El Ayuntamiento pide 223.880 euros al fondo estatal del empleo para gastárselos en “la corrección del lenguaje sexista en los documentos soportados por los sistemas informáticos”. Hasta ahora, por ejemplo, se usa el término “los ediles” para referirse indistintamente a concejales de sexo masculino y femenino, lo cual constituye un agravio de género que vulnera la bibianesca ley de Igualdad al no discriminar positivamente a la mujer. Peor aún: las féminas municipales no deben ser incluidas en el determinante masculino plural “los”. ¿Cómo gastaremos el dinero en corregir este sexismo lingüístico? Podría emplearse el término “los edilos” para designar a los concejales varones y “las edilas” para las concejalas. Cuando se quiera nombrar conjuntamente a “edilos” y “edilas”, para ser políticamente correctos debería de usarse “les ediles”. La historia cuenta que con el Imperio a punto de caer ante el Islam, Bizancio perdía el tiempo discutiendo sobre el sexo de los ángeles. Aquí, con 70.000 parados, el Ayuntamiento gasta el dinero en cuestiones bizantinas.
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El retruécano del rector
El retruécano es una figura retórica que consiste en la inversión de los términos de una proposición para que adopte un sentido completamente distinto al original. El rector invierte la carga de la prueba en su comunicado a la comunidad universitaria, donde pide perdón por el daño que a la imagen de la Hispalense ha hecho la interpretación por terceros de la norma sobre los copiones. Y he aquí el retruécano de Joaquín Luque: el perjuicio no lo ha causado él, sino quienes no han sabido leer correctamente el artículo 20 sobre las incidencias en los exámenes. “¡Dios mío, perdónalos porque no saben lo que interpretan!”, viene a decir el rector. Pero da la casualidad de que todo el mundo, desde Griñán al ministro de Educación, ha interpretado lo mismo. Como ha dicho el profesor Mantero, que no es un torpe precisamente, de mala interpretación del Reglamento, nada de nada. Se entiende todo: la letra indica muy bien el objetivo que se pretendía. Respondamos al retruécano del rector con un adagio jurídico: el causante de la causa es el causante del daño causado.
Rebelión en la granja
El alcalde de Dos Hermanas amenaza con dimitir como presidente de la Federación Andaluza de Municipios con el argumento de que la Junta ha dejado el organismo que preside a la altura de una asociación de criadores de canarios. Ya saben la historia: los alcaldes de todos los partidos representados en la FAMP rechazaron las dos leyes de carácter local redactadas por el Gobierno autonómico por parecerles insuficientes. El PSOE, en la peor tradición estalinista y saltándose a pídola la Constitución, obliga a los dieciséis alcaldes socialistas insumisos a retractarse y les impone la firma de un documento de apoyo a la Junta. Es más, el PSOE, tras un toque de generala telefónico, proclama que los 490 alcaldes que tiene en Andalucía son una piña en torno al partido y el Gobierno autonómico. Sólo un alcalde, cual último de Filipinas, se mantiene en sus trece: el nazareno. Por dignidad y por coherencia insiste en que se va. Ya veremos si Toscano se comporta como un solista canario flauta o al final, como el resto de sus correligionarios, acaba cantando la gallina.
El ‘profe’ Alfredo
Un alcalde como el de Sevilla necesitaría que el día tuviera no 24, sino 48 horas para dedicárselas a la ciudad y aún le resultarían insuficientes, pero al verse en expectativa de destino y con un pie en la calle, Monteseirín ha puesto ya el piloto automático en la Plaza Nueva. De otra manera no se explica que en una urbe con 70.000 parados y en la mayor crisis económica de la historia reciente inicie una experiencia como profesor invitado de un máster en la Universidad, en calidad de experto en gestión y administración local. ¿Monteseirín experto en administración local? En el mismo periódico en que viene la noticia del ‘profe’ Alfredo, al cabo de tres páginas se da cuenta de este informe de la Intervención Municipal: en 2008 la liquidación presupuestaria arrojó un déficit de 87,6 millones de euros y en 2009 la tendencia será, como mínimo, igual a esta cantidad. Y según el Banco de España la deuda es de 422 millones. Con este panorama la lección que dicte Alfredo debería llevar por título ‘Cómo arruinar un Ayuntamiento en tan sólo dos mandatos y medio’.
El síndrome de Gary Lineker
El PP celebra con indisimulado alborozo la encuesta del IESA que vaticina por primera vez en la historia de Andalucía su triunfo electoral sobre el PSOE, aunque sea por un punto y medio. Un servidor ni quita ni pone rey pero, sin ánimo ni de aguar la fiesta a unos ni de servir de paño de lágrimas a otros y desde la más exquisita neutralidad, observa un pequeño detalle en el sondeo que ha pasado demasiado inadvertido. Quizás pasmados por su propia osadía de revolverse contra el partido que gobierna en la región desde hace dos generaciones, un 52,1% de los andaluces expresa en ese mismo estudio su opinión de que, vayan las cosas como vayan y pase lo que pase, las próximas elecciones autonómicas volverán a ganarlas los socialistas en el último minuto. Esto me recuerda a Gary Lineker. Aquel delantero centro goleador de la selección inglesa y del F. C. Barcelona, acuñó una frase que pasó a la historia: “El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y en el que al final siempre gana Alemania’.¿Sufrirán los andaluces el mismo ‘síndrome’ de Lineker?
El derecho a la impunidad
La Hispalense trata de camuflar que reconoce el derecho de los alumnos a copiar en los exámenes con la tesis de que el derecho es a que los copiones acaben la prueba. Si se extrapolara a otro ámbito de la vida este derecho, como el orden público, el procedimiento correcto de un policía que sorprendiera a un delincuente ‘in flagranti’ no sería su arresto inmediato, sino tomar nota del hecho delictivo, incautarle el material con el que lo comete (pistola, cuchillo, ganzúa, palanqueta…), dejarle que acabe la faena y elevar el caso a una comisión paritaria compuesta por tres policías y tres colegas del ‘chorizo’ para que determine si se trataba de un delito, mera falta o nada de nada. De esta manera se garantizaría que no serían condenados un 2% de los aparentes infractores de la ley, aunque se escaparan el 98% de los que realmente la infringen. ¿Surrealismo? No es extraño que la Universidad reconozca el derecho a copiar en un país donde el ministro de Justicia ya reconoció el derecho a mentir impunemente de los implicados en el crimen de Marta del Castillo.
El simulador
Un lector de Triana aporta su testimonio sobre los efectos de la peatonalización de San Jacinto y los cambios de dirección en San Vicente de Paul, Clara Jesús Montero y Santa Cecilia. Cuenta cómo los comerciantes han notado una caída de ventas porque no se ha previsto dónde aparcarían los visitantes al arrabal; cómo los mayores se quejan porque sus hijos que viven fuera ya no pueden venir a verlos con la frecuencia de antaño ante las restricciones al tráfico; cómo lo máximo que ha visto al extinto autobús C-7 es circulando con tan sólo dos personas….Todo esto y más se lo traslada al delegado de su distrito, Alberto Moriñas, y al de (in)Movilidad, Francisco Fernández, y he aquí la respuesta de este último: el simulador de tráfico es quien lleva la razón. Así pues, la simulación de la realidad se impone a la realidad misma, aun cuando en nada se parezca a ella. El Ayuntamiento vive instalado en una Sevilla virtual y de ficción en donde hasta el alcalde cree que va a seguir siendo alcalde aun cuando el PSOE ya ha metido otros nombres en su propio simulador.
La intrahistoria del Metro
El (des)tapado del alcalde, Celis, dice que sólo por haber inaugurado el Metro Monteserín ya merece pasar a la historia. Le ciega el servilismo, porque nadie ha pasado a la historia por haber ido como invitado a la inauguración de un Metro que ni ha construido ni donde tiene competencias. El alcalde sólo ha participado a la hora de apoquinar, y por esos amaños políticos para justificar la extensión de este transporte al alfoz de Sevilla, ya que según la ley del Metro al Estado le correspondía pagarlo casi todo y a la ciudad el material móvil. Si se habrá borrado el Ayuntamiento del Metro en beneficio (¿?) de la Junta que hasta quitó a Tussam del accionariado de la sociedad constructora. La obra del suburbano ha estado plagada de tantas incidencias y retraso que nadie ha sacado pecho por su parcial inauguración, ni siquiera su madre política, la consejera Gutiérrez. En todo caso, quien debe pasar a la historia es su padre político, Rojas Marcos, pues fue a él, merced a su pacto con Chaves, a quien Monteseirín debe la Alcaldía, y Sevilla, el Metro.
Desecho de tienta
Una bofetada sin manos a Monteseirín. Así hay que interpretar la confirmación por Griñán de que el PSOE intentó que Guerra fuera su candidato a la Alcaldía en 2007. El propio Griñán fue tocado. Quizás también otros, pero todos rechazaron el caramelo envenenado, por el tufo a derrota que emanaba de las encuestas y por temor a verse en el mismo dilema de Luis Yáñez: chupar el banquillo de la oposición durante cuatro años o dar la ‘espantá’ a las primeras de cambio. Ya saben la historia: el alcalde repitió mandato, pero merced al apoyo ortopédico de Torrijos, el ATS de IU. Ahora ya todos saben públicamente que Monteseirín fue, digamoslo con todo el respeto en lo personal pero con un símil taurino, un candidato de desecho de tienta. Esta revelación, ahora, no es gratuita. Griñán espera que el alcalde capte el mensaje y obre en consecuencia. Cuando dice que Guerra “es un grande de la política para un ayuntamiento grande como el de Sevilla” está diciendo que Monteseirín es un hombre pequeño de la política al que le viene grande el ayuntamiento de Sevilla.
‘My fair lady’ municipal
Las denuncias de los sevillanos por los desperfectos en las calles se han incrementado en un 600%. El Ayuntamiento se ve obligado a organizar cuadrillas de emergencia pero dice que apenas podrán hacer algo frente a socavones, baches y hundimientos en las aceras, que atribuye al temporal. ¿Tiene el agua caída tanta fuerza para, por ejemplo, levantar losas de una calle como San Eloy, sin desgaste por el tráfico, o será más bien que las precipitaciones han dejado en evidencia la auténtica calidad del material empleado como pavimento y el pésimo remate ejecutado en muchas obras de ‘la ciudad de las personas’? ¿Quién y cómo hizo los controles de esos trabajos y les dio el visto bueno a la hora de recepcionarlos? Al igual que para Audrey Hepburn en la película ‘My fair lady’, la lluvia en Sevilla también es una maravilla para quienes nos gobiernan desde el Consistorio: les viene de perlas como coartada para encubrir las chapuzas municipales. Ellos, como Felipe II con la Armada Invencible, siempre dirán que no se puede hacer nada contra los elementos.