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¿Crisis? ¿Qué crisis?

A finales de los años 70 del pasado siglo, aunque no tan lejano, Gran Bretaña era escenario de continuas protestas y de huelgas contra el Gobierno presidido en aquel entonces por el laborista James Callagham que, obsesionado por controlar la inflación, dictó orden de contención salarial para los funcionarios, a fin de que al apretarse el cinturón sirvieran de ejemplo para los convenios colectivos que habrían de negociarse en las empresas del sector privado. ¿Empieza a sonarles la historia?

Para colmo, el invierno trajo una ola de frío polar como no se conocía en los 15 años anteriores, y los temporales y las continuas nevadas agravaron aún más las penosas condiciones de vida de los británicos. En medio de los conflictos sociales y laborales, el premier tuvo que viajar a una cumbre política que se celebraba en la paradisiaca y soleada isla de Guadalupe.

A su regreso a Londres, Callagham, contra el consejo de sus asesores, que querían quitarlo del medio cuanto antes, dio una rueda de prensa en el mismísimo aeropuerto de Heathrow y en la que, aparentemente ajeno a la realidad de su país, hasta alardeó de que se había bañado en el Caribe aprovechando la cumbre. Y cuando un periodista le preguntó que cuál era su enfoque general sobre la situación, teniendo en cuenta el creciente caos existente, con los parados y los manifestantes en las calles, el presidente del Gobierno británico respondió en tono displicente:

-Bueno, eso es un juicio de valor que está usted haciendo. Usted está adoptando una visión más bien provinciana en este momento, porque, si se mira desde fuera, no creo que otras personas en el mundo compartan esa misma opinión.

Al día siguiente, el periódico ‘The Sun’ tituló la portada referida a la rueda de prensa del primer ministro con una frase que ha pasado a la historia como un lugar común y que incluso inspiró un famoso disco del grupo ‘pop’ Supertramp:

-¿Crisis? ¿Qué crisis?

Al leer la noticia de que en la Sevilla de los más de 90.000 parados oficiales inscritos en las oficinas del Inem, de los 71.383 sevillanos atendidos por Cáritas y de los 6.000 niños que subsisten gracias al Banco de Alimentos se han renovado, con un mes de antelación sobre años anteriores, todas y cada una de las solicitudes para las 1.049 casetas de la Feria de Abril, sin una sola renuncia, no sé por qué me vinieron a la mente aquellas palabras de James Callagham  en el sentido de qué opinarían sobre la crisis en Sevilla quienes nos estén mirando desde fuera:

-¿Crisis? ¿Qué crisis?

Indisys

Los ciudadanos que hayan accedido a la página web de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía para pedir cita con el médico o realizar cualquier otro trámite administrativo han debido de encontrarse con una figura parlante que les habla en estos términos:

-Buenos días. Me llamo María. Le puedo ayudar a pedir cita para medicina de familia o darle información sobre la gripe A y enfermedades de transmisión sexual. También puedo hablarle de alimentación y dietas infantiles, cuidados del bebé, vacunas, lactancia o temas como el aborto…. Estoy a su disposición para lo que necesite.

 

María es lo que se conoce como un asistente virtual, una figura cada vez más habitual en las páginas corporativas de las grandes empresas que precisan relacionarse con sus usuarios, o al revés, y que son capaces de atender las peticiones y consultas de éstos. Los asistentes virtuales son la avanzadilla del Internet del futuro, las denominadas webs semánticas, que se basarán en el procesamiento del lenguaje natural, algo que parece elemental pero que en la práctica es muy difícil de emular.

El usuario que dialogue con María, la asistente virtual de la Consejería de Salud, podrá ver en la parte inferior del cuadro de diálogo la siguiente leyenda en inglés: ‘Powered by Indisys’, es decir, creado o mantenido por Indisys, siglas correspondientes a la empresa Intelligent Dialogue Systems (Sistemas de Diálogo Inteligente).

Y, aunque lo parezca, quien es capaz de crear esta maravilla informática no es una compañía grande de Silicon Valley, sino una pequeña por tamaño pero grande en creatividad e imaginación, esta firma sevillana que responde por Indisys, tan grande a ojos de los que saben de este mercado que todo un gigante como Intel, el que equipa con sus chips la mayor parte de los ordenadores del mundo y les obliga a lucir externamente la pegatina ‘Intel inside’, ha comprado el 40% de sus acciones para financiar su expansión internacional.

De la nada, en tan sólo nueve años, la empresa sevillana creada en 2003 por tres licenciados en Filología Inglesa (Pilar Manchón, Gabriel Amores y Guillermo Pérez) ha pasado a codearse con la élite tecnológica mundial. Para quitarse el sombrero ante ellos: un espejo en que deben mirarse quienes no ven ninguna salida a la crisis. Y lo mejor es que encima son de Letras.

En un futuro que espero no sea muy lejano, además del ‘Intel inside’ en la carcasa de los ordenadores, lo que veremos en las páginas web será eso de ‘Powered by Indisys’ (made in Seville).

 

Gol a la Junta, autogol a Sevilla

La celeridad con que Zoido (tan sólo horas después de hacerse, sonriente, la foto con los directivos de La Caixa que le comunicaron la renuncia a instalar el Caixafórum en el antiguo astillero medieval de Sevilla) envió una carta al consejero de Cultura para exigirle la rehabilitación de las Atarazanas, el plan director de usos a que se vaya a destinar el edificio y un calendario de ejecución por una consejería que, debido a los recortes, carece de capacidad inversora alguna, demuestra que el alcalde ha utilizado el monumento como arma arrojadiza contra el Gobierno autónomo, que le negó la recalificación de la Gavidia, y como un nuevo elemento de confrontación.

Dicho de otro modo, al propiciar con sus dilaciones urbanísticas la coartada que necesitaba La Caixa para desistir de su proyecto en el Arenal, Zoido, como bien ha interpretado el consejero Luciano Alonso, pensaba que le estaba metiendo un gol a la Junta de Andalucía, sin reparar en el autogol que le marca a Sevilla, ya que la ciudad pierde una inversión de 25 millones de euros en la rehabilitación de las Atarazanas, otra comprometida por La Caixa con el Gobierno autónomo de 4 millones de euros anuales durante 75 años (un total de 300 millones) y todo el efecto económico inducido que habría tenido para el casco histórico la ubicación del gran centro cultural de La Caixa en este privilegiado espacio de Sevilla.

BANDAZOS URBANÍSTICOS

La falta de criterio y de modelo de ciudad de Zoido, que ha pasado de oponerse a la torre Pelli a defenderla ante la Unesco y, ahora, a llenarla de contenido con el Caixafórum al apoyar su traslado desde las Atarazanas, se pone de manifiesto de nuevo con estos antiguos astilleros que datan del siglo XIII. El alcalde es capaz, sin inmutarse, de decir sí y no y blanco y negro a lo mismo. Cuando tan sólo unos días antes de la decisión de La Caixa trascendió que su íntimo enemigo, el alcalde malagueño Francisco de la Torre, negociaba con la entidad catalana a la vista de las pegas urbanísticas que al Caixafórum se le ponían en Sevilla, Zoido declaró: “Málaga, como siempre, que reivindique lo que le parezca oportuno, pero hay que decir que no hay otro enclave igual a las Atarazanas para desarrollar un Caixafórum”. No hay otro enclave igual, pero cuando días después La Caixa lo abandona en beneficio de su torre Pelli, a la que Zoido se oponía cuando aún no era alcalde, declara que “es un día muy importante para Sevilla”.

Sobre el proyecto de Vázquez Consuegra para las Atarazanas y sobre la figura del propio arquitecto se ha dicho de todo, tanto a favor como en contra. Los conservacionistas y la Fundación Atarazanas se han opuesto a su diseño de Caixafórum por entender que suponía la adulteración del monumento, y al final Zoido, de forma más o menos explícita, ha hecho suyo este argumento cuando dijo durante la polémica con Málaga que el proyecto “podía tener correcciones que no pusieran en peligro ni el monumento ni su entorno, declarado Patrimonio de la Humanidad”, como dando a entender que había una exigencia de modificación por parte de la Unesco tras la controversia por el rascacielos de la Cartuja.

LA UNESCO SE DESMARCA

Ese argumento ha sido rechazado de plano por Icomos, el órgano asesor de la Unesco en materia de patrimonio histórico, que al contrario que en el caso de la torre Pelli, a la que se oponía frontalmente, nunca ha llamado la atención sobre el proyecto de Vázquez Consuegra para las Atarazanas. El secretario general de Icomos España y profesor de la Hispalense, Víctor Fernández Salinas, ha declarado al respecto: “Salvo que se pretendiera hacer un rascacielos en las Atarazanas, este asunto nada tiene que ver con el Patrimonio de la Humanidad”.

Desmentido el argumento patrimonial de última hora, independientemente de lo que cada uno piense sobre el proyecto y que no es objeto de este análisis, el único intento de justificación que le ha quedado al Ayuntamiento en este tiempo para boicotear el Caixafórum en las Atarazanas  por identificarlo como un proyecto de la Junta a la que devolver políticamente el golpe por, a su juicio, el boicot del Gobierno autónomo a su proyecto de conversión de la Gavidia en un centro comercial, era de índole urbanística: si hacía falta o no la redacción de un Plan Especial previo a la concesión de la licencia de obras.

Recordemos brevemente la génesis del proyecto. Las Atarazanas estaban en manos del Ejército, que había levantado sobre sus cubiertas durante el siglo pasado una serie de instalaciones militares, cuando la Junta se las compró por algo más de 3,7 millones de euros hace una veintena de años. El Gobierno andaluz había invertido 8 millones de euros en su rehabilitación -cantidad manifiestamente insuficiente, habida cuenta la magnitud del edificio, de 7.200 m2 de planta- hasta que La Caixa, en su política de implantación en Andalucía y Sevilla frente a las Cajas sevillanas (El Monte y Caja San Fernando, unidas luego en Cajasol), se interesó por el inmueble para ubicar en el mismo un Caixafórum, a modo de escaparate de su Obra Social y Cultural. Hasta tal punto tuvo interés la entidad catalana, que la Junta modificó la ley para poder ampliarle el plazo de concesión: de 50 a 75 años.

EL PLAN ESPECIAL

Fue La Caixa, y no la Junta, la que, con las Atarazanas ya en su poder, convocó un concurso restringido de arquitectura al que invitó a diez estudios españoles, y en octubre de 2009 eligió como proyecto ganador al del sevillano Guillermo Vázquez Consuegra. El arquitecto redactor del PGOU de Sevilla, el jerezano Miguel Angel González Fustegueras, había introducido en el Plan General un mecanismo de salvaguarda para los bienes de interés cultural (BIC), con el fin de que cualquier intervención en los mismos contara siempre con la aprobación de la Junta de Andalucía  a través de la Comisión de Patrimonio. Ese mecanismo era el Plan Especial. Sin embargo, en la práctica, el Consistorio no venía exigiéndolo si comprobaba que la Junta autorizaba previamente los proyectos de rehabilitación de los BIC, como ha ocurrido con las intervenciones en el castillo de San Jorge y los conventos de Santa Paula y de las Teresas, entre otros ejemplos.

Parece obvio: si el objeto del Plan Especial es conseguir la luz verde de la Junta y ésta ya lo ha dado, no tiene sentido exigir la redacción de un Plan, con gasto añadido de tiempo y dinero, para que la Junta autorice lo que ya ha autorizado.

Cuando La Caixa tramitó la licencia de obras ante Urbanismo en octubre de 2010 y aún gobernaba Monteseirín, desde la Gerencia se le dijo que con el aval de la Junta resultaba innecesario perder medio año en redactar un Plan Especial. El proyecto de Vázquez Consuegra pasó un primer examen de la Comisión de Patrimonio del Gobierno autónomo, que le exigió al arquitecto mayores precisiones sobre las cubiertas, precisiones que fueron incorporadas al proyecto de ejecución, mucho más detallado que un Plan Especial.

INFORMES FAVORABLES

En enero de 2012, cuando Zoido llevaba ya siete meses de alcalde, el director técnico de la Gerencia de Urbanismo, Andrés Salazar, en línea con la doctrina seguida hasta entonces por el departamento, emitió un informe favorable a la tramitación de la licencia de obras “sin necesidad de redactar y tramitar un nuevo documento de planeamiento”. Es, pues, con el gobierno de Zoido cuando se ratifica que no hay necesidad de Plan Especial para otorgar la licencia al Caixafórum en las Atarazanas. Y gracias a este documento, el Colegio de Arquitectos da su visado al proyecto de Vázquez Consuegra.

Por tanto, cuando en febrero de 2012 La Caixa pide definitivamente la licencia de obras, se daban ‘a priori’ todas las condiciones favorables para otorgarla en un proceso que además es reglado y que no puede estar al capricho de los gobernantes: debe darse licencia si se cumplen las condiciones y no darse si no se cumplen. Y se cumplían en aquel entonces: visto bueno de la Comisión de Patrimonio, informe favorable de la Gerencia de Urbanismo, y visado del Colegio de Arquitectos.

Pero en paralelo o casi a continuación se van a producir varios acontecimientos que cambiarán el curso de esta historia. Por una parte, la Comisión de Patrimonio de la Junta de Andalucía se opone a la modificación del PGOU de Sevilla para avalar jurídicamente dos proyectos del Ayuntamiento presidido por Zoido: un parking subterráneo en la Alameda de Hércules y la venta de la antigua comisaría de La Gavidia para su conversión en centro comercial.

GIRO DE LOS ACONTECIMIENTOS

Casualidad, coincidencia u otra cosa, desde Urbanismo se emite otro informe, contrario al del mes de enero, en el que se concluye que La Caixa debe redactar un Plan Especial para las Atarazanas si quiere conseguir la licencia de obras, lo cual suponía una demora mínima de seis meses más. La lectura política quedaba clara: como Zoido entiende que la Junta le boicotea sus proyectos urbanísticos, el Ayuntamiento boicotea en correspondencia el proyecto del Caixafórum en un monumento propiedad de la Junta.

Y, por otra parte, el 26 de marzo de 2012 La Caixa compra Banca Cívica, y con ella Cajasol y todos sus activos -incluida la faraónica torre Pelli- por 977 millones de euros. La entidad catalana ya no necesita gastarse 25 millones de euros en las Atarazanas, más 300 millones en los próximos 75 años, para disponer de un escaparate ante Sevilla, porque Sevilla toda es ya territorio conquistado comercialmente con la absorción de su hasta entonces rival local, Cajasol.

Confluyen a partir de ese momento los dos intereses, el político de Zoido de devolverle el golpe urbanístico a la Junta, y el económico de La  Caixa de ahorrarse 325 millones de euros en las Atarazanas y de rellenar el vacío de la torre Pelli con el Caixafórum para dotarlo de un gancho comercial con el que incentivar la venta futura de oficinas en el rascacielos.

En medio, sacrificada a los intereses de unos y de otros, Sevilla.

El pollo de Asunción

Se le atribuye a Mark Twain, considerado como el padre de la moderna literatura norteamericana, la frase de que hay tres clases de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas. En el imaginario popular, la comprensión de la estadística deriva de la metáfora sobre el pollo, según la cual si de dos personas una se come dos pollos y la otra ninguno, la estadística hará la media y dirá que se han comido un pollo cada una de ellas.

La estadística fue parodiada hasta por los hermanos Marx en una de sus películas. El genial Groucho entraba en escena vestido como un médico y diciéndole a una enfermera: “Señorita, tengo mucha prisa. Déme una media de la temperatura de todos mis pacientes”.

El pasado viernes el gobierno local tiró de medias matemáticas y de la estadística en el Pleno en el que aprobó con su mayoría absoluta, previa aceptación de tres enmiendas del PSOE, las Ordenanzas Fiscales para el año 2013. La delegada de Hacienda, Asunción Fley, defendió el proyecto con el argumento de que, “matemáticamente”, han sido “congelados” los impuestos.

El término “congelación” en materia fiscal es sumamente equívoco, porque si originalmente estaba perfectamente claro y significaba que no había variación en el coste de un servicio o en la cuantía de un impuesto o tasa, posteriormente la clase política, especialmente durante la era Monteseirín, empezó a utilizarlo como sinónimo del IPC. Mientras que el ciudadano pensaba
que aquéllos no iban a subir de un año para otro porque oían decir a los políticos que quedaban congelados, en realidad éstos habían acordado una subida equivalente a la del coste de la vida previsto por el Instituto Nacional de Estadística o el Gobierno en sus previsiones macroeconómicas.

ZANAHORIA FISCAL

Asunción Fley puso por delante de los sevillanos la zanahoria de la presunta congelación del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE), el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (el popularmente conocido como ‘sello’ del coche), el de Construcción, Instalaciones y Obras (ICIO) ….. para tratar de justificar así, “matemáticamente”,  la subida de la mayor parte de las tasas y la creación de nuevas figuras tributarias, no precisamente para “congelar” los ingresos municipales, sino para incrementarlos, por mucho que tratara de camuflar la medida recurriendo a la estadística, como en el típico ejemplo del pollo.

A título de muestra, oficialmente el Ayuntamiento dice haber congelado el Impuesto sobre Bienes Inmuebles , pero como ha eliminado la bonificación existente por domiciliación del pago a través de entidades bancarias, los miles y miles de sevillanos que habían recurrido a este método en beneficio tanto suyo como del Ayuntamiento (por ahorro de costes y mayor recaudación) verán en la práctica cómo el IBI se les incrementa.

Decisiones como ésta tienen un efecto disuasorio sobre los contribuyentes en una sociedad como la sevillana, tradicionalmente benevolente con aquellos que incumplen sus obligaciones tributarias con el Ayuntamiento y que históricamente se han beneficiado del calamitoso sistema -o más bien, falta de sistema- de la Hacienda local desde los no tan lejanos tiempos de los recaudadores que actuaban en su nombre a cambio de jugosas participaciones en las cantidades que lograban cobrar.

TASA DE MOROSIDAD

La ineficacia municipal en este sentido ha sido de tal magnitud que el Ayuntamiento ha dejado de ingresar en el último decenio más de 379 millones de euros, de los que considera ya incobrables 56 millones.

Justamente para combatir esta morosidad y ganar tiempo para reorganizarse internamente con la creación de una Agencia Tributaria propia, el Consistorio lanzó hace años una campaña entre los sevillanos para incentivar mediante una pequeña bonificación, descendente con el paso del tiempo, la domiciliación bancaria del pago de los tributos. De esta manera, los contribuyentes se libraban de la tentación de caer en el olvido de no pagar o de hacerlo fuera de plazo, con los consiguientes recargos, y la Hacienda municipal no sólo se garantizaba el cobro del dinero, sino también de hacerlo en el plazo más favorable para la Tesorería y se ahorraba los costes administrativos -de personal y papeleo- de emprender acciones contra los olvidadizos y morosos de larga duración (publicando los exhortos en el Boletín Oficial de la Provincia de Sevilla).

Salvo error u omisión, el Ayuntamiento ha modificado 37 de las 44 Ordenanzas Fiscales preexistentes, con una subida media del 3% según Asunción Fley, la delegada municipal de Hacienda, que incluso llegó a decir que así se cumplía la promesa electoral de Zoido de bajar los impuestos en Sevilla porque este promedio era inferior al del IPC del pasado mes de septiembre, que fue del 3,5%. Sin embargo, la oposición ha subrayado que la Hacienda municipal ha tomado como referencia arbitraria el dato que recoge la media de marzo del último decenio por ser el más beneficioso para el Consistorio, no para los contribuyentes.

LOS SERVICIOS BÁSICOS

Independientemente de esta circunstancia, lo significativo no es que el Ayuntamiento rebaje la media estadística de la suma de impuestos/tasas congelando o subiendo poco una cantidad de tributos por servicios escasamente utilizados por los sevillanos (como podría ser la expedición de un documento en las caracolas de la Gerencia de Urbanismo), si no, y aquí radica la clave de la cuestión, la subida que ha aplicado a los servicios básicos o más demandados por los ciudadanos, como son las tarifas de Tussam (una media del 5%, superior por tanto a ese IPC del 3,5% citado por Asunción Fley como referencia), las de la zona azul y la grúa (un 6%) y la utilización de las instalaciones deportivas del IMD (hasta un 7%).

Y aún más significativo es que este encarecimiento del transporte público y  del uso de los espacios colectivos (también a los polémicos veladores se les ha aplicado una subida bastante apreciable) se haya realizado en un contexto de aguda crisis económica, con más de 90.000 parados en la ciudad, y pese a la promesa del alcalde de no subir los impuestos porque su doctrina económica consistía en hacer lo contrario, bajarlos,  para estimular así la actividad económica y porque así, a mayor crecimiento de la riqueza y del PIB sevillanos, mayores acabarían siendo por tanto los ingresos en las arcas municipales.

Y el tercer elemento significativo, ignorado por el gobierno local, ha sido el dictamen contrario y unánime, por primera vez en la historia del organismo, del Consejo Económico y Social de Sevilla, el órgano consultivo del Ayuntamiento y en el que están presentes los agentes sociales de la ciudad, que llevan al Consistorio la voz de la calle, la voz de la sociedad.

POR UNANIMIDAD

La Confederación de Empresarios de Andalucía, los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, organizaciones de consumidores como Facua y UCE, CEPES, asociaciones de vecinos y expertos aprobaron por unanimidad un dictamen contrario al proyecto de Ordenanzas Fiscales redactado por Asunción Fley.

El CESS dictaminó en contra de esa subida media del 3% en tasas y precios públicos, tan invocada por la delegada de Hacienda , porque a su juicio carecía de lógica si el objetivo era el de acercar la referencia del incremento de las Ordenanzas a la realidad, porque tomaba como referente el IPC interanual de los últimos diez años en vez del de los últimos cuatro, el periodo de la crisis económica, ya que en este caso la subida tendría que haber sido de sólo el 1,8%.

En vez de rectificar su política fiscal conforme a las recomendaciones del CESS, el delegado de Economía, Gregorio Serrano, subrayó que este organismo ha emitido generalmente dictámenes contrarios a las Ordenanzas y los Presupuestos municipales y que como su carácter es meramente consultivo y no vinculante, el gobierno local haría lo que tuviera que hacer.

INDEPENDENCIA DE CRITERIO

Efectivamente, Gregorio Serrano tenía razón cuando recordaba que en los ocho años en que fue responsable en temas de Hacienda por el PP, el CESS prácticamente emitió dictámenes negativos, pero ello no le resta importancia al dato, sino todo lo contrario: revela su independencia de criterio respecto al gobierno de turno, y también cuando eran del PSOE e IU, con gran irritación de Monteseirín con el entonces presidente, José Vallés. En su sectarismo contra quien no opinara como él, el exalcalde esperaba un completo respaldo del CESS y de Vallés a sus políticas fiscales, habida cuenta de que éste había sido delegado de Hacienda, Patrimonio y Estadística con el socialista Manuel del Valle de alcalde, pero Vallés antepuso a su condición de socialista la de catedrático de Economía de la Universidad, su integridad moral y su independencia intelectual y acabó dejando el cargo antes que seguir soportando las presiones de Monteseirín.

Y lo que también demuestra la reacción de Gregorio Serrano de minusvalorar el papel del CESS es que la clase política desoye las voces críticas cuando se instala en el poder (bastaría comprobar qué decía Serrano sobre los dictámenes del CESS cuando se hallaba en la oposición y ahora) y que aquél y otros organismos consultivos no son a la postre más que floreros con que el sistema se adorna para aparentar una Democracia participativa y consultiva más ficticia que real.

El cónclave

Inmaculada Rodríguez Piñeiro y Antonio Hernández, secretarios de Política Económica y Autonómica, respectivamente, del PSOE han urgido a que representantes del PP se encierren con ellos en una habitación y no salgan de la misma  hasta que no logren un acuerdo definitivo sobre los desahucios porque, dicen, “la gente necesita soluciones inmediatas”.

Estupenda y expeditiva idea que, a buen seguro, cosecharía frutos rápidamente y que ya tuvo una eficacia probada hace nada menos que 741 años. En 1271, la Cristiandad llevaba esperando ¡dos años y nueve meses! a que los cardenales, reunidos en Viterbo, se pusieran de acuerdo en la elección de un nuevo Papa. Hartos de que la silla de San Pedro siguiera vacante tras tan amplísimo margen de espera, el pueblo y las autoridades locales acabaron encerrando entre cuatro paredes a los miembros del Colegio Cardenalicio. Como se diría ahora, los príncipes de la Iglesia entendieron ‘ipso facto’ el mensaje y aceleraron la elección de quien pasó a la historia como Gregorio X.

Escarmentado por aquella experiencia al tiempo que admirado por su eficacia, el nuevo Pontífice instauró el sistema del cónclave (que literalmente significa en latín ‘con llave’, esto es, encerrados bajo llave): los cardenales no podrían abandonar el enclaustramiento al que serían sometidos a la muerte de un Sumo Pontífice hasta que no eligieran a su sucesor. Para estimular su capacidad de consenso, inspiración del Espíritu Santo aparte, Gregorio X estipuló que al cabo de tres días sin acuerdo, en los cinco siguientes sólo recibirían dos comidas cada jornada. Sobrepasado ese plazo, a partir de entonces serían sometidos a una estricta dieta compuesta únicamente por pan, agua y vino. Y, por supuesto, no percibirían óbolo alguno.

No de esa forma tan severa, la tradición del encierro de los cardenales en el cónclave  para acelerar el acuerdo de elección de nuevo Papa se ha mantenido, con altibajos, hasta hoy. Y como en aquella época no había medios de comunicación, se instauró la costumbre, que aún perdura, de la fumata o humareda blanca o negra (obtenida mediante la quema de paja húmeda/verde o seca/amarilla) para lanzar mensajes al exterior, en sentido positivo o negativo.

Así pues, lo que el PSOE está proponiendo al PP no es más que otro cónclave, aunque en este caso laico.

¿Y si probaran a encerrarse en una habitación para llegar a acuerdos en muchos otros asuntos tan fundamentales o más que los desahucios?

Al fin y al cabo, como ellos dicen, “la gente necesita soluciones inmediatas”.

Larra se habría quedado corto en Sevilla

Un vecino de Sevilla llamado Alejandro Blanco Rodríguez pero que lo mismo podríamos ser usted o yo lleva seis años esperando que Urbanismo le resuelva una reclamación patrimonial por los daños sufridos en su automóvil a causa de un socavón en la vía pública. El Ayuntamiento intentó aburrirle exigiéndole incluso que aportara testigos de la incidencia. No se desanimó y le llevó cuatro. Y, desde entonces, la callada por respuesta. Y es que los 500 funcionarios de la Gerencia están demasiado ocupados redactando para el delegado de Urbanismo borradores de Ordenanzas Fiscales que rebrincan a la CES y que luego no se aplican. Por eso no han tenido aún tiempo de atender la ‘minucia’ de 69,33 euros de don Alejandro. Así funciona, es un decir, el sistema. Larra acuñó lo del ‘vuelva usted mañana’ para referirse a las ventanillas de la Administración. En Sevilla se habría quedado corto: por ahora van seis años. Y lo que queda.

Cigarras y hormigas

Cuentan al hispánico modo que la OCDE ha desmontado el ‘falso tópico’ de que los españoles trabajamos menos que los alemanes. Se basan en un estudio según el cual nosotros laboramos el pasado año 1.690 horas, frente a 1.413 de los alemanes. La diferencia a nuestro favor (o en contra, según se mire la famosa maldición bíblica por el pecado de nuestros primeros padres) es de 277 horas. Si las distribuimos en jornadas de 8 horas, el resultado es que nos hemos pasado en el tajo, currelo, oficina, etcétera, 34 días más que los germanos.

El estajanovismo de los españoles no sólo arrolla a los teutones, sino también al resto de nuestros socios europeos, siempre según la OCDE.

Así, resulta que echamos más horas que los fineses, suecos, británicos, luxemburgueses, austriacos, belgas, daneses, franceses y holandeses, amén que los extracomunitarios suizos y noruegos. En el ránking europeo del doblarla o no doblarla, los habitantes de los Países Bajos, que viven bucólicamente entre tulipanes y molinos de viento, figuran como los menos hacendosos de todos, y los españoles como los más laboriosos. Sin embargo, en el ránking mundial aún estamos a gran distancia de México, que -conforme a la famosa frase de uno de sus políticos- por estar tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos condena a sus habitantes a no levantar cabeza durante 2.250 horas anuales.

Algo, empero, no cuadra en la estadística de la OCDE. ¿No resulta raro que un país como España, donde supuestamente se trabaja 277 horas más que en Alemania, 311 más que en Holanda y más también que en el resto de la UE salvo Grecia (2.032 horas/año) acabe siendo rescatado por los ‘vagos’ de Europa, que a la postre son mucho más ricos que nosotros? ¿Es que acaso se ha invertido la moraleja de la fábula de la cigarra y las hormigas?

La clave radica en el reportaje rodado con cámara oculta que emitió una Tv extranjera y que mostraba la otra cara de España: empleados leyendo el periódico en la oficina, secretarias de cháchara mientras sonaban los teléfonos, funcionarios de compras y cafelitos a media mañana, diputados en el bar del Parlamento y los escaños vacíos…. La clave es la productividad. Todas las horas de los holandeses, alemanes y compañía son netas de trabajo. Las nuestras…. bueno, las nuestras son en parte laborales, en parte meramente presenciales o incluso, valga el palabro, ‘ausenciales’.

El español es de los pocos idiomas con verbos diferentes para distinguir ser y estar. Todavía nos falta distinguir entre estar y hacer.

Arboles

Me he leído las 23 páginas de la nueva Ordenanza de Arbolado, Parques y Jardines Públicos en el municipio de Sevilla que ha redactado el gobierno de Zoido y que no han suscitado excesivo entusiasmo, sino más bien lo contrario, entre las asociaciones protectoras de las zonas verdes. El problema no son las Ordenanzas, donde teóricamente se protege todo lo protegible, se prohíbe todo lo prohibible y se sanciona todo lo sancionable, sino el desprecio al árbol innato en nuestro incivismo y que acabarán por convertirlas, como las anteriores, en papel mojado.

Hace unos años pudieron verse imágenes de una calle de París, cercana a la sede de la Unesco, toda levantada por obras. Lo que más me llamó la atención era que el tronco de todos y cada uno de los árboles había sido rodeado por un perímetro de tablones que llegaban hasta la cruz, desde donde partían las ramas, de forma que quedaban protegidos ante cualquier golpe accidental de los albañiles y/o de su maquinaria. Pues bien, similar protección del arbolado durante la ejecución de obras se decreta en el artículo 14 de las Ordenanzas de Sevilla, pero ¿ha visto alguien alguna vez que esta medida se haya aplicado durante la infinidad de obras acometidas en los últimos años en nuestra ciudad?

Durante el anterior mandato municipal se dio bula a los ciclistas, o si no ellos se la tomaron debido al interés político en fomentar el uso de la bicicleta para justificar la inversión (bien hecha, por otra parte) en la red de carriles bici, para que ataran sus vehículos de dos ruedas a cualquier tipo de soporte vertical en la vía pública. De las señales de tráfico y farolas se pasó sin solución de continuidad a  troncos de los árboles, especialmente de naranjos, que acabaron presos, y con la corteza dañada, de las cadenas antirrobo. Sobre el papel de la Ordenanza se trata de una práctica prohibida. ¿Quién la respeta y quién la hace respetar?

Monteseirín, que se las daba de progresista y moderno, fue tan bárbaro que en vez de trasplantarlos, como se habría hecho en una urbe civilizada, cortó a ras de suelo (lo vieron mis ojos) todos los naranjos de la Plaza Nueva, considerados un obstáculo durante los trabajos para el nuevo enlosado perimetral.

Así que yo, más que artículos sobre la tala y abatimiento en las Ordenanzas, le pediría a Zoido que cumpliera a rajatabla una de aquellas promesas que hizo cuando estaba en la oposición: para cortar un árbol en Sevilla será condición ‘sine qua non’ el permiso previo y por escrito del alcalde.

Sevilla se mueve

La sociedad civil es un ente abstracto al que se apela como contrapeso al excesivo protagonismo  de los políticos y de las Administraciones Públicas en un país en el que la máxima aspiración de sus jóvenes es hacer carrera como funcionarios, una sociedad civil que raramente toma cuerpo y que, en el caso de Sevilla, se suele identificar con el mundo de las hermandades y las cofradías. Sin embargo, y más a medida que la crisis económica es utilizada por las Administraciones como coartada para tratar de justificar su parálisis y falta de iniciativas porque sólo conciben estas últimas asociadas a una partida de gasto, la sociedad civil está tomando forma y demostrando con hechos concretos que existe y que es posible movilizar los propios recursos simplemente pasando a la acción, porque el movimiento se demuestra andando.

Hacía tres años que, en paralelo a la crisis económica, en Sevilla no se celebraba la ‘Noche en blanco’ de la cultura, una iniciativa surgida a principios de siglo en París para amenizar las horas crespusculares y para dejar de identificar la noche con las actividades discotequeras y  asociarla también a la cultura en general y los museos en particular. Esa iniciativa de una noche cultural  fue pronto imitada por otras urbes europeas y acabó tomando carta de naturaleza en el calendario.

Como ocurrir suele, Sevilla se sumó con entusiasmo a la novedad hasta que las Administraciones la dejaron morir por consunción, ya que en su política de recorte de gastos la cultura es la primera víctima de los tijeretazos en los Presupuestos, como bien sabemos en Sevilla por el museo de Bellas Artes, el Arqueológico, el Teatro de la Maestranza, la Real Orquesta Sinfónica, los festivales y los agentes culturales.

La raíz del problema radica en la consideración de la cultura por parte de la clase política como un lujo superfluo y, por tanto, como  un gasto prescindible o recortable, de ahí que sea una de las ‘marías’ en cualquier Presupuesto, sea del Ayuntamiento, de la Junta o del Gobierno.

RESURRECCIÓN

Sin embargo, dos grupos de ciudadanos, Sevillasemueve y el organizado en torno al blog Cultura de Sevilla, se propusieron demostrar que, aunque los políticos dejen suelto el timón y sin recursos la nave cultural, era perfectamente posible que la sociedad civil diera un paso al frente y, con la participación de voluntarios animosos, recuperar la perdida ‘Noche en blanco’ y, de paso, la autoestima colectiva en estos duros tiempos de quejío y tribulaciones.

Primero lograron la adhesión de algunos agentes culturales; después, de fundaciones también privadas como la Valentín de Madariaga, y, posteriormente, como en una mancha de aceite, se fueron logrando más y más incorporaciones al proyecto hasta lograr casi cuarenta espacios de todo tipo y una magnífica oferta cultural de  puertas abiertas, de la que han disfrutado en torno a 20.000 ciudadanos. La recuperación de la ‘Noche en blanco’ se convertía así en realidad y en un éxito de público.

El Ayuntamiento ha tenido la inteligencia y sensibilidad de cooperar con el proyecto abriendo las Casas Consistoriales, el aljibe romano de la Plaza de la Pescadería, el castillo de San Jorge, el casino de la Exposición y el Antiquarium de la Encarnación. Por fin la delegada de Cultura, Mar Sánchez Estrella, ha comprendido que la puesta en valor de tantos recursos propios como los que tenemos en la ciudad “no es una cuestión de dinero, sino -dijo- de voluntad política”. Ojalá siga en esta línea para que la experiencia del pasado viernes no sea sólo flor de un día, o de una noche.

Por contra, la Junta limitó su participación al remozado Pabellón de la Navegación de la Expo 92, dependiente de Agesa y no de Cultura, y al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, pero dejó fuera del evento los tres museos más importantes de la ciudad y que habrían dotado a la ‘Noche en blanco’  sevillana de mucho mayor atractivo y poder de convocatoria: el de Bellas Artes, el Arqueológico y el de Artes y Costumbres Populares. Con esta decisión, la Consejería de Cultura, que ya ha recortado todas las ayudas a los creadores y salas culturales, ha perdido una excelente oportunidad de conectar con las inquietudes del sector, del que se encuentra cada vez más distanciada y que acusa a su titular de favoritismo con su patria chica. Luciano Alonso ni siquiera supo ver el potencial, como paquete turístico, de esta oferta cultural nocturna en el pórtico de un fin de semana, pese a haber sido el anterior titular de Turismo.

EL XX ANIVERSARIO DE LA EXPO

Antes que la ‘Noche el blanco’ promovida por Sevillasemueve y Cultura de Sevilla, otro grupo emanado de la sociedad civil, Legado Expo, había organizado con la única fuerza y medios de su entusiasmo, la conmemoración del vigésimo aniversario de la Exposición Universal. Sin ningún apoyo público, dado que el Ayuntamiento trató de cubrir el expediente en la víspera del último día con el muy criticado espectáculo de las sevillanas de la Expo anexo al encuentro de Casas Regionales, los miembros del Legado organizaron visitas guiadas por el antiguo recinto de la Muestra Universal y una exposición en el Círculo Mercantil (otra entidad privada) de la calle Sierpes, en la demostración de que era posible, de forma modesta pero digna, suplir desde la iniciativa ciudadana las carencias y ausencias de las Administraciones Públicas y sin necesidad de subvenciones con cargo a los Presupuestos.

El Consistorio tomó buena nota de sus errores por su inhibición en el XX aniversario de la Expo, pese a haber creado previamente una comisión conmemorativa que durante siete meses no hizo absolutamente nada, y ha sabido corregirse con motivo de la ‘Noche en blanco’.

PINACOTECA ARZOBISPAL

Otro hito en este sentido, fruto de la aportación privada, fue el mismo viernes pasado la presentación del programa de visitas (en principio sólo un sábado, aunque lo ideal serían todos los de mes) a la pinacoteca del Arzobispado, la tercera en importancia de la ciudad tras las colecciones del Museo de Bellas Artes y de la Catedral y que hasta ahora ha permanecido fuera del alcance de los sevillanos y de los foráneos.

La materialización de esta loable decisión del arzobispo, monseñor Asenjo, sólo ha sido posible gracias a la vital aportación de la Fundación Sevilla Endesa, presidida por Javier Benjumea, la cual ha renovado por completo el anticuado e inseguro sistema eléctrico de las galerías y salones del Palacio y los ha dotado de una iluminación especial que permitirá admirar las obras de arte en todo su esplendor. Se trata de otro ejemplo de revalorización de nuestros propios recursos culturales al margen de las Administraciones Públicas y que enriquece no sólo la vida de la ciudad, sino que también potencia nuestra oferta para tratar de captar ese turismo urbano al modo de las grandes capitales europeas y que encuentra en la cultura uno de sus principales reclamos.

EL TEATRO DEL CENTRO

Y en esta concatenación de acontecimientos culturales, ayer concluyó en el Teatro Quintero la última representación del espectáculo ‘El loco soy yo’, producido y protagonizado por el conocido comunicador Jesús Quintero en alusión al título del programa que le lanzó al estrellato periodístico, ‘El loco de la colina’, tomado a su vez de la canción de los Beatles que sonaba como música de fondo en el momento en que estaba delante del micrófono y buscaba una nueva identidad profesional y, probablemente, hasta personal.

Jesús Quintero cumplía así el viejo sueño de su infancia de ser actor, su primera vocación antes que la periodística, y de subirse a las tablas con la obra más difícil, la de interpretarse a sí mismo delante del público y sin la intermediación de una cámara de televisión o de un micrófono radiofónico.

Más allá del debut digamos profesional como actor del niño de pueblo que nunca dejó de ser Quintero,  el trasfondo de esta historia es que pudiendo estar desde hace años  disfrutando de una vida plácida en Marbella, Mallorca, Miami o cualquier otro retiro dorado, Quintero ha preferido hacer patria andaluza y sevillana invirtiendo su patrimonio personal en la rehabilitación como teatro en la calle Cuna, al que ha dado su nombre, del antiguo cine Paté, para convertirlo en plena crisis en un espacio multicultural en el que tengan cabida desde las representaciones teatrales hasta una escuela de comunicación, pasando por estudios de televisión y radio, librería, sala para conciertos, escuela de maquillaje, celebración de eventos….

Mientras que las Administraciones y la clase política ha dejado perder en los últimos decenios todos los teatros que había en el corazón del casco antiguo de Sevilla (San Fernando, Imperial, Alvarez Quintero, Coliseo, Llorens…), Jesús Quintero, en un maravilloso rapto de locura,  ha puesto el dinero de su bolsillo para dotar a la ciudad de un teatro, el único teatro del Centro, y de una temporada estable en la que lo mismo se programa a Christina Rosenvinge que música clásica para niños. Se enriquece así también la oferta cultural de Sevilla, sin subvenciones de ningún tipo y a pecho desnudo frente a la peor crisis en nuestra historia reciente.

El legado de la Expo, la ‘Noche en blanco’, la pinacoteca arzobispal con la Fundación Sevillana Endesa, el teatro Quintero….. son la viva demostración de que la sociedad civil existe y que pese a tantos imponderables y la ola de desánimo y pesimismo que nos invade en la actual coyuntura socioeconómica Sevilla, como habría dicho Galileo, se mueve.

Pluriempleo

Los periódicos adscritos a cierta corriente ideológica han coincidido estos días en subrayar la desazón que provocan en las propias filas del PP(A) las intervenciones de Juan Ignacio Zoido en el Parlamento de Andalucía en su rol como líder de la Oposición frente al presidente de la Junta y secretario general del PSOE (A), José Antonio Griñán. Cuenta una apócrifa leyenda periodística que como Zoido no da abasto por su triple condición de alcalde de Sevilla, presidente del PP (A) como imprevisto sucesor de Arenas tras el fiasco electoral de éste en las andaluzas y diputado autonómico (y menos mal, para su salud, que dimitió como presidente de la FEMP), los Plenos en el antiguo hospital de las Cinco Llagas se los prepara en los recesos de los Plenos que se celebran en la Plaza Nueva.

Y eso si no tiene que salir pitando para hacerse una foto, contraprogramando o imitando, vete a saber, a Griñán, con los damnificados por las inundaciones en el Oriente andaluz, o preparar la petición al COI para la trascendental cuestión de que el windsurf siga siendo un deporte olímpico y que así deportistas sevillanas continúen trayéndose medallas de los Juegos.

Así que entre tanto pluriempleo político y tantas obligaciones protocolarias y no protocolarias de sus cargos no es de extrañar que Zoido llegue a la Cámara autonómica como el estudiante que lo ha dejado todo para última hora y al que de repente se le queda la mente en blanco porque aún no le ha dado tiempo a fijar los conocimientos en el disco duro del cerebro. Para ningunearlo, Griñán dice que ahora hasta echa en falta a Arenas, porque  por lo menos lo ponía en tensión, y que tiene que preocuparse más de estudiar para los debates con el portavoz de su propio grupo Socialista que con el líder de la Oposición y alcalde de Sevilla. En el PSOE ya califican los días de Pleno como ‘los Jueves al sol’: sestean.

Pero es que en los Plenos de la Plaza Nueva Juan Ignacio tampoco abre ya la boca, y ya no sé si es que a la vista de los acontecimientos está en proceso de inversión de papeles y preparándose el orden del día municipal en los recesos de las Cinco Llagas. Quien mucho abarca, poco aprieta.

Para colmo, los teletipos escupían hace unos días que por su condición de alcalde hispalense, Zoido es también ‘señor’ de los castillos de Fregenal de la Sierra, Almonaster la Real, Encinasola y Utrera, y como tal responsable de la gestión de estas cuatro fortalezas medievales.

¿Y si Zoido probara a ser solamente el ‘señor’ de Sevilla?