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La venganza de don menda

Marx acuñó aquello de que “la historia se repite, primero como tragedia y luego como comedia”. En el PSOE van más lejos, porque  de la comedia están  pasando al astracán de Pedro Muñoz Seca, cuyo máximo exponente de la reducción al absurdo es ‘La venganza de don Mendo’. Algún menda del sector crítico en proceso de laminación por la Ejecutiva Provincial ha querido cobrarse su particular venganza contra Viera y los vieristas  filtrando, para reventarla, la operación del desembarco de Espadas en la Plaza de España como delegado del Gobierno a espaldas del propio López Garzón, que ha sido el último en enterarse….por la prensa. Al plan de darle una plataforma institucional al alcaldable oficialista para placearlo como otrora se placeó a Monteseirín desde la Diputación se le ha visto tanto el plumero que puede ser abortado por Ferraz/Moncloa antes de nacer, salvo que el estratega diga que el sol siga saliendo por Antequera. El mensaje de los críticos a Viera está claro: él tendrá su Espadas, pero ellos aún tienen cuchillos y están dispuestos a morir matando.

Comulgar con ruedas de Sevici

Torrijos califica de “razonable” la subida del 150% del abono anual de las bicicletas que él mismo ha acordado con  JCDecaux  y con efectos retroactivos para que pueda embolsarse de inmediato casi un millón de euros a costa de los 66.519 sevillanos apuntados a Sevici. El líder de IU quiere hacernos comulgar con ruedas de bicicleta al decir que son los precios de capitales europeas y transoceánicas (¿?) como Barcelona, Montreal, París, Bruselas, Nantes… como si el nivel de vida allí  fuera el mismo que el de Sevilla, donde  tenemos cerca de 80.000 parados y la bici es el transporte más asequible para las clases desfavorecidas. ¿A quién defiende Torrijos, a la multinacional francesa o a los sevillanos?.Si esto lo hubieran acordado Guillermo Gutiérrez y Carlos Arizaga en Tussam, aquí habría ardido Troya, porque equivaldría  a que el billete del autobús pasara de golpe de 1,20 a 3 euros; la tarjeta mensual, de 30 a 75 euros; el bus nocturno, de 1,20 a 3 euros…Así entiende Torrijos la Ley de Economía Sostenible y las Infraestructuras para la Sostenibilidad.

El río siempre llama dos veces

La crecida del Guadalquivir, cuyas aguas han llegado a entrar en el Charco de la Pava, evidencia  el riesgo que entrañaría el traslado de la Feria desde los Remedios a la margen izquierda del río. Dirán que una avenida de una magnitud tal como para que el agua lama la base del muro de defensa se produce una vez cada cientos de años y que hay infinitésimas posibilidades de que acaezca en abril. Yo, que no tengo  una edad bíblica precisamente, ya he visto a lo largo de mi existencia el Charco cubierto por el río salido de madre al menos una vez. Y la primavera es también época de lluvias en Andalucía, incluso de lluvias torrenciales. Recuérdese cómo durante su primer mandato Monteseirín estuvo a punto de firmar el decreto declarando oficialmente restricciones al consumo por la sequía, pero esperó justo a que pasara la Feria y a un lunes, y durante aquel fin de semana llovió tanto que se llenaron los pantanos que abastecen a la ciudad. El Charco de la Pava es zona  inundable y, más tarde o más temprano, el río se acabaría llevando la Feria por delante.

El gato al agua

Se equivocó Arenas, se equivocaba, como la paloma de Alberti. No es que el Gobierno le dijera a la Junta que Agesa valía 300 millones y haya dicho luego que son 518, sino que era la Junta la que, conforme a su propia tasación, decía que valía 300 y la que al final ha acabado pasando por el aro de la valoración de Zapatero, que siempre se mantuvo en los 518 millones desde el primer día. Por tanto, el que se ha llevado el gato al agua con la Deuda Histórica no ha sido Griñán, sino Zapatero, apodado ‘el Maquiavelo de León’ en cierta biografía no autorizada. Griñán, que fue consejero de Hacienda antes que presidente, deberá explicarles a los sevillanos y a los andaluces cómo ha comprado por casi el doble de su valor los activos de la Expo que ya teníamos y encima gratis. El Estado ha hecho el negocio del siglo cobrándose de golpe todas las plusvalías de la Exposición. Parafraseando a Luis Aragonés con el fútbol, lo peor de esta derrota política de Sevilla ante Madrid con la Deuda Histórica no es la derrota en sí misma, sino la cara de tontos que se nos queda.

La cobradora del frac

Maribel Montaño persigue en plan cobradora del frac a los organizadores de la Cabalgata de su pueblo, Carmona, para que le paguen los 1.999 euros que gastó en un traje de Rey Gaspar que no lució. Tras aceptar salir en el cortejo, comprar telas y encargar la confección de sus ropajes, sufrió un ataque de feminismo ‘progre’ y exigió salir sin barba, como si en vez de tres Reyes Magos hubiera habido sólo dos y una Reina, la Reina Gaspara. Sus paisanos le aplicaron la Ley de la Memoria Histórica y le dijeron  que se desfilaba conforme a la Biblia y a la tradición, que obliga a Gaspar a llevar barba rubia oscura, y que tal disfraz en nada sería un desdoro para una mujer. La doña se indignó y renunció ‘a posteriori’, pero no ha cejado en su empeño de traspasar la factura. Su última intentona ha sido tratar de que los 2.000 euros que la obra social de La Caixa donó a la Cabalgata fueran destinados a pagar a su sastre en vez de a los centros asistenciales de Carmona. La caridad, según la muy ‘progre’, feminista y socialista Maribel Montaño, empieza por ella misma.

El sexto sentido

El valido del alcalde, que se quedó mudo al ver cómo su jefe recibía el acta de defunción política de manos de Griñán mediante el teletipo de Europa Press, ha vuelto a tocar el tam-tam digital en forma de envíos masivos de correos electrónicos con panegíricos a Monteseirín. ‘Tócala otra vez Sam’, dicen que dijo  Humphrey Bogart en la película ‘Casablanca’ (no fue en esta cinta, pero así ha quedado para la historia). ‘Tócalo otra vez, Manolo’, le habrá dicho Alfredo a su mano derecha para consolarse con las alabanzas de su fiel vasallo. El valido, en plan Manolo el del bombo,  atruena  ahora la selva de Internet  con su tambor hasta a sevillanos anónimos, que pensaron ingenuamente que cuando desde Emvisesa les pidieron sus e-mails era para informarles sobre sorteos de viviendas, no para ser sometidos a la tortura de ‘la voz de su amo’ ante la sordera de la Agencia de Protección de Datos. ¡Qué más da que inunde el éter con sus loas al alcalde!. Marchena es como el personaje de la película ‘El sexto sentido’: un cadáver político que aún se cree que está vivo.

El S.O.S. de Monteseirín

El alcalde interino que se despidió por carta antes de irse a Nápoles hasta que escampara en Sevilla, deja caer a través de los últimos de Filipinas del sector crítico que no tiene prisa por irse. Al menos hasta que lo reubiquen. Dicen las gacetas que ha pedido una empresa pública o algún ente de la Junta que sirva de enlace a su historial municipal y que dé cobijo a un inspector médico acostumbrado a la vida pública. ¿Que le den cobijo? Pero, Alfredo ¿qué es, un médico o un ‘sin techo’? ¿Un cargo que enlace con su historia municipal porque está acostumbrado a la vida pública? Ya le dieron una salida: el Parlamento Europeo, pero lo rechazó. No puede quejarse ahora. Y por esa regla de acogerse a la costumbre yo me podría pedir la Dirección General de Radio Televisión Española y hasta me quedaría corto. Si al alcalde le quedara un resto de dignidad, ya se habría ido a su casa. Lo que está haciendo es peor que patético: usa Sevilla en su negociación personal. Veremos ahora si se cumple el aserto de Griñán de que  el PSOE no es ni una empresa ni una ONG.

Reina por un día

Como todos los niños de su época, supongo que Torrijos vería en la televisión franquista un concurso llamado ‘Reina por un día’, en el que la ganadora cumplía el sueño de Cenicienta y era coronada para ejercer como simbólica primera dama de un reino virtual durante 24 horas. Torrijos reeditó ayer ese tiempo de su infancia cuando proclamó que, en caso de que Monteseirín dimita antes de agotar su mandato, él también sería ‘reina por un día’, vamos, alcalde en lugar del alcalde, aunque luego deba convocar un pleno extraordinario para elegir a Rosamar Prieto, que sería ‘reina por más de un día’. Torrijos quiere fardar sugiriendo que sería así el primer alcalde comunista de la historia de Sevilla, pero donde él habla de “asumir la Alcaldía”, el Real Decreto dice “desempeñar las funciones del alcalde (que no es ser alcalde) hasta que tome posesión el nuevo”. Por más que se empeñe, Torrijos sería sólo un alcalde accidental, aunque sin Monteseirín de por medio cumpliría al menos el dicho de Andy Warhol: todo el mundo debería tener derecho a 15 minutos de gloria.

El caballo de Troya

Las gacetas cuentan que Celis deja entrever que con su conversión al vierismo  no ha apostatado de Monteseirín y que se trata de una jugada táctica consensuada con aquél. ¡Y yo pensando que Celis había sabido cambiar de caballo en mitad de carrera para dejar plantado a Alfredo al proclamar  su fidelidad al Papa de Roma, papel encarnado por Viera, en vez de a la reforma luterana que quería representar Monteseirín! También creía que, igual que para Enrique IV París bien valía una misa, para Celis la perspectiva de un cambio en el Gobierno autonómico, una vez dada por perdida la Alcaldía, bien valía reeditar la parábola del hijo pródigo con su vuelta al redil de la ortodoxia socialista. Pero, ¿y si Celis es un agente doble? ¿O incluso un triple agente? Ya en diciembre demostró su afición a las historias de espías al calificar de “política-ficción propia de las novelas de Assimov y Le Carré la posible renuncia de Monteseirín”. Si vuelve a nadar entre dos aguas, lo peor que puede pasarle es que críticos y oficialistas lo consideren ahora un caballo de Troya.

El coche oficial

El alcalde lanzó el mensaje de que quiere un cargo, por su vocación política. En horas veinticuatro, como Lope de las musas al teatro, Monteseirín pasó de anunciar en su carta que iba a dirigir esa vocación por la cosa pública “a otras tareas”, a verse acreedor de otro nombramiento en virtud de su natural inclinación a la mamela oficial. Repite dirigiéndose a Griñán el ancestral grito del pueblo al cacique alpujarreño Natalio Rivas: “¡Colócanos a tós!”. Monteseirín revela así su concepción de la política no como un servicio transitorio en que uno es ave de paso y luego se reintegra a su anterior función, sino como una profesión, y a ser posible a perpetuidad para seguir disfrutando de las prebendas del Poder. ¿Le darán un cargo para que cuando surjan los problemas repita que él no entiende porque es médico? Lo quiere para seguir, como en los últimos 15 años, sin bajarse del coche oficial. Ya que alardea en su autobiografía de haber sido galeno en San Lázaro, cabría exigirle que emulara la historia del santo con Cristo: “¡levántate (de la poltrona) y anda!”.