¿Y qué ganamos los vecinos de Sevilla con que se reponga el solar de la biblioteca universitaria impulsada en el Prado de San Sebastián por Monteseirín y Marchena a su estado anterior? ¿Quién de las generaciones futuras guardará memoria de este triunfo judicial popular sobre la soberbia y las tropelías urbanísticas del Poder si el trozo amputado al jardín se repuebla de árboles y plantas y se funde con el resto del parque como si aquí no hubiera pasado nada de nada? Lo mejor no es que se recupere la zona verde tal como estaba, sino que se deje tal como está ahora, mutilada por efecto del contubernio entre Miguel Florencio y el exalcalde y con la biblioteca de catálogo de Zaha Hadid, que ni siquiera se dignó a venir a Sevilla, a medio construir, como un recordatorio permanente de la victoria del pueblo y advertencia a gobernantes futuros de hasta dónde conducen la chulería y la prepotencia. Frente a las ‘setas’ de la Encarnación, erigidas como hito triunfalista del Régimen, deben seguir alzándose su contrapunto, las ruinas de Palmira de la era Monteseirín.
Cuentan las crónicas que el autohomenaje que Marchena le organizó en lo alto de las ‘setas’ a Monteseirín junto con los últimos de Filipinas (desde el delfín Celis hasta el hombre grande, que no al revés, Fran Fernández) del Régimen demolido por los sevillanos el 22-M se inició y acabó como el rosario de la aurora. El valido expulsó con cajas destempladas a la prensa que quería democratizar las vistas del ágape en el mausoleo alfrediano y la entrega del regalo de recuerdo (¿sería acaso el teletipo de Europa Press enmarcado?), y uno de la claque del (ex) lió una bronca con los indignados del 15-M que derivó en heridas a un camarero y forzó la intervención de los antidisturbios. Todo un numerito. Y mientras los miembros de su club de fans político daban la cara por él, o trataban de partírsela los desafectos del Régimen, el muy heroico e ‘invictus’ exalcalde hizo la jugada de baloncesto que siempre ha hecho a lo largo de su vida cada vez que olía a chamusquina: meterse en las ‘setas’ por la puerta de atrás. Osea, la misma por la que ha salido del Ayuntamiento.
Como el gato escaldado del agua huye, Espadas no ha osado de nuevo a señalar el primer error de Zoido, que parece evidente: restringir la participación de los consumidores en las empresas municipales y, en particular, de Facua, presente en Tussam desde 2007. Aquí, mucho hablar de la sociedad civil y de la participación ciudadana, pero no salimos de la partitocracia. Facua tiene el enorme mérito de haberse convertido desde Sevilla en el referente nacional de los consumidores. Si salta un caso que afecta al bolsillo o a la salud pública, la prensa de Madrid y las grandes cadenas de Tv conectan con Sevilla para que Rubén Sánchez siente cátedra en materia de consumo. ¿Qué entidad local tiene tal proyección? De nada ha servido que Facua sea identificada en todo el país como la asociación de consumidores por excelencia para quitarla del medio en beneficio de Híspalis. ¡Con lo fácil que habría sido mantener al menos dos puestos para los consumidores en las empresas públicas! Por no ocurrírsele, al Ayuntamiento no se le ha ocurrido ni siquiera una solución salomónica.
Manuel Marchena, el valido de Monteseirín, sufría tal impaciencia por declarar ante la juez Alaya tras su imputación en el caso Mercasevilla que otrora se presentó en los Juzgados sin cita previa. Tuvieron que echarlo de allí porque, fiel a sus despóticas maneras, ni siquiera había pedido la vez. Ahora, tras ocho meses en el corredor de los imputados, ha comparecido al fin ante su señoría. Cuentan las primeras crónicas que se quedó tan demudado al conocer que lo era por cuadruplicado, que lo único que se le ocurrió fue pedir un vaso de agua. De Emasesa, naturalmente, no de las de marca a que acostumbraba en los restaurantes para acompañarse las pinceladas al centro. Repuesto del susto, el geógrafo se mostró más bien filósofo, en concreto socrático ateniense, al sostener: “Yo sólo sé que no sé nada”. El valido ha confesado ante la magistrada que él ni daba instrucciones en la Gerencia, ni sabía de expedientes, ni ná de ná. Osea, que lo único que sabía como gerente de Urbanismo era cobrar. Para eso era un lince: 170.000 euros por no tener ni p..ajolera idea.
Bela Guttman fue un exitoso entrenador, equivalente en su época a Mourinho o Guardiola hoy. Hizo campeones a equipos de diferentes países y forjó al gran Benfica de Eusebio, ‘la perla negra’, con el que ganó sendas Copas de Europa al Barcelona de Kubala y al Real Madrid de Di Stéfano. Pese a su hoja de servicios, su mezquino presidente no le renovó el contrato y entonces lanzó una maldición: “Sin mí, el Benfica no ganará una copa europea en los próximos cien años”. Desde entonces ha pasado medio siglo, el Benfica ha disputado varias finales y la maldición se ha cumplido: ha perdido todas. Rafael Moneo es uno de los más laureados arquitectos del mundo. Catedrático, doctor honoris causa por numerosas universidades, premio Pritzker y Van der Rohe….Pese a su historial, en 1999 un mezquino Monteseirín le tumbó el nuevo Ayuntamiento que para Sevilla había proyectado en el Prado. Desde entonces, allí han intentado alzar desde un hotel a la Biblioteca universitaria, pero nada, todo se viene abajo. Para mí, sobre ese sitio pesa una maldición, la maldición de Moneo.
No hay manera de librarse de él. Tras 12 años chupando cámara es hasta lógico que Monteseirín sufra un síndrome postraumático. Va proclamando en plan llanero solitario que él no sólo ha gobernado (¿?) más años que cualquier alcalde en Sevilla, sino que además lo ha hecho “sin doblegarse ante nada ni ante nadie”. ¿Recuerdan cuando se doblegó ante el PSOE y la Junta en el tema de la fusión de las Cajas y votó en una asamblea cajeril lo contrario de lo que había defendido en el Ayuntamiento? ¿Recuerdan que votó cinco veces a favor del parking subterráneo en la Encarnación tras doblegarse ante sus socios del PA, como se doblegó por el caso Bazar España? ¿Recuerdan que no sólo no recuperó el dominio público de la margen derecha del Guadalquivir sino que prorrogó las concesiones a los clubes privados tras doblegarse ante lo que previamente consideraba poderes fácticos? ¿Para qué seguir? El (ex) me recuerda ya a aquella novela de Antonio Burgos, cuyo protagonista acabó hablando solo en la esquina de un bar y creyéndose sus propias mentiras: el contador de sombras.
Espadas ha anunciado que presentará en el Pleno un plan de choque contra el paro basado en pedir: 1) compensaciones para las familias que han agotado todas sus prestaciones, “casas donde no entra ningún salario”; 2) contratos para personas en situación de emergencia social en barrios donde el Presupuesto Municipal (el que hizo Monteseirín, el de las ‘setas’) ha contado con menos recursos. Sin embargo, cuando atacó a Zoido por la falsa noticia del desmantelamiento del Cecop, dijo que el ahorro de 700.000 euros que habría supuesto la medida ‘fantasma’ no estaba justificado en términos de austeridad. ¿Sabe Espadas cuánto cobra un parado que haya cotizado prácticamente lo máximo a la Seguridad Social durante 30 años? Mil euros/mes en números redondos. Así que con el dinero que teóricamente se iba a ahorrar en el Cecop habrían comido no ya 700 familias de otros tantos desempleados, sino hasta el doble. Que no olvide Juan Espadas que toda austeridad municipal -porque muchos pocos ahorros hacen un mucho- está más que justificada en la Sevilla de los 70.000 parados.
Como esos parlamentarios que hacen en las Cortes preguntas al Gobierno de la nación basándose únicamente en recortes de prensa sin preocuparse de su verificación previa (¿será ése también su caso en el Senado?), Espadas ha tratado de montarle la primera escandalera al nuevo alcalde a cuenta de la posible limitación del Cecop a los grandes eventos de la ciudad, supuesto que ha calificado como “el primer error de Zoido”. Pues va a ser el primer error del líder de la Oposición, porque el regidor del cambio tranquilo ha dicho tan ídem que no hay caso y que lo único que han cambiado en el Cecop ha sido a su director, nombrado ‘in illo tempore’ a dedo por Monteseirín. Esto le pasa a Espadas por arrimarse demasiado al brigada Rafael y desconocer su innata capacidad para la intriga, que tanto han soportado los plumillas. Y aunque fuera el Cecop el coordinador o dejara de serlo en beneficio de los guindillas, a los ciudadanos esas luchas internas de poder nos traen al pairo. Como decía Deng Xiao Ping, gato blanco o gato negro no importa, siempre que cace ratones.
De toda la vida, a las telas con sus fajas de refuerzo en forma de cuadros, donde iban cosidas las anillas a mano con hilo de cáñamo para su desplazamiento por medio de alambres galvanizadas, se les llamaba ‘velas’, no ‘toldos’, porque este método de defensa contra el sol y de artificial creación de sombra se inició, según la tradición de padres a hijos, con el reciclaje de antiguas velas de los barcos que surcaban el río Guadalquivir. Pues bien, si hoy, festividad del Corpus, los sevillanos alzan sus ojos al cielo al pasear por el Centro o yendo a la procesión, verán que, como ha dicho el nuevo delegado de Fiestas Mayores, sólo hay colocados dos ‘toldos’: uno en la Plaza de San Francisco y otro en la de El Salvador. ¿Cuál es el motivo, pese a que ya estamos en verano y con una primera una ola de calor? Urbanismo, el departamento municipal encargado habitualmente de darle sombra a las calles del casco antiguo, no tiene ni un euro. Si este Jueves brilla más que el sol es, aparte de por la tradición religiosa, porque Monteserín ha dejado Sevilla a dos velas.