Primero lo intentaron con los trabajadores de Lipasam, y ahora, con los de la grúa. Los concejales socialistas han aprobado que los empleados de Aussa tengan la facultad de usar medios telemáticos para retirar vehículos. Cualquier gruista podrá desenfundar un teléfono móvil, tomar una foto de un coche que a su juicio esté infringiendo la norma y enviarla al cuartel de la Policía Local. Allí, un un agente sentado delante de un ordenador le dará el visto bueno para que el automóvil acabe en el depósito del Parque de los Príncipes y su dueño apoquinando la correspondiente multa. De golpe y porrazo Monteseirín ha regalado a los gruistas los galones de agentes de la autoridad sin necesidad siquiera de que superen las pruebas físicas, el test psicotécnico y las preguntas del examen que tuvieron que sufrir los policías locales, los únicos a los que hasta ahora se presuponía presunción de veracidad. Ya cualquiera es equiparable a un policía con tal de que se convierta en instrumento de recaudación para las arruinadas arcas municipales. Por la pasta vale todo.
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El simulador
Un lector de Triana aporta su testimonio sobre los efectos de la peatonalización de San Jacinto y los cambios de dirección en San Vicente de Paul, Clara Jesús Montero y Santa Cecilia. Cuenta cómo los comerciantes han notado una caída de ventas porque no se ha previsto dónde aparcarían los visitantes al arrabal; cómo los mayores se quejan porque sus hijos que viven fuera ya no pueden venir a verlos con la frecuencia de antaño ante las restricciones al tráfico; cómo lo máximo que ha visto al extinto autobús C-7 es circulando con tan sólo dos personas….Todo esto y más se lo traslada al delegado de su distrito, Alberto Moriñas, y al de (in)Movilidad, Francisco Fernández, y he aquí la respuesta de este último: el simulador de tráfico es quien lleva la razón. Así pues, la simulación de la realidad se impone a la realidad misma, aun cuando en nada se parezca a ella. El Ayuntamiento vive instalado en una Sevilla virtual y de ficción en donde hasta el alcalde cree que va a seguir siendo alcalde aun cuando el PSOE ya ha metido otros nombres en su propio simulador.
La intrahistoria del Metro
El (des)tapado del alcalde, Celis, dice que sólo por haber inaugurado el Metro Monteserín ya merece pasar a la historia. Le ciega el servilismo, porque nadie ha pasado a la historia por haber ido como invitado a la inauguración de un Metro que ni ha construido ni donde tiene competencias. El alcalde sólo ha participado a la hora de apoquinar, y por esos amaños políticos para justificar la extensión de este transporte al alfoz de Sevilla, ya que según la ley del Metro al Estado le correspondía pagarlo casi todo y a la ciudad el material móvil. Si se habrá borrado el Ayuntamiento del Metro en beneficio (¿?) de la Junta que hasta quitó a Tussam del accionariado de la sociedad constructora. La obra del suburbano ha estado plagada de tantas incidencias y retraso que nadie ha sacado pecho por su parcial inauguración, ni siquiera su madre política, la consejera Gutiérrez. En todo caso, quien debe pasar a la historia es su padre político, Rojas Marcos, pues fue a él, merced a su pacto con Chaves, a quien Monteseirín debe la Alcaldía, y Sevilla, el Metro.
Como el arpa de Bécquer
Los sindicatos denuncian que, al igual que el arpa de la rima de Bécquer, del almacén en el ángulo oscuro, del alcalde tal vez olvidadas, silenciosas y cubiertas de polvo, se ven las bicis policiales. En el organigrama de la Policía hay una Unidad Ciclista cuyo estreno eran tan inminente que le compraron diez bicicletas. Eso fue hace tres años, pero la Unidad sigue sin constituirse y sus monturas de hierro se han quedado arrumbadas en uno de esos polígonos industriales. ¿Será éste uno de esos Servicios que, según nos advirtió Monteseirín, estaban en peligro por la crisis económica? La razón de su creación era la vigilancia del cumplimiento de la Ordenanza que regula la utilización de los carriles-bici, de lo que se infiere la escasa confianza municipal en el civismo de los ciclistas sevillanos, pues en caso contrario no hubieran pensado en un pelotón policial para vigilarlos. El caso es que el Consistorio gastó el dinero en bicicletas y al cabo de tres años aún carece de policías que se monten en ellas. A eso se llama empezar la casa por el tejado.
Salvador, usa el rotulador
La tarjeta por contacto sustituye a los bonobuses magnéticos, verdes y rojos. Escena verídica, como habría dicho Gandía. Bronca en el estanco. Una mujer ha agotado su saldo en un santiamén y casi se queda en tierra. Paga su ira con el dependiente. Ignoraba que necesita otra tarjeta con tarifa de transbordo. Se lo aclaran. Exclama: “pero, ¡si son del mismo color!”. ¿Cómo va a poder diferenciarlas? Solución chapucera pero eficaz del estanquero: marcarlas con tinta. Es increíble tener que recurrir a este método arcaico y este retroceso en los autobuses, donde el eficaz Arizaga ha implantado GPS, consulta horaria por Internet y móvil, paneles horarios en algunas paradas y hasta hilo musical a bordo. ¿La ruina es ya tan grande que no hay dinero ni para lanzar dos tarjetas distintas que eviten confusiones y sobrecostes al usuario? Riamos por no llorar. Parafraseando el popular anuncio de los toldos Quitasol, en Tussam bien podríamos decir: “Olvídese de aquello tan lejano de….¡Raúl, pica el bonobús!, y pase a la modernidad, a….¡Salvador, usa el rotulador!”.
Algo más
Sostiene Antonio Távora, presidente de los agentes de viaje, que a principios de los 90 Sevilla tenía aquello de lo que carecían otras ciudades –AVE, un palacio de congresos y una buena planta hotelera- pero que ahora poseen ya muchas y que, por tanto, hay que ofrecer “algo más”. Por tener, teníamos hasta fibra óptica en la Cartuja, presentada como el símbolo de la máxima modernidad. Sin quizás pretenderlo, Távora nos ha enfrentado a nuestra propia mediocridad. Sevilla no ha sabido aprovechar el gran salto adelante que supuso el 92, hasta el punto de que, sin necesidad de ninguna Expo, en otros sitios se han puesto a nuestra altura o incluso nos han rebasado, porque nos ha faltado ese ‘algo más’ del que habla Távora. ‘Sic transit gloria mundi’, como reza la leyenda de uno de los cuadros pintados por Juan Valdés Leal para el Hospital de la Caridad. Lo malo es que para poder pedir otra Exposición Universal aún quedan 83 años hasta el VI Centenario del Descubrimiento que la justifique. Y es que, ya se sabe, Sevilla sólo avanza a golpe de grandes eventos.
El huevo y la gallina
Con motivo del primer vuelo del avión de transporte militar europeo, un periódico publica un reportaje sobre la plantilla internacional de Airbus en Sevilla, a la que califica como ‘los rostros desconocidos del A400M’. Pero no son ni el inglés, ni el francés, ni la alemana. La cara desconocida en verdad es la de Ana Palacio, la ministra de Exteriores de Aznar que consiguió en su día que Sevilla albergara la planta de ensamblaje del avión y trajo así riqueza, empleo y tecnología para los próximos 25 años. Con su proverbial torpeza, el PP ni siquiera fue capaz de rentabilizar políticamente aquel logro histórico, que pasó tan inadvertido como la propia ministra, menos popular que su hermana Loyola pese a haber sido hasta vicepresidenta de la Comisión Europea. Así pues, para rostro, el de quienes proclaman que el avión es la prueba del éxito de su apuesta por la aeronáutica o ponen pantallas en Plaza Nueva para chupar cámara. El A400M no es fruto de una política aeronáutica en Sevilla, sino al revés. Aquí primero fue la gallina y, luego, el huevo.
Y Tom Cruise escapa en el tranvía
El Ayuntamiento dice en un comunicado que sería deseable que los comerciantes del centro apoyaran el rodaje de la película protagonizada por Tom Cruise y Cameron Diaz porque “tendrá una repercusión a nivel mundial que hará posible que el nombre de Sevilla y distintos espacios sean reconocidos internacionalmente en relación a otras ciudades”. ¿Y cuál puede ser ese espacio distinto al Alcázar, la Giralda, la Catedral…..por el que además Sevilla sería reconocida mundialmente gracias a ‘Knight and Day’? Al igual que en San Francisco, el icono sevillano emergente será el tranvía. Y es que una de las principales escenas de la cinta será una espectacular persecución en que Tom Cruise escapa de sus perseguidores gracias al ‘Metrocentro’. He ahí nuestra singularidad: los malos aplicarán su raciocinio, pensarán que el bueno jamás se subiría a un tranvía con el que podría competir hasta un simple caminante y no se les ocurrirá buscarlo en su interior. Será el triunfo de la ‘ilógica’ de Sevilla: un tranvía sin sentido que da sentido a una película de Tom Cruise.
Dos horas menos en Sevilla
Un periódico publica un suelto con la aparente noticia de que el tranvía dejará de funcionar las dos últimas horas hasta el día 26 debido a tareas de mantenimiento. Digo noticia aparente porque sigo a diario el ‘Metrocentro’ tras las vacaciones y ésta es la norma y no la excepción. No falla casi nunca. En las pantallas aparece el mensajito de que por razones técnicas el servicio se interrumpe a las 24 horas en vez de a las 2 de la madrugada. Así lleva ¡tres meses ya! ¿Cómo es posible que al cabo de dos años de funcionamiento haya tantos problemas técnicos cuando el convoy iba como un reloj y concluía el servicio a la hora programada? Me huelo de que se trata de una estratagema para recortar ‘de facto’ el servicio dos horas y ahorrarse desde la electricidad hasta los pluses del personal. Total, serán tan escasos los usuarios noctámbulos que pocos habrán protestado. Así que cuando en la pantalla sale el mensajito, yo lo reinterpreto a mi manera: “Por razones económicas del ‘agujero’ municipal se le mete un tijeretazo de dos horas al tren de Monteseirín”.
El tranvía cumple dos años
La media diaria de 2007/2008 fue de 12.468 usuarios
Tussam reconoce que está “estabilizado” y se limita a decir que lo usan 17.000 personas en día laborable
Los autobuses del extrarradio, Duque y Encarnación habrían compensado la pérdida de viajeros a Plaza Nueva
Los desplazamientos a pie y en bicicleta se han convertido en la alternativa barata al ‘Metrocentro’
Hoy, día 28 de octubre de 2009, se cumplen dos años desde la inauguración del tranvía, la línea de menos de kilómetro y medio en la que el alcalde se gastó 80 millones de euros en números redondos como reclamo preelectoral y que trató de presentar ante el imaginario colectivo como la sustituta del Metro al bautizar eufemísticamente su proyecto como el ‘Metrocentro’.
Dos años después, las fuentes oficiales de Tussam consultadas por este periódico no han querido ser muy explícitas sobre el balance de viajeros y otros datos de interés y se han limitado a decir que tras los grandes cambios acaecidos en la ciudad y que han modificado los hábitos de los sevillanos (peatonalización, final de los autobuses en Plaza Nueva, implantación del tranvía, llegada del Metro a la Puerta de Jerez…), el ‘Metrocentro’ se ha estabilizado al registrar una media de 17.000 usuarios en días laborables, cifra muy alejada de los 50.000 pasajeros/día que en conjunto transportaban los autobuses sustituidos por el tranvía.
Hay que recurrir a las escasas estadísticas municipales sobre el ‘Metrocentro’ para hacerse una idea aproximada de lo que está suponiendo el recuperado tranvía. Conjugando los datos ofrecidos en una circular interna de Tussam de finales de enero de 2009 y en una nota de prensa del 25 de marzo, se obtiene el dato de que el tranvía transportó desde su inauguración el 28 de octubre de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2008 un total de 5.373.962 pasajeros.
La empresa municipal de transportes segrega de esta cifra “el millón de usuarios transportados en los tres meses de 2007”. Realmente no fueron tres meses, sino tan sólo dos meses y cuatro días, con la importante matización de que el día de la inauguración fue gratuito. Aquel domingo 28 de octubre de 2007 se sumaron al estreno del tranvía 50.000 personas en números redondos. El lunes, primer día en que había que pagar, el número de pasajeros descendió en más de un 80 por 100. Traducido a cifras, ese porcentaje significaría que subieron al tranvía unos 10.000 usuarios solamente.
Así pues, tendríamos tres períodos temporales:
1) Pasajeros transportados en 2007 (65 días), contando los 50.000 gratuitos de la jornada inaugural: 1.000.000 en números redondos, a una media de 15.384 personas.
2) Pasajeros transportados en 2008 (366 días), 4.373.962, a una media de 11.950 por día.
3) Pasajeros transportados en 2007 y 2008 (431 días), 5.373.962, a una media de 12.468 diarios.
Para lo que va de 2009, Tussam se limita a dar el dato de que el tranvía se ha estabilizado en 17.000 usuarios en días laborables. Si realmente fuera así, ello significaría que sólo en los 250 días laborables transcurridos desde principios de año a la fecha en que se nos dio este balance, el tranvía habría transportado 4.250.000 viajeros, y aún faltarían por contabilizar los de 39 días festivos.
Teóricamente se habría superado en menos de diez meses la estadística del año 2008 (4.373.962 usuarios), un registro triunfal que el Ayuntamiento no habría dejado de señalar. Al hablar de “estabilización” y limitarse a ofrecer promedios sólo de días laborables, lo más probable es que Tussam no esté contabilizando muchos más pasajeros que en el conjunto de 2007 y 2008.
Lejos del autobús
Con los datos reales que hemos visto hasta ahora está claro que el tranvía no ha captado el promedio de 50.000 pasajeros/día del conjunto de líneas de autobuses que rendían viaje en la Plaza Nueva. Tussam entiende lo contrario, porque en su opinión ha habido una redistribución de usuarios hacia las líneas de autobuses que llegan al Duque y a la Encarnación o, ahora, a sus proximidades.
Es decir, que aunque esos pasajeros no utilizaran el tranvía, no habrían abandonado la red de Tussam, como probaría el dato de que al finalizar 2008, ya con 14 meses de servicio del ‘Metrocentro’, el número total de pasajeros transportados por la empresa municipal de transportes sólo descendió en un 0,4 por 100 hasta situarse en casi 85 millones. Y ello a pesar de que no prestó el servicio de lanzadera desde el Charco de la Pava en la Feria de Abril de aquel año.
Tussam sí reconoce “el notable incremento de la movilidad en modos no mecanizados, como los desplazamientos andando y fundamentalmente en bicicleta, ya sea pública o privada”, que habrían afectado al tranvía. Pero hay que tener en cuenta que en ese mismo periodo (año 2008) la empresa municipal habría compensado la supuesta pérdida de viajeros en el centro con una mayor captación en el extrarradio merced a las ampliaciones de algunas líneas, lo que se tradujo en casi medio millón de kilómetros más recorridos por la flota de autobuses.
Dado el oscurantismo de la empresa municipal, para discernir la verdad habría que poder analizar la evolución del número de usuarios línea por línea y año por año, si bien Tussam tampoco ha dado mucha validez ‘a posteriori’ a la cifra de 50.000 pasajeros/día que llegaban a la Plaza Nueva, cuando para justificar la construcción del tranvía no contaminante frente a los 2.000 autobuses que cruzaban a diario la Avenida, el Ayuntamiento llegó a hablar de 100.000 viajeros en cada jornada.
Si hubieran sido realmente 50.000, los autobuses hubieran transportado hasta la Plaza Nueva 18.250.000 pasajeros anualmente, por lo que 4,3 millones del tranvía en 2008 arrojarían en el balance una pérdida de 13.876.038 usuarios, que habrían optado por irse andando o en bicicleta. Dado que en su balance global del año pasado Tussam sólo perdió el 0,4% de usuarios o esa cifra no era real o, como arguye la empresa municipal, se ha producido un trasvase de usuarios a los autobuses que llegan a la Plaza del Duque y, en mayor medida, a los que rinden viaje en el entorno de la Encarnación.
Marcha lenta
Con todas esas matizaciones, la del tranvía es ya la segunda línea en ocupación de toda la red de Tussam y, por su menor recorrido, la que lidera la estadística en vueltas realizadas, con más de sesenta mil. También es la línea menos rápida, pues el tranvía viaja a poco más de siete kilómetros a la hora. Con una marcha lenta, una persona recorre de 4 a 5 kilómetros en ese mismo periodo de tiempo, y dado que entre el Prado y la Plaza Nueva hay 1.317 metros de distancia, es más que probable que muchos potenciales usuarios del ‘Metrocentro’ prefieran irse andando antes que en el tranvía para ahorrarse el precio del billete y porque sólo van a tardar un 30% más de tiempo en hacer el mismo trayecto.
El día de la semana con más usuarios es el viernes (unos 18.000 de media), el preferido a la hora de hacer las compras en el centro. Las horas de mayor utilización son de 9 a 12 en sentido Prado-Plaza Nueva y de 12,30 a 15, en el sentido Plaza Nueva-Prado. Aunque Tussam no ha dado cifras actualizadas al respecto, parece que se mantiene la tendencia de que las franjas horarias menos utilizadas son las comprendidas entre las 6 y las 7,30 de la mañana y las últimas horas de la noche, hasta el punto de que cada vez es más frecuente que el servicio acabe de hecho a las 12 de la noche con el consabido mensaje en las pantallas de que se suspende “por razones técnicas”, cuando oficialmente debería durar hasta las 2 de la madrugada.
Esas horas se aprovechan para revisiones y mantenimientos. Así pues, queda claro que el tranvía se usa más en las horas de gestiones y compras en el centro, en los festivos cercanos a Navidad y Reyes y en los ‘puentes’ en que Sevilla registra mayor afluencia de turistas.
Cada tren puede transportar en cada viaje 254 personas (200 de pie y 54 sentadas), una capacidad equivalente a la de tres autobuses o 50 automóviles, y hace como promedio unos siete viajes a la hora, con una duración de entre siete y ocho minutos según la velocidad.
La sustitución de los autobuses por el tranvía ha permitido eliminar diariamente las 20 toneladas de CO2 que emitían los autobuses que pasaban por la Avenida. El nivel de satisfacción de los usuarios roza el 90%, según las encuestas realizadas, y el tranvía ha sido utilizado por Tussam para aplicar innovaciones como la tarjeta sin contacto, la música clásica ambiental, el intercambio de libros y la red Wi-Fi en todos los trenes.
CAF DEBERÍA TENER TRANVÍAS SIN CATENARIAS EN 2010
Las obras de ampliación del tranvía hasta San Bernardo, de unos 500 metros de longitud, se proyectarán con las canalizaciones y tomas necesarias para la instalación de catenarias pero éstas no se montarán finalmente si previamente la empresa suministradora de los trenes del tranvía, la guipuzcoana CAF, culmina con éxito el desarrollo de su sistema de acumulación de energía por súper condensadores, que permitirían a los convoyes funcionar sin precisar un cableado aéreo.
Dado que la ampliación del tranvía se acogerá a los planes anticrisis del Gobierno y de la Junta de Andalucía y que por las características de ambos no se incluyen subvenciones al cableado, en la primera fase de ejecución se acometería sólo la instalación de las vías.
Tussam ha ejecutado el contrato de compra con CAF de los trenes actualmente en servicio pero con la cautela de que la compañía auxiliar de ferrocarriles les adaptará el sistema de condensación de energía sustitutivo de las catenarias, en la confianza de que estará listo en 2010 y permitirá eliminar definitivamente el cableado entre la Plaza Nueva y el Archivo de Indias antes de la Semana Santa.
La liberación de otros tramos de catenaria dependería de la autonomía energética que CAF lograra con su sistema, mucho más avanzado que el de una batería convencional. En caso de que la empresa guipuzcoana no tenga lista la alternativa para entonces, volvería a pagar, como ya ha hecho este año, el desmontaje y reinstalación de las catenarias para evitar su impacto estético en las procesiones de Semana Santa.
CAF ya se ha llevado uno de los trenes del ‘Metrocentro’ –actualmente prestan servicio cuatro- para probar con él el prototipo que presentó hace unos meses en sus instalaciones de Zaragoza y que luego ha seguido experimentando en Linares y Vélez-Málaga.
El compromiso de la compañía es que llegue rodado a Sevilla, que sería la primera ciudad del mundo donde se usarían tranvías con súper condensadores de acumulación de energía montados en el techo de los trenes. El reto consiste en una acumulación de gran cantidad de energía en los trenes en el mínimo tiempo posible para irla liberando lentamente en el recorrido, un reto aún más difícil de superar en el caso de Sevilla dada la escasa distancia entre la Plaza Nueva y el Archivo de Indias. Además, hay que tener en cuenta las características singulares de Sevilla, con el extremo calor del verano, por lo que se precisa energía añadida para mantener los sistemas de refrigeración en los vagones.
Veinticinco segundos
CAF ha denominado a su sistema de almacenamiento de energía “acumulador de carga rápida” (ACR) y su prototipo fue presentado públicamente hace unos meses en su factoría aragonesa. Consiste en la sustitución del tendido eléctrico de alimentación por catenaria rígida que se instalará en las diferentes paradas de pasajeros. En el tiempo de parada, se carga desde esa catenaria fija un acumulador que dota al tranvía de autonomía suficiente hasta la siguiente parada. El proceso de carga del ACR se realiza en unos 25 segundos.
Los módulos ACR se sitúan en la parte superior del tren, desde donde nutren a los diferentes motores de tracción del tranvía. Cuando el tren se detiene, la energía que producen los motores en el proceso de frenado realiza el camino contrario cargando parcialmente los condensadores. Los trenes por catenaria sólo consiguen recuperar y devolver a la red parte de esa energía de frenado, por lo que el ACR aumenta la eficiencia y el ahorro energético. Además, en los tramos donde el tranvía opera con catenaria, el acumulador permite reducir los picos de energía, ya que puede almacenar o suministrar al tren de esa energía, produciéndose también una mayor eficiencia.
En la demostración de Zaragoza, el prototipo hizo cuatro tramos de 200 metros sin necesidad de carga de acumuladores y mantuvo más de un tercio de la misma. El recorrido medio entre paradas para la instalación de Sevilla es de 400 metros, por lo que ese sistema está pensado para tener autonomía suficiente, incluso si el tranvía debe detenerse entre estaciones (por imperativos semafóricos, paradas de seguridad, u otros motivos) y volver a ponerse en marcha con el consiguiente pico de energía que eso demanda. El sistema de CAF permitiría instalar hasta cuatro supercondensadores en cada vehículo, aunque lo ideal es adaptar el número a cada necesidad específica.
La compañía valoró cuatro sistemas de alimentación para el diseño de un sistema de tracción de tranvía sin catenaria que fueron los siguientes: baterías, supercondensadores, volante de inercia y alimentación por el suelo mediante un tercer raíl. Se decantó finalmente por los supercondensadores, un sistema que permite una carga más rápida que las baterías y ser más seguro que los volantes de inercia. El sistema de tercer carril también presentaba mayores dificultades en la seguridad y, sobre todo, resulta muy caro para la adaptación a líneas ya existentes.
El ACR podría en un futuro adaptarse a otro sistema de acumulación de energía, si por ejemplo, se desarrollara una batería que permitiera la carga en menos de 30 segundos. También se ha considerado la posibilidad de que el ACR llegue a alimentarse con pilas de combustible de hidrógeno, aunque esta tecnología no está suficientemente desarrollada.