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Ocultación

El proyecto del Metro, que el (sin) alcalde dice haber pactado con la Junta para aparecer como comadre de la criatura tras ser el padre del ‘Metrocentro’,  invade dos parques, calificados como sistemas generales en el PGOU: el del Alamillo (donde Rosa Aguilar y Alfredo  sitúan las cocheras y talleres) y el Anillo Verde Norte. Esta es la Sevilla sostenible según Monteseirín. ¿Qué otros marrones y bacaladas se esconden en los tochos, perdidos entre la marea de papeles cuales agujas en un pajar y esperando escapar del ojo sagaz de la prensa? Las cocheras y talleres previstos en el Alamillo, pese a su importancia, no aparecen en los planos de planta general, ni en el presupuesto, ni en el estudio de impacto ambiental. Sólo en un apartado de la Memoria y en un plano, para que pasen lo más inadvertidos posibles dentro de un conjunto de 15 tomos en formato A-3 que ocupan tres grandes cajas. Lo han hecho con premeditación y alevosía, a ver si, en medio del debate sobre túneles y estaciones en el Duque o en Ponce de León, nos los cuelan, aunque sea por la gatera.

El coche de San Fernando

Parafraseando a Raphael, hablemos del Metro, una vez más (y las que quedan). Sí, porque a medida que se conocen más detalles y Monteseirín y los técnicos dan sus argumentos para justificar una sola estación (Plaza del Duque) en el Centro, más de manifiesto se ponen sus contradicciones.

Tal como está diseñada la línea 2, el casco antiguo tendría una estación en Plaza de Armas, distante  unos 625 metros de la Plaza del Duque; otra aquí, y la siguiente en José Laguillo, sita a unos 1.250 metros de la anterior. Según los técnicos de la Junta, dos estaciones a un kilómetro –es un kilómetro y cuarto- no es ninguna locura, sino lo más lógico, porque es la distancia media entre las paradas del suburbano de Madrid.

Aplicando el razonamiento de la Junta, en los 1.250 metros del trazado del tranvía entre el Prado y la Plaza Nueva sobran las paradas de la Puerta de Jerez y la del Archivo de Indias. Y si sobran dichas paradas, ¿no sobra el tranvía entero?

Y  con tal tesis carece de sentido que las paradas de autobús de Tussam disten entre ellas de 150 a 200 metros: los autobuses deberían parar sólo una vez cada 1.000 metros, porque el punto intermedio entre paradas quedaría a 500, distancia que habría que recorrer a pie (ancianos, mujeres y niños incluidos).

ARGUMENTOS-TRAMPA

Invocar la distancia media del Metro en Madrid es un argumento-trampa. No es lo mismo tomar como referencia el suburbano por el extrarradio o la Casa de Campo que por el Centro de la capital, donde no se detiene cada kilómetro, como puede comprobarse por un plano y sé por experiencia tras cinco años en la Complutense.

Los técnicos arguyen que, salvo los vecinos de la Alameda, la población del Casco Antiguo tendrá una parada a entre 500 y 600 metros, esto es, “a poco más de 5 minutos a pie”.

El ser humano medio puede recorrer de 4 a 5 kilómetros a la hora (véase la preciosa ‘Aritmética recreativa’, de Yakov Perelman, para amar las Matemáticas en vez de odiarlas), lo que significa un ritmo de 7 minutos 20 segundos cada 600 metros.

Al rebajar el tiempo a poco más de 5 minutos, la Junta presupone que los sevillanos son grandes atletas. Según esa ratio, la distancia entre el Prado y la Plaza Nueva se podría andar en 10 minutos. ¿Para qué entonces se ha gastado el alcalde 80 millones en el tranvía? Ahora necesita otra millonada para justificarlo obligando a los sevillanos a bajarse del autobús en San Bernardo y tomarlo allí si no quieren seguir a pie.

EL IMÁN DEL CENTRO

Los técnicos, al igual que Monteseirín –inventor del palabro ‘centripetismo’ para criticar lo que él llama “la pérdida del sentido de la medida sobre el Centro”- dicen no comprender el debate cuando la línea 2 es  la que a menos vecinos beneficia: 110.143, frente a los 170.094 en el entorno de la línea 3 y los 198.803 de la línea 4. El debate  es sobre el Centro por ser el elemento simbólico de la ciudad y por las mismas razones por las que la estación de Puerta de Jerez, su único acceso desde el suburbano, es la que más afluencia de viajeros registra de la línea 1 y en la que se baten records durante Feria, Semana Santa y resto de fiestas. Estos técnicos parece que todavía no se han enterado de que la mayoría de la gente, incluidos los millones de turistas, van al Centro pero no al extrarradio, por más poblado que esté.

El alcalde, con tal de pelotear a la Junta, insiste en que el Metro debe tener una sola parada, porque “más de una serían muchas en un tramo muy corto” y con una sola nos ahorraríamos los 74 millones de euros que costaría otra, dinero que podría invertirse en prolongar las líneas a Bellavista, San Jerónimo o Alcosa. Su tesis es perfectamente reversible: con los millones de las ‘setas’ de la Encarnación y los del tranvía, el Metro podría haberse extendido a toda Sevilla.

Y EN MEDIO, EL TRANVÍA

El nuevo vicepresidente de Tussam, Troncoso, ha tenido un rapto de lucidez al decir que hay que “repensar” el tranvía y paralizar su ampliación más allá del apeadero de San Bernardo hasta que la red de Metro esté definida. El Ayuntamiento quería  extender el trenecito (ojo, levantado todas las calles para eso, con lo que al caos de las obras del suburbano se unirían las del tranvía) a Santa Justa, la Encarnación y la plaza del Duque, pese a la escasa distancia entre esta última y la Plaza Nueva y solapándolo una vez más con el Metro. » Hablar del tranvía solo no tiene sentido, así que primero hay que definir el metropolitano», ha dicho Troncoso.

¿Qué sentido tiene, pues, haber tendido una línea de tranvía que discurre en superficie  por el mismo sitio que el Metro en subterráneo? Así se tira dos veces el dinero del contribuyente. ¿Qué diría el ministro de Fomento, que ha aplazado la construcción de nuevas autovías en los trazados donde ya existen autopistas de peaje, del tranvía de Monteseirín, que duplica el Metro de la Junta?

Y el alcalde anuncia que el Ayuntamiento no alegará al proyecto del Metro por coherencia política, tras haber pactado el trazado con la Junta. Osea, que le parece bien que se ocupe parte del Parque del Alamillo –zona verde y sistema general en el PGOU- para construir las cocheras. Desde su punto de vista es totalmente coherente: él también se cargó parte de los Jardines del Prado para una biblioteca universitaria que podría haberse construido en cualquiera de los muchos ‘campus’ que la Hispalense tiene repartidos por la ciudad y que, miren por dónde, había que alzar a las puertas del Centro. ¿Quién habló de ‘centripetismo’?

Excusatio

El (sin) alcalde inauguró las obras (nunca mejor dicho, porque están sin acabar) de la Plaza de España y se vanaglorió de que recupere el aspecto original concebido por Aníbal González, su estampa en  la Expo del 29, conforme a “fotos muy antiguas”. Y el (sin)  dijo: “Nunca hemos destruido nada antiguo por hacer algo nuevo. Sólo lo hemos hecho en zonas destruidas o deterioradas, como la Encarnación o la Alameda”. Tal como reza la locución, ‘excusatio non petita, accusatio manifesta’. ‘La piel sensible’, la biblioteca a costa de jardines del Prado, la Alameda….Pero, hombre, Alfredo, ¿con qué cara puedes decir que no te has cargado nada? Aunque hubiera estado destruida, que no era el caso, el estado de la Alameda no justificaba que la hayas convertido de paseo romántico en el remedo del paseo marítimo de Islantilla. Deberías haberla recuperado conforme a esas estampas antiguas que citas. ¿Por qué lo que vale para la Plaza de España no valía  para la Alameda? Te has cargado paisajes urbanos y, con ellos, parte de la memoria histórica y sentimental de Sevilla.

Suma y resta

Toda idea puede ser vista como su contraria desde otra perspectiva. En el principio oriental de la dualidad se basa el yin-yang. Hay dos fuerzas opuestas y complementarias en todas las cosas:  luz/oscuridad, cielo/tierra, positivo/negativo…. El (sin) alcalde pregona que Sevilla se beneficiará de un “impacto” publicitario de hasta 33 millones de euros por el estreno –¿y qué fue la previa en Salzburgo?- del filme de Tom Cruise y Cameron Díaz. La cifra sería el equivalente a lo que habría que pagar por las menciones a Sevilla en los medios si fueran inserciones publicitarias. Pero, según el principio dual, si hay publicidad positiva también la hay  negativa, evaluable en daños de imagen. ¿Cuánto perjudican a la ciudad los “impactos” de los ‘affaires’ municipales en el mandato de Monteseirín? El envío del coche a Barcelona, que fue noticia nacional; el escándalo Mercasevilla; el escandaloso sueldo de Marchena; los encarcelados por las facturas falsas…..Sí, la película suma, pero el (sin) resta. Por restar, Alfredo le resta hasta a la marca PSOE en Sevilla.

Saliente

En Economía se dice “descontado por el mercado” cuando éste no reacciona ante una noticia porque, previéndola, ya se había anticipado a ella. A escala local, el mercado ya había descontado mucho antes de que lo anunciara Griñán por el teletipo de Europa Press que Monteseirín no iba a seguir de alcalde, porque  cuando las empresas se interesaban por sus nuevos  proyectos emblemáticos iban luego a hablar con Zoido para sondearle sobre si llegado a la Alcaldía tumbaría las obras anunciadas por Alfredo, como éste  tumbó el edificio de Moneo en el Prado promovido por doña Sole. Ahora, con motivo de la polémica sobre la cantidad y ubicación de la (s)  estación (es) de Metro en el Centro, el comercio sevillano le ha dicho públicamente a Monteseirín que “no enrede más con este asunto porque es un alcalde saliente”. Para Aprocom, el  (sin) es un cero a la izquierda –bueno, Alfredo lo que quiere son ceros a la derecha como precio por su salida- y lo que cuenta es la opinión de Espadas. El mercado, además de saliente, quiere ver en Monteseirín un alcalde silente.

Metropol sin Metro

Los proyectos de las líneas 2,3 y 4 del Metro se resumen así: la Junta ha tenido opciones para que de sus  41,7 kilómetros sólo 2,01 discurran en superficie (el 4,82%). Sin embargo, y salvo en una opción en que la diferencia es nimia, se ha decantado por trazados que obligan a construir 8,9 kilómetros en superficie (el 21,34%) y 32,8 kilómetros soterrados (el 78,66%). El Metro circulará a ras de suelo en uno de cada cinco kilómetros o, lo que es lo mismo, en la quinta parte de su trayecto será como un tranvía.

De esos 32,8 kilómetros soterrados, sólo construirá con tuneladora  6,13 (el 14,71% del total) y obligada, por las características del casco antiguo, a perforar a 40/50 metros de profundidad. La diferencia entre usar tuneladora o muros-pantalla es de 7 millones de euros por kilómetro (25,8 millones frente a 18,6), por lo que se ahorra 186,69. Segunda conclusión: elige la técnica más barata, no la mejor ni la más rápida.

SEVILLA VERSUS MADRID

¿A costa de quién se hace ese ahorro? De los sevillanos, porque con los muros-pantalla hasta 15 metros de profundidad habrá que cortar calles durante meses y meses, y ya se estima que la Ronda podría estar levantada al menos tres años. En Sevilla se usará una técnica del siglo XIX para un Metro del siglo XXI que debió haberse iniciado hace 7 lustros. El retraso no va a servir para que la ciudad se beneficie de las últimas tecnologías.

En Madrid, el muro-pantalla es excepción y no regla. La prolongación de la línea 11 al barrio de La Fortuna (Leganés) se ha hecho con la  tuneladora ‘Excavolina’,  que ha perforado 3,1 Kms. a entre -15 y -23 metros. Segundo ejemplo: el 26 de abril se inició la conexión subterránea entre los AVE de Chamartín y Atocha, que discurre ¡por debajo de las líneas de Metro existentes!, a -48 metros. El túnel tendrá unos 7 kilómetros y un coste de 206 millones de euros, a razón de 29,4 millones/Km.

Como la tuneladora perfora  500 metros/mes, contando con sus revisiones el túnel estará listo  a finales de 2010/principios de 2011. En Sevilla el tiempo y las molestias no valen nada y se puede poner patas arriba casi 27 kilómetros de calles durante años con tal de ahorrarse la máquina. Por contra, en Madrid  han trabajado simultáneamente diez tuneladoras para la mayor ampliación del Metro en su historia.

MAS ENGAÑOS EN LA ENCARNACIÓN

El Ayuntamiento ocultó en 2007 la inviabilidad técnica y el sobrecoste multimillonario del Metropol Parasol,  vulgo ‘setas’. Ahora, el  Metro ha servido para dejarlo en evidencia otra vez. La Junta ha descartado ubicar en la Encarnación  la única estación proyectada en el casco antiguo porque no cabe allí, salvo que se demuelan las ‘setas’, ante lo cual ha optado por la plaza del Duque, donde tendrá que construirla a -50 metros y ocupándola durante cinco años (recuérdese cómo media Plaza Nueva quedó inutilizada por las obras de los 80).

Así pues, el Ayuntamiento no reservó en la Encarnación el suelo para la estación del Metro, aunque durante este tiempo lo ha ocultado y alimentado la creencia de que junto al Parasol iba a haber un gran intercambiador de todos los sistemas de transporte. Los detalles de esa futurible estación figuraron incluso en la Wikipedia hasta que fueron eliminados, pero navegando por Internet aún se pueden encontrar amplias referencias.  Por ejemplo, en las bases y respuestas del concurso internacional de ideas ‘Encarnación de Sevilla’ (www.sevilla.org/encarnacion/esp/bases/bases.html;

www.sevilla.org/encarnacion/esp/consultas/consultas.html; y www.sevilla.org/encarnacion/esp/actualidad/contenido.asp ).

Hay incluso una crónica de la primera visita de Monteseirín a las obras “que marcarán –se dice- un antes y un después en la historia de la ciudad”, y puede leerse: “Se incluirá la línea 2 del Metro y la parada de la línea T2 del Tranvía”. Pues al final, ni uno ni otro.

UNA SOLA ESTACIÓN

Zoido considera “insuficiente” una estación en el casco antiguo más extenso de Europa y aboga por que además de en  Plaza del Duque se construya otra en la de Cristo de Burgos. Aprocom recuerda que “después de decirnos que no se podía utilizar el trazado de Plaza Nueva, existente desde hace 30 años, por ser muy profundo ahora se está hablando de una estación a -50 metros”, y pide  además de ésta otras en la Magdalena y en la Encarnación.

Parece obvio que una sola estación es insuficiente, salvo para Monteseirín, que aplaude la propuesta porque “a día de hoy, es una estupidez soberana decir que el Metro se utilice para moverse por el centro” y que, como si no se hubiera enterado del descarte de la Encarnación por causa del Parasol, da como alternativa al Duque la Encarnación misma o Ponce de León .

Volvamos al espejo de Madrid, donde alrededor de la Puerta del Sol (equivalente a nuestra Plaza Nueva) hay estaciones tan cercanas como Opera, Callao, Gran Vía, Plaza de España, Sevilla, Banco de España, Retiro y hasta cuatro para llegar a Atocha. ¿Son acaso estúpidos los madrileños?

Si, tal como preconiza Monteseirín, la única estación se construye en Ponce de León porque es estúpido usar el Metro para moverse por el Centro, el usuario que allí se bajara debería recorrer 500 metros para llegar a la Encarnación; 750 hasta el Duque y 1.125 metros hasta Plaza Nueva cortando por El Salvador.

Más estúpido parece entonces haber gastado 80 millones de euros en un tranvía para salvar tan sólo los 670 metros que separan la Puerta de Jerez -con estación de  Metro- de la Plaza Nueva.

Interferencias

¿Por qué el (sin) alcalde tiene tan mala imagen y no ha aprobado jamás en ningún sondeo pese a haber llevado Sevilla del Medievo a la Modernidad? Esa es la pregunta del millón, cuya respuesta según Celis y Marchena es que el (sin) sufre un problema de comunicación: alguien –y miraban al fiel palentino que más carros y carretas le ha aguantado toda la vida a Alfredo- era culpable de no ‘vender’ su excelsa gestión. ¿Y cómo ‘vender’ el viaje a Turquía, el coche a Barcelona, el impago del ‘sello’, las facturas falsas, etc.? ¿Cómo ‘vender’ cuando a lo más que se puede aspirar es a tapar las vergüenzas con una hoja de higuera? Ahora la Junta presenta el Metro. Fran Fernández aplaude hasta con las orejas, apoya la estación en el Duque y dice  la mentira más gorda: así estaba previsto todo desde el principio. Luego va  el (sin) alcalde y dice lo contrario, que la parada debe construirse en la Encarnación o en Ponce de León. Pues sí, como decían Celis y el valido, hay un serio problema de  comunicación, éste: ni Monteseirín  ni sus delegados están en la misma onda.

Facturas ‘sombra’

La Consejería de Salud empezará a emitir en  otoño facturas informativas, también denominadas ‘facturas sombra’, para –reza la nota oficial- facilitar a los ciudadanos los detalles sobre el coste aproximado de la atención sanitaria que hayan recibido aunque no tengan que abonarla. Con esta iniciativa se pretende concienciar de la inversión que el Gobierno andaluz realiza en el sistema sanitario público regional. ‘Nihil obstat’, pero ¿y si también la Consejería de Presidencia o de Gobernación emitiera ‘facturas sombra’ con los gastos en que incurren nuestros políticos?. Por ejemplo, el coste aproximado del uso de las tarjetas Visa en restaurantes de cinco tenedores –ellos no tiritan- como hacía Mellet con la de Mercasevilla, los viajes del (sin) alcalde de Sevilla en plan capitán Tán a lo ancho y largo de este mundo, las pinceladas de mariscos al centro de Manuel Marchena, el envío del coche de lujo del (sin) a Barcelona para la final de la Copa del Rey y toda la parafernalia que rodea a estos sufridos servidores del pueblo pero siempre a costa del pueblo.

Multas falsas

El Defensor del Ciudadano, que depende del (sin) alcalde y no del Parlamento por lo que tiene más mérito su denuncia (ya veremos si no lo liquidan  como a José Vallés por sus dictámenes contrarios a Monteseirín desde el CES), el Defensor –decía- denuncia que los controladores de la zona azul suplantan la identidad de los policías para firmar los boletines y dar validez a las multas al no ser  agentes de la autoridad. Dice el Defensor que hasta tal punto se parecen las firmas  que en principio no se pueden distinguir unas de otras, por lo que al final la multa cuela y los sevillanos son sancionados ilegalmente al desvirtuarse su presunción de inocencia. ¿Y no deberían intervenir la Agencia de Protección de Datos y el Sindicato de la Policía? Porque ¿cómo conocen los controladores las firmas de los policías que deben imitar? ¿Y quién y cómo los ha entrenado para lograr tal  perfección falsificadora? El caso de las facturas falsas de la Macarena es un escándalo menor comparado con este otro, en que parece que se ha montado toda una academia de multas falsas.

Coartadas

Monteseirín ha tardado casi dos semanas en fabricar una coartada sobre el envío a Barcelona de su coche durante los tres días que duró su estancia ‘empotrado’ en la expedición del Sevilla a la final de la Copa. Cuando el escándalo destapado por El Mundo ha alcanzado eco nacional y Monteseirín no ha podido constreñirlo al ámbito local, ha decidido romper su silencio culpable y escudarse en que se trató de una cuestión de seguridad y que con la seguridad no se juega.

Dice que la decisión no fue suya –que lo fue- ni de sus asesores de prensa ni de economía, sino que obedecía a un protocolo de seguridad: cuando se prevé situación de riesgo, como acudir a la Moncloa o un partido de fútbol, el  protocolo exige que lo acompañen policías.

El protocolo, que como es de seguridad es secreto y obliga a un acto de fe en el alcalde (¡pero si en Alfredo no cree ni su propio partido!), podrá decir (concedámosle el beneficio de la duda) que lleve escolta, pero no que los policías se vayan dos días antes en el Renault Vel Satis del alcalde (coche valorado entre 35.000 y 60.000 euros según su equipamiento) para que éste se pasee por Barcelona a todo confort en vez de usar transporte público y que luego los escoltas se vuelvan en el coche oficial dejando de nuevo solo al alcalde en su regreso a Sevilla.

¿Cuál era entonces la misión de los policías? ¿Proteger al alcalde o hacerle de chóferes en Barcelona?

LA DIFERENCIA CON GALLARDÓN

La final era una situación similar para el alcalde  de Sevilla y el de Madrid. Monteseirín, además de enviar el coche por delante, estuvo tres días fuera  y alardeó de que iba invitado por el club blanco, aunque ocultó la factura en combustible y dietas de la expedición policial. Gallardón viajó  el mismo día a las 5 de la tarde en un vuelo de Iberia pagado por el Ayuntamiento de Madrid, al considerarse la Copa que lleva el nombre del Rey y la participación de un equipo madrileño, motivos más que suficientes para justificar un viaje oficial.

A su llegada una hora después al aeropuerto de Barcelona, lo recogió un coche del Atlético de Madrid, que lo trasladó hasta el hotel donde se hallaban los colchoneros. Vio el partido y prefirió volverse aquella misma noche en el avión del Atlético para confortar a los perdedores. El vuelo partió a las 2:30 de la madrugada. El llegó a su casa a las 4 de la mañana y a las 9 ya estaba en la Casa de la Villa  presidiendo una Junta de Gobierno.

En plena crisis, Gallardón no le restó ni un minuto a su tiempo de despacho en el Ayuntamiento. Monteseirín, en cambio, se quitó del medio durante tres días. Siguiendo su ejemplo, ¿no iba a caerse también Rosamar de un Pleno para largarse al Rocío?

SETAS INTOCABLES

Ha habido que esperar a su vuelta  para que, tras el desmarque de sus socios de IU al optar por la abstención, el voto de calidad del alcalde en uno de los múltiples Plenos convocados el  mismo día a la proustiana busca del tiempo perdido permitiera librar 13 millones para las ‘setas’ de la Encarnación. El mensaje es difícil de digerir para los funcionarios municipales, a los que se recorta el sueldo con el argumento del ahorro y que simultáneamente ven cómo Monteseirín se saca de la chistera 13 millones para rematar su cada vez más cuestionado proyecto emblemático, su particular Estadio Olímpico.

Ignorando también olímpicamente el informe del secretario municipal, en el que exigía que se depuraran responsabilidades por el sobrecoste en 38 millones, Monteseirín ha atribuido la desviación presupuestaria a la crisis. Otra mentira más. Las ‘setas’ se paralizaron justo antes de las elecciones municipales de 2007, cuando se comprobó que eran técnicamente inviables, y por entonces no había crisis. El sobrecoste, que aproxima el coste final a más de 100 millones de euros sumando la primera fase de las obras, se ha debido a la necesidad de inventarse soluciones técnicas a un problema que se ocultó a los sevillanos para evitar que dieran al PSOE un voto de castigo en las urnas hace tres años.

VIEJAS VANGUARDIAS

Monteseirín esgrime como coartada que “no se trata de hacer un bloque en medio del campo, sino un proyecto de vanguardia que va a dinamizar la parte norte de la ciudad y en la que ya hay muchas empresas invirtiendo”. ¿Es capaz de citar alguna y los empleos creados? Si existieran unas y otros, ya lo habría divulgado ‘urbi et orbi’, pero como no hay nada, se inventa que las ‘setas’ generarán unos beneficios de casi 400 millones/año (Isla Mágica, con casi un millón de visitas, factura sólo 20 millones) y más de 4.000 empleos (¿?).

Mientras Espadas reconoce que las ‘setas’ se le han escapado de las manos al Ayuntamiento, a Monteseirín se le llena la boca con las palabras “vanguardia” y “modernidad”. Pues bien, esta semana se celebrará en Pamplona un congreso de arquitectura con premios Pritzker como Herzog, Piano y Murcutt. Uno de los promotores, Fernández-Galiano, ha declarado: “La bonanza económica ha impulsado la creación de edificios-icono y ha eclipsado el concepto de arquitectura como arte útil y de servicio a las personas. El gran carnaval de exceso y despilfarro debe dar paso a otra arquitectura . La conciencia de que hay que construir de otra manera, con sensibilidad hacia el entorno, está calando. Alemania lo está haciendo de forma decidida…”.

Aquí levantamos las ‘setas’ de un alemán que ya no se harían en Alemania,  por el complejo de Monteseirín de parecer muy moderno y muy de vanguardia. Cuando él va, los demás ya están de vuelta.