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Trapos sucios

Aun cuando faltan siete meses para las municipales, la precampaña está ya al rojo vivo, como ha demostrado el ataque de Torrijos en su blog contra Zoido a cuenta de la ‘micropolítica’ del candidato del PP: señalar suciedades y deterioros del mobiliario urbano en los barrios.

Torrijos ha dicho de Zoido que “vive de la carroña”, “busca los agujeros oscuros”, “disfruta con un bache o una avería”, “celebra la basura”, es “demagógico y cínico” y “un peligro público”. Según el primer teniente de alcalde, “en todas las ciudades del mundo hay rincones sin barrer, aceras sin arreglar y espacios que dejan que desear”, por lo que cuando Zoido señala ante las cámaras estas deficiencias en plena era de la globalización pone en peligro el turismo o disuade de venir a potenciales organizadores de congresos.

Para Torrijos, “el morbo de una denuncia puede más que el silencioso y aburrido proceso de rellenar un formulario o comunicárselo de manera discreta a quien lo tiene, lo puede y lo debe reparar”.

MORDAZA

Este ataque tiene otra explicación: cada denuncia de Zoido impacta contra la línea de flotación de la Delegación de Infraestructuras para la Sostenibilidad, que depende del propio portavoz de IU y aspirante a la Alcaldía.

A quien más erosiona políticamente el candidato del PP no es a Monteseirín (amortizado ya por su partido) ni a Espadas (nuevo en esta plaza), sino a Torrijos, máxime cuando el granero de votos de éste está en esos barrios pretendidamente mimados por el ‘gobierno de progreso’ PSOE-IU, al que Zoido deja en evidencia cuando atiende las quejas vecinales, pone el foco de la prensa sobre las deficiencias y se erige en altavoz de las reivindicaciones.

El argumento de Torrijos de que las críticas de Zoido sobre los ‘trapos sucios’ espantan a los turistas y que por eso deben lavarse en casa mediante el proceso, en la era de Internet y los ‘smartphones’, de rellenar un formulario y comunicarlo a la autoridad competente –osea, a él mismo- nos retrotrae al mismo argumentario del franquismo.

Pero en Democracia la basura no se esconde debajo de la alfombra; al contrario, la Democracia es por definición ‘luz y taquígrafos’ y Zoido no hace otra cosa que cumplir con su deber de fiscalizar desde la oposición la gestión municipal.

DEJADEZ

Si a Torrijos le molestan las denuncias de Zoido, la solución es fácil: dejarle sin argumentos con una gestión más eficaz. El Ayuntamiento tiene 5.000 personas en nómina (1.582 en Lipasam) y, sin embargo, muchas veces sólo reacciona  tras las denuncias del edil del PP en vez de adelantarse a ellas, como ocurrió con el arreglo de los baches del puente de Chapina. Hasta que Zoido no difundió los perfectos el Consistorio no tomó cartas en el asunto.

Y es que no se trata, como afirma Torrijos, sólo de rincones sin barrer en zonas marginales. Cualquiera, por ejemplo, ha podido observar cada otoño el gran manto de hojas sin recoger durante semanas junto al hotel Alfonso XIII, mascarón de proa del turismo, o el descuido sistemático del Parque de María Luisa y de la Plaza de España. ¿No espanta más al turista esta dejadez en el Centro y su entorno que las denuncias de Zoido en el extrarradio?

Sin dejar de subrayar la responsabilidad de todos en la suciedad y deterioro de Sevilla –no es precisamente el Ayuntamiento el que arroja los papeles al suelo, esparce las bolsas fuera de los contenedores y llena de pintadas los monumentos, sino el incivismo y vandalismo generalizados, pese al narcisismo de los sevillanos con su urbe-, lo cierto es que el estado de la ciudad no ha mejorado en paralelo al incremento de recursos de Lipasam.

COSTES DISPARADOS

La empresa municipal llegó a proclamar que todas las calles se barren al menos una vez a la semana, aserto cuya veracidad puede comprobar cada vecino por sí mismo. Mas las cifras  hablan. A efectos de limpieza viaria, Sevilla tiene 1.077,34 kilómetros de eje de calles. En 2009 se limpiaron 226.537 Kms;  en 2008, 240.590. Hoy se limpia un 6% menos. Y también se ha recogido menos basura: 370.545 toneladas (un -3,8% ).

Aunque  se piensa que la ciudad ha crecido, está estancada en torno a los 700.000 habitantes desde los 90,  y si bien los sevillanos producen más basura, tampoco de forma desorbitada. En el año 2000, primero completo de Monteseirín en la Alcaldía, se recogieron unas 323.000 toneladas de residuos, por lo que las 370.000 actuales sólo suponen un 14% más.

Frente a esta realidad, con Monteseirín la plantilla de Lipasam ha crecido un 44% y sus costes de personal  un 138% (de 28 millones de euros en 1998 a 66,9 millones en 2009), en línea con la política del alcalde de convertir las empresas públicas en parte de su red clientelar.  Incluso los puestos de trabajo se tornaron poco menos que en hereditarios: en 2006 se produjeron 14 jubilaciones anticipadas y las bajas fueron cubiertas con parientes, “no cumpliéndose así –decía la Cámara de Cuentas- los principios de igualdad, mérito y capacidad que la ley establece”.Hay más gente, que cobra más dinero y que trabaja menos, ya que el absentismo laboral llegó a ser del 11,40% en 2008, y aun habiéndose reducido al 7% todavía ha supuesto la pérdida de 34.263 jornadas.

¿Se comprende ahora mejor por qué Sevilla tiene más rincones sin barrer? Torrijos, en vez de implicarse en que todo el personal de Lipasam trabaje para que Sevilla esté más limpia, de lo único de que se preocupa es de acusar a Zoido de “carroñero” por señalar dónde está sucia.

‘Oferente’

El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, dijo que los parados –un cesante político también lo es- no pueden quedarse quietos en el SAE y esperando a que les caiga la breva de un puesto de trabajo sin hacer nada, sino que han de convertirse en ‘oferentes de empleo’. Según el presidente, si lo que ofrece el parado –o cesante- no vale, ese ‘oferente’ debe hacer lo suficiente para que valga y pueda salir del paro. Como le pasa a todos los precursores y visionarios, Griñán ha sido un incomprendido, pero vamos a verlo tan claro como él  con un ejemplo. Espadas ofreció o le ofrecieron, que para el caso es lo mismo, ser delegado del Gobierno, porque de alcaldable no se come. La iniciativa no prosperó, pero en vez de quedarse de brazos cruzados, hizo –o le hicieron- lo suficiente para ser ‘oferente’ al Senado y ¡bingo!, ya está recolocado en la Cámara Alta aunque sea tras una carambola a tres bandas. Espadas es la prueba del éxito de la nueva doctrina de Griñán sobre los ‘oferentes de empleo’ para acabar con el paro. ¡Si lo sabrá López Garzón!

Acoplamiento

“Las imágenes muestran la ‘ceremonia tradicional’, en la que los equipos intercambian  abrazos y apretones de mano. Ambos realizarán operaciones conjuntas los próximos días”. Yo pensaba que hablaban de Espadas en la ‘tele’ y era del  acoplamiento de una nave a la Estación Espacial. Mi confusión estaba justificada porque Espadas hace lo mismo que el ‘Discovery’ o la ‘Soyuz’: acoplarse a su particular estación espacial, que son la Junta y el Ayuntamiento. Ya hizo una arriesgada maniobra de incrustación en la  inauguración del curso escolar pese a no haber sido anunciado su lanzamiento desde Cabo Cañaveral. También utilizó una grúa para acoplarse al Ayuntamiento en la iniciativa ‘Arte para todos’ en el Polígono San Pablo. Y ya se acopló con éxito a la comitiva de Rosa Aguilar en la gira por Alcosa. La diferencia con la Estación Espacial es que mientras allí realizan operaciones conjuntas sólo por unos días, Espadas amenaza con acoplarse a la Junta y al Ayuntamiento durante ocho meses. ¿Será porque Monteseirín le ha contagiado su frustrada vocación de astronauta?

Trampas

Apenas concluido el mitin con ZP en las Delicias, donde en vez de distanciarse de  Monteseirín acabó presentándose como continuador del alfredismo, Espadas anunció  que propondría a Zoido y a Torrijos una campaña “limpia”, en la que todos respetasen las reglas del juego. ¿Será cínico? Apeló a la limpieza el día en que Rosa Aguilar utilizó con total descaro su cargo de consejera para poner la Junta de Andalucía a su servicio y prepararle un encuentro con los vecinos de Alcosa, a fin de que parezca que el Metro va a tener parada  allí gracias al candidato socialista. Y más que el jefe de Personal de la Diputación lo traslade en su coche pese a no tener carnet (de conducir, que seguro que el otro sí lo tiene), me escandaliza ver cómo el delegado de Urbanismo y el gerente de Lipasam le hacen de teloneros en su precampaña por el Polígono en vez de dedicar su tiempo a aquello por lo que cobran: Sevilla. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Mucho invocar el juego limpio, pero el primero que hace trampas es Espadas. El ‘fair play’ empieza por uno mismo.

La trama de las facturas falsas

La Policía ha acreditado que el Ayuntamiento pagó antes de las municipales de 2003 por obras no ejecutadas en el distrito Este y amparadas en facturas falsas, al igual que en el distrito Macarena, hechos éstos por los que la Justicia condenó a penas de cárcel a José Pardo, escolta del alcalde en aquella campaña electoral, y a José Marín, exdirector de Área del Ayuntamiento y, en la época de autos, secretario del distrito.

El presidente de la Cais, José Baena, alertó a la Justicia de que en mayo de 2007 recibió copias de unas facturas por valor de 5.266 euros y emitidas por un cambio de solerías en el distrito Este, obras que jamás se ejecutaron, pese a lo cual fueron abonadas por el Ayuntamiento. La Policía elevó en 2008 a la juez del  caso un informe en el que advertía de que esas facturas no son más que “la punta del iceberg”, porque el constructor había facturado al distrito 269.412 euros sin que las cuentas cuadrasen.

La Policía ratifica así la denuncia que en 2005 hicieron los dos ediles del PA, Paola Vivancos y Rafael Carmona, que destaparon el escándalo, los cuales señalaron que había una trama de facturas falsas en los distritos  Macarena y Este. Sólo les dio tiempo antes de salir del Ayuntamiento a airear la corrupción en el primero.

CAMBIO DE PAREJA

Tras las municipales de 1999, el hartazgo de Soledad Becerril propicia la ruptura de la coalición PP-PA y la forja de una nueva alianza, PSOE-PA, que permite el acceso de Monteseirín a la Alcaldía por un pacto en el que Rojas Marcos  impuso a Chaves desde el Metro hasta  su cuota de poder municipal: controlarían el 70% de las inversiones del Ayuntamiento pese a contar con la mitad (6) de concejales.

El PA seguía manteniendo la delegación clave de Urbanismo y otras áreas que les permitían proyectar sus políticas para luego rentabilizarlas electoralmente: Obras, Cultura y Deportes, Fiestas Mayores y Participación Ciudadana. Así pues, Monteseirín gobernaba realmente sobre un 30% del presupuesto y, teóricamente, su capacidad de acción era muy limitada, si bien el PSOE podía beneficiarse de la imagen pública del nuevo alcalde, imagen que ha acabado siendo tan pésima como empezó, ya que su primera decisión fue la de subirse el sueldo.

EL ANZUELO

Los socialistas tendieron una ‘inocente’ trampa a los andalucistas, y éstos mordieron el anzuelo. El delegado de Hacienda y del distrito Macarena, Carmelo Gómez, propuso a sus socios que se incrementaran los presupuestos de los distritos y se les permitiera acometer pequeñas obras: arreglos y similares.

El grupo Andalucista debate la propuesta. En principio no le ve sentido, porque el PA controlaba todos los trabajos  en la ciudad a través de Urbanismo y de la nueva delegación de Obras. Asimismo, porque los distritos carecían de personal y más aún de técnicos especializados, como eran los de Urbanismo, para controlar la calidad de la ejecución y la veracidad de los presupuestos de los contratistas.

Sin embargo, al final se impone la tesis de Juan Ortega, delegado de Fiestas Mayores, que veía en la idea una gran oportunidad de que se visualizara en su distrito Sur la acción del PA. Así que se multiplicó el presupuesto de los distritos y se les dio capacidad de hacer ‘obritas’, pese a que ni tenían personal ni técnicos, una carencia que Carmelo Gómez se ofreció a subsanar mediante arquitectos de Patrimonio que visasen los expedientes y personal de apoyo (voluntarios) que supervisasen las obras, que se acometerían previa consulta a los vecinos sobre su necesidad.

PRINCIPIO DEL FIN

Cuatro años más tarde, tras las elecciones de 2003 -en las que el PSOE marcó al PA con la acusación del ‘urbanismo bajo sospecha’-, Monteseirín logró desembarazarse de sus incómodos socios de gobierno al forjar una nueva coalición con IU merced a la caída de los andalucistas, que de 6 concejales pasaron a 4. El PSOE ganó el equivalente a lo perdido por el PA y pasó de 12 concejales a 14.

Dos de los distritos controlados por los socialistas, Macarena y Este (ambos con casos de facturas falsas), fueron clave. En Macarena, el PSOE pasó de 29.217 votos a 34.711;  el PA, de 14.526 a 9.565. En Este, el PSOE evolucionó de 36.365 a 41.501;  el  PA registró 9.938 votos frente a los 12.739 anteriores. Y en el distrito Sur, donde debían visualizarse las obras acometidas por el PA, el PSOE prácticamente se mantuvo (de 18.912 votos a 18.645) y los andalucistas fueron incapaces de rentabilizar nada: de 7.787 votos a 6.370.

Ya en la Oposición, cuando Vivancos y Carmona buscaron una explicación a lo ocurrido y chequearon durante seis meses los expedientes municipales, se percataron de que de obritas, nada: en los distritos controlados por el PSOE se habían urbanizado hasta avenidas enteras mediante facturas fraccionadas como “arreglitos”, y hasta en los marmolillos se había impreso, en vez del sello municipal, una leyenda del  distrito Macarena, para que los vecinos visualizaran quién les hacía las obras, encargadas a personas afines. Como no había control técnico de Urbanismo, nadie sabía, podía o quería interpretar si habían sido 100 en vez de 200 los m2 de solería colocados, y así se propició que se inflaran los costes y hasta se falsificaran facturas por  obras inexistentes, como se ha vuelto a demostrar ahora en el distrito Este, donde la Policía no ha hallado vestigio de “solado de hormigón pulido en color verde”.

Monteseirín, que dijo desconocer hasta a su guardaespaldas –uno de los condenados en el caso Macarena-, calla. ¿Seguirá sosteniendo que no había ninguna trama?

Chupar cámara

El PSOE ya no sabe qué hacer con tal de que el candidato a candidato (no ha sido designado oficialmente) a la Alcaldía, frustrado candidato a delegado del Gobierno y a senador y ciudadano llamado Juan Espadas chupe cámara en cualquier acto público aunque su presencia no pueda justificarse por carecer de cargo alguno y ser un señor tan particular como usted o como yo. A Espadas ya lo empotraron en la comitiva oficial durante la  inauguración del curso para que se viera que allí estaba Wally, y ahora han hecho lo mismo para que chupara cámara en el Alcázar en la peor foto posible: la entrega de un premio ecológico a Monteseirín, el depredador de árboles,  cuya imagen, como dicen del tabaco en la salud,  perjudica seriamente la marca PSOE. ¿No decía Viera que Alfredo debía dar un paso atrás? Pues al revés: obliga a Espadas a dar un paso al frente y salir en la foto con el que le sabotea y erosiona, sin tener más ‘justificación’ para ello que su remota condición de exviceconsejero de Medio Ambiente. Patético, y más aún que Espadas se preste sin pudor a la jugada.

El PSOE proyecta nombrar senador a Espadas

El alcaldable socialista iría a la Cámara Alta

en lugar del exconsejero García Garrido

El plan crea tensiones en Cádiz y Chaves exige que se compense

a Garrido con la Delegación del Gobierno

Es la segunda vez que el puesto de López Garzón está en peligro

por el candidato a la Alcaldía

El PSOE de Sevilla ha llegado a un principio de acuerdo con la Ejecutiva Regional para dar visibilidad institucional a Juan Espadas, candidato a la Alcaldía de la capital, con su nombramiento como senador por designación autonómica en lugar de otro exconsejero de la Junta, el gaditano Luis García Garrido.

El plan, sin embargo, no es del agrado del vicepresidente del Gobierno y extitular de la Junta, Manuel Chaves,. por afectar a Cádiz, la provincia por la que tradicionalmente ha sido diputado y donde hay una larvada guerra entre distintas corrientes socialistas. Chaves quiere que se compense a García Garrido con otro cargo, preferentemente la Delegación del Gobierno en Andalucía.

El reciente episodio de la inauguración del curso escolar, donde el candidato socialista a la Alcaldía de Sevilla, Juan Espadas, tuvo que colarse en la comitiva oficial sin rango alguno que le diese cobertura al tratarse sólo de un señor particular que, según la versión oficial de la Delegación de Educación fue invitado únicamente en esa condición mientras se vetaba el acceso de políticos del PP (Arenas, Zoido) con rango institucional, ha colmado el vaso de la paciencia del PSOE sevillano.

La Ejecutiva Provincial socialista quiere que Juan Espadas, que no será nombrado oficialmente candidato a la Alcaldía de la capital hasta el próximo mes de octubre, tenga un cargo oficial que le evite problemas como el citado a la hora de justificar su presencia en cualquier tipo de acto y le dé visibilidad pública hasta el momento de su designación.

Fuentes socialistas han confirmado que la Ejecutiva Provincial y la Regional han llegado a un principio de acuerdo para que Juan Espadas sea nombrado senador en Madrid en representación del Parlamento de Andalucía. Como se recordará, anteriormente se proyectó su nombramiento como delegado del Gobierno en sustitución de Juan José López Garzón, aunque las reticencias internas y la polémica externa suscitadas por dicha maniobra acabaron por tumbar la iniciativa, de la que López Garzón se enteró por los periódicos.

En este nuevo plan, el senador inicialmente señalado para dejar su puesto a Espadas es otro exconsejero, el de Obras Públicas, Luis García Garrido. Este a su vez sustituyó en el Senado en la primavera de 2009 a Mar Moreno, que causó baja en la Cámara Alta para incorporarse al Gobierno de José Antonio Griñán como consejera de Educación y portavoz.

IMPACTO EN CÁDIZ

El pacto entre el PSOE de Sevilla, bastión de Griñán en el congreso extraordinario que le elevó a la Secretaría General del partido en Andalucía  tras su designación como sucesor de Chaves,  y el PSOE regional no ha sido del agrado del vicepresidente del Gobierno y líder socialista andaluz durante los últimos veinte años, Manuel Chaves.

Chaves entiende que ese movimiento de piezas altera el delicado tablero del partido en la provincia por la que tradicionalmente ha sido diputado, Cádiz,  donde se asienta una de las facciones más descontentas con Griñán por su pérdida de poder tras el congreso extraordinario. De hecho, el secretario general de los socialistas gaditanos y presidente de la Diputación Provincial, Francisco González Cabaña, dio el plante a Griñán y no se integró en la Ejecutiva del PSOE(A).

Si al descontento del ‘clan de Alcalá’, al que pertenece el hombre de confianza de Chaves en Andalucía, Luis Pizarro, relegado en la Junta a consejero de Justicia y eliminado del núcleo duro del partido donde fue todopoderoso secretario de Organización, se le unen las tensiones generadas por el afán de Madrid de que se potencie al máximo la figura de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, se comprende el miedo de Chaves, hombre siempre de equilibrios, de que Luis García Garrido pueda ser relegado a un papel menor.

Y es que en Madrid se ve a Luis García Garrido, por su bonhomía y su autoridad moral unánimente reconocida por todos sus compañeros gaditanos, como un hombre clave para el futuro en caso de que fuera necesario pacificar la situación en la provincia, un hombre de integración y eliminador de tensiones. Además, es también clave en la agrupación de Sanlúcar de Barrameda, municipio del que fue concejal durante años y por el que llegó a la Diputación Provincial.

Chaves entiende que no se puede devaluar políticamente la figura de Luis García Garrido en las actuales circunstancias y que para llevar a cabo el plan del PSOE de Sevilla de darle rango y visibilidad a Juan Espadas habría que compensar a García Garrido con otro cargo como la Delegación del Gobierno en Andalucía, cuyo titular es Juan José López Garzón.

Curiosamente, es la segunda vez que se piensa en el relevo de López Garzón como delegado del Gobierno por el afán de darle proyección pública a Juan Espadas con un cargo institucional. López Garzón lleva ya más de seis años en el puesto y su nombre también ha sonado en diversas ocasiones para la presidencia de Cartuja-93 en caso de que hiciera falta hacerle un hueco institucional.

¿Y Espadas?

Si ahora algún partido –por ejemplo el PSOE, tan aficionado a ellas, según Blanco y Zapatero- hiciera una encuesta en Sevilla y preguntara por el nombre de los precandidatos socialistas a la Alcaldía de Madrid (Trinidad Jiménez y Tomás Gómez) y del precandidato a la de  Sevilla, Juan Espadas, ¿a quién creen que citarían más los encuestados por su mayor grado de conocimiento? Estamos en septiembre y faltan tan sólo nueve meses para las municipales, el periodo de un embarazo para un parto político que puede ser feliz o infeliz, un plazo inferior al año con que contó Zoido tras su anterior elección como candidato por el PP y Espadas sigue manteniendo el mismo bajo perfil público que antes del verano, como si el PSOE y él fueran sobrados de tiempo. Mientras en Madrid, por seguir con el símil, la feminista Trinidad Jiménez se ha dejado ver hasta en los partidos del Getafe para chupar cámara, Juan Espadas sigue camuflado entre la multitud, como en el acertijo de ‘¿Dónde está Wally?’. Sí, ¿dónde está Espadas? A Juan se le espera, pero por ahora sigue sin estar.

Zapaterazo

A raíz de la aprobación de la reforma laboral de Zapatero, que está adelantando a Aznar por la derecha sin que nadie dentro del vehículo del PSOE diga ni ‘mú’ sobre el cambio de la doctrina socialista por el que asintió a aquello del “no nos falles” (con a) y la pérdida de la ‘O’ de ‘Obrero’ en las siglas , hemos podido leer en el periódico este titular: ‘Despido barato con sólo prever pérdidas’. Para mí que Zapatero está aplicando ya el Decretazo en política, pues no en vano se quiere cargar al candidato socialista en Madrid, Tomás Gómez, en previsión de la mayor pérdida posible para un partido: la derrota en las urnas Extrapolando el Zapaterazo a Sevilla, el Decreto pone en manos de Viera y de Griñán el mejor instrumento posible para cepillarse de una vez por todas a Monteseirín de la Alcaldía, pues su continuidad en el cargo para organizarse viajes exóticos con Marchena & Cía. a Turquía, Brasil y Suráfrica y sus dispendios en las setas y a costa del PGOU es previsión garantizada de las mayores pérdidas de votos para el PSOE en la próxima cita electoral.