Archivo de la categoría: El francotirador

Uso racional de la (a)guasa

Me gustaría tener el mismo talento florentino que la escribidora con nombre de heroína de Bizet para poder emular artículos como el que, con tanta (a)guasa impregnada de las verdades que están en la calle para que el que tenga ojos vea y oídos oiga, ha publicado en las hojas mancilladas por el valido a cambio de un mísero plato de lentejas. ¡Ay, quién te vio y quién te ve! Hay palos flamencos como las bulerías y palos que se dan en todo el bebe por alegorías. Éstos, con el valor añadido de que son tan transparentes como el agua de Emasesa, donde tras la migración cartujana  instaló su nido el cuco entre los cucos, depredador siempre por cuenta ajena de crustáceos  decápodos. A los buenos entendedores  pocas palabras bastan, y a ti se te ha entendido lo que todo el mundo sabe pero pocos se atreven a contar: desde sus viajes chiripitifláuticos en plan capitán Tam hasta el abuso del agua para montarse su propia caja tonta. En la ciudad que, como otra impostura más, pasa por ser de la música, tú al menos y aunque sea hablando en clave, has roto el silencio.

El cordero degollado

El alcalde aprovechó en Antares su presentación a Jaime Roures, dueño del grupo afín Mediapro, para quejarse del “espectacular y comprobado deslizamiento de una gran parte de los medios de comunicación de este país hacia posiciones de derecha pura y dura y, en algunos casos de derecha extrema”, y de “su desprecio, que alcanza con brutalidad no sólo a Obama y a Zapatero, sino que nos resulta bastante familiar a los socialistas andaluces….y sevillanos”. Monteseirín se equiparó a Obama y ZP, pues a nadie en la sala escapó que se estaba presentando a sí mismo como el mártir de esa supuesta conjura judeomasónica. El alcalde ve siempre fantasmas tras las esquinas y entiende cualquier crítica a su gestión como una agresión personal, de ahí que se coloque en la posición de cordero degollado  mientras monta sin pudor el botafumeiro de Giralda Tv y ‘Radio Alfredo’ a su mayor gloria personal. Lo mejor del caso es que cuando Roures tomó la palabra, empezó diciendo: “No estoy de acuerdo con lo que ha dicho el alcalde”. Y alguien entre el público exclamó: “¡Otro más!”.

Yo maté a Kennedy

El hombre es dueño de sus silencios y esclavo hasta de las palabras ajenas, como Luque, ese edil del PP apuntado a Facebook que, presuntamente sin su consentimiento, ha sido adherido a una especie de blog  –perdonen mi supina ignoracia del mundo digital; yo pertenezco a la galaxia de Gutemberg-, en que se tachaba de malditos al PSOE y a sus votantes. Osea, que si usted se apunta a una de estas redes y se pasa cinco minutos sin mirar su perfil, puede encontrarse con la sorpresa de que alguien con aviesas intenciones o por mero divertimento le escriba en su ‘muro’ (jerga internáutica) que usted mató a Kennedy, y que el FBI lo incluya ‘ipso facto’ en la lista de magnicidas, lo mismo que equiparó a Llamazares a Ben Laden. Celis, en plan FBI municipal, aprovechó tal circunstancia como maniobra de distracción para pedir la dimisión de Luque con el argumento de que “lo grave no es que te ‘etiqueten’, sino que sabiéndolo lo permitas”. Aplicado a Mir, sonaría así: lo grave no es que te den la caseta por un error mecánico, sino que sabiéndolo te quedes con ella.

Los nuevos señoritos

Ya sabemos por qué Celis ponía la mano en el fuego por su tocayo Mir, el del autopase de la caseta de la Feria: porque también él era de la peña de ‘los mecánicos’, los coleguillas del partido que se aprovecharon del error mecánico municipal (ja,ja,ja, es que no puedo evitarlo: me entra la risa floja con la versión oficial de Rosamar) para instalar su bodeguilla en el real y no mezclarse con la plebe en las casetas de distrito. El PSOE los cría y sólo ellos se juntan. Medio sector crítico, los que se presentan como turborrenovadores que quieren cargarse al que llaman ‘abuelete’ Viera,  formaban parte del minoritario club. Y entre ellos, Mellet y Castaño, dos imputados por el caso Mercasevilla. Estas eran las amistades peligrosas de Celis, el cual dice ahora que sólo era socio de la caseta “en el sentido ferial, pero no en sentido estricto”(¿?). En el estricto sentido, el que paga cuotas de socio es socio de pleno derecho. Celis pagaba para tener un reducto particular en Los Remedios y como edil emular así a la Sevilla eterna en calidad de nuevo señorito.

La comuna de Sevilla

Del Valle aplicó al Ayuntamiento el principio ecológico del nicho vacío: toda especie tiende a ocupar el espacio que otras dejan libre. Razonaba el exalcalde de la triste figura que si Torrijos tiene más protagonismo que el que le corresponde por sus concejales es porque Monteseirín se ha dejado comer el terreno. Zoido también aprendió ecología con Fuco García Novo y tiende a llenar con sus acciones de guerrilla el vacío municipal. Como  cuando anunció la reposición del banco de Bellavista, se fue con pico y pala a las chabolas del Vacie o se comprometió a darle una mano de pintura al colegio Nuevo Tussam, aunque la que necesita no una mano, sino todas las manos del poema de Nicolás Guillén, sea la propia Tussam. Ahora, los residentes de Arjona, hartos de ser ninguneados desde hace cinco años, cogerán ellos mismos el palustre para arreglar los baches y las aceras. Si los vecinos se autogestionan (perdón por la redundancia) su propia calle ante el vacío de atención municipal, ¿para qué sirve el Ayuntamiento? Esto es la comuna de París, pero a la sevillana.

El contrato-programa de Vega

He leído con el deleite habitual el artículo de Juan Miguel Vega en que propone un trato a los partidos: votará  al que se comprometa a ordenar la demolición de las ‘setas’ de la Encarnación. Vega tacha el Parasol de gran mamarracho arquitectónico y de lápida económica para las generaciones futuras. El libro de los gustos aún no está escrito y puede que lo que a Vega le parece mamarracho sea para otros excelsa obra de arte, de ahí que no me meta en fías y porfías estéticas. La cuestión económica es, querido Juan Miguel, la madre del cordero. Ahí radica la trampa saducea de Monteseirín. Las ‘setas’, aunque los contribuyentes hayamos pagado ya una cifra escandalosa, han sido objeto de una concesión comercial por 40 años a favor de Sacyr. Si el partido que firme tu contrato-programa las echa abajo, deberá indemnizar con más dinero público a cuenta del lucro cesante, y la lápida económica se nos duplicará. Aunque Monteseirín se vaya, ha dejado todo atado y bien atado. ¿Te suena? Ese es el coste que tiene la demagogia de “democratizar las vistas de Sevilla”.

Un concejal ‘okupa’ en la Feria

El Ayuntamiento ha logrado un nuevo avance en el campo de la Física. Antes sólo existía la mecánica cuántica,  que explica el comportamiento de la materia y de la energía. Ahora se le une la mecánica cuéntica, desarrollada  por el muy cuentista Consistorio hispalense para justificar el autopase (mejor aún que el taconazo de Guti) de una caseta de Feria por el concejal socialista Alfonso Mir. Sí, porque tras una semana negando la evidencia documental, la Corporación   no ha tenido más remedio que reconocer que la caseta  ‘okupada’ por Mir no era de éste y su familia, sino del Ayuntamiento. Por tanto, todas las historias que se inventó el edil no eran más que eso, cuentos chinos, pero en vez de mandar a Mir a su casa, que no su caseta, con una destitución fulminante por sus trolas, el gobierno le ha fabricado una coartada: todo se debió a “un error mecánico”. ¿Recuerdan que los exámenes con las respuestas marcadas se debieron a “un error de la fotocopiadora”? ¡Máquinas y fotocopiadoras con vida propia!. Con Monteseirín, Sevilla es el país de las maravillas.

Todo sea por la pasta

Primero lo intentaron con los trabajadores de Lipasam, y ahora, con los de la grúa. Los concejales socialistas han aprobado que los empleados de Aussa tengan la facultad de usar medios telemáticos para retirar vehículos. Cualquier gruista podrá desenfundar un teléfono móvil, tomar una foto de un coche que a su juicio esté infringiendo la norma y enviarla al cuartel de la Policía Local. Allí, un un agente sentado delante de un ordenador le dará el visto bueno para que el automóvil acabe en el depósito del Parque de los Príncipes y su dueño apoquinando la correspondiente multa. De golpe y porrazo Monteseirín ha regalado a los gruistas los galones de agentes de la autoridad sin necesidad siquiera de que superen las pruebas físicas, el test psicotécnico y las preguntas del examen que tuvieron que sufrir los policías locales, los únicos a los que hasta ahora se presuponía presunción de veracidad. Ya cualquiera es equiparable a un policía con tal de que se convierta en instrumento de recaudación para las arruinadas arcas municipales. Por la pasta vale todo.

‘Si no sabes torear…’

La auditoría  demuestra que la Mercasevilla de las comisiones  ilegales, la venta fraudulenta de suelo y las cestas de mariscos de gañote está en quiebra; que este  hundimiento se produjo a la vista del consejo de administración y que los concejales no se enteraban de nada. Ahora acusan al hombre al que pusieron Monteseirín y Torrijos a gobernar la empresa, Mellet, de engañarlos como a pardillos aprovechándose de que los ediles, como ha pregonado  Mir, son legos en contabilidad. “No somos auditores, ni juristas, ni economistas”, ha dicho en plan exculpatorio el consejero apoderado, el susodicho Mir, emulando al alcalde y a su famosa frase: “(a mí que me registren) yo soy médico”. Pues que se apliquen la canción popular: “Manolete, si no sabes torear, ¿para qué te metes?”. No tienen ni idea, pero se reparten carguetes como el pomposo ese de “consejero apoderado”. Si tuvieran vergüenza torera ya estarían en su casa o en ‘su’ caseta, pero como no la tienen, exijamos que al menos devuelvan las dietas. Y es que para cobrar sí son expertos en la materia.

La pregunta de Lenin

El alcalde de Dos Hermanas seguirá de presidente de la FAMP una vez que su Ejecutiva ha ratificado la insatisfacción de ayuntamientos y diputaciones con las nuevas leyes locales de la Junta, por más que Pizarro atribuya cualquier cosa que se mueva en la región a un montaje de Arenas y del PP. “Eppur si muove”, Luis, como habría dicho Galileo. Así pues, no ha sido Toscano quien ha cantado la gallina, sino todos los alcaldes socialistas que primero dijeron ‘no’ a la Junta; luego, ‘sí’; y ahora otra vez ‘no’. Estos veletas tendrían que estar ya en sus casas, pero no tienen la dignidad de Toscano. Alabo la coherencia de éste, pero yo, aun estando en las antípodas del soviético, le hago  una pregunta similar a la de Lenin a Fernando de los Ríos: “¿Más autonomía y más dinero? ¿Para qué?”. Si estando sin un euro y tutelados por la Junta los alcaldes han hecho las barrabasadas urbanísticas que han hecho y enchufado a dedo a tantos paniaguados con carné, ¿qué no harán en cuanto Pizarro les blinde sus (in)competencias y les vuelva a llenar las arcas municipales?