El Diccionario de la Academia define ‘remanente’ como “aquello que queda de algo”. He tenido que ir al Diccionario para tratar de comprender el penúltimo eufemismo (siempre se inventarán alguno nuevo y yo ardo en deseos de ver hasta qué punto son capaces de exprimirse la imaginación) municipal, ese que dice que el Ayuntamiento tiene en la caja un remanente negativo de (valga la redundancia por el signo menos) -31,7 millones de euros. No, mire usted, señor (sin) alcalde sin dinero y con lápidas de morosidad: remanente es de toda la vida, y como bien define el Diccionario, un resto, un sobrante, un excedente, un superávit, algo tangible, aunque sea poco, un mínimo minimórum, pero algo. La expresión ‘remanente negativo’ no es ni siquiera un eufemismo, porque se compone de dos términos antitéticos: lo negativo es la negación del propio remanente, y máxime si se trata, como es el caso, de 31,7 millones de euros. Hablando en román paladino, Monteseirín no ha dejado un remanente negativo, sino un pedazo de agujero de 5.274 millones de las antiguas pesetas.
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Botellonas
Vecinos del casco antiguo constatan este verano cómo Sevilla sigue siendo una ciudad sin ley en cuanto a la movida se refiere. Dada la falta de policías, que como no hay dinero en las arcas municipales para pagar horas extra no se han ofrecido para reforzar el turno de noche, los ‘botelloneros’ campan a sus anchas y han reconquistado bebida en mano espacios emblemáticos que el vecindario creía perdidos definitivamente para ellos: el Salvador, la Alfalfa, la Alameda y el Pabellón de la Madrina. Sevilla es la única ciudad de Andalucía donde se incumple flagrantemente la ley antimovida del Parlamento andaluz, según la cual está prohibido terminantemente beber en la vía pública salvo en los sitios designados expresamente a tal efecto. Monteseirín sigue sin señalar botellódromo alguno y mantiene una tolerancia ambigua para no malquistarse el favor de los más jóvenes, el único segmento de población proclive a su política. Mientras el Ayuntamiento habla de ‘tolerancia cero’ con la doble fila, hace la vista gorda con las ‘botellonas’. Piensa que los coches no votan.
La serpiente del verano
Monteseirín ha recurrido a Europa Press para contestar a Torrijos y deslizar más sofismas sobre las setas, que está convirtiendo en la serpiente informativa del verano. Torrijos ha cuestionado el 31 de diciembre como fecha de su terminación y vaticinado que no se concluirán hasta primavera y con más dinero..
Monteseirín afirma desconocer de dónde sale la estimación de su socio de gobierno. Éste ha sido muy claro al decir que se basa en su información “como primer teniente de alcalde” y que se atiene al “sentido de la realidad, de la responsabilidad y el conocimiento”.
Si Torrijos dispone de información reservada de la que carece el alcalde, pondría de manifiesto que Monteseirín no se entera o cada vez pinta menos en el Ayuntamiento. Torrijos habría organizado un poder paralelo y sus propios circuitos informativos conforme a la tesis de Del Valle de que ocupa el espacio dejado vacío por Alfredo. Y si los dos disponen de la misma información pero cada uno da fechas distintas, uno estaría falseando la realidad, aunque después de que el Ayuntamiento ocultara desde 2007 el informe sobre la inviabilidad técnica del Parasol cualquier cosa es ya esperable de este gobierno.
SOBRECOSTES
Monteseirín alega que la mayor parte del sobrecoste se debe “a las mejoras planteadas en relación a las peticiones de los placeros…”
Urbanismo tramitó en enero a la petición del arquitecto de un segundo modificado, por la necesidad de rehacer los cálculos de los parasoles, compuestos por unas 5.000 láminas de madera, después de que en Alemania se derrumbara por el peso de la nieve un polideportivo y de que se decidiera recubrir la madera de las setas por miedo al calor.
Aprovechando esa circunstancia fue el Ayuntamiento el que, para evitarse problemas con los quejumbrosos placeros, pidió mejoras en los puestos de abasto, por valor de 4,2 millones. ¿Cree alguien que Sacyr habría incrementado el coste sólo para atender a los comerciantes? No, la petición fue del Ayuntamiento, pero Monteseirín la presenta al revés.
INSUFICIENTE
Los comerciantes reclamaban puestos más de al menos 20 m2 frente a los 12 m2 diseñados por Mayer y que las instalaciones se hicieran de obra y no de acero. Pese a ser presuntamente inoxidable, un puesto-piloto montado como demostración acabó acumulando herrumbre y, tal como expresó el secretario de la cooperativa, “para colgar una estantería hay que llamar a un chapista”.
Otra queja de los placeros ha sido la reducción a 40 del número de puestos de venta, cuando hace casi cuatro decenios ellos eran 300 en activo, de los que ahora quedan unos 70.
Precisamente, cuando se debatió sobre el Parasol en la Comisión de Patrimonio, el jefe de Protección señaló que el proyecto era “bastante deficitario en lo referido al mercado de abastos y a la creación de una plaza pública” y que “con apenas 40 puestos aislados de 12 m2 cada uno, resulta a todas luces insuficiente para las futuras necesidades de una plaza de abastos de la centralidad de la Encarnación”. “Sin posibilidades de crecer –continuaba-, su capacidad de transformación y por tanto su supervivencia me parece exigua. Basta señalar que otros mercados que han sorteado con soltura la crisis de los mercados tradicionales, como La Boquería (Barcelona) y San Miguel (Madrid) tienen un mínimo de 60 puestos”.
Y según el pliego de condiciones, los puestos del mercado vacantes a medida que se vayan jubilando los actuales placeros pasarán a la galería comercial anexa gestionada por Sacyr, con lo que será sólo cuestión de tiempo que el antiguo mercado público, cuya recuperación ha servido de coartada para la operación de las setas, acabe convertido en un centro comercial privado, como otros grandes almacenes. Y recuérdese que Sacyr llegó a barajar imponer una renta de 500 euros/mes a los placeros.
PREVISTO DESDE 2004
Monteseirín también achaca el sobrecoste de las setas a la habilitación de un museo arqueológico, como si no hubiera estado previsto desde el principio en el diseño de Mayer de 2004. La referencia del concurso de ideas decía: “El proyecto, con sus grandes estructuras parecidas a setas, ofrece un espacio arqueológico, un mercado, una plaza elevada, múltiples bares y restaurantes debajo y en el interior de los parasoles, así como una terraza panorámica en el parasol más alto”.
Y se abundaba aún más: “Hace bastantes años, durante la excavación del aparcamiento subterráneo, fueron descubiertos restos arqueológicos. La ciudad de Sevilla decidió entonces convertir la zona en un museo y una plaza para atraer a los residentes y turistas. El museo arqueológico está emplazado por debajo del mercado, marcándose su presencia mediante una entrada dentro de la columna más gruesa del parasol”.
VIGILANTE
Monteseirín también ha incluido en los sobrecostes la urbanización del entorno, un reconocimiento implícito de que el Ayuntamiento habría asumido la reforma de la plaza, rebautizada como ‘la Encarnita’ y cuya ejecución correspondería teóricamente a Sacyr.
El alcalde proclama que vigilará para que la empresa en cuyo beneficio ha privatizado la Encarnación durante 40 años cumpla acabe las setas el 31 de diciembre, pero tras haber incumplido las cuatro fechas comprometidas anteriormente sin que el Ayuntamiento le haya aplicado la penalización prevista de 3.000 euros por cada día de retraso (en septiembre se cumplirán 1.095 días de demora), los anuncios del alcalde tienen tanta credibilidad como los del pastor del cuento de que viene el lobo.
El centro
Al socaire de la polémica sobre las setas, el dilecto urbanauta Javier González-Cotta hacía esta pregunta: “¿Resulta casual que el centro geográfico de Sevilla sea siempre el centro de la polémica?”. Es cierto que a la vera de la Encarnación, en la antigua calle de la Venera, hoy José Gestoso, se suele situar el centro de Sevilla, pero no se trataría del centro estrictamente geográfico, sino del centro del centro, valga la redundancia. El centripetismo sevillano (Monteseirín dixit) es tal que seguimos sin percatarnos de que hace años que el centro geográfico no está ya en la Encarnación, como el centro de España no está en la Puerta del Sol de Madrid por más que allí hayan pintado el kilómetro cero, sino probablemente en el Cerro de los Angeles, 10 kilómetros más al Sur, ya en término de Getafe. ¿Cuál es el verdadero centro geográfico de Sevilla? ¿La Gran Plaza? ¿Los Arcos? Sería bueno resituar las coordenadas geográficas, porque hasta cambiaría nuestra mentalidad saber que el corazón de Sevilla probablemente esté ya en un barrio y no en el casco antiguo.
Cajón de sastre
Nos lo dijo Pérez, no el que estaba de vacaciones en Mallorca, sino el de guardia en el palomar del Ayuntamiento, donde anidan los gavioteros del PP. Curro Pérez, el portavoz adjunto de Zoido, ha dado en el clavo al definir a la Empresa Municipal de la Vivienda como el cajón de sastre de Monteseirín: “Que Fibes no sale y se atasca, ahí está Emvisesa para promover un Palacio de Congresos; también para resolver el pabellón de la Paz, centros de salud que tendría que construir la Junta, centros cívicos y hasta un campo de césped artificial”. ¿Y las VPO, que por definición son el objeto social de la empresa municipal? Pues cada día menos, porque por mor de la falta de créditos y tal y que cual han puesto tan alto el listón de las exigencias que los 90.000 demandantes de pisos de antaño han quedado reducidos a 8.000. Así Emvisesa tiene la coartada para distraerse con los encargos de Monteseirín en vez de pensar en viviendas para los sevillanos. En Emvisesa se incumple a la perfección aquella máxima que dice: ‘que el objetivo secundario no te desvíe del principal’.
Arboricidio
¿Recuerdan la que se lió cuando el (sin) alcalde cortó árboles de la Puerta de Jerez, la Avenida y la Plaza Nueva por el tranvía y la peatonalización? Hubo hasta un cruce de denuncias entre el otro valido del (sin), que luego tomó las de Villadiego a Abengoa mientras juraba fidelidad eterna a Monteseirín (si sería falso), y los ecologistas por un quítame o déjame unos plataneros de Indias. Alfredo no es el único arboricida. ¿Qué me dicen de Griñán? Le han puesto la lupa en San Telmo desde al mármol (que si era de Macael o de Carrara) hasta las lámparas (que si costaban 8.000 euros), pero nadie ha protestado por lo más evidente, señal del nuestro escaso sentimiento ecologista de la vida: los árboles. Sí, ¿dónde están los laureles troncopiramidales que jalonaban toda la fachada del Palacio después de que doña Sole (Becerril) se cargara los plataneros con el falso argumento de una plaga y con tal de que luciera más la portada de Leonardo de Figueroa? Griñán ha hecho un nuevo arboricidio a la vista de todos y nadie se ha percatado. Así de ciega es Sevilla.
Zapaterazo
A raíz de la aprobación de la reforma laboral de Zapatero, que está adelantando a Aznar por la derecha sin que nadie dentro del vehículo del PSOE diga ni ‘mú’ sobre el cambio de la doctrina socialista por el que asintió a aquello del “no nos falles” (con a) y la pérdida de la ‘O’ de ‘Obrero’ en las siglas , hemos podido leer en el periódico este titular: ‘Despido barato con sólo prever pérdidas’. Para mí que Zapatero está aplicando ya el Decretazo en política, pues no en vano se quiere cargar al candidato socialista en Madrid, Tomás Gómez, en previsión de la mayor pérdida posible para un partido: la derrota en las urnas Extrapolando el Zapaterazo a Sevilla, el Decreto pone en manos de Viera y de Griñán el mejor instrumento posible para cepillarse de una vez por todas a Monteseirín de la Alcaldía, pues su continuidad en el cargo para organizarse viajes exóticos con Marchena & Cía. a Turquía, Brasil y Suráfrica y sus dispendios en las setas y a costa del PGOU es previsión garantizada de las mayores pérdidas de votos para el PSOE en la próxima cita electoral.
Siete Puertas
Recordarán que Manuel Rey, el delegado de Urbanismo inventor de las pastillas Macabeo, se sacó de la chistera un estudio en la línea del innombrable (para Monteseirín) Emilio Carrillo en que cuantificaba en ‘cienes’ y ‘cienes’ de miles de millones y de empleos el impacto económico de las setas de la Encarnación. Pues menos lobos. El centenario comercio de ‘Las siete puertas’, uno de los teóricos beneficiarios del Parasol sin Metro(pol), ha hecho honor a su nombre y nos ha dado con la puerta en las narices. Vamos, que ha echado el cierre. Su propietario culpa de su desgracia a las setas del cuento de la lechera del (sin) alcalde. Dice que en vez de ser el “balón de oxígeno” para el comercio prometido por el Ayuntamiento, el Parasol ha convertido el área de la Encarnación “en un desierto”. ¿Ven cómo va a ser verdad que Sevilla acabará siendo similar al desierto de Tucson, en Arizona, conforme al augurio de los meteorólogos? El pronóstico le va a venir de perlas a Monteseirín, Marchena, Rey and Cía. La culpa no la tendrán las setas, sino el cambio climático.
Vaticinios
Torrijos ha vaticinado que, al contrario de lo anunciado por Monteseirín, las setas no estarán para el 31 de diciembre de este año sino, como muy pronto, para la primavera de 2011. El teniente del (sin) alcalde se ha amparado en el secreto profesional de los que viven del cuento de la política para no revelar sus fuentes “por deontología”, pero dice contar con información ‘top secret’ que avala su escepticismo “desde el sentido de la realidad, la responsabilidad y el conocimiento”. Ese es el problema. Torrijos entiende por terminar una cosa ponerle punto y final. Para Monteseirín, sin embargo, terminar algo es ponerlo a punto lo justo para aparentar una foto inaugural en la que él aparezca como protagonista, aunque luego los albañiles se lleven meses e incluso años, como en la Avenida y calle San Fernando, cambiando losetas sobrepuestas o partidas y rematando las muchas puntadas sin hilo. Torrijos, en la más pura ortodoxia marxista, se atiene a la ‘real politik’. Monteseirín, un vendedor de motos averiadas, vive instalado en su particular ‘realismo mágico’.
Precipicio
Tras acordar Tussam pedir un crédito de 12 millones de euros para pagar las nóminas, el (sin) alcalde ha dicho que estos problemas no son de hoy porque la empresa municipal “siempre ha estado al borde del precipicio”. Monteseirín es un experto en manipular la historia. Tal como recordamos en su día, doña Sole (Becerril) puso a cero el contador de las pérdidas de Tussam antes del traspaso de poderes municipales a Alfredo, en 1999. Desde entonces, gracias a la política de barra libre con los sindicatos practicada por el (sin) y materializada en generosos convenios con subidas superiores al IPC en las vísperas de los Viernes de Dolores y de los lunes del ‘alumbrao’ de la Feria (Guillermo Gutiérrez dixit), Tussam ha acumulado 384 millones en números rojos, salvados sólo por la campana de las aportaciones extraordinarias municipales y de los créditos bancarios. Pan para hoy y hambre para mañana. Si, como dice Monteseirín, Tussam ha estado siempre al borde del precipicio, todos estaremos de acuerdo en que con él la empresa municipal ha dado un paso al frente.