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Diagonal

El Ayuntamiento de Barcelona, espejo en que se mira Sevilla, organizó un referéndum sobre el proyecto municipal de convertir la Diagonal  en un bulevar al alfrediano modo (con tranvía, carril bici y dos carriles para coches con velocidad limitada a 30 Kms) o en una nueva versión de las Ramblas, o bien por una tercera opción puesta al final de tapadillo y sin apenas publicidad, por aquello de aparentar algo de democracia: dejarla como estaba. El 80% de los votantes (172.161 de un censo de 1,4 millones) se pronunciaron al juanramoniano modo de ‘no la toquéis más, que así es la rosa’ y desautorizaron la iniciativa. Yo me pregunto qué habrían votado los sevillanos si se les hubiera dado a elegir entre dejar la Alameda como estaba o convertirla en el Paseo Marítimo bis de Islantilla; la calle San Fernando de toda la vida o como la terminal ferroviaria de Alcázar de San Juan; dejar igual la Encarnación o embutirle las ‘setas’ inspiradas en una gasolinera de Hamburgo, y dejar igual el Prado o meterle la biblioteca que imita el pabellón de México en la Expo-92.

La muralla ‘china’ de Sevilla

Más de 100 kilómetros de muros artificiales construidos a lo largo de siglo y medio defienden la ciudad contra las inundaciones de sus ríos

Los muros llegan hasta la cota 12 metros para poder contener una avenida de 9.000 m3/segundo, no registrada en tiempos modernos

La nueva muralla defensiva se complementa con 31,5 kilómetros de cortas para alejar de la ciudad los cauces fluviales

Merced a las cortas y eliminación de codos en el Guadalquivir la distancia navegable hasta Sanlúcar se ha reducido en 45 kilómetros

La inversión en obras de defensa contra las inundaciones equivale casi a todo lo gastado en la Cartuja para celebrar la Expo-92

Los trabajos de protección contra las riadas han permitido multiplicar por 21,5 la superficie urbana de Sevilla

Pocos sevillanos son conscientes de que Sevilla sigue siendo una ciudad amurallada como hasta el siglo XIX, salvo que ahora esas murallas están integradas en el paisaje, carecen de almenas y de sillares y sobre su cota de coronación discurren en muchos casos parte de las rondas de circulación o de circunvalación de la ciudad por las que transitan los automovilistas. Esas nuevas murallas son los muros de defensa contra las inundaciones de los ríos y arroyos que fluyen por Sevilla y que se han ido levantando desde que a partir de 1858 comenzó el derribo de las murallas históricas, las cuales también ejercieron la función de dique de contención de las avenidas.

Muralla en la Macarena

Muralla en la Macarena

Desde entonces, según los datos estadísticos facilitados por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, la ciudad se ha rodeado de un perímetro defensivo contra las crecidas de sus cauces fluviales de 104 kilómetros de longitud, una distancia como la de Sevilla a Huelva.

En una de las paredes del Ayuntamiento que da a la Plaza Nueva existe una placa de metal con el dato de la altura a la que se encuentra ese punto de Sevilla en relación con el nivel del mar medido en la ciudad de Alicante: 9,1 metros. La altura media del conjunto de la ciudad es de unos 7 metros y hay zonas aun nivel inferior, como la Alameda de Hércules, a sólo 4,30 metros. Dado que históricamente las crecidas del Guadalquivir y/o de los otros cursos que fluyen por el término municipal (Guadaira, Tagarete, Tamarguillo, Ranillas) elevaban el nivel del agua hasta los 10 metros en una llanura aluvial como la que ocupa la ciudad y sometida además al influjo de las mareas del océano Atlántico, distante sólo 80 kilómetros en la desembocadura del Guadalquivir por Sanlúcar de Barrameda, la historia de Sevilla ha estado marcada por la necesidad de defenderse de las inundaciones a que es tan propensa por su entorno hidrológico y el carácter torrencial que en poco tiempo pueden adoptar sus ríos y arroyos.

Según el informe ‘Lucha contra las inundaciones en Sevilla, compilado por la  Confederación Hidrográfica,  históricamente la ciudad se defendía de las avenidas cerrando a cal y canto sus murallas y preservando su casco urbano –con 260 hectáreas, uno de los más grandes de Europa-, salvo el arrabal de Triana y, posteriormente, los barrios de San Benito y San Bernardo, que quedaban extramuros.

Inundación de 1947 en el Paseo Colón, junto a la Torre del Oro

Inundación de 1947 en el Paseo Colón, junto a la Torre del Oro

Estos dos últimos sufrían además los embates del Tagarete, Tamarguillo y Guadaira. En tales circunstancias, se cerraban y reforzaban las puertas y los husillos de desagüe, con lo que las aguas sólo podían penetrar en el interior por rotura o negligencia, o a través del terreno por sifonamiento. Rodeada totalmente por el agua, la ciudad se convertía en una isla, sin poder evacuar sus aguas negras ni las de la lluvia, que producían inundaciones en las zonas más bajas. Sevilla sólo se comunicaba con el mundo exterior por una calzada elevada que, partiendo de la Puerta de la Carne, cruzaba el Tagarete y llegaba hasta Alcalá de Guadaíra, la cual la surtía de víveres por ese conducto.

DERRIBO DE LAS MURALLAS

Tras el derribo de las murallas en el siglo XIX, la defensa contra las riadas se encomendó a malecones de tierra, a ataguías provisionales con las que se cerraban las calles que daban al campo y los terraplenes elevados sobre los que se construyeron carreteras y ferrocarriles, en particular los que unían la ciudad con Huelva y que se alzaron en perpendicular al Guadalquivir para servir de freno a sus aguas pero sólo parcialmente, ya que Triana seguía indefensa ante las avenidas.

Así, según el catedrático Borja Palomo en su ‘Memoria histórico-crítica sobre las riadas (siglo XV-1877)’, en diciembre de 1876 una crecida del río destruyó a la altura de la Macarena más de 70 metros del malecón de tierras protector de la ciudad y las aguas inundaron dos tercios del caserío de Sevilla, y del arrabal trianero sólo dos casas quedaron en seco.

Estas catástrofes naturales motivaron la redacción de proyectos de obras públicas para proteger la ciudad de las inundaciones y mejorar las condiciones del puerto, trabajos que se han realizado entre 1909 (corta de Tablada) y 1980 (corta de la Cartuja) y de los que aún queda pendiente el desvío del Tamarguillo hacia el Norte, previsto en el PGOU de 2006  para la protección de la zona del aeropuerto viejo, Miraflores y el área construida en la margen derecha del arroyo, junto al que se ha proyectado un gran parque lineal que debe cerrar el conjunto de actuaciones de restauración del medio natural. Este proyecto ya ha sido objeto de un convenio entre el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica. Se necesitará, pues, más de un siglo para completar el cierre del anillo defensivo de Sevilla desde el inicio de la primera corta.

UN SIGLO DE OBRAS

En síntesis, los trabajos realizados en este periodo de tiempo han sido los siguientes:

-Corta de Tablada (1909-1926): Consistió en la apertura de un cauce recto de 6 kilómetros de longitud entre la Punta de las Delicias y la Punta del Verde para eliminar varios codos del río y construir 800 metros de muelle y el puente basculante de hierro.

-Unión de los arroyos Tagarete y Tamarguillo cerca de la huerta de Ranillas para que desembocaran en el Guadaira aguas arriba del puente ferroviario Sevilla-Cádiz.

-Nuevos malecones de tierra completados por el Oeste con la elevación de la calle Torneo, Plaza de Armas, calle Arjona y paseos de Colón y las Delicias. La superficie defendida de la ciudad pasó de las 260 ha comprendidas entre las murallas históricas a 1.579, al quedar dentro del perímetro de malecones los barrios de San Benito, San Bernardo y San Sebastián , el Prado, el Parque de María Luisa y terrenos sin urbanizar al Norte y Este. Siguieron indefensos Triana, San Jerónimo y el cementerio.

-Creación de la dársena (1926-1948): La Junta de Obras del Puerto convirtió el puerto sevillano en una dársena libre de la influencia del río y de sus crecidas que hasta entonces inundaban los muelles, destruían las mercancías y ponían en peligro incluso los barcos. Para ello hubo que desviar el cauce del Guadalquivir desde Chapina hacia el Oeste, alzar un muro de defensa que rodeaba Triana, Los Remedios y la base aérea de Tablada  y desviar el Guadaira, para que no desembocara en el interior de la dársena, hacia la Punta del Verde, aguas debajo de la esclusa. Así quedó defendida Triana y se incrementó en 885 hectáreas el área urbana protegida.

-Desvío del Tamarguillo y del Ranillas (1961-1963): La expansión urbana acabó invadiendo el cauce de avenidas del arroyo Tamarguillo y reduciendo a poco más de la mitad su capacidad de evacuación, por lo que según la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir  el arroyo llegó a ser una verdadera pesadilla en los inviernos lluviosos. En 1948 destrozó el malecón de defensa por cinco puntos e inundó Heliópolis, por lo que tras otra inundación en 1961 y la catástrofe subsiguiente se procedió a separar los arroyos del Tamarguillo y de Ranillas de la ciudad y a dotarlos de cauces capaces de evacuar sus máximos caudales previsibles. Con estas obras y los nuevos muros de defensa se duplicó la superficie protegida de Sevilla, que pasó a ser de 4.880 ha.

-Corta de la Punta del Verde (1963) para eliminar un codo del Guadalquivir que había quedado desde las obras de la dársena.

-Nuevo cauce del Guadaira (1967-1977): Rectificación del cauce del Guadaira a lo largo de 23 kilómetros y en paralelo al futurible canal Sevilla-Bonanza, con una sección capaz de desaguar hasta 2.000 m3 por segundo.

La corta de la Cartuja, a la izquierda, generó la isla de la Cartuja, que aparece en la imagen durante las obras preparatorias de la Expo 92

La corta de la Cartuja, a la izquierda, generó la isla de la Cartuja, que aparece en la imagen durante las obras preparatorias de la Expo 92

-Corta de la Cartuja (1975-1980): La gran avenida de 1963, cuando el río alcanzó casi 6.000 m3/segundo por el Patrocinio, puso de manifiesto el riesgo de inundación que seguía corriendo Sevilla a través del meandro de San Jerónimo  y la socavación del malecón de defensa por el agua, que estuvo a punto de destruir la traída de La Algaba a Sevilla, la línea ferroviaria a la altura de San Jerónimo y las cimentaciones de los postes de alta tensión que suministraban energía eléctrica a la ciudad. Los estudios realizados demostraron que la única solución consistía en suprimir el ataque del río mediante la eliminación de los codos de San Jerónimo y Chapina y la rectificación del cauce mediante lo que sería la corta de la Cartuja, de 5,5 kilómetros de longitud.

La conclusión de esta obra, a falta de la de menor envergadura del Tamarguillo en Miraflores, supuso el fin del peligro de inundaciones para Sevilla, puesto que el perímetro defensivo formado por esos 104 kilómetros de muros que llegan hasta la cota 12 sobre el nivel del mar  (cota 9 en algunas zonas con nivel de suelo más elevado) ha sido calculado para soportar una avenida máxima de 8.000 a 9.000 m3/segundo (se produciría teóricamente una cada 500 años), que nunca se ha producido en épocas recientes en la ciudad.

Para que se registrase un caudal de estas características debería llover de forma torrencial y generalizada en toda la cuenca del Guadalquivir durante un largo periodo de tiempo. Los muros de defensa incluso sirven de soporte a rondas de tráfico. La SE-30 discurre sobre unos 15 kilómetros del muro Camas-San Juan de Aznalfarache y la avenida de Carlos III en la isla de la Cartuja aprovecha el malecón de Triana (1950), el de la corta de la Cartuja y el del Tamarguillo.

El conjunto de actuaciones realizadas en Sevilla a lo largo de estos cien años ha supuesto una inversión de unos 1.500 millones de euros, casi equivalente a lo invertido por España y los países y empresas participantes en la isla de la Cartuja para la celebración de la Exposición Universal de 1992, una isla fruto justamente de las obras para defender la ciudad de las avenidas del Guadalquivir.

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UN MURO DE DEFENSA COMO

DE SEVILLA HASTA HUELVA

Muro                                                              kilómetros

– Miraflores-Tamarguillo                                             8

-Ranillas                                                                     6

-Guadaíra                                                                 50 (25+25)

-Guadalquivir                                                            30

-Otros diques no operativos                                      10

Total                                                                       104

MAS DE 30 KILÓMETROS DE CORTAS EN EL RÍO

–         Corta Merlina (1795), situada frente a Coria del Río, de 600 metros de longitud. Evita un rodeo de 10 kilómetros por el Guadalquivir.

–         Corta Fernandina (1816), aguas arriba de la Isla Menor. Con 1.600 metros, sustituyó un recorrido de 16 Kms. del cauce natural.

–         Corta de Los Jerónimos (1888). Situada también en la Isla Menor, en la zona conocida como ‘La Mínima’. Mide 6,6 Kms. y ahorra 13 Kms. del recorrido del cauce natural.

–         Corta de Tablada (primer cuarto del siglo XX). Situada entre Sevilla y la Punta del Verde, mide 6 Kms. Actualmente ha quedado dentro de la dársena, entre el puente de Los Remedios y la esclusa.

–         Corta de La Punta del Verde, con 3 Kms. de longitud.

–         Corta de Olivillos y La Isleta (1971-1972), con 4,4 Kms. y 3,8 Kms, respectivamente. Con ellas se consigue un acortamiento de casi un kilómetro en el recorrido de las embarcaciones.

–         Corta de la Cartuja (1980). Mide 5,5 Kms. Previene de inundaciones tras la eliminación de la curva de San Jerónimo.

–         Longitud total de las cortas: 31.500 metros.

Todas estas cortas, excepto la de la Cartuja –realizada exclusivamente para la laminación de inundaciones-, además de proteger a la ciudad de los desbordamientos favorecen el acceso de los barcos a la esclusa y facilitan el desagüe del río. La distancia entre Sevilla y el Brazo del Este era de 81 Kms. y ha pasado a 36 Kms., de los que dos tercios son fruto de las obras. La distancia entre Bonanza  (Sanlúcar de Barrameda) y la esclusa es de 79 Kms. y se ha reducido para la navegación un total de 45 kilómetros.

MAS DE 5.000 HAS. GANADAS PARA LA EXPANSIÓN URBANA

-En el siglo XIX, la zona protegida por las murallas de la ciudad era de 260 Has.

-En 1930, una vez ejecutadas las obras del primer cuarto del siglo XX, la superficie protegida de inundaciones asciende a 1.500 Has (se incorporan San Benito, San Bernardo, el Prado de San Sebastián y el Parque de María Luisa, entre otras zonas).

-En 1950 se añaden al perímetro protegido (la superficie asciende a 2.460 Has.) Triana, Los Remedios y la base de Tablada.

-En 1963, tras ejecutarse las actuaciones de protección de los arroyos Tamarguillo y Ranillas, el área protegida se eleva a 4.880 Has. y se incluyen Miraflores, Bami, La Corza y Ciudad Jardín, entre otros.

-En 1980, tras la ejecución de la Corta de la Cartuja, se incorporan 500 Has. más a Sevilla y 230 al Aljarafe al protegerse parte de la Vega de Camas y San Juan de Aznalfarache. Quedan defendidos San Jerónimo, La Pañoleta y la isla de la Cartuja.

-Actualmente Sevilla tiene 5.500 Has. protegidas de inundaciones gracias a los muros de defensa y a las cortas en el río.

NUEVOS CAUCES ARTIFICIALES PARA DESVIAR LOS RÍOS

-En el plano de la ciudad correspondiente al año 1930 se observa cómo los arroyos de Miraflores, Ranillas y Tamarguillo, que anteriormente atravesaban la ciudad, se desvían hacia el río Guadaira.

-En el año 1950 se desvía el Guadaira, que pasa de desembocar en la zona de Heliópolis a la de la Punta del Verde. Además, durante este periodo se construye el tapón de Chapina. En este momento Sevilla queda protegida por la zona portuaria.

-Entre 1967 y 1970, el Guadalquivir está relativamente controlado. Los arroyos son ahora lo más conflictivo.

-Nuevas inundaciones en 1962. Los malecones construidos no son suficientes para contener las avenidas, por lo que al año siguiente (1963) se desvían el arroyo Tamarguillo y el de Miraflores, que vuelven a desembocar en el Guadalquivir a la altura de San Jerónimo.

-El arroyo Ranillas se aleja de la ciudad pero continúa desembocando en el Guadaira.

-A finales de los años 70 se ejecuta el desvío del río Guadaira a lo largo de 23 kilómetros  hacia lo que actualmente se conoce como nuevo cauce del Guadaira, que cuenta con un malecón a cada lado del cauce.

-Se construye la corta de la Cartuja (1980).

Medio Jardín Americano

¿Qué negocio es aquél en que se gasta dos veces el dinero en comprar lo mismo para al final quedarse con la mitad? Responderán que eso no sería un negocio, sino una tomadura de pelo. Pues, ‘mutatis mutandis’, esto pasa con el Jardín Americano de la Expo, cuya reapertura ha ‘vendido’ en plan triunfalista el Ayuntamiento, con foto incluida de Monteseirín plantando un árbol. La verdad es que habría poco que celebrar; más bien ocultar nuestras vergüenzas por haber dejado abandonado durante casi 18 años un jardín único en el mundo, legado de la Muestra a Sevilla y que se formó por las donaciones de los países iberoamericanos en lo que se llamó ‘Operación Raíces’. Aquella maravilla botánica, que habría sido el orgullo de una sociedad culta, albergó 690 especies. Ahora, hemos gastado 8,5 millones de euros en recuperar tan sólo 400, el 58% de las que había. Por nuestra desidia hemos dejado perder 290 plantas que nadie,  salvo nosotros, tenía fuera de América. Pero, claro, es más vistoso hacerse una foto plantando un árbol que regarlo a diario para que no muera.

Monteseirín: claves de su carta del adiós

El aún alcalde de Sevilla envió el viernes, camino de Nápoles, una carta a los periódicos  de la ciudad con publicación embargada hasta el domingo para despedirse de los sevillanos y, de paso, lanzar una serie de mensajes codificados a su partido, que pretende que agote el mandato y permanezca en la Alcaldía hasta dentro de quince meses, cuando se celebren las elecciones municipales.

Insólito: el alcalde se despide sin haberse ido. La carta, titulada ‘Gracias a Sevilla (que me ha dado tanto..)’,  puede interpretarse como un órdago a la dirección del partido: aparentando una dimisión inminente, Monteseirín buscaría obtener garantías de futuro como condición  para continuar en su puesto y no precipitar una nueva crisis en el Ayuntamiento que obligara al PSOE a  improvisarle un sucesor. Los hechos demostrarán si el alcalde se va definitivamente en un ataque de dignidad o se traga las palabras como hizo cuando la crisis con Rojas Marcos por el caso Bazar España o cuando cambió de postura en el tema de las Cajas.

Reproducimos en negritas párrafos de la carta del alcalde y, a continuación, nuestras acotaciones:

1) Ya es pública mi decisión, que vengo madurando desde hace mucho tiempo…..

Monteseirín sigue tratando de aparentar que ha sido él y no Griñán quien ha decidido su marcha del Ayuntamiento, cuando su estrategia desde su clamorosa derrota (se parapetó tras el denominado ‘sector crítico’, ya que no tuvo el valor de presentarse él mismo) frente a Viera en el congreso socialista de julio de 2008 ha sido la de una numantina resistencia para evitar que el PSOE lo defenestrara antes de tiempo.

En segundo lugar, para evitar también que cuajara la alternativa interna (Emilio Carrillo) preparada por el partido con la antelación suficiente y dado su derrumbamiento en las encuestas y el rechazo que genera en la opinión pública (el 20% de los sevillanos que declaran conocer al alcalde  lo califican directamente con un cero y jamás ha aprobado en una encuesta durante sus 11 años de mandato, sin contar el demoledor resultado para él de la encuesta encargada por el PSOE a Julián Santamaría).

En tercer lugar y una vez emigrado Chaves (su gran valedor, no tanto por estima como por temer que abrir el melón sucesorio en Sevilla en mitad de un mandato equivalía a abrir la veda para que se hiciera lo mismo en la Junta de Andalucía en mitad de una legislatura, como así le acabó ocurriendo a él: Chaves se veía en el espejo de Monteseirín), una vez ido Chaves, decíamos, amagar con su dimisión a finales de 2009 ante Griñán al comprobar que no gozaba del favor del nuevo presidente, pero con un doble objetivo:

1)      Forzar su ratificación ante la supuesta falta de tiempo (17 meses por entonces) para que el PSOE buscase un candidato alternativo fuera del Ayuntamiento.

2)      En caso contrario, dejar colocado como sucesor  a Celis, el hombre encargado de convertir Sevilla capital en el califato del sector crítico frente a  la Ejecutiva Provincial liderada por Viera y pese a haber contado éste con  el 88,6% de los votos en el último congreso provincial socialista.

Monteseirín ha tratado de asaltar el PSOE de Sevilla desde la trinchera de la capital, parapetado en su condición de único alcalde socialista de una capital de provincia y de Sevilla como capital de Andalucía. Ha tratado deliberadamente de dividir el partido al sentirse ‘intocable’ por ser alcalde de Sevilla, desafiando de forma permanente la autoridad del secretario general y confiado en el manto protector de Chaves.

Monteseirín siempre ha jugado manejando los tiempos políticos para que el tiempo acabara jugando a su favor. Contaba con que su amago de dimisión nunca sería aceptada por Griñán a tan sólo año y medio de las elecciones y que ese año y medio le daría margen de maniobra para tratar de ganarse al nuevo presidente de la Junta, por una parte, y de invertir los sondeos contrarios a su persona mediante una intensa campaña mediática (puesta en marcha de Giralda Tv, compra de favores periodísticos a través de Marchena y del dinero de la publicidad institucional o de las empresas municipales; buzoneo de publicaciones laudatorias en los barrios…) y de captación de apoyo social.

Así, el alcalde habría intentado que Griñán hubiera actuado de presentador suyo en una conferencia que iba a pronunciar después de Reyes. Al no conseguir su propósito de que el presidente de la Junta le hiciera su loa política y  que ésta se interpretara como un aval a su persona, dentro y fuera del partido, pospuso la  conferencia ‘sine die’.

Más ejemplos de la estrategia del alcalde de ganarse apoyos sociales para que fueran valorados en la Casa Rosa: intentó que le otorgara la medalla de oro del Ateneo el nuevo presidente de la docta casa, Alberto Máximo Pérez Calero, médico como él y como agradecimiento por los favores municipales –ahí se vio que no eran gratuitos- a la entidad de la calle Orfila.

2) ….un muchacho de barrio, criado junto a la Facultad de Medicina, llegara en 1999 a la Alcaldía de la ciudad que “es bella porque siempre es nueva”.

Monteseirín trata en esta frase de justificar su ‘grandeur’ arquitectónica, como si Sevilla no fuera bella por el Guadalquivir, el conjunto histórico-artístico de la ciudad, la Catedral, la Giralda, el Real Alcázar, la torre del Oro, la Plaza de España, el parque de María Luisa y todo lo existente antes de su llegada a la Alcaldía sin necesidad del legado del alcalde: las ‘setas’ de la Encarnación, la torre Pelli, la biblioteca de Zaha Hadid en el Prado, la nueva Alameda de Hércules, el proyecto de ‘La piel sensible’ para la Alfalfa, Pescadería, el Pan y otras plazas del Centro…..

3) …superando las dificultades de todo tipo que (siempre los mismos) hemos ido encontrándonos por el camino.

Con ese “siempre los mismos” el alcalde ha anatemizado una vez más como miembros de una Sevilla retrógrada, ‘facha’, rancia, tradicionalista, ‘derechona’ y demás sinónimos a todos aquellos que han osado llevarle la contraria o criticarle en desacuerdo con su gestión, con el doble fin de presentarse ante el electorado de izquierdas como una víctima de esa Sevilla clasista de los de siempre y, por consiguiente, como un héroe/mártir de las clases populares, el hombre que desde una condición humilde llega a la Alcaldía para, levantando las ‘setas’ de la Encarnación por ejemplo, democratizar (¿?) las vistas sobre el caserío histórico que hasta entonces sólo podían disfrutar los ricos desde los miradores de sus casas-palacio. Mensajes simplistas (dicotomía bueno-malo) y demagógicos para consolidar la imagen de la existencia de dos Sevilla, acentuar los enfrentamientos de clase en vez del interclasismo y dividir en vez de integrar.

4) Hemos sido coherentes con un modelo de ciudad….

Monteseirín quiere hacer creer que ha actuado siempre conforme a un modelo previo de ciudad cuando, en todo caso, esa nueva ciudad que él presenta como su Arcadia feliz es la que resulta del lápiz del arquitecto Manuel Angel González Fustegueras y del proceso de participación ciudadana, que confluyen en el nuevo PGOU. Dicho de otro modo, el PGOU no es el fruto de Monteseirín, sino Monteseirín del PGOU. Poco de ese nuevo modelo de ciudad al que tanto remite el alcalde está previamente en sus programas electorales. Al contrario: la peatonalización de la Avenida es la condición necesaria para implantar un tranvía como sucedáneo del Metro y que por acumular tres años de retraso no iba a estar listo ni para las elecciones municipales de 2007.

Recuérdese que Monteseirín llegó a la Alcaldía por el ‘pacto del Metro’ entre Chaves y Rojas Marcos y que en la perspectiva de carecer de Metro todavía ocho años después, no podía presentarse a las elecciones con las manos vacías. Hizo, pues, de la necesidad virtud y a marchas forzadas construyó (destruyendo incluso los hornos almohades de la Puerta de Jerez) y presentó el tranvía como el ‘Metrocentro’, un sucedáneo de Metro penetrando hasta el Centro y cuya consecuencia era la peatonalización para abrir paso a vías y catenarias. El marketing político y electoral convierte esta improvisación en el modelo de ciudad del que alardea el aún alcalde.

5)…tras tantos años de proyectos eternamente pendientes de abordar…

Monteseirín ha querido pasar a la historia como el alcalde que resolvió las cuestiones pendientes de la ciudad (el solar del mercado de la Encarnación, el traslado de la Feria de Abril, el vacío del Prado de San Sebastián, la ampliación de Fibes….), pero algunas las ha dejado irresueltas (la Feria), otras las está resolviendo a un coste multimillonario (las ‘setas’ y el Palacio de Congresos) y ha dejado algunas nuevas para el futuro (el acuario de Delicias, la biblioteca del Prado).

Basó una de sus primeras decisiones nada más llegar a la Alcaldía y que resolvía una de esas cuestiones pendientes, como fue liquidar el edificio administrativo de Moneo que llenaba el espacio vacío del Prado, con el argumento de que ese dinero (unos 30 millones de euros) se debía destinar a modernizar los barrios y que había que ‘descentralizar  el Centro’ repartiendo sedes administrativas por los distritos y ahorrar recursos mediante la informatización y con Internet.

Al final, ha acabado preso de su megalomanía y creyendo que la modernidad de una ciudad se basa en costosísimos iconos arquitectónicos cuales nuevos estadios Olímpicos y no en el eficaz funcionamiento de los servicios públicos (transportes, limpieza) y en la construcción de amplios equipamientos (bibliotecas de barrio, centros cívicos, polideportivos, plazas, jardines..). Mientras alzaba las ‘setas’ en la Encarnación, alteraba la Alameda o ampliaba Fibes, los servicios públicos (Tussam, Lipasam) han acabado en la ruina. ¿Cuánto dinero queda de los convenios urbanísticos firmados en su día para equipar los futuros barrios de la ciudad?

6) Y hoy, aun cuando la crisis económica y financiera mundial está azotándonos como a todos de la forma más lacerante, con el desempleo…

Responsabiliza a factores externos, esa crisis mundial, del incumplimiento de su promesa electoral del pleno empleo y de una vivienda para todos y sin sorteo durante este mandato. Se arroga lo que se hace en la ciudad y culpa de lo que no se hace a las circunstancias y a “los de siempre”.

7) Sevilla volverá a ganar la partida frente a la resignación, el inmovilismo y la involución.

Monteseirín practica un doble lenguaje o una doble moral. Por una parte, ataca de forma sistemática a esa Sevilla inmovilista e incluso involucionista, para complacer así a los votantes de la izquierda, y por otra hace lo imposible por complacer y cortejar a esa Sevilla de las tradiciones de siempre, que supuestamente detesta y es un freno para sus planes modernizadores.

Ni Soledad Becerril ni Rojas Marcos, ni por supuesto Del Valle y Uruñuela, otorgaron tantas medallas de la ciudad (doce) a Vírgenes como ha otorgado Monteseirín; ni se inventaron el ‘urbanismo morado’ para alimentar de subvenciones a las cofradías  en descarada busca del voto popular; ni erigieron tantas estatuas a toreros y nobles en el Paseo de Colón o espacios públicos; ni frecuentaron tanto los salones de la aristocracia, los palcos de la Semana Santa o la plaza de toros de la Maestranza……

8) …..gracias con el alma por como habéis respaldado siempre nuestras ideas y nuestras propuestas en el foro de la democracia ciudadana. Ese apoyo y confianza me han permitido ser, después de estos más de diez años, la persona que más tiempo lleva desempeñando la tarea de alcalde de Sevilla desde que se instituyeron las alcaldías modernas, a principios del siglo XIX.

Esta es la mentira reiterada de Monteseirín, en la que insiste una y otra vez como un martillo pilón: que ha obtenido siempre el respaldo electoral en las elecciones municipales. Falso. Sólo ganó una de las tres a las que se ha presentado, y por mayoría relativa. Las primeras y las terceras las ganó el PP (Becerril y Zoido), y en sus tres mandatos tuvo que pactar (una vez con el PA, dos con IU) para lograr los votos que le faltaban para ser alcalde.

9) …..voy a dirigir mi vocación por la cosa pública a otras tareas, en mi condición de funcionario o en cualesquiera otras en las que mi formación y mi experiencia puedan seguir siendo útiles…

Lanza el mensaje de que quiere un nuevo cargo público, cuando en el comienzo de su carta reconoce que lleva 30 años en la política y los últimos quince sin bajarse del coche oficial (hasta el punto de que reconoce en su declaración de bienes que no tiene ninguno de su propiedad; no le hace falta) como presidente de la Diputación y de la FAMP y alcalde de Sevilla. Veremos hasta dónde se cumple el aserto de Griñán el pasado fin de semana de que el PSOE “no es ni una empresa, ni una ONG”.

10)….Un impulso renovado que, desde la continuidad del proyecto y los relevos generacionales que lo acompañen..

Con la expresión “los relevos generacionales”, Monteseirín está postulando de nuevo a Celis como su sucesor frente a personas de la vieja guardia del partido como pudieran ser Rosamar Prieto, Viera o el mismísimo Alfonso Guerra. Es curioso que hasta diciembre, cuando hizo el amago de retirada ante Griñán pese a que no hace mucho decía que quería seguir en la Alcaldía hasta el año 2020 por lo menos, Monteirín nunca se incluía entre los necesitados de relevo generacional, a pesar de que ya tiene más de 50 años y de que lleva 30 ocupando puestos y cargos en el PSOE y en la vida pública en nombre del PSOE.

11)La ciudad nos necesita a todos y a todas al margen de coyunturas o decisiones personales.

Monteseirín está llegando al final de su carta y por primera vez parece que habla en clave institucional y como alcalde de todos los sevillanos, pero….

12) Sevilla, la buena gente de Sevilla, se lo merece todo.

…al final vuelve a hablar de buenos y de malos al establecer una distinción implícita entre la buena gente, a la que nombra, y la mala, subyacente en la frase. Siempre el mensaje de las dos Sevilla y de que él va de bueno por la vida y como tal debe ser perdonado por sus errores de gestión, imputables más a su entorno (el manido recurso a los técnicos municipales en escándalos como el de los Bermejales, la cubierta de la Davis, la caseta de la Feria…) que a su persona.

Y así fue como Monteseirín dio las gracias a Sevilla (que le ha soportado tanto).

Melonares se llenó contra el protocolo de seguridad

La presa sevillana alcanzó su máxima capacidad en sólo 4 días

Iznájar desembalsó en plena situación de alerta en Ecija por la crecida del Genil

El temporal de lluvias y la crecida de los ríos han dejado en evidencia los pésimos resultados de la transferencia de las competencias sobre la cuenca hidrográfica del Guadalquivir a la Junta de Andalucía, ya que la Agencia Andaluza del Agua ha cometido significativos errores en la gestión de embalses que han provocado un gran malestar entre los alcaldes de los municipios afectados por la riada y entre los regantes que han visto sus campos anegados.

Probablemente el desbordamiento del Guadalquivir habría sido igual de inevitable, pero el efecto de la inundación no habría sido el mismo con un mejor manejo de la situación por parte de la Agencia del Agua, cuyo modelo de organización, descentralizado y con primacía de criterios políticos sobre los técnicos, se ha demostrado ineficaz en graves situaciones de riesgo como las sufridas en Andalucía

Los alcaldes afectados por las inundaciones de sus términos municipales (casas o tierras de cultivo)  que se reunieron a puerta cerrada en Palma del Río el pasado sábado durante la visita del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, y la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, expresaron en privado fuertes críticas a la gestión de los pantanos y de la crecida del Guadalquivir por parte de la Agencia Andaluza del Agua, aunque decidieron no hacer público su malestar para no enturbiar aún más el ambiente y porque consideraron prioritario resolver la situación creada por las inundaciones y atender a las necesidades de centenares de afectados, ya fueran propietarios de viviendas desalojadas o de campesinos que han perdido sus cosechas.

Aunque los responsables políticos de la Agencia Andaluza del Agua, que por primera vez se han enfrentado a una riada tras las transferencias de las competencias sobre el Guadalquivir, han preferido mantenerse en silencio y los andaluces no tenían ningún referente al que mirar en busca de orientación o información durante el temporal y las posteriores inundaciones, poco a poco van trascendiendo datos que ponen en cuestión su proceder en las últimas semanas.

Así, por ejemplo, la presa de Melonares se dejó llenar completamente en tan sólo cuatro días de la segunda quincena de febrero en contra del protocolo de seguridad para un pantano recién construido y que debe ser probado de forma gradual para verificar que no existen fisuras en el muro y funcionan todos sus sistemas. Este protocolo no es gratuito, ya que se han dado casos de aparición de grietas en pantanos durante su período de pruebas (en la provincia de Madrid, sin ir más lejos), por lo que el muro no habría aguantado la presión del agua a plena capacidad.

Mientras los puentes se verifican colocando encima camiones de gran tonelaje repletos de cemento, arena, rocas o cualquier otro material de elevado peso para comprobar su grado de resistencia, los pantanos se prueban  mediante su llenado/vaciado a diferentes cotas, y jamás deben llenarse sin interrupción.

IMPRUDENCIA

A finales de enero, el agua alcanzó en Melonares los 72 metros de altura y un volumen de 83,1 Hm3 (el 46% de su capacidad total, estimada en 180 Hm3), por lo que se procedió a realizar una nueva prueba de carga, con desembalse al río Viar. La siguiente prueba debía realizarse cuando el agua llegara a la cota 78, y la última, cuando alcanzara los 82 metros y la máxima capacidad.

En vez de abrir y cerrar gradualmente la presa, la Agencia Andaluza del Agua cerró las válvulas y permitió que durante el temporal de lluvias de febrero el patano pasara en tan sólo cuatro días del 50% de su capacidad al 104%, con lo que Melonares empezó a desembalsar y, por tanto, a agravar la situación de una cuenca hidrográfica ya de por sí desbordada por el vertido de agua de 60 presas simultáneamente.

Los técnicos de las empresas constructoras de Melonares (Ferrovial y Sando) se echaron las manos a la cabeza al ver la imprudencia temeraria de completar el llenado del pantano en tan sólo cuatro jornadas y sin cumplir el protocolo de seguridad. Si hubieran aparecido fisuras en el muro, poco se hubiera podido hacer ante la presión de una ingente cantidad de agua como la que se había dejado acumular y la que en avalancha venía desde la cuenca alta del río.

Los regantes acusan a la Agencia Andaluza del Agua además de no coordinarse con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ya que simultáneamente hubo que aliviar el pantano del Pintado, hecho que habría contribuido a agravar aún más la situación de Melonares.

ABIERTO EN VEZ DE CERRADO

Otro caso de manejo desacertado de la situación ha sido el del pantano de Iznájar, situado en el tramo medio del río Genil y considerado por su capacidad de 981 Hm3 como el lago de Andalucía. En foros de Internet se reflejaba la preocupación ciudadana con diálogos como éstos:

-Hola, yo hablo desde la ignorancia, pero ¿no sería mejor que soltasen ya agua de Iznájar? En Ecija el río ahora no llega a los dos metros y el Iznájar está al 90% y subiendo. ¿A qué esperan para desembalsar agua?

-Comprendo la preocupacion en localidades como Ecija, Puente Genil o Palma del Río, pero mirad: las imágenes de Lora son acojonantes. Esperemos que el nivel del Guadalquivir baje al menos entre hoy y mañana y entonces que desembalsen agua de Iznájar. No creo que los encargados de la red hidrográfica sean tan torpes.

-Pues los encargados de Iznájar deberían dejarse de tonterías y empezar a desembarsar yaaa!!!!! Luego les entraran las prisas y empezarán a desembalsar más de lo que el río permite y nos inundaremos en todos los pueblos ribereños. Esto es por una gravísima falta de previsión, sabiendo desde enero que llovería sin parar durante todo el mes de febrero y no dieron largas poco a poco.

Y pasó lo que temían en los municipios ribereños con el río, ya que el Iznájar no fue aliviado cuando la situación era más propicia y, sin embargo, empezó a desembalsar  cuando aún se encontraba al 82% de su capacidad pero con el río Genil llevando 700 m3 de agua por segundo a su paso por Ecija, que se encontraba en estado de máxima alerta por la crecida del río. Este desembalse, que llegó a ser de 60 m3/segundo, agravó la situación río abajo, cuando debió haberse actuado justo al revés: reteniendo agua, ya que aún quedaba margen de llenado (un 18%). La Agencia Andaluza del Agua se percató de su error y trató de corregirlo mediante la posterior reducción del caudal de desembalse a 10 m3/segundo.

LA AGENCIA ANDALUZA DEL AGUA NO

ALIVIÓ PANTANOS CUANDO AÚN TENÍA TIEMPO

La Consejería de Medio Ambiente, de la que depende la Agencia Andaluza del Agua, trató de justificar el desembalse del Iznájar con Écija en estado de alerta (lo lógico habría sido lo contrario) con un argumento que deja en evidencia su actuación en la semanas previas a la reactivación del temporal durante la segunda quincena de febrero. Según Medio Ambiente, si desembalsó de forma controlada 50 m3/segundo del Iznájar, fue como medida de prevención ante la posibilidad de que en días posteriores continuaran las precipitaciones intensas y para evitar riadas en municipios como Puente Genil y Écija.

Justamente la falta de desembalses cuando el tiempo dio una tregua a partir de mediados de enero es de lo que acusaron a la Agencia del Agua alcaldes y regantes que se dieron cita en Palma del Río durante la visita de Griñán y Fernández de la Vega para conocer los daños de las inundaciones. Las mediciones del caudal del Guadalquivir por la presa de Alcalá del Río indican que hasta el 16/17 de enero se registraron unas medias de alrededor de 2.000 m3/segundo (1.800 m3 en estas fechas; 1.959 m3 hacia la festividad de Reyes), pero que entre el 21 de enero y el 15 de febrero aproximadamente el caudal medio descendió de forma muy acusada, con una media incluso inferior a los 300 m3/segundo (416 m3 el día 20 de enero; 112 el día 27).

Aun así, los embalses se hallaban al 75% -80% de su capacidad (en función de cómo se contabilice el de La Breña) y la previsión meteorológica indicaba un nuevo temporal con fuertes lluvias a partir de la segunda quincena de febrero. La Subdelegación del Gobierno en Sevilla envió por entonces al Ejecutivo central a Madrid un informe en que preveía que el Guadalquivir alcanzaría los 3.000 m3/segundo a su paso por Sevilla, pero estos datos no fueron tenidos en cuenta por la Agencia Andaluza del Agua, responsable de la gestión del río tras la transferencia de las competencias, la reivindicación estrella de Chaves durante su última etapa al frente de la Junta.

La Agencia Andaluza tuvo una bonanza climática de veintinco días para haber acompasado los desembalses de pantanos, entonces al 75% de su capacidad en previsión de la segunda gran oleada de lluvias, pero cuando quiso reaccionar ya era tarde. El día 16 de febrero vuelve a llover con intensidad. Para el 20 de febrero, de los 92 embalses de la comunidad autónoma, 52 estaban al 90% de su capacidad, 27 se habían llenado completamente y hubo que aliviar agua de 60 presas, pero ya el caudal del Guadalquivir iba enormemente crecido, hasta el punto de que el día 25 se registraba una media de 2.958 m3/segundo por la presa de Alcalá.

Probablemente el río se hubiera desbordado, pero si la Agencia hubiera sido más previsora, en línea con las estimaciones del Gobierno central y de la Agencia Estatal de Meteorología, las consecuencias de la inundación hubieran sido menos graves, pero los pantanos ya no tenían apenas capacidad de regulación y la de laminación había quedado agotada.

LA JUNTA ACABÓ CON EL MANDO

ÚNICO SOBRE EL GUADALQUIVIR

El modelo organizativo para la gestión de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir que a través de la Agencia Andaluza del Agua ha impuesto la Junta de Andalucía una vez conseguidas las tranferencias sobre el río, que históricamente había depositado el Gobierno de la nación en la Confederación Hidrográfica, ha impedido paliar las desastrosas consecuencias del desbordamiento del río durante este temporal de lluvias al faltar un mando único que actuara en tiempo real tomando decisiones y coordinando todo el aparato administrativo.

Históricamente, desde su creación en 1927, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir fue un organismo eminentemente técnico, compuesto por experimentados ingenieros que hicieron del conocimiento y dominio del gran río de Andalucía su ‘leit motive’ con el objetivo de evitar las desastrosas consecuencias de sus desbordamientos y su máximo aprovechamiento para el abastecimiento urbano y los regadíos agrícolas.

Todos actuaban por criterios de eficacia y bajo un mando único nombrado por el Gobierno de la nación pero que se regía por el principio de la profesionalidad. Estos ingenieros fueron los que construyeron los pantanos, las cortas y los muros de defensa y se convirtieron en auténticos expertos en el manejo del río.

La Junta liquidó este sistema para imponer otro descentralizado en que el máximo poder lo ostentan las Delegaciones Provinciales de Medio Ambiente, al margen incluso de los Servicios Centrales en Sevilla, y en que una superestructura de cargos políticos sin acreditada experiencia ha sido colocada por encima de unos ingenieros a los que incluso se les ha prohibido relacionarse con los alcaldes y los regantes, con quienes compartían hasta entonces el día a día de la cuenca hidrográfica en su calidad de servidores públicos.

Las inundaciones han demostrado la ineficacia de la nueva organización, ya que la crecida del río y de los pantanos exigía una coordinación máxima y una capacidad de decisión sobre la marcha de un mando único conforme al principio de unidad de cuenca, que ha sido una de las aportaciones de España al mundo y un modelo imitado en todos los países.

La estructura provincializada y descentralizada se ha demostrado como una rémora a la hora de la toma de decisiones y en estas situaciones el tiempo es oro. La Agencia Andaluza del Agua ha estado además “desaparecida en combate” ante la opinión pública, sin presencia alguna durante el temporal, cuando siempre la Confederación Hidrográfica era el referente natural a la que se volvían los ojos de los andaluces e informaba antes, durante y después de cuanto acaecía en el río. Las deficiencias organizativas pueden taparse en el día a día, pero quedan en evidencia en los momentos críticos, como los que ha vivido la cuenca con este temporal.

‘Opus interruptus’

Aviso a navegantes. Este suelto no tiene nada que ver con lo que usted estaría pensando apenas leer el título: ni con cierta prelatura a la que asociarse suele la primera palabra, ni con un método anticonceptivo que es adjetivado con la segunda. Esto versa sobre el I+D del Plan ‘E’. Trabajo ha verificado la denuncia de CCOO contra la constructora del extorero Camarena, el mismo que antaño pedía una oportunidad a Canorea haciendo huelga de hambre en la catedral. Quien le dio a Camarena la oportunidad de hacerse rico no fue don Diodoro (bueno, se la dio, pero el toro lo puso en su sitio, que a la postre resultó bastante mejor que el del pisoplaza), sino Monteseirín al adjudicarle 7 millones en obras del Plan anticrisis. El exmatador se las ingenió para ganar aún más pasta mediante el ‘Opus interruptus’: daba de baja a los albañiles en la obra los viernes y los recontrataba los lunes. Aparentaba creación de empleo y de paso se ahorraba la Seguridad Social, pagas extra, pluses y vacaciones. A veces hay quienes, olvidándose de sus orígenes, dan más cornadas que la misma hambre.

Nueve pantanos, a más del 90%

El Gergal, Zufre, Agrio y José Torán están completamente llenos y aliviando agua

La presa con más volumen es la del Pintado y la de mayor lluvia registrada, la de José Torán

Sevilla no tendrá problema de abastecimiento de agua en los próximos tres o cuatro años, ya que todos sus embalses (incluidos los dos situados en la Sierra de Huelva –Aracena y Zufre- y que abastecen a la capital hispalense) se encuentran a más del 75% salvo la presa de Alcalá del Río, que está a la mitad. El año agrícola está siendo el sexto más pluvioso de la historia hasta el momento y sólo en los dos últimos meses (desde mediados de diciembre a mediados de enero) ha llovido en 40 de los 60 días de ese periodo de tiempo.

De los doce embalses sitos en la provincia de Sevilla o que estando fuera de ella están al servicio de núcleos urbanos sevillanos (Aracena y Zufre), y descontando la presa de Cantillana por falta de datos, la situación al 19 de febrero conforme a la estadística de la Agencia Andaluza del Agua era la siguiente:

-Cuatro pantanos llenos y aliviando agua: Agrio, Gergal, José Torán y Zufre.

-Cuatro a más del 95% de su capacidad: Pintado, Huesna, La Puebla de Cazalla y Torre del Aguila.

-Uno a más del 90%: Aracena.

-Uno a más del 85%: Cala.

-Uno a más del 75%: La Minilla

-Uno al 50%: Alcalá del Río.

El volumen de agua embalsada en este mes de febrero supone en algunos casos, como el de la presa utrerana de Torre del Aguila, un 65% más de lo que es habitual por estas fechas. La situación de los pantanos sevillanos, con la que se aleja por varios años el fantasma de la sequía, es fruto de un año excepcional, en que en conjunto las precipitaciones se acercan a la cifra de 700 litros por m2 desde el mes de septiembre, lejos aún de los 805 litros del año 1990, que precedió a la gran sequía de un lustro posterior a la Exposición Universal y que aún perdura en la memoria de los sevillanos.

Por tanto, es perfectamente posible, como acredita la experiencia, que a un período de grandes lluvias como el que estamos viviendo en estos meses siga luego otro incluso proporcionalmente más seco. Por de pronto aún quedan seis meses en el calendario para que en 2010 pueda superarse el récord histórico de precipitaciones de hace veinte años.

Aquilatando aún más los períodos de tiempo, de los últimos 60 días ha llovido en 40, lo que significa el lapso temporal más lluvioso desde el año 1950. Los registros del mes de diciembre en el aeropuerto de Sevilla han sido espectaculares: 296,4 litros/m2, cuando lo normal en los últimos 30 años es que no se sobrepasaran los 100 litros (en concreto, 95). A partir de diciembre es cuando se han multiplicado las lluvias, puesto que noviembre, tradicionalmente uno de los meses más húmedos en nuestra ciudad, fue extraordinariamente seco: sólo cayeron 18,1 litros sobre el aeropuerto, frente a una media de 84 litros en el período 1979-2009.

La intensa pluviosidad se refleja hasta en la estadística de los embalses. El de José Torán, sito sobre el río Guadalbarcar (entre los términos municipales de Constantina, Lora del Río y La Puebla de los Infantes), es sobre el que más lluvia ha caído desde el 1 de octubre de 2009 a la fecha: 860,40 litros/m2, lo que significa prácticamente el doble de lo habitual en el período 1971-2000. Las cifras son también espectaculares para presas como las del Huesna, La Minilla, La Puebla de Cazalla y Cala.

El embalse que más agua acumula es el del Pintado, destinado a regadío agrícola, con 202,23 Hm3 (95,03% de su capacidad), y entre los de abastecimiento, el de Zufre (dentro de la red de Emasesa), con 187,62 Hm3, es decir, 12 Hm3 más de su propia capacidad, por lo que está aliviando agua. En la misma situación de superación de capacidad por exceso de agua y por tanto desaguando se hallan El Agrio, Gergal y José Torán, hasta el punto de que estos embalses se han convertido en focos de atracción de visitantes como ocurrió en la Sierra Norte cuando las nevadas de finales y principios de año.

Los excursionistas acuden a contemplar el espectáculo de las presas soltando agua a chorros y a hacerse fotos con el telón de fondo de estas cataratas domésticas. Se ha dado el caso de que El Gergal ha aliviado en tan sólo 24 horas casi 16 Hm3 de agua, cifra equivalente al consumo de toda Sevilla capital durante mes y medio.

SITUACIÓN EMBALSES SEVILLA Y ÁREA DE INFLUENCIA

Pantano                       % de llenado                            Media últimos años

en mes de febrero

Cala                                           85,01                                       50,04

El Agrio                                 100,00                                      79,45

El Pintado                                95,03                                      53,08

Gergal                                    100,00                                       55,24

Huesna                                     97,89                                       71,86

José Torán                           100,00                                       59,99

La Minilla                                76,70                                       57,65

Puebla de Cazalla                  96,16                                       49,23

Torre del Aguila                   98,67                                       33,55

Aracena                                   93,05                                       71,22

Zufre                                       100,00                                      74,64

Alcalá del Río                        50,02                                      82,95

Fuente.- Agencia Andaluza del Agua

‘My fair lady’ municipal

Las denuncias de los sevillanos por los desperfectos en las calles se han incrementado en un 600%. El Ayuntamiento se ve obligado a organizar cuadrillas de emergencia pero dice que apenas podrán hacer algo frente a  socavones, baches y hundimientos en las aceras, que atribuye al temporal. ¿Tiene el agua caída tanta fuerza para, por ejemplo, levantar losas de una calle como San Eloy, sin desgaste por el tráfico, o será más bien que las precipitaciones han dejado en evidencia la auténtica calidad del material empleado como pavimento y el pésimo remate ejecutado en muchas obras de ‘la ciudad de las personas’? ¿Quién y cómo hizo los controles de esos trabajos y les dio el visto bueno a la hora de recepcionarlos? Al igual que para Audrey Hepburn en la película ‘My fair lady’, la lluvia en Sevilla también es una maravilla para quienes nos gobiernan desde el Consistorio: les viene de perlas como coartada para encubrir las chapuzas municipales. Ellos, como Felipe II con la Armada Invencible, siempre dirán que no se puede hacer nada contra los elementos.

Y en eso llegó la Junta

Monteseirín ha entregado el premio Emasesa Sostenible a Cruzcampo por la construcción de una nueva depuradora. Ya era hora. Lo de la depuradora, no lo del premio. La cervecera se ha resistido como gato panza arriba desde 2006 a adecuar sus vertidos a la normativa vigente, hasta que ha sufrido dos sentencias judiciales en contra y un expediente sancionador de la Junta. A la fuerza ahorcan. Alegando que sus vertidos eran aguas residuales urbanas se ha estado ahorrando su tratamiento como industriales, hasta el punto de que le resultaba más rentable pagarle a Emasesa, que le aplicaba una normativa doméstica mucho menos exigente, un canon de 2.279 euros diarios por permitirle arrojar sus porquerías químicas a un colector de la ciudad. Pese a que las estaciones de tratamiento urbanas no están preparadas para este tipo de residuos, Emasesa también se hacía la loca porque anteponía la pasta que ingresaba a los efectos de estos contaminantes en su red. Así entiende Marchena la economía sostenible. El premio debió ser para la Junta. Fue ella la que mandó parar.

El tranvía cumple dos años

La media diaria de 2007/2008 fue de 12.468 usuarios

Tussam reconoce que está “estabilizado” y se limita a decir  que lo usan 17.000 personas en día laborable

Los autobuses del extrarradio, Duque y Encarnación  habrían compensado la pérdida de viajeros a Plaza Nueva

Los desplazamientos a pie y en bicicleta se han convertido en la alternativa barata al ‘Metrocentro’

Hoy, día 28 de octubre de 2009, se cumplen dos años desde la inauguración del tranvía, la línea de menos de kilómetro y medio en la que el alcalde se gastó 80 millones de euros en números redondos como reclamo preelectoral y que trató de presentar ante el imaginario colectivo como la sustituta del Metro al bautizar eufemísticamente su proyecto como el ‘Metrocentro’.

Dos años después, las fuentes oficiales de Tussam consultadas por este periódico no han querido ser muy explícitas sobre el balance de viajeros y otros datos de interés y se han limitado a decir que tras los grandes cambios acaecidos en la ciudad y que han modificado los hábitos de los sevillanos (peatonalización, final de los autobuses en Plaza Nueva, implantación del tranvía, llegada del Metro a la Puerta de Jerez…), el ‘Metrocentro’ se ha estabilizado al registrar una media de 17.000 usuarios en días laborables, cifra muy alejada de los 50.000 pasajeros/día que en conjunto transportaban los autobuses sustituidos por el tranvía.

Hay que recurrir a las escasas estadísticas municipales sobre el ‘Metrocentro’ para hacerse una idea aproximada de lo que está suponiendo el recuperado tranvía. Conjugando los datos ofrecidos en una circular interna de Tussam de finales de enero de 2009 y en una nota de prensa del 25 de marzo, se obtiene el dato de que el tranvía transportó desde su inauguración el 28 de octubre de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2008 un total de 5.373.962 pasajeros.

La empresa municipal de transportes segrega de esta cifra “el millón de usuarios transportados en los tres meses de 2007”. Realmente no fueron tres meses, sino tan sólo dos meses y cuatro días, con la importante matización de que el día de la inauguración fue gratuito. Aquel domingo 28 de octubre de 2007 se sumaron al estreno del tranvía 50.000 personas en números redondos. El lunes, primer día en que había que pagar, el número de pasajeros descendió en más de un 80 por 100. Traducido a cifras, ese porcentaje significaría que subieron al tranvía unos 10.000 usuarios solamente.

Así pues, tendríamos tres períodos temporales:

1)      Pasajeros transportados en 2007 (65 días), contando los 50.000 gratuitos de la jornada inaugural: 1.000.000 en números redondos, a una media de 15.384 personas.

2)      Pasajeros transportados en 2008 (366 días), 4.373.962, a una media de 11.950 por día.

3)      Pasajeros transportados en 2007 y 2008 (431 días), 5.373.962, a una media de 12.468 diarios.

Para lo que va de 2009, Tussam se limita a dar el dato de que el tranvía se ha estabilizado en 17.000 usuarios en días laborables. Si realmente fuera así, ello significaría que sólo en los 250 días laborables transcurridos desde principios de año a  la fecha en que se nos dio este balance, el tranvía habría transportado 4.250.000 viajeros, y aún faltarían por contabilizar los de 39 días festivos.

Teóricamente se habría  superado en menos de diez meses la estadística del año 2008 (4.373.962 usuarios), un registro triunfal que el Ayuntamiento no habría dejado de señalar. Al hablar de “estabilización” y limitarse a ofrecer promedios sólo de días laborables, lo más probable es que Tussam no esté contabilizando muchos más pasajeros que en el conjunto de 2007 y 2008.

Lejos del autobús

Con los datos reales que hemos visto hasta ahora está claro que el tranvía no ha captado el promedio de 50.000 pasajeros/día del conjunto de líneas de autobuses que rendían viaje en la Plaza Nueva. Tussam entiende lo contrario, porque en su opinión ha habido una redistribución de usuarios hacia las líneas de autobuses que llegan al Duque y a la Encarnación o, ahora, a sus proximidades.

Es decir, que aunque esos pasajeros no utilizaran el tranvía, no habrían abandonado la red de Tussam, como probaría el dato de que al finalizar 2008, ya con 14 meses de servicio del ‘Metrocentro’, el número total de pasajeros transportados por la empresa municipal de transportes sólo descendió en un 0,4 por 100 hasta situarse en casi 85 millones. Y ello a pesar de que no prestó el servicio de lanzadera desde el Charco de la Pava en la Feria de Abril de aquel año.

Tussam sí reconoce “el notable incremento de la movilidad en modos no mecanizados, como los desplazamientos andando y fundamentalmente en bicicleta, ya sea pública o privada”, que habrían afectado al tranvía. Pero hay que tener en cuenta que en ese mismo periodo (año 2008) la empresa municipal habría compensado la supuesta pérdida de viajeros en el centro con una mayor captación en el extrarradio merced  a las ampliaciones de algunas líneas, lo que se tradujo en casi medio millón de kilómetros más recorridos por la flota de autobuses.

Dado el oscurantismo de la empresa municipal, para discernir la verdad habría que poder analizar la evolución del número de usuarios línea por línea y año por año, si bien Tussam tampoco ha dado mucha validez ‘a posteriori’ a la cifra de 50.000 pasajeros/día que llegaban a la Plaza Nueva, cuando para justificar la construcción del tranvía no contaminante frente a los 2.000 autobuses que cruzaban a diario la Avenida,  el Ayuntamiento llegó a hablar de 100.000 viajeros en cada jornada.

Si hubieran sido realmente 50.000, los autobuses hubieran transportado hasta la Plaza Nueva 18.250.000 pasajeros anualmente, por lo que 4,3 millones del tranvía en 2008 arrojarían en el balance una pérdida de 13.876.038 usuarios, que habrían optado por irse andando o en bicicleta. Dado que en su balance global del año pasado Tussam sólo perdió el 0,4% de usuarios o esa cifra no era real o, como arguye la empresa municipal, se ha producido un trasvase de usuarios a los autobuses que llegan a la Plaza del Duque y, en mayor medida, a los que rinden viaje en el entorno de la Encarnación.

Marcha lenta

Con todas esas matizaciones, la del tranvía es ya la segunda línea en ocupación de toda la red de Tussam y, por su menor recorrido, la que lidera la estadística en vueltas realizadas, con más de sesenta mil. También es la línea menos rápida, pues el tranvía viaja a poco más de siete kilómetros a la hora. Con una marcha lenta, una persona recorre de 4 a 5 kilómetros en ese mismo periodo de tiempo, y dado que entre el Prado y la Plaza Nueva hay 1.317 metros de distancia, es más que probable que muchos potenciales usuarios del ‘Metrocentro’ prefieran irse andando antes que en el tranvía para ahorrarse el precio del billete y porque sólo van a tardar un 30% más de tiempo en hacer el mismo trayecto.

El día de la semana con más usuarios es el viernes (unos 18.000 de media), el preferido a la hora de hacer las  compras en el centro. Las horas de mayor utilización son de 9 a 12 en sentido Prado-Plaza Nueva y de 12,30 a 15, en el sentido Plaza Nueva-Prado. Aunque Tussam no ha dado cifras actualizadas al respecto,  parece que se mantiene la tendencia de que las franjas horarias menos utilizadas son las comprendidas entre las 6 y las 7,30 de la mañana y  las últimas horas de la noche, hasta el punto de que cada vez es más frecuente que el servicio acabe de hecho a las 12 de la noche con el consabido mensaje en las pantallas de que se suspende “por razones técnicas”, cuando oficialmente debería durar hasta las 2 de la madrugada.

Esas horas se aprovechan para revisiones y mantenimientos. Así pues, queda claro que el tranvía se usa más en las horas de gestiones y compras en el centro, en los festivos cercanos a Navidad y Reyes y en los ‘puentes’ en que Sevilla registra mayor afluencia de turistas.

Cada tren puede transportar en cada viaje 254 personas (200 de pie y 54 sentadas), una capacidad equivalente a la de tres autobuses o 50 automóviles, y hace como promedio unos siete viajes a la hora, con una duración de entre siete y ocho minutos según la velocidad.

La sustitución de los autobuses por el tranvía ha permitido eliminar diariamente las 20 toneladas de CO2 que emitían los autobuses que pasaban por la Avenida. El nivel de satisfacción de los usuarios roza el 90%, según las encuestas realizadas, y el tranvía ha sido utilizado por Tussam para aplicar innovaciones como la tarjeta sin contacto, la música clásica ambiental, el intercambio de libros y la red Wi-Fi en todos los trenes.

CAF DEBERÍA TENER TRANVÍAS SIN CATENARIAS EN 2010

Las obras de ampliación del tranvía hasta San Bernardo, de unos 500 metros de longitud, se proyectarán con las canalizaciones y tomas necesarias para la instalación de catenarias pero éstas no se montarán finalmente si previamente la empresa suministradora de los trenes del tranvía, la guipuzcoana CAF, culmina con éxito el desarrollo de su sistema de acumulación de energía por súper condensadores,  que permitirían a los convoyes funcionar sin precisar un cableado aéreo.

Dado que la ampliación del tranvía se acogerá a los planes anticrisis del Gobierno y de la Junta de Andalucía y que por las características de ambos no se incluyen subvenciones al cableado, en la primera fase de ejecución  se acometería sólo la instalación de las vías.

Tussam ha ejecutado el contrato de compra con CAF de los trenes actualmente en servicio pero con la cautela de que la compañía auxiliar de ferrocarriles les adaptará el sistema de condensación de energía sustitutivo de las catenarias, en la confianza de que estará listo en 2010 y permitirá eliminar definitivamente el cableado entre la Plaza Nueva y el Archivo de Indias antes de la Semana Santa.

La liberación de otros tramos de catenaria dependería de la autonomía energética que CAF lograra con su sistema, mucho más avanzado que el de una batería convencional. En caso de que la empresa guipuzcoana no tenga lista la alternativa para entonces, volvería a pagar, como ya ha hecho este año, el desmontaje y reinstalación de las catenarias para evitar su impacto estético en las procesiones de Semana Santa.

CAF ya se ha llevado uno de los trenes del ‘Metrocentro’ –actualmente prestan servicio cuatro- para probar con él el prototipo que presentó hace unos meses en sus instalaciones de Zaragoza y que luego ha seguido experimentando en Linares y Vélez-Málaga.

El compromiso de la compañía es que llegue rodado a Sevilla, que sería la primera ciudad del mundo donde se usarían tranvías con súper condensadores de acumulación de energía montados en el techo de los trenes. El reto consiste en una acumulación de gran cantidad de energía en los trenes en el mínimo tiempo posible para irla liberando lentamente en el recorrido, un reto aún más difícil de superar en el caso de Sevilla dada la escasa distancia entre la Plaza Nueva y el Archivo de Indias. Además, hay que tener en cuenta las características singulares de Sevilla, con el extremo calor del verano, por lo que se precisa energía añadida para mantener los sistemas de refrigeración en los vagones.

Veinticinco segundos

CAF ha denominado a su sistema de almacenamiento de energía “acumulador de carga rápida” (ACR) y su prototipo fue presentado públicamente hace unos meses en su factoría aragonesa. Consiste en la sustitución del tendido eléctrico de alimentación por catenaria rígida que se instalará en las diferentes paradas de pasajeros. En el tiempo de parada, se carga desde esa catenaria fija un acumulador que dota al tranvía de autonomía suficiente hasta la siguiente parada. El proceso de carga del ACR se realiza en unos 25 segundos.

Los módulos ACR se sitúan en la parte superior del tren, desde donde nutren a los diferentes motores de tracción del tranvía. Cuando el tren se detiene, la energía que producen los motores en el proceso de frenado realiza el camino contrario cargando parcialmente los condensadores. Los trenes por catenaria sólo consiguen recuperar y devolver a la red parte de esa energía de frenado, por lo que el ACR aumenta la eficiencia y el ahorro energético.  Además, en los tramos donde el tranvía opera con catenaria, el acumulador permite reducir los picos de energía, ya que puede almacenar o suministrar al tren de esa energía, produciéndose también una mayor eficiencia.

En la demostración de  Zaragoza, el prototipo hizo cuatro tramos de 200 metros sin necesidad de carga de acumuladores y mantuvo más de un tercio de la misma. El recorrido medio entre paradas para la instalación de Sevilla es de 400 metros, por lo que ese sistema está pensado para tener autonomía suficiente, incluso si  el tranvía debe detenerse entre estaciones (por imperativos semafóricos, paradas de seguridad, u otros motivos) y volver a ponerse en marcha con el consiguiente pico de energía que eso demanda.  El sistema de CAF permitiría instalar hasta cuatro supercondensadores en cada vehículo, aunque lo ideal es adaptar el número a cada necesidad específica.

La compañía valoró cuatro sistemas de alimentación para el diseño de un sistema de tracción de tranvía sin catenaria que fueron los siguientes: baterías, supercondensadores, volante de inercia y alimentación por el suelo mediante un tercer raíl. Se decantó finalmente por los supercondensadores, un sistema que permite una carga más rápida que las baterías y ser más seguro que los volantes de inercia. El sistema de tercer carril también presentaba mayores dificultades en la seguridad y, sobre todo, resulta muy caro para la adaptación a líneas ya existentes.

El ACR podría en un futuro adaptarse a otro sistema de acumulación de energía, si por ejemplo, se desarrollara una batería que permitiera la carga en menos de 30 segundos. También se ha considerado la posibilidad de que el ACR llegue a alimentarse con pilas de combustible de hidrógeno, aunque esta tecnología no está suficientemente desarrollada.