Archivo por meses: noviembre 2009

Un derecho de 700.000 sevillanos

Zoido denuncia que se ha silenciado una reunión de la Ejecutiva de Mercasevilla y, maliciándose que hubiera visto la auditoría encargada a Deloitte a raíz del escándalo de las comisiones y la venta de suelo por 56 millones menos de la cuenta, le pide a Monteseirín una copia. Maribel Montaño hace honor a su apelativo de la ‘portacoz’ del gobierno y con cajas destempladas dice que Zoido “no tiene derecho alguno” a exigirla. ¿Cómo que no? Mercasevilla es empresa pública municipal y como tal sus dueños son los sevillanos. El Ayuntamiento, pues, debe rendir cuentas no sólo a Zoido, sino a cualquiera de nosotros y ser una casa de cristal por transparente. Si no tuviera nada que ocultar no tendría reparo incluso en colgar el documento en Internet, pero como es deliberadamente opaco ha dejado fuera de las empresas municipales a la Oposición. Ya puestos, Zoido, que ganó las elecciones, tiene más derecho que la Montaño a ver la auditoría: él fue elegido por los sevillanos mientras que ella fue nombrada a dedo por Monteseirín y se limita a ser ‘la voz de su amo’.

Torrijos y Bertolt Brecht

Torrijos se queja del ambiente de crispación existente en la ciudad y, para demostrarlo, en el último Pleno municipal puso como ejemplo su propia vivencia personal: “Iba por la Plaza Nueva y un vecino se plantó ante mí y me dijo: “¡Viva Franco, viva España!”. Yo sólo le respondí: “Pues que vivan”. Pero eso era impensable hace sólo unos meses en esta ciudad”. Aun compartiendo el llamamiento del primer teniente de alcalde a que se aplaquen ciertos ánimos demasiado exaltados en un régimen democrático como el nuestro, Torrijos olvida que cuando Zoido empezó sus visitas a los barrios, personas que luego fueron identificadas como militantes de IU lo rodearon, lo increparon y trataron de echarlo de allí desde la totalitaria creencia de que invadía su coto electoral. ¿Quién, pues, inició la crispación política en esta ciudad? Torrijos debe hacer examen de conciencia y preguntarse si no le es de aplicación a él mismo el famoso poema de Berltot Brecht: “Primero fueron a buscar a Zoido, pero como yo no era del PP, no dije nada…..”

Dime de lo que presumes…

Tan sólo unos días después de que con su falsa humildad habitual el alcalde proclamara que se daba por bien pagado si en el futuro se le recordara por su honradez, el Tribunal Supremo le ha ratificado una multa por infringir la ley durante las elecciones generales y autonómicas. Decíamos que honradez no era sólo no meter la mano en la caja, sino ser íntegro en todas las circunstancias, y esta condena, por simbólica que sea la sanción (300 euros), es reveladora de las prácticas tramposas del tándem M&M: Monteseirín & Marchena. El alcalde ha tratado de hacerse el loco ante el tribunal diciendo que él no sabía que su valido, al que colocó al frente de la AIE-Emasesa para que cerrara y abriera grifos propagandísticos y controlara cloacas informativas, buzoneó 100.000 revistas de autobombo municipal y con fotos y artículos alfredianos  incluso en el mismo día de las elecciones. Pero no coló: hasta la Justicia sabe que Marchena es el alter ego de Monteseirín y que lo que él ata desde la AIE atado queda en el Ayuntamiento. Dime, Alfredo, de lo que presumes……

Dos tazas de modernidad

El alcalde apareció en la prensa sonriente o incluso aplaudiendo el cartel de las Fiestas de Primavera. Dijo en el salón Colón que en Sevilla no las celebramos para que la gente venga a vernos desde fuera, sino que son para nosotros mismos. Cabría entonces recordarle a Monteseirín por qué pidió en su día a los sevillanos que el jueves de Feria se largaran de una vez a la playa y les dejaran a los turistas su sitio en el real.Y calificó el cartel de milagro y de reflejo simbólico de las cosas que hacemos y de las muchas que amamos. La pintura muestra a la difunta tonadillera Juanita Reina vestida para el Jueves Santo con una sobrina nieta de amazona y a la duquesa de Alba vestida de Feria junto a su hija con túnica de Los Gitanos. Josep Renau, el pintor valenciano, acuñó aquello de que el cartel es ‘un grito pegado a la pared’. El cartel de este año, pues, grita el reflejo simbólico de la Sevilla de Monteseirín. Osea, que si no queríamos estatua de la duquesa en los Jardines de Cristina, ahora tenemos doble ración de ‘modernidad’  según el alcalde.

Y Tom Cruise escapa en el tranvía

El Ayuntamiento dice en un comunicado que sería deseable que los comerciantes del centro apoyaran el rodaje de la película protagonizada por Tom Cruise y Cameron Diaz porque “tendrá una repercusión a nivel mundial que hará posible que el nombre de Sevilla y distintos espacios sean reconocidos internacionalmente en relación a otras ciudades”. ¿Y cuál puede ser ese espacio distinto al Alcázar, la Giralda, la Catedral…..por el que además Sevilla sería reconocida mundialmente gracias a ‘Knight and Day’? Al igual que en San Francisco, el icono sevillano emergente será el tranvía. Y es que una de las principales escenas de la cinta será una espectacular persecución en que Tom Cruise  escapa de sus perseguidores gracias al ‘Metrocentro’. He ahí nuestra singularidad: los malos aplicarán su raciocinio, pensarán que el bueno jamás se subiría a un tranvía con el que podría competir hasta un simple caminante y no se les ocurrirá buscarlo en su interior. Será el triunfo de la ‘ilógica’ de Sevilla: un tranvía sin sentido que da sentido a una película de Tom Cruise.

Dos horas menos en Sevilla

Un periódico publica un suelto con la aparente noticia de que el tranvía dejará de funcionar las dos últimas horas hasta el día 26 debido a tareas de mantenimiento.  Digo noticia aparente porque sigo a diario el ‘Metrocentro’ tras las vacaciones y ésta es la norma y no la excepción. No falla casi nunca. En las pantallas aparece el mensajito de que por razones técnicas el servicio se interrumpe a las 24 horas en vez de a las 2 de la madrugada. Así lleva ¡tres meses ya! ¿Cómo es posible que al cabo de dos años de funcionamiento haya tantos problemas técnicos cuando el convoy iba como un reloj y concluía el servicio a la hora programada? Me huelo de que se trata de una estratagema para recortar ‘de facto’ el servicio dos horas y ahorrarse desde la electricidad hasta los pluses del personal. Total, serán tan escasos los usuarios noctámbulos que pocos habrán protestado. Así que cuando en la pantalla sale el mensajito, yo lo reinterpreto a mi manera: “Por razones económicas del ‘agujero’ municipal se le mete un tijeretazo de dos horas al tren de Monteseirín”.

Realidad que supera a la ficción

El Trío de Capilla (Javier Rubio, Sebastián Torres y Juan Miguel Vega) imaginó en su último diálogo irreverente la siguiente situación: “Pleno municipal. Zoido fuera de sí denunciando escándalos y, de tanto ardor, le da un chungo. La presidenta del pleno, Rosamar, como si se tratase de un mero trámite, se dirige a los presentes con displicencia: “¿Hay un médico en la sala?”. ¿Qué haría el Doctor NoDo (Monteseirín)?”. Este caso ya se dio en Sevilla. Reunión del comité de expertos de la Expo. De pronto, al nobel Severo Ochoa le da un soponcio, quizás por la tensión de ver el acoso a Olivencia, ya que acabaría dimitiendo de su cargo tras la destitución de éste. Alarma en la sala. El discípulo predilecto de don Severo, Santiago Grisolía, grita: “¡Que llamen a un médico!”. Y Ballester, que cae en la cuenta, le dice: “Pero, don Santiago, ¿usted no es médico?”. Sí, pero como estaba dedicado a la investigación en laboratorio había perdido la consciencia de su titulación, de lo que se colige que aunque el hábito no haga al monje la bata blanca sí hace al médico.

Vacas flacas

Numerosos proyectos-estrella de Monteseirín basados en el sistema de la concesión administrativa están paralizados o retrasados por la crisis. En este sistema de corte neoliberal, las empresas privadas ejecutan las obras públicas a cambio de su explotación económica durante un tiempo, tras el cual pasan a la Administración. Esta se libra de aportar toda o la mayor parte de la financiación, que indirectamente corre a cargo de los usuarios-contribuyentes, los cuales suelen pagar por el servicio un precio superior al objetivo como compensación al desembolso de la compañía  adjudicataria.

Este sistema lo ha utilizado Monteseirín para las ‘setas’ en la Encarnación (aporte en metálico de 25 millones de euros y entrega de la actual sede de la Hacienda municipal y de la nueva plaza para su explotación comercial), la ampliación de Fibes (aportación de 49 millones y de las parcelas anexas), edificio de la Gavidia (cesión de parte del mismo a cambio de su rehabilitación), mercado de la Puerta de la Carne y antigua estación de Cádiz (rehabilitación a cambio de la explotación de un parking subterráneo)…… y ahora ve cómo cuando los alemanes exigen por adelantado el pago de la madera para el revestimiento de las ‘setas’ no hay dinero para pagarles; cómo no puede afrontarse la desviación presupuestaria en Fibes; cómo queda desierto el concurso para la Gavidia y cómo Sando ni siquiera inicia el mercado ni el parking.

Celis dice ahora que la concesión administrativa sólo es adecuada en época de bonanza económica pero no para las de crisis, porque es casi imposible que una empresa pueda costear sola una obra y esperar  años para un beneficio. Omite Celis que estos y otros proyectos de Monteseirín  ahora paralizados o en demora fueron adjudicados en plena bonanza económica, como la línea 1 del Metro por la Junta de Andalucía. El  Ayuntamiento podría haber tomado buena nota de lo ocurrido con el Metro por el sistema de concesión: tres años de retraso, obras acometidas sin siquiera estudio previo del subsuelo y un sinfín de errores y chapuzas por el objetivo de maximizar el beneficio….hasta el punto de que la Junta ha abjurado de  más concesiones para las líneas futuras.

La realidad ha demostrado que las empresas adjudicatarias de los proyectos municipales carecían de suficientes recursos propios para acometerlas y que dependían del crédito bancario tanto como el Ayuntamiento del Estado y de la Junta. Pero eso debió haberse previsto mediante la exigencia de avales u otras garantías que, en todo caso, se han revelado insuficientes. El buen gobernante prevé las vacas flacas tras los siete años de vacas gordas y no piensa que todo el monte va a ser siempre orégano. La cuestión de fondo es también ideológica, ese terreno que tanto le gusta a Monteseirín (la modernidad, lo rancio, etcétera): un Ayuntamiento socialista que se encomienda a la iniciativa privada en vez de a la pública aplica un modelo político thatcheriano. Aún se recuerda en Gran Bretaña cómo Blair tuvo que paliar a costa del contribuyente la falta de mantenimiento de los ferrocarriles y de otros servicios entregados por Margaret Thatcher al sector privado por ese sistema de la concesión administrativa. La historia es la de siempre: privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas.

Números rojos

Como  al perro flaco todo se le vuelven pulgas, el Ayuntamiento deberá presentar a la Junta un plan de estabilidad tras haber sobrepasado el nivel máximo de endeudamiento legal. Y eso que Celis sí supo aprovechar la época de bonanza económica y del dinero barato para renegociar los 420 millones de euros de la deuda municipal y diferir a largo plazo el pago de los créditos, lo cual dio un balón de oxígeno de 42 millones a las arcas municipales. El que venga detrás, ya sea Zoido o el propio Celis, que arree con la “herencia recibida” de Monteseirín: lo que el alcalde no paga ahora deberán pagarlo sus sucesores, como le pasó a su cuñado, Luis Navarrete, cuando le sucedió en la Diputación y las arcas estaban vacías.

Al Ayuntamiento no le salen las cuentas porque con la crisis y la menor recaudación de ingresos, el Estado deja de transferir a Sevilla 53 millones y porque el ‘agujero’ de Tussam roza ya los 60 millones de euros. El transporte público suele ser deficitario por definición (el usuario sólo paga realmente el 50% del precio del billete), pero si el déficit de Tussam ha pasado de 15 millones de euros en la época de Becerril a los 60 millones actuales se debe a la política de ‘barra libre’ aplicada en la empresa municipal durante casi un decenio. Para Monteseirín ha sido más cómodo comprar la paz social en Tussam antes que meter en cintura a unos sindicatos que sólo han reclamado privilegios sin importarles la situación crítica de la empresa. Al final siempre paga Sevilla.

Orden de prioridades

El alcalde, como ha recordado su delegada de Hacienda, ha dicho que si no se pueden cuadrar las cuentas no habrá más remedio que renunciar a la prestación de algunos servicios.

Tussam perderá 60 millones de euros, pero hace unos días tuvo que transferir 450.000 euros de sus fondos para pagar la dirección facultativa de las obras de ampliación del tranvía, y a finales de septiembre el Ayuntamiento lanzó a bombo y platillo Giralda Televisión, con una dotación de 900.000 euros.

Osea, que se recortarán servicios a los sevillanos, pero no faltará dinero para los proyectos electoralistas y el aparato de propaganda del alcalde.

Las lentejas de Diógenes

Con su habitual lucidez, Juan Miguel Vega ha comentado en su artículo ‘Cuestión de clase’ que hay periodistas cuya cabeza ha sido entregada a siniestros personajes de la política porque han ejercido el periodismo de verdad y no el de boletín oficial o el de órgano de partido, pero que los decapitados como San Juan Bautista llevan su inmolación con el mismo orgullo que el militar las condecoraciones por heridas de guerra. A estos decapitados les ha ocurrido como a Diógenes. Un político ateniense pasó por delante del filósofo cuando éste, solitario porque la soledad es el precio de la libertad, comía un humilde plato de lentejas, la comida de los griegos más pobres. Y le dijo: “Si aprendieras a ser  más sumiso y adulador del rey no tendrías que estar comiendo lentejas”. Respuesta de Diógenes: “Y si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser un sumiso y un adulador”. Como dice Vega, la clase se tiene o no se tiene, pero algunos confunden la clase con el dinero y acaban traicionándose a sí mismos y convertidos en los nuevos ‘agradaores’ de Sevilla.

El traje de Maribel

Maribel Montaño no debió entrar al trapo a la provocación periodística por el traje que lució en el Festival de Cine. Le dolió que escribieran que “gracias a su flujo verbal, ella puede dar una conferencia de hora y media sobre cómo gastarse un pastón en un traje de diseño siendo socialista sin llegar a explicar absolutamente nada”. En vez de aclararle privadamente al colega su error para que de forma elegante se hubiera rectificado a sí mismo, optó por enseñar la factura del modelito. De diseño exclusivo, nada de nada, pues era de ‘prêt-à-porter’ y lo compró por 99 euros en El Corte Inglés. Si la portavoz hubiera ido vestida de calle al Festival, la hubieran crucificado por falta de estilo. Como fue como tenía que ir, vestida de gala porque representaba a Sevilla, también. Y ahora, por haber revelado que dio el pego por sólo 99 euros, la denostarán por lo barato del traje. Tal como cantaba Bob Dylan: hagas lo que hagas, te crucificarán, así que hazlo. Nada hay que objetar a Maribel conforme al verso de Machado: “con mi dinero pago, en mi lecho yago”.