Si Stevenson fuera coetáneo nuestro en vez de haber vivido en el siglo XIX, no habría escrito ‘El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde’, sino ‘El extraño caso del delegado de Economía Vázquez y el piquetero Galán’, inspirado en las tesis de Monteseirín. El (sin) alcalde ha tardado dos semanas en fabricarle una coartada al edil que participó en el piquete agresor al mesón ‘Serranito’ en la calle Alfonso XII durante la huelga: que Vázquez estaba entre los huelguistas como sindicalista en vez de como miembro del gobierno municipal. Como si, al igual que en la novela de Stevenson, pudiese desdoblarse físicamente y disociarse de sí mismo, negando ser edil simultáneamente a cualquier otra condición. Mientras en el misterio de la Santísima Trinidad hay tres personas distintas en una sola, en el de Vázquez hay dos. Milagro en la Plaza Nueva. Pero Vázquez es sólo un émulo de Monteseirín, el cual, tras estallar el escándalo de Mercasevilla, se disoció de su condición de alcalde para eludir cualquier responsabilidad diciendo: “Yo no sé nada; yo soy médico”.
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De valido a rey
En la bulla de la huelga general y ecos del edil piquetero ha pasado relativamente inadvertida la designación del valido del (sin) alcalde, Manuel Marchena, como rey mago. Lleva de estrella de la ilusión a la niña de; sí, hombre, sí, a la que él colocó a dedo en Emasesa, porque, valía de la criatura al margen, el valido utiliza las empresas municipales como cadena de favores de cara (sobre todo eso) al presente y al futuro. Hoy por ti y mañana por mí. Manejando hábilmente las ayuditas desde el Ayuntamiento, dando una subvención por aquí y otra por allá, editándole un libro al catedrático, etc….consigue con pólvora del Rey traducir su cadena de favores en cadena de ‘honores’. Quien se presenta a sí mismo como el eslabón entre Monteseirín y la sociedad civil (así está el nivel de Sevilla), presumirá ahora de haber logrado un hito en su trayectoria trepadora: que su nombre aparezca en la lista de los reyes magos junto a los de Pemán, Ruiz Mateos, Prado y Colón de Carvajal….y otros grandes ídolos para el PSOE y la izquierda. Nunca el Ateneo había caído tan bajo.
Silencio
Un alto cargo municipal y un sindicalista sevillano han sido denunciados por la actuación de un piquete ‘informativo’ del que formaban parte durante la huelga general. Según la denuncia, entre otras cosas levantaron mesas y las volcaron, formaron mucho ruido y golpearon en las paredes y ventanas, por lo que impidieron el ejercicio del derecho al trabajo. ¿ A que por la descripción de los hechos han pensado de inmediato en el asalto del piquete compuesto por altos cargos municipales de IU, con el delegado de Economía al frente, al mesón Serranito de la calle Alfonso XII? ¿A que han pensado que era Carlos Vázquez, el alto cargo del Ayuntamiento, uno de los denunciados? Pues se equivocan: los denunciados ante la Guardia Civil han sido Diego Cañamero, secretario general del SAT, y el alcalde de Puerto Serrano, que impidieron así el funcionamiento de los colegios en Montellano el día 29 de septiembre. Y quien ha denunciado este ‘modus operandi’ ha sido el delegado de Educación, Jaime Mougan. Monteseirín, mientras, sigue guardando silencio. Y el que calla, otorga.
En horas 24
A mí ya no me sorprende que el Ayuntamiento del (sin) alcalde pagara en el otro distrito de las facturas falsas a una empresa tan (sin) como él: sin actividad, sin trabajadores y mediante concurso sin publicidad. Más llamativa es la vertiginosa celeridad con que la lentísima burocracia municipal actuó para adjudicarle trabajitos a la susodicha. Ni Aquiles, el de los pies ligeros, fue más rápido que el Distrito Este dirigido entonces por José Antonio García, que en una sola jornada hizo lo siguiente de una tacada: abrir expediente para contratar la obra, emitir el informe sobre el procedimiento de contratación, invitar a participar a tres empresas vinculadas entre sí, recibir los presupuestos de todas y cada una de ellas, resolver la adjudicación y trasladar el expediente a la Intervención. Tras esta proeza, el delegado que vino de la Renault y más veloz que Fernando Alonso debería ser tildado de fénix de la Administración, parangonable al de los ingenios, pues si Lope en horas 24 llevaba sus obras de las musas al teatro, García lo tramitaba todo en un día.
‘Lapsus linguae’
Viera ha declarado que la presencia del delegado municipal de Economía y Empleo en un piquete “no es la mejor imagen que puede dar un gobierno”, por lo que confía en que el portavoz de IU y primer teniente de alcalde, Torrijos, “tome nota” y “dé alguna explicación”. ¿Y por qué tiene que tomar nota y dar las explicaciones Torrijos si quien, como el propio nombre del cargo del edil piquetero indica (delegado, osea, que ejerce la función en representación de otro), lo ha designado y por tanto tiene la potestad de relevarlo y es el máximo responsable del gobierno municipal que da tan mala imagen es teóricamente el (sin) alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín? Viera, en su afán de echarle un capote a ese cadáver político defenestrado por él mismo y por Griñán, ha incurrido en un ‘lapsus linguae’ al reconocer indirectamente que quien en realidad manda en la Plaza Nueva es Torrijos y que por eso debe dar las explicaciones. A Viera le ha traicionado el inconsciente. Ha ratificado lo que ya dijo Del Valle: Torrijos ha ocupado el espacio dejado vacío por Monteseirín.
La trama de las facturas falsas
La Policía ha acreditado que el Ayuntamiento pagó antes de las municipales de 2003 por obras no ejecutadas en el distrito Este y amparadas en facturas falsas, al igual que en el distrito Macarena, hechos éstos por los que la Justicia condenó a penas de cárcel a José Pardo, escolta del alcalde en aquella campaña electoral, y a José Marín, exdirector de Área del Ayuntamiento y, en la época de autos, secretario del distrito.
El presidente de la Cais, José Baena, alertó a la Justicia de que en mayo de 2007 recibió copias de unas facturas por valor de 5.266 euros y emitidas por un cambio de solerías en el distrito Este, obras que jamás se ejecutaron, pese a lo cual fueron abonadas por el Ayuntamiento. La Policía elevó en 2008 a la juez del caso un informe en el que advertía de que esas facturas no son más que “la punta del iceberg”, porque el constructor había facturado al distrito 269.412 euros sin que las cuentas cuadrasen.
La Policía ratifica así la denuncia que en 2005 hicieron los dos ediles del PA, Paola Vivancos y Rafael Carmona, que destaparon el escándalo, los cuales señalaron que había una trama de facturas falsas en los distritos Macarena y Este. Sólo les dio tiempo antes de salir del Ayuntamiento a airear la corrupción en el primero.
CAMBIO DE PAREJA
Tras las municipales de 1999, el hartazgo de Soledad Becerril propicia la ruptura de la coalición PP-PA y la forja de una nueva alianza, PSOE-PA, que permite el acceso de Monteseirín a la Alcaldía por un pacto en el que Rojas Marcos impuso a Chaves desde el Metro hasta su cuota de poder municipal: controlarían el 70% de las inversiones del Ayuntamiento pese a contar con la mitad (6) de concejales.
El PA seguía manteniendo la delegación clave de Urbanismo y otras áreas que les permitían proyectar sus políticas para luego rentabilizarlas electoralmente: Obras, Cultura y Deportes, Fiestas Mayores y Participación Ciudadana. Así pues, Monteseirín gobernaba realmente sobre un 30% del presupuesto y, teóricamente, su capacidad de acción era muy limitada, si bien el PSOE podía beneficiarse de la imagen pública del nuevo alcalde, imagen que ha acabado siendo tan pésima como empezó, ya que su primera decisión fue la de subirse el sueldo.
EL ANZUELO
Los socialistas tendieron una ‘inocente’ trampa a los andalucistas, y éstos mordieron el anzuelo. El delegado de Hacienda y del distrito Macarena, Carmelo Gómez, propuso a sus socios que se incrementaran los presupuestos de los distritos y se les permitiera acometer pequeñas obras: arreglos y similares.
El grupo Andalucista debate la propuesta. En principio no le ve sentido, porque el PA controlaba todos los trabajos en la ciudad a través de Urbanismo y de la nueva delegación de Obras. Asimismo, porque los distritos carecían de personal y más aún de técnicos especializados, como eran los de Urbanismo, para controlar la calidad de la ejecución y la veracidad de los presupuestos de los contratistas.
Sin embargo, al final se impone la tesis de Juan Ortega, delegado de Fiestas Mayores, que veía en la idea una gran oportunidad de que se visualizara en su distrito Sur la acción del PA. Así que se multiplicó el presupuesto de los distritos y se les dio capacidad de hacer ‘obritas’, pese a que ni tenían personal ni técnicos, una carencia que Carmelo Gómez se ofreció a subsanar mediante arquitectos de Patrimonio que visasen los expedientes y personal de apoyo (voluntarios) que supervisasen las obras, que se acometerían previa consulta a los vecinos sobre su necesidad.
PRINCIPIO DEL FIN
Cuatro años más tarde, tras las elecciones de 2003 -en las que el PSOE marcó al PA con la acusación del ‘urbanismo bajo sospecha’-, Monteseirín logró desembarazarse de sus incómodos socios de gobierno al forjar una nueva coalición con IU merced a la caída de los andalucistas, que de 6 concejales pasaron a 4. El PSOE ganó el equivalente a lo perdido por el PA y pasó de 12 concejales a 14.
Dos de los distritos controlados por los socialistas, Macarena y Este (ambos con casos de facturas falsas), fueron clave. En Macarena, el PSOE pasó de 29.217 votos a 34.711; el PA, de 14.526 a 9.565. En Este, el PSOE evolucionó de 36.365 a 41.501; el PA registró 9.938 votos frente a los 12.739 anteriores. Y en el distrito Sur, donde debían visualizarse las obras acometidas por el PA, el PSOE prácticamente se mantuvo (de 18.912 votos a 18.645) y los andalucistas fueron incapaces de rentabilizar nada: de 7.787 votos a 6.370.
Ya en la Oposición, cuando Vivancos y Carmona buscaron una explicación a lo ocurrido y chequearon durante seis meses los expedientes municipales, se percataron de que de obritas, nada: en los distritos controlados por el PSOE se habían urbanizado hasta avenidas enteras mediante facturas fraccionadas como “arreglitos”, y hasta en los marmolillos se había impreso, en vez del sello municipal, una leyenda del distrito Macarena, para que los vecinos visualizaran quién les hacía las obras, encargadas a personas afines. Como no había control técnico de Urbanismo, nadie sabía, podía o quería interpretar si habían sido 100 en vez de 200 los m2 de solería colocados, y así se propició que se inflaran los costes y hasta se falsificaran facturas por obras inexistentes, como se ha vuelto a demostrar ahora en el distrito Este, donde la Policía no ha hallado vestigio de “solado de hormigón pulido en color verde”.
Monteseirín, que dijo desconocer hasta a su guardaespaldas –uno de los condenados en el caso Macarena-, calla. ¿Seguirá sosteniendo que no había ninguna trama?
Más (sin) aún
El piquete a sueldo del Ayuntamiento protagonista de la ‘kale borroka’ en Alfonso XII y ‘komandado’ por altos cargos de IU ha demostrado que Monteseirín es menos alcalde que antier y más sin alcalde que mañana. El (+sin) alcalde, pensando sólo en viajar con Marchena más que el capitán Tan para disfrutar de las últimas prebendas del poder, podría, justamente por estar amortizado, haber tenido un único y último gesto de dignidad reivindicándose con la destitución del edil piquetero. Como bien ha dicho Espadas, evidenciando aún más la falta de autoridad del (+sin), Carlos Vázquez estaba en el sitio equivocado, a la hora equivocada y con el equivocado cargo de delegado de Economía. Monteseirín lo podría haber destituido sin más argumento de que como él lo nombró doblemente (delegado y ‘dedil’), él lo quitó. Mas, al contrario: el piquetero ha dicho que ha recibido ‘a posteriori’¡ la comprensión y el apoyo del (+sin)!, incapaz de tocar siquiera la alambrada del cortijo municipal de IU no vaya a pincharse. Lo que Torrijos ata y desata, Monteseirín se lo traga.
‘Kale borroka’
Hay titulares que han pasado a la historia, como el de aquella crónica taurina de Corrochano: ‘Es de Ronda y se llama Cayetano’. Y hay entradillas que también deberían perdurar en la memoria porque, al modo de una greguería, condensan la surrealista realidad en apenas unas palabras, tal como magistralmente ha logrado Sebastián Torres en el inicio de su crónica sobre la huelga: “Era un piquete a sueldo del Ayuntamiento de Sevilla”. Sí, porque al menos once cargos municipales de IU aparecen en el vídeo en el que un piquete coactivo destroza una mesa de un bar en la calle Alfonso XII sin que el delegado de Economía, que formaba entre los piqueteros, se inmute ante esta ‘kale borroka’ a la sevillana. Aunque IU diga que no hizo nada, al hacer la vista gorda cómplice incurrió en el mayor pecado del mundo según Cristo: la omisión. Ya ven la triste paradoja: el delegado de Economía que debe apoyar a las empresas de Sevilla, en los piquetes que iban forzando el cierre de los negocios. Como en una fábula de Esopo, Monteseirín puso a la zorra a cuidar del gallinero.
‘Okupas’
Fran Fernández, el concejal que ve la vocación en los solares al igual que León Felipe veía poemas en las piedras pequeñas y aventureras como tú, no es el único entre los equipos del (sin) alcalde que ‘okupa’ propiedades ajenas. Carmelo Gómez, otro de los ángeles caídos de Monteseirín, se puso a asfaltar para parking una explanada particular sin encomendarse ni al Registro de la Propiedad ni a Urbanismo cuando era delegado de la Macarena. Ya les conté lo de la zona verde en suelo ajeno inaugurada por Parques y Jardines. ¿Acaso Marchena no avaló con los fajos de billetes la ‘okupación’ de los terrenos por los chabolistas de Los Bermejales con el argumento de que gozaban de un derecho adquirido? Y Alfonso Mir, ¿no ‘okupó’ también la caseta de las limpiadoras en la Feria? La ‘okupación’ es una práctica inveterada del Consistorio de Monteseirín, convertido en sumatorio de ediles con vocación usurpatoria. Si un día el juez le preguntara a Fran quién diseñó los parkings sobre suelos privados, éste bien podría invocar a Fuenteovejuna: todo el Ayuntamiento a una.
Vocación
Uno de los últimos de Filipinas de Monteseirín, Fran Fernández, se está revelando como tal artista del lenguaje que va a mandar a los albañiles a la María Moliner de la Junta, Rosa Aguilar, y a los periodistas que aún no han podido amordazar Marchena y el (sin) alcalde pese al uso de la publicidad institucional y otros recursos como moneda de cambio. La nueva perla del fiel ejecutor de Monteseirín para justificar el diseño de 11 parkings sobre suelos privados, razón de su parálisis, es que esos terrenos tenían “vocación pública” en el PGOU que entonces se empezaba a redactar en paralelo al Plan de Aparcamientos. Yo pensaba que la vocación era algo inherente al ser humano, pero no, resulta que Fran va preguntando por ahí, en plan San Francisco de Asís, pero a los solares en lugar de a los lobos: “Hermano suelo, ¿tienes vocación de ‘cole’ o de rascacielos?”. ¿Y qué tiene que ver la calificación de un terreno en el PGOU con la propiedad? El PGOU se aprobó inicialmente en 2004 y definitivamente en 2006. Seis años sin hacer nada. ¡Cuántas ‘vocaciones’ perdidas!