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El centro

Al socaire de la polémica sobre las setas, el dilecto urbanauta Javier González-Cotta hacía esta pregunta: “¿Resulta casual que el centro geográfico de Sevilla sea siempre el centro de la polémica?”. Es cierto que a la vera de la Encarnación, en la antigua calle de la Venera, hoy José Gestoso, se suele situar el centro de Sevilla, pero no se trataría del centro estrictamente geográfico, sino del centro del centro, valga la redundancia. El centripetismo sevillano (Monteseirín dixit) es tal que seguimos sin percatarnos de que hace años que el centro geográfico no está ya en la Encarnación, como el centro de España no está en la Puerta del Sol de Madrid por más que allí hayan pintado el kilómetro cero, sino probablemente en el Cerro de los Angeles, 10 kilómetros más al Sur, ya en término de Getafe. ¿Cuál es el verdadero centro geográfico de Sevilla? ¿La Gran Plaza? ¿Los Arcos? Sería bueno resituar las coordenadas geográficas, porque hasta cambiaría nuestra mentalidad saber que el corazón de Sevilla probablemente esté ya en un barrio y no en el casco antiguo.

Delitos ‘vistosos’

Un hombre de 40 años ha sido detenido como presunto autor de 18 robos con violencia e intimidación por el procedimiento del “tirón” y del “semaforazo” en el entorno de la Avenida de Andalucía y de la Ronda del Tamarguillo. ¿Desde cuándo no leíamos una noticia de esta guisa en Sevilla? De golpe y porrazo nos ha retrotraído a la ciudad de los años 80, donde estas prácticas delictivas estaban a la orden del día y los periódicos publicaban consejos sobre cómo llevar el bolso por el interior de la acera para no sufrir un tirón o no dejarlo sobre el asiento delantero del coche. En aquellos tiempos, un concejal de cuyo nombre no quiero acordarme, para tratar de rebajar la alarma ciudadana y de los consulados a sus turistas pronunció una frase que se hizo famosa: no es que en Sevilla hubiera muchos delitos, sino que eran “muy vistosos”. La Policía reconoce ahora que se están incrementando en las últimas semanas “tirones” y “semaforazos”, como antaño. ¿Serán los efectos de la crisis? El caso es que vuelve a hablarse de “puntos negros” de la delincuencia en Sevilla.

Cajón de sastre

Nos lo dijo Pérez, no el que estaba de vacaciones en Mallorca, sino el de guardia en el palomar del Ayuntamiento, donde anidan los gavioteros del PP. Curro Pérez, el portavoz adjunto de Zoido, ha dado en el clavo al definir a la Empresa Municipal de la Vivienda como el cajón de sastre de Monteseirín: “Que Fibes no sale y se atasca, ahí está Emvisesa para promover un Palacio de Congresos; también para resolver el pabellón de la Paz, centros de salud que tendría que construir la Junta, centros cívicos y hasta un campo de césped artificial”. ¿Y las VPO, que por definición son el objeto social de la empresa municipal? Pues cada día menos, porque por mor de la falta de créditos y tal y que cual han puesto tan alto el listón de las exigencias que los 90.000 demandantes de pisos de antaño han quedado reducidos a 8.000. Así Emvisesa tiene la coartada para distraerse con los encargos de Monteseirín en vez de pensar en viviendas para los sevillanos. En Emvisesa se incumple a la perfección aquella máxima que dice: ‘que el objetivo secundario no te desvíe del principal’.

Arboricidio

¿Recuerdan la que se lió cuando el (sin) alcalde cortó árboles de la Puerta de Jerez, la Avenida y la Plaza Nueva por el tranvía y la peatonalización? Hubo hasta un cruce de denuncias entre el otro valido del (sin), que luego tomó las de Villadiego a Abengoa mientras juraba fidelidad eterna a Monteseirín (si sería falso), y los ecologistas por un quítame o déjame unos plataneros de Indias. Alfredo no es el único arboricida. ¿Qué me dicen de Griñán? Le han puesto la lupa en San Telmo desde al mármol (que si era de Macael o de Carrara) hasta las lámparas (que si costaban 8.000 euros), pero nadie ha  protestado por lo más evidente, señal del nuestro escaso sentimiento ecologista de la vida: los árboles. Sí, ¿dónde están los laureles troncopiramidales que jalonaban toda la fachada del Palacio después de que doña Sole (Becerril) se cargara los plataneros con el falso argumento de una plaga y con tal de que luciera más la portada de Leonardo de Figueroa? Griñán ha hecho un nuevo arboricidio a la vista de todos y nadie se ha percatado. Así de ciega es Sevilla.

Zapaterazo

A raíz de la aprobación de la reforma laboral de Zapatero, que está adelantando a Aznar por la derecha sin que nadie dentro del vehículo del PSOE diga ni ‘mú’ sobre el cambio de la doctrina socialista por el que asintió a aquello del “no nos falles” (con a) y la pérdida de la ‘O’ de ‘Obrero’ en las siglas , hemos podido leer en el periódico este titular: ‘Despido barato con sólo prever pérdidas’. Para mí que Zapatero está aplicando ya el Decretazo en política, pues no en vano se quiere cargar al candidato socialista en Madrid, Tomás Gómez, en previsión de la mayor pérdida posible para un partido: la derrota en las urnas Extrapolando el Zapaterazo a Sevilla, el Decreto pone en manos de Viera y de Griñán el mejor instrumento posible para cepillarse de una vez por todas a Monteseirín de la Alcaldía, pues su continuidad en el cargo para organizarse viajes exóticos con Marchena & Cía. a Turquía, Brasil y Suráfrica y sus dispendios en las setas y a costa del PGOU es previsión garantizada de las mayores pérdidas de votos para el PSOE en la próxima cita electoral.

Siete Puertas

Recordarán que Manuel Rey, el delegado de Urbanismo inventor de las pastillas Macabeo, se sacó de la chistera un estudio en la línea del innombrable (para Monteseirín) Emilio Carrillo en que cuantificaba en ‘cienes’ y ‘cienes’ de miles de millones y de empleos el impacto económico de las setas de la Encarnación. Pues menos lobos. El centenario comercio de ‘Las siete puertas’, uno de los teóricos beneficiarios del Parasol sin Metro(pol), ha hecho honor a su nombre y nos ha dado con la puerta en las narices. Vamos, que ha echado el cierre. Su propietario  culpa de su desgracia a las setas del cuento de la lechera del (sin) alcalde. Dice que en vez de ser el  “balón de oxígeno” para el comercio prometido por el Ayuntamiento, el Parasol ha convertido el área de la Encarnación “en un desierto”. ¿Ven cómo va a ser verdad que Sevilla acabará siendo similar al desierto de Tucson, en Arizona, conforme al augurio de los meteorólogos? El pronóstico le va a venir de perlas a Monteseirín, Marchena, Rey and Cía. La culpa no la tendrán las setas, sino el cambio climático.

Vaticinios

Torrijos ha vaticinado que, al contrario de lo anunciado por Monteseirín, las setas no estarán para el 31 de diciembre de este año sino, como muy pronto, para la primavera de 2011. El teniente del (sin) alcalde se ha amparado en el secreto profesional de los que viven del cuento de la política para no revelar sus fuentes “por deontología”, pero dice contar con información ‘top secret’ que avala su escepticismo “desde el sentido de la realidad, la responsabilidad y el conocimiento”. Ese es el problema. Torrijos entiende por terminar una cosa ponerle punto y final. Para Monteseirín, sin embargo, terminar algo es ponerlo a punto lo justo  para aparentar una foto inaugural en la que él aparezca como protagonista, aunque luego los albañiles se lleven meses e incluso años, como en la Avenida y calle San Fernando, cambiando losetas sobrepuestas o partidas y rematando las muchas puntadas sin hilo. Torrijos, en la más pura ortodoxia marxista, se atiene a la ‘real politik’. Monteseirín, un vendedor de motos averiadas, vive instalado en su particular ‘realismo mágico’.

‘Se vende’

Una copistería cualquiera de Reina Mercedes. Entra un cliente y, pidiendo perdón a los que aguardan  en la cola, hace una pregunta al encargado para ver si le merece la pena esperar: “¿Tiene carteles de ‘Se vende’?”. Respuesta tras el mostrador: “Pues se me han agotado, pero aún me quedan un par de ‘Se alquila’”. Agotados los ‘Se vende’. Hasta ese momento no tomo consciencia de la magnitud de la crisis: existe un mercado de cartelería industrial sobre venta de pisos cuyos dueños han quedado atrapados entre la hipoteca, el despido o la más pura voracidad especulativa, sin atender al consejo de que “el último euro que se lo gane otro”. Aún recuerdo la también verídica historia que me contaba un promotor: apenas instalar la caseta de obras y el cartelón de una promoción de viviendas se llegaron a pagar 3.000 euros ¡por ceder el sitio en la cola de los que iban a reservar pisos con el pago de una mera señal para luego darles el pase!. En muchas de esas viviendas vacías hoy cuelga el cartel de ‘Se vende’, como los que industrialmente se expiden en las copisterías.

Precipicio

Tras acordar Tussam  pedir un crédito de 12 millones de euros para pagar las nóminas, el (sin) alcalde ha dicho que estos problemas no son de hoy porque la empresa municipal  “siempre ha estado al borde del precipicio”. Monteseirín es un experto en manipular la historia. Tal como recordamos en su día, doña Sole (Becerril) puso a cero el contador de las pérdidas de Tussam antes del traspaso de poderes municipales a Alfredo, en 1999. Desde entonces, gracias a la política de barra libre con los sindicatos practicada por el (sin) y materializada en generosos convenios con subidas superiores al IPC en las vísperas de los Viernes de Dolores y de los lunes del ‘alumbrao’ de la Feria (Guillermo Gutiérrez dixit), Tussam ha acumulado 384 millones en números rojos, salvados sólo por la campana de las aportaciones extraordinarias municipales y de los créditos bancarios. Pan para hoy y hambre para mañana. Si, como dice Monteseirín, Tussam ha estado siempre al borde del precipicio, todos estaremos de acuerdo en que con él la empresa municipal ha dado un paso al frente.

Tucson

Conocemos Arizona por las películas del Oeste: esos áridos paisajes de tierras rojizas como el Cerro Colorado de Riotinto, donde la NASA busca pruebas de la vida en Marte, y salpicadas por gigantescos cactus, los saguaros, que pueden superar los 10 metros de altura. Arizona hasta tiene su particular Riotinto: el antiguo poblado minero de Tombstone, donde también hubo su ‘Año de los tiros’ antes del 4 de febrero de 1888: el duelo en OK Corral, inmortalizado por Hollywood. Los hombres del tiempo predicen que por causa del calentamiento global Sevilla será en 2100 como Tucson, la capital de Arizona, sita al borde de un desierto. Con el fuego que está arrojando el Lorenzo estos días sobre nosotros no creo que haya que esperar 90 años de cambio climático. Sevilla es ya más hermana de Tucson que de Kansas City, porque allí sólo hay dos estaciones: el verano y la del ferrocarril. Decía Antonio Burgos que La Habana era Cádiz con más negritos, y Cádiz, La Habana con más salero. Pues Tucson es Sevilla sin Monteseirín ni Marchena, y Sevilla, Tucson con menos chumberas.