenza de Monteseirín. Ahora cobra todo su sentido su petición al PSOE de que por caridad le den algo fuera de aquí. El (sin) alcalde que tuvo que salir de incógnito en una cabalgata de barrio por miedo a la reacción que podría suscitar su impopularidad, quiere acabar como merece: saliendo por pies de Sevilla.
Cómplices
La Asociación de la prensa ha firmado con el (sin) alcalde un manifiesto “por la libertad de expresión” que se votará en el Pleno municipal. ¿En qué mundo, aparte de salidas en la Cabalgata de los Reyes Magos y la procesión del Corpus, vive la representación de los periodistas? ¿Qué podemos esperar los asociados de una entidad que hasta premió al valido del (sin) alcalde, un matón que chantajea y amenaza a los medios de comunicación con el dinero de la publicidad institucional por delante para quitar del medio a profesionales que se niegan a someterse a sus consignas y silenciar escándalos como el del viaje a Turquía con el pretexto de que iban a ver una fábrica de tuberías? Un matón que alardea de comprar hasta a ciertos editores. Nunca se había caído más bajo en nuestro gremio. El concepto de Monteseirín y Marchena de la libertad es el mismo que el de Lenin en su respuesta a Fernando de los Ríos: “¿Libertad? ¿Para qué?”. Con la firma de este papel mojado, la Asociación ha acabado haciéndole el juego a los verdugos de la libertad de expresión en Sevilla.
Carta del (sin) a los Reyes Magos
El (sin) alcalde va diciendo que ya es la hora de Espadas, pero él no deja de chupar cámara (y no sólo de su particular caja ‘tonta’, Giralda Tv) con su romería de despedida sin fin y esa macrocampaña publicitaria que aunque use el nombre de la ciudad en realidad debería llamarse ‘Monteseirín se ve’. El (sin), que también dice que él es médico pero que sólo vio un fonendoscopio en la Facultad y de lejos, no quiere bajarse del coche oficial ni a tiros y ya le ha escrito una carta a los Reyes Magos, que para él no son ni el imputado Melchor ni los padres, sino el PSOE, y probablemente su presidente (el del partido, no de la Junta), Chaves. Y ha revelado su deseo: “si se piensa en mí para política, que sea fuera de Sevilla”.¿No decía que estaba saciado de popularidad? Si fuera tan popular como pregona, ¿por qué quiere largarse lo más lejos posible de aquí? Yo le pido a los Reyes Magos que se cumpla su afán, para darle así una variante a los versos de Machado: “Sevillanos, que no os dé ninguna pena: ¡qué bonita estará Sevilla sin Monteseirín ni Marchena!”.
Factor común
He aquí algunas de las noticias que publicaban los periódicos sevillanos en la entrada de año. Muere un anciano tras partirse la cadera al romperse la barandilla de la escalera del centro de salud Cisneo Alto, en el cual no funcionaba el ascensor y donde hubo de esperar dos horas la llegada de una ambulancia. La familia anuncia que se querellará contra la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Los afectados por las inundaciones de Écija (cinco durante el mes de diciembre, a un promedio de una cada seis días) han creado una plataforma para demandar a la Administración por su deficiente gestión e imprevisión de las riadas. El Tribunal Supremo confirma que debe pagársele una indemnización de 151.660 euros a un paciente que acudió al hospital San Sebastián de, vaya por Dios, en Écija tuvo que ser, a que le quitaran un sencillo quiste y acabó saliendo con un brazo amputado. ¿Cuál es el denominador común de todas estas noticias con que nos saludó el Año Nuevo para hacernos añorar el muy pésimo 2010? Respuesta: el lema de la Junta (‘Andalucía, imparable’).
Bicis de palo
El Ayuntamiento saliente ha hipotecado a los próximos cuatro Consistorios –no uno ni dos, sino cuatro, por la política de tierra quemada del (sin) alcalde- con un acuerdo con Sevici según el cual el alquiler de las bicicletas públicas se irá incrementando a razón de 2,50 euros anuales hasta llegar a los 62,50 euros en el año 2026 para los abonos de larga duración y 25 euros para los demás. En vez de limitarse a gestionar el día a día en los cuatro meses y pico que quedan para las elecciones, Monteseirín trata de dejarlo todo atado y bien atado -como decía el innombrable- y a su sucesor sin libertad de maniobra. No sólo éso. Facua también denuncia que pidió a Torrijos que le diera participación en el control de calidad del servicio de Sevici y que el primer teniente de alcalde ni siquiera le ha contestado. Aquí está la prueba del nueve. IU, mucho hablar de presupuestos participativos y de participación ciudadana, pero a la hora de la verdad, si le tocan la parcela de poder al líder supremo, nada de nada. Cuando se trata de Torrijos, bicicletas de palo.
Wic
El alcalde de Écija, Juan Wic, ha tratado de justificar las inundaciones en su pueblo con la coartada de que cuando los obreros entraron a limpiar el soterrado cauce del arroyo Argamasilla, se toparon con que la tubería tenía enquistada una capa de grava de 1,40 metros, tan dura por solidificada que había que quitarla picando como si fuera una mina. Y así, picando, les sorprendieron las lluvias y las inundaciones. La grava no se convierte en pedernal de la noche a la mañana, sino tras un abandono de años, pero Wic ataca a la Oposición “porque cuando ellos gobernaron no hicieron nada”. El PP y el PA gobernaron entre 1998 y 2002, osea, hace ocho años. En Estados Unidos impera un principio según el cual, pasados seis meses de su toma de posesión, un gobernante ya no puede echarle la culpa de los problemas a la Administración anterior, porque ha tenido tiempo al menos de adoptar medidas para solucionarlos. Está claro que Écija no es EEUU. Wic, con tal de eludir su responsabilidad, es capaz de remontarse hasta a Adán y Eva o hasta Noé y el diluvio universal.





