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Paradojas en la Casa Grande

Los 5.459 funcionarios municipales o miembros del personal laboral del Ayuntamiento observarán a partir de este mes la paradoja de que mientras sus emolumentos brutos serán reducidos en 6.500 euros/año en el caso de los sueldos más altos y en 81 euros en los más bajos, pero todos entre un 0,06% y un 10,55%, los 4.000 empleados de las empresas municipales -y entre ellas las sostenidas artificialmente con sus propios impuestos y los del resto de sevillanos, como Tussam y Lipasam- escapan al tijeretazo general.

Mucho antes de que lo dijeran el secretario y el interventor municipales en un dictamen jurídico, los comités de empresa de las ruinosas Lipasam y Tussam ya advirtieron de que sus convenios colectivos les blindaban ante cualquier intento de recorte, de ahí que ni siquiera respaldaran la convocatoria de huelga de los funcionarios en protesta por el Real Decreto sobre rebajas salariales para reducir el déficit de las Administraciones.

INSOLIDARIOS

El secretario y el interventor no han podido dictaminar otra cosa porque el artículo 37 de la Constitución es la garantía legal del derecho a la negociación colectiva y de la fuerza vinculante de los convenios, pero, tal como ha dicho Duran i Lleida, existen mecanismos para aplicar una flexibilidad sin caer en la inconstitucionalidad. La Junta también se ha encontrado con este problema e intentó consensuar con los sindicatos una modificación de los convenios para que todos compartan solidariamente los sacrificios de la crisis.

Ante el rechazo sindical a apretarse el cinturón en las empresas públicas, Griñán ha anunciado una reducción en las transferencias,  para que aquéllas se vean obligadas a recortar las nóminas y, además, la desaparición de la mitad de las sociedades de la Junta.

La insensibilidad sindical en las empresas del Ayuntamiento no puede justificarse con el argumento de la defensa del poder adquisitivo -esgrimido por el comité de empresa de Tussam- para seguir parapetándose en el blindaje de los convenios y no compartir los recortes aplicados a funcionarios y  personal laboral.

NUEVE AÑOS DE VACAS GORDAS

Un estudio comparativo de la evolución del coste medio por empleado de Tussam y del IPC desde el año 2000 (primero en que se aplica la política de Monteseirín, que accedió a la Alcaldía en el verano de 1999) al 2009 revela que sistemáticamente los sueldos en Tussam suben más que la inflación, luego no ha habido pérdida de poder adquisitivo, sino todo lo contrario.

Si se toma el año 2000 como base 100, en 2003 el IPC era 110 y los sueldos de Tussam, 120. Tres años más tarde, en 2006, el IPC acumulaba una subida del 20% (base 120), y los salarios cerca del 40%. Y el año pasado, el IPC rozaba el 128 y los emolumentos en la empresa de autobuses el 157. La conclusión es obvia: en Tussam los sueldos han subido un 29% más que la inflación en nueve años.

Este factor ha sido la causa/consecuencia de la ruina de la empresa, que acumula 136 millones de déficit y ha cerrado 2009 con una pérdidas de 52,2 millones de euros, tras gastar más de 65 en personal. Si en el año 2000 el Ayuntamiento inyectaba 25 millones para salarios, ahora aporta 61 millones. Tres cuartas partes de los costes de Tussam son salariales y la empresa está en la quiebra, pero ni aun así, ‘motu proprio’, los sindicatos aceptan ningún tipo de sacrificio y siguen exigiendo que los contribuyentes sevillanos afectados por el ‘tijeretazo’ general y con sus sueldos menguados a fin de mes les mantengan su estatus. Es la paradoja de Tussam.

LAS TRES ‘MARÍAS’

“Desgraciadamente tenemos que afrontar los recortes, los mismos que están afectando a todos los teatros, pero las rebajas sólo afectarán al número de espectáculos, nunca a su calidad”. Con estas palabras, la directora gerente del teatro de la Maestranza, Remedios Navarro, presentó hace unos días la próxima temporada lírico-musical en Sevilla, donde se ha pasado de programar 129 representaciones en el escenario del Paseo de Colón a tan sólo 88, y donde el teatro y la Real Orquesta Sinfónica verán reducidos sus presupuestos en un 18% y en un 20%, respectivamente.

La estimación es que la Sinfónica pasa de disponer de un millón de euros anuales a 800.000 –el Ayuntamiento aporta el 50%- , y que el Maestranza tenía un presupuesto de unos 4.900.000 euros y se queda con 4 millones –aquí la aportación municipal es del 25%-. El tijeretazo municipal a la cultura  de la ciudad ha seguido por el Lope de Vega, al que pasa de aportar 500.000 euros anuales a 400.000 (un -20%). Sus programadores confían ahora en la respuesta del público para equilibrar gastos.

CON PÓLVORA CIUDADANA

Así pues, estos tres grandes símbolos de la cultura en Sevilla exigen en conjunto una aportación de dineros públicos de 1,2 millones de euros. A los pocos días de darse a conocer esta merma en el apoyo municipal a estas instituciones, la Junta General de DeSevilla Uno Televisión, la sociedad del Ayuntamiento que gestiona Giralda televisión, acordó solicitar al Consistorio una aportación de otros dos millones de euros de dinero público para compensar las pérdidas de explotación de los primeros meses del canal propagandístico de Monteseirín, que arrancó con 5,5 millones de euros.

Osea, que de momento el coste del canal municipal para el año en curso asciende ya a 7,5 millones de euros, 6,25 veces más de lo que suponen al erario público la ROSS, el Maestranza y el Lope de Vega juntos.

No hay tijeras para la ‘caja tonta’ del alcalde.

El coche de San Fernando

Parafraseando a Raphael, hablemos del Metro, una vez más (y las que quedan). Sí, porque a medida que se conocen más detalles y Monteseirín y los técnicos dan sus argumentos para justificar una sola estación (Plaza del Duque) en el Centro, más de manifiesto se ponen sus contradicciones.

Tal como está diseñada la línea 2, el casco antiguo tendría una estación en Plaza de Armas, distante  unos 625 metros de la Plaza del Duque; otra aquí, y la siguiente en José Laguillo, sita a unos 1.250 metros de la anterior. Según los técnicos de la Junta, dos estaciones a un kilómetro –es un kilómetro y cuarto- no es ninguna locura, sino lo más lógico, porque es la distancia media entre las paradas del suburbano de Madrid.

Aplicando el razonamiento de la Junta, en los 1.250 metros del trazado del tranvía entre el Prado y la Plaza Nueva sobran las paradas de la Puerta de Jerez y la del Archivo de Indias. Y si sobran dichas paradas, ¿no sobra el tranvía entero?

Y  con tal tesis carece de sentido que las paradas de autobús de Tussam disten entre ellas de 150 a 200 metros: los autobuses deberían parar sólo una vez cada 1.000 metros, porque el punto intermedio entre paradas quedaría a 500, distancia que habría que recorrer a pie (ancianos, mujeres y niños incluidos).

ARGUMENTOS-TRAMPA

Invocar la distancia media del Metro en Madrid es un argumento-trampa. No es lo mismo tomar como referencia el suburbano por el extrarradio o la Casa de Campo que por el Centro de la capital, donde no se detiene cada kilómetro, como puede comprobarse por un plano y sé por experiencia tras cinco años en la Complutense.

Los técnicos arguyen que, salvo los vecinos de la Alameda, la población del Casco Antiguo tendrá una parada a entre 500 y 600 metros, esto es, “a poco más de 5 minutos a pie”.

El ser humano medio puede recorrer de 4 a 5 kilómetros a la hora (véase la preciosa ‘Aritmética recreativa’, de Yakov Perelman, para amar las Matemáticas en vez de odiarlas), lo que significa un ritmo de 7 minutos 20 segundos cada 600 metros.

Al rebajar el tiempo a poco más de 5 minutos, la Junta presupone que los sevillanos son grandes atletas. Según esa ratio, la distancia entre el Prado y la Plaza Nueva se podría andar en 10 minutos. ¿Para qué entonces se ha gastado el alcalde 80 millones en el tranvía? Ahora necesita otra millonada para justificarlo obligando a los sevillanos a bajarse del autobús en San Bernardo y tomarlo allí si no quieren seguir a pie.

EL IMÁN DEL CENTRO

Los técnicos, al igual que Monteseirín –inventor del palabro ‘centripetismo’ para criticar lo que él llama “la pérdida del sentido de la medida sobre el Centro”- dicen no comprender el debate cuando la línea 2 es  la que a menos vecinos beneficia: 110.143, frente a los 170.094 en el entorno de la línea 3 y los 198.803 de la línea 4. El debate  es sobre el Centro por ser el elemento simbólico de la ciudad y por las mismas razones por las que la estación de Puerta de Jerez, su único acceso desde el suburbano, es la que más afluencia de viajeros registra de la línea 1 y en la que se baten records durante Feria, Semana Santa y resto de fiestas. Estos técnicos parece que todavía no se han enterado de que la mayoría de la gente, incluidos los millones de turistas, van al Centro pero no al extrarradio, por más poblado que esté.

El alcalde, con tal de pelotear a la Junta, insiste en que el Metro debe tener una sola parada, porque “más de una serían muchas en un tramo muy corto” y con una sola nos ahorraríamos los 74 millones de euros que costaría otra, dinero que podría invertirse en prolongar las líneas a Bellavista, San Jerónimo o Alcosa. Su tesis es perfectamente reversible: con los millones de las ‘setas’ de la Encarnación y los del tranvía, el Metro podría haberse extendido a toda Sevilla.

Y EN MEDIO, EL TRANVÍA

El nuevo vicepresidente de Tussam, Troncoso, ha tenido un rapto de lucidez al decir que hay que “repensar” el tranvía y paralizar su ampliación más allá del apeadero de San Bernardo hasta que la red de Metro esté definida. El Ayuntamiento quería  extender el trenecito (ojo, levantado todas las calles para eso, con lo que al caos de las obras del suburbano se unirían las del tranvía) a Santa Justa, la Encarnación y la plaza del Duque, pese a la escasa distancia entre esta última y la Plaza Nueva y solapándolo una vez más con el Metro. » Hablar del tranvía solo no tiene sentido, así que primero hay que definir el metropolitano», ha dicho Troncoso.

¿Qué sentido tiene, pues, haber tendido una línea de tranvía que discurre en superficie  por el mismo sitio que el Metro en subterráneo? Así se tira dos veces el dinero del contribuyente. ¿Qué diría el ministro de Fomento, que ha aplazado la construcción de nuevas autovías en los trazados donde ya existen autopistas de peaje, del tranvía de Monteseirín, que duplica el Metro de la Junta?

Y el alcalde anuncia que el Ayuntamiento no alegará al proyecto del Metro por coherencia política, tras haber pactado el trazado con la Junta. Osea, que le parece bien que se ocupe parte del Parque del Alamillo –zona verde y sistema general en el PGOU- para construir las cocheras. Desde su punto de vista es totalmente coherente: él también se cargó parte de los Jardines del Prado para una biblioteca universitaria que podría haberse construido en cualquiera de los muchos ‘campus’ que la Hispalense tiene repartidos por la ciudad y que, miren por dónde, había que alzar a las puertas del Centro. ¿Quién habló de ‘centripetismo’?

Automedallas

La Sevilla que según el (sin) alcalde 22.0 iba a ser la ciudad del pleno empleo cae de bruces en la crisis con casi 80.000 parados (el 36% del total provincial), un Ayuntamiento que debe 522 millones de euros, empresas municipales –Tussam, Lipasam, Mercasevilla- sumidas en la ruina y/o el escándalo y proyectos faraónicos  desfasados en tamaño, plazos o costes (las ‘setas’, Fibes, la biblioteca del Prado, el túnel  de Bueno Monreal….). Contra las evidencias, Monteseirín dijo en el acto de las medallas de la ciudad que Sevilla sufre  menos el azote de la crisis por su menor grado de endeudamiento,  los pasados repuntes en la creación de empleo (¿?), la diversificación de su economía y equipamientos que pueden permitir el desarrollo de nuevas iniciativas. Según el (sin), Sevilla tiene sólidos cimientos frente a la crisis gracias a….¿a quién va a ser? Pues al autor de esta visión edulcorada de la realidad: el hombre providencial que en tiempos de vacas gordas nos preparó para las vacas flacas. Con su discurso Monteseirín se impuso él mismo todas las medallas.

No sin mi coche

El Gobierno británico de coalición entre conservadores y liberales ha anunciado esta semana un ‘tijeretazo’ de unos 7.300 millones de euros. Sólo en gastos de viaje y de consultorías externas ahorrará 1.350 millones. Entre las medidas ejemplarizantes figura la prohibición a los empleados públicos de viajar en primera clase tanto en sus desplazamientos interiores como al exterior, lo que supondrá un ahorro de 11,6 millones, y la supresión de los coches oficiales asignados a ministros y secretarios de Estado.

Los ministros tienen dos opciones: compartir sus propios automóviles o viajar en autobús, tranvía o el Metro con un billete comprado en taquilla como cualquier ciudadano, por lo que no podrán pillarlos en el mismo renuncio que a aquel candidato a las elecciones presidenciales francesas durante un debate televisivo. El avezado político estaba lanzando el típico mensaje de promesas de ‘todo para el pueblo pero sin el pueblo’, cuando el moderador le hizo una sencilla pregunta, cuya falta de respuesta lo dejó en evidencia e hizo trizas todo su discurso falsamente populista:

-¿Cuánto vale el billete del autobús?

Gracias a que los ministros van a viajar en bus en vez de en coche oficial, el Gobierno británico va a ahorrarles 5,8 millones de euros a los contribuyentes y de paso a engrosar las arcas de las equivalentes londinenses  a nuestra Tussam.

EL VEHÍCULO POR DELANTE

Mientras un Gabinete de derechas deja en el Reino Unido sin coche a los ministros, aquí, gracias a la investigación de Chema Rodríguez y María Rionegro, sabemos ya  que Monteseirín no renuncia al suyo ni a tiros. El Ayuntamiento difundió  que el alcalde viajaba a Barcelona a gastos pagados por el Sevilla F. C. para ver la final de la Copa del Rey y representar así a los sevillanos que por la crisis no podían permitírselo, pero ocultó que previamente había ordenado que le enviaran a la ciudad condal su automóvil oficial: un Renault Vel Satis, el coche de representación de la marca francesa.

Un conductor y un escolta tuvieron que hacer un viaje de ida y vuelta a Barcelona (2.000 kilómetros), gastar 400 euros en combustible más el dinero correspondiente a comidas, alojamientos y dietas (un total de 1.200 euros) para que el alcalde socialista de Sevilla pudiera seguir subido al coche oficial de lujo en sus desplazamientos por Barcelona, que cuenta con toda una moderna red de transporte público: taxis, tranvía, Metro y autobús.

El supuesto adalid de la ciudad de las personas y de las peatonalizaciones, que ha declarado la guerra al coche privado en Sevilla y se hace fotos de cara a la galería en el día de la bicicleta o sin automóvil, ha quedado así plenamente desenmascarado. Que inventen ellos, decía Unamuno. Que renuncien al coche ellos, proclama  con sus hechos Monteseirín. ¿Qué credibilidad, si es que aún le queda alguna, puede tener ya el alcalde que va de ‘progre’ cuando preconiza cerrar el Centro al tráfico privado y recomienda a los sevillanos que se pasen al transporte público para hacer una Sevilla más sostenible? Por sus obras los conoceréis.

SIEMPRE HA HABIDO CLASES

Los 5.459 funcionarios y personal laboral del Ayuntamiento verán rebajadas sus nóminas en junio entre un 0,06% y un 10,55%, según los casos, en aplicación del ‘tijeretazo’ de Zapatero. Sin embargo, las plantillas de las empresas municipales mantendrán sus actuales ingresos, ya que han quedado fuera del recorte. Esto significa que, conforme reveló El País, seguirán con sueldos ‘superdesproporcionados’ en opinión del PSOE(A) los hombres de confianza de Monteseirín en las empresas públicas. De los 75 directivos del Consistorio, 21 cobran más que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán.

A la cabeza de todos figura el valido del alcalde y consejero delegado de Emasesa, Manuel Marchena, que ha ocupado cargos directivos durante la era Monteseirín sólo gracias a su amistad con el regidor y pese a carecer de  experiencia previa en el sector privado que lo acreditara como un gran gestor empresarial. Marchena declaró el año pasado unos emolumentos de 170.749 euros. Esta cifra equivale prácticamente a la suma (173.137 euros) de lo que cobran Zapatero (91.982 euros) y Griñán (81.155) antes de aplicarse sus respectivos recortes.

Cuando años atrás, sospechándose tan sólo la elevada soldada de Marchena, se le preguntó por esta cuestión al alcalde, Monteseirín declaró que a él le parecía todavía poco lo que cobraba, “dada su valía” (sic).

AUTONOMÍA SEGÚN CONVENGA

Y ahora, cuando ya es público que Marchena declara ganar, al margen de las ventajas y prebendas de que goza en el seno del Consistorio, casi tanto como Zapatero y Griñán juntos, Monteseirín ha dicho que estaba a la espera del acuerdo que pudiera adoptar la Ejecutiva Federal del PSOE para tomar una decisión sobre los ‘superdesproporcionados’ (Rafael Velasco dixit) sueldos de los directivos de las empresas municipales de Sevilla.

Osea que Monteseirín, que tanto clama por la autonomía municipal, necesita que le den una orden desde el partido para aplicar una política de austeridad a sus altos cargos, pese a que el Gobierno en pleno se rebaja el sueldo; la Junta anuncia lo propio para sí misma y todas sus empresas, y la FEMP y la FAMP predican rebajas a gogó.

Y mientras el valido y otros directivos siguen cobrando más de cien mil euros anuales, Monteseirín anuncia un recorte “brutal” de los gastos corrientes, que se traduce en que no haya ya –denuncia UGT- ni lejía para limpiar los colegios.

Gatos rojos

Torrijos escenifica a un año de las elecciones su separación del (sin) alcalde al anunciar una moción contraria a la externalización de líneas deficitarias como solución al déficit de Tussam por defender la naturaleza pública de los servicios ciudadanos. ¿Es ésta la naturaleza pública que defiendes, Antonio, u otra cosa? A los hechos me remito:  trabajar cada vez menos (35 horas/semana), con más prebendas, colocando a más gente afín (querían los puestos de trabajo hasta  hereditarios  y fueron condenados por el Defensor del Pueblo) y ganando al menos un 30% más que en el sector privado (3.000 euros/mes según denunció Gutiérrez) a costa de los contribuyentes. Con la que está cayendo, el ciudadano está hasta la coronilla de las ideologías y de que la solución,  huelgas (salvajes o no) previas, sea siempre meterle la mano en el bolsillo subiéndole el billete. Acuérdate del mensaje de tu camarada Deng Xiao Ping a Felipe: gato blanco, gato negro, no importa: sólo que cace ratones. La externalización ni se habría planteado con menos ideología y más eficacia.

SE-30

El alcalde ha recurrido a otro de sus habituales señuelos relacionados con el tráfico para entretener a los sevillanos con un nuevo debate: reducir la velocidad de circulación desde los actuales 50 kilómetros/hora a  30, en línea con lo que ya hace  Barcelona, habitual espejo en que se mira un Ayuntamiento con complejo de inferioridad y que se limita a copiar lo de fuera sin analizar las circunstancias específicas de cada uno, como hacían aquellos japoneses del anuncio al disparar su cámara fotográfica sobre todo lo que veían al grito de “¡Imital!”.

Monteseirín aboga por reducir la velocidad en  calles con un solo carril, tramos con más accidentes, carriles laterales de las grandes vías y hasta en zonas con un sentido único, como la Ronda y  Luis Montoto. La casuística es tan amplia que prácticamente no hay lugar a la excepción, por lo que la medida sería aplicable en toda la ciudad.

Subliminalmente, el alcalde utiliza de forma oportunista el reciente y trágico accidente en el Paseo de Colón, causado por un temerario bebido y de madrugada, para deslizar que el objetivo de su nueva vuelta de tuerca a los automovilistas es incrementar la protección de los peatones (tienen reservadas las aceras) y de los ciclistas (tienen reservados sus propios carriles) y que su impacto será mínimo: “En un trayecto medio de 15 minutos, el límite de 30 Kms./hora –ha dicho Monteseirín- sólo supone un minuto más en la duración del trayecto”.

CALCULOS ERRONEOS

A diferencia del alcalde, sus concejales y demás políticos que van en coche oficial y hasta con patrullas de motoristas abriéndoles el paso cuando lo creen necesario, quien suscribe es viandante,  usuario habitual de Tussam y poco dado al automóvil, pero todo ello no significa que me trague a pie juntillas los argumentos de Monteseirín en su cruzada contra los conductores.

Por ejemplo, su tesis de que una velocidad de 30 Kms./hora sólo supone un minuto más en un trayecto que se cubre habitualmente en un cuarto de hora me parece errónea. Aunque a los de Letras no se nos dan bien los números, tirando de calculadora podemos llegar a otras conclusiones.

A una velocidad de 50 Kms./hora, se recorrerían 833 metros cada minuto, luego en 15 minutos se cubrirían 12.495 metros en números redondos.

A una velocidad de 30 Kms./hora se recorrerían 500 metros cada minuto, luego en 15 minutos se cubrirían 7.500 metros.

La diferencia entre viajar a 50 Kms./hora y hacerlo a 30 Kms./hora es dejar de recorrer 4.995 metros cada periodo de 15 minutos.

Como a 30 Kms/hora se necesita un minuto para recorrer 500 metros, la repercusión de pasar de 50 Kms./hora a 30 Kms/hora es de diez minutos más para recorrer la misma distancia, y no sólo de un minuto como dice el alcalde.

Y MAS OBRAS

El tiempo es dinero. Imaginen la repercusión económica que tendría el plan de Monteseirín para el transporte (paquetería, mensajería, carga y descarga….) y el comercio si por cada actual cuarto de hora se necesitaran diez minutos más en realizar el mismo servicio con los motores quemando combustible. Al igual que en el Parlamento  se exige que cada nueva ley incorpore una memoria sobre su financiación, cada ocurrencia de Monteseirín debería ir acompañada de un estudio de costes, como ahora es preceptivo el previo de impacto ambiental.

El Consistorio también ha dejado caer que no bastará con llenar las calles de  nuevas señales de prohibición, con el consiguiente coste de retirada de las viejas y de  instalación de las nuevas, sino que harían falta más obras para implantar medidas restrictivas, que podrían comprender ensanchamiento de aceras, bandas sonoras, badenes artificiales, pasos sobreelevados, etcétera, etcétera  (más y más dinero).

La ciudad tiene un sistema arterial en que parece lógico que en vías de penetración, rondas y grandes avenidas se circule a 50 Kms./hora, que tampoco p

Incoherencia

El número dos del PSOE(A), Velasco, expresó en Cádiz su sorpresa  por el revuelo que se había montado a cuenta de la intervención de Susana en la huelga de Tussam. Velasco proclamó que no iban a arrugarse ante las críticas por la injerencia de la secretaria de Organización en las competencias del (sin) alcalde de Sevilla, porque a su juicio “dan la impresión de querer ahondar en la posible privatización del servicio de la empresa, a lo que el partido se opone”. Recapitulemos: el PSOE de Andalucía se opone a privatizar servicios de una empresa municipal de transportes. Pues al mismo tiempo que Velasco hacía un canto a Galicia en Tussam, resulta que el gobierno ‘de progreso’ PSOE-IU del Ayuntamiento de Jaén proponía que la gestión del futuro tranvía de la ciudad sea asumida por una empresa privada, debido a que el Consistorio debe 300 millones de euros. Tussam, por su parte, adeuda 130 millones. Yo ni quito ni pongo euros, pero veo que el PSOE incurre  en una flagrante contradicción: dice en Jaén lo contrario que en Sevilla. Será que allí aún hay alcalde.

Troncoso al cuadrado

Tussam es el nuevo frente de batalla entre los oficialistas de Viera y los críticos de Monteseirín. ¿O es que pensaron que la guerra había terminado? Aunque oficialmente un bando ha sido declarado vencedor, el otro no se resigna y de vez en cuando da un golpe de mano o realiza un sabotaje. Pronto hará falta un manual para saber moverse por este terreno sembrado de minas, porque tras reclutar el (sin) alcalde a su excolega de San Juan y afín al sector turborrenovador como vicepresidente de los autobuses, ahora resulta que hay dos Troncoso en el Ayuntamiento: Juan Antonio Martínez Troncoso y Juan Ramón Troncoso. ¿Quién es Troncoso ‘el bueno’ y quién es Troncoso ‘el malo’? ¿Y si se llama a uno por teléfono y por confusión ponen con el otro y se le habla al segundo como si fuera el primero, y se acaba metiendo la pata hasta el corvejón al echarle un piropo al (sin) alcalde pensando que el susodicho es el de la facción ‘M’ pero  resulta que es el de la facción ‘V’, o viceversa? A este paso, para moverse por la Casa Grande va a hacer falta pedir  santo y seña.

A buenas horas

El (sin) alcalde de Sevilla ha reaparecido para reivindicar tímidamente  la autonomía del Ayuntamiento frente al PSOE y la alcaldesa en la sombra (Susana Díaz) en el conflicto de Tussam. Nótese que Monteseirín, que se ausentó  ‘oportunamente’ de la caseta municipal el día en que aparecieron los de la pancarta y fue el causante de que se marcharan a los dominios de Griñán y apareciera luego Susana para darle el quite al jefe máximo,  nótese, decía, que Alfredo se atreve a levantar la voz 7 días después y una vez observada la generalizada opinión de los medios en contra de la invasión de sus competencias. El y Fran Fernández han tragado y sólo Gutiérrez se ha ido en un gesto de dignidad. El (sin) alcalde dice que mantendrá  el plan de viabilidad en Tussam “para defender el interés general de la ciudad y de los usuarios”. A buenas horas: si hubiera defendido ese interés general no habría hecho falta plan de viabilidad alguno, porque Tussam no habría acumulado 384 millones en pérdidas merced a las concesiones que año tras año él ha hecho a los sindicalistas.

Fastidio

Lo contó el viernes la Cadena SER. El (sin) alcalde había confesado que para él la Feria era un fastidio. Ya la lió al recomendar que los sevillanos se fueran a la playa y dejaran el  Real a los turistas. Era una coartada: al instar a la desbandada general podía camuflar la suya propia. Lo peor no fue la recomendación, sino su cobardía al no reconocerla y, cuando supo que no se lo habían grabado, emprender otra caza de brujas contra la prensa. Para el (sin) alcalde ha sido un fastidio esta Feria: reírse en la foto junto a Espadas, el alcaldable ‘in pectore’ que podría ocupar su sillón, y ver cómo Susana hacía  de alcaldesa en la crisis de Tussam mientras él ni estaba ni se le esperaba. El ciudadano Monteseirín puede decir que la Feria es un fastidio, pero no es políticamente correcto que lo diga el (sin) alcalde, como no lo fue que Rajoy tachase de ‘coñazo’ el desfile de la Fiesta Nacional. Lo malo para el (sin) alcalde es que como sigue tragando quina con tal de que el PSOE le dé un cargo futuro, aún le queda otra Feria. Si no querías caldo, Alfredo, dos tazas.