Archivo de la categoría: El francotirador

Los Diez Mandamientos

A raíz de los penúltimos escándalos –recuerden mi teoría de que con esta corporación nunca hay un último- que ponen el nombre de Sevilla en todos los telediarios salvo en los de Giralda Tv, el portavoz municipal del PP, Juan Ignacio Zoido, ha elaborado sus particulares ‘Diez Mandamientos’ para garantizar la transparencia en la gestión y contrarrestar el ocultismo actual que, dice, propicia la corrupción y dificulta que salga a la luz. Ya he recortado el Decálogo para, si Zoido es un  día alcalde, situarme metafóricamente a su vera y exigirle su observancia,  como Roma ponía en la cuadriga del césar a un ciudadano para recordarle entre los vítores de la plebe que no olvidara que era mortal. Suscribo de ‘pe’ a ‘pa’ las Tablas de la Ley zoidianas, como eso de darle siempre un puesto a la Oposición, y cualquier papel en siete días, al igual que se publiquen en Internet  todas las retribuciones. Me he metido en la ‘web’ municipal, pero no he visto que Zoido haya colgado los dineros que gana “por todos los conceptos”. La transparencia empieza por uno mismo.

La otra ley de dependencia

El grupo Noga pierde el negocio que podría haber hecho con los suelos de Mercasevilla pese a que su oferta de compra superaba en 62 millones de euros a la de Sando. Sin embargo, cuando la juez Alaya pregunta a su representante por qué ni formó un escándalo ni presentó un recurso, éste, para sorpresa general, contesta: “No tuvimos la percepción de haber sufrido ningún perjuicio”. La juez, con su perspicacia habitual, inquiere: si Noga no alzó la voz ¿fue por temor a represalias municipales, dados sus muchos intereses en la ciudad?. Obviamente, la víctima del concurso de Mercasevilla lo niega todo, pero en el ambiente flota que su señoría ha dado en el clavo. ¿Quiere más pistas? Dragados no es que perdiera un concurso: Monteseirín le quitó directamente por el procedimiento del tirón la obra en marcha del edificio de Moneo en el Prado en 1999. Le exigió 5 millones ante el Juzgado Nº 5 de lo Contencioso, pero el año pasado retiró la demanda sin más, conforme a una ley no escrita: quien pleitea contra una Administración que se despida de nuevos contratos.

El nuevo Parque Temático

Con todos mis respetos por su persona, ¿qué más  méritos que otros recordados por  Antonio Zoido y  Sevilla Abierta ha hecho la duquesa de Alba para merecer una estatua por decisión de quienes, dentro del Ayuntamiento, intentan pasar por modernos cuando en el fondo se pirran por pelotear a los adalides de esa Sevilla ‘rancia’ a la que tanto critican de boquilla porque en el fondo anhelan ser parte de ella?  Y con todos mis respetos por el artista, Sebastián Santos, discrepo de su idea de crear otro Parque Temático, cuando ha dicho que con la estatua de la duquesa junto al conjunto de Susillo en San Telmo  podría configurarse el germen de “un futuro paseo de esculturas” hasta Triana pasando por Paseo de Colón. ¿Cuántos toreros, flamencos y nobles cabrían aún en ese eje para simbolizar la modernización de Sevilla por Monteseirín? Dice el Ayuntamiento que la efigie de la duquesa permitirá dar vida a los Jardines de Cristina. Ni esta estatua, ni las de Castelar y Del Valle, le dan vida, sino los pájaros y los niños. Y éstos sólo necesitan árboles y columpios.

El reloj de Sevilla

Tras su traslado a la Pirotecnia, Derecho ha abandonado  las caracolas que se instalaron  en los jardines de San Telmo como aulas provisionales. Pero va el Ayuntamiento y convenia con la Hispalense su cesión por 30  años, a fin de alojar en ellas dependencias municipales, además de darles otros usos genéricos que tenga por conveniente. La oposición se escandaliza,  recuerda que el PGOU preveía su supresión y denuncia que el Consistorio  vulnera la norma urbanística suprema de Sevilla. ¿Escandalizarse? ¿Por qué? ¡Si esto es lo normal entre nosotros! Somos expertos en arquitecturas efímeras y en provisionalidades permanentes. ¿Acaso no eran temporales las caracolas de Pellón para el 92 y siguen ahí? El Metro ha tardado 30 años en hacerse; el solar de la Encarnación ha estado 30 años vacío; el Prado hasta su conversión en jardín, otro tanto. El traslado de la Feria, la Ciudad de la Justicia, el acuario de Delicias, el ‘botellódromo’…todo va en la misma línea de las caracolas universitarias, porque 30 años es la unidad de medida de los retrasos en Sevilla.

Los duendes municipales

El penúltimo escándalo municipal es el del examen para 116 plazas de auxiliar administrativo. Tras esperar cuatro años a la convocatoria, los 7.233 aspirantes no saben si tendrán que repetirlo, por las irregularidades detectadas y la impugnación presentada por el sindicato CSIF. Se denuncia que la prueba no se ajustaba a las funciones de los puestos a cubrir; que no se inició al mismo tiempo en todas las aulas, por lo que pudo haber chivatazos o desigualdad a la hora de pensar en la solución a los tests; que se obligó a hacerla con lápiz, fácilmente borrable ‘a posteriori’; que los impresos no iban dentro de sobres lacrados y que en una de las salas se entregaron cuestionarios con las respuestas marcadas en 12 preguntas. El Ayuntamiento niega el tongo y alega que si había respuestas marcadas fue ¡por un error de la máquina fotocopiadora! Como si la máquina, en vez de fotografiar el papel que le ponen encima, escribiera sobre él. Los periodistas nos amparábamos en los duendes de la imprenta; el Ayuntamiento se inventa ahora los duendes de las copisterías.

El burro y el trigo

En la Andalucía profunda  se  recuerda la historia del burro y el trigo. Un labriego observó cómo el asno de otro invadía sus campos,  y exclamó: “¡Eh, oiga, ese burro está en mi cercado!”. “Pero, ¡si está capado!”, respondió el aludido. Réplica del afectado: “¿Y qué tienen que ver los c…. con el trigo?”. Al director de Mercasevilla, Jordi Maymó, le han grabado proponiendo a un mayorista que declarara oficialmente haber comprado parte de un puesto por 20.000 euros, cuando su coste era de 50.000. Mercasevilla habría ingresado así 6.000 euros por  traspaso en vez de los 15.000 que le habrían correspondido si no se hubiera pagado con dinero negro parte de la operación. Tras ser pillado, Maymó ha salido como el del burro: “Pero, ¡si me han grabado sin mi consentimiento!”.  ¿Acaso grabaron con su permiso a Mellet y compañía los hosteleros de La Raza cuando les pedían comisiones ilegales? La cuestión es si  Mercasevilla puede confiar en un director que en vez de dar ejemplo propone irregularidades cuando piensa que nadie le oye y que habla ‘off the record’.

Desmemoria histórica

En sus bien temperadas declaraciones, como el clave de Bach, el exalcalde Manuel Del Valle abogaba por la llegada de la ‘desmemoria histórica’. No hace falta que venga. En realidad la amnesia ante el mérito mora aquí desde siempre. La muerte de Manuel Prado y Colón de Carval nos recuerda, paradójicamente,  cómo habitaron en cernudiano olvido entre nosotros quienes en tiempos consagraron sus mejores esfuerzos a engrandecer a esta Sevilla ingrata sin haber gozado aún en vida del reconocimiento debido a sus logros. Ahora se ha ido en silencio y soledades el artífice diplomático de la Expo-92. Loas a destiempo. Antes lo hizo Pierre Chaunu, el gran historiador de la Sevilla atlántica. En medio, Vjekoslav Sutej, el director fundador de la Real Orquesta Sinfónica. ¿Quién será mañana? Ecuatoriano, francés y croata, estos foráneos, como tantos otros, cayeron rendidos ante una ciudad que creyeron suya sin saber que ella sólo tiene ojos para mirarse a sí misma en el plateado espejo del Guadalquivir. Sevilla es otro Saturno que acaba devorando a sus hijos adoptivos.

¿Cuántas divisiones tiene el Papa?

Stalin  preguntó a uno de sus consejeros: “¿Cuántas divisiones tiene el Papa?”. Se burlaba del poder real del Pontífice, porque para un individuo sin principios sólo contaban los tanques y no concebía una autoridad moral al margen de la fuerza. Esta pregunta se la hacen también  los alcaldes frente al Defensor del Pueblo: ¿qué más da su autoridad moral si a ellos no les pasa nada por no echarle cuenta? Los tiempos están cambiando. Tras 11 expedientes de queja por falta de colaboración, el Defensor ha dado parte del alcalde de Almuñécar y el fiscal le ha denunciado por un presunto delito contra las instituciones que podría suponerle dos años de suspensión. ¡Por fin Chamizo ha llevado a un alcalde que se ríe de él y de sus vecinos ante la Fiscalía! Ojalá lo hubiera hecho antes y lo haga muchísimo más. Veríamos cómo los parlamentarios dejarían de irse al bar cuando presentara su Informe Anual y los alcaldes cumplirían sus recomendaciones. Hasta que el Defensor no meta a un político en la cárcel no dejarán de verlo como un simple florero del sistema.

Del Valle es verde

Sí. No es una errata. Han leído bien. El valle, como el de la famosa película, es verde, y Del Valle, el exalcalde de Sevilla, también. Pasa, en cuanto socialdemócrata, por rojo pálido, más bien difuminado por aquello de los despachos, pero al final ha roto en ecologista. Y es que aplica a la política local el principio ecológico del ‘nicho vacío’ (en la Naturaleza, toda especie tiende a ocupar el hábitat dejado libre por otras) cuando ha destacado el gran protagonismo de Torrijos por la debilidad de Monteseirín. Por ende, ha puesto a parir los proyectos-estrella del alcalde, desde el ilógico tranvía que duplica en superficie el recorrido del Metro hasta las ‘setas’ de la Encarnación; ha alardeado de que en su época no había escándalos como el de las facturas falsas y Mercasevilla y ha prescrito que un alcalde no debe estar más de 8 años en el cargo porque se enroca en las ideas y hace falta aire fresco. Parece como si Del Valle, tan serio entre tantos graciosos sin ángel, hubiera extendido el acta de defunción política de Monteseirín.