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Gatos rojos

Torrijos escenifica a un año de las elecciones su separación del (sin) alcalde al anunciar una moción contraria a la externalización de líneas deficitarias como solución al déficit de Tussam por defender la naturaleza pública de los servicios ciudadanos. ¿Es ésta la naturaleza pública que defiendes, Antonio, u otra cosa? A los hechos me remito:  trabajar cada vez menos (35 horas/semana), con más prebendas, colocando a más gente afín (querían los puestos de trabajo hasta  hereditarios  y fueron condenados por el Defensor del Pueblo) y ganando al menos un 30% más que en el sector privado (3.000 euros/mes según denunció Gutiérrez) a costa de los contribuyentes. Con la que está cayendo, el ciudadano está hasta la coronilla de las ideologías y de que la solución,  huelgas (salvajes o no) previas, sea siempre meterle la mano en el bolsillo subiéndole el billete. Acuérdate del mensaje de tu camarada Deng Xiao Ping a Felipe: gato blanco, gato negro, no importa: sólo que cace ratones. La externalización ni se habría planteado con menos ideología y más eficacia.

Diagonal

El Ayuntamiento de Barcelona, espejo en que se mira Sevilla, organizó un referéndum sobre el proyecto municipal de convertir la Diagonal  en un bulevar al alfrediano modo (con tranvía, carril bici y dos carriles para coches con velocidad limitada a 30 Kms) o en una nueva versión de las Ramblas, o bien por una tercera opción puesta al final de tapadillo y sin apenas publicidad, por aquello de aparentar algo de democracia: dejarla como estaba. El 80% de los votantes (172.161 de un censo de 1,4 millones) se pronunciaron al juanramoniano modo de ‘no la toquéis más, que así es la rosa’ y desautorizaron la iniciativa. Yo me pregunto qué habrían votado los sevillanos si se les hubiera dado a elegir entre dejar la Alameda como estaba o convertirla en el Paseo Marítimo bis de Islantilla; la calle San Fernando de toda la vida o como la terminal ferroviaria de Alcázar de San Juan; dejar igual la Encarnación o embutirle las ‘setas’ inspiradas en una gasolinera de Hamburgo, y dejar igual el Prado o meterle la biblioteca que imita el pabellón de México en la Expo-92.

Colegas

Reza la noticia que el alcalde viajó a Turquía a gastos pagados en un avión privado invitado por un empresario en busca y captura, a través del Boletín Oficial de la Provincia, debido, nunca mejor dicho, a que  adeuda el ‘sello’ de dos coches, incobrables al carecer de fondos en las cuentas intervenidas. Aquí sólo pagamos los de siempre. Recuérdese que también Monteseirín estuvo reclamado en el BOP por pasar olímpicamente de pagar el ‘sello’ del coche durante la tira de años y que si se puso al día fue por un hecho casual. En una visita a la Delegación de Hacienda  en época de Carmelo Gómez le hicieron una demostración de los avances informáticos municipales. Por curiosidad pidió que teclearan su nombre y se quedó lívido: la pantalla escupía datos y más datos sobre su morosidad. Volviendo a la crónica periodística, decía: “el Ayuntamiento buscaba al moroso mientras el alcalde viajaba a su lado”. Tanto monta, monta tanto: a la vista de los antecedentes de uno y otro, ¿acaso no podía decir el empresario lo mismo de Monteseirín? Dos colegas volaron juntos.

SE-30

El alcalde ha recurrido a otro de sus habituales señuelos relacionados con el tráfico para entretener a los sevillanos con un nuevo debate: reducir la velocidad de circulación desde los actuales 50 kilómetros/hora a  30, en línea con lo que ya hace  Barcelona, habitual espejo en que se mira un Ayuntamiento con complejo de inferioridad y que se limita a copiar lo de fuera sin analizar las circunstancias específicas de cada uno, como hacían aquellos japoneses del anuncio al disparar su cámara fotográfica sobre todo lo que veían al grito de “¡Imital!”.

Monteseirín aboga por reducir la velocidad en  calles con un solo carril, tramos con más accidentes, carriles laterales de las grandes vías y hasta en zonas con un sentido único, como la Ronda y  Luis Montoto. La casuística es tan amplia que prácticamente no hay lugar a la excepción, por lo que la medida sería aplicable en toda la ciudad.

Subliminalmente, el alcalde utiliza de forma oportunista el reciente y trágico accidente en el Paseo de Colón, causado por un temerario bebido y de madrugada, para deslizar que el objetivo de su nueva vuelta de tuerca a los automovilistas es incrementar la protección de los peatones (tienen reservadas las aceras) y de los ciclistas (tienen reservados sus propios carriles) y que su impacto será mínimo: “En un trayecto medio de 15 minutos, el límite de 30 Kms./hora –ha dicho Monteseirín- sólo supone un minuto más en la duración del trayecto”.

CALCULOS ERRONEOS

A diferencia del alcalde, sus concejales y demás políticos que van en coche oficial y hasta con patrullas de motoristas abriéndoles el paso cuando lo creen necesario, quien suscribe es viandante,  usuario habitual de Tussam y poco dado al automóvil, pero todo ello no significa que me trague a pie juntillas los argumentos de Monteseirín en su cruzada contra los conductores.

Por ejemplo, su tesis de que una velocidad de 30 Kms./hora sólo supone un minuto más en un trayecto que se cubre habitualmente en un cuarto de hora me parece errónea. Aunque a los de Letras no se nos dan bien los números, tirando de calculadora podemos llegar a otras conclusiones.

A una velocidad de 50 Kms./hora, se recorrerían 833 metros cada minuto, luego en 15 minutos se cubrirían 12.495 metros en números redondos.

A una velocidad de 30 Kms./hora se recorrerían 500 metros cada minuto, luego en 15 minutos se cubrirían 7.500 metros.

La diferencia entre viajar a 50 Kms./hora y hacerlo a 30 Kms./hora es dejar de recorrer 4.995 metros cada periodo de 15 minutos.

Como a 30 Kms/hora se necesita un minuto para recorrer 500 metros, la repercusión de pasar de 50 Kms./hora a 30 Kms/hora es de diez minutos más para recorrer la misma distancia, y no sólo de un minuto como dice el alcalde.

Y MAS OBRAS

El tiempo es dinero. Imaginen la repercusión económica que tendría el plan de Monteseirín para el transporte (paquetería, mensajería, carga y descarga….) y el comercio si por cada actual cuarto de hora se necesitaran diez minutos más en realizar el mismo servicio con los motores quemando combustible. Al igual que en el Parlamento  se exige que cada nueva ley incorpore una memoria sobre su financiación, cada ocurrencia de Monteseirín debería ir acompañada de un estudio de costes, como ahora es preceptivo el previo de impacto ambiental.

El Consistorio también ha dejado caer que no bastará con llenar las calles de  nuevas señales de prohibición, con el consiguiente coste de retirada de las viejas y de  instalación de las nuevas, sino que harían falta más obras para implantar medidas restrictivas, que podrían comprender ensanchamiento de aceras, bandas sonoras, badenes artificiales, pasos sobreelevados, etcétera, etcétera  (más y más dinero).

La ciudad tiene un sistema arterial en que parece lógico que en vías de penetración, rondas y grandes avenidas se circule a 50 Kms./hora, que tampoco p

Incoherencia

El número dos del PSOE(A), Velasco, expresó en Cádiz su sorpresa  por el revuelo que se había montado a cuenta de la intervención de Susana en la huelga de Tussam. Velasco proclamó que no iban a arrugarse ante las críticas por la injerencia de la secretaria de Organización en las competencias del (sin) alcalde de Sevilla, porque a su juicio “dan la impresión de querer ahondar en la posible privatización del servicio de la empresa, a lo que el partido se opone”. Recapitulemos: el PSOE de Andalucía se opone a privatizar servicios de una empresa municipal de transportes. Pues al mismo tiempo que Velasco hacía un canto a Galicia en Tussam, resulta que el gobierno ‘de progreso’ PSOE-IU del Ayuntamiento de Jaén proponía que la gestión del futuro tranvía de la ciudad sea asumida por una empresa privada, debido a que el Consistorio debe 300 millones de euros. Tussam, por su parte, adeuda 130 millones. Yo ni quito ni pongo euros, pero veo que el PSOE incurre  en una flagrante contradicción: dice en Jaén lo contrario que en Sevilla. Será que allí aún hay alcalde.

Troncoso al cuadrado

Tussam es el nuevo frente de batalla entre los oficialistas de Viera y los críticos de Monteseirín. ¿O es que pensaron que la guerra había terminado? Aunque oficialmente un bando ha sido declarado vencedor, el otro no se resigna y de vez en cuando da un golpe de mano o realiza un sabotaje. Pronto hará falta un manual para saber moverse por este terreno sembrado de minas, porque tras reclutar el (sin) alcalde a su excolega de San Juan y afín al sector turborrenovador como vicepresidente de los autobuses, ahora resulta que hay dos Troncoso en el Ayuntamiento: Juan Antonio Martínez Troncoso y Juan Ramón Troncoso. ¿Quién es Troncoso ‘el bueno’ y quién es Troncoso ‘el malo’? ¿Y si se llama a uno por teléfono y por confusión ponen con el otro y se le habla al segundo como si fuera el primero, y se acaba metiendo la pata hasta el corvejón al echarle un piropo al (sin) alcalde pensando que el susodicho es el de la facción ‘M’ pero  resulta que es el de la facción ‘V’, o viceversa? A este paso, para moverse por la Casa Grande va a hacer falta pedir  santo y seña.

A buenas horas

El (sin) alcalde de Sevilla ha reaparecido para reivindicar tímidamente  la autonomía del Ayuntamiento frente al PSOE y la alcaldesa en la sombra (Susana Díaz) en el conflicto de Tussam. Nótese que Monteseirín, que se ausentó  ‘oportunamente’ de la caseta municipal el día en que aparecieron los de la pancarta y fue el causante de que se marcharan a los dominios de Griñán y apareciera luego Susana para darle el quite al jefe máximo,  nótese, decía, que Alfredo se atreve a levantar la voz 7 días después y una vez observada la generalizada opinión de los medios en contra de la invasión de sus competencias. El y Fran Fernández han tragado y sólo Gutiérrez se ha ido en un gesto de dignidad. El (sin) alcalde dice que mantendrá  el plan de viabilidad en Tussam “para defender el interés general de la ciudad y de los usuarios”. A buenas horas: si hubiera defendido ese interés general no habría hecho falta plan de viabilidad alguno, porque Tussam no habría acumulado 384 millones en pérdidas merced a las concesiones que año tras año él ha hecho a los sindicalistas.

La injerencia

La secretaria de Organización del PSOE (A), Susana Díaz, ha dado un balón de oxígeno a los sindicalistas de Tussam que habían declarado huelga de autobuses durante la Feria al involucrarse en el conflicto al margen del Ayuntamiento y lograr así que los huelguistas tuvieran la excusa perfecta para suspender el paro el miércoles bajo la promesa de renegociarlo todo desde cero a partir de mañana.

La injerencia de Susana Díaz es un error desde todos los puntos de vista, por más que el PSOE haya tratado de justificarla diciendo que el objetivo de su mediación era “impedir perjuicios a los ciudadanos durante la celebración de una de las fiestas más importantes y universales de la capital hispalense”. Ese argumento se vuelve en su contra, porque al invocarlo les hace el juego a los huelguistas, los cuales usan precisamente el miedo de los políticos a esos perjuicios a los sevillanos para conseguir su objetivo: doblegar la resistencia de Tussam ante sus exigencias.

Susana Díaz les ha dado un balón de oxígeno cuando más lo necesitaban porque la huelga estaba siendo un fracaso a pesar de los piquetes, las lunas rotas, los balines contra los autobuses, los pinchazos en las ruedas y demás actos de sabotaje de los que los huelguistas dicen no saber nunca nada y que tratan de asociar a “los altercados frecuentes que sufre la línea de Torreblanca”, cuando no se tiene noticia de dichos altercados en todo el año y ‘casualmente’ rebrotan cada vez que hay un conflicto laboral en la empresa municipal.

FRACASO

La huelga habría sido un éxito si la Feria hubiera estado al menos medio vacía, pero tal como reflejaba la crónica de nuestro compañero Chema Rodríguez  y puede dar fe quien suscribe, el martes por la tarde y por la noche –primer día efectivo de huelga para el festejo- el Real estaba repleto de gente: “Lo que se preveía un caos de proporciones bíblicas ha quedado reducido a pequeñas molestias. Si alguien pensaba que la huelga de Tussam –escribía Rodríguez- iba a ser algo así como la erupción del volcán islandés de nombre impronunciable, todo apunta a que se equivocó”.

La festividad del miércoles actuó en contra de los huelguistas al dar más margen de maniobra y recuperación a los sevillanos, y de no haberse suspendido la huelga por la precipitada y anómala intervención de Susana Díaz, se habría cruzado el ecuador del festejo y hasta la recta final con la demostración palpable del fracaso sin paliativos del paro y de lo injustificado del miedo que el Ayuntamiento ha tenido al comité de Tussam durante la era Monteseirín.

Ese miedo es el que ha dado alas a los sindicatos y les ha permitido, como reveló Guillermo Gutiérrez, obtener dos tercios de su masa salarial (más de 60 millones de euros/año) en forma de complementos y pluses en la ‘noche del pescaíto’ por la sempiterna amenaza de dejar la Feria sin autobuses. Pues bien, este año, como ya no queda un euro más en la caja y el alcalde ya no tiene nada que perder políticamente, han privado de bus la ciudad y no ha pasado apenas nada: Sevilla ha demostrado que puede con todo y también con la falta de medios públicos de transporte. Se ha roto un tabú.

‘PUENTEO’

Sin embargo, cuanto más débiles estaban los huelguistas y más se estaba fortaleciendo la posición de Tussam en defensa de los contribuyentes sevillanos, que son quienes han pagado los 384 millones de euros de pérdidas en la era Monteseirín, Susana Díaz se involucró absurdamente en el conflicto al plegarse a los manifestantes que previamente habían rodeado la caseta municipal en busca del alcalde y que luego hicieron lo propio ante la caseta del PSOE (A) en busca de Griñán. Lo que nunca pudieron imaginar aquéllos y sobrepasó sus expectativas era que la secretaria de Organización les iba a montar una reunión en la sede de los socialistas sevillanos con el presidente de Tussam, Francisco Fernández, y a forzar a éste a renegociar.

Una cosa fue el intento de mediación que antes del inicio de la huelga realizó Viera, y otra muy distinta ha sido que en pleno conflicto una dirigente política ajena al Ayuntamiento se haya sentado con un comité de huelga que ni había desconvocado el paro y asumiendo unas competencias ajenas. Como dijo Guillermo Gutiérrez, no era un problema del PSOE, por lo que holgaba esa reunión en Luis Montoto, sino un problema del Ayuntamiento. Susana Díaz, a lo máximo que debería haber llegado en un gesto de buena voluntad que no habría merecido reproches tendría que haber sido a pedir la mediación de la Delegación de Trabajo, pero al final ha acabado suplantando las funciones de Tussam, del Ayuntamiento y de la Junta al empeñarse ella en gobernar desde el partido. Veremos ahora qué concesiones se hacen a los sindicatos para salir del atolladero cuando aquellos se habían quedado sin argumentos por la resistencia de la dirección de Tussam y sus propias divisiones internas, ya que muchos conductores veían que iban a perder 1.400 euros por efecto de la huelga  (el plus del miércoles festivo y 1.200 euros del plan de calidad) y querían volver al volante.

La única postura coherente en  esta historia ha sido la del vicepresidente de Tussam, Guillermo Gutiérrez, que al verse desautorizado desde fuera ha dimitido y señalado con acierto que Susana Díaz ha enseñado a los sindicatos cuál es la estrategia de ‘puenteo’ que deben seguir a partir de ahora. La secretaria de Organización ha convertido una cuestión que atañía sólo a Monteseirín y al Ayuntamiento en un problema del PSOE(A) y de Griñán.

Puente sobre aguas turbulentas

La número dos del PSOE (A), Susana Díaz, ha puenteado a la dirección de Tussam y al Ayuntamiento con tal de apuntarse el tanto de la suspensión, que no desconvocatoria, de la huelga de autobuses. ¿Qué huelga? Sí, porque mientras Susana politizaba el conflicto al sentar a su mesa en la sede de los socialistas sevillanos a quienes antes habían ido en plan bronca y pancartero a sitiar la caseta municipal y  la del partido del puño y la rosa, el Real de Los Remedios estaba ‘empetao’ de gente por la tarde, por la noche y por la madrugada a pesar de la falta de autobuses, prueba evidente del fracaso del paro. Por mucha secretaria de Organización que sea, Susana ni siquiera se organizó un servicio de contraespionaje que le informara en tiempo real de que los sindicatos habían pinchado, nunca mejor dicho, y que en todo caso lo único que cabía negociar era su rendición de Breda. Pero como lo ha hecho todo al revés, donde ondea bandera blanca es en el cuartel general de Tussam, y con un crespón en señal de luto por el primer caído (Gutiérrez) por ‘fuego amigo’.

Comulgar con ruedas en Tussam

El delegado de (in)Movilidad y presidente de Tussam, Francisco Fernández, el mismo que fue obligado por Susana Díaz a sentarse a negociar en la sede del PSOE con los  huelguistas y que ya antes fue en peregrinación a Luis Montoto a decir que aunque a él lo incluían en el sector crítico en realidad también era enemigo de Caballos (mensaje subliminal: el enemigo de tu enemigo en el fondo es tu amigo), va diciendo a quien hace el paripé de escucharle que aunque su vice Gutiérrez ha dimitido no había motivos para sentirse desautorizados por la doña, ya que no han cedido en nada. Según el hombre grande del Ayuntamiento, que no al revés, si los huelguistas han levantado el paro no ha sido porque se les haya prometido poner el contador a cero y por tanto arrojar a la papelera la externalización de líneas deficitarias y la congelación de sueldos y de plantilla, sino por “responsabilidad” de los sindicalistas, los mismos a los que se tachaba en los últimos años de ‘batasunos’ y ‘rompelunas’.  A la bajada de pantalones le llaman ahora en Tussam diálogo social.