Archivo de la etiqueta: monteseirín

La ley del silencio

Un Elia Kazan redivivo podría ambientar otra versión de ‘La ley del silencio’ tanto en los muelles de Nueva York como en lo que rodea  al del mismo nombre que existe  en Sevilla, donde impera una  ley similar gracias a la cobardía colectiva de una sociedad que adora el oro del becerro aun a costa de perder la dignidad y vender hasta el alma. Y, como dijo Cristo, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? Dos sevillanos, el catedrático Luis Rull y el ingeniero Luis Eusebio León, han demostrado tener alma y dignidad al irse directamente a su casa antes que seguir en una tertulia radiofónica donde censuraron sus comentarios sobre el viaje de lujo de Monteseirín y Marchena a Turquía después de que el valido, el mismo que fue premiado por la Asociación de la Prensa (¡qué gran ojo clínico!),  actuara a golpe de teléfono para acallar las voces críticas. La emisora así llamada lo  (sobre)entendió perfectamente: o mordaza de silencio o corte de ciertos fluidos municipales. Es una variante del principio de McLuhan: el telefonazo ya  es el mensaje.

Colegas

Reza la noticia que el alcalde viajó a Turquía a gastos pagados en un avión privado invitado por un empresario en busca y captura, a través del Boletín Oficial de la Provincia, debido, nunca mejor dicho, a que  adeuda el ‘sello’ de dos coches, incobrables al carecer de fondos en las cuentas intervenidas. Aquí sólo pagamos los de siempre. Recuérdese que también Monteseirín estuvo reclamado en el BOP por pasar olímpicamente de pagar el ‘sello’ del coche durante la tira de años y que si se puso al día fue por un hecho casual. En una visita a la Delegación de Hacienda  en época de Carmelo Gómez le hicieron una demostración de los avances informáticos municipales. Por curiosidad pidió que teclearan su nombre y se quedó lívido: la pantalla escupía datos y más datos sobre su morosidad. Volviendo a la crónica periodística, decía: “el Ayuntamiento buscaba al moroso mientras el alcalde viajaba a su lado”. Tanto monta, monta tanto: a la vista de los antecedentes de uno y otro, ¿acaso no podía decir el empresario lo mismo de Monteseirín? Dos colegas volaron juntos.

‘Up in the air’

Tal como recordamos antes de que se consumara su defenestración por Griñán mediante el teletipo de Europa Press,  Monteseirín ya era visto dentro y fuera del PSOE como un ‘pato cojo’. La prensa norteamericana acuñó esta  metáfora  animalística (‘the lame duck’) para definir el síndrome que afectaba a los presidentes que no podían optar a la reelección porque se hallaban en su último mandato.

Los presidentes que dejarán de serlo a plazo fijo pierden mando e influencia porque el resto de los políticos dejan de tenerlo como referente y se reorientan en función de los posibles candidatos a la sucesión. Como reacción, los inquilinos de la Casa Blanca con fecha de caducidad empiezan a pasar olímpicamente de todo porque ya no van a ser penalizados electoralmente.

Y ésta, justamente, es la posición en que se encuentra Monteseirín: el ‘pato cojo’ amortizado por el PSOE y que ha decidido pasárselo lo mejor posible en el año que le queda como alcalde. Y una de las formas en que mejor se lo pasa Monteseirín es viajando a costa del contribuyente o por invitación.

CUALQUIER PRETEXTO

Sólo en los últimos 16 meses, el regidor sevillano ha hecho catorce viajes al extranjero detectados por la prensa, en los que ha dado el equivalente a casi una vez y cuarto la vuelta al mundo: 47.141 kilómetros.

Con la excusa de la promoción turística, cinematográfica, deportiva o lo que se tercie de Sevilla, se ha escapado a ciudades como Nueva York (presentación de la Bienal de Flamenco), Zúrich  y Múnich (acompañando a la Sinfónica, aunque los melómanos locales dicen que no lo ven nunca en un concierto en el Maestranza), Bruselas (congreso de movilidad sostenible: lo que más le gusta a Alfredo, la movilidad), Katowice (a ver la final del Eurobasket, por aquello de la subsede para Sevilla), Londres (se encalomó al séquito de Griñán al World Trade Market, aunque eso no le evitó la defenestración o, quién sabe, acaso hasta la aceleró), Bochum (los premios de Cine Europeo como coartada), Nápoles (siempre hay un congreso en el que parece inexcusable su presencia y éste sobre ciudades mediterráneas -¿por qué entonces Pierre Chanu escribió su monumental ‘Sevilla y el Atlántico’?- le inspiró su carta de despedida a los sevillanos, si bien luego se arrepintió conforme al lema que popularizó en TVE el humorista Joe Rígoli: “Yo sigo”), París (la Bienal de Flamenco bien vale ese sacrificio del viaje a la ciudad de la Luz) y otros.

Ahora se anuncia su viaje a Río de Janeiro, el undécimo transoceánico en su  mandato. Monteseirín es como el Ryan Bingham  -encarnado por George Clooney- de la película ‘Up in the air’, cuya meta era volar 10 millones de millas para obtener la tarjeta ‘gratis total’ de por vida. A diferencia de Bingham, un experto externo y sin alma a la hora de recortar plantillas, Alfredo es un experto en incrementar la del Ayuntamiento (130 nuevos contratos este año) y los gastos de personal (5,2 millones de euros más) pese a la crisis.

BORBOLLA, EN PAÑALES

Y entre el último viaje conocido, Tánger, y el próximo, Río, el esperpento del vuelo secreto a Turquía con Marchena y el cónsul honorario turco que a la par es importador de tuberías como las que se usan en las obras que licita Emasesa, un vuelo destapado por el colega Alberto García Reyes, el cual ha hecho honor a la definición de qué es periodismo: aquello que no le interesa al Poder que se sepa.

Monteseirín ha dado ya tres versiones contradictorias  de un viaje que ocultó a sus ediles con la mentira (¿cuántas ya?) de que se ausentaba por unos días de Sevilla con su familia. Tras la trola, él  y su valido se largaron  a Turquía en un jet privado cuyo vuelo ha costado  37.000 euros, se alojaron en Estambul en plan lujo asiático en un hotel de cinco estrellas cuya suite vale al menos un 25% más que la habitación más cara del Alfonso XIII y se dieron un homenaje en un restaurante turco que se precia de servir ‘la sinfonía del marisco’, en sintonía con la predilección del mandamás de Emasesa por las pinceladas al centro. Y pensar que en otros tiempos  se formó  un escándalo en Sevilla por que Borbolla degustó unos langostinitos en París…..

¿QUIÉN PAGÓ LA FACTURA?

El cónsul-importador de tubos y viceversa dice que el viaje lo organizó el Consulado por invitación del primer ministro turco para que Emasesa exportara tecnología a su Ministerio de Medio Ambiente. El alcalde dice ahora que no era un viaje institucional, sino comercial. Si tal era, ¿por qué en secreto y no se aireó como un gran éxito suyo  al ser invitado a exportar ‘software made in Sevilla’? Si era institucional para vender informática de Emasesa al Ministerio de Medio Ambiente, ¿por qué ya en Turquía  visitaron la fábrica de tubos, si según el cónsul que los importa, su firma ni ha tenido en el pasado, ni tiene en el presente, ni tendrá en el futuro relación contractual con Emasesa?

Si era una misión comercial de la empresa municipal, ¿por qué los turcos, supuestos compradores de un mero programa informático, han corrido teóricamente con los gastos a cuerpo de reyes de los vendedores  y qué pintaba en un jet privado el cónsul, si jamás de los jamases su empresa tuvo, tiene ni tendrá relación con Emasesa?

Y ¿por qué Monteseirín y su valido hicieron escala en Mallorca para no dejar huella del vuelo a Turquía, se montaron en un coche de espaldas para no salir en las fotos y se fueron pitando de San Pablo por puerta distinta a la de Autoridades?

Sólo obra así quien tiene mala conciencia.

De espaldas

La Audiencia se ha opuesto a la liberación de José Pardo, condenado por el caso de las facturas falsas, y a la sustitución de sus penas de cárcel por una multa o por trabajos comunitarios esgrimiendo su trayectoria delictiva, su peligrosidad y la falta de estímulos reinsertadotes. Con gran ojo clínico, el periodista subraya el hecho escandaloso de que una persona con cuatro condenas por coacciones, cohecho, hurto y conducción bajo la influencia del alcohol fuera escolta de Monteseirín en la campaña de 2003. Más escandaloso aún fue que, tras estallar el caso, el (sin) alcalde negara que conociera siquiera a Pardo, pese a que lo sacaron con él en la portada de un periódico en foto tomada, creo recordar, en un mitin en Bellavista. Allí Pardo hasta se enfrentó con taxistas cuando iban a tirarle huevos al alcalde. Reparen en la metáfora: el escolta se enfrentó a los huevazos de los taxistas y el (sin) no tuvo h…. de reconocer la condición de  Pardo, y luego se hizo el loco con José Antonio García. Alfredo siempre da la espalda a los que le guardan la suya propia.

La excelencia

Sevilla fue ayer noticia en los telediarios no por otro sórdido crimen en Los Pajaritos o por el rocambolesco viaje de Monteseirín a Turquía, sino por la comparecencia ante los medios de Rafael, convertido en el décimo hombre del mundo beneficiario de un trasplante facial, y del equipo médico que ha hecho realidad este milagro de la cirugía: más de cien doctores de quince servicios diferentes que lo intervinieron durante 30 horas. Todo en esta historia nos reconcilia con el género humano en medio de la mezquindad y mediocridad imperantes: la generosidad de la familia del donante; la impresionante pericia de los médicos en la reconstrucción del rostro deformado, y el supremo valor del paciente trasplantado -cuyo caso de neurofibromatosis nos recuerda el de Joseph Merrick en la película de David Lynch- al  aparecer ante las cámaras para mostrar su gratitud y promover las donaciones. Ahora sólo falta que las instituciones premien esta excelencia médica con alguna de esas medallas que habitualmente otorgan al mundo del artisteo. Sevilla es mucho más que folklore.

Sin alcalde

El (sin) alcalde y su  valido montaron un numerito en el aeropuerto para esconderse de la prensa tras su viaje ‘secreto’ a Turquía. Previa escala en Mallorca  para despistar, esperaron a pleno sol en medio de la pista para subirse a un coche a pie de escalerilla y acabaron huyendo por la puerta de ‘Mercancías’. Toda una metáfora de la última etapa de Alfredo: quien  ha mercadeado con su partido para que le garantizaran otro cargo a cambio de plegarse al ‘aparato,’ sale de San Pablo ocultándose de los fotógrafos y por la zona de carga y descarga en vez de por la puerta de Autoridades, muestra evidente de su pérdida de dignidad y de valor. Hasta habría resultado indiferente que no le hubieran descubierto en el ‘jet’ privado y que nos hubieran colado la trola de que se iba con la familia en vez de con su fontanero de confianza. Según su gabinete, Sevilla habría estado sin alcalde. Osea, que habrían coincidido la Sevilla oficial y la Sevilla real, porque la ciudad sin alcalde y sin presupuestos lleva tiempo a su aire, volando sola  con el piloto automático.

SE-30

El alcalde ha recurrido a otro de sus habituales señuelos relacionados con el tráfico para entretener a los sevillanos con un nuevo debate: reducir la velocidad de circulación desde los actuales 50 kilómetros/hora a  30, en línea con lo que ya hace  Barcelona, habitual espejo en que se mira un Ayuntamiento con complejo de inferioridad y que se limita a copiar lo de fuera sin analizar las circunstancias específicas de cada uno, como hacían aquellos japoneses del anuncio al disparar su cámara fotográfica sobre todo lo que veían al grito de “¡Imital!”.

Monteseirín aboga por reducir la velocidad en  calles con un solo carril, tramos con más accidentes, carriles laterales de las grandes vías y hasta en zonas con un sentido único, como la Ronda y  Luis Montoto. La casuística es tan amplia que prácticamente no hay lugar a la excepción, por lo que la medida sería aplicable en toda la ciudad.

Subliminalmente, el alcalde utiliza de forma oportunista el reciente y trágico accidente en el Paseo de Colón, causado por un temerario bebido y de madrugada, para deslizar que el objetivo de su nueva vuelta de tuerca a los automovilistas es incrementar la protección de los peatones (tienen reservadas las aceras) y de los ciclistas (tienen reservados sus propios carriles) y que su impacto será mínimo: “En un trayecto medio de 15 minutos, el límite de 30 Kms./hora –ha dicho Monteseirín- sólo supone un minuto más en la duración del trayecto”.

CALCULOS ERRONEOS

A diferencia del alcalde, sus concejales y demás políticos que van en coche oficial y hasta con patrullas de motoristas abriéndoles el paso cuando lo creen necesario, quien suscribe es viandante,  usuario habitual de Tussam y poco dado al automóvil, pero todo ello no significa que me trague a pie juntillas los argumentos de Monteseirín en su cruzada contra los conductores.

Por ejemplo, su tesis de que una velocidad de 30 Kms./hora sólo supone un minuto más en un trayecto que se cubre habitualmente en un cuarto de hora me parece errónea. Aunque a los de Letras no se nos dan bien los números, tirando de calculadora podemos llegar a otras conclusiones.

A una velocidad de 50 Kms./hora, se recorrerían 833 metros cada minuto, luego en 15 minutos se cubrirían 12.495 metros en números redondos.

A una velocidad de 30 Kms./hora se recorrerían 500 metros cada minuto, luego en 15 minutos se cubrirían 7.500 metros.

La diferencia entre viajar a 50 Kms./hora y hacerlo a 30 Kms./hora es dejar de recorrer 4.995 metros cada periodo de 15 minutos.

Como a 30 Kms/hora se necesita un minuto para recorrer 500 metros, la repercusión de pasar de 50 Kms./hora a 30 Kms/hora es de diez minutos más para recorrer la misma distancia, y no sólo de un minuto como dice el alcalde.

Y MAS OBRAS

El tiempo es dinero. Imaginen la repercusión económica que tendría el plan de Monteseirín para el transporte (paquetería, mensajería, carga y descarga….) y el comercio si por cada actual cuarto de hora se necesitaran diez minutos más en realizar el mismo servicio con los motores quemando combustible. Al igual que en el Parlamento  se exige que cada nueva ley incorpore una memoria sobre su financiación, cada ocurrencia de Monteseirín debería ir acompañada de un estudio de costes, como ahora es preceptivo el previo de impacto ambiental.

El Consistorio también ha dejado caer que no bastará con llenar las calles de  nuevas señales de prohibición, con el consiguiente coste de retirada de las viejas y de  instalación de las nuevas, sino que harían falta más obras para implantar medidas restrictivas, que podrían comprender ensanchamiento de aceras, bandas sonoras, badenes artificiales, pasos sobreelevados, etcétera, etcétera  (más y más dinero).

La ciudad tiene un sistema arterial en que parece lógico que en vías de penetración, rondas y grandes avenidas se circule a 50 Kms./hora, que tampoco p

La caseta de Feria de Adán y Eva

El PSOE usó en el último Pleno el libro de estilo de Monteseirín: enmerdarlo todo para  tapar sus escándalos. Lo hizo desde con el impago del sello del coche hasta con el desalojo de los chabolistas de Los Bermejales, y la caseta de Feria no iba a ser excepción, sino la regla. Fran Fernández se remontó hasta una supuesta irregularidad de los padres del pepero Goro Serrano. Si le hubiera hecho falta habría llegado hasta Adán y Eva, aunque en nada habría cambiado la naturaleza del asunto: Mir se apropió de la caseta de las limpiadoras. El mensaje socialista era claro: todos somos iguales ante la desvergüenza. ¿Dónde, pues, la pretendida superioridad moral de la izquierda? En vez de expulsar a los inmorales, al margen de lo que haga la Derecha, el PSOE los cobija. ¿Es éste el partido de Pablo Iglesias? Lo peor fue ver que Fran Fernández no trataba de depurar responsabilidades, caiga quien caiga, sino que ofrecía al PP un oscuro pacto de silencio. Nunca como en este Ayuntamiento llegó a un nivel más bajo la Democracia, que por definición significa transparencia.

Por tuberías y a ver al sultán

El (sin) alcalde y su valido  han sido descubiertos viajando en avión privado, que habría costado 37.000 euros del ala, hasta Turquía por el interés más desinteresado del representante  de una multinacional turca de tuberías que aspira a colocarle a Emasesa más estructuras tubulares que Mike Oldfield. Pillados con las manos en el asa (de la maleta), desde el Consistorio dijeron que el (sin) se había ido con la familia. Osea, que entonces había  más gente en el avión de válvula. El fontanero mayor, por su parte, dijo que han viajado no de gañote o con gastos pagados por la multinacional que unta de grasa las juntas de las tuberías para que ensamblen bien, sino invitados por el Gobierno turco y que era un secreto para no estropear un negocio a Emasesa. Si el viaje era oficial y bueno para Sevilla, ¿para qué urdir el cuento chino de la excursión familiar y ocultarlo? Si era oficial, ¿por qué han ido en jet privado y quién lo ha pagado? Y si era privado, ¿qué hace el alcalde dejándose querer por un contratista?  Esto huele a tráfico de…. tuberías, naturalmente.

Troncoso al cuadrado

Tussam es el nuevo frente de batalla entre los oficialistas de Viera y los críticos de Monteseirín. ¿O es que pensaron que la guerra había terminado? Aunque oficialmente un bando ha sido declarado vencedor, el otro no se resigna y de vez en cuando da un golpe de mano o realiza un sabotaje. Pronto hará falta un manual para saber moverse por este terreno sembrado de minas, porque tras reclutar el (sin) alcalde a su excolega de San Juan y afín al sector turborrenovador como vicepresidente de los autobuses, ahora resulta que hay dos Troncoso en el Ayuntamiento: Juan Antonio Martínez Troncoso y Juan Ramón Troncoso. ¿Quién es Troncoso ‘el bueno’ y quién es Troncoso ‘el malo’? ¿Y si se llama a uno por teléfono y por confusión ponen con el otro y se le habla al segundo como si fuera el primero, y se acaba metiendo la pata hasta el corvejón al echarle un piropo al (sin) alcalde pensando que el susodicho es el de la facción ‘M’ pero  resulta que es el de la facción ‘V’, o viceversa? A este paso, para moverse por la Casa Grande va a hacer falta pedir  santo y seña.