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Las inocentadas de Monteseirín

En la víspera de la festividad de los Santos Inocentes, el acalde dio una entrevista a su emisora amiga, en la que dejó varias perlas que podrían pasar por inocentadas anticipadas si no se conociera previamente los diez años del personaje en la Casa Grande. Él, que se enteró del caso Mercasevilla a principios de febrero pero que ni siquiera preguntó a su interlocutor y luego hasta felicitó a Mellet por su “brillante” gestión, ha dicho ahora totalmente en serio que “lo denunciamos nosotros”. Luego ha aclarado por qué no aparece en los actos públicos y ha dado pie así a las cábalas  sobre su posible relevo: si lanza a Celis por delante no es para placearlo y darle por saco a  Viera, sino porque él está muy ocupado pensando en la solución del paro (sic). Recuérdese: en la presentación de su candidatura prometió el pleno empleo y VPO sin sorteos. Tres años después, más de 70.000 sevillanos han tenido que participar en la rifa de los pisos de las antiguas cocheras del Porvenir y más del 100.000 figuran inscritos en las listas del INEM en demanda de un trabajo.

La respuesta está en el viento

A pesar de que Sevilla está en alerta por un temporal que deja  records de lluvias y vientos huracanados, algunas personas aguantan desde primera hora el día 24 ante la Oficina de Empadronamiento. El 1 de enero entra en vigor el tarifazo de Emasesa, que, para aliviarlo, insta a los sevillanos que no lo estén a darse de alta en el Padrón. Además, el Ayuntamiento hace permanente campaña en pro de la inscripción, para no bajar de 700.000 habitantes. En la Casa de la Moneda sólo hay un cartel con el mínimo horario de atención al público: de 9,30 a 13,30. El reloj da las 9,30. Nada. Las 9,45. Tampoco. A las 10 las puertas siguen cerradas a cal y canto. Está claro que los funcionarios se han tomado el día libre, pese a que el 24 de diciembre no figura como festivo en el calendario laboral oficial que publica el Boja. Los ciudadanos que han perdido su tiempo y los nervios en la espera bajo la lluvia y el viento se van bramando contra Monteseirín. Y todavía se pregunta el PSOE por qué da tan mal en las encuestas. En la suma de estos detalles está la respuesta.

El bastón de mando

Dicen que el alcalde es el gran ausente en los actos de la ciudad y eso dispara las cábalas sobre su futuro. O está ausente porque quiere dejar de ser alcalde o al no sentirse ya  alcalde por eso está ausente, como en el poema de Neruda. Dicen también que habría comunicado a Griñán su deseo de dejar el bastón de mando. La percepción hasta en el PSOE es que ese bastón lleva abandonado demasiado tiempo. Recuerden si no lo dicho por Del Valle: si Torrijos tiene más poder que el que representan sus votos es porque está ocupando el vacío que deja Monteseirín. En realidad, Alfredo ha sido siempre un alcalde cogido entre alfileres, primero por las del PA y luego por las de IU.  Viera en Sevilla y Blanco en Madrid han intentado cargárselo al comprobar con horror el rechazo que inspira en las encuestas hasta entre los votantes socialistas, pero ha sobrevivido gracias a la teoría de Chaves de que a un regidor no debe quitarlo el partido, sino las urnas. Que Monteseirín se vaya o se quede, al cabo es indiferente: sólo es una marioneta cuyos hilos mueve  Marchena.

Algo más

Sostiene Antonio Távora, presidente de los agentes de viaje, que a principios de los 90 Sevilla tenía aquello de lo que carecían otras ciudades –AVE, un palacio de congresos y una buena planta hotelera- pero que ahora poseen ya muchas y que, por tanto, hay que ofrecer “algo más”. Por tener, teníamos hasta fibra óptica en la Cartuja, presentada como el símbolo de la máxima modernidad. Sin quizás pretenderlo, Távora nos ha enfrentado a nuestra propia mediocridad. Sevilla no ha sabido aprovechar el gran salto adelante que supuso el 92, hasta el punto de que, sin necesidad de ninguna Expo, en otros sitios se han puesto a nuestra altura o incluso nos han rebasado, porque nos ha faltado ese ‘algo más’ del que habla Távora. ‘Sic transit gloria mundi’, como reza la leyenda de uno de los cuadros pintados por Juan Valdés Leal para el Hospital de la Caridad. Lo malo es que para poder pedir otra Exposición Universal aún quedan 83 años hasta  el VI Centenario del Descubrimiento que la justifique. Y es que, ya se sabe, Sevilla sólo avanza a golpe de grandes eventos.

Manos en el fuego

Un centenar de profesionales han firmado un documento de apoyo a la funcionaria de Urbanismo imputada en el caso Mercasevilla por su intervención en el pliego de condiciones del concurso que la juez sospecha fue amañado para adjudicar los suelos al grupo Sando. Dicen que la imputada es persona “seria, rigurosa, honesta y muy humana, incapaz de cualquier hecho antijurídico mínimamente censurable socialmente”. Previamente, dos centenares de técnicos del Ayuntamiento firmaron otro comunicado avalando “la total lealtad y honestidad” de su compañera de Urbanismo. Si la juez Alaya, de la que también puede decirse que es “seria, rigurosa, honesta, etcétera”, ha imputado a la funcionaria, sus razones habrá tenido, sin que ello prejuzgue culpabilidad. Esta recogida de firmas tiene cierto tufillo corporativista y puede interpretarse como un intento de coacción a la magistrada, porque cien amigos no pueden erigirse en jurado y emitir un veredicto exculpatorio sin siquiera juicio previo. La Justicia, por más que lo dijera Pedro Pacheco, no es aún un cachondeo.

Y en eso llegó la Junta

Monteseirín ha entregado el premio Emasesa Sostenible a Cruzcampo por la construcción de una nueva depuradora. Ya era hora. Lo de la depuradora, no lo del premio. La cervecera se ha resistido como gato panza arriba desde 2006 a adecuar sus vertidos a la normativa vigente, hasta que ha sufrido dos sentencias judiciales en contra y un expediente sancionador de la Junta. A la fuerza ahorcan. Alegando que sus vertidos eran aguas residuales urbanas se ha estado ahorrando su tratamiento como industriales, hasta el punto de que le resultaba más rentable pagarle a Emasesa, que le aplicaba una normativa doméstica mucho menos exigente, un canon de 2.279 euros diarios por permitirle arrojar sus porquerías químicas a un colector de la ciudad. Pese a que las estaciones de tratamiento urbanas no están preparadas para este tipo de residuos, Emasesa también se hacía la loca porque anteponía la pasta que ingresaba a los efectos de estos contaminantes en su red. Así entiende Marchena la economía sostenible. El premio debió ser para la Junta. Fue ella la que mandó parar.

Como la zorra y las uvas

El rector de la Universidad Hispalense, Joaquín Luque, sigue respirando por la herida del suspenso sin paliativos que nos ha dado el Ministerio de Educación, Ciencia e Innovación al denegarnos la condición de campus de excelencia internacional. En su reciente informe a la comunidad universitaria subraya que el 50% de las subvenciones gubernamentales se las han llevado las universidades de Madrid y Barcelona, que presentaron proyectos conjuntos. He ahí el ‘quid’ de la cuestión, ya que otros centros andaluces que forjaron alianzas entre sí también se han beneficiado de la derrama de dinero oficial, pero en vez de respondernos a la enojosa cuestión de por qué la rivalidad entre la Hispalense y la UPO, como la futbolera del Sevilla y el Betis pero en el terreno educativo, se vuelve en contra de toda la ciudad, el rector denigra las bases de la convocatoria con el argumento de que obligan a un ‘show mediático’. ¿Hubiera dicho lo mismo si hubiera ganado? Esto suena a la fábula de la zorra y las uvas: para Sevilla, el racimo de la excelencia aún está verde.

¿Hubo 11.000 vírgenes?

A raíz de las muchas novelas con el sexo como tema, Jardiel Poncela publicó una disparatada obra: “Pero….¿hubo alguna vez 11.000 vírgenes?”. La recuerdo cada vez que se dan grandes cifras: las  tragamos sin cuestionarlas y con el tiempo se convierten en tópicos, como el millón de feriantes en el Real, equivalentes a meter toda Sevilla y casi media más en el campo de Los Remedios. Últimos ejemplos. Se publica que se han perdido por las obras municipales 14.000 empleos en el comercio, pese a que Aprocom “sólo” cuantifica 190 tiendas cerradas. De ser cierto, cada comercio emplearía una media de 73 personas. Salvo en los grandes almacenes –ninguno ha cerrado-, ¿han visto  73 dependientes en una  tienda?. Otra más: se dice que con la nueva esclusa el Puerto pasará de 18.000 a 26.000 empleos. ¿Cómo contabilizamos, por ejemplo, a los operarios de los depósitos del combustible? ¿En el sector energético o en el portuario? Y los 13.754 empleados en Cartuja, ¿lo son de sus empresas o de Cartuja-93? Aquí aún seguimos dándoles vueltas a los mismos moros de Queipo.

Un tupido velo

No sé si habrá sido un pacto a la catalana o la creencia de que, como canta -¡y cómo canta!-, la última encuesta de la Junta, creemos vivir en el oasis andaluz o en el mundo feliz de Aldous Huxley , pero ha pasado inadvertida la estadística policial según la cual Sevilla y Málaga son, junto con Madrid y Baleares, las provincias más corruptas de España. En los últimos años, la Policía ha dado en Sevilla 24 golpes contra los delitos ‘de cuello blanco’, con 57 detenidos. Otrora, cuando se publicaban estas estadísticas por países, los más corruptos eran siempre las ‘repúblicas bananeras’, esos regímenes tercermundistas donde la única ley imperante para cualquier negocio era la de la ‘mordida’, sin necesidad de sofistificaciones como facturas falsas, ventas amañadas de suelo y demás. Y mira por dónde, cuando ahora se divulgan estadísticas nacionales, resulta que su equivalente español es Sevilla, de lo que se deduce que más que para la película ‘Knight and day’, de  Tom Cruise, esto hubiera sido el escenario ideal para rodar la cinta ‘Bananas’, de Woody Allen.

El huevo y la gallina

Con motivo del primer vuelo del avión de transporte militar europeo, un periódico publica un reportaje sobre la plantilla internacional de Airbus en Sevilla, a la que califica como ‘los rostros desconocidos del A400M’. Pero no son ni el inglés, ni el francés, ni la alemana. La cara desconocida en verdad es la de Ana Palacio, la ministra de Exteriores de Aznar que consiguió en su día que Sevilla albergara la planta de ensamblaje del avión y trajo así riqueza, empleo y tecnología para los próximos 25 años. Con su proverbial torpeza, el PP  ni siquiera fue capaz de rentabilizar políticamente aquel logro histórico, que pasó tan inadvertido como la propia ministra, menos popular que su hermana Loyola pese a haber sido hasta vicepresidenta de la Comisión Europea. Así pues, para rostro, el de quienes proclaman que el avión es la prueba del éxito de su apuesta por la aeronáutica o ponen pantallas en Plaza Nueva para chupar cámara. El A400M no es fruto de una política aeronáutica en Sevilla, sino al revés. Aquí  primero fue la gallina y, luego, el huevo.