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El espejo de Zoido

A falta de 14 meses para las elecciones municipales, el PSOE parece en una situación muy difícil para revalidar la Alcaldía: Monteseirín es un cadáver político que quiere un cargo para dejar la Casa Grande; no se conoce el nombre del alcaldable, aunque se impone la idea de que sea un desconocido como Juan Espadas; y el partido se da de plazo hasta julio para designar el candidato. Entonces faltarán entre 10 y 11 meses para la cita con las urnas.

La pregunta del millón es si da tiempo para ‘fabricar’ un candidato ganador, con la dificultad añadida, en caso de que fuera Espadas, de su desconocimiento por los electores. La respuesta es afirmativa, y el mejor ejemplo lo tiene el PSOE justo en el PP. Es curioso comprobar la historia paralela de socialistas y populares respecto de la Alcaldía y cómo incluso el PP lo tuvo en su momento peor que el PSOE ahora.

Por estas fechas de 2006, los populares aún no habían despejado la incógnita de su alcaldable, aunque apareciera como candidato ‘in pectore’ el portavoz municipal, Raynaud. Hoy, el PSOE ya ha despejado al menos una de sus incógnitas: Monteseirín no se sucederá a sí mismo. Ha resuelto, pues, la mitad del problema. Sólo le queda la otra mitad: decidir su sustituto, aunque sea desconocido (Espadas ‘suena’ sólo al 9% del electorado).

UNA ENCRUCIJADA

Hagamos un viaje en el túnel del tiempo hasta la primavera de 2006.. Al igual que por entonces el PSOE, en un intento que habría vuelto a repetir ahora sin resultado aún  con Alfonso Guerra, el PP trataba de convencer también a una no tan vieja gloria, Soledad Becerril, para que aceptara volver desde el Senado a la lucha municipal y encabezara su lista. Los sondeos indicaban que Becerril aportaba un plus que no ofrecían otros posibles candidatos, dado que por su perfil y el buen recuerdo de su gestión era capaz de atraer el voto del elector moderado de centroizquierda y robarle sufragios al PSOE, por el   rechazo que siempre ha suscitado Monteseirín.

Javier Arenas primero y Mariano Rajoy después trataron de convencer a la antigua alcaldesa, pero al cabo de un tiempo de meditación su respuesta fue negativa. Como ella misma ha dicho años después, consideró que su tiempo para la política  municipal ya había pasado y que el partido debía buscar caras nuevas. Salvando las distancias (no es lo mismo sacrificar un alcalde que un portavoz municipal), Arenas se vio en la misma tesitura de Griñán: relevar como cabeza de cartel a Raynaud, el líder del grupo en el Ayuntamiento y que había liderado durante años la oposición contra Monteseirín, para lanzar como alcaldable a un hombre de su plena confianza pero, pese a ser secretario regional,  tan desconocido para la opinión pública como hoy Juan Espadas y, curiosamente, hasta de cierto parecido físico: el juez Juan Ignacio Zoido.

JUAN IGNACIO ¿QUÉ?

Ese fue el factor más llamativo y que más subrayó la prensa en su momento al hacerse eco de la decisión: Zoido –decían los medios- parte con la clara desventaja de ser poco conocido. Cuando el entonces presidente provincial del PP, Ricardo Tarno, dio cuenta de la decisión, la pregunta que hubo de responder fue si el partido iba a realizar una campaña para promocionarlo. La respuesta de Tarno fue que  la campaña que tenían  en mente era “para ganar las elecciones, no para dar a conocer al candidato”, de lo que, según dijo, “ya se encargarán los propios medios por su cuenta”.  Y Javier Arenas, al que le insistieron con lo mismo, llegó a afirmar sobre el desconocimiento de Zoido: “Eso se arregla”.

Aquella decisión la adoptó el PP un 29 de junio, es decir, prácticamente con el mismo calendario (julio) que ahora se plantea el PSOE para nombrar a su alcaldable y con el paréntesis del verano por delante. El PSOE atacó a Zoido por ese punto que presuponía más vulnerable, el de ser un desconocido que además ignoraba los aspectos de la política municipal. Así, por ejemplo, el delegado de Cultura, Marset, se preguntó irónicamente “qué conocimiento indirecto tendrá el candidato popular de la vida y la política cultural sevillana, porque directo me consta que no tiene ninguno”. Marset le animaba con sorna  a “seguir por esta tarea de buscar información y formación para poder apreciar la cultura debidamente”, y hasta se ofreció a “ayudarle a esta introducción, de la cual está muy necesitado”.

VICTORIA FINAL

Zoido hizo como Soledad Becerril en la etapa previa a su elección como alcaldesa: patearse Sevilla, con la diferencia de que no rehuyó cruzar la Ronda del Tamarguillo para darse a conocer en los barrios, considerados hasta entonces por populares y socialistas como un coto vedado de la izquierda. A falta de seis días para las elecciones del 27 de mayo de 2007, un sondeo del Instituto Opina decía que Monteseirín rozaba la mayoría absoluta. A la hora de la verdad, el recién llegado Zoido se impuso al alcalde de los dos mandatos consecutivos por más de 4.000 votos de diferencia y sólo el pacto PSOE-IU le arrebató la Alcaldía. Poco antes, otro sondeo realizado por Insomer revelaba que sólo el 54,8% de los sevillanos conocía a Zoido cuando llegó la hora de votar, mientras que Monteseirín era conocido por el 92,5%.

Quién le iba a decir al líder del PP sevillano que su ejemplo puede servir de estímulo al PSOE para colocarle de rival a alguien  tan desconocido hoy como lo era él entonces y que puede imitar su metodología de la ‘micropolítica’ en los barrios para echarle el pulso por la Alcaldía.

Prietas las filas

La Democracia ha enseñado desde UCD que si hay algo que no perdonan los electores son las divisiones en los partidos. Por eso Griñán hizo  en el congreso extraordinario del PSOE de Sevilla un llamamiento a la unidad. La de Sevilla es la agrupación socialista más importante de Andalucía y de España, el granero de votos del PSOE y con el valor simbólico de ser la cuna de Felipe González y de Alfonso Guerra, que llevaron al partido desde las catacumbas del franquismo hasta la Moncloa.

Sevilla es mucho más que la capital, por más que ésta sea la única gran urbe donde gobiernan los socialistas, merced al apoyo de IU, dado que Monteseirín perdió las municipales frente a un desconocido aspirante del PP llamado Zoido. Sevilla tiene 700.000 habitantes; el conjunto de los 105 municipios, 1.900.000. El peso de la capital es sólo el 37% del total de la provincia, y la provincia vota no sólo en las municipales, sino también en las generales, autonómicas y  europeas.

Sevilla provincia le ha dado al PSOE en las elecciones generales el 58,1% de los votos frente al 31,5% al PP (26,6 puntos de diferencia); en las elecciones autonómicas, el 54,33% frente al 31,72% al PP (una diferencia de 22,61 puntos); y en las municipales, un 18% más de votos que al PP, 496 concejales más que los populares y el gobierno de 74 pueblos frente a los 6 del partido de Arenas.

UN CONTRAPODER

Desde hace años y por la guerra de guerrillas de Monteseirín y su facción, los votantes están recibiendo el mensaje de que en Sevilla hay dos PSOE: el de la capital, donde manda el alcalde con su propio estatuto de autonomía funcional, y el de la provincia, donde el alcalde habría confinado a Viera.

Los críticos, además, han cultivado la imagen de que eran  el griñanismo,  ‘los hombres del presidente’ frente a la vieja guardia que representaría el chavismo de Viera, Pizarro y compañía. Por ende, Griñán es un militante de la agrupación de Nervión, dirigida por Celis, el joven cachorro de Monteseirín y hombre encargado por éste de crearle en las agrupaciones de la capital un poder paralelo al de Viera.

Sin embargo, en la semana previa a su elección como secretario general y cuando más necesitado estaba de contar con un escenario de unidad de todo el partido tras él, Griñán vio cómo Monteseirín y su facción han tratado de condicionarle el futuro en Sevilla capital. En vez de asumir la decisión del presidente de relevarlo de candidato, oficialmente a petición del propio alcalde, y de agotar disciplinadamente el mandato para dar tiempo al PSOE a buscar y promocionar a su sucesor, Monteseirín y los críticos han agitado el ambiente con tácticas como éstas:

-Amagar con una salida inmediata del Ayuntamiento con una carta de despedida a los sevillanos.

-Condicionar la permanencia de Monteseirín  en el cargo a la designación de Celis como nuevo alcalde primero y como candidato en las elecciones de 2011 después, al margen de la Ejecutiva Provincial y de la mayoría que ésta representa y de cualquier órgano de dirección del partido.

-Presentar a Celis como el hombre que debe autorizar cualquier operación en Sevilla por ser quien controla la mayoría de las agrupaciones de distrito, proyectando así la imagen de que hay “un partido (Celis), dentro de otro partido (Monteseirín), dentro del PSOE (Viera)”.

-Calificar de “disparate” tener tres referentes en un año (Monteseirín, su sustituto transitorio en caso de que no agote el mandato y el candidato), sin percatarse  de que fue la misma situación que provocó Monteseirín hace doce años. En 1998, aquél, siendo presidente de la Diputación, ganó las primarias a Borbolla, y el PSOE estuvo un año con tres referentes: Borbolla,  perdedor de las Primarias; Carmelo Gómez, que hizo las veces de nuevo portavoz socialista, y Monteseirín, el candidato a un año vista. Aquel ‘disparate’, como lo calificaría hoy Monteseirín, se tradujo paradójicamente en que el PSOE pasó del 28,94% de los votos en 1995 al 35,99% en 1999 y estuvo en posición de pactar con Rojas Marcos la Alcaldía para Monteseirín.

-Amenazar con pedir unas primarias a la Ejecutiva Federal contra las directrices de Viera y Griñán e incurriendo en contradicción con la exigencia anterior, pues el proceso podría desembocar en una situación similar a la de la época de Borbolla. En su obcecación, el alcalde estaba dispuesto a provocar la situación que él mismo denunciaba.

AVISO A NAVEGANTES

A la vista de la peligrosa deriva del sector crítico, el que se presentaba como alineado con Griñán frente al chavismo,  el presidente de la Junta de Andalucía decidió zanjar la cuestión a mitad de semana con un aviso a navegantes: “El PSOE de Sevilla (Viera) logró unanimidad en el último congreso…Yo no tengo candidato (para la Alcaldía); el PSOE de Sevilla sí puede tenerlo. Viera es mi interlocutor y con él hablo”. Y, en un gesto inusual, reforzó su figura nombrándolo presidente del congreso extraordinario del PSOE-A, para demostrar quién le merecía su confianza en Sevilla.

En horas veinticuatro, Celis, el hasta entonces ‘delfín’ de Monteseirín y ariete en la operación de los críticos contra la Ejecutiva Provincial, entendió el mensaje y declaró públicamente su fidelidad a Viera, con otro aviso de su cosecha para el alcalde: “No debe actuar por intereses personales”. Celis se convertía así en el nuevo Emilio Carrillo y con su defección ha liquidado el intento del alcalde de mandar vicariamente en el Ayuntamiento y de perpetuar un Monteseirinato.

Monteseirín: claves de su carta del adiós

El aún alcalde de Sevilla envió el viernes, camino de Nápoles, una carta a los periódicos  de la ciudad con publicación embargada hasta el domingo para despedirse de los sevillanos y, de paso, lanzar una serie de mensajes codificados a su partido, que pretende que agote el mandato y permanezca en la Alcaldía hasta dentro de quince meses, cuando se celebren las elecciones municipales.

Insólito: el alcalde se despide sin haberse ido. La carta, titulada ‘Gracias a Sevilla (que me ha dado tanto..)’,  puede interpretarse como un órdago a la dirección del partido: aparentando una dimisión inminente, Monteseirín buscaría obtener garantías de futuro como condición  para continuar en su puesto y no precipitar una nueva crisis en el Ayuntamiento que obligara al PSOE a  improvisarle un sucesor. Los hechos demostrarán si el alcalde se va definitivamente en un ataque de dignidad o se traga las palabras como hizo cuando la crisis con Rojas Marcos por el caso Bazar España o cuando cambió de postura en el tema de las Cajas.

Reproducimos en negritas párrafos de la carta del alcalde y, a continuación, nuestras acotaciones:

1) Ya es pública mi decisión, que vengo madurando desde hace mucho tiempo…..

Monteseirín sigue tratando de aparentar que ha sido él y no Griñán quien ha decidido su marcha del Ayuntamiento, cuando su estrategia desde su clamorosa derrota (se parapetó tras el denominado ‘sector crítico’, ya que no tuvo el valor de presentarse él mismo) frente a Viera en el congreso socialista de julio de 2008 ha sido la de una numantina resistencia para evitar que el PSOE lo defenestrara antes de tiempo.

En segundo lugar, para evitar también que cuajara la alternativa interna (Emilio Carrillo) preparada por el partido con la antelación suficiente y dado su derrumbamiento en las encuestas y el rechazo que genera en la opinión pública (el 20% de los sevillanos que declaran conocer al alcalde  lo califican directamente con un cero y jamás ha aprobado en una encuesta durante sus 11 años de mandato, sin contar el demoledor resultado para él de la encuesta encargada por el PSOE a Julián Santamaría).

En tercer lugar y una vez emigrado Chaves (su gran valedor, no tanto por estima como por temer que abrir el melón sucesorio en Sevilla en mitad de un mandato equivalía a abrir la veda para que se hiciera lo mismo en la Junta de Andalucía en mitad de una legislatura, como así le acabó ocurriendo a él: Chaves se veía en el espejo de Monteseirín), una vez ido Chaves, decíamos, amagar con su dimisión a finales de 2009 ante Griñán al comprobar que no gozaba del favor del nuevo presidente, pero con un doble objetivo:

1)      Forzar su ratificación ante la supuesta falta de tiempo (17 meses por entonces) para que el PSOE buscase un candidato alternativo fuera del Ayuntamiento.

2)      En caso contrario, dejar colocado como sucesor  a Celis, el hombre encargado de convertir Sevilla capital en el califato del sector crítico frente a  la Ejecutiva Provincial liderada por Viera y pese a haber contado éste con  el 88,6% de los votos en el último congreso provincial socialista.

Monteseirín ha tratado de asaltar el PSOE de Sevilla desde la trinchera de la capital, parapetado en su condición de único alcalde socialista de una capital de provincia y de Sevilla como capital de Andalucía. Ha tratado deliberadamente de dividir el partido al sentirse ‘intocable’ por ser alcalde de Sevilla, desafiando de forma permanente la autoridad del secretario general y confiado en el manto protector de Chaves.

Monteseirín siempre ha jugado manejando los tiempos políticos para que el tiempo acabara jugando a su favor. Contaba con que su amago de dimisión nunca sería aceptada por Griñán a tan sólo año y medio de las elecciones y que ese año y medio le daría margen de maniobra para tratar de ganarse al nuevo presidente de la Junta, por una parte, y de invertir los sondeos contrarios a su persona mediante una intensa campaña mediática (puesta en marcha de Giralda Tv, compra de favores periodísticos a través de Marchena y del dinero de la publicidad institucional o de las empresas municipales; buzoneo de publicaciones laudatorias en los barrios…) y de captación de apoyo social.

Así, el alcalde habría intentado que Griñán hubiera actuado de presentador suyo en una conferencia que iba a pronunciar después de Reyes. Al no conseguir su propósito de que el presidente de la Junta le hiciera su loa política y  que ésta se interpretara como un aval a su persona, dentro y fuera del partido, pospuso la  conferencia ‘sine die’.

Más ejemplos de la estrategia del alcalde de ganarse apoyos sociales para que fueran valorados en la Casa Rosa: intentó que le otorgara la medalla de oro del Ateneo el nuevo presidente de la docta casa, Alberto Máximo Pérez Calero, médico como él y como agradecimiento por los favores municipales –ahí se vio que no eran gratuitos- a la entidad de la calle Orfila.

2) ….un muchacho de barrio, criado junto a la Facultad de Medicina, llegara en 1999 a la Alcaldía de la ciudad que “es bella porque siempre es nueva”.

Monteseirín trata en esta frase de justificar su ‘grandeur’ arquitectónica, como si Sevilla no fuera bella por el Guadalquivir, el conjunto histórico-artístico de la ciudad, la Catedral, la Giralda, el Real Alcázar, la torre del Oro, la Plaza de España, el parque de María Luisa y todo lo existente antes de su llegada a la Alcaldía sin necesidad del legado del alcalde: las ‘setas’ de la Encarnación, la torre Pelli, la biblioteca de Zaha Hadid en el Prado, la nueva Alameda de Hércules, el proyecto de ‘La piel sensible’ para la Alfalfa, Pescadería, el Pan y otras plazas del Centro…..

3) …superando las dificultades de todo tipo que (siempre los mismos) hemos ido encontrándonos por el camino.

Con ese “siempre los mismos” el alcalde ha anatemizado una vez más como miembros de una Sevilla retrógrada, ‘facha’, rancia, tradicionalista, ‘derechona’ y demás sinónimos a todos aquellos que han osado llevarle la contraria o criticarle en desacuerdo con su gestión, con el doble fin de presentarse ante el electorado de izquierdas como una víctima de esa Sevilla clasista de los de siempre y, por consiguiente, como un héroe/mártir de las clases populares, el hombre que desde una condición humilde llega a la Alcaldía para, levantando las ‘setas’ de la Encarnación por ejemplo, democratizar (¿?) las vistas sobre el caserío histórico que hasta entonces sólo podían disfrutar los ricos desde los miradores de sus casas-palacio. Mensajes simplistas (dicotomía bueno-malo) y demagógicos para consolidar la imagen de la existencia de dos Sevilla, acentuar los enfrentamientos de clase en vez del interclasismo y dividir en vez de integrar.

4) Hemos sido coherentes con un modelo de ciudad….

Monteseirín quiere hacer creer que ha actuado siempre conforme a un modelo previo de ciudad cuando, en todo caso, esa nueva ciudad que él presenta como su Arcadia feliz es la que resulta del lápiz del arquitecto Manuel Angel González Fustegueras y del proceso de participación ciudadana, que confluyen en el nuevo PGOU. Dicho de otro modo, el PGOU no es el fruto de Monteseirín, sino Monteseirín del PGOU. Poco de ese nuevo modelo de ciudad al que tanto remite el alcalde está previamente en sus programas electorales. Al contrario: la peatonalización de la Avenida es la condición necesaria para implantar un tranvía como sucedáneo del Metro y que por acumular tres años de retraso no iba a estar listo ni para las elecciones municipales de 2007.

Recuérdese que Monteseirín llegó a la Alcaldía por el ‘pacto del Metro’ entre Chaves y Rojas Marcos y que en la perspectiva de carecer de Metro todavía ocho años después, no podía presentarse a las elecciones con las manos vacías. Hizo, pues, de la necesidad virtud y a marchas forzadas construyó (destruyendo incluso los hornos almohades de la Puerta de Jerez) y presentó el tranvía como el ‘Metrocentro’, un sucedáneo de Metro penetrando hasta el Centro y cuya consecuencia era la peatonalización para abrir paso a vías y catenarias. El marketing político y electoral convierte esta improvisación en el modelo de ciudad del que alardea el aún alcalde.

5)…tras tantos años de proyectos eternamente pendientes de abordar…

Monteseirín ha querido pasar a la historia como el alcalde que resolvió las cuestiones pendientes de la ciudad (el solar del mercado de la Encarnación, el traslado de la Feria de Abril, el vacío del Prado de San Sebastián, la ampliación de Fibes….), pero algunas las ha dejado irresueltas (la Feria), otras las está resolviendo a un coste multimillonario (las ‘setas’ y el Palacio de Congresos) y ha dejado algunas nuevas para el futuro (el acuario de Delicias, la biblioteca del Prado).

Basó una de sus primeras decisiones nada más llegar a la Alcaldía y que resolvía una de esas cuestiones pendientes, como fue liquidar el edificio administrativo de Moneo que llenaba el espacio vacío del Prado, con el argumento de que ese dinero (unos 30 millones de euros) se debía destinar a modernizar los barrios y que había que ‘descentralizar  el Centro’ repartiendo sedes administrativas por los distritos y ahorrar recursos mediante la informatización y con Internet.

Al final, ha acabado preso de su megalomanía y creyendo que la modernidad de una ciudad se basa en costosísimos iconos arquitectónicos cuales nuevos estadios Olímpicos y no en el eficaz funcionamiento de los servicios públicos (transportes, limpieza) y en la construcción de amplios equipamientos (bibliotecas de barrio, centros cívicos, polideportivos, plazas, jardines..). Mientras alzaba las ‘setas’ en la Encarnación, alteraba la Alameda o ampliaba Fibes, los servicios públicos (Tussam, Lipasam) han acabado en la ruina. ¿Cuánto dinero queda de los convenios urbanísticos firmados en su día para equipar los futuros barrios de la ciudad?

6) Y hoy, aun cuando la crisis económica y financiera mundial está azotándonos como a todos de la forma más lacerante, con el desempleo…

Responsabiliza a factores externos, esa crisis mundial, del incumplimiento de su promesa electoral del pleno empleo y de una vivienda para todos y sin sorteo durante este mandato. Se arroga lo que se hace en la ciudad y culpa de lo que no se hace a las circunstancias y a “los de siempre”.

7) Sevilla volverá a ganar la partida frente a la resignación, el inmovilismo y la involución.

Monteseirín practica un doble lenguaje o una doble moral. Por una parte, ataca de forma sistemática a esa Sevilla inmovilista e incluso involucionista, para complacer así a los votantes de la izquierda, y por otra hace lo imposible por complacer y cortejar a esa Sevilla de las tradiciones de siempre, que supuestamente detesta y es un freno para sus planes modernizadores.

Ni Soledad Becerril ni Rojas Marcos, ni por supuesto Del Valle y Uruñuela, otorgaron tantas medallas de la ciudad (doce) a Vírgenes como ha otorgado Monteseirín; ni se inventaron el ‘urbanismo morado’ para alimentar de subvenciones a las cofradías  en descarada busca del voto popular; ni erigieron tantas estatuas a toreros y nobles en el Paseo de Colón o espacios públicos; ni frecuentaron tanto los salones de la aristocracia, los palcos de la Semana Santa o la plaza de toros de la Maestranza……

8) …..gracias con el alma por como habéis respaldado siempre nuestras ideas y nuestras propuestas en el foro de la democracia ciudadana. Ese apoyo y confianza me han permitido ser, después de estos más de diez años, la persona que más tiempo lleva desempeñando la tarea de alcalde de Sevilla desde que se instituyeron las alcaldías modernas, a principios del siglo XIX.

Esta es la mentira reiterada de Monteseirín, en la que insiste una y otra vez como un martillo pilón: que ha obtenido siempre el respaldo electoral en las elecciones municipales. Falso. Sólo ganó una de las tres a las que se ha presentado, y por mayoría relativa. Las primeras y las terceras las ganó el PP (Becerril y Zoido), y en sus tres mandatos tuvo que pactar (una vez con el PA, dos con IU) para lograr los votos que le faltaban para ser alcalde.

9) …..voy a dirigir mi vocación por la cosa pública a otras tareas, en mi condición de funcionario o en cualesquiera otras en las que mi formación y mi experiencia puedan seguir siendo útiles…

Lanza el mensaje de que quiere un nuevo cargo público, cuando en el comienzo de su carta reconoce que lleva 30 años en la política y los últimos quince sin bajarse del coche oficial (hasta el punto de que reconoce en su declaración de bienes que no tiene ninguno de su propiedad; no le hace falta) como presidente de la Diputación y de la FAMP y alcalde de Sevilla. Veremos hasta dónde se cumple el aserto de Griñán el pasado fin de semana de que el PSOE “no es ni una empresa, ni una ONG”.

10)….Un impulso renovado que, desde la continuidad del proyecto y los relevos generacionales que lo acompañen..

Con la expresión “los relevos generacionales”, Monteseirín está postulando de nuevo a Celis como su sucesor frente a personas de la vieja guardia del partido como pudieran ser Rosamar Prieto, Viera o el mismísimo Alfonso Guerra. Es curioso que hasta diciembre, cuando hizo el amago de retirada ante Griñán pese a que no hace mucho decía que quería seguir en la Alcaldía hasta el año 2020 por lo menos, Monteirín nunca se incluía entre los necesitados de relevo generacional, a pesar de que ya tiene más de 50 años y de que lleva 30 ocupando puestos y cargos en el PSOE y en la vida pública en nombre del PSOE.

11)La ciudad nos necesita a todos y a todas al margen de coyunturas o decisiones personales.

Monteseirín está llegando al final de su carta y por primera vez parece que habla en clave institucional y como alcalde de todos los sevillanos, pero….

12) Sevilla, la buena gente de Sevilla, se lo merece todo.

…al final vuelve a hablar de buenos y de malos al establecer una distinción implícita entre la buena gente, a la que nombra, y la mala, subyacente en la frase. Siempre el mensaje de las dos Sevilla y de que él va de bueno por la vida y como tal debe ser perdonado por sus errores de gestión, imputables más a su entorno (el manido recurso a los técnicos municipales en escándalos como el de los Bermejales, la cubierta de la Davis, la caseta de la Feria…) que a su persona.

Y así fue como Monteseirín dio las gracias a Sevilla (que le ha soportado tanto).

Puente de plata

¿Se imaginan que en el Real Madrid se pusieran a lloriquear por que el Barcelona fuera de ruina y hubieran echado a Guardiola? Más o menos eso mismo está haciendo el PP, donde en vez de brindar con champán por haberse cargado Griñán a Monteseirín, del que decían un día sí y otro también que ha sido el peor alcalde de la historia de Sevilla, han acabado lamentándose en plan jeremíaco por su defunción política. Arenas acusa a Griñán de haber creado “una gran crisis” y “un gran vacío” (¿?) en Sevilla. Zoido admite haber vivido con “mucha preocupación” el día en que conoció la noticia y que aunque él veía cómo el gobierno se deterioraba, lo ocurrido ha sido “el colmo”. Vamos, superior a sus fuerzas. Un poco más, y el PP decreta tres días de luto y crespones (por definición son negros) en las alas de la gaviota. ¿Pena, penita, pena, síndrome de Estocolmo o lágrimas de cocodrilo? El duelo pepero está tan magistralmente interpretado que es para Oscar, pues no me creo que pueda ser sincero. En tal caso sería una completa gilipollez. A alcalde que huye, puente de plata.

La comuna de Sevilla

Del Valle aplicó al Ayuntamiento el principio ecológico del nicho vacío: toda especie tiende a ocupar el espacio que otras dejan libre. Razonaba el exalcalde de la triste figura que si Torrijos tiene más protagonismo que el que le corresponde por sus concejales es porque Monteseirín se ha dejado comer el terreno. Zoido también aprendió ecología con Fuco García Novo y tiende a llenar con sus acciones de guerrilla el vacío municipal. Como  cuando anunció la reposición del banco de Bellavista, se fue con pico y pala a las chabolas del Vacie o se comprometió a darle una mano de pintura al colegio Nuevo Tussam, aunque la que necesita no una mano, sino todas las manos del poema de Nicolás Guillén, sea la propia Tussam. Ahora, los residentes de Arjona, hartos de ser ninguneados desde hace cinco años, cogerán ellos mismos el palustre para arreglar los baches y las aceras. Si los vecinos se autogestionan (perdón por la redundancia) su propia calle ante el vacío de atención municipal, ¿para qué sirve el Ayuntamiento? Esto es la comuna de París, pero a la sevillana.

Vuelve el ‘banquero’ de Bellavista

¿Recuerdan la perra de Zoido con el banco de Bellavista? Una de las tácticas del ganador de las municipales, por más que el  pacto PSOE-IU le impidió gobernar (como en su día el pacto PP-PA a Yáñez), fue la de entrar en ‘territorio comanche’, el que hasta entonces todos, incluidos los populares, creían vedado al PP: los barrios-granero de votos de la izquierda. Zoido empezó a patearse el extrarradio, donde lo más que habían visto de un político pepero eran los carteles electorales, si es que sobrevivían pegados más de un día en las tapias antes de amanecer hechos jirones. Vecinos del Sur clamaban por un banco roto. Allí acudió Zoido a retar al alcalde: o reponía el banco o lo haría él mismo. Se lo tomaron a chacota y lo apodaron el ‘banquero’ de Bellavista. Vieron que iba en serio cuando cogió pico y pala en El Vacie y le avalaron los votos. Ahora Zoido amenaza al alcalde con ir a limpiar y a pintar el colegio ‘Nuevo Tussam’, dejado de la mano de Alfredo. Ya me veo la foto de Zoido con el cubo y la brocha. El ‘banquero’ de Bellavista ataca de nuevo.

Los Diez Mandamientos

A raíz de los penúltimos escándalos –recuerden mi teoría de que con esta corporación nunca hay un último- que ponen el nombre de Sevilla en todos los telediarios salvo en los de Giralda Tv, el portavoz municipal del PP, Juan Ignacio Zoido, ha elaborado sus particulares ‘Diez Mandamientos’ para garantizar la transparencia en la gestión y contrarrestar el ocultismo actual que, dice, propicia la corrupción y dificulta que salga a la luz. Ya he recortado el Decálogo para, si Zoido es un  día alcalde, situarme metafóricamente a su vera y exigirle su observancia,  como Roma ponía en la cuadriga del césar a un ciudadano para recordarle entre los vítores de la plebe que no olvidara que era mortal. Suscribo de ‘pe’ a ‘pa’ las Tablas de la Ley zoidianas, como eso de darle siempre un puesto a la Oposición, y cualquier papel en siete días, al igual que se publiquen en Internet  todas las retribuciones. Me he metido en la ‘web’ municipal, pero no he visto que Zoido haya colgado los dineros que gana “por todos los conceptos”. La transparencia empieza por uno mismo.

Un derecho de 700.000 sevillanos

Zoido denuncia que se ha silenciado una reunión de la Ejecutiva de Mercasevilla y, maliciándose que hubiera visto la auditoría encargada a Deloitte a raíz del escándalo de las comisiones y la venta de suelo por 56 millones menos de la cuenta, le pide a Monteseirín una copia. Maribel Montaño hace honor a su apelativo de la ‘portacoz’ del gobierno y con cajas destempladas dice que Zoido “no tiene derecho alguno” a exigirla. ¿Cómo que no? Mercasevilla es empresa pública municipal y como tal sus dueños son los sevillanos. El Ayuntamiento, pues, debe rendir cuentas no sólo a Zoido, sino a cualquiera de nosotros y ser una casa de cristal por transparente. Si no tuviera nada que ocultar no tendría reparo incluso en colgar el documento en Internet, pero como es deliberadamente opaco ha dejado fuera de las empresas municipales a la Oposición. Ya puestos, Zoido, que ganó las elecciones, tiene más derecho que la Montaño a ver la auditoría: él fue elegido por los sevillanos mientras que ella fue nombrada a dedo por Monteseirín y se limita a ser ‘la voz de su amo’.

Torrijos y Bertolt Brecht

Torrijos se queja del ambiente de crispación existente en la ciudad y, para demostrarlo, en el último Pleno municipal puso como ejemplo su propia vivencia personal: “Iba por la Plaza Nueva y un vecino se plantó ante mí y me dijo: “¡Viva Franco, viva España!”. Yo sólo le respondí: “Pues que vivan”. Pero eso era impensable hace sólo unos meses en esta ciudad”. Aun compartiendo el llamamiento del primer teniente de alcalde a que se aplaquen ciertos ánimos demasiado exaltados en un régimen democrático como el nuestro, Torrijos olvida que cuando Zoido empezó sus visitas a los barrios, personas que luego fueron identificadas como militantes de IU lo rodearon, lo increparon y trataron de echarlo de allí desde la totalitaria creencia de que invadía su coto electoral. ¿Quién, pues, inició la crispación política en esta ciudad? Torrijos debe hacer examen de conciencia y preguntarse si no le es de aplicación a él mismo el famoso poema de Berltot Brecht: “Primero fueron a buscar a Zoido, pero como yo no era del PP, no dije nada…..”

Realidad que supera a la ficción

El Trío de Capilla (Javier Rubio, Sebastián Torres y Juan Miguel Vega) imaginó en su último diálogo irreverente la siguiente situación: “Pleno municipal. Zoido fuera de sí denunciando escándalos y, de tanto ardor, le da un chungo. La presidenta del pleno, Rosamar, como si se tratase de un mero trámite, se dirige a los presentes con displicencia: “¿Hay un médico en la sala?”. ¿Qué haría el Doctor NoDo (Monteseirín)?”. Este caso ya se dio en Sevilla. Reunión del comité de expertos de la Expo. De pronto, al nobel Severo Ochoa le da un soponcio, quizás por la tensión de ver el acoso a Olivencia, ya que acabaría dimitiendo de su cargo tras la destitución de éste. Alarma en la sala. El discípulo predilecto de don Severo, Santiago Grisolía, grita: “¡Que llamen a un médico!”. Y Ballester, que cae en la cuenta, le dice: “Pero, don Santiago, ¿usted no es médico?”. Sí, pero como estaba dedicado a la investigación en laboratorio había perdido la consciencia de su titulación, de lo que se colige que aunque el hábito no haga al monje la bata blanca sí hace al médico.