‘Es de Ronda y se llama Cayetano’. Corrochano inmortalizó así al ‘Niño de la Palma’ tras su presentación en Madrid. Si yo tuviera su misma pluma, escribiría ahora: ‘Es de Triana y se llama Jesús’. Jesús Estela es el pescadero que, tras oírle a Monteseirín su rollo sobre la peatonalización de San Jacinto, tuvo el valor de romper el silencio de los corderos para espetarle: “¿Usted cree en el Defensor del Pueblo?”. Cuentan las crónicas que Alfredo empezó a sudar, expresión somática de su angustia. Pero Jesús no calló: “Se lo digo porque llevamos este asunto al Defensor y el Ayuntamiento no le ha contestado, pese a que se lo ha pedido en tres ocasiones, hasta el punto de que el Defensor califica su postura de hostil y entorpecedora”. Por dejar en evidencia al (sin) alcalde, un pesebrista del Ayuntamiento le amenazó en plan matón, al peor estilo marchenero: “¡Cuidadito con lo que dices!”. Rindo homenaje a quien no se dejó intimidar y le cantó al (sin) las verdades del barquero y las del pescadero. Ojalá hubiera en Sevilla muchos en la estela de Jesús.
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Anti marca
Los sociólogos coinciden en que la Selección es el mejor embajador de España como marca-país y de sus empresas, para las que su triunfo ha supuesto una impagable campaña de marketing. ‘Sensu contrario’, ¿qué valor para Sevilla como marca-ciudad y para el PSOE como marca-partido tiene el viaje de Monteseirín en un vuelo de 3.000 euros y tras utilizar su cargo para presionar al CSD a fin de que le regalara 4 entradas de 800 euros cada una para él y sus amiguetes? ¿Qué valor que no sea negativo tiene para el PSOE que Monteseirín, al contrario que Zapatero, haya abandonado tres días la ciudad con más de 70.000 parados para hacer de Alfredo ‘el del bombo’ junto al valido del autobombo? ¿Acaso cree Griñán que los sevillanos no toman nota de cómo el (sin) alcalde y su valido se pasan la crisis por el arco del triunfo entre viajes y más viajes? Monteseirín volvió no con la camiseta de alguno de los tres jugadores sevillanos -Ramos, Marchena (el bueno, no el otro) o Navas-, sino con la de Villa. Osea, que para colmo le hizo el marketing al ‘Guaje’ y a Asturias.
De gañote
Parafraseando a Torrijos cuando la Copa entre el Sevilla y el Atleti en Barcelona, Monteseirín halló un hueco en su agenda y pudo ver la final del Mundial entre España y Holanda. A diferencia de Torrijos, que vio las dos finales por TV, el (sin) alcalde tuvo el mismo cemento armado facial que las setas de la Encarnación para pedirle al CSD que le diera cuatro entradas ‘gratis total’ para él y su peña de amiguetes –no es difícil imaginar quiénes son, pues Dios los cría y ellos se juntan- , valoradas cada una en 800 euros. A eso se le llama tráfico de influencias. Total, 3.200 euros a costa del contribuyente para que Alfredo y su panda acudieran a Suráfrica en representación de los 70.000 parados sevillanos y de los otros cientos de miles que no pueden permitírselo por la crisis, mientras Zapatero se quedaba trabajando en Moncloa, como ya pasó con el viaje a Brasil. Y yo no me creo la versión oficial de que el (sin) alcalde se ha pagado el viaje de su bolsillo. Un individuo que mendiga una entrada de 800 euros no se gasta luego 3.000 en un avión privado.
Panfleto
Trabajadores de Tussam me entregan un panfleto en Plaza Nueva. Dice: “¿Está tardando su autobús?”. ¡Jopé que si tarda!. Sigo leyendo: “¡Llame al 010 (teléfono gratuito –será lo único- del Ayuntamiento) y reclame hoy mismo! ¡Movilízate en tu barrio contra este atropello! El Ayuntamiento pretende cargarse Tussam recortando servicios por no contratar a los trabajadores necesarios, que se quedan sin trabajo. Ahora en verano ya se nota, pero en septiembre vendrá el verdadero recorte”. Doy fe de que el bus tarda en verano y en las cuatro estaciones de Vivaldi, pues me he pasado hasta una hora en la parada más de una vez. Antes de que los conductores la liaran en la Feria y provocaran la injerencia de Susana Díaz, tenían sobre la mesa de negociación esta propuesta: incremento salarial del 0,2% e incorporación de los 110 eventuales a lo largo del año, con garantía de seis meses de trabajo, a cambio de externalizar las líneas nocturnas. Rechazaron la oferta y ahora están en congelación salarial y con los eventuales en la calle. Pero de eso no decía nada el panfleto.
San Pablo
El (sin) alcalde, que en su día decía que iba a meter en cintura a los que no la doblan y que hizo un estudio sobre el absentismo municipal pero al que, como preconizaba Joaquín Costa para el sepulcro del Cid, acabó echándole siete llaves, está tan poco escandalizado por el dirigente socialista que lleva dos años cobrando del Consistorio sin aparecer por su trabajo, que ni se ha preocupado de cerrarle el grifo del dinero público que él teóricamente administra. El (sin), cuyo único afán es salir en las fotos para aparentar que no es el (sin), dice imaginar que se ha abierto una investigación de oficio. Conociendo el percal, hay que tener más imaginación que Julio Verne para imaginar que ‘a quien corresponda’, que debería ser él como máximo responsable del Ayuntamiento pero que como es el (sin) alcalde no lo hace, habría expedientado al vago de Bellavista para mandarlo a donde ya está: a su casa. Monteseirín dice que llegó al PSOE desde el cristianismo. Pues que aplique la segunda carta de San Pablo a los tesalonicenses: “El que no trabaje, que no coma”.
Asfixia
Castilblanco ha suspendido la feria por la asfixia de las arcas municipales, hasta el punto de que en el último Pleno se acordó rebajar en un 30% el sueldo de 2.160 euros netos que cobra el alcalde y la nómina a tres concejales; quitarle la remuneración a otro edil; suprimir dos cargos de confianza del equipo de gobierno, y recortarle los pagos a otros dos. Yo ya he perdido la cuenta de cuánta gente estaba cobrando de las arcas municipales. ¿No iban a estar asfixiadas las pobres, por tantos como metían la mano en ellas? Yo me crié en un pueblo que, como Castilblanco ahora, tenía unos 5.000 habitantes y nunca conocí que el alcalde y los concejales cobraran un duro, ni que hubiera cargos de confianza en nómina. Ser alcalde en un pueblo era, al tiempo que un honor, un servicio altruista a la comunidad, donde todos éramos medio familia o una gran familia. Ahora, gracias a la crisis nos estamos enterando de que cualquier politiquillo de pueblo tiene coche oficial con chófer incluido o se ha liberado –nunca mejor dicho- a costa del dinero de los contribuyentes.
Desvergüenza
Maribel Montaño, Pedro Zerolo y Rosa Torres fueron testigos en primera línea de cómo al menos tres periodistas eran agredidos impunemente durante la Cabalgata del Orgullo Gay, sin que movieran un dedo por evitarlo. Las fotos publicadas por varios periódicos muestran a los colegas rodeados a lazo como conejos en un corralito y golpeados –a uno hasta le sacaron un hombro de su sitio- por un falso policía con una acreditación más falsa que las facturas falsas de la Macarena, de lo que debería tomar buena nota y actuar en consecuencia el sucesor de Alvarez Riestra al frente de la Jefatura. A pesar de las evidencias, la ‘portacoz’ del Ayuntamiento y la ‘caja tonta’ del (sin) alcalde, Giralda Tv, difundieron en sus respectivos partes la versión de que la marcha transcurrió en un ambiente festivo -¿formaría parte de la fiesta el pim-pam-pum a los periodistas?- y “sin ningún incidente digno de consideración”. Esta es la realidad edulcorada que de Sevilla nos vende Monteseirín. La Cabalgata del Orgullo Gay se convirtió así en la de la Desvergüenza Municipal.
Franco
El alcalde de Coria, José Vicente Franco (PSOE), ha difundido un comunicado para anunciar ‘urbi et orbi’ que “de forma unilateral” prescinde del coche oficial y usará a partir de ahora su vehículo privado, el Metro y el autobús. La noticia no es que Franco se pase al transporte público, demostrando así que podría haberlo hecho desde siempre, sino que tuviera el desparpajo de cargarle a las arcas públicas un coche oficial, con conductor incluido, en un municipio de sólo 28.000 habitantes donde todo el mundo se conoce y que por hallarse a un tiro de piedra de Sevilla está perfectamente comunicado con la capital. Vamos, que no es un pueblo perdido a más de 100 kilómetros por carreteras sinuosas en las Sierras Norte o Sur. ¿Cuántos otros pueblos como Coria o incluso más pequeños no hacen de cireneos motorizados de sus alcaldes con cargo siempre al sufrido contribuyente? Con su ‘autobombo’ de pretendida solidaridad en esta hora de crisis, Franco pretendía dar ejemplo de austeridad, pero lo que en realidad ha revelado es que estaba dando ejemplo de dispendio.
‘Safety car’
La consejera de Obras Públicas no descarta la creación de, ojo, varias paradas de Metro en el centro. El fino oído político de Rosa Aguilar ha detectado en el proceso de alegaciones a las líneas 2,3 y 4 -el mismo en el que el Ayuntamiento ni-ni del (sin) alcalde se niega a participar por creer que está todo atado y bien atado- cierto runrún en tal sentido y, en vez de enrocarse en el diseño de los técnicos, se muestra predispuesta a coger esa bandera reivindicativa y a ponerse al frente de la manifestación. Parafraseando a Fernando VII, de deseado a pérfido, doña Rosa está en trance de decir: “marchemos francamente, y yo la primera, por la senda de las dos estaciones en el centro”. El volantazo de la consejera deja en evidencia al (sin) alcalde que, más papista que el Papa, sigue empecinado en defender una sola parada pensando que así se congracia con la Junta. A Monteseirín le pasa como a Fernando Alonso: cree estar en cabeza de carrera y aún no se ha percatado de que la salida a pista del ‘safety car’ de la consejera lo ha dejado a la cola del pelotón.
Vagos
Tras ganar Felipe González por mayoría absolutísima las elecciones aquel 28 de octubre de 1982, la cola de funcionarios dio la vuelta a los Nuevos Ministerios de Madrid para picar a las 8, de acojonados que estaban porque decían que había venido el lobo y los iban a meter en cintura. En el resto del país se conocieron historias en organismos oficiales donde se vio el careto a personal en nómina que jamás había aparecido por sus puestos de trabajo y con los que se hacía la vista gorda por aquello de las protecciones de que gozaban en las alturas. Luego, como la montaña parió un ratón y la confianza da asco, se normalizó la estampa de los Nuevos Ministerios y el personal fue otra vez a lo suyo, entre compras en grandes almacenes y cafelito y cafelito. Veintiocho años después de aquel 28-O, la Fundación DeSevilla paga 2.200 euros/mes desde hace dos años a un exdirigente socialista pese a que ni siquiera aparece por el trabajo. Antes, el PSOE daba miedo a los vagos; ahora, los vagos se cobijan en el PSOE. ¿Era esto el cambio prometido por Felipe González?