El (sin) alcalde, con tal de no molestar a Torrijos, fue preso del síndrome de Estocolmo en el caso del edil piquetero y le justificó con la peregrina tesis de que iba en la manifestación que atacó el ‘Serranito’ no como delegado de Economía, sino como sindicalista. Ahora, Carlos Vázquez ha publicado un artículo en la web del Partido Comunista en que pone a caldo a Viera y Espadas y ridiculiza la tesis monteseirinesca de que él encarnaba ‘El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hide’, la novela de Stevenson. El edil piquetero ha escrito: “Se contentaban con que reconociera “mi error” en la plaza pública y abjurara de mi condición de militante sindical, desvinculándola de mi responsabilidad institucional. ¡Como si fuera posible separar ambas señas de identidad!”. Así que ya sabemos que Vázquez es sólo Mr. Hide, algo elemental, querido Watson, con lo que ha dejado en evidencia y en ridículo a Monteseirín, su protector en todo este escándalo. Para seguir siendo (sin) alcalde, Monteseirín tiene que desayunarse cada mañana un sapo de sus socios de gobierno.
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Un búnker en la Plaza Nueva
Griñán, presidente de la Junta y secretario general del PSOE (A), sólo ha sabido adoptar como medida de fuerza y autoridad ante el rebelde Monteseirín la consigna de hacerle el vacío desde su Gobierno como respuesta a su desmedido afán de protagonismo y a su torpedeo a Espadas.
A Griñán, que pilló descolocado al alcalde cuando anunció su defenestración mediante el famoso teletipo de Europa Press, le está pasando con Monteseirín lo mismo que a Viera en los últimos años y tras haberlo arrasado en el último congreso provincial: al no rematarlo políticamente cuando lo tenía contra las cuerdas, ni ser capaz de imponer su autoridad orgánica, el alcalde acaba haciendo caso omiso de sus directrices y tensa la situación al máximo para que sean los otros los que reculen por miedo a que decisiones drásticas que afecten a la Alcaldía de la capital de Andalucía tengan un coste electoral para el partido.
Monteserín se crece a medida que pasa el tiempo y ve que nadie, ni Viera ni Griñán, lo meten en cintura, y acaba convirtiendo el Ayuntamiento en su búnker político.
NINGÚN PASO ATRÁS
Griñán está comprobando el calificativo con que definió a Monteseirín su antiguo protector, Caballos: “Alfredo es un glotón de la política”. Por esa glotonería, Monteseirín no va a quedarse en ayunas de fotos y actos, por más que reste protagonismo a Espadas y el PSOE le haya instado a que dé un paso atrás y deje los focos para el candidato, que necesita incrementar su grado de conocimiento a sólo siete meses para las elecciones.
Apenas iniciado el nuevo curso político, Viera lanzó el mensaje de que “ahora llega el turno del candidato y no del alcalde”.
Monteseirín recogió el guante. Seis días después se autoconcedió una entrevista en su televisión particular, Giralda TV, donde proclamó que su candidato a la Alcaldía (en defecto de él mismo) era Celis y no Espadas, y que aunque no había “ningún tipo de diferencias”, él se dedicaría a “visitar las obras, ver cómo van e inaugurarlas”. Y añadió: “Yo voy a rematar la gestión; el proyecto político de futuro le corresponde al candidato”.
ESPACIO LLENO
No tardó en desmentirse a sí mismo, como cuando anunció que estaba promoviendo una nueva pasarela sobre el río, proyecto que Espadas interpretó suponía una intromisión en ese futuro que él debía representar y al que por eso calificó de obra no prioritaria: “Claramente –dijo- es una propuesta que corresponde analizar al nuevo mandato municipal”.
Monteseirín, acusado por Del Valle de haber propiciado un exceso de protagonismo de Torrijos por haber dejado vacío el espacio que le correspondía como alcalde, hace ahora justo lo contrario con Espadas y se niega, con una política de hechos consumados, a cederle sitio. El alcalde quiere morir matando y tiende a fagocitarlo todo, haciendo honor a su ‘glotonería política’.
Griñán no sólo ha descubierto que Monteseirín ‘ningunea’ a Espadas, sino que se ha destapado como el hombre de Chaves, justo cuando el presidente más procura desmarcarse de su predecesor (nadie significado de la Junta fue a su conferencia en el club Cámara 500 ni a la reinauguración de la Plaza de España), para no aparecer como una marioneta del hombre que gobernó Andalucía 20 años.
PROTEGIDO DE CHAVES
La identificación de Monteseirín con Chaves no es de ahora, sino de siempre, porque fue el expresidente quien, contra el criterio de Viera y de Blanco, se empecinó en mantenerlo primero como candidato y, luego, como alcalde, cuando el PSOE (A) aún estaba a tiempo de sustituirlo por Carrillo y de remontar en las encuestas.
En Madrid, Zapatero y Blanco esgrimieron los sondeos favorables a Trinidad Jiménez para organizar su asalto a la Comunidad por encima de Tomás Gómez. En Sevilla, Monteseirín no ha aprobado jamás un sondeo en doce años y es rechazado por el 80% de sus correligionarios, pese a lo cual el PSOE no ha podido defenestrarlo de candidato a la Alcaldía hasta que, ido Chaves, Griñán se hizo con el poder orgánico.
Y es que Chaves temía que si daba luz verde a su relevo en pleno mandato como alcalde, abría el debate de su propia sucesión en la Junta a mitad de legislatura, como así acabó sucediendo. Sus destinos estaban entrelazados como cerezas: él acabó en Madrid y Monteseirín, de alcalde amortizado y peripatético por Sevilla.
OPORTUNIDAD PERDIDA
Pero ni Griñán, pese a tener todo el poder, ni Viera han sabido forzar la salida de Monteseirín de la Alcaldía cuando más factible era nombrar como sucesora a Rosamar Prieto y ‘dedil’ a Espadas para que, como delegado de la Presidencia en el Ayuntamiento, cobrara visibilidad ante los sevillanos. El PSOE ha perdido los meses en buscarle un cargo a Espadas, al que ha dejado huérfano institucional tras quitarlo de consejero (en Madrid, Trinidad Jiménez no se planteó dejar el Ministerio aunque hubiera sido la candidata a la Comunidad) y luego en evidencia con la torpe maniobra para elevarlo al Senado.
Mientras, Monteseirín se ha encastillado en la Alcaldía en una actitud (llegó a exigir un cargo remunerado con 220.000 euros) que recuerda a la de Beneroso y Benjumea en las cajas.
Griñán ha perdido ahora una gran oportunidad con la marcha de Rosa Aguilar a Madrid. Podría haber nombrado consejero de Obras Públicas a Monteseirín y quitarlo del medio en beneficio de Espadas activando la solución Rosamar. Obras Públicas habría sido el destino ideal para Alfredo, el de las setas de la Encarnación. Como allí ya está exiliado Celis, ni siquiera habría hecho falta retocar el organigrama de la Consejería.
De quita y pon
Juan Espadas dice que Carlos Vázquez, el edil piquetero, tiene que dejar “clara y meridianamente establecido” que “desvincula” su cargo de delegado de Economía de su actividad sindical. El PSOE y su candidato siguen mareando la perdiz para no tocarle las narices al concejal huelguista ni a Torrijos y poner en peligro el sillón del (sin) alcalde exigiendo su destitución. El argumento de la “desvinculación” es el mismo que sostiene Monteseirín: que Vázquez puede desdoblarse e ir en un pìquete no como concejal, sino como sindicalista. Una de las primeras lecciones que me dieron en la Facultad es que el periodista, esté donde esté y haga lo que haga, siempre está representando a su periódico. Pues Carlos Vázquez, igual, por mucho que el PSOE y Espadas quieran irse por el Cerro del Águila o los de Úbeda: en el piquete, en el bar (si lo dejan entrar en alguno los hosteleros), en el fútbol o en su casa es el delegado de Economía. Los cargos no son trajes de quita y pon que un concejal pueda dejar colgado en el perchero cuando sale por la puerta del Ayuntamiento.
Monteseirín perdona a Agesa una pasarela
Lleva cuatro años sin ejecutar el acuerdo urbanístico mientras
exige otra a Cajasol y Barceló
El alcalde y Espadas echan un pulso a cuenta del nuevo puente
que trata de impulsar el mandatario
El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el alcaldable de su mismo partido, Juan Espadas, mantienen un enfrentamiento público a cuenta del anuncio del primero de acelerar la construcción de una nueva pasarela entre el casco urbano y la isla de la Cartuja. Espadas sostiene que no es prioritaria y Monteseirín replica que no se puede perder la ocasión de que la paguen Cajasol y la cadena hotelera Barceló. Sin embargo, el Ayuntamiento lleva cuatro años desaprovechando el acuerdo de que Agesa debe pagar otra pasarela sobre el Guadalquivir. La amnesia municipal se ha acentuado desde que la empresa pública fue transferida a la Junta de Andalucía.
Monteseirín y Espadas están manteniendo un pulso y marcando territorio a cuenta del anuncio del aún alcalde de impulsar la construcción de una nueva pasarela sobre el río Guadalquivir que uniría la ciudad (a la altura de la calle José Díaz) con la isla de la Cartuja (entre el hotel Renacimiento e Isla Mágica) para mejorar la movilidad en el antiguo recinto de la Expo-92.
La iniciativa del alcalde no ha sentado nada bien a Espadas, porque demuestra que Monteseirín sigue sin atender la directriz del PSOE de que dé un paso atrás y deje todo el protagonismo público al alcaldable socialista, el cual querría haber rentabilizado políticamente el anuncio como si hubiera sido fruto de su programa o de sus gestiones.
El alcaldable y futurible senador socialista ha dicho en respuesta a Monteseirín que la Cartuja necesita una reordenación integral que hay que analizar en relación con proyectos futuros como el cierre del Anillo de Cercanías, la llegada del Metro y otras conexiones con el resto de la ciudad, y que sólo si en ese contexto fuera necesaria y razonable la nueva pasarela, su equipo (en la confianza de conquistar la Alcaldía) la estudiaría.
Espadas ha sostenido públicamente que Monteseirín se ha extralimitado al lanzar este proyecto a pocos meses de que deje la Alcaldía y ha afirmado que es “claramente” una propuesta que corresponde analizar al nuevo gobierno municipal “porque no es una necesidad inmediata”.
RECALIFICACIONES EN CURSO
Monteseirín, que ya dijo que acometería recalificaciones en la isla de la Cartuja si contribuían a paliar el paro, ha respondido a Espadas con el argumento de que la pasarela “no es prioritaria, pero sí necesaria”, que está programa desde el nuevo PGOU de 2006; que no se puede desaprovechar la oportunidad de que la paguen los privados Cajasol y Barceló (cadena propietaria del hotel Renacimiento) con una aportación de 11 millones de euros y que la obra generaría puestos de trabajo en la ciudad.
Monteseirín quiere aprovecharse del interés del hotel Renacimiento en reordenar la edificabilidad otorgada en el PGOU a sus parcelas y el de Isla Mágica por construir una zona comercial en las suyas para modificar el Plan, a cambio de que paguen entre los dos la pasarela.
Sin embargo, el alcalde no ha hecho lo mismo con Agesa, que también desde 2006 tiene el compromiso de construir una pasarela sobre el Guadalquivir a cambio de que el Ayuntamiento le permitiera, como así hizo, deshacerse de los suelos de Puerto Triana para vendérselos a las Cajas y propiciar así la construcción del rascacielos de Cajasol, diseñado por el arquitecto argentino César Pelli.
En mayo de 2006, la entonces presidenta de Agesa, Carmen Rodríguez Ares, y el por entonces delegado de Urbanismo, Emilio Carrillo, firmaron un protocolo para determinar el uso del Palenque, Auditorio y Pabellón del Futuro conforme a las recalificaciones previstas en el nuevo PGOU.
Con las plusvalías derivadas de los nuevos usos lucrativos, Agesa se comprometió públicamente con el Ayuntamiento a construir una pasarela sobre el río Guadalquivir, que fue valorada inicialmente en al menos tres millones de euros, mientras que el Consistorio decidiría sobre su ubicación.
Aquel protocolo aún no ha sido elevado a la categoría de convenio urbanístico, que se sepa, y/o el Ayuntamiento no ha exigido a Agesa que cumpla su compromiso. Al contrario: cuando la presidenta de Agesa, Carmen Rodríguez Ares, fue a despedirse este verano de Monteseirín al Ayuntamiento, el alcalde planteó la posibilidad de que la sociedad pública financiase la recuperación de algunos activos aún ociosos de la Expo-92 en beneficio de Sevilla.
Poco después, el alcalde fue abroncado telefónicamente por la consejera de Hacienda, Carmen Martínez Aguayo, por la pretensión municipal de que Agesa, colocada bajo su adscripción tras ser transferida por el Estado a cuenta de la Deuda Histórica, realizase gasto alguno. Desde entonces, el alcalde no ha vuelto a abrir la boca, y menos desde que Agesa está en manos de la Junta de Andalucía, cuando hizo famosa por su insistencia la frase de que Agesa “no tiene corazón; sólo cartera”.
EL PROTOCOLO CON AGESA
El protocolo firmado en mayo de 2006 entre Agesa, ahora en manos de la Junta de Andalucía, y el Ayuntamiento estaba condicionado a las recalificaciones contempladas en el nuevo PGOU y a la modificación del contrato de explotación de Isla Mágica con Cartuja 93 para desvincular el Pabellón del Futuro del Parque Temático.
Según el acuerdo firmado por las dos partes, Agesa podrá edificar 20.800 metros cuadrados de oficinas de servicios avanzados en la parcela que hasta entonces ocupaba el Palenque (ya demolido), de 10.400 metros cuadrados de superficie y arrendada en aquel momento al grupo de empresas TCM.
El nuevo PGOU contemplaba el cambio de uso de la parcela que ocupaba el Palenque en el centro del parque tecnológico Cartuja 93, de modo que dejara de destinarse a espectáculos para tener un uso más acorde con el entorno, como eran los servicios avanzados. Mediante este cambio de uso se permitiría a Agesa dar respuesta a la fuerte demanda de parcelas en la Tecnópolis de Cartuja 93, de la que sigue siendo accionista, aunque minoritario. Existía un acuerdo previo entre Agesa y la empresa concesionaria del Palenque para rescindir el contrato de alquiler, que en principio no expiraba hasta después de varios años.
El protocolo de intenciones también recogía la cesión al Ayuntamiento de Sevilla del Auditorio, propiedad de Agesa y valorado hace varios años en unos 36 millones de euros. Agesa tenía alquilado el Auditorio también al grupo de empresas TCM, que al parecer también había llegado por entonces a un acuerdo con el Ayuntamiento de Sevilla para continuar explotando este activo de la Expo.
Agesa no se comprometió a entregar el Auditorio cubierto, pese a que el anterior presidente, Luis Miguel Martín Rubio, abordó con TCM esa posibilidad a cambio de incrementarle el canon de explotación.
Por otra parte, Agesa recuperaba el uso del Pabellón del Futuro y podría construir en una parcela anexa unos 6.000 metros cuadrados de usos lucrativos. Hasta entonces el pabellón se hallaba incluido dentro del contrato de explotación que Isla Mágica firmó con Cartuja 93, por lo que estaba adscrito al Parque Temático, si bien prácticamente sin uso alguno.
Trapos sucios
Aun cuando faltan siete meses para las municipales, la precampaña está ya al rojo vivo, como ha demostrado el ataque de Torrijos en su blog contra Zoido a cuenta de la ‘micropolítica’ del candidato del PP: señalar suciedades y deterioros del mobiliario urbano en los barrios.
Torrijos ha dicho de Zoido que “vive de la carroña”, “busca los agujeros oscuros”, “disfruta con un bache o una avería”, “celebra la basura”, es “demagógico y cínico” y “un peligro público”. Según el primer teniente de alcalde, “en todas las ciudades del mundo hay rincones sin barrer, aceras sin arreglar y espacios que dejan que desear”, por lo que cuando Zoido señala ante las cámaras estas deficiencias en plena era de la globalización pone en peligro el turismo o disuade de venir a potenciales organizadores de congresos.
Para Torrijos, “el morbo de una denuncia puede más que el silencioso y aburrido proceso de rellenar un formulario o comunicárselo de manera discreta a quien lo tiene, lo puede y lo debe reparar”.
MORDAZA
Este ataque tiene otra explicación: cada denuncia de Zoido impacta contra la línea de flotación de la Delegación de Infraestructuras para la Sostenibilidad, que depende del propio portavoz de IU y aspirante a la Alcaldía.
A quien más erosiona políticamente el candidato del PP no es a Monteseirín (amortizado ya por su partido) ni a Espadas (nuevo en esta plaza), sino a Torrijos, máxime cuando el granero de votos de éste está en esos barrios pretendidamente mimados por el ‘gobierno de progreso’ PSOE-IU, al que Zoido deja en evidencia cuando atiende las quejas vecinales, pone el foco de la prensa sobre las deficiencias y se erige en altavoz de las reivindicaciones.
El argumento de Torrijos de que las críticas de Zoido sobre los ‘trapos sucios’ espantan a los turistas y que por eso deben lavarse en casa mediante el proceso, en la era de Internet y los ‘smartphones’, de rellenar un formulario y comunicarlo a la autoridad competente –osea, a él mismo- nos retrotrae al mismo argumentario del franquismo.
Pero en Democracia la basura no se esconde debajo de la alfombra; al contrario, la Democracia es por definición ‘luz y taquígrafos’ y Zoido no hace otra cosa que cumplir con su deber de fiscalizar desde la oposición la gestión municipal.
DEJADEZ
Si a Torrijos le molestan las denuncias de Zoido, la solución es fácil: dejarle sin argumentos con una gestión más eficaz. El Ayuntamiento tiene 5.000 personas en nómina (1.582 en Lipasam) y, sin embargo, muchas veces sólo reacciona tras las denuncias del edil del PP en vez de adelantarse a ellas, como ocurrió con el arreglo de los baches del puente de Chapina. Hasta que Zoido no difundió los perfectos el Consistorio no tomó cartas en el asunto.
Y es que no se trata, como afirma Torrijos, sólo de rincones sin barrer en zonas marginales. Cualquiera, por ejemplo, ha podido observar cada otoño el gran manto de hojas sin recoger durante semanas junto al hotel Alfonso XIII, mascarón de proa del turismo, o el descuido sistemático del Parque de María Luisa y de la Plaza de España. ¿No espanta más al turista esta dejadez en el Centro y su entorno que las denuncias de Zoido en el extrarradio?
Sin dejar de subrayar la responsabilidad de todos en la suciedad y deterioro de Sevilla –no es precisamente el Ayuntamiento el que arroja los papeles al suelo, esparce las bolsas fuera de los contenedores y llena de pintadas los monumentos, sino el incivismo y vandalismo generalizados, pese al narcisismo de los sevillanos con su urbe-, lo cierto es que el estado de la ciudad no ha mejorado en paralelo al incremento de recursos de Lipasam.
COSTES DISPARADOS
La empresa municipal llegó a proclamar que todas las calles se barren al menos una vez a la semana, aserto cuya veracidad puede comprobar cada vecino por sí mismo. Mas las cifras hablan. A efectos de limpieza viaria, Sevilla tiene 1.077,34 kilómetros de eje de calles. En 2009 se limpiaron 226.537 Kms; en 2008, 240.590. Hoy se limpia un 6% menos. Y también se ha recogido menos basura: 370.545 toneladas (un -3,8% ).
Aunque se piensa que la ciudad ha crecido, está estancada en torno a los 700.000 habitantes desde los 90, y si bien los sevillanos producen más basura, tampoco de forma desorbitada. En el año 2000, primero completo de Monteseirín en la Alcaldía, se recogieron unas 323.000 toneladas de residuos, por lo que las 370.000 actuales sólo suponen un 14% más.
Frente a esta realidad, con Monteseirín la plantilla de Lipasam ha crecido un 44% y sus costes de personal un 138% (de 28 millones de euros en 1998 a 66,9 millones en 2009), en línea con la política del alcalde de convertir las empresas públicas en parte de su red clientelar. Incluso los puestos de trabajo se tornaron poco menos que en hereditarios: en 2006 se produjeron 14 jubilaciones anticipadas y las bajas fueron cubiertas con parientes, “no cumpliéndose así –decía la Cámara de Cuentas- los principios de igualdad, mérito y capacidad que la ley establece”.Hay más gente, que cobra más dinero y que trabaja menos, ya que el absentismo laboral llegó a ser del 11,40% en 2008, y aun habiéndose reducido al 7% todavía ha supuesto la pérdida de 34.263 jornadas.
¿Se comprende ahora mejor por qué Sevilla tiene más rincones sin barrer? Torrijos, en vez de implicarse en que todo el personal de Lipasam trabaje para que Sevilla esté más limpia, de lo único de que se preocupa es de acusar a Zoido de “carroñero” por señalar dónde está sucia.
‘Oferente’
El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, dijo que los parados –un cesante político también lo es- no pueden quedarse quietos en el SAE y esperando a que les caiga la breva de un puesto de trabajo sin hacer nada, sino que han de convertirse en ‘oferentes de empleo’. Según el presidente, si lo que ofrece el parado –o cesante- no vale, ese ‘oferente’ debe hacer lo suficiente para que valga y pueda salir del paro. Como le pasa a todos los precursores y visionarios, Griñán ha sido un incomprendido, pero vamos a verlo tan claro como él con un ejemplo. Espadas ofreció o le ofrecieron, que para el caso es lo mismo, ser delegado del Gobierno, porque de alcaldable no se come. La iniciativa no prosperó, pero en vez de quedarse de brazos cruzados, hizo –o le hicieron- lo suficiente para ser ‘oferente’ al Senado y ¡bingo!, ya está recolocado en la Cámara Alta aunque sea tras una carambola a tres bandas. Espadas es la prueba del éxito de la nueva doctrina de Griñán sobre los ‘oferentes de empleo’ para acabar con el paro. ¡Si lo sabrá López Garzón!
Acoplamiento
“Las imágenes muestran la ‘ceremonia tradicional’, en la que los equipos intercambian abrazos y apretones de mano. Ambos realizarán operaciones conjuntas los próximos días”. Yo pensaba que hablaban de Espadas en la ‘tele’ y era del acoplamiento de una nave a la Estación Espacial. Mi confusión estaba justificada porque Espadas hace lo mismo que el ‘Discovery’ o la ‘Soyuz’: acoplarse a su particular estación espacial, que son la Junta y el Ayuntamiento. Ya hizo una arriesgada maniobra de incrustación en la inauguración del curso escolar pese a no haber sido anunciado su lanzamiento desde Cabo Cañaveral. También utilizó una grúa para acoplarse al Ayuntamiento en la iniciativa ‘Arte para todos’ en el Polígono San Pablo. Y ya se acopló con éxito a la comitiva de Rosa Aguilar en la gira por Alcosa. La diferencia con la Estación Espacial es que mientras allí realizan operaciones conjuntas sólo por unos días, Espadas amenaza con acoplarse a la Junta y al Ayuntamiento durante ocho meses. ¿Será porque Monteseirín le ha contagiado su frustrada vocación de astronauta?
Trampas
Apenas concluido el mitin con ZP en las Delicias, donde en vez de distanciarse de Monteseirín acabó presentándose como continuador del alfredismo, Espadas anunció que propondría a Zoido y a Torrijos una campaña “limpia”, en la que todos respetasen las reglas del juego. ¿Será cínico? Apeló a la limpieza el día en que Rosa Aguilar utilizó con total descaro su cargo de consejera para poner la Junta de Andalucía a su servicio y prepararle un encuentro con los vecinos de Alcosa, a fin de que parezca que el Metro va a tener parada allí gracias al candidato socialista. Y más que el jefe de Personal de la Diputación lo traslade en su coche pese a no tener carnet (de conducir, que seguro que el otro sí lo tiene), me escandaliza ver cómo el delegado de Urbanismo y el gerente de Lipasam le hacen de teloneros en su precampaña por el Polígono en vez de dedicar su tiempo a aquello por lo que cobran: Sevilla. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Mucho invocar el juego limpio, pero el primero que hace trampas es Espadas. El ‘fair play’ empieza por uno mismo.
Autocensura
El otro día, el periódico le dedicó un editorial crítico a Juan José López Garzón, delegado del Gobierno en Andalucía (bueno, a lo mejor cuando aparezcan estas líneas ya ha dejado de serlo, víctima colateral del ‘fuego amigo’ de Juan Espadas), a cuenta de la censura que practica sobre las cifras de la delincuencia en Sevilla. Pero, ¿qué otra cosa podría esperarse de él, a tenor de la siguiente historia? Se cuenta que en el Día de la Policía, posterior a la huelga general, había repartido el texto de un discurso explícitamente crítico con el edil piquetero que, como se recordará, había puesto como coartada de su actuación el 29-S el acoso (¿?) de las Fuerzas del Orden, pese a que en el vídeo delator éstas ni siquiera habían acudido aún al bar atacado por el piquete. Llegado el momento de la verdad, Garzón se saltó el párrafo por no dejar más en evidencia al complaciente (sin) alcalde, presente en el acto. Luego envió a la prensa la nueva versión del discurso con el párrafo omitido. Garzón es el único político que, por censurar, hasta se censura a sí mismo.
Más (sin) aún
El piquete a sueldo del Ayuntamiento protagonista de la ‘kale borroka’ en Alfonso XII y ‘komandado’ por altos cargos de IU ha demostrado que Monteseirín es menos alcalde que antier y más sin alcalde que mañana. El (+sin) alcalde, pensando sólo en viajar con Marchena más que el capitán Tan para disfrutar de las últimas prebendas del poder, podría, justamente por estar amortizado, haber tenido un único y último gesto de dignidad reivindicándose con la destitución del edil piquetero. Como bien ha dicho Espadas, evidenciando aún más la falta de autoridad del (+sin), Carlos Vázquez estaba en el sitio equivocado, a la hora equivocada y con el equivocado cargo de delegado de Economía. Monteseirín lo podría haber destituido sin más argumento de que como él lo nombró doblemente (delegado y ‘dedil’), él lo quitó. Mas, al contrario: el piquetero ha dicho que ha recibido ‘a posteriori’¡ la comprensión y el apoyo del (+sin)!, incapaz de tocar siquiera la alambrada del cortijo municipal de IU no vaya a pincharse. Lo que Torrijos ata y desata, Monteseirín se lo traga.